El desplome del gobierno fujimorista
El afán de fisgón, husmeador de Montesinos, echó por tierra e hizo estallar por los aires, su aparato corrupto que crecía al interior de un gobierno cuestionado. Un solo video nos hizo ver lo que muchos no querían creer. Así, el poder de la imagen que tanto apreciaba, lo atrapó también a él, para mostrarlo en toda su miseria.El tercer gobierno de Fujimori era –aunque aparentaba lo contrario- débil por su origen, pues nacía de elecciones cuestionadas. Al no recibir la aceptación ciudadana, se generó esta ilegitimidad que persigue al gobierno. Este que debía vivir 60 meses, soportaba en mes y medio, el rechazo de un importante sector ciudadano y, en su seno, montesinistas y absalonistas aprovechaban este momento para ganar espacios de poder. Pero el gobierno todo, estaba erosionado y su parte más enferma por la corrupción, se extendía. El anuncio de elecciones ha abierto una crisis de proporciones y aun ahora está en pugna y nadie controla totalmente el poder. Fujimori, Montesinos y las Fuerzas Armadas, tejen alianzas para el desenlace final. Si vence Fujimori, la transición será el tema pendiente. Aquí se levantan hasta tres preguntas.
La primera pregunta es ¿cuándo se producirían las elecciones? estas podrían realizarse, nuevamente, el ocho de abril del 2001 y el próximo mandatario asumiría el poder, junto con un nuevo parlamento, el 28 de julio. Esta fecha sería emblemática y, simbólicamente, serviría para recuperarnos como país, que puede verse realizando elecciones libres, justas y transparentes. Cualquier fecha posterior, tendría el problema de crear mayor incertidumbre y aceptar mantener poderes del Estado, sumamente cuestionados.
La segunda pregunta es ¿Quién encabeza la transición? esto quiere decir, quién organiza y garantiza las elecciones y quién gobierna hasta el cambio de mando. Puede ser Fujimori con su equipo de gobierno. Esto es difícil que lo acepte la oposición, dada la experiencia última y la desconfianza que el oficialismo genera. Una variante podría ser que Fujimori encabece la transición, pero con un gabinete de concertación partidaria y con la disolución del parlamento. En la práctica, un jefe de Estado, pero ya no un jefe de Gobierno. Finalmente, no está descartado un gobierno provisional, como en la década del 30, que nazca del diálogo gobierno-oposición y que podría tener la aceptación mayoritaria.
La tercera pregunta sería ¿con qué requisitos? Obviamente, serían todos aquellos que permitan elecciones prontas, viables y justas. Es decir, con algunas modificaciones legales, no muchas, medios de comunicación abiertos y organismos electorales creíbles.
La lucha política, abre así muchas posibilidades de desenlace. Ninguna fórmula está descartada, pues no tiene que ver con aspectos de índole legal o constitucional, sino con salidas políticas. La oposición no ha reaccionado rápidamente, pues no tiene propuestas contrapuestas al gobierno. Su sola salida del Congreso le puede ser insuficiente, ante un gobierno que quiere mantener su gabinete y su parlamento, por lo que rápidamente está promoviendo salidas, incluidas las parlamentarias y hacer de su salida, no solo controlada, sino protegida.
(Canal N, Lunes 18 de septiembre de 2000)
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