Lo mío, creo, fue genético. Yo no tuve la suerte de gozar de mi papá (amante de la lectura, dicen) ni me crié en un entorno que me motivara a hacerlo. Pero siempre anduve hurgando por ahí... leía de todo! revistas, periódicos, novelas desde corin tellado hasta asimov pero hubo un libro que nunca me atreví a abrir siquiera... "Los Secretos de la Magia Negra"
Se imaginarán lo que pasa por la cabeza de una niña de 7 años al verse con un libro tamaño oficio, empolvado, de pasta dura negra y al parecer, de más de 300 hojas amarillentas...
Así, el libro se convirtió en pieza importante en el descubrimiento de mí misma. Siempre hay uno (algunas veces como personaje principal) en los recuerdos que guardo de mi niñez, adolescencia y hasta los de la semana pasada.
Siempre voy a disfrutar comprando uno, leyéndolo, forrándolo, firmándolo, poniéndole la fecha de llegada a mis manos, inventariándolo, limpiándolo cada fin de semana! jajaja... como toda una maniática. Pero nunca disfrutaré prestándolo... es una angustia letal!
Además, podré bajar música de internet, comprar películas piratas, pero un libro nunca (bueno, hasta ahora... uno nunca sabe) Al igual que Tuesta, me parece una delicia olerlos, buscar el más nuevo del estante y terminar de ojearlo en alguna cafetería cercana.
Por eso, feliz día, libro! aquel culpable de que te pases del paradero en el que tenías que bajar, aquel que te salva del aburrimiento de ir a la casa de los tíos, aquel que hace más cortos y llevaderos los viajes en avión (en bus no, porque a mi me gusta ver por la ventana =P) aquel que regalas para evitar lo que no te atreves a decir.
Padam (no verificado) dijo:
Lo mío, creo, fue genético. Yo no tuve la suerte de gozar de mi papá (amante de la lectura, dicen) ni me crié en un entorno que me motivara a hacerlo. Pero siempre anduve hurgando por ahí... leía de todo! revistas, periódicos, novelas desde corin tellado hasta asimov pero hubo un libro que nunca me atreví a abrir siquiera... "Los Secretos de la Magia Negra"
Se imaginarán lo que pasa por la cabeza de una niña de 7 años al verse con un libro tamaño oficio, empolvado, de pasta dura negra y al parecer, de más de 300 hojas amarillentas...
Así, el libro se convirtió en pieza importante en el descubrimiento de mí misma. Siempre hay uno (algunas veces como personaje principal) en los recuerdos que guardo de mi niñez, adolescencia y hasta los de la semana pasada.
Siempre voy a disfrutar comprando uno, leyéndolo, forrándolo, firmándolo, poniéndole la fecha de llegada a mis manos, inventariándolo, limpiándolo cada fin de semana! jajaja... como toda una maniática. Pero nunca disfrutaré prestándolo... es una angustia letal!
Además, podré bajar música de internet, comprar películas piratas, pero un libro nunca (bueno, hasta ahora... uno nunca sabe) Al igual que Tuesta, me parece una delicia olerlos, buscar el más nuevo del estante y terminar de ojearlo en alguna cafetería cercana.
Por eso, feliz día, libro! aquel culpable de que te pases del paradero en el que tenías que bajar, aquel que te salva del aburrimiento de ir a la casa de los tíos, aquel que hace más cortos y llevaderos los viajes en avión (en bus no, porque a mi me gusta ver por la ventana =P) aquel que regalas para evitar lo que no te atreves a decir.