Las elecciones presidenciales de 1985: el APRA llega al poder

En medio de una profunda crisis económica y el recrudecimiento de la violencia política, el Perú vivió en 1985 su quinto proceso electoral en forma seguida. Alan García, candidato aprista comprendió que para no perder, como en su momento ocurrió con Villanueva del Campo y Barnechea, había que cambiar de estrategia electoral. Subordinó las tendencias centrífugas al interior de su partido, enterró símbolos y emblemas, convirtió la voluntad en práctica política y su protagonismo juvenil encajó en un país, de electorado mayoritariamente joven.

Manejó su campaña en forma efectista, opositora con moderación, pero agresivamente retórica. Nunca polemizó ni presentó su programa de gobierno. Asumía que la gente requería, ante la carencia de alternativas resultantemente transformadoras, un mensaje esperanzador en medio de un nuevo y definitivo fracaso belaundista. El APRA ganó y se empinó por eso como la primera fuerza a nivel nacional, restando votos a todas las organizaciones políticas y ganando también por primera vez historia la capital metropolitana. En ella ganó en todos los distritos en forma indiferenciada relegando al resto de listas a posiciones secundarias.

IU, por su parte, no supo encontrar una respuesta que fuera más allá de la unidad orgánica entre sus partidos, distanciándose de los sectores más dinámicos del movimiento social y no ofreció alternativa nueva a los no organizados. A pesar de beneficiarse al igual que el APRA, del desgaste del gobierno, IU no fue capaz de erigirse con fuerza, imagen y voluntad de gobierno. Perdió la iniciativa y en muchos momentos cayó en el abstencionismo que permitió la consolidación del APRA, propiciando coincidencias que le resultaron fatales. Concentró mucho de su campaña en un discurso mediatizado, confundiendo en muchos aspectos, a un electorado demostró no ser incondicional.

La votación por Acción Popular fue el reflejo claro y contundente del rechazo político de la ciudadanía a una segunda administración belaundista. Esto en medio de un ambiente de soberbia, nepotismo, intolerancia y corrupción. Su candidato Alva Orlandini, fue el personaje que llevó a AP a obtener un reducido 7% de los votos. El PPC, que se presentó Convergencia Democrática (CODE), demostró tercamente que no es un partido nacional, que su discurso conservador tenía un límite clasista en una sociedad tremendamente empobrecida, que no pudo representar, ni menos ganar a un proyecto político.

El 28 de julio de 1980, el Perú inicia un proceso de institucionalización de la democracia representativa. Esto implicaba una incorporación de los partidos a la vida política oficial que comenzó a girar, en gran medida, en torno a la actividad parlamentaria y municipal. Los consecutivos procesos electorales (noviembre de 1980, noviembre de 1983, abril de 1985 y noviembre de 1986) fueron sometiendo a las distintas organizaciones a un reclutamiento constante de militantes y, a su vez, los partidos políticos fueron cada vez más considerados como canales privilegiados de participación y de medición. En adelante, si bien hubo excepciones que no cambian la tendencia, no habrá política pública sin organización que lo respalde. Es por esto que los contornos partidarios son más claros y los espacios totalmente copados por un sistema de partidos con tres vertientes: izquierda (IU), centro (APRA) y derecha (AP, PPC). Difícilmente por ellos nuevas agrupaciones, independientemente de las nombradas, ocupan un lugar en el escenario político.

a) Paralelamente al proceso de institucionalización del sistema político democrático se inició el levantamiento armado de Sendero Luminoso. El mismo día del triunfo de Belaúnde, Sendero Luminoso realiza un primer atentado en el pueblo de Chuski, en el departamento de Ayacucho. A partir de ese momento se suceden una serie de actos que cubrirán primero la zona andina de Ayacucho, Huancavelica y Apurímac y luego se ampliará a Lima (especialmente desde 1983) hasta cubrir la ceja de selva. Para Sendero habían terminado la etapa de "Reconstrucción Partidaria" y por lo tanto, aplicando estrictamente el dogma maoísta, iniciaban el largo camino de la "guerra popular prolongada del campo a la ciudad", organizando para ello, en forma clandestina, su maquinaria política bajo la forma de estructura militar.

El maoísmo de SL fue llevado hasta el paroxismo, a tal punto de codificar toda una sub-cultura política, cargadamente violentista, que pasaba por considerar a Abimael Guzmán, en adelante el "camarada y presidente Gonzalo", como el continuador de Marx, Lenin y Mao Tse Tung, y "timonel del Partido Comunista del Perú" organización al que consideran "faro de la revolución mundial". Sendero se declara no opositor sino enemigo frontal del sistema político y sus partidos. Así mismo, rechaza todo tipo de régimen de los llamados "socialismos reales" que va desde la URSS hasta China, de Cuba hasta Vietnam, pasando por Albania.

Su cerrada ideología pasa por un sistema jerárquico e impenetrable de organización que, utilizando determinados conflictos locales y regionales, logra ganar cierta adhesión en localizados sectores que explica, en parte, siete años después, su aún existencia en el escenario político. Este ha sido impregnado de terror con los actos de SL pero que son, no menos rechazables que los utilizados por las fuerzas armadas que con su política contrainsurgente, reprime en forma tal a los subversivos que viola reiteradamente, los tantas veces enunciados derechos humanos.

Desde 1982 apareció otra organización que declaraba su alzamiento armado: el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). A diferencia de SL, esta organización se concentra en las urbes donde provocan actos destinados a propagandizar sus planteamientos. Organización militarizada, el MRTA, se constituyó sobre la base de elementos que provenían del PSR(ml) y facciones del MIR. Si bien entre sus fundadores se encontraba Luis Varesse, éste se retiró y se conoce poco de su organización y de sus dirigentes. En general se conoce que no comparte ni actúa en relación a Sendero Luminoso.

b. En cuanto a la izquierda, que actuaba dentro de los marcos legales se vio obligada, luego de su fracaso electoral de mayo de 1980, a unificar acuerdos que concluyeron, en setiembre de 1980, en la constitución del Frente Izquierda Unida (IU). Conformado por UDP, FOCEP, PSR, PCR, y UNIR, lanza la candidatura del abogado Alfonso Barrantes Lingán a la alcaldía de Lima, donde, luego de ocupar el segundo lugar, crece en popularidad, lo cual le permitirá ser elegido presidente del frente por el Comité Directivo. Barrantes es nuevamente candidato en el 83 donde consigue ser elegido alcalde de Lima. Postula seguidamente en el 85 para la presidencia de la república y en el 86 para la reelección edilicia, perdiendo en ambos casos. Sin embargo, su capacidad de arbitraje de tendencias se pierde paulatinamente ante un divorcio entre su figura y la dirección del frente, por la radicalidad de la militancia izquierdista que enfrenta a su postura de mayor entendimiento con Alan García, derivando en una fuerte tensión que obliga a Barrantes a renunciar a la presidencia del frente, en junio de 1987.

IU como frente político sólo funcionó en épocas electorales. No logró constituirse orgánicamente como tal y su dirección, en gran parte de la época de Barrantes, funcionó poco y sólo como coordinadora de partidos.

En cuanto a las diversas organizaciones de izquierda, el sin número existentes en los setenta, se redujo a una cantidad menor. El PCP sigue manteniendo una cierta fuerza sindical en base a su influencia en la CGTP. UNIR es básicamente Patria Roja, que últimamente vio mermada su organización con la salida de un grupo denominado "Bolchevique", expresión de la radicalidad de su juventud. A pesar de haberse debilitado, Patria Roja sigue manteniendo influencia en el SUTEP y la FEP y constituye uno de los partidos importantes de IU.

La antigua UDP se vio sometida a un proceso de debate interno que condujo a la fundación, en octubre de 1984, del partido Unificado Mariateguista (PUM), como producto de la fusión de VR, MIR y un sector del PCR. Entre sus dirigentes se encuentran Santiago Pedraglio, Agustín Haya, Andrés Luna Vargas, Carlos Iván Degregori, Eduardo Cáceres, Carlos Tapia y tiene como secretario general al senador Javier Diez Canseco. El PUM es la organización más fuerte, en términos relativos, de IU, y se coloca en una posición de mayor radicalidad que el resto. En dicho partido convergen, en gran medida, la diversidad de organizaciones que se les denominó en los setenta "la nueva izquierda". Entre el PCP, UNIR y el PUM forman el tronco principal orgánico de IU y concentran también el mayor número de representantes parlamentarios y alcaldes. Ideológicamente se declaran marxistas, pero, salvo el PCP, carecen ahora de un paradigma de socialismo.

Un contingente pequeño de la izquierda que se coloca entre SL e IU, pero de escaso peso político, lo conforman las agrupaciones "UDP (bases)" y "Pueblo en Marcha" que en setiembre de 1987 realizaban un congreso de fusión. Estas organizaciones se formaron con ex-militantes del PSR, diversas facciones del MIR y de la antigua UDP. Entre sus dirigentes se encuentran Walter Palacios y Cecilia Oviedo. Su trabajo se concentra en sectores barriales y obreros. Tienen influencia en el diario "Cambio" cuyo director es el diputado por Lambayeque Yehúde Simons.

c. El partido aprista, por su lado, ingresó en la década de los 80 con una ostensible baja con la muerte de su jefe y fundador, Víctor Raúl Haya de la Torre. La lucah interna enter dos facciones por el control del aparato partidario fueron encabezadas por Armando Villanueva del Campo y Andrés Townsend. El primero venció en el XII Congreso del partido realizado en Trujillo, al grupo encabezado por Townsend y Francisco Diez Canseco, quienes luego se retiraron del APRA para fundar más tarde el Movimiento de Bases Hayistas (MBH). Este, tras un periodo relativamente corto de vida, pierde vigencia, ingresando Alberto Borea, uno de sus principales líderes, al PPC y varios de sus militantes reingresan al APRA. Townsend está en el mismo camino y Diez Canseco se mantiene independiente. El MBH desapareció.

El APRA logra reconstruir su aparato, luego de las derrotas electorales del 80, y se estructura una tendencia que encabezada por el diputado Alan García Pérez alinea a la juventud, a parte de la gerontocracia y al sector norteño. Co gran habilidad A. García moldea el discurso aprista sobre la base de oposición al gobierno de Belaúnde y en un congreso, donde se ejercitó la elección democrática de candidatos, logra ser elegido secretario general, primero, y candidato presidencial después, del APRA. Alan García desechando la imagen, que sobre su partido se tenía en relación a la violencia, impregna una voluntad política que lo hace conquistar, por primera vez en la historia, del primer gobierno aprista.

Las relaciones entre el partido, mayoría absoluta en el congreso, en los municipios y el ejecutivo, son sin embargo, tensas. Un aparato que congregó cohesiones durante generaciones exige ahora una mayor participación directa, así sea, como ha ocurrido reiteradamente, en detrimento de la mejor y mayor calidad en el manejo del Estado.

d. La derecha política también se redujo al PPC y AP. El primero demostró en cinco procesos electorales, que carece de una dimensión nacional, siendo por el contrario un partido limeño y centralmente urbano. Recluta en su gran mayoría a miembros de las clases medias y altas, sin poder penetrar en otros sectores sociales. Se ha conformado con ser un partido electoral. Su representación clasista y el manejo caudillista de Luis Bedoya Reyes hizo que, en 1982, un sector saliera del PPC para formar, con Miguel Angel Mufarech como líder, el Partido de Integración Nacional (PADIN). Este tuvo un cambiante recorrido político: independiente en el 83; alianza con IU en el 85 que posibilita a Mufarech ser elegido senador; apoya al gobierno de Alan García y, finalmente, un renovado acercamiento al PPC. El PADIN no pudo abrirse un espacio y ahora está prácticamente inactivo.

Finalmente AP, partido gobernante por segunda vez entre 1980 y 1985, siguió argumentando su existencia en la figura de su líder y fundador Fernando Belaúnde Terry. Luego del fracaso del gobierno, en que era notoria la pugna partidaria entre Manuel Ulloa Elías y Javier Alva Orlandini, AP se abstiene de participar electoralmente en las municipales, ingresando en una inactividad que sólo es balanceada con la participación de su reducida representación parlamentaria y el control que realiza sobre el diario "Expreso".

(El Peruano, 28 de Diciembre de 1998)

Comentarios

 Falto lo siguiente:

 El informe del Jurado Nacional de Eleccio

Alan García (PAP) 3'457,030 votos; 45.74%

Alfonso Barrantes (IU) 1'606,914 votos; 21.26% 

No hay gandor. Se preparan la la segunda vuelta; pero Alfonso Barrantes decidió renunciar sin consultar

con sus bases. Así toda la gente que simpatizaba con la izquierda fue traicionada.

 

 

me parese muy vien la estrategia del apra como asta el dia de hoy . pero se a olvidado algo muy inportante que no solo se trata de ganar una campaña electoral tamvien de cuplir con lo prometido en campaña ya que nuestro pais teniendo grandes riquezas no es compartida con los que menos tienen . se ve tanta pobresa enlo mas recondito de nuestro querido peru .

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