Ley de Partidos Políticos

Un ajuste en la inscripción partidaria

  Decir que los partidos políticos son organizativamente débiles, poseen una mínima cohesión y baja disciplina interna, es una verdad incuestionable. Por si fuera poco, más allá del líder fundador, carecen de cuadros de dirección y relevo, los militantes son pocos, su economía es pobre y la mala imagen que tiene de ellos la opinión pública es general en América Latina.
 
El desplome del sistema partidista peruano, a inicios de los 90, no produjo una mejora en la calidad de los partidos que nacían de este terremoto institucional y, en consecuencia, la representación política. Por el contrario, fenómenos como los outsiders, el transfuguismo, partidos vientre de alquiler, aparecieron y se multiplicaron.

La ficción partidaria

El nuevo Parlamento no tiene ni cuatro meses de funciones y está envuelto en una serie de críticas por el desempeño de varios congresistas, las cuales difícilmente podrá superar. Las demandas para mejorar la calidad de los representantes no se han hecho esperar. Todos los caminos se dirigen a cuestionar a los partidos políticos por no ser representativos, pero sí antidemocráticos y de proveerse, en la gran mayoría, de personal incapacitado para ejercer el cargo.

Gran parte de las propuestas buscan atacar el desempeño parlamentario (revocatoria del mandato), acentuar una mayor fiscalización (control de la economía partidaria), real democracia interna y hasta modificar las normas electorales (renovación parcial del Congreso, voto preferencial, voto facultativo). Algunos piensan que estos problemas no pueden ser afrontados solo con reformas institucionales y legales. Sin duda, pero sin ellas tampoco se avanza mucho.

El problema no es atacar solo el desempeño de los partidos y sus representantes, sino el propio origen de estas agrupaciones. Si bien no se debe cerrar el ingreso a la competencia partidaria, tampoco se debe incentivar el acceso fácil.

¿Avalancha de partidos políticos?

(Por Gino Piagio, El Comercio, 23 de agosto del 2009). Todo parece indicar que en las elecciones presidenciales del 2011 habrá una sobreoferta de candidatos —mayor incluso que la del 2006—, debido a que, según la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), se han comprado, en los últimos dos años, 242 kits electorales.

Estos no son otra cosa que las herramientas para que las agrupaciones que pretenden constituirse en partidos políticos puedan recoger las firmas que los acrediten como tales ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).

1 Sillón de Pizarro desata furor

En las elecciones presidenciales del 2006, la cédula de sufragio de la primera vuelta nos mostró a 20 líderes de distintos partidos políticos.

“El Congreso debe reaccionar y hacer algo al respecto. Podría empezar por hacer ciertas modificaciones a la Ley de Partidos Políticos, eliminar el voto preferencial o establecer las diferencias entre movimientos, alianzas y partidos, ya que ni siquiera el artículo 35 de la Constitución las establece”, comentó Enrique Bernales.

No más, sino mejores partidos

En el Perú las normas se han hecho para que haya más y no mejores partidos. Invertir la relación cuesta entenderla. Así, ante la demanda de reformar el parlamento, debido a su desprestigio creciente, se han presentado sendos proyectos de ley. Todos los caminos apuntan a los partidos políticos, a quienes se les acusa de no ser representativos, antidemocráticos y  de proveerse, en muchos casos, de personal incapacitado para el cargo. La mayoría de las propuestas buscan evaluar el desempeño parlamentario (revocatoria del mandato), otras una mayor fiscalización (control de la economía partidaria), democracia interna y hasta modificar las normas electorales (renovación parcial del Congreso, voto preferencial, segunda vuelta para autoridades municipales y regionales y voto facultativo). El problema no es atacar sólo el desempeño de los partidos y sus representantes, sino el propio origen de estas agrupaciones. Pero, ¿cómo llegaron al Congreso (o al gobierno regional o local)? ¿Qué hace que para cada elección aparezcan partidos como hongos, repitiendo el mismo proceso? ¿Cómo pueden haber partidos que no estén en capacidad siquiera de cumplir  las funciones para las que han sido elegidos?.

Un balance del voto preferencial

Los que defienden el Voto Preferencial sostienen que lo hacen desde un ángulo de derecho (permite que el elector tenga la mayor decisión) y de protección (permite que el candidato no caiga en manos de quienes tienen el control partidario). Tras casi tres décadas de ejercicio de este mecanismo en el Perú, es necesario hacer un balance.

Qué y cómo modificar la ley de partidos

Se viene mencionando con frecuencia que es necesario modificar la Ley de Partidos Políticos (LPP). Incluso, se han presentado algunos proyectos de ley y varios Congresistas se han pronunciado en este sentido.

Sin embargo, las propuestas de modificación no abordan lo sustancial, poniendo en riesgo la coherencia de la LPP. Un claro ejemplo de lo señalado es aquella modificación, en el 2005, que alteró el cronograma para la inscripción de alianzas y partidos, permitiendo con ello que se pueda inscribir a un partido luego de vencido el plazo para presentar candidatos a las elecciones generales.

¿Cómo evitar el desgobierno?

No hay democracia estable o aquella que pueda supervivir a lo embates de crisis propias de realidades complejas como la nuestra, que resista un número alto de partidos políticos con representación parlamentaria. Y es que si tenemos 27 partidos políticos inscritos -que pueden llegar a 30- que presentan listas parlamentarias y, en un escenario conservador, tan solo la mitad de ellos logra obtener un escaño, estaríamos delante de un Congreso con el mayor número de partidos de toda la historia republicana.

Rumbo a las elecciones del 2006. ¿Qué reformas son las que necesitamos?

Que el Congreso ha desperdiciado tiempo preciado para dar respuesta a las grandes reformas electorales, no cabe la menor duda. Lamentablemente desde hace un año el Código Electoral duerme el sueño de los justos. Si bien es cierto que la Comisión de Constitución es el espacio de mayor representación partidaria, por lo que requiere de amplios consensos posibles para aprobar cambios tan importantes, los resultados han sido poco alentadores. Sin embargo, lo poco que se puede reformar ahora tiene ser claro y coherente para enfrentar el delicado proceso electoral 2006.
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