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Estimados amigos:

Adjunto la declaración que el grupo binacional GENERACIÓN DE DIÁLOGO PERÚ-CHILE ha emitido desde Berlín. La delegación acaba de volver de un periplo por Alemania, Francia y Polonia en donde ha conocido las experiencias de reconciliación entre estos países y las instituciones que la sostienen.

El objetivo de Konrad Adenauer es lograr que los miembros de GENERACIÓN DE DIÁLOGO favorezcan el acercamiento peruano-chileno ahora que está ad portas el fallo de la Haya.

Adjunto la declaración

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GENERACIÓN DE DIÁLOGO, 4 años de trabajo ininterrumpido y 6 publicaciones

Ate.
Daniel Parodi Revoredo

DECLARACIÓN DESDE BERLÍN DEL GRUPO GENERACION DE DIÁLOGO PERÚ – CHILE (CHILE – PERÚ)

El Grupo Generación de Diálogo Perú – Chile (Chile – Perú), reunido en la ciudad de Berlín, Alemania, invitado por la Fundación Konrad Adenauer para conocer la experiencia alemana de profundización de relaciones con sus vecinos de Francia y Polonia y la superación de sus desencuentros históricos, y ante la cercanía de la entrega del fallo de la Corte Internacional de Justicia sobre el Diferendo Marítimo, considera oportuno expresar lo siguiente:

1. Es alentador que los respectivos gobiernos hayan reiterado su firme compromiso de acatamiento de la sentencia. Asimismo, es muy positivo que en las semanas recientes se hayan reactivado mecanismos de consulta bilateral como las reuniones de ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa (2 + 2), de representantes de las Fuerzas Armadas y que se haya realizado un Consejo Conjunto de Ministros de las Áreas Sociales.

2. A partir de ello, corresponde señalar que el anuncio del fallo debería recibirse con especial atención, respeto y prudencia, dejando de lado eventuales posiciones triunfalistas o derrotistas. El fallo debería considerarse un punto de inflexión en las relaciones peruano–chilenas (chileno–peruanas) y no debiera fomentar reacciones negativas.

3. Destacamos de la experiencia germano francesa y germano polaca la importancia que tiene el involucramiento de los distintos actores de la sociedad en el proceso de acercamiento y cooperación bilateral, así como en la creación de instituciones destinadas a consolidar las buenas relaciones entre sus países. En este sentido, es vital el rol que pueden jugar los partidos políticos, los líderes de opinión, la juventud, las iglesias, los empresarios, los gremios, los sindicatos, la academia y, muy especialmente, los medios de comunicación en propiciar las mejores condiciones para que este fallo sea adecuadamente comprendido e internalizado.

4. Asimismo reiteramos que es fundamental trazar post La Haya una agenda de futuro de paz, cooperación y complementación integral, en particular en las zonas fronterizas. Esta agenda podría considerar, entre otros, el establecimiento de mecanismos permanentes de diálogo político al más alto nivel, programas educativos (intercambio de profesores, alumnos y cátedras conjuntas), proyectos comunes de desarrollo de infraestructura, programas que beneficien a los migrantes, incentivos a la inversión empresarial mutua, hermanamiento de ciudades, foros interparlamentarios y cooperación entre municipios, etc.

5. El Grupo Generación de Diálogo, que lleva ya cuatro años de reflexión sobre estas materias, y que ha publicado hasta el momento seis trabajos de análisis sobre los vínculos peruano–chilenos (chileno–peruanos), reitera su compromiso de seguir contribuyendo en el esfuerzo de fomentar una relación binacional sólidamente estructurada en una cultura de paz.

Berlín, junio de 2013

Firmado,
por Perú

Jorge Montoya
Fabián Novak
Sandra Namihas
Luis García-Corrochano
Hugo Guerra
Daniel Parodi
Jaime García

Por Chile

Sergio Bitar
Mario Artaza
Paz Milet
Edgardo Riveros
Roberto Arancibia
Roberto Durán
José Morandé

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LO QUE ESPERAMOS DE CHILE
Daniel Parodi Revoredo

Según ha publicado recientemente un medio local, las inversiones entre el Perú y Chile superarán los 24.000 millones de dólares el presente año, de ellos 14 son inversiones del vecino y 10 nuestras, con lo que la balanza comercial entre ambos países es cada día más pareja y la interdependencia económica una realidad que debemos impulsar.

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Sí, pero si ejecutan el fallo

Por ello, a dos meses de conocerse el fallo de La Haya es pertinente señalar que, si por una parte la anuencia del canciller chileno Alfredo Moreno a acatar la sentencia es bienvenida, por la otra preocupan las reiteradas declaraciones del presidente Piñera, quien insiste en defender hasta el último centímetro su soberanía de acuerdo con los “tratados internacionales”. Por “tratados internacionales” el mandatario sureño se refiere a la Declaración de Santiago de 1952 que, según su posición, fijó el límite marítimo binacional en el paralelo geográfico, postura que el Perú rechaza.

Más allá de la contradicción entre las declaraciones referidas, cabe aclarar que acatar el fallo no es suficiente y que lo que el Perú espera es que la sentencia se ejecute en cuanto se conozca y en el menor tiempo posible. Esto no será complicado si es que existe de las partes la voluntad política de cumplir con el mandato de la CIJ, para así iniciar un largo periodo de paz y concordia entre ambas naciones. Sin embargo, la dilación es un elemento a tener en cuenta. Es poco probable que Chile patee el tablero y se coloque en abierta rebeldía frente a la justicia internacional. No obstante, sería penoso un escenario en que se trabe la ejecución del fallo apelando, por ejemplo, a tecnicismos jurídicos con la intención de mantener por décadas la situación en status quo; en suma, obstaculizando su cumplimiento.

Por eso quiero subrayar el daño que le haría a la relación bilateral en sus aspectos político, comercial y social una larga coyuntura como la que he descrito, máxime en tiempos en los que las comunicaciones facilitan la unidad nacional y es esperable el desengaño de la colectividad peruana ante el indeseado aplazamiento en la ejecución de la sentencia. Al contrario, lo que requiere el Perú es percibir la explícita voluntad del gobierno chileno de que aplicará el fallo y ver realizarse dicha voluntad.

Entonces la lección sería de Chile al Perú; la lección de que estábamos equivocados en desconfiar. Sólo un fallo ejecutado de inmediato promoverá la auténtica reconciliación peruano-chilena, la que merecen las generaciones del futuro que no tienen por qué heredar nuestros rencores y desconfianzas. Por tal motivo, sigo abogando por una sentencia acompañada de una declaración conjunta de los dos mandatarios en la frontera, asumiendo el compromiso de ponerla rápidamente en práctica. A estas alturas del camino es deseable que los líderes de dos sociedades económicamente complementarias estén a la altura de tan alta responsabilidad.

Daniel Parodi Revoredo
Publicado el martes 14 de mayo en DFiario 16

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El año franco-alemán y la reconciliación peruano-chilena

Daniel Parodi Revoredo

Basta recorrer un poco las páginas de internet que franceses y alemanes dedican al año franco-alemán –que conmemora los 50 años de la suscripción del Tratado del Eliseo (1963)- para darnos cuenta de algo fundamental: apenas 18 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, los líderes de Francia y Alemana –Charles de Gaulle y Konrad Adenauer- ya habían comprendido que la verdadera reconciliación entre sus pueblos sólo podría darse integrando a sus jóvenes.

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Amistad franco-alemana cumple cincuenta años

Qué difícil debió resultar. Francia y Alemania, en un lapso de 70 años, se habían enfrentado en tres guerras fraticidas: la franco-prusiana de 1870, la Gran Guerra del 1914 y la de 1939. Por eso sus líderes, en 1963, le pusieron tanto énfasis a la juventud, a la educación, a la cultura y a los deportes, pues comprendieron que la integración económica –vital para reponer a Europa como espacio de gravitación mundial- requería cerrar las heridas y cambiar las subjetividades ¿cómo integrarse, si no, con quien no se confía?

50 años después de 1963, no sólo el Tratado del Eliseo cumple cincuenta años; también los cumple la Oficina Franco-Alemana para la Juventud que desde entonces promueve  los proyectos de los jóvenes de ambos países, los intercambios escolares y universitarios; cursos en los que unos aprenden la lengua del otro y viceversa; fiestas y actividades de confraternidad entre ciudades y regiones fronterizas; estancias e intercambios profesionales y trabajos de investigación multidisciplinarios etc. Además, en 1992, los gobiernos de Francia y Alemania fundaron en Berlín, el Centro de investigación Marc Bloch, que hoy funciona bajo tres ejes que se consideran fundamentales, a saber: comunicaciones y representaciones sociales; políticas fronterizas y migración; dinámica de los saberes y construcción de disciplinas.

Esta larga introducción me sirve para colocar el fallo de La Haya en una perspectiva moderna y colaborativa, en la línea en la que vienen haciéndolo los gobiernos del Perú y Chile; la que se debe mantener en contra de una visión nacionalista del proceso, que lo ve aún como un escenario en el que habrá un ganador, un perdedor, o, eventualmente, un empate. En realidad, las exigencias de la integración en el marco de la globalización y del siglo XXI, nos obligan a asumir este desafío con una responsabilidad mucho mayor y con una proyección hacia el futuro que se las debemos a las próximas generaciones.  En la década de 1950, cuando aún humeaban las cenizas de la guerra más cruenta de la historia universal, franceses y alemanes ya conversaban sobre cómo integrarse y volver a las amistades. En cambio,  130 años nos separan a nosotros del fin de la Guerra del Pacífico por lo que resulta impostergable dejarles a quienes nos sucederán muy bien sentadas las bases para la amistad peruano-chilena del mañana.

Es verdad que se ha avanzado muchísimo en los últimos tiempos. Con Ecuador nos hemos reconciliado a velocidad supersónica, tanto que nuestros respectivos consejos de ministros sesionan juntos dos veces al año. Con Chile, el litigio de la Haya parece haber cambiado positivamente el giro de la relación bilateral y, frente a un inicio áspero y cargado de tensión, parece abrirse paso un escenario colaborador e integracionista.

Es precisamente por ello que me satisface la reciente mención al cincuentenario del Tratado del Eliseo por parte del Canciller Rafael Roncagliolo, que me trae a colación la importante declaración que firmara junto con su homólogo chileno en Santiago el pasado 24 de enero. En ella,  ambos se comprometen a acatar el fallo y aprobaron 19 puntos para la integración en todas las áreas.  Ciertamente, no se trata de calcar el modelo de reconciliación franco-alemán; pero, si existe la sincera voluntad de integrarnos, ya debemos pensar en cuáles serán las instituciones binacionales que desarrollarán los planes y promoverán las políticas. Por ello, una mirada a la amistad franco-alemana -y a las instituciones que la sostienen- resulta fundamental para potenciar el proceso de  integración entre el Perú y Chile.

 

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El mar boliviano

Historia de una demanda  

Daniel Parodi Revoredo

El anuncio del presidente Evo Morales de que Bolivia demandará a Chile ante la Corte de La Haya ha generado la inquietud peruana, cuyas autoridades y sociedad civil, al igual que sus pares chilenas, vienen realizando importantes esfuerzos integracionistas con la intención de recibir el fallo al caso que ventilan en el mismo tribunal en medio de una atmósfera distendida y colaborativa. La decisión del mandatario boliviano tiene un elemento de inoportunidad, pero es también la expresión de una antigua controversia que, en cuanto se cierre la frontera marítima peruano-chilena, quedará como la última disputa limítrofe entre los estados sudamericanos.
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Bolivia tuvo mar hasta 1879

El origen de esta problemática se remonta a la Guerra del 79, en la que Chile no solo le arrebató Tacna, Arica y Tarapacá al Perú, sino también la provincia litoral de Atacama a Bolivia, sentenciando desde entonces la pérdida de su cualidad marítima. Solo 25 años después Chile y Bolivia alcanzaron la paz a través de la firma del Tratado de 1904, en el que el segundo cedía al primero la provincia de Atacama a cambio de la construcción, a costas chilenas, de un ferrocarril que uniese Arica y La Paz, y que Chile edificó pasando por alto que entonces la soberanía del referido puerto aún se disputaba con el Perú y que debía realizarse un plebiscito para dilucidarla.

A pesar de que el Tratado de 1904 fue firmado por ambas partes, también es cierto que Bolivia ha reclamado una salida soberana al océano Pacífico prácticamente desde que las fuerzas chilenas ocuparon Antofagasta en febrero de 1879 y que la diplomacia de Chile se ha mostrado errática frente a dicha expectativa, ofreciendo o disuadiendo, en función del estado de sus relaciones diplomáticas con el Perú. Un caso especial lo constituye el acuerdo de Charaña de 1975, en el que los presidentes Hugo Banzer y Augusto Pinochet acordaron la sesión soberana a Bolivia del litoral al norte de Arica más un corredor de acceso. De acuerdo con el Tratado de Lima de 1929, el Perú debe aprobar cualquier cesión de territorios ariqueños que antes le pertenecieron, por lo que nuestro país propuso en 1976 la creación de una región trinacional en la que tuviese participación. Sin embargo, la propuesta no fue aceptada y finalmente no se alcanzó ningún acuerdo.

Desde su llegada al poder en 2005, Evo Morales ha mantenido un discurso reivindicacionista respecto de la salida al mar de su país, y ahora, en marzo de 2013, anuncia que demandará a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Difícil para Bolivia porque el estatuto de la CIJ, en su artículo 38, señala que un tratado se antepone a los principios generales del derecho, y Chile y Bolivia lo tienen. Complicado, además, porque en el supuesto negado de proceder la demanda altiplánica, decenas de países del orbe quedarían en posición de solicitar al tribunal holandés la rectificación de sus fronteras a pesar de existir tratados que las establecen.

Para lo que nos toca, la demanda boliviana a Chile parece inoportuna cuando nos encontramos a pocos meses de obtener nuestra sentencia al litigio que mantenemos con este país en el mismo tribunal. No se trata de que la reclamación de Bolivia pueda afectar el criterio de los jueces de La Haya, pero sí constituye un elemento manipulable por las voces periféricas que en Chile abogan por el desacatamiento de un fallo contrario a sus expectativas. Por otro lado, y desde una mirada histórica, Bolivia debió considerar que el Perú también perdió la guerra que la confinó territorialmente y por ello pudo esperar el desenlace de nuestra causa para proceder con la suya. Finamente, el elemento positivo de acudir a La Haya es que podría solucionarse judicialmente un problema que genera constante tensión en el subcontinente.

Recientemente he señalado que Bolivia debe reclamar menos y negociar más, y aquí ratifico esta posición. La comprensiblemente difícil renuncia boliviana a una salida al océano Pacífico con soberanía podría colocarla en situación de negociar la adjudicación de varias franjas costeras sin soberanía en Chile –como Boliviamar en Perú– en las que erigir puertos, aduanas y zonas francas desde las cuales conectarse directamente con el comercio asiático. Para ello, Chile debe enviarle señales más claras y menos ambiguas que las que históricamente ha proyectado. Desde esta columna esperamos que a través del diálogo sincero y transparente se resuelva una vieja controversia para beneficio de las partes y de la región sudamericana en su conjunto.

Publicado el 2 de abril de 2013 en DIARIO16

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EL DILEMA BOLIVIANO

El 2 de mayo de 2011, los presidentes de Perú y Ecuador, Alan García Pérez y Rafael Correa Delgado, suscribieron el tratado de límites marítimos que acabó, por medios pacíficos y en una atmósfera marcadamente integracionista, con cualquier diferencia fronteriza entre ambos países. Año y pico después, a través de la declaración de Cuenca de 23 de noviembre de 2012, El Presidente peruano Ollanta Humala Tasso y de nuevo Rafael Correa por Ecuador reivindicaron el carácter histórico de la Bahía de Guayaquil. En aquella ocasión, nuestro mandatario formuló una pertinente pregunta que su homólogo ecuatoriano respondió negativamente con la cabeza: “No sé si hace 15 años hubiéramos podido firmar este acuerdo, algo está cambiando en Latinoamérica”.

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puede acceder sin soberanìa

A Ollanta Humala no le faltó razón, algo está cambiando en Latinoamérica por lo que no es casual  que el 24 de enero del presente año, los cancilleres de Perú y Chile, Rafael Roncagliolo y Alfredo Moreno, hayan suscrito en Santiago una declaración que plantea casi una veintena de puntos relativos al fortalecimiento de la relación bilateral en sus aspectos comercial, social, cultural,  comunicacional etc. El hecho es más relevante de lo que parece pues el referido documento se firmó apenas semanas después de producirse la fase oral de la Haya; es decir, en la recta final de un litigio que enfrenta a ambos países en un tribunal internacional. Siguiendo la lógica de Humala ¿esto hubiese sido posible en tiempos de Velasco y Pinochet? ¿Qué está pasando para que conflictos armados como la Guerra del Cenepa de 1995 y diferendos internacionales como el litigio peruano-chileno ante La Haya se transformen en incontenibles marejadas  integracionistas?

En realidad, el tema pasa por la manera como profundas transformaciones de la realidad mundial nos están afectando; lo que hoy experimentamos es la repercusión de la globalización económica en la región, la que ha debilitado la ideología nacionalista. En América Latina ya estamos reemplazando la vieja patria del siglo XIX -que requería la existencia de países rivales que enfrentar- por una patria igual de entrañable pero cuyos connacionales, sin mayor prejuicio, se conocen con los de otras naciones  a través de la internet, las redes sociales, las teleconferencias y grandes transacciones comerciales realizadas en el ciberespacio.

Por lo dicho hasta aquí, la demanda boliviana parece expresar mucho del viejo patriotismo del siglo XIX pero, al mismo tiempo, contiene la gran ocasión de convertirse en algo completamente distinto a la luz del mundo contemporáneo y de sus posibilidades comerciales. Respecto de la demanda de Bolivia a Chile ante la CIJ existen dos aspectos a considerar:

En primer lugar se encuentra lo relativo al desvío chileno de las aguas del manantial Silala y del río Lauca. En este caso la causa boliviana es pertinente de elevarse ante la CIJ que no sólo ve controversias sobre límites marítimos. Recordemos que en 2006 Argentina llevó a Uruguay a la Haya por el daño ambiental que una papelera ubicada en un río fronterizo causaba al ecosistema.

En Segundo lugar, Bolivia demanda a Chile por un acceso soberano al Océano Pacífico debido a que su  mediterraneidad la ocasionó aquel país al arrebatarle Atacama en la Guerra del 79. Sin embargo, en 1904, Chile y Bolivia firmaron un tratado que sancionó la cesión de dicha provincia litoral a aquel. Esta situación torna remotas las chances del país altiplánico pues el estatuto de la CIJ, en su artículo 38, establece la prevalencia de los tratados sobre los principios generales del derecho.  Está claro que el tratado de 1904 es por definición injusto, pero también lo es el de Ancón de 1883, en donde el Perú cedió a perpetuidad Tarapacá a Chile y por diez años Tacna y Arica. Lo que trato de decir es que, de prevalecer la pretensión boliviana, decenas de países quedarían en posición de revisar sus fronteras terrestres ante la CIJ. Por ello consideramos improbable la evolución de la postura boliviana.

En todo caso, Evo Morales declaró en febrero que espera se concrete la propuesta chilena de ceder a Bolivia una franja marítima sin soberanía para poderla evaluar. Al respecto, el canciller sureño Alfredo Moreno señaló hace unas semanas en Lima que su país le ofrece al vecino altiplánico una zona franca, muelle, aduana, playa y hasta un espacio para la construcción de un gasoducto pero todo ello, repetimos, sin soberanía. Desde esta lógica, que es más contemporánea y comercial, Bolivia podría negociar con Chile la obtención de un conjunto de franjas marítimas similares, a las que se sumaría Boliviamar, con la que ya cuenta cerca de Mollendo. Con una política así, el país altiplánico accedería al Océano Pacífico desde puntos estratégicos y se conectaría con los mercados chino y asiático como lo vienen haciendo el Perú, Chile, México y Colombia a través de la Alianza del Pacífico.

Cambiar el “chip” es la tarea pendiente de Bolivia. La insistencia en una salida soberana al Océano Pacífico se entiende en una memoria histórica doliente frente a la cual Chile tiene mucho que decir y que hacer. Sin embargo, con un giro contemporáneo, la pretensión boliviana puede convertirse en el incentivo para su desarrollo económico impulsado por la demanda asiática. Al contrario, insistir en un concepto de soberanía del siglo XIX es su mayor obstáculo para acceder al mundo global. Reclamar menos y negociar más, he ahí el dilema boliviano.

Publicado hoy en Revista Velaverde

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El otro rostro de CHILE

La semana pasada tuve la ocasión de escuchar la conferencia magistral que dictó el canciller chileno Alfredo Moreno en la sede de la escuela diplomática del Perú, en Magdalena del mar. Moreno estuvo amable y jovial, y se dio maña para romper el protocolo en más de una oportunidad, como cuando se dirigió a un mando castrense de la comitiva de su país, señalándole que debía reducir el gasto militar e invertirlo en mejores causas.

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Dejó un mnesaje positivo

Por lo que relató, el Jefe de la diplomacia chilena es uno de decenas de empresarios sureños que habitualmente viajan al Perú por negocios. De hecho, hace algunos años tuvo la misión de reflotar la Teletón en nuestro país, por lo que vino varias veces pudiendo advertir el esplendor de las plazas públicas, los autos de estreno, las cada vez mayores y mejor cuidadas áreas verdes, en suma, los síntomas del crecimiento; advirtiendo, sin embargo, que subsiste la pobreza y que son grandes las ansias de superarla.

Señaló el político chileno, que a la admiración de su país por nuestra cultural se le suma ahora la fascinación por nuestro vertiginoso despegue económico y por la madurez de mantener en el tiempo un modelo exitoso, más allá de los gobiernos y de sus matices ideológicos. Sobre la situación presente entre el Perú y Chile, Moreno sostuvo que el Perú, con 11.000 millones de dólares, es el mayor destino de la inversión chilena en el mundo y que, con 7,000 millones invertidos de nuestra parte, ya no podía hablarse de la invasión económica de un país sobre el otro.

El canciller chileno dedicó varios minutos, además, a analizar a Tacna y Arica como una unidad geográfica que pronto contará con un solo paso fronterizo integrado y cuyos aeropuertos se convertirán en alternativos uno del otro en caso de emergencia. Moreno aterrizó hasta lo más cotidiano como el uso de los teléfonos celulares cuyas llamadas, desde Tacna a Arica, y viceversa, pronto tendrán el costo de una llamada local.

Respecto del futuro, el canciller chileno señaló que tras el acatamiento del fallo de la Haya -al que se comprometió una vez más- no existirán más razones para la desconfianza y el recelo, ni justificación alguna para no potenciar la integración en beneficio de ambos pueblos. Moreno cerró su intervención rectificando su posición inicial sobre la historia –dijo al principio que era inmodificable- para resaltar luego episodios positivos del pasado binacional como El Combinado del Pacífico, selección de fútbol binacional que en 1933 se fue de gira por Europa y al que pronto dedicaré una columna.

Más allá del resultado, la verdadera victoria del Perú en la CIJ es haber ganado el respeto de Chile y del mundo; y estar convirtiendo en socio comercial a un país que hasta ayer nos miraba con cierta soberbia. Más allá de su desenlace, al concluir el juicio, el Perú y Chile no se encontrarán, nunca más, en la misma posición en la que lo iniciaron, ni se mirarán como se miraban antes de litigar.

Estoy seguro de que el discurso cercano, conciliador e integracionista que nos trajo la semana pasada el canciller chileno no es obra de la casualidad; sino el resultado de una política de estado aplicada por el Perú incluso desde la década de 1990. Es cierto que nuestra política interna ni por asomo se acerca a una madurez que nos permita convivir sin sobresaltos; pero también es verdad que hay rubros en los que nos hemos destacado nítidamente con políticas que han trascendido los gobiernos y cuyos logros se explican en la suma de los esfuerzos de cada uno. Una de ellas es nuestra política internacional, que así se coloca al lado del modelo económico entre los aciertos peruanos de las últimas dos décadas.

Relativo a la muerte de Hugo Chávez, leí a varios analistas jóvenes cuyas lecturas del proceso me hicieron sentir viejo, pero felizmente viejo. En ellas señalan que mi generación proviene de un tiempo en el que aún se confundían las utopías con la realidad y que esta opacidad explica que algunos se volcasen por Chávez como en una catarsis revolucionaria, tanto tiempo postergada.

Es por ello mismo que el discurso del canciller chileno sólo se puede de-construir con una mirada contemporánea y con ojos que ven la integración como la ocasión de potenciar el desarrollo económico y a los nacionalismos a ultranza como a una rémora decimonónica que nos hizo perder muchas vidas, muchas energías y muchas oportunidades en el pasado. Tengámoslo presente para lo que se viene.

Publicado el 12 de marzo en Diario16

Daniel Parodi Revoredo

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El mar de Bolivia


Daniel Parodi Revoredo


Me encontraba a punto de escribir una nota resaltando la declaración conjunta de los cancilleres de Perú y Chile comprometiéndose por escrito a acatar el fallo de la Haya, cuando me sorprendió lo expresado por el Presidente Sebastián Piñera, ofreciéndole a Bolivia una salida no soberana al océano Pacífico por Arica. El mandatario del vecino país fue más allá pues sostuvo que de obtener una sentencia adversa en Holanda esta proposición quedaría sin efecto.

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Unn estadista como Mahuad hace falta para acercar a Chile y Bolivia

Claramente, la intención de Piñera es deslizar en la opinión pública de su país la idea de que si el Perú gana en La Haya pasaría a ser el responsable de la confinación continental de Bolivia. La razón: que los 38,000 kilómetros cuadrados de mar que el Perú le disputa a Chile bañan la costa que Chile estaría dispuesto a entregarle al país del altiplano.

Sin embargo, la jugada tiene mucho de predecible, retórico y demagógico pues es sabido que Bolivia no quiere de Chile –y lo ha dicho muchas veces- una salida al mar sin soberanía, la quiere con soberanía. La pretensión boliviana no se sustenta en el derecho más sí en una reivindicación histórica pues Chile lo despojó de su cualidad marítima en la Guerra del Salitre de 1879, al arrebatarle la provincia litoral de Atacama. Además, el mismo Evo Morales, con incredulidad, ha manifestado que no ha recibido ninguna propuesta formal del gobierno de Santiago.

Es por eso que a mí lo que trasmite Piñera me preocupa más que lo que dice. En las bambalinas de un pronunciamiento inoportuno, se insinúa lo complejo que le sigue resultando a Chile manejar el escenario de un fallo adverso en La Haya. Por eso, la intentona de transferir la responsabilidad del confinamiento boliviano al Perú más nos parece un deseo de auto-compensación dirigido a su opinión pública: “pierdo mar contra Perú, pero ya no tengo que dárselo a Bolivia”.

Al respecto, el Perú no debe hacer más de lo que ha venido haciendo, es decir, mantener su línea de apaciguamiento, no descarrilar el proceso y conservar la serenidad. Las autoridades chilenas podrán declarar muchas cosas pero para nosotros el objetivo es el fallo acatado y ejecutado. Respecto de Bolivia, si acaso hiciese eco de la declaración chilena, habrá que recordarle que la pérdida de su cualidad marina nada tiene que ver con nosotros por lo que tampoco nos toca reponérsela. En todo caso, no estará de más subrayarle que desde 1992 le hemos otorgado 5 kilómetros sin soberanía ceca de Ilo, en Bolivia-mar.

Desde otra perspectiva, parece lamentable que en el siglo XXI, Chile aún recurra a la vieja estrategia del 2 contra 1, tan de la geopolítica del siglo XIX. Si se apuntase al desarrollo de la región, Perú y Bolivia deberían impulsar Boliviamar y Chile debería hacer otro tanto con el país altiplánico pero en cualquier lugar menos en la región en litigio. Otorgándole a Bolivia dos zonas francas comerciales, portuarias y aduaneras -una en Chile y la otra en Perú- repotenciaremos la integración trinacional y voltearemos una perturbadora página de nuestra historia en común.

Sé que para Bolivia la salida soberana al océano involucra intensos sentimientos nacionalistas, pero ya es hora que algún estadista con sentido común asuma el pasivo de que no va obtenerla de Chile, ni mucho menos del Perú. Es por eso que el asunto debería discutirse utilizando conceptos más actuales de soberanía, que permitan un status de semi-autonomía pero sin llegar a la soberanía absoluta, la que no sólo en el país de Evo Morales atañe cuestiones sensibles.

Estoy recordando a Jamil Mahuad, aquel presidente ecuatoriano que comprendió que la reivindicación de su país sobre el Perú –Tumbes, Jaen y Maynas- era irrealizable, contaminaba las relaciones bilaterales e impedía la integración. Gracias a la proyección de ese hombre hoy Perú y Ecuador se han integrado para su mutuo beneficio. Para el caso chileno-boliviano hace falta una persona así.
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Vientos de Amistad


“(U.P. exclusivo para El Comercio) Glasgow, Escocia. El público se mostró sumamente impresionado ante la inusitada escena que surgió cuando los peruanos y chilenos desfilaron por la cancha llevando cada uno una bandera de su país con la cual saludaron al público. Después obsequiaron las banderas a los jugadores del “Celtic”. También había banderas en las cuatro esquinas del campo” (El Comercio de Lima, cinco de octubre de 1933)

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Damaris y Américo


Los diferentes actores de la sociedad civil del Perú y Chile se siguen manifestando a favor de la amistad y la reconciliación; así como de acatar el fallo de la Haya y cerrar las heridas del pasado. Este es el caso de los cantantes Damaris y Américo que encabezan una positiva campaña de acercamiento binacional que promueven en sus presentaciones y que encontrará su momento culminante en el gran concierto nombrado “Vientos de Amistad” que tendrá lugar en la frontera tacna-ariqueña el próximo 25 de mayo. La fecha no puede ser más adecuada porque se sitúa muy cerca del día en que la Corte Internacional de Justicia de la Haya dicte su sentencia sobre el litigio que nuestros dos países ventilan en sus fueros.

La iniciativa de estos jóvenes cantantes es relevante porque es precisamente desde las diferentes manifestaciones y movimientos juveniles que se han proyectado cambios generacionales, principalmente a nivel del pensamiento y de la mentalidad. En tal sentido, la expresión de una vanguardia hastiada de una secular rivalidad puede convertirse en la inspiración que requieren las autoridades estatales de Perú y Chile para poner en marcha políticas que apuntan en la misma dirección.

Resulta pues una feliz coincidencia la reunión conjunta entre los cancilleres Rafael Roncagliolo y Alfredo Moreno, el pasado 24 de enero en Santiago, como parte de la cumbre de CELAC-UE, en la que, además de ratificar la voluntad de acatamiento del fallo holandés, han suscrito una importante agenda bilateral que inmediatamente comenzará a ejecutarse. Esta abarca diferentes aspectos como la integración fronteriza, de las aduanas, la protección de las especies marinas, la realización de la primera reunión ministerial de integración social, entre otras medidas de integración y potenciación de la confianza mutua.

Ahora que el camino parece despejado para relanzar las relaciones peruano-chilenas desde nuevas premisas, es importante recordar que políticas como ésta sólo alcanzan el éxito cuando son permanentes. Además, todas estas medidas deben venir acompañadas de gestos y símbolos integracionistas como los de los cantantes Damaris y Américo, los que también deben mantenerse en el tiempo.

Este año 2013, con bombos y platillos, Francia y Alemania celebran los 50 años del Tratado del Eliseo que precisamente dirigió la integración entre ambas naciones, no solo en el nivel de lo objetivo, sino de lo subjetivo pues se ocupó directamente de la integración entre las personas y de la percepción que cada uno tenía del otro.

Estoy muy lejos de proponer el calco de una política que se aplicó a una realidad muy diferente a la nuestra. Sí quiero recordar, más bien, dos gestos que, aunque bien intencionados, no generaron el impacto deseado. Uno fue la gira del combinado de futbol peruano-chileno por Europa entre los años 1933-1934, cuyos jugadores difundieron un profundo mensaje integracionista por todos los países que visitaron. A esta rara hazaña deportiva no se le conmemora en ninguno de los dos países por lo casi no se le conoce. El otro es la devolución, durante el gobierno de Michelle Bachellet, de los libros sustraídos al Perú durante la Guerra del Pacífico, valorable gesto que se interrumpió debido a un contexto especialmente tenso entre los dos países por lo que no alcanzó la repercusión deseada.

Hoy nos toca ser conscientes de las inmensas posibilidades binacionales de un fallo acatado. Este debería abrir una nueva era en nuestra relación bilateral. En otras oportunidades hemos sugerido que los presidentes del Perú y Chile podrían imitar el ejemplo de sus homólogos de Nicaragua y Honduras quienes, horas después de conocido un fallo análogo, se dirigieron juntos a sus poblaciones desde una localidad fronteriza y anunciaron que lo acatarían. Ojalá que, en nuestro caso, ambas partes acuerden lo necesario para que el fallo conduzca al principio de una sana relación bilateral que perdure en el tiempo.
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Estimados amigos:

Tengo el agrado de compartir con ustedes link de entrevista que me hace La Mula sobre reciente declaración cinjunta de los cancilleres de Perú y Chile, en que por escrito se comprometen a acatar el fallo de la Haya, también transcribo declaración.

http://lamula.pe/2013/01/30/daniel-parodi-comenta-los-acuerdos-establecidos-por-los-cancilleres-de-peru-y-chile/lamula

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Cancilleres de Perú y Chile, el 24 de enero en sANTIAGO


TEXTO DE LA DECLARACIÓN

DECLARACIÓN DE LOS MINISTROS DE RELACIONES EXTERIORES DE CHILE Y DEL PERÚ


Los Ministros de Relaciones Exteriores de Chile, Alfredo Moreno, y del Perú, Rafael Roncagliolo, sostuvieron una reunión de trabajo el día 24 de enero, oportunidad en la que destacaron el buen nivel de la relación bilateral y examinaron diversas materias de interés común para ambos países.

En la oportunidad, los Cancilleres reiteraron el compromiso de respetar el fallo de la Corte Internacional de Justicia al término del proceso en La Haya, conforme lo han declarado los Presidentes de Chile, Sebastián Piñera, y del Perú, Ollanta Humala, y coincidieron en la necesidad de ejecutar acciones conjuntas que colaboren al fortalecimiento de los lazos existentes entre ambas naciones.

Los Ministros reafirmaron, en ese sentido, la voluntad de sus gobiernos de trabajar coordinadamente en la generación de las condiciones más propicias para consolidar y proyectar en el mediano y largo plazo una relación bilateral de estabilidad, confianza y cooperación, en beneficio del desarrollo y la integración de ambos pueblos. En ese objetivo concordaron, en lo inmediato, impulsar una serie de iniciativas dirigidas a profundizar la colaboración en diversos ámbitos de interés común.
En tal sentido los Ministros:

1. Valoraron la puesta en marcha del primer Comité de Integración y Desarrollo Fronterizo, efectuado en noviembre pasado en la ciudad de Arica, mecanismo bilateral que demuestra los estrechos vínculos existentes entre las autoridades y la sociedad civil de Arica y Tacna, lo que favorece el bienestar de la población de las dos regiones y promueve el desarrollo económico y social de la zona de frontera. En esta perspectiva, decidieron promover que esta cooperación se extienda en un espacio más amplio de integración fronteriza que abarque ambas regiones. Destacaron asimismo, el valioso trabajo desarrollado por el Comité de Frontera que funcionó en los años anteriores.

2. Destacaron, en ese contexto, la aprobación en Chile del “Acuerdo Marco para la Implementación de Sistemas de Control Integrado y de Cooperación para la Facilitación del Tránsito en los Pasos de Frontera Habilitados entre el Perú y Chile” y la voluntad del Gobierno del Perú de completar a la brevedad los procedimientos internos para el perfeccionamiento de este convenio. La entrada en vigencia de este acuerdo reducirá los tiempos y costos del traslado fronterizo, favoreciendo el intercambio comercial y turístico.

3. Coincidieron en respaldar los trabajos realizados por las entidades técnicas de Aduanas y Transportes de Chile y Perú, que propenden a garantizar el tránsito fluido y sin interrupciones en los horarios establecidos entre ambos países, con el objeto de mantener el espíritu que ha animado los acuerdos alcanzados.

4. Alentaron la labor conjunta que desarrollan la Subsecretaría de Telecomunicaciones de Chile y el Viceministerio de Comunicaciones del Perú para avanzar en la interconexión entre las ciudades de Arica y Tacna, especialmente en la interconectividad de fibra óptica, la coordinación de frecuencias en la zona de Arica y Tacna y la regulación de los servicios de roaming fronterizo, iniciativas que beneficiarán directamente a los habitantes de las dos ciudades. En tal sentido, acordaron programar una reunión de las mesas de trabajo binacionales en materia de comunicaciones, en la fecha y ciudad que ambas partes convengan.

5. Recomendaron a las autoridades competentes de ambos países el inicio de conversaciones destinadas a examinar la posible utilización de los aeropuertos internacionales Coronel FAP Carlos Ciriani Santa Rosa de Tacna y Chacalluta de Arica como aeródromos alternativos en caso de mal tiempo.

6. Reiteraron la importancia de la conservación de los recursos vivos marinos y su utilización sostenible, incluyendo la recuperación a largo plazo de las poblaciones de jurel, por lo que relevaron la importancia que significa la entrada en vigencia de la Convención que constituye la Organización Regional Pesquera del Pacífico Sur (OROP-PS) y destacaron el compromiso del gobierno peruano para avanzar con los procedimientos internos necesarios para la ratificación de esta Convención.

7. Se comprometieron a impulsar la realización de la primera Reunión Ministerial del Consejo de Integración Social Chile – Perú (CIS), en el transcurso del primer semestre del presente año, en consideración a los acuerdos y compromisos alcanzados en la II Reunión Técnica del CIS efectuada en marzo de 2012 en Santiago. Para esos efectos, la Ministra de Desarrollo e Integración Social del Perú realizará una visita de trabajo preparatoria a Santiago el 21 de marzo del presente año.

8. Valoraron la participación de ambos países en instancias multilaterales que abordan el tema del cambio climático, como el Dialogo de Cartagena y la AILAC (Asociación Independiente de Latinoamérica y el Caribe). De igual modo, se comprometieron a explorar la posibilidad de iniciar estudios para suscribir un Acuerdo Marco en Materia Medioambiental, que permita fortalecer la cooperación bilateral existente.

9. Respaldaron las conversaciones que desarrollan el Ministerio de Minería de Chile y el Ministerio de Energía y Minas del Perú para avanzar en el intercambio de experiencias. Valoraron, en ese sentido, la realización de la V Reunión Binacional de Minería, que tendrá lugar en Antofagasta el 14 y 15 de marzo del presente año.

10. Coincidieron en la importancia de fortalecer los procesos e iniciativas relacionadas con las Medidas de Fomento de Confianza Mutua entre Chile y el Perú en materia de Defensa y de continuar con los acercamientos que desarrollan las instituciones pertinentes de los dos países. En ese sentido, acordaron llevar a cabo el IV Comité Permanente de Consulta y Coordinación Política (2 + 2), encabezado por los Ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa de Chile y el Perú, en el transcurso del presente año, en la ciudad de Lima.

11. Destacaron la culminación de los trabajos de desminado encargados por los dos gobiernos a la entidad Norwegian People´s Aid en un área designada que incluyó partes de los territorios de ambos países. Coincidieron, asimismo, en la voluntad de los dos países de cumplir con los objetivos humanitarios y de desarme de la Convención de Ottawa y expresaron la determinación de sus gobiernos de avanzar aceleradamente en el proceso de erradicación de minas antipersonal que cada país realiza en distintas áreas de sus respectivos territorios.

12. Acordaron promover la realización de una reunión de trabajo entre las autoridades de la Subsecretaría del Interior de Chile y el Viceministerio de Orden Interno del Perú, conjuntamente con autoridades de Carabineros de Chile, la Policía de Investigaciones de Chile y la Policía Nacional del Perú, en las ciudades de Tacna y Arica, en abril del presente año, con el fin de fortalecer la cooperación en materia de lucha contra los delitos transnacionales.

13. Reiteraron la importancia de avanzar en una interconexión eléctrica regional e instaron a que los grupos de trabajo respectivos, tanto a nivel bilateral como regional, avancen en el diseño y estrategias que fomenten esta iniciativa. En ese contexto, se comprometieron a promover la realización de una nueva reunión del Grupo de Trabajo sobre Temas Energéticos en el segundo trimestre de 2013.

14. Reafirmaron su compromiso con la Alianza del Pacífico, la cual pretende conformar un proceso de integración regional abierto y no excluyente, mediante la promoción de la libre circulación de bienes, capitales, servicios y personas entre sus miembros. Asimismo, destacaron este proceso como una excelente alternativa para profundizar las relaciones bilaterales y a su vez avanzar en la integración regional juntos a otros países latinoamericanos, destacando el compromiso de cerrar la negociación que permitirá la total liberalización arancelaria el 31 de marzo próximo.

15. Destacaron, del mismo modo, la realización de una nueva reunión el 5 de marzo del Consejo Empresarial Chileno-Peruano en Lima, instancia que refleja el dinamismo de las relaciones económicas-comerciales en distintos niveles.

16. Acordaron la realización de encuentros de acercamiento entre las Academias Diplomáticas de Chile y del Perú, que permitan generar vínculos entre alumnos y académicos de ambas instituciones y crear un espacio de reflexión sobre el rol de la región en el concierto internacional.

17. Valoraron las iniciativas surgidas desde la sociedad civil para dialogar acerca de la relación bilateral y propiciar acercamientos que permitan profundizar los lazos de amistad, confianza y cooperación existentes.

18. El Canciller Rafael Roncagliolo expresó su agradecimiento por las atenciones que le fueron dispensadas y el aprecio especial por la audiencia concedida por el Presidente de Chile, Don Sebastian Piñera.

19. Por último, el Ministro Alfredo Moreno agradeció la invitación extendida por su par Rafael Roncagliolo para realizar una visita de trabajo a Lima el 5 de marzo próximo, con el fin de seguir trabajando en las materias de interés común de la relación bilateral.

Santiago de Chile, 24 de enero de 2013
Publicado por: parodi.da
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Lo que Alvarito no dijo


En estas líneas no persigo la finalidad de rebatir a Chile, país que, al igual que nosotros, defiende soberanamente sus intereses en la CIJ. Más bien, voy a comentar el artículo de un inesperado “aliado” de su causa, cuya postura, sin embargo, dista de ser improvisada o casual.

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Todo por vender su libro


Quiero comenzar señalando que la nota publicada por Álvaro Vargas Llosa en la Tercera de Chile es de pésima calidad. No se trata de un análisis que parta de conceptos generales que se apliquen luego al caso que se estudia. Tampoco reflexiona en profundidad sobre las relaciones peruano-chilenas del pasado y el presente, ni plantea alguna hoja de ruta para el futuro. Tras unos primeros párrafos en los que esboza temáticas inconexas, el resto de su escrito es una relación desordenada de los instrumentos, prácticas y “actos propios” que ha esgrimido Chile en su alegato.

Al comienzo de su artículo, el autor critica a Torre Tagle no haber evolucionado en el nivel de las mentalidades y mantenerse en un status quo decimonónico. Secunda su argumento resaltando las dificultades del Perú en definir sus fronteras con los estados vecinos. Parece que Vargas Llosa ignorase el desarrollo reciente del país. De hecho, el cierre de las fronteras terrestres con Chile y Ecuador a fines de los noventas, el litigio con Chile en La Haya -para cerrar nuestra última frontera- y la aplicación de una política resueltamente integracionista (Alianza del Pacífico – UNASUR) demuestran el salto del Perú hacia el siglo XXI.

Por otro lado, Vargas Llosa sostiene que la “aventura” peruana en la Haya podría postergar la superación del trauma histórico que dejó en el Perú la Guerra del Pacífico, pues existe un excesivo triunfalismo sobre nuestras posibilidades en el litigio. Sobre este particular, Vargas llosa parece desconocer el inmenso esfuerzo que tanto los gobiernos del Perú y Chile, como diferentes sectores de sus sociedades, vienen realizando para que el fallo sea acatado y para promover la integración binacional. Además, las autoridades peruanas han expresado, a lo sumo, un moderado optimismo y han subrayado hasta la saciedad que no debe esperarse un fallo maximalista en Holanda.

Tal vez lo que ocurre es que el hijo del escritor no ha comprendido lo básico: el Perú, en tanto que país demandante, reivindica 67.000 km2 que Chile posee de hecho y es por ello que las expectativas en Perú son mayores a las de Chile. Aquí se parte de la premisa de que no se tiene nada que perder, mientras que de la otra parte se conceptúa exactamente lo contrario. Por ello la diferente percepción de unos y otros.


Más adelante, Vargas Llosa sostiene que la posición peruana en la Haya es un obstáculo para un arreglo chileno-boliviano relativo a la salida al mar de este último. Esta afirmación niega la existencia de diferentes conceptos de soberanía, como el de “soberanía relativa”, o el de “zona económica exclusiva” que plantea CONVEMAR; desconoce además que existen diversas fórmulas de solución a temas como éste, como es el caso BOLIVIA MAR en el sur del Perú. Asimismo, su manipulación de Bolivia para indisponer al Perú con Chile remite a la geopolítica del siglo XIX que supuestamente cuestiona, aquella geopolítica del 2 contra 1, de alianzas de unos países en contra de otros.

Lo que sigue en el artículo de Vargas Llosa son 29 items inconexos y sin procesar, en donde expone casi todos los argumentos que ha esgrimido Chile en la CIJ y lejos estoy de la intención de responderlos. Al contrario, creo que el momento de los alegatos ya pasó y apoyo los esfuerzos de las principales autoridades de Perú y Chile por potenciar una atmósfera de cooperación y agendar las relaciones binacionales del futuro.

Es por todo ello que ignoro qué es lo que no nos ha dicho el hijo del novelista en su artículo. Ciertamente, él no ha querido decirnos como hacer las cosas mejor, ni tampoco cómo promover la superación del trauma histórico que refiere. Evidentemente no ha querido favorecer la causa peruana en La Haya pero tampoco promueve el acercamiento bilateral peruano-chileno.

¿A quién favorece entonces el texto de Vargas llosa? A Chile no. A pesar de sostener todas las tesis del país vecino en La Haya, el lanzamiento de un petardo como ese, al día siguiente de la fase oral, con la clara intención de descarrilar el proceso no es política de La Moneda. Si puede serlo, sin embargo, de sectores radicales y militaristas que se resisten a pasar a un nuevo status quo regional acorde con las necesidades del siglo XXI. Pero lo mío es mera especulación, lo que Alvarito no dijo es qué hay detrás de su incandescente nota ¿nos lo dirá algún día?