El primer ministro Javier Velásquez Quesquén consiguió el voto de confianza del Congreso e insistió en la propuesta presidencial de modificar el calendario para las elecciones parlamentarias, lo que se ha venido a llamar —con la confusión que esto crea— “la renovación parcial del Parlamento”.
El argumento es que esta reforma generará mayores niveles de crédito a una institución permanente desgastada. Lo que a estas alturas debe quedar claro es que, si el difícil camino de la reforma constitucional se supera, los parlamentarios mantendrían, independiente de su desempeño, su período de mandato de cinco años. No es, pues, una revocatoria, como algunos pueden creer. Es una modificación que introduce elecciones parciales a mitad de período.
El sistema operaría de tal manera que 60 congresistas iniciarían su mandato de cinco años en julio del 2011, conjuntamente con el mandato presidencial. Los otros 60, en enero del 2014.
Para que ello suceda sería necesario que en las próximas elecciones, y por única vez, 60 congresistas tengan un mandato de solo dos años y medio. ¿Quiénes serían los elegidos (perjudicados)? La mitad de los representantes de cada departamento, quedando la difícil decisión en aquellos casos de representación impar y Madre de Dios. No se sabe si esta operación compleja y costosa es conocida por los congresistas. Pero es bueno que lo sepan, más temprano que tarde.
Comentarios recientes
hace 5 semanas 6 días
hace 5 semanas 6 días
hace 8 semanas 1 día
hace 8 semanas 2 días
hace 8 semanas 4 días
hace 8 semanas 4 días
hace 8 semanas 4 días
hace 8 semanas 5 días
hace 8 semanas 5 días
hace 8 semanas 5 días