
Batallando va el escuadrón de la muerte sin cesar.
Sus armas: el egoísmo,la avaricia y la codicia.
Armamento tan letal
que por siglos han sabido usar
y enseñar a los humanos
a emplear fue su primera misión.
En sus mentes no cabía otra oración:
Hacer del hombre, el animal más salvaje de toda la creación y hacerlo iluso creer
que el más inteligente es.
La tarea cumplida fue.
El ser humano con rotundo éxito aprendió la lección de destrucción.
El único en la faz de la tierra, que teniendo noción
destruye su hábitat,sus semejantes y a su propio yo.
Creyendo encontrar su felicidad
no cabe en el mundo un infeliz más grande que él.
No supo que antes de hallar las respuestas
que todos anhelamos encontrar
primero debió hacerse la pregunta esencial: ¿ cómo puedo mejorar en lo espiritual?
En su afán de querer saber más que quien lo creó
formuló su propia interrogante
pero se equivocó.
Creyó entender que lo único importante en la vida
era conseguir la ovación
pero se olvidó de su corazón.
Autor: Diana Rafaela Zapata Vega