La Bombonera: había una vez un fútbol peruano
Mis alumnos nunca han visto clasificar a Perú, a un mundial de fútbol. Mis hijos tampoco. Pero, había una vez un fútbol peruano. Ese que hace 41 años eliminó a Argentina, dejando a la selección albiceleste, fuera del mundial. El único que no asistió, en toda su historia. Nunca olvidaré, ese domingo 31 de agosto de 1969.
Me acuerdo que Waldir Pereyra "Didí", el ex gran jugador de Brasil, había convocado a los 23 jugadores. Del Castillo, del Cristal, Pitín Zegarra de Alianza Lima y Eladio Reyes del Juan Aurich, habían quedado fuera de la nómina. Mi equipo aportaba, entre otros, a tres titulares indiscutibles: Perico León, Julio Baylón y Teófilo Cubillas, quien a los 20 años y ya había sido goleador del fútbol peruano.
En un partido memorable, le habíamos ganado a Argentina, en Lima, con gol de Pedro León, ante un largo pase de Héctor Chumpitaz. Grande Perico!! Sin embargo, perdimos el siguiente domingo ante Bolivia 2 a 1, injustamente. La derrota se debió a la actuación del tristemente célebre arbitro, Chechelev. La reacción y agresión que sufrió, nos costó la inhabilitación de Ramón Miflin (Cristal) y Nicolás Fuentes (U). En el partido de vuelta, a estadio lleno, goleamos a los bolivianos 3 a 0. Por lo tanto, la clasificación se decidía en Buenos Aires. Ingresaron para ese partido, Lucho Cruzado (U), Eloy Campos (Cristal) y Oswaldo "Cahito" Ramírez.(Spot Boys). Este último, en reemplazo del titular lesionado, Alberto Gallardo.
La selección peruana, nos daba confianza. Había jugado partidos de preparación con buenas selecciones, incluida la brasileña. Llegar al partido definitivo, creaba una tremenda expectativa, pues Perú sólo había participado, como invitado, en el mundial de 1930. La base de la selección, como hasta hace poco, era conformada por jugadores de Alianza, U y Cristal. No había el grupo de los extranjeros, como ahora. Todos jugaban en el campeonato nacional, que ya era acompañado por la Copa Perú.
El deporte peruano vivía momentos de esplendor, que se prolongó por varios años. Se ganaban medallas panamericanas, sudamericanas y, barríamos, con las bolivarianas. Teníamos buenos atletas (Roberto Abugatas, Juan Acevedo, Edith Noeding, Alfredo Deza), nadadores (Jhonny Bello, Concho Changanaquí), basketbolistas (los hermanos Duarte, el Chino Vásquez, Lalo Airaldi) y, por cierto, notables jugadoras de vóley (Lucha Fuentes, Meche González, Anacé Carrillo, Pilancho Jimenez, etc.), que llegaron a blanquear (dejar un set, con cero puntos) a las norteamericanas, en las Olimpiadas de México 68.
Por esos años se vivía momentos muy intensos que marcaron, en parte, nuestras vidas. En el mundo, mayo del 68 había remecido los cimientos de las democracias. Desde París, pasando por Berlín, para llegar también a Praga y México. Pocos días antes, el primer hombre pisaba la luna y, días después, en un pueblo cerca a Woodstock, se realizaba el más grande festival de la historia del rock. Al lado de Jimmy Hendrix, Janis Joplin, saltaban a la fama Joe Cocker, Jefferson Airplane, The Who y Carlos Santana y su banda, fusionaba el rock con los ritmos latinos (Oye como va, es una canción de Tito Puente).
En el Perú, el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado (1968-1975), no sólo remecía los cimientos de la sociedad, con reformas y diseño autoritario, sino que aprovechaba de la inversión que realizaba en el deporte. Por eso, dio la vuelta olímpica antes del partido con Bolivia, aplaudido por las tribunas. Mientras los estudiantes, desde la FUSM hasta la FEPUC, combatían su gobierno.
El partido con Argentina fue planteado con inteligencia. Por eso, Perú con goles de "Cachito" Ramírez, empató un partido, de manera soberbia, jugado intensa y vibrantemente. Argentina, que tenía a Perfumo, Marzolini y Cejas, empató casi al final, haciendo que los últimos minutos fueran de extrema tensión. Cuando el árbitro sonó su silbato, la explosión de júbilo fue indescriptible. Todos nos abrazamos, saltamos y cantamos ese "Perú Campeón" de Félix Pasache, conocido por la interpretación de los Ases del Perú.
Fue aquel domingo que tomé mis primeras cervezas. Salimos a la calle, cuando todo el barrio hacía lo mismo. Me sorprendió ver hasta mamá. No le interesaba el fútbol, pero se contagió y ya estaba en un auto festejando con la familia. A pocas cuadras, en la avenida Arequipa, se formaba la larga caravana, que se hizo una tradición por esos años. Desde aquellos autos se gritaba, hasta reventar las gargantas el recordado: Perú! Perú! Perú!!. Las bocinas, banderas, camisetas, hacían el colorido y el loquerío de las calles. El local de Panamericana Televisión y el Ovalo de Miraflores, se convirtieron en los puntos de festejo. Repitieron y vimos mil veces los goles de "Cachito", con la narración de Humberto Martínez Morosini, que dejó el micrófono, ante el gol de Argentina, a manos de Augusto Ferrando, para que gritara esa frase que la hizo famosa: "no nos ganan". Por que no nos ganaban. Así jugaba Perú.
En la década del 70 y parte del 80, el fútbol peruano llegó a ser respetado y muchos de sus jugadores, admirados. Nos clasificamos tres veces al mundial y fuimos, una vez, campeones sudamericanos. Para cada ocasión, saltamos, gritamos, cantamos y volvimos hacer caravanas, libando sin cesar, por lo que el fútbol hizo para mi, los años maravillosos. Esto no es un cuento. Aunque no se crea, ocurrió en nuestro país. Pues, había una vez un fútbol peruano.
El partido de la Bombonera
El viejo y respetado fútbol peruano
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