"Una de las cosas más extraordinarias del legado de la Teoría Crítica, como también se la conoce, es su capacidad para ir cambiando a través de las generaciones. Es decir, el hecho de que figuras de la primera hornada, como Horkheimer, Adorno, Marcuse y otros de su generación de inmigrantes, que ya han desaparecido hace mucho tiempo, hayan sido seguidos por otra generación, con figuras como Habermas o Albert Wellmer en Alemania, y ahora por una tercera generación, muy activa en Alemania, en los EE.UU. y en otras partes, con figuras como Axel Honneth, Richard Bernstein o Susan Buck-Morss. Ahora bien, tal supervivencia pasa por una respuesta creativa frente a los nuevos desafíos, por sobre cualquier apego dogmático a los principios de los fundadores. Así, un ala de continuadores de la Teoría Crítica, pienso en Habermas, ha sido capaz de elaborar los viejos temas del pensamiento de izquierdas en términos de una teoría de la democracia radical. Asimismo, la Teoría Crítica ha estimulado la búsqueda de alternativas para la ideología dominante de la industria cultural. Las obras de Adorno y Benjamin han sido capaces de inspirar una enorme cantidad de trabajo en el campo de los estudios culturales y de la literatura. En suma, hay muchos diferentes legados. La Escuela de Frankfurt nunca cristalizó en una ortodoxia, sino que, de hecho, ha tenido la habilidad para reinventarse. Ese es su gran legado".
Fuente: Entrevista de Eduardo Sabrovsky a Martín Jay en El Mercurio.
En el libro de Rolf Wiggershaus, encontramos la siguiente descripción de la Escuela de Frankfurt:
In the early part of this century, a loose aggregation of intellectuals known as the "Frankfurt School" produced a body of work which was haunted by exactly such issues. Most of its names have by now become familiar to the academic community: Theodor W. Adorno, Max Horkheimer, Herbert Marcuse, Walter Benjamin, Erich Fromm. While they engaged a dazzlingly diverse group of intellectual disciplines and theoretical approaches, the guiding thread of all of their analyses was the diagnosis of the ruined, pathological world of the early 20th century. Under the triumphant twin shadows of full-blown industrial capitalism and National Socialism, the Frankfurt School asked two familiar questions: How did we get here? and Where does salvation lie? What was so tremendously original about their collective responses was that the answers lay not in political activism or in a revolutionary labor movement, but in such abstruse phenomena as avant-garde art, psychoanalysis, dialectical philosophy, and a messianic religious faith. Their studies-which go under the general name of "Critical Theory"-were among the first which can be properly labeled interdisciplinary, encompassing insights from so many different areas. By the time of their mature works-most notably Horkheimer and Adorno's Dialectic of Enlightenment-the members of the Frankfurt School no longer referred to their work as philosophy, sociology, aesthetics or psychology; it was, simply, "Theory."
Este slide show presenta imagenes del "centro" de la Escuela de Frankfurt, el Instituto de Investigaciones Sociales (Institut für Sozialforschung)fundado por Felix Weil, así como imagenes de la Universidad de Columbia donde se asentaron los frankfurtianos en l934 huyendo de la amenaza Nazi. Veremos también a las principales figuras de la escuela: Benjamim, Adorno, Horkheimer, Habermas, Marcuse y Fromm junto a los principales temas que abordo la Escuela: Industria cultural, razón instrumental y totalitarismo.