crisis de representación

El mapa electoral del archipiélago político

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Las elecciones regionales y municipales del 19 de noviembre en Perú, han reafirmado la precariedad que existe en la relación entre partidos políticos y electores, así como la diferencia que muestra la elección presidencial y parlamentaria de abril y junio último con ésta, medio año después.

Una desarticulada representación

Tribus, partidos e inclusión. ¿Qué tanto representan nuestros partidos políticos?

El 19 de noviembre mientras muchos señalaban con una frase convencional y repetida que el país vivía una fiesta democrática y el comportamiento del elector daba muestra de civismo, en otros lugares, pobladores de Sarayacu en Loreto, Huallanca en Ancash, pasando por Puente Piedra en Lima, interrumpieron las elecciones, destrozando el material electoral y atacaron diversos locales especialmente los municipios. Para algunos, no pocos, las elecciones no son ni tan festivas ni las reglas respetadas.

Ante esto se vuelve a repetir aquel lugar común que señala que los partidos políticos están en crisis. Término impreciso pues crisis implica un momento grave, es decir, acotado en el tiempo.

Un desalentador archipiélago político

El promedio del elector peruano ha preferido a una lista local a un partido político. Un castigo para los partidos, pero también una total desarticulación de la representación política, que prolonga la seria dificultad de los peruanos por construir o reconstruir colectivos políticos que le permitan no solo canalizar sus intereses, sino que éstos sean eficientemente agregados y sistematizados.

Es por eso que esta elección subnacional a nivel regional y municipal tiene un impacto considerable no solo en el proceso de descentralización, sino también en las relaciones entre los diversos niveles del poder.

¿Cómo evitar el desgobierno?

No hay democracia estable o aquella que pueda supervivir a lo embates de crisis propias de realidades complejas como la nuestra, que resista un número alto de partidos políticos con representación parlamentaria. Y es que si tenemos 27 partidos políticos inscritos -que pueden llegar a 30- que presentan listas parlamentarias y, en un escenario conservador, tan solo la mitad de ellos logra obtener un escaño, estaríamos delante de un Congreso con el mayor número de partidos de toda la historia republicana.

Esto colocaría un escenario de serias dificultades para construir mayorías, establecer acuerdos y tomar decisiones, por no decir problemas para elegir comisiones, elaborar la agenda legislativa o realizar reuniones de justa de portavoces.

Rumbo a las elecciones del 2006. ¿Qué reformas son las que necesitamos?

Que el Congreso ha desperdiciado tiempo preciado para dar respuesta a las grandes reformas electorales, no cabe la menor duda. Lamentablemente desde hace un año el Código Electoral duerme el sueño de los justos. Si bien es cierto que la Comisión de Constitución es el espacio de mayor representación partidaria, por lo que requiere de amplios consensos posibles para aprobar cambios tan importantes, los resultados han sido poco alentadores. Sin embargo, lo poco que se puede reformar ahora tiene ser claro y coherente para enfrentar el delicado proceso electoral 2006.

El impacto del sistema electoral sobre el sistema de partidos,

Es una idea muy extendida que los partidos políticos en el Perú ingresaron a una larga crisis de representación. Estas organizaciones que coparon todas los puestos de elección durante la década pasada y concentraron el 95% de los votos, no sólo fueron responsables de gobiernos erráticos sino que fueron incapaces de establecer reglas de juego de la competencia política democrática. Estas se podían lograr con una adecuada selección y articulación del sistema electoral.
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