Ley de Partidos Políticos

Dinero para los partidos

El entrampamiento que experimenta el gobierno tiene entre una de sus causas la carencia de un partido político que lo sostenga. El Partido Nacionalista Peruano está lejos de ser la fuente de la que se sirve el presidente Humala para poder gobernar. Los sucesivos partidos que han llegado al poder en las tres últimas décadas, han terminado su mandato más débiles que cuando lo asumieron. Un tema que es dramático es el que corresponde a la economía partidaria. No existen más partidos políticos que vivan de los aportes de sus militantes, así como de las actividades y negocios del partido.

El encarecimiento de las campañas electorales y de la propia funcionalidad de los partidos políticos hace imposible que se mantengan financiados de la manera tradicional. Ya no pueden proveerse solo de los recursos privados, a costa de depender de quienes sí los tienen. Es decir, de los grupos económicos o del dinero mal habido.

La discutible puerta de ingreso partidaria

El JNE ha cancelado la inscripción de 12 partidos, por no haber superado el umbral de representación en la elección parlamentaria o no haber participado en ella. Si bien tan solo seis organizaciones políticas lograron superar el umbral mínimo del 5%, esta cifra es engañosa puesto que tres de ellas fueron alianzas electorales, por lo que 15 partidos mantienen su inscripción, al que se le suma Tierra y Libertad, recientemente inscrito. En total, por ahora, 16 partidos que podrían competir en las elecciones municipales del 2014 y generales del 2016. La puerta de salida partidaria ha sido sorteada por la estrategia salvadora de las alianzas electorales, que como se observa rápidamente son más pragmáticas que de programa.

Pero si la puerta de salida es sorteada con facilidad, la puerta de ingreso partidaria no ha impedido el ingreso de organizaciones que difícilmente cumplían con los requisitos de ley, por lo que la aplicación de la ley no ha desincentivado la creación de partidos efímeros. Hay pues que ajustar la Ley de Partidos y ser celosos en la supervisión de los requisitos formales de inscripción.

Partidos endémicos

Se habla continuamente de la debilidad extrema de nuestros partidos políticos peruanos. Los diagnósticos son variados, pero hay coincidencia en algunos problemas que no pueden dejar de atenderse.?

Un tema es el fraccionamiento partidario. En el Perú el número de partidos ha crecido sin aumentar la mejora en la calidad de la representación. Cuando un sistema tiene un número alto de partidos (arriba de 5 partidos), la dificultad y la posibilidad de crear mayorías, disminuye. En el actual parlamento, por ejemplo, si bien tan solo seis partidos políticos lograron superar el umbral de representación, debido a las alianzas electorales, el número asciende a catorce.

El financiamiento de los partidos

Como en otros casos, sin economía, nada puede funcionar. Los partidos, tampoco. Históricamente, el dinero que sostenía a los partidos políticos, provenía del financiamiento privado. En concreto, de los recursos propios que se traducían en los aportes de los militantes, así como en las actividades y negocios del partido.

Pero los continuos procesos electorales, la mayor competencia y la centralización de la campaña en los medios, ha ocasionado que los costos de la actividad política se incrementen sustantivamente. Es así que las campañas se volvieron más frecuentes y costosas y, por el contrario, la militancia y sus aportes económicos disminuyeron drásticamente.

La democracia en una interna

La competencia o lucha al interior de un partido por alcanzar una candidatura, tensa las relaciones entre sus miembros, a tal punto que puede tener, incluso, consecuencias en la cohesión interna del mismo, con mayor razón si las reglas de juego son impuestas por una mayoría y son inequitativas. La elección interna de los candidatos es, pues, un elemento clave para observar la democracia interna de los partidos políticos.

En nuestro caso, se observa una gran resistencia de parte de las dirigencias partidarias para poner en práctica los mecanismos que produzcan elecciones internas limpias, competitivas y de resultados incuestionables. Por el contrario, es frecuente encontrar la creación de Comités Electorales dependientes de la mayoría de la dirección del partido, con reglas de juego que se modifican pese a que ya se ha convocado al proceso electoral, en donde las minorías son aplastadas y los resultados cuestionados, siendo solo meras referencias en la inscripción oficial de los candidatos del partido.

Los incentivos partidarios

Hay quienes opinan que no es necesario modificar la Ley de Partidos Políticos puesto que por ese camino, no se cambia la realidad. Más bien de lo que se trataría es de aguardar a que los partidos políticos se vayan adecuando paulatinamente al marco de esta norma, para esperar sus frutos. Las modificaciones vendrían desde fuera de los ajustes institucionales.

Otros consideran que en realidad hay un grupo de partidos inscritos de poca representación, pero que se ven beneficiados con una ley que no permite la renovación partidaria, por lo que no deben realizarse más ajustes sino, por el contrario, ser menos exigentes con el ingreso de nuevos partidos políticos, para permitir una competencia mayor y así oxigenar el sistema partidista.

Reconocer a los partidos

En América Latina, recién desde los 70, se observa una tendencia marcada hacia la constitucionalización de los partidos políticos. Por eso, en casi todas las Constituciones latinoamericanas encontramos este reconocimiento expreso. En realidad, en el mundo, esa tendencia se acentuó después de la Segunda Guerra Mundial, como parte de una nueva ola democratizadora. Se trataba de reconocer a los partidos como columnas centrales y vitales en la relación Estado y sociedad, así como los únicos vínculos y vehículos de representación política institucional.
 
En el caso del Perú, la relación Estado-partidos políticos, transitó un largo y no poco conflictivo recorrido: antagonismo, ignorancia, legalización e incorporación constitucional.
 

Un ajuste en la inscripción partidaria

  Decir que los partidos políticos son organizativamente débiles, poseen una mínima cohesión y baja disciplina interna, es una verdad incuestionable. Por si fuera poco, más allá del líder fundador, carecen de cuadros de dirección y relevo, los militantes son pocos, su economía es pobre y la mala imagen que tiene de ellos la opinión pública es general en América Latina.
 
El desplome del sistema partidista peruano, a inicios de los 90, no produjo una mejora en la calidad de los partidos que nacían de este terremoto institucional y, en consecuencia, la representación política. Por el contrario, fenómenos como los outsiders, el transfuguismo, partidos vientre de alquiler, aparecieron y se multiplicaron.

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