La crisis de los años 30 y sus consecuencias

La crisis mundial del sistema capitalista, en 1929, tuvo repercusiones inmediatas en nuestra sociedad: el fin del oncenio y el inicio del tercer militarismo. La crisis se evidenció en toda su magnitud con la caída de las exportaciones, un alto déficit fiscal que provocó la reducción del gasto público -tan importante para el gobierno de Leguía-incremento del costo de vida, reducción de sueldos y salarios y el aumento del desempleo.

A ello se le agregó una consecuente inestabilidad política (entre enero y febrero a diciembre de 1931 se produjeron dieciocho movimientos militares) iniciada con la caída de Leguía. Todo ello produjo una polarización entre las fuerzas oligárquicas, que rodearon a Sánchez Cerro, y las anti-oligárquicas disputadas entre apristas y comunistas. Fueron, como es evidente, las clases populares quienes sufrieron en mayor medida los efectos expansivos de la crisis y que facilitaron su presencia activa y masiva en aquel periodo lo que implicó su brusca irrupción en la vida política. Así, al lado del caudillo y la asonada militar, surgirán los partidos de masas, las grandes movilizaciones y la lucha callejera.

Por otro lado, la emergencia de un pujante y joven movimiento obrero había logrado una dinámica de organización sindical, que alejada de influencia anarquista, permitió la conformación en 1928, de la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP) bajo influencia socialista. Aquel mismo año se había fundado el Partido Socialista, liderado por José Carlos Mariátegui, reconociendo su programa marxista y distanciándose definitivamente de Víctor Raúl Haya de la Torre, quien ya había fundado la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA).

Sus diferencias se fundaron en sus apreciaciones sobre la sociedad peruana, las fuerzas motrices revolucionarias, la dirección y el carácter de la revolución en el Perú. De cualquier forma los nuevos sectores populares forjaron, por primera vez, organizaciones políticas que no sólo se encontraban alejadas de la presencia antes monolítica de la oligarquía, en sus múltiples vertientes, sino opuesta a ella y dispuesta a derrocarla. Ese fue su objetivo programático.

Como correlato de la crisis económica y política, en Agosto de 1930, el comandante Luis M. Sánchez Cerro se levantó en armas en Arequipa dando fin al caudillismo dictatorial de Leguía y su "Patria Nueva" que había cubierto once largos años de la vida nacional.

(El Peruano, 12 de Febrero de 1998)

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Comentarios

ANTE UN EVENTO COMO ES LA CRISIS MUNDIAL, SIEMPRE SERA BUENO RECORDAR NUESTRA HISTORIA, PARA MEJORAR Y NO COMETER EL MISMO ERROR.
SALUDOS
ARMONIA14

esta re bueno loco los felicito y tenes razon che :) :) :$

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