Partido Civil

El primer triunfo de Leguía

Finalizado el gobierno de José Pardo y poco tiempo antes de la campaña electoral de 1908, las alianzas políticas se mantuvieron: los civilistas acercándose a los constitucionalistas y los demócratas a los liberales. Para los primeros la candidatura de Augusto B. Leguía, ministro de hacienda de José Pardo, no tuvo dificultad dentro del Partido Civil para postular. Había cultivado una estrecha amistad con el presidente Pardo, así como demostrado su manejo eficiente en la cartera de Hacienda. Lo acompañaron en ésta fórmula Larrabure y Unanue y Belisario Sosa.

Una candidatura de consenso no prosperó por oposición de los civilistas. Casi no hubo actividad electoral. Los demócratas prepararon una sublevación, que la precipitó Augusto Durand, pero que fue rápidamente conjurada.

El primer triunfo de José Pardo

En 1904, el Perú sufría la muerte de su presidente, Manuel Candamo, quien había asumido el poder apenas un año antes. Los civilistas jóvenes, con su personero Augusto B. Leguía a la cabeza, lanzó la candidatura de José Pardo, prominente líder del partido. En competencias internas derrotaron al sector liderado por Isaac Alzamora, quien renunció a su postulación y a sus cargos de presidente y miembro de la junta directiva.

También se apartó Antero Aspillaga. Se ratificó la alianza con los constitucionalistas. Finalmente, los candidatos fueron José Pardo por los civilistas, para la presidencia de la república y el constitucionalista José Salvador Cavero para la primera vice-presidencia. Los lemas civilistas fueron "Orden y Progreso", "Ley de Trabajo" y "Escuelas y Caminos".

Los partidos políticos y el segundo militarismo

La incapacidad de la burguesía para convertirse en una clase nacional encabezada por el Partido Civil provocó el fracaso que facilitó la derrota con Chile (1879-1883). Este hecho significó la destrucción de la capacidad productiva del país y la pérdida de los territorios salitreros de Arica y Tarapacá. El país quedó en quiebra económica, con una gran frustración histórica y con una clase dominante dislocada, situación sólo comparable a los años posteriores a la independencia.

Estallada la guerra con Chile, en medio de las derrotas militares, Nicolás de Piérola dirige una revuelta y captura el poder, instalándose dictatorialmente, suspendiendo la Constitución de 1860 y promulgando un Estatuto Provisorio. Cuando los chilenos llegaron a Lima, no quisieron negociar con Piérola y éste se vio obligado a dimitir, asumiendo la presidencia, por medio de una Junta de Notables, Francisco García Calderón, quien declara vigente la Constitución de 1860.

El Partido Civil

Hasta la década del 60 del siglo pasado, a pesar de haberse creado las condiciones económicas para la aparición de una clase dirigente, su base de acumulación fue la intermediación en el comercio, enriqueciéndose a base del Estado y sin romper los lazos pre-capitalistas de la sociedad peruana. Esta elite se comenzó a agrupar alrededor de la Revista de Lima, en contraposición de los caudillos militares, a quienes responsabilizaban del desorden, derroche y arbitrariedad que fomentaban, y de los caciques oligárquicos provinciales.

Lo que no habían logrado los ideólogos liberales lo iban a realizar los nuevos ricos: fundar un partido.

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