Entrevista sobre Responsabilidad Social empresarial y universitaria

junio 18, 2008


Entrevista a François Vallaeys: Filósofo, Consultor internacional en Responsabilidad Social Universitaria, Asesor de la Dirección Académica de Responsabilidad Social (DARS) de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Profesor de Ética y Responsabilidad Social en el MBA de CENTRUM (Centro de Negocios de la PUCP), Colaborador en la Iniciativa Interamericana de Ética, Capital Social y Desarrollo del BID.

Gustavo J. Tondi (1): ¿Se dice que los conceptos de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y Responsabilidad Social Universitaria (RSU) todavía están en construcción. ¿Cómo las definiría usted?

François Vallaeys: Efectivamente están en construcción. La Responsabilidad Social es un movimiento joven, mundial, polimórfico, que involucra muchos actores de diversos horizontes y con diversos intereses. La Responsabilidad Social es un sistema de gestión en base a criterios éticos de justicia y sostenibilidad para lograr un desarrollo social y ambientalmente sostenible en la tierra. Se encarna como gestión de todos los impactos internos y externos que la organización produce. Lo que implica: diagnóstico regular del quehacer de la organización, acatamiento de estándares internacionales de buenas prácticas laborales y ambientales, participación de las partes afectadas por las decisiones de la organización (stakeholders), rendición pública de cuentas en todos los aspectos de la organización (la triple bottom line: económico, social y ambiental), trabajo en red con otras organizaciones para mitigar impactos negativos y maximizar impactos positivos (cadenas de valores, proveedores), promoción de alianzas para el desarrollo humano sostenible (Capital Social para el Desarrollo).

Esto vale para cualquier tipo de organización. La diferencia entre RSE y RSU surge al momento de diagnosticar cuáles son los impactos y quiénes son las partes afectadas. En la Universidad, tenemos impactos académicos específicos (educativos, epistemológicos, cognitivos) que, en la práctica, alejan mucho la RSU de la RSE.

Gustavo J. Tondi: ¿Cuál(es) considera que puede(n) ser la(s) causa(s) de la gran variedad de acciones que son realizadas y comunicadas desde muchas empresas, pero que en realidad no constituyen acciones de RSE?

François Vallaeys: La confusión persistente entre acción social benéfica (filantropía) y RS. Esta confusión es normal, la filantropía tiene varios siglos en el mundo organizacional y está en sintonía con nuestros patrones mentales ético-cristianos. Pero esta confusión es perversa: porque se torna muy cómoda cuando, por multiplicar acciones benéficas, una organización no quiere cambiar su sistema de gestión y sigue provocando impactos negativos (adentro y afuera) que no quiere contabilizar, que quiere seguir "externalizando" como en el modelo clásico de gestión en el cual todos los efectos colaterales se externalizan. En ese momento, la filantropía (de por sí muy buena) se torna perversa, se vuelve una pantalla cosmética para esconder la falta de RS. En resumen, más una organización genera acciones de beneficencia social sin cambiar su sistema de gestión, más se vuelve socialmente irresponsable, a pesar de su "bondad social". Estamos en camino hacia el cambio de paradigma, ya se empieza a entender que la RS no es una serie de acciones para el prójimo, sino un sistema de gestión. Pero como es más exigente que la filantropía, como cuesta más en cuanto a los cambios de rutinas y la redistribución del poder, hay obviamente muchos intereses en seguir con el modelo de la filantropía: la filantropía es placentera (porque es placentero ayudar al otro), la RS duele (porque siempre duele diagnosticar sus incongruencias y cambiar sus rutinas para responsabilizarse por sus impactos negativos).

Gustavo J. Tondi: Las empresas de algunos sectores (ej. tabaco, petróleo u otras industrias contaminantes) son controvertidas a la hora de calificarlas como "socialmente responsables". ¿Cree usted que hay alguna forma de revertir esta situación, más allá de hacer "cosmética" en las acciones y su comunicación?

François Vallaeys: Sí hay forma, la única diferencia es que si los impactos negativos son muy numerosos el sistema de gestión RS tiene que ser muy exigente y asociar a muchos socios en el esfuerzo de responsabilización y sostenibilidad. El petróleo es un producto fabuloso y muy útil, son nuestros patrones de uso que son insostenibles por el momento: quemar petróleo para hacer avanzar un vehículo es, en sí, una tontería. Sólo se debería usar el petróleo en la fabricación de materias necesarias al ser humano y que no podemos conseguir de otra forma. Podemos discutir si deberíamos erradicar el tabaco (personalmente no estoy de acuerdo, pero se discute) pero mientras no lo hacemos hay legitimidad en producir cigarros, trabajando a la par para mitigar al máximo los efectos colaterales que su mal uso genera. El tema más difícil en cuanto a la legitimidad social de producción es aquel de las armas. En sí, son radicalmente dañinas (están hechas para eso). Controlar su fabricación, su disminución, y mitigar sus efectos dañinos es un tema muy complejo que empezará el día en que la ONU tendrá suficiente poder como para obligar las naciones a sentarse a dialogar y negociar. Mientras tanto, sería efectivamente vano que una empresa que fabrica armas tenga pretensiones de "responsabilidad social".

Gustavo J. Tondi: ¿Cómo ve a América Latina y, particularmente, a Argentina en materia de RSE y RSU?

François Vallaeys: El tema RSE avanza en América Latina (AL) a medida que retrocede la confusión con la filantropía, poco a poco. La globalización es un poderoso empuje, puesto que obliga las empresas exportadoras a seguir criterios de calidad más exigentes del primer mundo, en los que la dimensión social y ambiental crece cada vez más. Como la ética quiere ser ley, a ella le gusta la internacionalización de los estándares de buenas prácticas. Pero estamos todavía muy atrasados en el tema de certificaciones de RS y sistemas de gestión ambiental (SA 8000, AA 1000, GLOBALGAP, EMAS, etc.), y eso debido al contexto de débil exigencia interna y fuerte informalidad que vivimos. El problema RS número uno de América Latina es sin duda el tema interno de las buenas prácticas laborales. Mientras seguimos operando con más del 50% de organizaciones parcial o totalmente informales, no se puede hacer mucho en materia de Responsabilidad Social. No puedo juzgar de la RSE en Argentina, no soy especialista en eso.

En cuanto a la RSU, ella nació en AL, del esfuerzo conjugado de varios frentes como la Red Construye País en Chile, La Iniciativa Interamericana de Ética, Capital Social y Desarrollo del BID, la Red AUSJAL de las Universidades jesuitas, etc. Ahora España se mete fuertemente en el tema. La noción de "Universidades Sostenibles" está ganando muchos adeptos en el mundo anglosajón y europeo. Pero hay mucha resistencia todavía, sobre todo por parte de ciertos académicos de Universidades públicas latinas que no pueden superar una visión muy ideológica del asunto y no entienden la importancia de la gestión universitaria ejemplar como tema no sólo administrativo, sino también y ante todo educativo. Todavía se prefiere hablar en términos de Extensión que de Responsabilización Social desde la academia, al igual que en el mundo empresarial se prefiere hablar de filantropía que de sistema de gestión socialmente responsable. Pero no importa mucho, constato cada día que el movimiento de la Responsabilidad Social, el Desarrollo sostenible, la internacionalización de los estándares de buenas prácticas, es imparable, porque sencillamente no tenemos otra solución si queremos asegurar la sostenibilidad social y ambiental de nuestra presencia en la tierra. Y cada vez que desespero, recuerdo lo que dice Charly García, el genial cantante argentino: "Pero los dinosaurios van a desaparecer". Ahora les toca a los argentinos evaluar cuántos dinosaurios y vacas sagradas se comen la mayoría del pasto en los campus universitarios de Argentina.

Gustavo J. Tondi: ¿Cuál considera usted que debe ser el papel de las Instituciones (incluso las religiosas) y las ONG en la sensibilización y el arraigo de la RSE y la RSU?

François Vallaeys: Retomando la clasificación establecida en la Universidad de Michigan, creo que necesitamos romper muchas barreras ideológicas y miedos al cambio para crear mayor Capital Social de nexo (entre instituciones del mismo nivel, es decir Redes interorganizacionales) y Capital Social de puente (entre grupos de nivel social asimétrico, es decir la “subsidiaridad” que permite al débil aprovechar de su vínculo con el fuerte para obtener la oportunidad que le falta en sus vínculos tradicionales) en AL. Si hay mucha informalidad y poca presencia del Estado, necesitamos una sociedad civil con mucha capacidad de asociatividad, para tener la fluidez que nos falta. AL se muere de una carencia de Capital Social de nexo y puente, y de una sobredosis de Capital Social de vínculo, que es este tipo de asociación con sus pares, su grupo de referencia, sus familiares y amigos de siempre, que crea un espacio social hecho de amiguismo, nepotismo, privilegios, corporativismo, redes casi “mafiosas”, que trabajan con un solo lema:
“A los enemigos: ¡la ley!
A los amigos: ¡todo!”
Luchar contra este tipo de mentalidad es un esfuerzo para juntarse con el (aparente) enemigo de ayer, y constatar que podemos inventar relaciones gana-gana con él, aumentando así la sinergia y confiabilidad social.

Gustavo J. Tondi: ¿Cuáles son los aspectos más importantes y/o conflictivos a tener en cuenta, a la hora de diseñar y poner en marcha un plan de RSU?

François Vallaeys: Primero, la dicotomía entre el área administrativo y el área académico, que deben de trabajar juntos, entendiéndose juntos. Hay que saber si estamos dispuestos a crear más Capital Social de nexo en la propia Universidad, o no.

Segundo, la transparencia y la redistribución de poder que la participación de las partes interesadas internas y externas (los stakeholders) implica. Hay que saber si estamos dispuestos a ceder un poco de poder y a permitir mayor visibilización de los problemas internos de la Universidad o no. Esto se da sólo si hay una confianza básica entre los actores, una voluntad común de mejorar, y un entendimiento de que no todo se puede resolver a la vez, sino que la Responsabilización Social es un camino de mejora continua.

Tercero, resolver el problema inmenso de la falta de comunicación interna: la Universidad es una institución de origen medieval que se estructura en Facultades, Departamentos más o menos separados y estancos. Esto ha servido durante siglos para proteger la autonomía académica frente a los poderes religiosos y políticos externos e internos. Ha sido muy eficaz, pero hoy necesitamos romper con eso, necesitamos transversalidad y sinergia para operar en forma compleja con problemas complejos, desde una actitud transdisciplinaria. Esto pide un enorme esfuerzo de comunicación interna y apertura de las torres de marfil y feudos académicos. Hay que decidir si estamos dispuestos a esto, o no.

Cuarto, empezar un primer diagnóstico participativo, seleccionar las áreas de mejora, actuar, evaluar, rendir cuentas y empezar otra vez con el diagnóstico. La metodología de la RSU es básicamente un camino hacia la inteligencia y autorreflexión institucional. Es decir, pretende ayudar a las instituciones del conocimiento -que saben enseñar- a aprender a aprender.

(1) Gustavo J. Tondi: Contador Público y Licenciado en Administración de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, docente de la carrera de Administración de dicha Universidad y miembro del Centro de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social (CENARSECS). Presidente de EXCOR Business Consultants, Inc. (Miami-USA). Está elaborando una Tesis de MBA sobre RSE y RSU.

¿Compromiso social o Responsabilidad Social Universitaria?

junio 02, 2008
RSU es dinero

Desde hace algunos meses se está produciendo un debate universitario alrededor de la “Responsabilidad Social Universitaria” (RSU) a nivel latinoamericano. Desgraciadamente, como nuestro medio sigue dominado muchas veces por académicos que no han sabido todavía hacer caer su Muro de Berlín interno, la RSU es vista con sospecha como hija ilegítima de la RSE (Responsabilidad social Empresarial) y desata las iras de todos los que quieren salvar a la autonomía de la Universidad pública de los países pobres frente a la invasión del Gran Capital internacional que quiere mercantilizar a nuestro bien público educativo. Así, para contrarrestar la peligrosa RSU, considerada como obra del demonio neoliberal, América Latina prefiere hablar del “Compromiso Social Universitario”.

Desde un punta de vista teórico, cualquier "compromiso" necesita responsabilizarse por su cumplimiento, y la "responsabilidad" implica forzosamente "compromiso" para no ser mera palabra. Pero el debate entre los del Compromiso y los de la Responsabilidad no es teórico sino ideológico. Y las posiciones de poder de los del compromiso son bien asentadas: la “Declaración del Congreso Internacional de Rectores Latinoamericanos y Caribeños: El Compromiso Social de las Universidades de América Latina y el Caribe”[1170clicks] (Belo Horizonte, Septiembre 2007) rehúsa hablar de RSU. Sucedió lo mismo en el IX CONGRESO IBEROAMERICANO DE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA (Bogotá Noviembre 2007) y sin duda sucederá lo mismo en el evento de la CRES 2008 organizado IESALC/UNESCO por celebrarse en Cartagena en estos días de Junio 2008, puesto que el texto de referencia de dicho Congreso en cuanto a pertinencia y responsabilidad social universitaria, CALIDAD, PERTINENCIA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA (José Dias Sobrinho)[2358clicks] sigue en la misma nota. Cada vez, el discurso es el mismo:

1. Se reduce la Responsabilidad Social a la Responsabilidad Social Empresarial
2. Se confunde la RSU con RSE (a pesar de todo lo que vamos repitiendo contra esta confusión).
3. Se critica a la RSE como necesariamente engañosa puesto que viene de las empresas que son necesariamente malas y engañosas.
4. Se agita el espectro de la mercantilización internacional de la Enseñanza superior como nuevo imperialismo de los países del primer mundo (amenaza real por cierto y no conozco ningún defensor de la RSU que esté de acuerdo con la OMC al respecto, pero la RSU no implica ninguna mercantilización de la Universidad en ningún momento).
5. Se defiende heroicamente a la educación como Bien público que se encarna naturalmente en la Universidad pública nacional cuya autonomía necesitamos proteger contra las invasiones internacionales del Gran Capital.
6. A partir de ahí, el “Compromiso social” de la Universidad se expresa en su misión genuina de institución al servicio del pueblo y se desarrolla el mismo blablá de siempre (viejo como la Reforma de Córdoba del inicio del siglo XX) acerca de la pertinencia social de la Extensión universitaria. Aquí se dicen grandes verdades con las cuales todo el mundo está de acuerdo, pero nunca se dice cómo pasar del discurso a los hechos, ni por qué razón las Universidades pocas veces practican lo que dicen.

Es obvio que no asistimos a una simple guerra de términos, sino a un conflicto de enfoques. Las palabras no importan, pero los modelos, sí. Podríamos estar de acuerdo entre todos si los académicos que defienden el "compromiso" supiesen reconocer:

(1) Que la Universidad está en crisis desde su propia GESTION, ha reproducido todas las enfermedades de la burocracia, la incomunicación institucional, la inflexibilidad que dificulta el autoaprendizaje organizacional, la separación tajante entre academia y administración. Tiene grandes problemas de transparencia, incluso a veces de corrupción, falta de rendición de cuentas, de procesos democráticos, despilfarra y es ambientalmente irresponsable, etc. Esto, el ex director de IESALC, Claudio Rama, sí lo reconocía y subrayaba (ver aquí[3339clicks]), pero esta capacidad autocrítica me parece dormida actualmente. Ojalá me equivoque.

(2) Que más que parte de la solución a los problemas sociales la Universidad es ante todo parte del problema social que contribuye en REPRODUCIR a diario desde los salones de clases con sus malas prácticas académicas de docencia e investigación (currículo oculto), con sus decisiones epistemológicas e institucionales solapadas que reproducen sin cesar la “inteligencia ciega” (monodisciplinariedad superespecializada incapaz de tratar los problemas en forma compleja e inteligente), la “irresponsabilidad científica”, la dicotomía entre humanidades y ciencias, la soberbia deontológica del experto, etc. La Responsabilidad Social de la Universidad empieza mucho antes que su "compromiso social", porque ella debe primero hacer su mea culpa, diagnosticar sus incongruencias internas (la mayoría de ellas ocultas e involuntarias, pero reales), empezar por casa antes de querer ir a arreglar el mundo.

(3) Que el paradigma de la “Extensión universitaria” y del Voluntariado social estudiantil fuera del tiempo académico es ahora inadecuado tanto para la formación ciudadana como para la participación social universitaria. Que necesitamos "academizar" la extensión, para que deje de ser la quinta rueda del coche universitario; que necesitamos articular alrededor de un mismo proyecto institucional los 4 procesos universitarios que son la Gestión, la Docencia, la Investigación y la Extensión. Y dejar de considerar a la Gestión como un subproceso, un medio nomás, si en realidad es el corazón mismo de la institución, y constituye el modelo ejemplar de la enseñanza oculta que se le da al estudiante.

Si estuviéramos todos de acuerdo en estos puntos, podríamos avanzar rápidamente en América Latina hacia la reforma social de nuestras Universidades, no desde una imposición legal exterior, sino desde un proceso interno de autorreflexión y autodiagnóstico participativo, que permitiría profundos cambios con muy pocos recursos externos. Es lo que propone el modelo RSU al cual he participado en los últimos años.

Por el momento, el movimiento del “compromiso social”, en cambio, no ha propuesto nada nuevo. Apenas critica un poco las insuficiencias de la Extensión, pero no quiere ver el tema de la gestión, rehúsa por completo la necesidad de accountability (rendición de cuentas) refugiándose detrás de la "autonomía universitaria" (que nadie niega, pero que no debe significar libertinaje social), no hace dialogar las partes interesadas internas, es decir que, de entrada, no ataca el corazón del problema, condenándose así a no proponer ningún cambio relevante.

Otro problema del modelo del “Compromiso social” es que rechaza de antemano (únicamente por motivos ideológicos) todas las herramientas de gestión que el movimiento de la Responsabilidad Social ha creado en los últimos años (GRI, AA 1000, SA 8000, ISO, etc.) puesto que sataniza a la empresa. Así, pasa al lado de temas tan importantes como del CAMPUS SOSTENIBLE, no mira el tema del CLIMA LABORAL interno, desconfía de los procesos de benchmarking que la internacionalización de indicadores de diagnóstico podría permitir, etc. Al negarle pertinencia a la Responsabilidad Social, y al seguir reduciéndola a la empresarial, se separa de muchas cosas sin aportar ninguna nueva.

Mientras tanto, el modelo de la RSU está avanzando:

- Hemos distinguido claramente la RSU de la RSE, pero reconociendo el parentesco de espíritu en cuanto a la GESTION de IMPACTOS y la PARTICIPACION de los STAKEHOLDERS.
- Hemos producido una definición procedimental (y no dogmática) de RSU que indica un camino de cambio y mejora continua pero sin encasillar todas las Universidades hacia un mismo modelo, sino al contrario orientando procesos de autodefinición genuina de la misión de cada Universidad según su contexto e historia. Esta definición es aplicable a Universidades públicas como privadas.
- Hemos empezado a producir herramientas de autodiagnóstico institucional participativo para que los actores universitarios internos y externos puedan recuperar el poder de decisión y reflexión sobre el quehacer de la institución universitaria.


Lo que más necesitamos ahora es que los tenores del “compromiso social universitario” dejen de tener una versión maniqueísta de la Responsabilidad Social y satanizadora del mundo empresarial. Que se pongan a estudiar las herramientas y las corrientes de Responsabilidad Social para verificar que muchas ONGs, Sindicatos, Organizaciones internacionales, están en la dinámica, luego que no es un asunto propiamente empresarial, sino un experimento mundial que implica muchas voces y actores de todos los sectores. Y que si es verdad que muchas malas prácticas cosméticas se dan en nombre de la Responsabilidad Social, no es una razón para rechazar en bloque lo que aspira a ser un nuevo modelo de gestión organizacional para el desarrollo sostenible de nuestro pobre planeta, modelo que está recién en sus inicios, tratando de encontrar su fundamento y su práctica idónea. Más que de la soberbia y la ironía de los medios académicos, la Responsabilidad Social necesita de su atención, crítica constructiva e imaginación, para consolidarse en un nuevo “Contrato Social” entre las Organizaciones (todas, incluso las Universidades) y su entorno.

Como dice el proverbio francés: “No se debe botar al bebé junto con el agua sucia de su baño”.
Botemos al agua sucia de la Responsabilidad Social que son todas estas prácticas cosméticas de marketing que quieren tapar los daños que las organizaciones hacen a sus entornos sociales y ambientales, así como a su propia gente. Pero no botemos al bebé mismo, que necesita de nuestro cariño más que nunca.

Habrán entendido, espero, que el tono polémico de estas líneas está hecho para crear debate, con cariño!

Mitakuye Oyasin

François Vallaeys

Definición de Responsabilidad Social: ya se está despejando el camino

mayo 02, 2008
vínculo social

La Responsabilidad Social es un movimiento mundial que está poco a poco cobrando fuerza y forma a pesar de su juventud y de su carácter plural. Recordemos que sus principales herramientas de gestión no tienen en general más de una década de existencia: el GRI (1997), SA 8000 (1998), AA 1000 (1999). Recordemos también que la Responsabilidad Social va borrando todas las diferenciaciones clásicas que existen entre sector privado y público, organizaciones con o sin fines de lucro, ámbito nacional o internacional: Empresas y ONGs se asocian para proyectos comunes de desarrollo, Sindicatos aprovechan la fuerza de persuasión de clientes corporativos para hacer presión sobre una gerencia reacia a acatar los derechos laborales, Organizaciones privadas hacen presión sobre gobiernos blandos para que la ley nacional se ponga al nivel de exigencia de estándares internacionales, etc. Toda una serie de nuevas prácticas que redibujan el panorama de la sociedad civil y la gestión organizacional alrededor de la regulación mediante estándares de calidad ética así como buenas prácticas de administración.

Aunque la confusión sigue vigente en América Latina entre Responsabilidad Social y Filantropía, ya el mundo está enseñando a nuestros gerentes cavernícolas que no se debe de asemejar “Responsabilidad Social” con “acción social” o “beneficencia social”. Léase al respecto el excelente editorial del Noticiero español de Responsabilidad Social Empresarial: “Responsable.biz”:
http://www.responsables.biz/editoriales/Accion-Social-la-parte-por-el-todo

En realidad, quien sigue la evolución del debate se da rápidamente cuenta que la estrategia de limitar la “Responsabilidad Social” a los actos generosos de una Fundación caritativa a favor de causas sociales - estrategia en general manejada por el gerente de marketing - tiene las horas contadas.

La Responsabilidad Social es en verdad un nuevo modelo de gestión organizacional, aplicable a cualquier tipo de organización, y que se centra en el tema de la gestión de los impactos que una organización genera, a corto y largo plazo, en el campo social y medioambiental, y que afectan a un sin número de grupos de interés (stakeholders) internos y externos de dicha organización. Esto no es una afirmación de François Vallaeys sino de la misma ISO 26000.

La inmensa ventaja del gran debate mundial actual para conseguir una Norma de Responsabilidad Social valedera para cualquier tipo de organizaciones, y que lleva el nombre poco poético de ISO 26000, es que congrega a ONGs, Empresas, Sindicatos, Organismos internacionales, Universidades, etc. para establecer un consenso internacional acerca de lo que es la Responsabilidad Social. Desde luego, constituye la definición de mayor legitimidad y ninguna organización podrá definir a partir de ahora su Responsabilidad Social sin hacerle referencia, a menos que quiera aislarse por completo del debate mundial.

Pues bien, el tercer y cuarto borrador de la norma ISO 26000 (que se supone saldrá en 2009 o 2010) definen a la Responsabilidad Social de este modo:

"Responsabilidad de una organización por los impactos de sus decisiones y actividades sobre la sociedad y el medio ambiente, a través de un comportamiento ético y transparente que:

- sea consistente con el desarrollo sostenible y el bienestar de la sociedad;
- tome en cuenta las expectativas de las partes interesadas (stakeholders);
- esté en conformidad con la legislación vigente y congruente con las normas de conducta internacionales; y
- sea integrada en toda la organización y practicada en todas sus relaciones.”


El texto precisa además que las “actividades” de la organización incluyen sus productos y servicios, “esfera de influencia” y responsabilidad en la cadena de producción. Es decir que, por ejemplo, una organización no sólo es responsable de lo que ocurre en ella, sino también en la cadena de sus proveedores.

En esta definición de Responsabilidad Social de la ISO 26000, es importante subrayar que el corazón de la definición se centra en la responsabilización por los impactos, poniendo a las expectativas de los stakeholders como subtema. Es un punto importante en el cual todavía muchos organismos de Responsabilidad Social no tienen claridad: responder a las expectativas de los stakeholders (las partes interesadas) es un medio para alcanzar el fin que es la gestión ética de los impactos para el desarrollo sostenible y el bienestar social. No puede ser considerado este medio como fin en sí mismo por la razón siguiente: "Quien no llora, no mama”.

Este dicho popular nos permite entender el peligro detrás de la gestión de la relación con los stakeholders: el peligro de atender solamente a los grupos de interés que son suficientemente fuertes para hacer presión sobre la organización, dejando a los débiles abandonados. Sabiendo que los más marginados y las generaciones futuras serán siempre por definición los que griten menos para reivindicar sus derechos, no podemos definir exclusivamente la Responsabilidad Social en términos de atención a los stakeholders, sino que ésta debe de ser orientada por la brújula de la gestión de impactos: DEBEMOS gerenciar los impactos de nuestras organizaciones de tal modo que se asegure la sostenibilidad de nuestro mundo, a nivel social y ambiental. Que exista o no un stakeholder para reivindicarlo, debemos igual hacer lo que hay que hacer.

En conclusión, la definición general de la Responsabilidad Social ya existe, y es consensuada entre todas las partes de la sociedad civil mundial. Nadie puede pretender que no está enterado. En el pequeño mundo de marfil de las Universidades, debemos de ponernos al día:

- abandonar la estrecha visión de la “Extensión solidaria” como única expresión de la Responsabilidad Social Universitaria,
- acabar con el blablá de la “autonomía universitaria” que funciona sobre todo ahora como buen pretexto para seguir siendo una institución medieval en pleno siglo XXI y no rendir cuentas a nadie,
- operar un cambio drástico de política institucional y académica,
- no buscar más definiciones autistas e idiosincrásicas demasiado cómodas de “RSU” (o peor aún, de “compromiso social”, una borrosa noción que no contempla ninguna rendición de cuentas a nadie) que nos ahorren el esfuerzo de cumplir con las cada vez más exigentes normas y certificaciones internacionales.

Hay que empezar a decir francamente lo que se hace (ser transparente), y hacer lo que se dice (ser congruente), siguiendo a los estándares internacionales (Derechos Humanos, Convenciones de la OIT, Pacto Global, Protocolo de Kyoto, etc.).

Como lo dice EMSU: Environmental Management for Sustainable Universities, que es una red que organiza conferencias internacionales para explorar el papel de las universidades en la creación de nuevos conocimientos y actitudes para afrontar las presiones ambientales actuales, y promover un intercambio bidireccional de conocimiento entre universidades y sociedad:

“Universities as ivory towers isolated from society are anachronistic, irrelevant and wasteful of time and resources needed for creating solutions for sustainability. The dogmatic days of academic freedom and tenure are dead. Universities must build bridges to serve local communities directly with knowledge-based products and services, and to lead by example in campus operations and culture to create sustainable solutions.”
http://emsu.org/www/index.php?option=com_content&task=view&id=30&ac=0&Itemid=42

¡Está tan bien dicho que no da ganas de traducirlo!

Mitakuye oyasin

François Vallaeys

¿Qué es lo que nos hace respetar el deber ético?

diciembre 12, 2007
En la Ética de primera generación, fue sin duda la educación religiosa, con su propuesta de explicación total del sentido del mundo y la vida humana, la que aseguró primero la internalización y respeto de los deberes éticos, a través también de un sistema de recompensas y amenazas. Luego, con el proceso de laicización moderna de la educación, es a la educación moral familiar y escolar que se le encarga hacer interiorizar y respetar las normas morales a los individuos.

En la Ética de segunda generación, pasamos de una coacción meramente interior a una coacción asegurada por la ley jurídica. No sólo tengo que respetar mis deberes éticos por mí mismo, sino que la ley jurídica me obliga a hacerlo y me sanciona si no lo hago. A partir de ahí, el respeto y acatamiento ético puede ser consolidado por el interés bien calculado y el miedo al castigo penal.

En la Ética de tercera generación, son toda una serie de instrumentos de gestión, normas, estándares, reportes, auditorías de calidad, consultorías y vigilancias, diagnósticos los que, junto a la ley, funcionan como aseguradora del acatamiento del deber moral.

Es obvio que no podemos prescindir de ninguna de las 3 herramientas, ni la educación moral, ni la ley jurídica, ni los sistemas de gestión de calidad, para asegurar hoy que se respete la ley moral y que se la encarne con coherencia (congruencia entre lo que se declara y lo que se hace). En ese sentido, nuestra época debería ser la primera capaz de realmente "administrar la ética" y garantizar su máximo acatamiento, y no sólo apelar a ella en discursos retóricos de poca fuerza de coacción y convencimiento.

Mitakuye Oyasin!

François Vallaeys

¿Qué cosa se vuelve difícil de hacer desde una Ética de tercera generación?

diciembre 02, 2007
todo al revés

Recientemente me di cuenta de que hay una curiosa característica de la Ética de tercera generación, es que lo fácil y lo difícil se ponen al revés. Quiero decir: lo que es fácil hacer desde la Ética de primera generación se vuelve muy difícil desde la Ética de tercera generación y viceversa. Veamos:

Desde la ética de primera generación, como su propósito es de hacer el bien desde la pureza de la buena intención (ver este artículo), resulta muy fácil no hacer daño a nadie. Basta para eso no hacer nada, y así, puesto que no habré tenido ninguna mala intención ni acción en contra de alguien, no habré hecho daño a nadie. Al contrario, desde esta misma perspectiva de primera generación, la dificultad es de lograr hacer el Bien para alguien, porque tengo que salir de mi egoísmo, tener una buena intención altruista, y realizar en consecuencia una buena acción para mi prójimo.

Luego, podemos afirmar que, desde la perspectiva de una Ética de primera generación: “Hacer el Bien es difícil, pero no hacer daño a nadie es fácil”.

Pues sucede todo lo contrario desde la perspectiva de una Ética de tercera generación. Como aquí se consideran los efectos colaterales de las acciones en el entorno global (según el principio de la “ecología de la acción” de Edgar Morin), hacer una acción bien intencionada resulta algo fácil: basta quererlo y hacerlo.

Pero no hacer daño a nadie resulta ser algo muy complicado, que pide mucho análisis y diagnóstico de todos los efectos colaterales y las inter-retro-acciones con el medio, pide tener plena responsabilidad, conciencia y control de todos los impactos que podemos provocar sobre el entorno, y crear soluciones responsables para mitigar o suprimir los daños diagnosticados. Lo que resulta ser una tarea de largo aliento, muy difícil de lograr en su totalidad, y siempre falible.

Tomemos un ejemplo: para una empresa, resulta fácil hacer un acto de filantropía, en forma puntual o permanente: basta destinar recursos para ello y realizar el acto bien intencionado en beneficio de quien lo necesita. Pero resulta muy difícil no hacer daño a nadie, porque el mismo desempeño de la empresa afecta a un sin número de partes interesadas (“stakeholders”): los empleados, sus familiares, los vecinos, la comunidad, el medioambiente, los inversionistas, etc. Los efectos colaterales de la empresa son múltiples a corto, mediano y largo plazo, y el cumplimiento cabal con su “Responsabilidad Social”, su capacidad de “internalizar sus externalidades”, atender a sus partes interesadas creando valor para todos, mitigar su huella ecológica, etc. constituye un laborioso trabajo, potencialmente infinito, de “Responsabilización Social” paulatina.

Luego, podemos concluir que, desde la Ética de tercera generación: Hacer el Bien es fácil, pero no hacer daño a nadie es muy difícil.

Detrás de esta paradoja, entendemos que:

1. Hacer el Bien no basta, también hay que analizar y reducir los daños colaterales que podemos provocar en forma involuntaria e inadvertida.
2. El ensanche de la sensibilidad ética que representa la perspectiva de tercera generación transforma nuestro afán de ser buenos en un trabajo continuo hacia la solución de (potencialmente) todos los problemas sociales que hemos generado, por eso se expresa en términos de “responsabilidad”, y más precisamente, de “Responsabilización Social continua”.

Mitakuye oyasin!

François Vallaeys

¿Cómo entender la Responsabilidad Social Universitaria para quererla?

noviembre 26, 2007
Aquí va un artículo que escribí hace poco tiempo, durante un viaje a Venezuela.
La Responsabilidad Social Universitaria: ¿Cómo entenderla para quererla y practicarla[3833clicks]?
Buena lectura!
François Vallaeys
¡Mitakuye Oyasin!

Del Titanic planetario al Arca de Noe

octubre 18, 2007
Arca de Noe

El pensador Edgar Morin lo decía hace algunos años: "Estamos en un Titanic". Nuestro planeta tierra se ha transformado en poco tiempo en un lujoso barco, con toda la tecnociencia deseable a disposición de los que pueden vivir en primera clase. Pero no tiene rumbo, ni brújula. Y desde lo alto de su orgullo y autosatisfacción, se dirige de frente hacia su propia desaparición.

La pregunta esencial el día de hoy, es de saber si Homo Sapiens, el bípedo sin plumas, es una especie sostenible o no. Nadie puede responder a esta pregunta, pero cualquiera puede entender 2 cosas sencillas:

1) Homo Sapiens es una especie en peligro de extinción, por su propia culpa.
2) Homo Sapiens es el único ser que puede contestar a la pregunta por su sostenibilidad, responsabilizándose por su propio futuro.

En efecto, sólo nosotros, los Homo Sapiens podemos decidir cambiarnos de nave, pasar del Titanic al Arca de Noe. Claro está que el Arca de Noe es un barco mucho menos lujoso: hecho de sencilla madera, todos tienen que hacer sitio para todos, sin privilegios, con necesidad de tolerar como vecinos a especies diferentes de la nuestra, con un mal olor persistente debido a la presencia de los animales a nuestro lado... estamos bien lejos de las 5 estrellas del Titanic, aunque nada nos dice que las condiciones de estadía en el Arca de Noe no estén mejor para los Homo Sapiens pobres que las de la tercera clase del Titanic, en los cuales tienen que amontonarse en este momento todos los que no se pueden pagar las Suites de primera clase!

En fin, el Arca de Noe es otro concepto, otra nave, otro viaje. Es el viaje de la sostenibilidad, todos juntos porque todos necesarios al mantenimiento de la vida, contra vientos y lluvias. Pero es también el viaje del sentido, porque si pudiéramos estar seguros de que la humanidad se va a acabar dentro de pocas décadas, desde ahora ya nadie tiene sentido para nosotros, ni que yo escriba estas líneas, ni que tú las leas. Porque, pensémoslo, todo lo que hacemos tiene sentido en cuanto se coloca en un horizonte futuro posible. Razón por la cual Kant decía que, al mismo tiempo que tenemos deberes morales, tenemos también el deber de esperanza, es decir el deber de tener fé en que el Bien le puede ganar a la maldad, la inteligencia a la estupidez, y la justicia a la impunidad. Porque sin esta fé en el futuro, todo perdería sentido, hasta el mismo cumplimiento del Deber moral.

Pero este Deber de Esperanza no es pasivo, no es una mera "espera" de que venga la salvación de algún Dios. Es la esperanza del militante que actua para realizar su sueño.

Ya los científicos han calculado que, si nos morimos todos en una guerra nuclear, peleando por beber el último vaso de agua potable, los seres encargados de reempezar la evolución de las especies hacia mayor complejidad e inteligencia serán los PULPOS que viven en el fondo de los océanos, porque son los seres ya los más complejos e inteligentes que hay y serán capaces de resistir a las radiaciones. Si esto es verdad, significa que es muy posible que nuestros nietos sean... pulpos!

Personalmente, no me agrada la idea. Quiero que mis nietos sean lindos bebitos, sanos y felices. También quiero a los pulpos, pero en mi plato, con una rica salsa al olivo como se sabe preparar en el Perú!

Mitakuye Oyasin!

Responsabilidad Social Universitaria y Voluntariado filantrópico

septiembre 10, 2007
Tengo una inquietud a propósito de la Responsabilidad Social Universitaria que yo mismo ayudo en promover: es que ciertas de las Universidades que se re-orientan hacia ella, dejando atrás el paradigma de la extensión y proyección social heredado de la Reforma de Córdoba, confundan "superación de una visión meramente filantrópica" con "supresión de la filantropía", y empiecen a, como se dice en Francia, "botar al bebé junto con el agua sucia de su baño".

Está bien claro que la mera "proyección social voluntaria" está muy lejos de constituir una auténtica responsabilidad social universitaria. Esto no quiere decir que debemos dejar de promover los proyectos sociales de voluntariado estudiantiles y docentes, sino al contrario empezar a vincularlos sistemáticamente con la academia y la investigación. Así (1) se mejora a dichos proyectos, que dejan de ser asistencialistas para complejizarse, servir fines de desarrollo genuino, ser más ciudadanos y menos paternalistas, más reflexivos y no sólo emocionales, articular la ayuda con producción y difusión de conocimientos, etc. Y (2) se mejora la academia, teniendo cursos más relacionados con la solución de problemas sociales y ambientales reales, métodos pedagógicos más solidarios y responsables, estudiantes mejor educados para ser agentes de desarrollo activos, ciencias más humanizantes y humanizadas, etc.

Temo que algunos no entienden bien esto. Y luego tenemos el riesgo de que la RSU sirva de (buen) pretexto para quitarles todo apoyo a los que quieren ayudar a los demás, permitiendo así un sospechoso "ahorro" de la Universidad, para con todos los miembros de su comunidad que entienden su papel en ella desde el espíritu filantrópico y solidario, acusados de ser unos cavernícolas de la benevolencia. En realidad, la filantropía es PARTE de la Responsabilidad Social, sin ser TODA la Responsabilidad Social que una organización debe de promover en su seno.

Espero que esté claro para mis lectores ¡que aquí de paso saludo! Para que quede más claro, invito a todos los jóvenes peruanos entre 18 y 30 años a participar de esta linda iniciativa de ESSALUD: el programa de voluntariado KURAME para ayudar en los Hospitales a todos los que lo necesitan. Me parece muy buena idea, y buena fórmula: "25 mg de voluntad, 25 mg de compromiso, 50 mg de conciencia social" (se puede escribir a voluntariado@essalud.gob.pe para tener más precisiones). ¡A ver si le damos este medicamento a nuestras universidades enfermas de sí mismas!

Respuestas a preguntas sobre Responsabilidad Social Universitaria

agosto 29, 2007
He aquí mis respuestas a preguntas acerca de la RSU formuladas por la Mtra. Mariela Torres Pernalete, Jefa del Departamento de Servicio Social de la Dirección de Programas Estudiantiles y Servicio Social de la Universidad de las Américas Puebla (UDLA).

1. UDLA: Responsabilidad Social. ¿En que consiste esto, a que se refiere?

François Vallaeys: La Responsabilidad Social es, para una organización o institución, su política de calidad ética orientada hacia el desarrollo humano sostenible, basada en el diagnóstico y la gestión de todos los impactos y efectos colaterales que el funcionamiento de dicha organización puede generar, tanto hacia dentro como hacia fuera de sí misma, en diálogo y asociación con los diferentes grupos interesados en su buen desempeño, cuidando de mantener una coherencia entre la misión institucional declarada y la práctica.

Las grandes áreas temáticas de la Responsabilidad Social de las organizaciones son:

• La calidad de sus productos o servicios, entendida como mejoramiento continuo hacia la eliminación de todo efecto colateral negativo en el proceso de producción de dichos productos o servicios.
• El buen gobierno organizacional en términos de transparencia, respeto a las leyes y los Derechos Humanos, buen trato a las personas, justicia distributiva, democracia interna, lucha contra la corrupción y la explotación, etc.
• La sostenibilidad de la huella ecológica de la organización, incluyendo no sólo la optimización de los impactos ambientales de los procesos (cuidado reactivo), sino la educación ambiental del personal y la participación social en el cuidado del planeta (cuidado proactivo).
• La participación social de la organización en el desarrollo humano sostenible de la comunidad, creando Capital Social y cooperando desde diversos niveles de vínculo social (gremial, local, nacional, internacional…).

2. UDLA: ¿Cual es la utilidad, impacto o bondades de la RSU para los estudiantes universitarios?

François Vallaeys: Son numerosas bondades. Evoquemos las principales:

Primero, porque la Universidad se obliga a tener una política de mejoramiento continuo de su formación académica e investigación, orientada al desarrollo humano sostenible y basada en diagnósticos acerca de lo que está realmente aprendiendo el estudiante y del impacto de los conocimientos que produce y trasmite.

Segundo, tal mejoramiento continuo de la formación implica mayor diálogo y sinergia entre los actores universitarios, incluyendo a los estudiantes, que pueden tener un papel más activo en la formulación de sus estudios y el funcionamiento de su Universidad.

Tercero, la formación universitaria socialmente responsable conduce a articular en forma estrecha la capacitación profesional con la consideración y solución de problemas sociales, lo que garantiza tanto una mejor formación ciudadana del estudiante como un vínculo más estrecho entre su especialización académica y el entorno profesional y social en el cual deberá poner en práctica sus conocimientos. Luego, es preciso pensar que una Universidad socialmente responsable mejora las oportunidades laborales de sus egresados.

Cuarto, al mejorar sensiblemente el ambiente mismo del campus, la práctica diaria de valores éticos, el clima laboral sano entre las personas, una Universidad socialmente responsable se vuelve más atractiva y placentera para todos sus actores.

3. UDLA: ¿La Responsabilidad Social les interesa a los estudiantes?

François Vallaeys: Les interesa mucho. Los estudiantes ven y sienten que el mundo está cambiando y debe cambiar. Se entusiasman a menudo por las iniciativas en pro del desarrollo humano y sostenible. Quieren que su formación profesional tenga un sentido no solo personal y económico sino social y ético. En la Pontificia Universidad Católica del Perú, hemos podido diagnosticar que el 93% de los estudiantes quisieran que uno o varios cursos de su carrera se dicten bajo la forma del aprendizaje basado en proyectos sociales. Pero lo dramático es cuando una Universidad, sin querer queriendo, desalienta este buen ánimo social y convence a sus estudiantes que lo único importante es: la nota, el éxito personal a cualquier costo, el futuro salario, la competencia especializada estrecha…

4. UDLA: Una universidad que incorpore la Responsabilidad Social en su proceso formativo y en su gestión, la hace más atractiva, ¿porqué?

François Vallaeys: Ya hemos hablado de la atracción que la RSU puede provocar en los estudiantes, pero es obvio que otros públicos desean Universidades socialmente responsables. La sociedad civil organizada para la promoción del desarrollo humano sostenible se beneficiará obviamente con una Universidad que pueda investigar e innovar en torno a los problemas sociales actuales, así como inspirar a sus egresados a ser ciudadanos comprometidos y participativos. Pero el medio empresarial también está cada vez más interesado en emplear a profesionales con competencias en Responsabilidad Social, puesto que las empresas anticipan claramente ahora las nuevas exigencias éticas y legales que la globalización económica trae consigo misma. La “inteligencia social” del egresado universitario va a ser cada vez más valorada por las empresas.

5. UDLA: ¿Por qué Ud. considera importante incluir el paradigma del pensamiento complejo en la dinámica de la responsabilización social universitaria?

François Vallaeys: No hay Responsabilidad Social posible en las organizaciones (y mucho menos en las Universidades), sin el pensamiento complejo. La gestión de los impactos y efectos colaterales, que es el corazón de la Responsabilidad Social, así como el diálogo y la asociación con las diversas partes interesadas, implican como condición sine qua non la práctica de una actitud transdisciplinaria, la articulación interdisciplinaria, y la superación de los enfoques especializados estrechos ciegos a los efectos colaterales y las intersolidaridades implicadas en cualquier acción humana de envergadura.

El principio rector de la ética de la Responsabilidad Social es el principio de la ecología de la acción de E. Morin:

“Toda acción escapa cada vez más de la voluntad de su autor a medida que entra en el juego de las inter-retro-acciones del medio en el cual interviene”

Una Universidad que decide ser socialmente responsable, decide al mismo tiempo empezar a luchar contra la “inteligencia ciega” de la compartimentalización de los conocimientos y carreras en la estructura misma del saber académico, dividido hasta el día de hoy en Facultades y Departamentos más o menos estancos.

6. UDLA: ¿Cuales son las conductas socialmente responsables?

François Vallaeys: Son todas las conductas que cuidan de los efectos colaterales globales y permanentes de nuestras acciones locales y puntuales. Por ejemplo:

Una Facultad decide revisar periódicamente la temática curricular de la enseñanza que imparte, con participación de docentes, estudiantes y actores externos interesados y “afectados” por la calidad profesional y actitudinal de los egresados de dicha Facultad.

La administración de una Universidad interroga a los diversos actores internos para saber qué tipo de capacitación debe de dar al personal administrativo, para solucionar problemas en el servicio impartido a la comunidad universitaria.

Una Universidad implementa un sistema de gestión y educación ambiental para toda la comunidad universitaria.

7. UDLA: Si se incorpora un programa de Responsabilidad Social en la universidad, ¿hay formas de evaluar el éxito del mismo?, ¿en cuanto tiempo podremos ver estos beneficios?

François Vallaeys: Sí, siempre hay forma de evaluar el éxito de una acción organizacional, con tal que no se quede en discursos y buenas intenciones superficiales. Al instalar el programa, se debe de formular los indicadores de calidad que permitan medir el impacto de dicho programa. El tiempo necesario para ver los beneficios depende de los programas implementados. Como estamos en los inicios de la RSU, no hay todavía prácticas generalizadas, instrumentos consensuados y estandarizados, certificaciones específicas de RSU disponibles. Somos pioneros en esta nueva forma de considerar y transformar la Universidad en su espíritu y en su cotidianeidad.

Responsabilidad Social Universitaria: Definición y Estrategias

julio 10, 2007
Otra vez estoy en deuda con mi blog que tengo ahí abandonado! Es que tuvé también muchos viajes ultimamente. Las asesorías en Responsabilidad Social Universitaria me han conducido a Caracas, al Encuentro RSU de la RED AUSJAL (que agrupa a todas las Universidades latinoamericanas confiadas a la Compañía de Jesus) en el cual estaba invitada también la Red chilena "Universidad Construye País", y después en México en la UDLAP y el TEC de Monterrey. Hemos logrado ahora importantes consensos en torno a las 5 políticas principales de la RSU que puede servir de base a los futuros consensos y estándares:

5 politicas RSU
Aquí les pongo el ppt que he presentado, puede interesar los que quieren entender la RSU no como bla bla bla, sino como una política de gestión de los impactos universitarios, desde las exigencias de una ética de 3 G.

Presentacion RSU Encuentro AUSJAL Junio 07[4519clicks]

Esta presentación es el resultado de mis últimas reflexiones e investigaciones sobre el tema. Obviamente le debe mucho a muchos amigos y colegas, como Cristina De La Cruz y Pedro Sasia de la Universidad de DEUSTO, que nos han aportado el año pasado durante el seminario RSU que hemos realizado en la PUCP con diversos invitados internacionales (Octubre 2006) sus conocimientos y hoja de ruta RS que retomo aquí:

(1) Hay que diagnosticar lo que está pasando en la organización, (2) comparar con lo que se declara (las buenas intenciones de la Misión y Visión), (3) planificar las áreas de mejora en base a las incongruencias detectadas.

En ese sentido es muy importante definir la RS en estos términos: DECIR LO QUE SE HACE (ser transparente en su rendición de cuentas) y HACER LO QUE SE DICE (ser congruente con sus pretensiones).

También esta presentación le debe mucho a mi amigo Luis Carrizo, vicerrector de CLAEH (Uruguay) sobre todo la parte de articulación de la política universitaria con las políticas públicas y la agenda de desarrollo.

Y por supuesto a todos los compañeros de ruta en todas las Universidades que he podido visitar en los últimos años, en Chile, Argentina, Paraguay, Colombia, Venezuela, México, a los colegas alumnos y tutores del curso de la OEA, los colegas de la Iniciativa Interamericana de Capital Social, Etica y Desarrollo, mis alumnos del MBA de CENTRUM CATOLICA, mis colegas de la Universidad ULADECH en Chimbote, mis colegas de la DARS en la PUCP.
Mitakuye Oyasin!