Buscar
Contenido popular
- La danza de las firmas
- Así es el fútbol
- Machu Pichu: maravilla del mundo
- El nacimiento de la República Aristocrática
- Demografía electoral de los barrios de Lima
- Los partidos políticos y el segundo militarismo
- En el Día del Libro
- La tragedia de Bagua
- El primer Congreso Constituyente de 1822
- Lima de hoy
Nro. de visitas
Hoy : 1883
Ayer : 2593
Total : 3985089
Ayer : 2593
Total : 3985089
A menos de 48 horas de la segunda vuelta electoral, el Perú se encamina a la elección más competitiva que recuerda su historia. Las últimas encuestas publicadas antes de la fecha de la prohibición, mostraban a los dos candidatos con cifras que se encontraban dentro del margen de error estadístico. Situación que parece no ha cambiado en estos días.
Han pasado a la segunda vuelta los candidatos más disciplinados, con las campañas más consistentes y los que no se sumergieron en las contracampañas que agotaron a los otros, pero a la vez los de mayores resistencias. Cerca del 55% de los votos se concentraron en los dos y en los lugares más deprimidos del país los porcentajes crecen pronunciadamente. Son los candidatos que representan más claramente la insatisfacción con las políticas aplicadas en los últimos años y, casi como consecuencia, con los resultados de la democracia. Se encuentran zonas donde el Estado llega poco y, cuando lo ha hecho, ha sido de manera asistencialista. Es así que se mezclan un voto de insatisfacción (Humala) con uno de agradecimiento (Fujimori).
Luego de muchos escándalos en medio de la baja aprobación de la representación política, resulta necesario discutir temas de reforma. Partimos de observar que el presidencialismo peruano, más allá del alto personalismo que muestra, es frágil y se sustenta en un sistema electoral que produce fragmentación y bloqueos. En ninguna democracia estable se puede observar un número tan alto de partidos como el peruano, a lo que se suma la baja cohesión interna. Por lo tanto, no se mostrarán mejoras, sino se acota el número de partidos, de tal manera que, quienes compitan puedan responder a las exigencias de la representación. Es decir, pocos partidos, pero nacionales, enraizados y cohesionados. No hay soluciones milagrosas, pero si se puede avanzar en algunas urgentes.
La segunda vuelta para elecciones regionales, pro- puesta por el presidente Alan García, ha despertado el apoyo de no pocas bancadas. Se ha asumido que la segunda vuelta es la llave maestra de la legitimidad, más aun ahora que los conflictos aparecen para algunos como fenómenos desestabilizadores que las autoridades no pueden canalizar o controlar. Sin embargo, el “ballotage” o segunda vuelta no constituye una medida adecuada y necesaria para enfrentar el problema de la legitimidad y gobernabilidad regional.
Lima, abril, 19 (ANDINA).- El ex Jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (Onpe), Fernando Tuesta, dijo hoy que es un error pensar que la solución a los problemas de
Se ha manifestado reiteradamente que la segunda vuelta permite dotar de mayor legitimidad y fuerza al gobernante, así como facilitar la reducción del número de partidos políticos en el sistema. Es decir, procurar elementos para la gobernabilidad. Esta afirmación se ha vuelto tan popular que algunos esgrimen incluso con entusiasmo, la posibilidad de extenderlo a nivel regional y municipal. Después de casi dos décadas de aplicación, ¿ha probado estos mecanismos dichas virtudes?
Hace poco menos de cinco años, Alfonso Barrantes nos impidió ser partícipes de la segunda vuelta electoral, cuando se retiró de la competencia, tras ubicarse en un segundo lugar, con casi la mitad del respaldo que había obtenido Alan García.





















Comentarios recientes
hace 5 semanas 3 horas
hace 5 semanas 1 día
hace 5 semanas 1 día
hace 6 semanas 4 días
hace 7 semanas 1 día
hace 7 semanas 2 días
hace 7 semanas 6 días
hace 7 semanas 6 días
hace 7 semanas 6 días
hace 8 semanas 4 días