segunda vuelta

El triunfo de Humala

Con el triunfo de Ollanta Humala, el Perú ha girado a la izquierda, como lo hizo Lima en las elecciones municipales con el triunfo de Susana Villarán. Pero esta izquierda está lejos de ser igual a sus pares de América Latina. Es el aglutinamiento del Partido Nacionalista Peruano (PNP), pequeños partidos de izquierda y políticos sin partido alrededor de la figura de Ollanta Humala, un comandante en retiro que ha bebido de diversas aguas ideológicas, formando un pensamiento híbrido, pero que le ha permitido transitar de un radicalismo nacionalista a un izquierdismo moderado.

Elecciones Perú: por una cabeza

A menos de 48 horas de la segunda vuelta electoral, el Perú se encamina a la elección más competitiva que recuerda su historia. Las últimas encuestas publicadas antes de la fecha de la prohibición, mostraban a los dos candidatos con cifras que se encontraban dentro del margen de error estadístico. Situación que parece no ha cambiado en estos días.

Los dos candidatos han producido adhesiones que cortan el país por la mitad y lo polarizan. Si bien han sido y son los candidatos más disciplinados, han mostrado sus limitaciones como líderes políticos. Por lo que si ambos consiguieron en total el 55% de los votos en primera vuelta, tenian  la necesidad de hacer muchos esfuerzos para lograr el apoyo de los votantes de los demas candidatos.

La polarizada segunda vuelta

Han pasado a la segunda vuelta los candidatos más disciplinados, con las campañas más consistentes y los que no se sumergieron en las contracampañas que agotaron a los otros, pero a la vez los de mayores resistencias. Cerca del 55% de los votos se concentraron en los dos y en los lugares más deprimidos del país los porcentajes crecen pronunciadamente. Son los candidatos que representan más claramente la insatisfacción con las políticas aplicadas en los últimos años y, casi como consecuencia, con los resultados de la democracia. Se encuentran zonas donde el Estado llega poco y, cuando lo ha hecho, ha sido de manera asistencialista. Es así que se mezclan un voto de insatisfacción (Humala) con uno de agradecimiento (Fujimori).

Parlamento: el difícil camino de la reforma

Luego de muchos escándalos en medio de la baja aprobación de la representación política, resulta necesario discutir temas de reforma. Partimos de observar que el presidencialismo peruano, más allá del alto personalismo que muestra, es frágil y se sustenta en un sistema electoral que produce fragmentación y bloqueos. En ninguna democracia estable se puede observar un número tan alto de partidos como el peruano, a lo que se suma la baja cohesión interna. Por lo tanto, no se mostrarán mejoras, sino se acota el número de partidos, de tal manera que, quienes compitan puedan responder a las exigencias de la representación. Es decir, pocos partidos, pero nacionales, enraizados y cohesionados. No hay soluciones milagrosas, pero si se puede avanzar en algunas urgentes.

El mito de la segunda vuelta

La segunda vuelta para elecciones regionales, pro- puesta por el presidente Alan García, ha despertado el apoyo de no pocas bancadas. Se ha asumido que la segunda vuelta es la llave maestra de la legitimidad, más aun ahora que los conflictos aparecen para algunos como fenómenos desestabilizadores que las autoridades no pueden canalizar o controlar. Sin embargo, el “ballotage” o segunda vuelta no constituye una medida adecuada y necesaria para enfrentar el problema de la legitimidad y gobernabilidad regional.

En el discurso se señala que la segunda vuelta regional debe producir una mayoría social de apoyo a las autoridades y así contribuir al orden social. Es decir, la autoridad no solo necesita ganar, sino hacerlo por una mayoría absoluta para poder ofrecer estabilidad. Si bien el propósito es atendible, se parte de un serio error.

Consideran errado pensar que valla para elección regional solucionará problemas de gobernabilidad

Lima, abril, 19 (ANDINA).- El ex Jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe), Fernando Tuesta, dijo hoy que es un error pensar que la solución a los problemas de legitimidad y gobernabilidad en las regiones pasa por establecer un umbral de elección y una segunda vuelta.

 

 

Un necesario balance a la segunda vuelta

Se ha manifestado reiteradamente que la segunda vuelta permite dotar de mayor legitimidad y fuerza al gobernante, así como facilitar la reducción del número de partidos políticos en el sistema. Es decir, procurar elementos para la gobernabilidad. Esta afirmación se ha vuelto tan popular que algunos esgrimen incluso con entusiasmo, la posibilidad de extenderlo a nivel regional y municipal. Después de casi dos décadas de aplicación, ¿ha probado estos mecanismos dichas virtudes?

¿Podrá alcanzar los 4´200,001 votos?

Hace poco menos de cinco años, Alfonso Barrantes nos impidió ser partícipes de la segunda vuelta electoral, cuando se retiró de la competencia, tras ubicarse en un segundo lugar, con casi la mitad del respaldo que había obtenido Alan García.

La ley que exigía la segunda vuelta en caso de que ninguno de los candidatos obtuviese la mitad más uno del porcentaje de votos válidos fue establecida a finales del gobierno del arquitecto Belaúnde, cuando las posibilidades electorales de AP eran mínimas. Una segunda vuelta electoral, sin embargo, debería haber colocado al alicaído partido del gobierno en clara posición negociadora con el fin de endosar los votos a cualquiera de los otros candidatos mejor ubicados. La bajísima votación de AP y la negativa de Barrantes para continuar en competencia, esfumaron las ilusiones del senador Javier Alva Orlandini, inspirador de la propuesta.

Distribuir contenido

Servicio ofrecido por la Dirección de informática Académica (DIA) - Reportar abuso

Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP)

Blog administrado por ftuesta (Fernando Tuesta Soldevilla) | Diseñado por Jeff Robbins

Modificado por (DIA) | Powered by Drupal