10 oct '09-10:05
Revisarse y reinventarse: Cómo seguir sano y vigente

He notado cómo en mi contexto laboral comienzan a manifestarse cambios tan especiales entre mis colegas docentes. Esto no es exclusivo de mi organización escolar, sino su alcance inclusive sería mucho más amplio: Son tiempos difíciles para la educación y la economía del medio; tiempos de crisis y conflictos constantes. Y justo ahora, me da por percibir que la gente se encierra más en sí misma, y con esto negando tantos aspectos personales, justo cuando más contacto positivo se requiere.

Convergen de manera múltiple tantas epidemias y calamidades en un ambiente político y administrativo corrupto y perverso. Se vislumbra un desencanto enorme hacia el trabajo, la sociedad y el país mismo; la amargura y la frustración son más comunes que las posturas centradas, imparciales y optimistas. Invitaciones a sabotear, atacar y negar el trabajo de los demás, y peor aún; su persona misma. Simultáneamente, la visión propia de uno se ciega. Todo el mundo anda mal; pero, ¿y uno mismo?

Siempre he creído que crecimos sin saber establecer reglas claras hacia los demás. Esto quizá nunca se contempló en alguna de las escuelas donde aprendimos, y menos aún en la familia donde crecimos. Nadie nos enseñó, ni menos nos ha exigido a hablar claramente, de manera benigna… de poder retroalimentarse para hacerse ver todas las virtudes que tenemos, así como los posibles defectos. Una manera bondadosa, quizá exclusiva de las familias nutritivas; en cambio, parece que las familias comunes vienen a ser las disfuncionales.

Sólo podemos criticarnos, o deseamos imponernos… por eso siempre hay grupúsculos o pseudoélite que quieran decidir por nosotros; qué es “lo bueno, lo adecuado, lo conveniente”.

I

Veo a la población de mi región desconsideradamente obesa, o envejecida, o frustrada, o conflictuada, o desencantada hacia los demás. Siempre hablando de los demás, todo el tiempo quejándose de los otros. Pero es casi imposible cuestionar cómo estamos (cada uno de nosotros). Una reacción muy agresiva como defensa es lo esperable.

¿Es que acaso todo mundo es hostil en sus comentarios? ¿Se da la tendencia a lastimar o ironizar? ¿Quién es el obstáculo en la mejora de las relaciones? ¿Los unos, los otros o todos? Quizá la asertividad no sea tan común en cualquier parte. Ahora ni siquiera la diplomacia. Y mientas existen personajes a los que su sino les dio la fatalidad de recibir todas las críticas y todos los cuestionamientos habidos, hay otra estirpe intocable… aquellos que se defienden con un “¡Estás mal!” o un “¡Tú no te metas conmigo porque te va pesar!”.

II

Docentes con enormes vientres. Fumadores. Sedentarios. Con vidas que han querido hacer difíciles con sus tantos compromisos tan diversos (y a veces tan disímbolos). Reunidos para dar quejas, para vociferar que todo anda mal, que todos andan mal… Sin embargo, nadie desea abrirse un poco. Hablar de lo bueno que puede quedar. Darse una oportunidad para reinventarse. Sanarse un poco.

Cada día más aislados. Una manera de no percibir un punto de vista adverso. Una negación a la confrontación… pero esa que puede ayudar a aprender y crecer. También una manera de no ver a alguien mejor que uno… porque si ese alguien (a quien inconcientemente tememos) llegara a hacernos ver un defecto, una enorme vulnerabilidad padecida no soportará y vendría un colapso.

Imagen de internet
Ruina: Foto de Alejandro Emilio Fernández en http://www.adamar.org/oldesign/num3/pag33_37.htm

III

¿Todavía tenemos oídos que ofrecer al alumnado para que pidan cualidades deseables? ¿Es posible reconocernos como seres estresados? ¿Aceptarnos cómo profesionistas frustrados? ¿Hay manera de llegar a reconocer todas las incongruencias que hemos cometido? ¿Aceptar nuestras caídas y pedir ayuda para levantarnos? ¿Hemos reflexionado cómo nos veremos en ciertos periodos futuros?

Siempre existirá la posibilidad de poder mejorar nuestra salud y bosquejar un futuro más sano. Lo único que se necesita es reconocer cómo se está ahora sabiendo evaluar este estado: Si la personalidad propia es ahora muy conflictiva, muy beligerante no puede predecirse un futuro como persona emocionalmente estable. Si el sobrepeso y porcentaje de grasa corporal es evidente es inevitable una serie de enfermedades que afectarán severamente la salud en los próximos años (y quizá ya no se recupere la salud). Si se da la frecuente recurrencia al alcohol y al tabaco como manera de descanso emocional el riesgo de padecer tanto alguna adicción como un padecimiento a consecuencia de estos hábitos es enorme…

Por otra parte, la otra alternativa relacionada con el deporte, la alimentación prudente, el saber y poder disfrutar de los momentos alegres de la vida urge a ser retomada. Y dentro de este paradigma también debiera caber sin problema esa posibilidad de ser “evaluado” por otros de manera constante. Esos “otros” serían los miembros de la familial, los amigos, los colegas y los profesionales de la salud tanto física y mental.

Imagen de internet
Flor: Foto de Ricardo Díaz en: http://www.ricardodiaz.org/archives/2007/05/


Primer Aniversario

Esta reflexión me fue consecuencia de presenciar una serie de hechos en mi mismo centro de trabajo y en las academias de la zona escolar a la cual pertenezco… hechos y conductas que me causaron pena sobre todo, y una honda preocupación.

Y aprovecho para compartirla y aprovecho para mencionar el cumplimiento de mi primer aniversario administrando este Blog de Estrés Docente.

Próximas entregas: Más aspectos sobre el cortisol y su efecto negativo; un inventario emocional….