(Ideele No.205. 2011). El último Congreso representa el permanente deterioro de las instituciones políticas y de los partidos, quienes tienen la responsabilidad de articular la participación política. Hay una combinación de factores que contribuyen a este deterioro: desde el diseño institucional, pasando por el sistema electoral y el desempeño de los congresistas. El Congreso no cumple sus funciones no sólo porque los partidos, portadores de la representación, no tienen los requerimientos reales para entrar en este grupo de organizaciones, sino que además existe el problema de que las leyes existentes (ley de los partidos políticos, por ejemplo) no cumplen la función de surtidor de aquellas organizaciones que sí los tienen. Un ejemplo: hay 27 partidos inscritos para estas elecciones (¿y acaso hay 27 partidos en el Perú?).
Los partidos se agrupan para saltar una valla que no podrían solos o se convierten en vientres de alquiler. Los dirigentes que pueden ser candidatos y representar a un partido, no tienen los recursos organizacionales, económicos ni logísticos; por ello sucumben a la necesidad de traer invitados con un débil compromiso y cohesión organizativa.
Con el voto preferencial el coctel molotov está servido. Este voto privilegia a los candidatos conocidos y, la mayoría de las veces, a los malos conocidos. ¿Por qué? Porque en la era de la política mediática son éstos los que no tienen ningún problema con el grito , la pose, y terminan teniendo mayores ventajas que aquellos que hacen una carrera política dentro de los partidos. . No hay afinidad, lealtad, adhesión.
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