Alan García

Ley con nombre propio

Uno de los principales mecanismos de la democracia, es considerar que las reglas de juego de la competencia política se encuentren plasmadas en las leyes electorales. Sin embargo la nuestra, promulgada en octubre de 1997, no cumplía con un requisito indispensable, el ser producto de un amplio consenso político. Por el contrario, fue sancionada pese al desacuerdo y reparo de las más variadas bancadas parlamentarias.

El resultado fue que en dos años se han presentado 40 proyectos de ley que intentan modificar la norma electoral. Estos apuntaban a diversos temas, que iban desde aquellos que hacían reparos de fondo hasta otros que apuntaban a aspectos procesales.

Las elecciones presidenciales de 1985: el APRA llega al poder

En medio de una profunda crisis económica y el recrudecimiento de la violencia política, el Perú vivió en 1985 su quinto proceso electoral en forma seguida. Alan García, candidato aprista comprendió que para no perder, como en su momento ocurrió con Villanueva del Campo y Barnechea, había que cambiar de estrategia electoral. Subordinó las tendencias centrífugas al interior de su partido, enterró símbolos y emblemas, convirtió la voluntad en práctica política y su protagonismo juvenil encajó en un país, de electorado mayoritariamente joven.

Proyecciones: Elecciones sin sorpresas

Si se mantienen las proyecciones electorales del último domingo, como todo parece indicar, estamos delante de una realidad electoral nueva y que, en parte, recuerda a la dibujada a inicios de 1980. Electoralmente, el apoyo de la última elección favorece en forma neta a las opciones de derecha, capitalizando de esta manera una larga y agresiva campaña que se inició con el intento de estatizar la banca, en 1987.

Es el fruto de una campaña, que tuvo una figura clara y nítida en Mario Vargas Llosa y el debutante Fredemo. Esta situación se hizo posible por el deterioro sistemático del gobierno de Alan García y la incapacidad de IU de soluciones su crisis interna que le consumió cerca de un año.

Reelección presidencial: del futuro diferente a la patria nueva

Pocos años antes de la finalización del primer período de gobierno de Leguía, se rumoreaba acerca de la candidatura de su Primer Ministro, Germán Leguía y Martínez.

"El Tigre", como se le denominaba, tenía legítimas aspiraciones presidenciales y contaba con el apoyo de jóvenes leguiístas que habían participado en la campaña electoral que eligió al forjador de la "Patria Nueva" en 1919, desde el periódico "El Germinal" . El entusiasmo les duró poco, pues a fines de 1922 concretando una intriga palaciega, un grupo de adictos del presidente, elevan al Parlamento, no menos adicto, un proyecto de ley que propone una enmienda constitucional para posibilitar la reelección presidencial. Esta se encontraba proscrita por la mayoría de las constituciones, salvo la inefable Vitalicia de 1826 que se mandó escribir Simón Bolívar.

Campaña municipal: el mensaje y los hechos

Las últimas encuestas nos han señalado que para el caso de la Municipalidad de Lima hay una suerte de empate de fuerzas entre los tres candidatos. Cada uno asume como índices la información de las encuestas que, en muchos casos, se asemejan a la forma como en los últimos años se han distribuido las preferencias electorales. ¿Cuál es la forma como diseñan la campaña los tres principales candidatos a partir de esto? ¿Su estrategia de campaña conoce la realidad poblacional y electoral de Lima? Veamos esto de cerca.

El momento político, que progresivamente se ha derechizado si tomamos como partida abril del año pasado, abre un terreno que puede ser aprovechado por el PPC.

Las alternativas a la violencia

En la anterior administración belaundista se trató de demostrar infructuosamente que en el Perú se respetaban celosamente los derechos humanos, teniendo como ejemplo casi único la libertad de expresión.

Falsa y malintencionada versión gubernamental, especialmente cuando se dejaba carta libre a las fuerzas armadas para que enfrenten la violencia política, desatada por Sendero Luminoso, siguiendo su cuestionada doctrina de Seguridad Nacional.

Las masas y la paciencia presidencial

Ya se terminó mi paciencia!, dijo molesto el presidente Alan García,  haciendo referencia a la agitada semana laboral.

Sostuvo, al igual que otras figuras del gobierno, que con las huelgas se quiere socavar la democracia y el proceso de recuperación económica. Esta postura no es novedosa en la política peruana: Velasco sostenía que (las huelgas) tenían como objetivo oponerse al proceso de cambios de la Revolución Peruana; Morales Bermúdez que querían hacer fracasar el proceso de transferencia política a la civilidad; Belaúnde, que buscaban desestabilizar el régimen democrático.

Una avalancha razonada (Análisis final de la contienda electoral)

Pocas veces se ha visto que los resultados electorales hayan sido precedidos por una tensa expectativa, como la ocurrida en la última elección presidencial y parlamentaria. Ni el novísimo centro de cómputo del Jurado Nacional de Elecciones ha servido para que los resultados se encuentren al alcance de todos en el tiempo más corto.
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