"LOS ARTEFACTOS DE MACHU PICCHU NO PERTENECEN A NINGÚN GOBIERNO, INSTITUCIÓN O UNIVERSIDAD. PERTENECEN AL PUEBLO DEL PERÚ. MI PLAN ES TRABAJAR CON LAS DOS PARTES PARA RESOLVER ESTA DISPUTA RÁPIDAD Y AMISTOSAMENTE Y DEVOLVER LOS ARTEFACTOS A SUS DUEÑOS LEGÍTIMOS"
 
Estas palabras del político estadounidense conducentes a que la Universidad de Yale devuelva al Perú las piezas arqueológicas que Hiram Bingham se llevó de Machu Picchu traen a nuestro país el espíritu de la legislación de su país relativa a la restitución cultural para los ciudadanos de origen precolombino. También precisan que debe existir un gran nivel de cooperación entre las partes para que esta controversia se solucione y la Yale pueda seguir investigando la colección así como ayudando a construir el museo para Machu Picchu que Albert A. Giesecke, educador peruano estadounidense, le proponía a Bingham que hicieran conjuntamente Yale y la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco.

Dorothy Robinson, la autoridad de Yale encargada de las negociaciones con el gobierno del Perú para concertar esta restitución cultural para Machu Picchu afirma que prefiere la conciliación antes que el litigio.

El punto clave de esta nueva etapa ha sido precisado en La República, edición de Lima del 10 de junio del 2010, pág. 28 en los siguientes términos:

Perú sostiene que Yale no devolvió los artefactos más importantes, entre ellos objetos de bronce, oro y otros metales; momias, cráneos, huesos y otros restos humanos; utensilios, objetos de alfarería y cerámica.
[En Yale] se atribuye a Bingham el redescubrimiento de Machu Picchu siglos después de su abandono por los incas, pero últimamente, historiadores peruanos tienden a dar crédito a otras versiones según las cuales otros exploradores según las cuales otros exploradores extranjeros y locales llegaron antes.
 
Dodd tiene una larga trayectoria en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado y preside el subcomité para América Latina, ha visitado hace unos años Lima, el Cuzco y Machu Picchu informándose permanentemente sobre los distintos desenvolvimientos de esta eventual restitución cultural para este excepcional Santuario Histórico de la Humanidad. La cooperación a que invoca el senador Dodd tiene primero que dilucidar la intrincada y ya centenaria historia entre Yale, la National Geographic Society y el gobierno del Perú que pretendió ignorar que Machupicchu -así se escribe- y su pasado inca están profundamente interiorizados en el sentir de cuzqueñas y cuzqueños. El Perú luego de perder en la primera instancia judicial que estuvo a cargo del doctor Roberto MacLean ha retirado en la segunda instancia judicial que se lleva a cabo en un juzgado de Connecticut y bajo las directivas del Dr. Eduardo Ferrero a retirado precisamente las seis acusaciones históricas de los 17 puntos de la querella judicial que el gobierno del presidente Alan García lleva contra Yale. La Dra. Robinson quiere que el Perú también retire las 11 acusaciones restantes para iniciar las conversaciones conducentes a una solución amigable, en el interés de todos, incluso la comunidad académica; estas son declaraciones tomadas de los medios de comunicación estadounidenses ya que no hay información que emane inicialmente de fuentes peruanas puesto que la Agencia de Noticias Andina también cita las referidas fuentes anglohablantes. José Koechlin de la compañía Inkaterra considera lanzar una campaña mediático para presionar a Yale, según el Yale Daily News, fechado lunes 14 de junio del 2010.

El senador Dodd ha tratado este tema con el presidente Alan García así como el ya mencionado Dr. Eduardo Ferrero; la embajadora Liliana Cino, subsecretaria de política cultural exterior; el expresidente Alejandro Toledo y el profesor Dr. Juan Ossio. Estas distinguidas personalidades de la política, diplomacia, antropología, arqueología e historia han asumido la responsabilidad de representar al gobierno y al pueblo del Perú en la formulación de un presente -y un futuro- para Machupicchu a partir de la apertura del diálogo bilateral en base a la veracidad y la transparencia histórica, fundamentalmente decimonónica.

El punto en apretadísima síntesis es que Yale no quiere reconocer que la documentación cuzqueña demuestra que Carmen Angulo llevó al alemán Augusto R. Berns -en la década de 1870- a visitar las “Huacas del Inca” a las cuales nunca pudo llegar por su cuenta. Además, soslaya que entre los papeles de Bingham está la R.S. de l887 autorizando a  este ingeniero y seudo empresario a exportar “antigüedades incásicas” y que este documento es evidencia fehaciente que sabía de la presencia de este cuestionado empresario e ingeniero alemán en las “Huacas del Inca” cuya ubicación coinciden con el sitio arqueológico que hoy conocemos como Machu Picchu. Yale no quiere aceptar esta parte decimonónica de la historia de Machu Picchu, como tampoco la narra su exalumno, el historiador Christopher Heaney  en su libro “Cuna del Oro: la historia de Hiram Bingham un Indiana Jones de la vida real y la búsqueda de Machu Picchu”.Yale y su exalumno Heaney saben que hay documentos y mapas que respaldan esta afirmación, sin embargo, no lo reconocen cuando se trata de negociar con el Perú la restitución cultural de los materiales arqueológicos que retiró Bingham de la llacta inca, y que recién Yale estudia y exhibe en su Museo Peabody.
 
El 24 de junio del 2011 harán cien años que Hiram Bingham anunció desde Connecticut que había estado en “Machu Picchu, el último lugar en América que quedaba para explorar en soledad”. La impronta de estos dos hombres de Yale  -con un siglo de diferencia-  todavía requiere de estudio y reflexión para que el turismo peruano sea auto sustentable a partir de que el Perú sea capaz de articular una política nacional de restitución cultural para esta llacta inca, por ello, sugiero visitar el blog www_intidomain_com del arqueólogo Dr. Hugo Ludeña.
 
Estas vísperas de Machupicchu son -consecuentemente- ocasión propicia para que el gobierno del Perú recupere el espíritu de la ley peruana no. 28778 y que se entienda con Yale en igualdad de condiciones como especifica la norma legal  -denominada NAGPRA, por sus siglas en inglés- para proteger los restos humanos de los antepasados de los indígenas estadounidenses y sus bienes culturales precolombinos. Ya el senador Dodd le ha marcado el camino tanto a Yale cómo al pueblo y el gobierno del Perú.

Mariana Mould de Pease