Sánchez Cerro

La Acción Republicana

En la década del treinta, la mayoría de la oligarquía se organizó alrededor de Sánchez Cerro. Esto debido a su imposibilidad de revivir la República Aristocrática y porque la UR era la única alternativa contra las masas apristas y comunistas organizadas. Pero, no es menos cierto que intentó conformar o vio con simpatía la aparición de partidos políticos de claro tinte electoral. Sin embargo, aparecieron también otras pequeñas organizaciones que respondían a demandas e intereses de sectores medios.

Sánchez Cerro y la Unión Revolucionaria

Después de encabezar el golpe que terminó con el oncenio de Leguía y retirado en Europa, Sánchez Cerro es lanzada como candidato por la Unión Revolucionaria (UR), con motivo de las elecciones generales de 1931. En el Estado Mayor sanchecerrista figuraban connotados civilistas como José Matías Manzanilla, Clemente Revilla, Eduardo Lanatta, así como a Luis A. Flores y Alfredo Herrera, Elías Lozada Benavente y Javier Calmell del Solar.

La constituyente de 1931

Las elecciones de 1931 estuvieron acompañadas de un escenario de violencia política. Al ilegalizamiento de los comunistas Sánchez Cerro hostilizó, reprimió y finalmente destituyó de la Constituyente a 23 parlamentarios apristas, que posteriormente deportó. La oposición a su régimen fue igualmente violenta como el levantamiento de Trujillo de 1932. Allí los apristas tomaron la ciudad norteña por varios días, siendo derrotados posteriormente por el ejército, ilegalizando al partido aprista.

El gobierno prosiguió con nuevos actos de represalia y restituyó la pena de muerte, luego de un atentado contra la vida de Sánchez Cerro. Haya de la Torre fue apresado y se le inició juicio. La violencia creció, hasta acabar con la vida del mismo presidente de la república quien fue asesinado, a la salida del hipódromo, el 30 de abril de 1933.

Las elecciones de 1931

El levantamiento de Sánchez Cerro no sólo liquidó la "Patria Nueva" sino también dio inicio a una nueva etapa de nuestra historia, signada por la presencia organizada y protagónica de las masas populares que por primera vez aparecen en escena reclamando, abiertamente, por sus derechos políticos y sociales. Esta dinámica encontró a una clase dominante fragmentada, descabezada, sin programas y sin caudillo necesario para su política.

El enfrentamiento clasista se hizo más intenso en un escenario de crisis económica, política y social. No se podía seguir gobernando de la misma manera, ni con los mismos argumentos. El levantamiento de Sánchez Cerro produjo el entusiasmo y desborde popular que mereció también la atención de la clase propietaria.

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