Archivos de junio,2010

Benedicto comenta ' La Suma Teológica' : Enamorémonos de la Eucaristía

junio 24, 2010
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11.00 a m| CIUDAD DEL VATICANO, 24 jun.10 (VIS/BV).- En la audiencia general, el Papa dedicó la tercera y última catequesis a Santo Tomás de Aquino. Hablando de la obra cumbre del Doctor Angélico, la "Summa Theologiae", el Papa explicó que en ella, el santo expone de manera "precisa, clara y pertinente" las verdades de fe que brotan de las Sagradas Escrituras y de las enseñanzas de los Padres de la Iglesia, sobre todo de San Agustín. (...) Este esfuerzo de la mente humana es siempre iluminado por la oración, por la luz que viene del Alto".

"En la "Summa", Santo Tomás parte de que Dios existe en tres modos diversos: En sí mismo, es el principio y el fin de todo, y todas las criaturas proceden y depende de Él. Segundo: Dios se hace presente a través de la gracia en la vida y en la actividad del cristiano, de los santos. Y el tercero y último: Dios está presente de manera especial en la Persona de Cristo y en los Sacramentos, que derivan de su misión redentora".

Benedicto XVI señaló que "Santo Tomás se detiene de modo especial en el misterio de la Eucaristía, por el que tenía una gran devoción". En este contexto, alentó a "enamorarse de este sacramento, siguiendo el ejemplo de los santos. ¡Participemos en la Santa Misa -dijo- con recogimiento, para obtener frutos espirituales, nutrámonos del Cuerpo y de la Sangre del Señor para estar constantemente alimentados por la gracia divina! Transcurramos frecuentemente tiempo en compañía del Santísimo Sacramento".

"Lo que Santo Tomás ilustró con rigor científico en sus principales obras teológicas como la "Summa Theologiae" (...) corresponde casi en su totalidad a la estructura del Catecismo de la Iglesia Católica. De hecho, en la catequesis y la predicación, en un momento como el nuestro de renovado compromiso en la evangelización, no deberían faltar nunca estos temas fundamentales: es decir, lo que creemos, el símbolo de la fe; lo que rezamos, el Padrenuestro y el Ave María, y lo que vivimos como nos enseña la revelación bíblica, y la ley del amor de Dios y del prójimo y los diez Mandamientos".

A través de ella, dice, el alma se une a Dios; (...) la vida recibe una orientación segura, y nosotros superamos fácilmente las tentaciones. A quien objeta que la fe es algo obtuso, porque hace creer en algo que no se puede experimentar con los sentidos, Santo Tomás ofrece una respuesta muy completa, y recuerda que ésta es una duda inconsistente, porque la inteligencia humana es limitada y no puede conocer todo".

"Sólo si pudiéramos conocer perfectamente todas las cosas visibles e invisibles sería una auténtica falta de sentido aceptar verdades por pura fe. Por otra parte, es imposible vivir, observa Santo Tomás, sin fiarse de la experiencia de los demás donde el conocimiento personal no llega. Por tanto, es razonable tener fe en Dios que se revela y en el testimonio de los Apóstoles".

"Santo Tomás, como todos los santos - terminó el Papa -, fue un gran devoto de la Virgen. La definió con un título estupendo: "Triclinium totius Trinitatis", triclinio, es decir, lugar donde la Trinidad encuentra su descanso, ya que, en ninguna criatura como en Ella, las tres Personas divinas inhabitan y se complacen y alegran por vivir en su alma llena de gracia. Por su intercesión podemos conseguir cualquier ayuda".


Imagen: (Getty)Benedicto XVI saluda a los fieles a la salida de la audiencia general.

Ratzinger, el Papa teólogo

junio 16, 2010
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4.00 p m| MADRID, 16 jun. 10 (VIDANUEVA/BV).-La dura crítica de Hans Küng al Papa, salva las tres encíclicas como un don de Ratzinger a la Iglesia, por eso Josep M. Rovira Belloso, Profesor emérito de la Facultad de Teología de Cataluña, escribe un artículo donde nos muestra algunos puntos para denominar a Benedicto XVI, el "Papa teólogo":

Hay escritos del Papa que parecen redactados de su puño y letra, son hondos, pedagógicos y programáticos. Por ejemplo, el n. 25 de Deus caritas est, sobre lo que es y lo que hace la Iglesia. Ella es el Cuerpo vivo de Cristo y su obrar no es otro que alabar a Dios (orar), celebrar la Eucaristía y los sacramentos, anunciar la buena noticia del Evangelio, y ejercer toda forma de caridad que levante a los pobres. Este pequeño y firme paradigma dibuja el ser y el actuar de la Iglesia en la sociedad y frente al Estado. Pero ella es otra cosa que un poder político, es el mensaje y la presencia espiritual de Jesucristo.

Ahora, la fuerza programática del pensamiento papal se ha proyectado en sus recientes discursos en Portugal. Los presentaré como “programa eclesial”.

1. Una previa: La ‘ortodoxia afirmativa y no excluyente’ de Ratzinger incluye el amor a la Verdad y el respeto para aprender las verdades de los demás:“Para cumplir su misión, la Iglesia debe aprender la firme adhesión al carácter perenne de la verdad, con el respeto por las otras ‘verdades’: la verdad de los demás” (Lisboa, 12 mayo 2010).

2. Otra previa. Valor del Vaticano II. “La Iglesia toma en serio y discierne, transfigura y supera las críticas que están en la base de las fuerzas que han caracterizado la modernidad, es decir, la Reforma y la Ilustración. Así, la Iglesia por sí misma acoge y recrea lo mejor de las instancias de la modernidad, por un lado superándolas y, por el otro, evitando sus errores y callejones sin salida”. El Concilio es “servicio evangélico al hombre y a la sociedad” (Lisboa, 12 mayo 2010).

3. El futuro es de las “minorías significativas” que, desde dentro, desde el corazón nuevo, caminan dando testimonio del Cristo del Evangelio: “Están llamados a formar un laicado maduro, identificado con la Iglesia, solidario con la compleja transformación del mundo. Se necesitan auténticos testigos de Jesucristo, especialmente en aquellos ambientes humanos donde el silencio de la fe es más amplio y profundo: entre los políticos, intelectuales, profesionales de los medios de comunicación…” (Fátima, 13 mayo 2010).

4. Junto a esta acción hacia el mundo, está la tarea de las Iglesias locales y de las comunidades impulsadas por el Espíritu: “Para ofrecer a cada fiel una iniciación cristiana exigente y fascinante, que comunique la integridad de la fe y de la espiritualidad, enraizada en el Evangelio y formadora de agentes libres en medio de la vida pública”. De esta iniciación cristiana saldrán las “minorías significativas”.

5. No basta el moralismo ni las referencias generales a los valores cristianos. “Será muy difícil que la fe llegue a los corazones mediante simples disquisiciones o moralismos, y menos aún a través de genéricas referencias a los valores cristianos”. Lo decisivo es un afán auténtico de santidad.

6. La “Ortodoxia afirmativa” no supone una disciplina excluyente: “He tenido la alegría y la gracia de ver cómo, en un momento de fatiga de la Iglesia, en un momento en que se hablaba de ‘invierno de la Iglesia’, el Espíritu Santo creaba una nueva primavera, despertando en jóvenes y adultos la alegría de ser cristianos, de vivir en la Iglesia, que es el Cuerpo vivo de Cristo como adhesión libre a todo lo que encierra el misterio de Cristo”.

7. La Iglesia y cada fiel encuentra su fundamento y su misión en la fe en Cristo resucitado. “Si vosotros no sois sus testigos en vuestros ambientes, ¿quién lo hará por vosotros? El cristiano es, en la Iglesia y con la Iglesia, un misionero de Cristo enviado al mundo. Ésta es la misión apremiante de toda comunidad eclesial: recibir de Dios a Cristo resucitado y ofrecerlo al mundo, para que todas las situaciones de desfallecimiento y muerte se transformen, por el Espíritu, en ocasiones de crecimiento y vida”.

He aquí su programa eclesial, como ofrecimiento sin coacción a la sociedad de la buena nueva del Evangelio de Jesucristo, acogido por la fe de los testigos.



Imagen: Benedicto XVI en la audiencia del miércoles 16 de junio en la plaza de San Pedro