Gana Perú

Ni tanto poder ni tanta ingenuidad

Que Luis Favre sea argentino, brasileño, francés o tenga las tres nacionalidades a la vez no debe ser un problema. Ha habido asesores presidenciales extranjeros, como el también argentino Daniel Carbonetto en el primer gobierno de García, o el chileno Esteban Silva en el caso del presidente Toledo. Todos provenientes de las diversas corrientes de la izquierda latinoamericana. El tema no es la nacionalidad, sino veamos al peruanísimo y perverso asesor de Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos.
Para otros el tema es quién y cuánto se le paga. Es cierto que en este punto debe existir claridad y transparencia.

Dudosa inscripción, financiamiento turbio

El deterioro de la política, viene de la mano del desempeño de los partidos, en una relación directa. Pero la situación se torna especialmente delicada cuando para la opinión pública peruana, al lado de considerar el tema de la corrupción como uno de los principales problemas del país, se encuentra extendida la idea de que la política es, en general, corrupta. En este contexto, el informe periodístico sobre el financiamiento de Gana Perú, no haría sino (re)confirmar esas ideas.

La rendición de cuentas de la campaña electoral –momento de mayor flujo de dinero en la política– del partido de gobierno, Gana Perú, tiene serios indicios de documentación falsa. Esta situación debe ser investigada y obviamente sancionada. Sin embargo, no resulta descabellado pensar que esta situación cruza a todos los partidos, como de seguro se podrá encontrar también en la que presentaron al momento de su inscripción.

Ollanta Humala: gobierno compartido y sin partido

El 28 de julio, Ollanta Humala reemplaza a Alan García, constituyéndose en un evento no solo de transmisión de mando presidencial, sino en una nueva oportunidad para los peruanos, para superar tres períodos presidenciales que nacen de legítimos procesos electorales. El último, en 1990, terminó con el llamado autogolpe de Alberto Fujimori, poco antes de cumplir dos años en el poder. Y es que la vida democrática en el Perú ha sido corta, lo que supone un déficit para la construcción de una cultura de reglas de convivencia, que transiten por instituciones sólidas.

Los esfuerzos que se han realizado en la última década, con los gobiernos de Alejandro Toledo y Alan García, han sido insuficientes para un país que si bien ha crecido de manera sostenida, lo ha sido también de manera desigual, en la distribución de los beneficios.

El triunfo de Humala

Con el triunfo de Ollanta Humala, el Perú ha girado a la izquierda, como lo hizo Lima en las elecciones municipales con el triunfo de Susana Villarán. Pero esta izquierda está lejos de ser igual a sus pares de América Latina. Es el aglutinamiento del Partido Nacionalista Peruano (PNP), pequeños partidos de izquierda y políticos sin partido alrededor de la figura de Ollanta Humala, un comandante en retiro que ha bebido de diversas aguas ideológicas, formando un pensamiento híbrido, pero que le ha permitido transitar de un radicalismo nacionalista a un izquierdismo moderado.

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