Hoy la vi llorar. Francamente no importa quién o los detalles, no interesa poner nombres o dar más datos, solo sé que es una imagen que no me gustó. El punto es que hoy me di cuenta de algo que es muy simple: el tiempo no lo cura todo. El tiempo no sana heridas, el tiempo no nos hace superar hechos pasados, el tiempo no nos hace reflexionar: el tiempo es tiempo, nada más.
Lo decía porque hoy fue un día largo de disculpas. Disculpas de cosas de hace más de un lustro, cosas que no recordábamos, cosas que podríamos decir que superamos. Pero las lágrimas en sus ojos, la tensión del momento, la angustia de querer terminar con ese momento triste me hicieron ver que quizás había olvidado lo que había pasado, pero la herida que se generó no había sanado.
Como dije, esto es para empezar la semana, así que no hay enseñanzas grandes, palabras profundas, exégesis notables. Todo es simple, básico, pero necesario. Y el asunto, de modo claro se refiere a un hecho: resuelvan las cosas, y oren, ayunen, llénense del Espíritu, pero al final del día las cosas no se resolverán por arte de magia. Quizás su único trabajo sea mover un dedo, decir un “lo siento”, dar un abrazo, la cosa más simple que se puedan imaginar, pero sin este hecho las cosas no quedarán saldadas.
¿Acaso no podría Dios resolver todo sin que nosotros intervengamos? Claro que si, podría, es Él, pero no es tan fácil, y no lo es porque eso no será bondad, sería malacrianza. Y sé que decir que no hay que esperar que las cosas se resuelvan solas traerá la casi automática respuesta de “ya sé”, pero ¿en dónde está la línea entre el saberlo y el vivirlo?
Y sin sanar esas heridas no tendrá mucho sentido que pidamos más cargos, más responsabilidades, más servicio. Ya que no podemos exigir confianza si no perdonamos una traición, más responsabilidades si no pudimos con las que nos dieron, que nos amen si no amamos primero. Cortemos con la ambición que nos hace querer más cuando ni siquiera cumplimos con lo que debemos, el orgullo que nos manda a hacernos los fuertes como si llorar o entristecerse fuera algún acto sub-humano.
Empiecen su semana siendo honestos, tomando su fuerza del Señor, resolviendo los problemas con Él y no solo con lo que sus capacidades les ofrecen: porque se van a cansar. El mundo nos cansa en algún momento y es que pesa más, puja más, hiere más. Empecemos con una sonrisa genuina, así esta deba venir luego de una lágrima. Al final, en el Señor, todas las cosas nos ayudan a bien. Buena semana.
Con tanto que decir, supuse que podía simplemente decir lo que estaba diciendo, continuando la idea que les dejé. Recapitulando, se había hablado de caballerosidad, de los inicios, del concepto en si. Si tienen problemas de memoria, no se preocupen, siempre se pueden leer las entradas anteriores.
Ahora bien, entrando a lo que nos incumbe: ¿es la caballerosidad intrínsecamente mala? Podría sonar a eso luego de todo lo que se dijo en la última publicación que hice. Parte del machismo que sobrevive de modo oculto en una sociedad que lo rechaza públicamente mientras lo defiende en cada puerta por abrir, asiento por ceder o cuenta que pagar (no me cansaré de decirlo: sí, hay excepciones). Entonces llegamos a un avance, luego de destruir una estructura, más no somos destructores, no planeo simplemente quejarme... quiero presentar una opción, una idea.
Revisaba la Biblia, ideas sobre hombres y mujeres. Empiezo planteando la idea de que no somos iguales. Luego del pecado a Adan y a Eva se les dice cosas distintas.
"A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás." Genesis 3:16-19
Como se ve, el mismo Dios los separa, y se puede ver que si, el hombre se ha enseñoreado de la mujer por mucho tiempo. De aquí surgieron muchas ideas sobre una inmerecida inferioridad de la mujer (en verdad surgió de muchos lugares a la vez). Por sobre todo, la primera idea que planeo plantear es que "igualdad" no es la palabra, pero "equidad" sí.
Y es que la mujer es hecha "ayuda idonea" del varón, uno se pregunta: ¿Quién necesita ayuda? ¿Acaso no es aquel que no puede hacer algo? Exactamente, el hombre no puede hacerlo todo, ni la mujer, porque cada uno tiene una función complementaria a la del otro. Y si pensamos que el hombre da la "caballerosidad"... ¿qué da la mujer? ¿cuál es el equilibrio?
La base de cualquier relación interpersonal saludable está en que sus partes cumplan con una serie de oblicaciones sin ser obligadas a hacerlos por la otra parte, tiene que ser voluntario. Con esto planeto un segundo punto: la caballerosidad no puede ser obligada. Volviendo a la pregunta: ¿qué da la mujer?
Tengo una hipótesis: Y es que hay TANTO que una mujer puede hacer por un hombre: la capacidad de escuchar y confortar, de inspirar, de animar a la superación personal, etc...
Esto en cuanto a una relación de dos, más que nada inclinándose a la parte amorosa, aunque estos principios sean también aplicables a la parte amical a mí parecer. He aquí la equidad de hombres y mujeres: en que cada uno puede dar algo que el otro no... siendo así el perfecto complemente el uno del otro. Es así como esta caballerosidad no se reclama, se gana, se merece, llegando así a un complemento, a una equidad de actos sin necesidad de pedir una igualdad.
En lo social, la idea va por otro lado: Y yo me pregunto ¿si una chica está en el asiento reservado y sube una señora de edad ¿por qué te piden a ti, hombre, que te pares? Porque debes ser caballero...
Estando el sticker pegado que dice que es la chia la infractora, quien debe (por ley) ponerse de pie. Gracioso como la igualdad que tanto se reclama deja de importar cuando conviene...
Y así propongo cambiar el concepto de "caballerosidad" por el de "cortesía". La cortesía no se fija en el género, se fija en el momento, siendo tan cortés como la situación lo amerite. Eres hombre o mujer, eres lo suficientemente fuerte y sano para estar de pie... y sube alguien con mucho equipaje ¿por qué no pararte? (el tema de los asientos reservados es simple: que los usen para quienes estan destinados) Decir que uno debe pararse "porque es hombre" (razón mayormente dada por mujeres) me hace preguntar ¿qué diría esa mujer si le dijeran "aprende a cocinar, lavar y planchar... porque eres mujer"? Seguramente la persona que se atreva a decir semejante frase sería insultado, degradado y socialmente despreciado por semejante... falta.
Las variables son muchas: si estas cansado/a, con muchos paquetes, de tu edad, de la edad de la persona en pie (por ahora me centro en el ejemplo del bus). Si un anciano sube al bus... deja que se siente... no importa tu género... no actues solo si el chico de tu costado no lo hace... actua porque quieres hacerlo y sabes que está bien.
Tuve que resumir mucho, el tema es demasiado amplio. Creo que el concepto más claro es el de equidad: hombres y mujeres no son iguales, por eso es que son hombres y mujeres. Cada uno dando lo que puede dar, dándolo porque lo quiere dar... generando en el otro la necesidad de dar su parte también.
No me molesta abrirle la puerta a mis amigas, caminar por el lado exterior de la acera (como mi madre me enseño... sintiéndome muy incómodo si no se me permite hacerlo), ceder una asiento... pero tampoco me molesta ser cortés con mis amigos. No me molestará ser cortés y delicado (por ahora me niego a decir "caballeroso") con mi pareja (si algún día eso sucede...), pero no lo pienso hacer porque la sociedad lo dicta o por una obligación basada en el cromosoma Y...
... lo haré porque sé que debo tratarla como quiero que me trate: con amor.
Y como se dijo, hay cosas que uno puede hacer y el otro no, pero hay cosas que ambos pueden hacer: pagar cuentas suele ser uno de los más controversiales. Por la extensión del texto solo daré mi opinión: apoyo la idea. Pero no niego la posibilidad de que uno pague la cuenta completa... pero que lo haga porque quiere... no porque se le obliga (reforzando lo antes dicho).
Muchas variables, muchos ejemplos... solo digo que si un hombre va a hacer algo bueno por una mujer... debería ser porque quiere hacerlo, no porque "es hombre". Esa es una caballerosidad natural, desarrollada, inspirada... de corazón... no una impuesta, obligada e instituida en un miembro viril o una mayor cantidad de vello facial (en la mayoría de casos).
PD: Si, no ha habido mucha Biblia, lo sé... solo quería acabar el tema, aunque acepto que no lo logré. Pero de eso hablará quien quiera hacerlo, cuando
quiera...
Abel Tiravanti
"Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas." Prov. 31:10
Le tengo un respeto tremendo a las mujeres. Fui criado por una mientras mi padre viajaba por trabajo y salí decente (¿en la medida de lo posible no?), admirando lo que podía hacer. Me enseñaron a caminar en la parte externa de la vereda al acompañar a una, a abrir la puerta para que pasen primero, entre otras cosas que creo muchos aprendemos desde pequeños.
Pero el versículo inicial, así como esta publicación no tienen como finalidad exaltar a la mujer, por más cruel que suene. Y es que veo una sociedad que las mismas mujeres llaman machista y en ella todos los abusos que sufren: marginación, maltrato, propuestas indecentes, entre otros... todas cosas lamentables...
¿Pero es tan simple? ¿Son víctimas de un bullying masivo (sé que la palabra no encaja del todo, pero me pareció divertida)? Me parecía que el mundo no podía ser tan bicolor... si bien creo en una oposición concreta en ciertas cosas, al menos creo que en lo que al ser humano concierne la cosa nunca puede ser tan clara... y bueno para no quitarles más tiempo les diré sobre qué pensaba últimamente: caballerosidad.
Concepto bonito, en muchos sentidos, pero quise complicarme un poco la vida, y por ende, complicársela a ustedes. Y es que pensaba en los orígenes de esta caballerosidad, lo cual me puede ser refutado cuando quieran. La memoria (no es que haya hecho un proyecto de investigación para mi curso de Seminario de Tesis sobre el tema) me llevaba a la Edad Media, donde la mujer había dejado de ser un objeto, al menos de un modo distinto al modo griego o romano.
La mujer/dama/damisela era un trofeo, o el más delicado de los regalos, al menos en la tradición romántica que persistió a esta época (había patanes, siempre los hubo y los habrá, lo siento). Me centraré en las relaciones de clases altas para mi tema, ya que es el lugar donde había una ritualidad más elaborada en cuanto a requisitos y tradiciones (al menos en lo que mis conocimientos pueden recordar). El hombre que quisiera a una buena mujer debía ser capaz de saciar todas las necesidades que pudiera tener. Hasta aquí todo muy bonito...
Pero vamos a explicar un poco la sistematización de esta caballerosidad que llamo "cultural". El hombre le brindaba todo a la mujer medieval (o tenía que hacerlo), para que la mujer se quedara en casa por los siguientes motivos:
- El hombre brindaba todo y la mujer solo debía retribuirle de un modo: callarse (habiendo cambiado el hombre el papel de cabeza de hogar para tomar el de jefe o capataz).
- La mujer se quedaba en casa y se reunía entre mujeres, no porque fuera mejor para este trabajo: sino porque no era capaz de cumplir el trabajo del hombre, era inferior a él y era mejor que no estorbara.
Las excepciones existen, siempre existirán, no crean que las olvidé. Los estudios pueden profundizarse y mostrar que la realidad medieval no era propiamente tal, pero la herencia que quedó es así, machista (continuidad histórica). Lo que quedó luego de esta degeneración del papel del hombre y de una defensa de la mujer por la ratificación de su papel en la sociedad, su equitatividad política y legal, así como de otros reclamos, fue una sociedad donde las mujeres rechazaron todo tipo de manifestación negativa machista... olvidando que puede tener manifestaciones positivas (incluso el nazismo tenía manifestaciones positivas).
Y quedamos así, repito por enésima vez, con excepciones. Lo más curioso es que son las propias mujeres las mayores propagadoras de este pensamiento. Y las ramas son de lo más amplias: parte marital, parte del propio desempeño social, entre otros. Por ahora los dejo en paz con esta mirada del origen. Reitero antes de irme mi profundo respeto a las mujeres, aclarando que no rechazo la caballerosidad del todo, solo lo hago como mero tradicionalismo que se debe cumplir
per se.
Mucho de bíblico no hubo hoy, lo sé, quizá la siguiente vez pueda analizar como era una buena mujer en la Biblia, me encantaría hacer eso. Les introduzco el tema para que lo piensen... porque no basta con hacer el bien...
... debes saber por qué lo haces. La próxima vez que sea un caballero, quiero saber que lo hago por las razones correctas... y así alabar al Señor.
Pd: Les doy una pista pequeña: La mujer hace tanto como el hombre, pero de modo diferente. No hace lo mismo porque no es igual, sino una parte igual de grande e importante, pero en un medio diferente. Por eso no es hombre, porque sino haría lo que el hombre. El complemento perfecto (palabra peligrosa, pero hoy me tomo la licencia)para el hombre.
Abel Tiravanti
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mayo 06, 2012
El ser humano tiene una característica, simple, irremediable, espléndida en algunos casos: intenta tener el control total de su entorno. Incluso con la espontaneidad siempre queda la esperanza de seguir siendo quien dirija el espectáculo.
El punto es cuando llevamos esta característica al extremo, e intentamos explicar todo lo que pasa, aún cuando no tenemos la capacidad de hacerlo. Se pone interesante, con celos irracionales, planes complicados y sobre todo... prejuicios.
Y es que en un momento u otro todos prejuzgamos a la gente, y con identificar algunas características básicas y resaltantes llegamos a pensar que ya los conocemos. Todos tienen características diferentes, Pablo, Pedro, Mateo... si la primera característica de ellos hubiera sido lo que vio el Señor, creo que tendríamos otros apóstoles. Aunque esta vez la historia no va por ahí...
A veces pensamos en los motivos de la división, de las disputas entre hermanos, la falta de unión... pero ¿cómo unirnos a personas que no conocemos? Conocer no es querer, conocer no es ser best friends, conocer es el proceso que inicia cuando sabemos que no conocemos todo. A veces también olvidamos que el ser humano es multidimensional, no unidimensional... y olvidamos que incluso el más valiente puede tener miedo, el más serio puede llorar, el más elocuente puede ponerse nervioso... las combinaciones son tan numerosas como seres humanos existen.
No puedo aventurarme a hablar de iglesias, no las conozco todas y probablemente nunca lo haga. Pero puedo hablar de grupos pequeños, este y cualquier otro existente, que cuando se piense que ya se conoce a una persona será el momento donde no puedas aprender más de ella. Pasaremos a vivir de sombras, apariencias y prejuicios cuando tendremos tras ellos a seres humanos ricos en características y facetas.
Si no conoces a la gente a la que le predicas la palabra, si no conoces sus necesidades, su entorno, sus características ¿cómo les predicarás?
Si no conoces a la gente CON la que predicas la palabra... ¿miembro de que cuerpo eres? El conocer permite unirse, la unión no es para ser bff's (best friends for ever), es para amar... porque si amas algo, buscas conocerlo...
¿o no buscamos conocer más al Señor?
Abel Tiravanti
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abril 03, 2012
Pensaba un poco en que voy a morir, pero bueno, todos (Enoc y Elías, no se metan), algún día... ¿Por qué no hablar de este evento, parte de la condición humana? Y no les voy a decir que siento escalosfríos al hablar del tema, pero sin duda me asusto un poco...
Sócrates no tenía idea el por qué nos asustamos tanto al hablar de la muerte... simplemente no la conocemos. El hecho de negativizar tanto algo que jamás hemos experimentado no es útil, por lo tanto no tenía sentido, al menos para el griego. Obviamente, una cosa es decirlo y otra cumplirlo...
Pasemos ahora al factor bíblico:
"Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará." Mateo 16:25
En verdad hay muchos versículos que enseñar acerca de la muerte y la vida después de la muerte, pero no quiero cargarlos. El asunto era responder la duda de Sócrates...
... ¿acaso no sabemos lo que viene después de la muerte? Bueno no a detalle pero al menos algo. Pero aún así tenemos miedo, lo cual sigue siendo bastante racional en verdad. Creo que el asunto es el preguntarse hasta donde lo racional entra en la fe, tema difícil y de tratamiento en otra ocasión. Quiero acabar con unas pequeñas historias...
Mi abuela me contaba la historia de una mujer, hermana en la fe, anciana ya... cuya mayor desgracia era despertar. No sufría de ninguna enfermedad grave, económicamente no estaba en crisis, era una persona... digamos que... promedio. La razón de su desgracia era que cada día al despertar decía:
"Dios no me quiere, sino ya me habría llevado a su presencia"... la sola frase me sorprendió tanto como era posible soprenderme a mis 14 años. Creo que el punto de la historia se explica solo...
Mi segunda historia tiene lugar hace unos... 10 años, aproximadamente. Era la historia de un hombre que marcó una ciudad, viajó por lugares que ni siquiera aparecen en los mapas y recibió el llamado del Señor a ser pastor mientras trabajaba en una mina en Arequipa. Tampoco les contaré todo el asunto, murió. Una enfermedad se lo llevó y se cumplieron las rutinarias costumbres hacia los difuntos. Llegó la conmemoración de un mes de su muerte y la iglesia en la que solía predicar se abarrotó, Defensa Civil hubiera estado muy molesta de ver ese escenario...
... El pastor que hablaba dijo algo que no olvidaré, ya que estuve allí: "Vi a Germán feliz, con vestiduras blancas, con su dentadura completa, hermoso y brillante" Un mes antes lloré desconsoladamente la muerte de mi abuelo, ese día me preguntaba el por qué lloré tanto.
No entiendan erróneamente esto, llorar la perdida de un ser amado no está mal, yo aún lamento no tenerlo cerca. Pero mis lágrimas pasaron a ser lágrimas de alegría, al saber en donde estaba él, exactamente en el lugar donde yo quería estar, que yo quiero estar.
Y aunque no lo crean, la muerte no es mi punto central, sino el miedo. Nos aterran tantas cosas y pensé que la muerte sería el ejemplo más claro. Existen personas que obraron más allá del miedo, siendo tan humanos como nosotros. ¿Jesús habrá tenido miedo de morir? Creo que si, era humano... el tema queda abierto a discusión si es que eso los tranquiliza. Aún así, obró más allá de cualquier temor...
... desde hace un año más de un reto han sido propuestos en la CBU, desde hace más tiempo la sociedad le pone al cristianismo retos mucho más grandes, así como al resto de ciudadanos. ¿Serán estos un muro de contención o un escalón para seguir subiendo? Puede llegar mi hora hoy, puede llegar en 60 años... el perder mi vida a causa Suya hace que eso deje de importar mucho... mientras sepá que hice lo que vine a hacer...
Abel Tiravanti
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diciembre 02, 2011
Faltando poco más de un mes para terminar el año, la coordinación decidió escribir unas líneas en el blog, a manera de un pequeño vistazo de lo que cada uno vivió y experimentó en este año. Esperamos con todo nuestro corazón que estas palabras queden cortas a comparación con la memoria que les tenemos preparada para fin de año.
Pues bien, lo que su servidor vio este año fue un conjunto de cosas que sí esperaba ver desde el inicio, sin embargo hubieron unas cuantas sorpresas que no estaban pronosticadas.
He visto como hermanos míos han ido madurando, creciendo y aprendiendo nuevas cosas, pero no me refiero a teoría, sino a experiencias, he visto a los mismos dudar de muchas cosas y a la vez reafirmar muchas otras, y he visto como la gente cambia, a pesar de que muchas veces no creamos que sea posible. Pues bien, el Señor me encargó un área por la cual yo había soñado desde hace mucho, y haber tenido el honor de estar en 3 de las 5 áreas de misión, me permite encontrar en ésta última parte de mi vocación. Porque me di cuenta que la CBUPUCP no es necesariamente la fuerza de choque evangelístico como normalmente lo imaginamos, más bien, es la fuerza impulsora de una reforma constante, de una visión ambiciosa, una fuerza inagotable, puesto que está conformada por jóvenes y limitada solamente por el propio ánimo de los mismos. Y es esta realidad la que me hizo soñar cuando yo llegué a pertenecer un marzo del 2006. He visto como el grupo se ha quedado con tan solo 3 a 5 personas comprometidas, como también he visto un grupo de 30 meditando en las SS.EE en un jueves central, pero lo que el Señor me ha permitido ver es que la fuerza, no vale por el número de personas, mas por la fe y el espíritu de cada corazón, inflamado no solo con emoción (que por cierto, siempre engaña) sino por un verdadero deseo de querer hacer Su voluntad, a costa de la nuestra. Y es que lo yo aprendí en CBU como miembro fue el de saber que mi fe no puede ser vacía, basada simplemente en un conocimiento supeficial de las SS.EE, sino estudiarla con tal ahínco, que pueda conocer detalle a detalle cada centímetro, cada tilde, cada borrón, cada "error", es decir, conocer a la Palabra de Dios mejor de lo que jamás llegaré a conocer a nada o nadie. Y es que ahí fue probado pro primera vez mi fidelidad, en desafiar a la escritura con las ideas humanas, creyendo en ella, y aunque suene raro, como diría una amigo nuestro: "Me lo demostró todo"
Cuando fui coordinador por primera vez, tuve otra prueba, y fue la de la paciencia, mi amor y fe fueron puestos a prueba, pero ahora el Señor buscaba trabajar en mi paciencia, y ¡Vaya que lo logró! tener desavenencias con tu coordinador general en ese momento, tomando en cuenta que tan sólo tenía 3 ciclos en la CBUPUCP, era algo que definitivamente probaba a cualquiera, con mucho mayor razón a este su servidor. Pero también aprendí, a golpes y patadas, pero aprendí... eso creo.
Y bueno este año, puesto que no contaré todo mi testimonio (quedará para la memoria), es un año donde el Señor me probó en aquello donde lo desafié más, y es en la intimidad de mi vida espiritual. ¡Vaya sí no he tenido luchas! Otros coordinadores generales les podrá contar, puesto que cuando uno tiene un cargo pastoral, vaya si no recibe ataques del enemigo, y déjenme decirles, uno no entiende el por qué, sino hasta que termina, caso: Job. Y es que las pruebas que tuve que sortear, las tuve que sortear desde febrero, y aún tengo muchas con las cuales seguir, y algunas otras parecen interminables, pero he visto como la mano de Dios sostiene a su siervo, y veo día a día que "El es fiel, aun cuando nosotros somos infieles" (2 Timoteo 2:13).
Así que les dejo con una lección de 6 años en CBU, y no es cliché, sino un llamado de atención, a que pongan en la balanza el hecho de ser parte o no de esta fuerza ministerial, porque no en vano han muerto miles de cristianos desde la época de nuestro Señor, hasta la actualidad con el esfuerzo de otros jóvenes que lloraron, sufrieron, y sacrificaron cosas por la CBU, para que crean que tan solo es un club. Compartan esta pasión, que no consiste en predicar, ni servir, ni formarse, ni relacionarse, ni administrar, mas de amar genuinamente al Señor, y conocerlo como ninguno de sus pares podría llegar a hacerlo.
Eclesiastes 11:9-12:1
"Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad. Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento"
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noviembre 15, 2011
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agosto 25, 2011
Pasaje Génesis 12:1-3
"El Señor le dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡Por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!»
Es interesante notar que al iniciar el llamado de Abraham (Abran inicialmente) es Dios quien se acerca y es el que da la noticia y el aviso, la guía y el objetivo al hombre. Pues así empieza la gran empresa que inició nuestro padre Abraham en los caminos del Señor, a su edad de 70 años, dejando parentela, patria, herencia, amigos, cultura, dejando todo atrás y solo viendo a un futuro prometedor... pero incierto. Pero nosotros podemos decir que se basó en la Fe que tuvo nuestro padre, pero seamos sinceros; nuestro padre Abraham no tenía idea de adonde iba y eso es causa de un terror extremo que experimentamos cuando se trata de depender de nuestro Señor.
La CBUPUCP ha dependido siempre de ese favor de nuestro Señor, sabiendo que puede ser que el Señor actúe en favor nuestro, como también deje que pasemos momentos difíciles (no digamos pruebas, porque muchas veces parecen crisis) y sin embargo henos aquí, no sobreviviendo, mas buscando la Vida Eterna, aquella Vida Abundante de la que nos hablaba el Maestro en sus palabras, en sus enseñanzas, en sus preceptos. la CBUPUCP puede tener un origen nubloso, y hasta totalmente desfocalizado del objetivo actual, pero ha sido el Señor quien nos ha permitido madurar, crecer, explorar y encontrar el «Sentido de la Vida».
Nuestro llamado, al igual que el de Abraham consistirá en arriesgar, en aventurarnos, es un llamado de creer no en quien es Dios, sino creer en que nosotros hemos sido llamados, en que nosotros hemos sido escogidod... Nuestra Fe debe estar puesta en que sin importar como seamos el Señor nos ha hecho partícipes de un Plan Maestro que rige a su creación y que regirá los destinos de "todos los linajes de la tierra". Así como Abraham fue llamado a un plan mundial, nosotros y la CBUPUCP también somos parte de ese plan mundial.
Tengamos puesto nuestros ojos en lo que el Señor nos muestre, y no desconfiemos de lo que el Señor puede, porque al final hasta los demonios creen en Él y tiemblan... Nosotros.. ¿Qué más temor tenemos?
Einor Mesones
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julio 26, 2011
Es interesante notar que nosotros los jóvenes de esta nueva generación, somos hombre y mujeres incipientes que buscamos con anhelo cambiar las estructuras establecidas de nuestra sociedad, sea esta familiar, local, civil, nacional, y por qué no, mundial. Pero rara vez entendemos nuestro rol como jóvenes en nuestra sociedad.
Así que es preciso que llegue el tiempo para reflexionar en que nos ha enseñado nuestro Señor a aquellos que llevamos tiempo en un ministerio universitario, y a los que recién empiezan, pues también es necesario que conozcan qué significa el ministerio universitario.
Hace aproximadamente 64 años que nació en los corazones de jóvenes universitarios un anhelo de llevar el evangelio al resto del mundo. Aquel deseo, fundado en un genuino amor y una completa consagración, fue el motor de un sueño: "Estudiantes alcanzando estudiantes"
Sin embargo yo me pregunto si aquel sueño de aquellos jóvenes que fundaron la "Intervarsity Fellowship of Evangelical Students" ha decaído, o si incluso ha fallecido en el transcurso de los años...
Con todas mis fuerzas y todo mi corazón deseo que la respuesta sea "NO", porque el sueño que unos tuvieron no puede morir simplemente en el tiempo, no cuando ese sueño ha sido fundado e inspirado por nuestro Señor Jesucristo. Por ello es desafiante nuestro pasado, un pasado que ignoramos, uno que despreciamos, o que simplemente no creemos que sea realidad.
Jóvenes cristianos se están levantando, y miles de ellos caen en pecado, aquellos que imaginamos serían intachables, caen en cosas que juramos nunca ceder. El pecado nos acecha, la cultura nos manipula, la carne nos seduce, y a todo esto, nunca nos atrevemos a mirar al cielo y creer que ya existieron aquellos referentes que nos pueden dar una vez más la ilusión de vivir conforme al ejemplo de un hombre que jamás pecó, pero que tampoco jamás dudó, porque su Fe estaba en su Santidad.
Ahora bien, nosotros, aquellos que se levantarán, aquellos que soñarán, ¿Qé estamos dispuestos a sacrificar, a recordar, a decidir, a realizar? Que sea nuestro fervor nuestro primer Amor, pero sea nuestra pasión nuestra convicción y nuestra Fe de que el mundo puede cambiar, de que nada es inmutable, y de que como cristianos, y en especial (permítanme especificar) varones de Dios no solo podemos sino que debemos reinvindicar el sueño de nuestros Padres, de nuestros Hermanos, de nuestro Dios. Seamos los misioneros que impacten no solo nuestras universidades, sino nuestras casas, nuestras iglesias, nuestras naciones. Seamos Hijos de Dios, y llevemos aquél título con orgullo y con responsabilidad, caídos o no, levantémonos y corramos, no pensando en el futuro, sino viviendo el ahora, soñando con un presente distinto, actuando por cambiar el día de hoy, nuestros instantes, no soñando con un futuro lejano que ni sabemos si concebiremos.
¿Cuál es nuestro rol en la universidad? Es simple, es ser nosotros mismos, ser cristianos. Y no hablo de conocimiento, ni de palabra, ni evangelizadores, ni siervos, no hablo de características, hablo de que nuestra esencia nosotros sepamos con completa y total convicción que somo Hijos de Dios, que nuestra vida entera, cada área, es gobernada por Dios, y que no existe razón o motivo o excusa para ser diferentes de Jesús, seamos tan santos como Él, tan pastorales como Él, tan inteligentes como Él, tan responsables como Él, tan valientes como Él, tan sabios como Él. Seamos Cristo, ni pequeños ni grandes, seamos simplemente CRISTO. Ese es nuestro rol, que la universidad te conozca, es decir que conozca a Cristo, el Viviente.
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mayo 31, 2011
Bautismo del griego koiné báptisma, y ésta, a su vez, del griego clásico bapto, verbo limitado progresivamente al sentido de «teñir», sustituido por baptízo / βαπτιζειν o βαπτειν, que significa: «sumergir», «zambullir», «hundir» (en el agua).
Definido como el acto de obediencia a seguir en el crecimiento cristiano y en la aceptación de un testimonio público de muerte al mundo y vida en Cristo.
Este paso tiene sus orígenes en la Judea antigua, aquella en donde una secta judía, los esenios, lo usaba para limpiar a la persona de impurezas del sistema helénico y luego serían miembros. Pues bien, este rito que instauraron estos judíos fue el que Juan el Bautista usó para darle un nuevo significado, uno donde la persona debía limpiarse de sus pecados y arrepentirse con la expectativa de que el Mesías estaba cerca.
Pues bien, esta breve reseña era para entender en que consiste verdaderamente el bautismo, porque no es tan simple como suena. El bautismo no es el hecho de sumergir a la persona en agua para que simplemente de testimonio de Fe, es un mandato impuesto por nuestro Señor Jesús (Mt. 28:19) y es un requisito para entrar al Reino de Dios (Juan3:5). Como podemos ver en ambos casos son palabras directas del Señor y no las tergiverso, los invito a leer cada pasaje y su contexto y verán que no yerro. Es por ello que debemos tratar de dar razones contundentes para que veamos que el bautismo tiene una importancia mayor a la que muchas veces asumimos.
El bautismo de todo cristiano, como decíamos, tiene un trasfondo de obediencia y de necesidad. En nuestras iglesias nos manifiestan que es una señal de testimonio, pues invito a que me demuestren bíblicamente donde dice que el bautismo es señal al mundo. Porque lo que la Biblia nos enseña es que el bautismo sí es un mandato divino, y cuando nos enseñan ello es correcto, pero cuando nos dicen que el bautismo no interviene en nuestra condición de pecado, erramos. El bautismo, sea de agua y/o de Espíritu, es indispensable para entrar en el Reino de Dios. Cabe, entonces, preguntar cual es la función del bautismo de agua, porque es implícito y obvio que el bautismo del Espíritu tiene un función que no es tema a tratar ahora, pero el bautismo del agua debe tener otra función, y para ello solo podemos remitirnos a los hechos históricos que hablan por sí solos, hechos que algunos dicen que no pueden afirmar doctrina, pero como cristianos sabemos que la historia, más aún la bíblica, contiene la Verdad, es decir la vida de Cristo, quien es Dios.
Los invito entonces a ver cuales fueron los hechos que nos narran los evangelios, sobre Juan el Bautista, y veremos ahí que Juan anunciaba un Reino de Dios que estaba cerca y que por ello era necesario que la gente se arrepintiera y diera muestra de ese arrepentimiento mediante el bautismo (Mc. 1:4-6), así que señal de muerte al mundo no es, mas señal de arrepentimiento verdaderamente es, y palabras mayores cuando Juan le grita a la multitud que se acercaba: ENGENDROS DE VÍBORAS (Lc. 3:7), porque esta gente no cambiaba su manera de vivir.
Ahora reflexionemos en lo que Juan 3:5 nos menciona, sobre que aquel que no nace del agua y del Espíritu no entraría al Reino de Dios. Y es que en la reflexión comprenderemos que el sentido pleno de bautismo es como marcar un hito de cambio en la vida del creyente, pero si existe continuidad de la vida pasada, entonces vano es nuestro bautismo, y si vano es nuestro bautismo, vano es nuestro nuevo nacimiento, y vano nuestro nuevo nacimiento, vana nuestra entrada al Reino de los Cielos. Seamos claros en las decisiones que tomemos, una vez hecho un compromiso con Dios, más vale que lo respetemos (Ecl.5:4). Por ello a la luz de que nuestro querida hermana, amiga y compañera de milicia Natalia Castromonte se ha bautizado, es que la felicitamos y animamos a que PERSEVERE, y lo escribo en letras mayúsculas para que todos podamos entender que el bautismo es un MANDATO, pero también es NECESARIO para nuestra salvación, porque si nuestra salvación no es "completa" entonces no es salvación, y sin ella no tendremos parte en el Reino de Dios.
Busquemos al Señor y sigamos en el arrepentimiento de nuestros hechos delictivos y si estamos en pecado, pidamos perdón, que Él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9) pero siempre en verdadero arrepentimiento.
Einor Mesones
Publicado en 5-Formación
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