Columna Palabra de Antigona
Por Sara Lovera

Periodista desde hace 40 años, fundadora de Comunicación e Información de la Mujer AC(CIMAC), fue directora del suplemento Doble Jornada, y actualmente es corresponsal de Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y del Caribe(SEMlac) en México; integrante del Consejo del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal; conduce y codirige Mujeres en Movimiento y participa en la Mesa Periodistas de Capital 21, el canal por internet de la Ciudad de México. Es editorialista de Antena Radio, Mujeres Net, Cuadernos Feministas, y Proceso digital. En 2005 fue nominada al Premio Nobel de la Paz.

La cuenta del feminicidio en Ciudad Juárez es contundente: poco más de 745 mujeres fueron asesinadas entre 1993 y 2009. En un año más de 120, caídas en medio de la guerra interna que en México se lleva a civiles inopinadamente.

Julia Monárrez, socióloga e investigadora me dio sus últimas cifras hace unos cuantos días y me contó cómo se tomó de la mano de Esther Chávez Cano, esa indomable mujer espigada, sensible, de mirada de águila, incansable, feminista que murió en esta navidad a los 72 años.

Esther Chávez Cano es la mujer que empezó a contar a las asesinadas en la juarense frontera de la ignominia.

A ella debemos que se haya corrido la cortina del silencio para hacer notar en el mundo la crueldad que ha cegado la vida a cientos de mujeres productivas, las mismas que un día tuvieron, como todas, un pedazo de alegría.

Se fue Esher, 33 días después de que Irma Campos también muriera. Ambas dolidas por la vida, porfiadas luchadoras por la libertad de las mujeres. Ambas víctimas del feminicidio en Ciudad Juárez, murieron de cáncer esa temible enfermedad que va minando los tejidos de la vida, por razones no identificables todavía por la ciencia, sin atribución exacta, pero que siempre está ligada a la tristeza, a la fatiga que produce el dolor social.

Esther tenía una voz definitiva. Compartí con ella un premio, el nacional llamado María Lavalle Urbina, en abril de 2002. Con Irma Campos fundó el Grupo 8 de Marzo en Chihuahua. Fue ella quien con las notas de la página roja de los diarios empezó a interrogarse qué había tras los asesinatos crueles contra las mujeres en Ciudad Juárez.

La misma que empezó a anotar, en enormes legajos de hojas cuadriculadas los casos. La que dio la voz de alarma en nuestra realidad contemporánea.

En 1993 narró su hallazgo, enseñó a la periodista Sonia del Valle, sus hojas de anotaciones que envió al Distrito Federal para que se supiera. Corrió, caminó, anduvo todas las oficinas públicas con su preocupación que se fue convirtiendo en el motivo de su vida. Así, durante más de 3 lustros, sin descanso.

Monárrez relató cómo formó su base de datos, éstos de la ignominia y entre las tres -Julia, Esther e Irma- decidieron documentar caso por caso, hecho por hecho y luego el nombre fue brutal: feminicidio, asesinato a personas sólo por ser mujeres.

Ningún homenaje –que Esther recibió varios- ningún reconocimiento al terrible continum de la estulticia, ninguna política, como las anunciadas en Juárez para parar el fenómeno; ninguna denuncia, nacional e internacional ha parado esos asesinatos que según Monárrez son sexuales, sistemáticos, donde operan el secuestro, la tortura, la desaparición forzada, la desazón de las familias, de las madres, de los habitantes norteños.

Juárez, esa pequeña ciudad de un millón 500 mil habitantes, levantada sobre la explotación de las obreras maquiladoras, donde hoy cunde el miedo a los enfrentamientos cotidianos en cada esquina, en cada recodo del camino, en cada bar, en cada casa, en cada escuela, enfrentamiento entre policías y ladrones, se dijera, sin respetar a sus habitantes, hombres y mujeres.

Ahí, en Juárez, mundialmente conocida como la ciudad de las cruces rosas, que ha sido señalada como el lugar donde el gobierno mexicano ya fue condenado por la Corte Interamericana de Justicia, que en 10 años ha sido recorrida por todos los organismos de Derechos Humanos del planeta, Esther e Irma dejaron sus mejores acciones, la experiencia de mirar al otro o a la otra, con profunda generosidad.

Juárez ensangrentada por acontecimientos tan recientes como ocurrió el 30 de noviembre, en que Flor Alicia Gómez de 23 años muere a manos de “un hombre armado”, que nadie descubre. Esta chica, como cientos, sobrina de Alma Gómez, vocera del grupo de madres denudadas e impotentes llamada Justicia para Nuestras Hijas, su vida cegada precisamente unas horas después de haberse conocido la sentencia de la Corte.

Y un día, Esther Chávez Cano, la herlada de las terribles noticias de cada uno de los asesinatos, me contó como se le desgarraba el alma, quizá la figura más elocuente de esta forma en que se ubica en el cuerpo el terrible mal, que abate los glóbulos blancos y destruye: el cáncer.

La muerte de Esther, de Irma y de Flor Alicia son todos resultado de la impunidad y la no justicia, de la incapacidad institucional para hallar a los culpables, de la espesa selva negra que acaba con las vidas, del no se sabe quién o quiénes conspiran cotidianamente contra la alegría.

No habría espacio para contar la vida de Esther, homenajeada, mujer que en palabras de la antropóloga feminista Marcela Lagarde cambió muchas vidas, porque “el encuentro con Esther ha implicado para tantas mujeres surgidas de no sabemos qué vidas lastimosas, la llegada de una vida libre de peligro, la experiencia del abrigo, el aprendizaje de otras formas de ser y relacionarse, el inicio de la cicatriz tras el daño, la pérdida del miedo, la rehechura de la vida, casi, diría yo, un renacimiento”, porque Esther creó la Casa Amiga , para las mujeres víctimas de violencia.

Y era esa parte de la “paradoja… unos dañan sin la menor responsabilidad a las mujeres y son mujeres quienes se ocupan de remontar los estragos. Mujeres que frente a lo propio inventan mundos, pequeños territorios para acoger a quienes lo han perdido todo menos la vida”.

Y la describió: “En ella la palabra lucha es breve no nos alcanza para decir las dimensiones de su quehacer cotidiano, complejo, contradictorio, lleno de miserias y de algunas lluvias refrescantes”.

Nuestra querida Esther “transita por el mundo más miserable, tal vez por el horror que le provoca, por la rabia y por la más profunda de las tristezas cobra aliento e inventa ungüentos, alivia, sana y trastoca de a poquito nuestro mundo”.

Sin duda, Esther Chávez Cano luchadora, irreverente, militante política, feminista, sabia, amiga, anunciadora, fue la pionera en luchar contra el feminicidio en todo el mundo, tanto como fundar el primer centro de la zona fronteriza para escuchar y orientar a las mujeres violentadas. Recibió en 2008 el Premio Nacional de Derechos Humanos otorgado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH); recibió un reconocimiento de la Red Todos los Derechos para Todas y Todos, en la sede de Naciones Unidas en el Distrito Federal.

Nació en Ciudad Juárez. En 1982 denunció la vida maltrecha de las obreras de las empresas maquiladoras de exportación, fundó el Grupo 8 de Marzo y más tarde la Casa Amiga. Inspiró la denuncia, la investigación y el cuerpo legal contra el feminicidio. Está aquí, con nuestra historia, esa del bicentenario por la independencia y la libertad que despuntará en 2010.

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Carola Mittrany 24/06/2008 - 02:00.


promundo.jpg“La democracia comienza en la cuna. La ciudadanía comienza en los primeros meses y años de vida del ser humano.” Con esas palabras Gary Barker, director de la ONG brasileña Promundo, introduce el estudio investigativo “Prácticas familiares y participación infantil a partir de la visión de niños y adultos”, que explora las prácticas familiares que promueven la participación infantil con base en el diálogo y la escucha entre adultos y niños en seis países de la región.

Durante los años de 2006 y 2007, bajo la coordinación de Promundo, que analizó el caso de Brasil, la consulta involucró también organizaciones de Jamaica, México, Nicaragua, Perú y Venezuela. “Puede parecer un pensamiento corriente, pero es importante afirmar que es a partir de las interacciones e intercambio entre los niños, niñas y sus padres, madres, responsables y cuidadores que se forman las primeras impresiones del mundo”, dice Gary.

Para el coordinador son en estos momentos y procesos que las personas aprenden estilos y formas de interactuar con el mundo y con los demás, expresar los deseos y también escuchar y negociar, “los cuales son los fundamentos de la ciudadanía”, enfatiza.

Pero, ¿qué significa la participación infantil?

Según el estudio significa escuchar e incentivar a niños y niñas a participar sobre asuntos que los afectan, en todas sus diferentes formas de comunicación, asegurando la libertad infantil de expresar y tener sus opiniones tomadas en cuenta. “La participación del niño debe ser auténtica y significativa, o sea, debe permitir que los adultos substituyan la visión que excluye las opiniones infantiles para una que las incluya, respetando sus capacidades”, define.

Fueron escuchados padres, madres y cuidadores de distintas clases sociales (clase media urbana, clase popular urbana y clase popular rural), para que el cuadro presentado fuese lo más amplio posible. “La metodología consistió en escuchar a los padres y a los niños en grupos focales independientes para entonces comparar los discursos, seguido por una entrevista da mayor profundidad”, explica Isadora García, que hizo parte del equipo investigativo de Brasil.

Infelizmente los resultados no son muy optimistas. “En todos los contextos, en todos los países estudiados existe poca participación del niño en la familia”, dice Isadora. La investigadora señala que mismo en escenarios más participativos es posible notar que los padres y responsables detienen el poder en la mayoría de las elecciones referentes a los niños, especialmente los menores, que no están considerados aptos a opinar sobre la dirección de sus propias vidas.

“En la clase media el discurso es un poco más favorable. Los niños toman algunas decisiones, como la ropa con que va a la escuela, por ejemplo, pero son decisiones que no afectan la familia propiamente dicho”, observa.

Diálogo que abre caminos

Entre los factores que interfieren en las prácticas familiares, Isadora resalta el contexto socioeconómico, la edad del niño, el género y la edad de los padres cuando tuvieron a determinado hijo.

“Si por un lado nos damos cuenta que altos índices de escolaridad y recursos socioeconómicos de los padres y responsables son favorables a mayores espacios de participación infantil en los contextos de clase media urbana, por otro lado, menores índices de escolaridad, la precariedad de una red de apoyo y la violencia urbana parecen estar vinculados a concepciones de prácticas familiares tradicionales y autoritarias, más comunes en los contextos rurales y populares urbanos”, resume.

Ya para Gary las familias con prácticas más democráticas y participativas en las relaciones adulto–niño/a generalmente presentan mayor equidad de género y demuestran haber tenido más acceso a otros ambientes participativos o con oportunidades de ejercitar su propia ciudadanía. “Puede parecer obvio, pero vale afirmar que para crear y ofrecer ciudadanía para los niños y las niñas, es necesario ofrecer ciudadanía también para los padres”, subraya.

El estudio demuestra que en los niños y niñas que tuvieron oportunidades de participación efectiva, sea en sus familias, o en la escuela, el resultado fue motivador: los niños asumen una postura asertiva y positiva frente a la vida, que difiere en mucho de una posición subalterna y resignada. “O sea, los niños y las niñas con oportunidades para participar aprenden y actúan desde temprano con respeto hacia los otros y enfrentan el mundo con mayor autoestima”, observa Gary.

Más afecto y escucha

Pese a las diferencias, para Gary queda claro que los niños de todos los contextos quieren más afecto, quieren ser escuchados y contar con ambientes seguros para encontrar a sus amigos. “Es importante resaltar que no están hablando necesariamente de más tiempo con sus padres, sino de más momentos en que sus padres estén totalmente dedicados a ellos”, señala.

Para el coordinador es necesario crear espacios de ciudadanía para los propios padres y cuidadores, pues la violencia urbana, el desempleo, los problemas de habitación, de salud, de educación, de ocio, de seguridad pública, entre otros, limitan la capacidad de los adultos de expresarse. “Teniendo eso en vista, intente dejar los problemas en el local de trabajo y, en su tiempo libre, juegue con sus hijos”, recomienda.

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Marina Lemle 16/12/2008 - 03:01.

ENTREVISTA / Gary Barker

Gary BarkerA lo largo de diez años de trabajo con gobiernos y ONGs, el sicólogo Gary Barker ha conocido jóvenes de comunidades con baja renta en Brasil, el Caribe, zonas de África subsahariana y Estados Unidos. En todos los lugares, a pesar de los contextos completamente diferentes, percibió la misma constante: para adecuarse al patrón de “verdadero hombre”, los jóvenes arriesgan sus vidas y muchas veces la pierden.

En esos lugares, las tasas de mortalidad de hombres jóvenes son mucho mayores que las de mujeres y hombres de edad avanzada, superando hasta las estadísticas de países en guerra civil declarada. Las principales causas de esas muertes son la violencia, los accidentes de tránsito y el Sida.

Pero no son historias de violencia y desespero las que Gary Barker cuenta en su libro Hombres en la línea de fuego. Al contrario, él revela historias de jóvenes que conoció en Brasil, Jamaica, Nigeria, África del Sur y Estados Unidos, que esquivaron los modelos de masculinidad violenta y descubrieron caminos de no-violencia, conquistando un papel en la sociedad y el respeto en sus comunidades.

Doctorado en sicología del desarrollo infantil y juvenil por Loyola University (Chicago, EUA), Barker agrega el componente de género a la discusión sobre violencia, delincuencia, exclusión social y salud de los jóvenes.

En esta entrevista con Comunidad Segura, cuenta historias de paz y esperanza. “Son historias de un optimismo fundamentado”, dice el autor, que es director-ejecutivo del Instituto Promundo, ONG de Rio de Janeiro que promueve la equidad de género y la prevención de la violencia contra niños, jóvenes y mujeres.

En Hombre en la línea de fuego, usted alerta sobre el hecho de que en sociedades dominadas por la violencia, los jóvenes arriesgan sus vidas para ser reconocidos como “verdaderos hombres”. ¿Qué patrones de masculinidad son esos?

Capa do livro Homens na Linha de FogoEse modelo de masculinidad viene de la sociedad de una forma general, no es sólo de las periferias o de las favelas. Está en las películas, los deportes, las peleas, la escuela y en casa, donde quien aporta dinero domina al otro. Este modelo se ve más exagerado en algunas favelas y periferias porque faltan otras identidades.

Un hombre de clase media tiene otras opciones –puede ser trabajador, buen alumno, buen deportista. Hay otros espacios para ser reconocido como hombre. En la periferia, la falta de empleo niega ese reconocimiento de ser proveedor, que es una cosa básica para ser reconocido como hombre en casi todo el mundo. Entonces aumenta la posibilidad de que el joven quiera sr del “comando”, agarrar un arma, usar la fuerza física y poder generar miedo en el otro.

¿Cómo se construye ese modelo?

Existe desde la infancia, por lo que se ve en casa, en las películas, la televisión, las disputas fuera de casa y en los espacios en los que los chicos pasan su tiempo. Las chicas, que se quedan en la casa con la mamá, cuidando los hermanos, son más dóciles. Los niños ya salen de casa a los ocho o nueve años.

Hay poco espacio dentro de la casa, entonces buscan fuera. En la escuela tampoco hay espacio. Esperan que el niño se quede sentado, tranquilo. La energía, digamos más masculina, más física, no es aceptada en la escuela. Además de eso, están las imágenes de los medios y de los libros infantiles que retratan la dominación de lo masculino.

En el libro usted se refiere a jóvenes de comunidades urbanas de baja renta que encontraron maneras de mantenerse apartados de la violencia. ¿Cuáles son las principales alternativas?

Muchos relatos enfocan a los jóvenes en la violencia. Yo busqué justamente las historias de aquellos que siguen caminos de no-violencia. Un buen músico o un creyente tienen su espacio que es respetado por los comandos armados. La iglesia es un espacio respetado por traficantes y portadores de armas no sólo aquí, sino en las periferias de Chicago, en Estados Unidos, y en ciudades de Nigeria.

Otras alternativas son ser buen deportista, la música o la danza, ser buen alumno o conseguir un empleo -mejor aún si fiera estable y requiere uso de un uniforme. Son símbolos respetados por la sociedad y por las pandillas e identidades que todos asumen: la camiseta del equipo de futbol, el uniforme de trabajo, el traje del creyente, la ropa del músico. “Yo soy alguien”. Él ocupa otro espacio y no es visto como un enemigo de otra facción.

¿Qué cambia en las relaciones y en el comportamiento de los jóvenes en la no-violencia?

En África del Sur, donde de 25 a 30% de los adultos son portadores de HIV y las tasas de violencia contra mujeres son las más altas del mundo, existe una cultura muy fuerte de que los hombres no se hacen la prueba del Sida porque no pueden ser débiles.

Pero hay historias de jóvenes que se hacen la prueba y asumen públicamente que son seropositivos, buscan tratamiento y participan de la vida familiar; incluso, se tornan promotores de ideas en sus comunidades. Defienden que los hombres no usen la violencia contra la mujer y que busquen los servicios de salud.

¿Cuáles son los detonantes para que ellos sigan otros rumbos?

En un cierto punto ellos dicen “basta, ¿qué puedo hacer diferente?” Y no es sólo la iluminación de un cierto individuo sino de un individuo que un día encontró un espacio en la clínica donde conoció hombres en su misma situación y dispuestos a ser promotores. Esa sensación de ser parte de un grupo y de solidaridad también ocurre en pandillas o comandos.

Encontrar un espacio para elaborar otra visión, sea un grupo de amigos o un grupo organizado, una ONG, es casi siempre la clave para hallar otro modelo de masculinidad en combinación con una reflexión individual por la cual perciben que la violencia puede servir a corto plazo para resolver algunos conflictos, pero que a largo plazo trae perjuicios ya vividos. Entonces, deciden que no quieren seguir ese camino.

¿Puede dar otros ejemplos?

En Nigeria encontré un grupo de mediación liderado por un sacerdote musulmán y un pastor de la iglesia evangélica. Ambos habían participado en confrontaciones entre grupos cristianos y musulmanes a partir del año 2000 y vieron mucha violencia. Muchos jóvenes de ese grupo habían participado en actos violentos.

Lo que los traía al camino de la no-violencia era la voluntad de no decepcionar a su familia o a alguien de su entorno. Muchos habían visto víctimas en su propia familia o en su círculo más cercano. Ellos tienen algún tipo de remordimiento, miedo o tristeza por haber testimoniado esa violencia y perciben que la idea de “ojo por ojo” sólo va a dejar a todo el mundo ciego.

¿Qué es preciso para que más hombres puedan construir historias de no-violencia?

Es necesario que tengan contacto con un mundo fuera de los contextos violentos en que viven para que tengan la oportunidad de llegar a una identidad, una cualificación. Requieren acceso a instituciones, lo que muchas veces les es negado, necesitan encontrar un espacio en la escuela.

Sabemos que después de los 14 años, la exclusión escolar es enorme, más para los hombres que para las mujeres jóvenes. Eso es una constante en las áreas urbanas de Jamaica, Brasil África del Sur y Estados Unidos. Es necesario que alguna institución respetada por la sociedad tenga espacio para ellos.

En las favelas de Brasil, las iglesias ocupan ese espacio porque reciben bien a los jóvenes no importa cómo lleguen vestidos. Las iglesias tienen redes de contactos y consiguen empleos para ellos, les prestan ropa de oficina para presentarse a las entrevistas. En la iglesia hay música, encuentro, comida. Hay espacio para ellos.

¿Y las ONGs?

La cuestión de los proyectos sociales es que entran mucho en la cultura de la beca. Cursitos de tres o cuatro meses que ayudan, pero no son una constante. Hay recursos para uno o dos años, pero hay una dificultad de mantener actividades constantes en las comunidades a causa de los ciclos de financiamiento.

Usted encontró muchas semejanzas en la violencia en diversos países, ¿cuáles son las principales diferencias?

Hay países con mucho menos desigualdad que Brasil y que viven en constante guerra. Aquí hay muchos caminos de socialización. La situación en las favelas es terrible, pero se encuentran lazos de afecto en espacios culturales de música, fútbol, samba y hasta en la mayor apertura sexual, que ayuda a soportar la desigualdad de una forma diferente que en las favelas de África del Sur, por ejemplo.

La rabia racial que se siente en Johannesburgo o Chicago es muy diferente a la rabia que se siente conversando con un grupo de jóvenes en Brasil. En África del Sur, el régimen racista del Apartheid duró hasta 1994. Y en Chicago, los jóvenes tenían rabia con el tal sueño americano que les fue vendido y según el cual, cualquiera que hiciera un pequeño esfuerzo podría tener carro, casa, dos hijos y una vida confortable. Ellos tienen rabia del otro por ser blanco, pues el otro, el blanco, es parte de la exclusión social de él.


A partir de su investigación ¿qué se necesita en términos de políticas públicas?

Algunas son obvias. La cuestión es implementarlas con calidad y consistencia. Una escuela pública decente, que entienda las dificultades de chicos y chicas en un contexto de violencia; la cultura local –la microcultura- y cómo la cuestión de género pasa por eso; acceso a empleos; servicios de salud que entiendan que los hombres jóvenes también necesitan no sólo servicios preventivos sino también salud mental, y que comprendan el impacto del contexto de la violencia en que viven y tengan en cuenta las cuestiones de género y masculinidad.

Y además de las políticas públicas, la sociedad y los medios de comunicación deben promover una cultura masculina con una ética del cuidado y no una ética competitiva en que el más fuerte domina.

¿Cuál es el objetivo del libro y a quién está dirigido?

Espero que contribuya a cambiar los discursos de masculinidad y género. Intenté escribir en un tono accesible y no denso ni académico para que fuese agradable de leer. Conté historia personales y reflexiones que van más allá de lo conceptual.

El libro está destinado a quien trabaja en la línea del frente, en trabajo social, sea con el Estado o con las ONGs y para un público general que quiera escuchar algunas historias de paz y esperanza, cuando tantas historias son de violencia y desespero. Las historias no son azucaradas, pero son de un optimismo con fundamento, eso espero.

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Flávia Resende 28/04/2009 - 13:04.


En la semana en la que el Consejo Nacional de Justicia, CNJ, divulgó resultados de los dos años de vigencia de la Ley Maria da Penha, referencia en la legislación brasileña en cuanto a violencia de género, el estado de Minas Gerais mostró que no siempre la pena restrictiva de la libertad es la única que garantiza la efectividad de la ley.

Según la evaluación del CNJ de los 150.532 procesos que se tramitan en 23 tribunales de justicia del país (con excepción de los tribunales de Rodônia, Roraima, Rio Grande do Norte y Paraíba, que no suministraron la información al CNJ), apenas 2% de los casos, o sea, 1.801 casos generaron pena de prisión.

En Minas, uno de los caminos encontrados para tratar la violencia contra la mujer y la violencia familiar, que también es contemplada por la Ley Maria da Penha, pasa por otras alternativas a la pena de prisión.

Buenos ejemplos son los grupos de reflexión para hombres (grupo Andros y para grupo V.I.D.A -Violencia Interrumpida, Derecho y Acción – para mujeres) ambos coordinados por el Instituto Albam, ONG especializada en violencia de género. Los grupos de reflexión se hicieron posibles gracias a trabajos conjuntos con el Tribunal de Justicia y la Promotoria da Defesa da Mulher para combatir la violencia de género y familiar.

Andros existe hace cuatro años, por tanto es anterior a la Ley Maria da Penha. Fue creado por el Tribunal de Justicia y el Instituto Albam para tratar crímenes de menor potencial ofensivo que afectan sobre todo a las mujeres, tales como lesión corporal leve, amenaza y violación de domicilio, entre otros, y que no tenían tratamiento especial al ser remitidos a Juzgados Especializados Criminales, Jecrim por su sigla en portugués.

Según la sicóloga Fátima Pessali, socia fundadora del Instituto, la sociedad con el Jecrim se creó para tratar los casos de violencia doméstica e intrafamiliar de forma diferenciada. “Los jueces decidían sobre penas pecuniarias, pago de bono alimentario y prestación de servicios a la comunidad que no resolvían los problemas de violencia de género. Al contrario, acababan por banalizar tan grave problema”.

Fátima recuerda que fue a partir de estas observaciones y de un proyecto desarrollado por el departamento sico-social del Juzgado que nació el grupo. “Pensamos en un proyecto en que el objetivo principal sería responsabilizar a los hombres que ejercen violencia contra mujeres a través de intervenciones grupales y de carácter sico-educativo y reflexivo”, dice.
Andros trabaja con grupos de hombres en Belo Horizonte, Neves y otras ciudades y recibe hombres que cometieron tanto crímenes de menor potencial ofensivo, como los contemplados por la Ley Maria da Penha. Todo depende del cause que los jueces y la Promotoria dan a los acusados.



promotora_lais_silveira_edi.jpgSegún la promotora Laís Maria Costa Silveira (foto), 90% de los casos que llegan a la Promotoria de Justicia son crímenes de amenaza y lesiones corporales leves, que podrían ser tratados con otras penas y el grupo reflexivo es una alternativa para el trato de la violencia.

La brecha en la ley para justificar el uso de la medida para los hombres fue encontrada en el artículo 22 de la Ley 11.340/2006 que propone una serie de medidas de protección a las mujeres, y que no es taxativo. “En la parte que permite el aplicador de la ley obligar el acusado a frecuentar determinados lugares, nosotros encontramos la brecha para que los hombres pudiesen ser encaminados hacia los grupos”, explica.

Tiempo de reflexionar

Los hombres llegan al grupo de reflexión por dos vías: enviados por la Promotoria en cumplimiento de una medida cautelar mientras el proceso es juzgado por el juez especializado en los crímenes de la Ley María da Penha, o a través de una medida socio-educativa de un crimen de menor potencial ofensivo, encaminado por el Juzgado Especial Criminal.

Es el caso del técnico administrativo A.J.S., quién pidió mantener su nombre en reserva y que está cumpliendo una medida alternativa por crimen de desacato. Según él, debido a una pelea con la ex mujer sobre el horario de visitas a su hijo, ella llamó a la policía y él, muy nervioso, terminó peleando con los agentes y fue apresado.

En el Juzgado, durante la audiencia, para no continuar con el proceso, A.J.S. terminó haciendo una transacción penal con el Ministerio Público, prefiriendo unirse al grupo reflexivo de hombres a tener que soportar una condena procesal y una posible pena de prisión. Fueron 16 encuentros con el grupo. Según él, a pesar de sentir que la situación era injusta pues considera que su ex mujer también ocasionó el conflicto entre ellos, frecuentar el grupo Andros fue positivo.

“Yo estoy en contra de la violencia. Pero las mujeres también son más agresivas hoy que hace un tiempo. Yo creo que también debería haber un grupo para ellas”, sugiere. “Aquí aprendemos con la experiencia del otro. Pensamos: si el actuó así y pasó esto, yo puedo actuar de manera diferente”, explica.

El guardia de seguridad G.S., también receloso de su identidad, a pesar de sentir que el castigo era injusto, pues según él su mujer también fue culpable de que él fuera llevado preso, apreció la primera experiencia con el grupo. “Me pareció bueno. Pude hablar, oír, recibir alguna orientación y tomé bastante de la experiencia de otras personas”, cuenta.

G.S. llegó al grupo después de incumplir una medida cautelar que le impedía aproximarse a su ex mujer, a pesar de la cuál él terminó agrediéndola porque se sentía impedido de ver a su hijo, lo que acabó en una medida cautelar más, esta vez siendo encaminado hacia el grupo de reflexión.

Para Alessandro Vinicuis, sicólogo y coordinador del grupo, el sentimiento de injusticia de los hombres que llegan a cumplir la medida es normal. “Ellos llegan muy frágiles, y les cuesta entender la responsabilidad que tienen en el acto que los trajo aquí”, afirma. “Nuestra función es hacer que ellos vean la situación desde la otra óptica; de la de aquel que padeció la violencia. Si ellos entienden su responsabilidad en el acto, pueden cambiar de conducta”, explica.

Para Alessandro, culpar al individuo no lleva necesariamente a un cambio. El proceso sico-pedagógico puede ser más eficaz en estos casos. “Aquí hay espacio para el intercambio de información, orientación e incluso apoyo sicológico. Trabajamos con los patrones de conducta, otros puntos de vista y sentimientos”, cuenta.

La promotora Laís va más allá. Según ella, los grupos reflexivos son condiciones de eficacia concreta de la Ley Maria da Penha, ya que la ley no tiene condiciones de vigorizar solamente por el lado jurídico. “Nosotros los jueces, promotores, policías y demás operadores del derecho, somos incapaces de aplicar a ley”, considera. “Es preciso que un equipo multidisciplinario dé cuenta de eso”.

¿Mujeres agresivas?

mulheres_grupo_vida_edit.jpgLo que no puede faltar en cualquier reflexión es el otro lado de la cuestión. Pensando en esto, la Promotoria de Defesa da Mulher creó un grupo espejo del de los hombres: V.I.D.A., al cual van las mujeres víctimas de agresión en caso de que quieran trabajar su parte en el tema de la violencia.

Según la sicóloga Lucy Diniz, coordinadora del grupo, el abordaje en grupo para mujeres es un poco diferente ya que la participación es voluntaria. “Las mujeres llegan muy frágiles, con la autoestima baja y se sienten incapaces de ninguna acción”, afirma Lucy.

La profesora Zélia Lúcia es una de las muchas que frecuentan el grupo por causa de agresiones sufridas por el hijo. Cuenta que fue la primera vez que ella lo denunció y lo sacó de la casa, en 30 años de sufrimiento. “Con el grupo, me he sentido más fuerte para lidiar con mis decisiones. Sola una piensa que no es capaz, aquí, todas tenemos problemas parecidos”, declara.

La dueña de casa, Beatriz do Carmo, agredida por el marido, no ha podido dejar el grupo. Comenzó asistiendo al grupo en la población de Contagem y cuando las sesiones allá terminaron, empezó a frecuentar el grupo de Belo Horizonte. Ella cuenta que fue agredida por el marido después de 20 años de matrimonio. “Mi papá también agredía a mi mamá. Hoy, veo que también tuve participación en la agresión que sufrí”, reflexiona.

Para la sicoanalista Malvina Muskat, la violencia de género debe ser vista bajo múltiples puntos de vista. “¿Será que la mujer es totalmente pasiva ante la violencia?”, polemiza. Ella cree en la eficacia de grupos de reflexión tanto para mujeres como para hombres. “El castigo no es suficiente. Muchos hombres son violentos y creen que tienen derecho de serlo. La violencia para ellos muchas veces es una forma de poner fin al conflicto”, afirma. “Los hombres necesitan ser comprendidos y escuchados. Esto no quiere decir que los estemos disculpando por la violencia sino que es necesaria una oportunidad de escucha para estos hombres”, defiende.
Resultados

Resultados

equipe_instituto_albam_edit.jpgSegún Amanda Alcántara Peixoto, asistente social del Programa Central de Penas Alternativas (Ceapa) de la Secretaria del Estado de Defensa Social (Seds), responsable de monitorear el cumplimiento de las medidas socio-educativas de los hombres encaminados por el Jecrim, aún no existen números oficiales que comprueben o no la eficacia de los grupos reflexivos de hombres en el trato con la violencia de género e intra-familiar, en el estado.

Ella explica que los jueces del Juzgado Especial, al final del cumplimiento de la medida por parte del acusado, tienen una audiencia con todos los actores, que consiste en un encuentro de 20 hombres que pasaron por los grupos de reflexión, los sicólogos del Instituto Albam y un técnico de Ceapa, a fin de analizar los resultados de los grupos.

En esta audiencia, según ella, los hombres suelen estar muy intimidados por la presencia del juez, pero cuando se dirigen a los técnicos que los acompañaron a lo largo de la medida educativa, generalmente se abren más, demostrando que tuvieron beneficios. “La postura, las reflexiones que algunos hombres nos traen, muestran que ellos aprendieron que el diálogo es mejor que la agresión sea, que la violencia comienza a ser desnaturalizada”, evalúa.

Según Silveira, la Promotoria tampoco dispone de números o cruce de datos para saber si los hombres que pasaron por los grupos vuelven a delinquir. Pero ella explica que uno de los beneficios concretos es que el juez puede disminuir la pena, en caso de que el acusado haya tenido una buena asistencia al grupo de reflexión.

Sin embargo, lo que la promotora juzga más importante en esta iniciativa, es la oportunidad promovida por los grupos reflexivos a hombres y mujeres. “Del mismo modo que las mujeres reproducen la violencia sufrida para hijos e hijas, entendemos que los hombres también son repetidores de conductas que los hieren a ellos. Ambos precisan tomar conciencia del ciclo del cual son parte”, concluye.


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Interesantes propuestas de Manuel Lajo.

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(22/01/2010)
Programa Radial Tierra Fecunda

El Presidente del Centro de Estudios Nueva Economía, calificó como engaña muchachos a la Ley de Promoción de Inversiones en Territorios Altoandinos, y señaló que para lograr la competitividad y rentabilidad en el agro, especialmente en la sierra, es hora de reponer los aranceles y las franjas de precios.

Escuche a Manuel Lajo

Fuente: http://www.cepes.org.pe/prueba_site.shtml?-&s=A
Categoría: Política
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09/02/10: Ley N° 27360


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¿Por qué nos gusta una persona y nos repele otra? ¿Cómo funciona el deseo? Sus mecanismos guardan una misteriosa lógica en la que se combinan química, psicología y cultura

INMACULADA DE LA FUENTE 08/01/2010

Parece algo enigmático, pero no lo es. Los expertos aseguran que el deseo no es ciego. En apariencia, la gente se atrae, se repele o se ignora por razones que no siempre se acierta a definir. Pero "el deseo tiene un fuerte componente mental", asegura la psicóloga clínica Mila Cahue, asesora del portal de Internet Meetic-Match. "No existen reglas fijas que indiquen por qué deseamos a alguien. Entran en juego desde el factor genético hasta el aprendizaje sentimental", coinciden psicólogos y sexólogos.

"Cada uno va diseñando una imagen fruto de diversos factores: por un lado, una predisposición genética; por otro, el modelo educativo que adquirimos en el entorno familiar y social, y finalmente, el filtro cultural. Es una proyección, un entramado subjetivo que te lleva a desear a alguien que te gusta. Aunque a veces al conocer a esa persona te deja de gustar", precisa Cahue.

En ocasiones incluso se desea a alguien por razones directas: la sensación profunda de que alguien nos hace sentir bien.

Al igual que Cahue, la psicóloga Ángeles Sanz Yaque considera que las características emocionales del sujeto determinan en buena parte el objeto de deseo. Pero, desde el punto de vista físico, el nivel de testosterona es decisivo. También en la mujer. "En el hombre, este nivel es bastante estable, mientras que en la mujer hay fluctuaciones: la influencia hormonal se nota más durante la ovulación", señala.

Hay que sumar, además, el nivel de autoestima y el equilibrio afectivo. Si alguien se siente seguro, selecciona más. Pero si se encuentra en un momento delicado, más inseguro, está más receptivo, y su abanico se amplía. "Los filtros culturales y religiosos también son muy importantes", agrega el psiquiatra José María Valls, secretario de la Fundación Castilla del Pino. "Hay un abismo entre una europea y una afgana a la hora de expresar su deseo. Por otra parte, la mayoría de las religiones ejerce un efecto restrictivo, pero hay que distinguir entre espiritualidad y religiosidad", añade.

"El deseo va más allá de la atracción física. A mí me motiva especialmente el olor, la sensación de bienestar y confianza que me inspira esa piel en particular; todo eso que llamamos química", afirma una madrileña de 45 años que acaba de iniciar una relación. Los expertos han estudiado el lenguaje de la intimidad. "Hay mujeres que encuentran más erótico besar durante largo tiempo a su pareja que emprender acciones sexuales más explícitas. Los besos ayudan a liberar endorfinas, encargadas de generar bienestar y relajación. Cuando se está enamorado se segrega oxitocina (la hormona que permite la dilatación en el parto y la lactancia, a la vez que se la relaciona con la excitación sexual)", indica Cahue.

El deseo cumple, además, una función, la de reequilibrar algo de lo que carecemos. Ése es el motor de muchas fascinaciones aparentemente contradictorias. Ella es ejecutiva de éxito, y él, un bohemio. ¿Por qué se han elegido? ¿Por qué perduran? "No siempre son tan desiguales esas parejas que consideramos flor de un día", explica Cahue. "Quizá los sueños íntimos de esa ejecutiva se acerquen a una vida más bohemia. Y él tal vez aspire a una vida ordenada". Algo que no es aplicable a todas las ejecutivas, desde luego, ni a todos los bohemios.

"Hombres y mujeres siguen respondiendo aún a patrones distintos: el varón tiende a desear a muchas, cuantas más mejor, por aquella razón ancestral de dejar su impronta. Mientras la mujer sigue seleccionando pocas parejas y de calidad, tanto para ellas como para sus hijos", recuerda Valls. Aunque este viejo esquema está cambiando: algunas mujeres empiezan a buscar más variedad sexual, sobre todo si ya tienen hijos. Sea como fuere, "la píldora anticonceptiva ha sido el gran afrodisiaco para la mujer", afirma Valls: al separar procreación y sexualidad, la mujer manifiesta su deseo sin miedo.

"El deseo de amar y ser amado está ahí, es algo visceral, una búsqueda activa del otro. No podemos escapar a esta ley de la naturaleza, aunque seamos capaces ya de tomar decisiones y de no enfocarlo a la procreación", manifiesta Aurora García, psicóloga integrada en el gabinete Álava-Reyes. Podría decirse que se está programado para desear. Aunque no siempre encontremos el objeto de deseo soñado o no entendamos por qué nos resulta deseable y hasta irresistible alguien que no coincide con nuestro ideal físico o social. Aurora García insiste en que la mujer sigue buscando un hombre no dominante, pero sí fuerte. Y los hombres, belleza o sumisión: todavía muchos piensan que si ella es servicial, cuidará mejor de los hijos.

El deseo es un motor para conseguir amor, y otras cosas. Hay expertos que aseguran que las mujeres en periodo fértil se interesan por hombres con marcados rasgos masculinos. Mientras que en otras fases del ciclo menstrual el aspecto físico no es tan determinante.

Muchos estudios responden a viejos estereotipos sexuales. Pero al final "es el cerebro el que interpreta este flujo de información fisiológica que le llega y desencadena a tiempo una sucesión de pensamientos e imágenes", recuerda Cahue.

¿Por qué deseo al final a quien no es mi tipo? En parte, porque se conoce a esa persona en un momento de mayor apertura o cuando se está más activo. O, por el contrario, bajo una sensación de fracaso o de ilusión, explica Sanz. También hay quien fantasea y se engancha en función de sus propias necesidades, "poniendo en marcha una estrategia para lograr que esa persona se comporte del modo que espera". Aunque al final "se da cuenta de que no tiene que ver consigo y que lo importante era el juego", agrega Sanz.

Uno de los enemigos del deseo en las parejas actuales es el desarrollo profesional, altamente competitivo, apunta. "Se tienen los hijos cada vez más tarde, se vive una presión por ascender, y no practican el sexo simplemente porque llegan a casa agotados". Doce horas diarias en la oficina acaban con muchas parejas.

Cuando amor y deseo coinciden, ambos se retroalimentan. Con el tiempo, sin embargo, la emoción del amor se transforma en hábito, y el deseo necesita nuevos estímulos. Cahue no comparte la idea de que la estabilidad traiga el aburrimiento. "La pareja en sí no es aburrida, lo son las personas", sugiere.

La reciente encuesta sobre salud sexual elaborada por el Ministerio de Sanidad confirma que un 20% de mujeres y un 15% de los hombres se sienten insatisfechos en su sexualidad. "Hay parejas que funcionan bajo mínimos, y de algún modo lo asumen. Con esa situación es fácil estancarse y que el deseo se bloquee. Aunque esa falta de deseo es en ocasiones algo subjetivo", advierte Sanza.

Hay gente que inhibe sus deseos porque no ha aprendido a expresarlos o porque no quiere entrar en conflicto con los de otras personas y se bloquea. Hay que aprender a decir "quiero esto" sin que eso implique molestar al otro. De cualquier modo, debajo del deseo hay mecanismos y filtros personales y sociales: no es lo mismo un chico de 18 años que de 60.

La edad influye claramente en el deseo por el efecto hormonal. "Aunque disociemos procreación y sexo, el cerebro marca las diversas etapas de mayor energía o de declive", recuerda Valls. "A los 22 años, el deseo es más vivo. A otras edades se buscan los momentos emocionales, la comunicación", dice Mila Cahue. Pero ¿pervive el deseo? "Si la mujer ha tenido una vida sexual más o menos intensa, el deseo se mantiene en la madurez. Si has ido de más a menos, cuando llega cierta edad echas el cierre", reconoce Ángeles Sanz. En el hombre, la viagra ayuda, pero "si no le apetece, la pastilla no sirve", resume Valls.
Cuestión de aroma

Nuestro cuerpo produce unas sustancias químicas llamadas feromonas que nos inclinan al bienestar y al encuentro con los demás. Mucho se ha especulado en las últimas décadas sobre su papel en el deseo sexual. Los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Ángel Guerrero y Carme Querol, pioneros en el estudio de las feromonas en insectos, aseguran que "existen evidencias claras de que hay hormonas que regulan ciertos comportamientos en humanos". Aunque se muestran cautos. Consideran arriesgado "extrapolar a los humanos el papel que las feromonas de insectos juegan en el comportamiento y reproducción de los mismos". De cualquier modo, creen que sí son determinantes en la atracción sexual. Aunque, recuerdan, "el hombre y la mujer, a diferencia de los animales que se comportan en base a su instinto, nos controlamos más desde un punto de vista racional".

Los especialistas cuentan que se han comercializado ya perfumes con lo que llaman hormona masculina y hormona femenina. Estas hormonas se han obtenido de las axilas y son aparentemente percibidas por un órgano olfativo denominado órgano vomeronasal (VNO). "Es probable que estas hormonas actúen como un agente de atracción complementario a otros que también utilizan los animales en la naturaleza, como la visión, el sonido, etcétera. En ese sentido son un factor más en el proceso de atracción sexual y reproducción en humanos. No en vano, el amor es un fenómeno complejo en el que juegan muchos parámetros además de las propias feromonas", agregan.

Lo que sí se ha contrastado es que el bebé reconoce a la madre a los pocos día de nacer y, viceversa, la madre puede discriminar el olor de su pequeño frente a otro de la misma edad a través de alguna prenda que haya vestido previamente. Otro ejemplo: se ha observado que niños y niñas entre tres y seis años consideran agradable el olor de las axilas femeninas, mientras que el de las axilas masculinas sólo agrada a los niños, pero no a las niñas.

El poder hormonal

"La principal hormona vinculada al deseo sexual es la testosterona", afirma el urólogo José Luis Martínez Piñeiro. "A menudo, los problemas de disfunción eréctil, eyaculación precoz o de libido baja suelen estar mezclados. Al tener alguna dificultad física, el sujeto se inhibe, y esa actitud influye en una pérdida de deseo", explica. Por el contrario, cuando las relaciones sexuales son buenas en una pareja, hay una mayor motivación a repetir esa experiencia, lo que añade ya un componente psicológico. "Aunque las disfunciones tengan un origen orgánico, suele darse un factor psicológico asociado. Si el nivel de testosterona disminuye, repercute directamente en la libido. Esto se ha comprobado en personas con cáncer de próstata: al tratarlos, se les baja a propósito el nivel de testosterona y, como consecuencia, cae de inmediato también el deseo". Otra hormona que interviene en el deseo es la prolactina. Si aumenta, disminuye la erección y la libido.

La testosterona está también vinculada al deseo femenino, al igual que la DHEA y otras hormonas que fabrican las glándulas suprarrenales. "Se ha comprobado que algunas personas con tumores de glándulas suprarrenales experimentan un incremento de la libido. Al igual que en las deportistas de elite a las que se les administra testosterona", explica Martínez Piñeiro.

La edad desencadena una serie de problemas en el hombre. "Si mantiene la libido y los problemas son de erección, las pastillas conocidas como Viagra, Cialis o Levitra pueden ser una ayuda. Pero hay que tener presente que estas pastillas no incrementan el deseo: mejoran el rendimiento, y eso hace que afronten las relaciones de pareja mejor y, como consecuencia, puede reactivar el interés sexual y sus expectativas", precisa el especialista. "Sus efectos son similares. La diferencia es que Viagra y Levitra deben tomarse de media hora a una hora antes de la relación, y su efecto suele durar unas seis horas. Cialis se puede tomar con la comida y con alcohol, y tiene una horquilla de tiempo más amplia. Con una pequeña dosis continuada, pacientes diabéticos pueden mantener una vida sexual normal", añade Martínez Piñero. Aunque cada uno tiene sus preferencias, matiza. Además de tomarla con control médico, no se puede mezclar con nitroglicerina, empleada para tratar la angina de pecho.

Fuente: El País
Categoría: Masculinidades
Publicado por: a20034394
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Los hampones se llevaron 82 mil dólares y 32 mil soles. Utilizaron armas de largo alcance y desataron balacera en el centro de la ciudad.


Fue un atraco de película. Un número aún no determinado de ladrones –provistos de armas de largo alcance– asaltó ayer, a las 9 y 20 de la mañana, la sede del Banco de Crédito ubicada en la esquina de las calles San Martín y Cutervo, en pleno centro de Ica. Se trata del segundo atraco a instituciones bancarias en menos de 24 horas.

Según se supo, los maleantes no actuaron solos, pues en los exteriores de la agencia, otro grupo los esperaba en una camioneta negra de lunas polarizadas para facilitar su huida.

De acuerdo con algunos testigos, la fuga de los delincuentes se produjo en medio de una feroz balacera ante la mirada atónita de los transeúntes, quienes debieron ponerse a buen recaudo para no ser alcanzados por los disparos. Sin embargo, Jean Carlos Fernández y un menor, quienes pasaba circunstancialmente por la zona, resultaron heridos de bala.

Los efectivos que acudieron como refuerzos se mostraron sorprendidos con la osadía de los malhechores porque dicha sucursal está a solo tres cuadras de la sede de la Decimoquinta Dirección Territorial de la PNP. Según se supo los hampones, se llevaron 82 mil dólares y 32 mil soles.

Cabe recordar, que el domingo un grupo de ladrones se llevó 20 mil soles de la agencia del banco Interbank ubicado en el interior de un centro comercial. Según se supo la misma banda de ladrones habría perpetrado ambos atracos.


Fuente: Perú21
Categoría: Política
Publicado por: a20034394
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¿Una canción con tufillo machista?

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Letra de la canción Las mujeres interpretada por Carlos Vives:

Ay las mujeres, las mujeres, las mujeres
hombre que vaina las mujeres,
ellas son las que tienen en tormento mi alma
arruinada y sin calma porque ya no me quieren,
arruinada y sin calma porque ya no me quieren.

Ay mis amigos del amor y la parranda
hombre que vaina mis amigos
ahora están resentidos porque ellos no comprenden
que vaina las mujeres acabaron conmigo
que vaina las mujeres acabaron conmigo

Ay que vaina las mujeres, porque acabaron conmigo
Ay que vaina las mujeres, porque acabaron conmigo
que será del pobre Carlos sin dinero y sin cariño
que será de Carlos Huertas sin dinero y sin cariño.

Pero quedan de algún tiempo muy florido
aquí en mi pecho cicatrices
ahora me encuentro triste sin dinero y cariño
y tirado al olvido, por las que tanto quise
y tirado al olvido, por las que tanto quise.

Pero tengo que encontrar una muchacha
que me quiera y me comprenda
porque todavía existe corazones sinceros
y no solo el dinero, es la dicha completa
y no solo el dinero, es la dicha completa.

Ay que vaina las mujeres porque acabaron conmigo
Ay que vaina las mujeres porque acabaron conmigo
que será del pobre Carlos sin dinero y sin cariño
que será de Carlos Huertas sin dinero y sin cariño

Ay que vaina las mujeres porque acabaron conmigo
Ay que vaina las mujeres porque acabaron conmigo
que será del pobre Carlos sin dinero y sin cariño
que será de Carlos Huertas sin dinero y sin cariño
sin dinero y sin cariño, que sera del pobre Carlos
que será del pobre Carlos, sin dinero y sin cariño.

Fuente:
Categoría: Masculinidades
Publicado por: a20034394
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Tal vez mucha gente justificará la actitud de estos hermanos agresores, afirmando que fue por el consumo del alcohol, creo que eso una manera sutil de aceptar la violencia. Pues conozco gente que consume alcohol pero se conducen con rectitud y respeto.
Pero se sabe que el consumo de alcohol no conduce a nada bueno, pues a la larga causa enfermedades, el poco o mucho dinero que uno tiene gasta en algo que no sirve para nada, sí el consumo del alcohol nno sirve para nada, no ayuda en nada a las personas que consumen, al contrario lo descontrolan.
NO nos callemos ante la violencia en todas sus expresione, no caigamos en la indiferencia.

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| CPN RADIO - 09 FEB| Por reclamarles la borrachera, una madre de familia fue golpeada por sus dos hijos luego que llegaran en estado de ebriedad a su vivienda ubicada en el distrito del Tambo, en Huancayo – Junín.

Según fuentes policiales, Nidia Velasquez (75) reprimió a los hermanos David y a Édgar Arollo Velásquez, de 31 y 36 años respectivamente, por haber gastado su dinero en alcohol.

Ambos golpearon a su progenitora causándole hematomas y heridas en el rostro, hasta que fue auxiliada por efectivos del serenazgo local.

Fuente: CPN
Categoría: Di NO - ÚNETE
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