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DIA DEL NO AL ABORTO

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Si deseas saber más acerca de los métodos de planificación familiar naturales ingresa a la página de CEPROFARENA

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MIra estos videos:

ABORTO PARCIAL - CASO BRENDA PRATT SCHAFFER
¡NO AL ABORTO!

El Grito Silencioso - Dr. Bernard Nathanson
EL GRITO SILENCIOSO
Amigos del Blog:

Una joven madre ha sido abandonada y hay gente de su entorno quiere que aborte, por eso hemos buscado un albergue seguro para ella, para que dé a luz a su bebé con las comodidades básicas, comprometiéndonos a pagarle una mensualidad de S/.600.00 Nuevos Soles (US$210.00 Dólares Americanos) en dicho lugar y los gastos del parto de aqui a unos dos meses (puesto que ya cuenta con 7 meses de embarazo) y las cosas para el bebé (cuna, coche y los demás).

Cualquier persona que esté dispuesta a cooperar o que esté en sus posibilidades ayudar a esta joven madre les agradeceré comunicarse con el Padre Mauro Trujillo al correo mtrujillo90@hotmail.com

Gracias

Karla Rouillon


ayudanos a salvar una vida no al aborto
no al aborto 28 diciembre


El 28 de Diciembre, no es para gastarse bromas ‘inocentes’ sino para propagar el No al Aborto, en recuerdo de la muerte de tantos niños inocentes.

El 28 de Diciembre es el Día Mundial del NO AL ABORTO, que no sólo se conmemora con proclamar este día para acabar con el aborto sino con el recordar a los abortados.

¿Cómo?

En cada balcón se cuelga el dibujo hecho para este día. El dibujo se puede imprimir AQUÍ; es un muñeco con pañal y atado a una cinta negra, que le pasa por debajo de los brazos y encima de su corazón, y que en un pie hay impreso: 28 de Diciembre Día del NO AL ABORTO.
Este dibujo lo pueden tener todas las Webs amigas de este movimiento contra el aborto, pero hay que salir al mundo dando a conocer y denunciando el asesinato de tantos inocentes.

Seamos buenos con los niños, recordándolos este día. Y quien tenga fe puede rezar un rosario por ellos.

Quien quiera puede también poner el dibujo en su coche en formato de pegatina.


Fuente: DIA DEL NO AL ABORTO
"¡Cuántos son los que odian a Cristo, los que aborrecen a la Iglesia y al Evangelio más por ignorancia que por maldad! De ellos podría decirse con razón: Blasfeman de todo lo que desconocen" - San Pío X


TUCUMÁN, ARGENTINA (17 Agosto 2008) - DEFENSA DE LA CATEDRAL DE NEUQUÉN, ARGENTINA



Una horda de abortistas agrede a un grupo de católicos en Argentina
Septiembre. del 2006

Según informa ACIPRENSA en su página web (www.aciprensa.com), unas imágenes en video difundidas a través de YouTube.com confirman la ferocidad de las abortistas que participaron en el último Encuentro Nacional de Mujeres celebrado en la ciudad argentina de Neuquén. Las manifestantes arremetieron con insultos e improperios contra los jóvenes católicos que protegían la Catedral.

El Encuentro Nacional de Mujeres antes denominado de "Mujeres Autoconvocadas" es un evento feminista que se repite anualmente con el fin de exigir a las autoridades la legalización del aborto, la promoción de los derechos reproductivos y la ideología de género.

Financiado por ONGs anti-vida y con el apoyo del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el encuentro congrega a organizaciones abortistas, feministas, homosexuales y de izquierda.

La nota de Aciprensa afirma que, "como es tradición, la cita termina con una marcha por las calles de la ciudad anfitriona y pasa frente a la Catedral local. Este año, para evitar que el templo sea atacado con pintadas o basura, un compacto grupo de jóvenes de Neuquén se puso en las escalinatas de la Catedral para rezar y evitar que la turba lo profanase".

Las imágenes muestran a las manifestantes abortistas atacar con gritos, escupitajos y hasta objetos contundentes a los católicos reunidos en el lugar.




Las abortistas que participaron en el último Encuentro Nacional de Mujeres celebrado en Neuquén. Las manifestantes arremetieron con insultos e improperios contra los jóvenes católicos que protegían la Catedral de Neuquén.

El Encuentro Nacional de Mujeres antes denominado de "Mujeres Autoconvocadas" es un evento feminista que se repite anualmente con el fin de exigir a las autoridades la legalización del aborto, la promoción de los derechos reproductivos y la ideología de género.

Financiado por ONGs anti-vida y con el apoyo de Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el encuentro congrega a organizaciones abortistas, feministas, homosexuales y de izquierda.

Como es tradición, la cita termina con una marcha por las calles de la ciudad anfitriona y pasa frente a la Catedral local. Este año, para evitar que el templo sea atacado con pintas o basura, un compacto grupo de jóvenes de Neuquén se apostó en las escalinatas de la Catedral para rezar y evitar que la turba lo profane.

Las imágenes muestran a las manifestantes abortistas atacar con gritos, escupitajos y hasta objetos contundentes a los católicos reunidos en el lugar.


MEDELLÍN, COLOMBIA ( 26 Noviembre 2009)





Irónica forma de defender los derechos de la mujer tienen estas feministas mezcladas con homosexuales, aborteros y gente de izquierda, es decir, anticatólicos.
Marcial Rubio Correa, Rector de la PUCP
Martes, 13 de octubre del 2009

marcial rubio correa rector pucp aborto eutanasia krouillong karla rouillon


La humanidad defiende la vida de sus miembros y cada uno de nosotros defiende la suya propia hasta las últimas consecuencias, pero hay quienes discuten esa defensa al inicio, cuando la vida humana es embrión o feto, y al final cuando esa vida se ha debilitado en extremo pero aún subsiste, sea a la vejez, o luego de algún trauma o en el transcurso de una enfermedad dramáticamente graves.
La vida es la existencia propia, autónoma, consistente y temporalmente finita de un individuo que nace y muere, se genera y se corrompe. El fenómeno vital es la sucesión de hechos de esa existencia individual (1).
Desde este punto de vista, el embrión humano que es el óvulo femenino fecundado por un espermatozoide masculino, es vida humana. Aún no tiene la forma del cuerpo humano, pero ha iniciado el largo camino del fenómeno vital. Para ratificar esto es preciso reparar en el siguiente fenómeno natural: si el óvulo y el espermatozoide no se encuentran en el corto período en que es posible la fecundación, morirán en pocas horas o, a lo sumo, en pocos días. Pero producida la fecundación, generan una vida que, salvo accidentes, en términos actuales vivirá en promedio ochenta años.

Este hecho innegable de la naturaleza indica claramente que un embrión, o un feto, es una vida humana y, como tal, debe ser protegida. Quitar esa vida es hacer morir a un ser humano existente. Éste es el fundamento de la penalización del aborto y por esa razón, hago mío el reclamo de monseñor Miguel Cabrejos, Arzobispo de Trujillo y
Presidente de la Conferencia Episcopal, para que los poderes del Estado no establezcan normas que despenalicen el aborto, haciéndolo impune y permitiendo además, que las instituciones de salud que están destinadas a proteger la vida humana, sean utilizadas para terminarla, justo cuando se inicia y cuando además, el individuo es totalmente impotente para defenderse.

El otro extremo de la vida humana es aquel en el que una persona existente, sufre un debilitamiento de su vida: el fenómeno vital al que nos hemos referido antes se adelgaza, se debilita fuertemente y, usualmente asociado a ello, viene el sufrimiento personal. Ocurre con los ancianos a quienes el cuerpo se les debilita naturalmente, o con personas de cualquier edad, cuando sufren un accidente o una enfermedad de suma gravedad.
El principio a seguir es el mismo que al inicio de la existencia, cuando se es embrión o feto: ese fluir de existencia individual debe ser respetado porque los seres humanos respetamos la vida de los demás. La muerte no debe ser provocada, tiene que ocurrir
como un fenómeno natural para no caer en la muerte producida intencionalmente por otros seres humanos.
Con el desarrollo de las técnicas de la salud, la humanidad ha desarrollado ayudas para la extrema debilidad de la vida que incluyen muchos tipos de tratamiento como los de naturaleza terapéutica, quirúrgica y mecánica (como por ejemplo los respiradores artificiales). Ellos deben ser utilizados como una ayuda a la vida que aún existe como fenómeno vital, para su sostenimiento y restablecimiento. Además del impulso natural, existe la obligación moral de curarse y hacerse curar pero de manera proporcionada a los resultados esperables. “La renuncia a medios extraordinarios o desproporcionados no equivale al suicidio o a la eutanasia; expresa más bien la aceptación de la condición humana ante la muerte” (2). De acuerdo a estos principios de defensa de la vida y de reconocimiento de la muerte es que los seres humanos nos enfrentamos a la muerte natural o se la quitamos a algún otro ser humano. Por ello, la terminación voluntaria de la vida por cualquier causa, como por ejemplo la compasión, es una forma de quitar la vida al otro y es, no sólo desconocimiento del derecho a la vida, sino una muerte causada y punible. Por ello, consideramos que los poderes públicos no deben legalizar las formas de terminación de la vida conocidas como eutanasia, eugenesia o similares.

Los seres humanos debemos rediscutir y redimensionar los fenómenos difíciles de la vida como el sufrimiento corporal o espiritual. Éste debe ser mitigado pero no puede ser eliminado y hay que aceptarlo como una de las características de la vida misma que hay que proteger. Una vida sin sufrimiento es imposible. Por eso mismo, la existencia de sufrimiento no puede ser una razón para eliminar la vida. Tampoco debe serlo la eliminación de seres humanos que tienen la perspectiva de tener daños congénitos. Quienes tenemos hijos así sabemos muy bien lo muy humana que es su compañía y lo mucho que vale su vida.

Despenalizar el aborto o la eliminación de la vida en sus formas terminales es romper el principio y empezar a admitir la discusión cuantitativa, la de las opiniones sobre si un individuo merece o no seguir viviendo. La vida es esencial y, por ello mismo, su defensa debe ser cualitativa, no cuantitativa.Debemos vivir en un mundo en el que la vida, especialmente la humana pero no únicamente ella, sea respetada como fenómeno vital, como sucesión de hechos de vida hasta la muerte natural, no producida, del individuo. Que la vida humana sea protegida absoluta e incondicionalmente en el artículo 2 inciso 1 de la Constitución es una consecuencia del respeto a la vida, y no la causa de ese respeto. Pero este mandato constitucional de protección es, a la vez, una norma jurídica suprema que ninguna ley puede contravenir válidamente. Esta razón jurídica es adicional y muy importante desde el punto de vista del Estado de Derecho, para no despenalizar el aborto y para no legalizar la cesación provocada de las vidas en estado terminal.



Marcial Antonio Rubio Correa
Rector
Pontificia Universidad Católica del Perú


Profesor de Teoría del Derecho y Derecho Constitucional
1. Manuel Lavados y Alejandro Serani. Etica clínica. Santiago de Chile: Ediciones
Universidad Católica de Chile, 1993. Parte VI. Cap. I. P. 224.
2. Juan Pablo II, Papa F.R. Evangelium vitae. Lima: Pontificia Universidad Católica del
Perú. S/F. Par. 65, P. 64-65.

Referencia: Punto Edu
Les recomiendo acceder a este link, para poder ver la sesión de la Comisión de Salud de la Camára de Diputados de Chile, de fecha 07 de julio del 2009, donde se debate sobre la "píldora del día siguiente".

Son acertadísimas las intervenciones de los Monseñores Goic y Chomalí.

Se debe abrir el Reproductor de Windows y podrán ver el video y escuchar el audio completo.


http://cdtv.camara.cl/videos/salud070709mañana.wmv

monseñor goic karmelic chile krouillong karla rouillon pildora dia siguiente


Intervención del Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile Monseñor Goic Karmelic

"La educación humanizadora para el día antes no la suple una “píldora” el día después"

Intervención ante la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados
Valparaíso, 7 de abril de 2009.


1. Con nuestra mejor disposición volvemos a la Cámara de Diputados, representando a la Conferencia Episcopal de Chile, para proponer la mirada de la Iglesia, que es una visión en consecuencia con el Evangelio de Jesucristo, pero que la hacemos ahora no desde la sola perspectiva de la fe sino desde la comprensión de los derechos y deberes del ser humano y de las sociedad organizadas acerca de los delicados temas que están como trasfondo del Proyecto de Ley sobre información, orientación y prestaciones en materia de regulación de la fertilidad (Mensaje Nº 667-357).

2. Venimos acá con el mayor respeto y también con humildad. No estamos empeñados en imponer puntos de vista ni tampoco estamos promoviendo subrepticiamente la adopción de políticas públicas hechas a la medida de nuestra fe o de nuestra moral.

3. Digo esto expresamente porque algunas personas, celosamente defensoras de la libre expresión de todos, descalifican el aporte de las iglesias cristianas y tienden a ridiculizar el propósito que nos anima. Personas que ayer defendían a la Iglesia ante quienes nos arrinconaban en nuestras sacristías por defender los derechos humanos es doloroso verlas hoy pretendiendo encerrar a la Iglesia en la “sacristía” de una fe “privatizada” y limitando nuestra palabra a los ámbitos de la feligresía. La misión de la Iglesia es aportar a todos los hombres y mujeres la vida plena ofrecida por Cristo, plenitud de vida digna en lo espiritual y en lo material.

4. Hablamos por el inmenso amor que sentimos por Chile y por el bien que deseamos para su pueblo. Lo hacemos como lo han hecho antes arzobispos, obispos, sacerdotes e innumerables laicos varones y mujeres, ante la incomprensión de muchos en su tiempo, cuya palabra ha sido ampliamente agradecida por varias generaciones y reconocida en la perspectiva de la historia, entre ellos San Alberto Hurtado.

5. También concurrimos a esta honorable instancia con una gran preocupación en dos ámbitos. Por una parte, nos inquieta que un asunto tan delicado, que toca la vida humana, la base de la familia, la educación de las nuevas generaciones, se aborde de un modo reductivo, desde una sola dimensión, la de las políticas de contraconcepción.

Por otra, nos causa gran preocupación que este debate se sitúe en un contexto político previo a las elecciones, en que los actores políticos van perfilando sus candidaturas junto a sus bases programáticas y discursos de campaña, al mismo tiempo que negocian nombres y cupos. Siendo los temas de la vida humana y de la familia de tanta trascendencia para el país, como lo ha señalado la Presidenta de la República; no nos parece ni sano ni bueno para Chile que estas decisiones de alto contenido valórico se desarrolle en medio de los vaivenes y del calor electoral. Y mucho menos que ello sea abordado con carácter de urgencia.

6. Desde las \"Normas Nacionales para la Regulación de la Fertilidad Humana\", punto de partida de la actual discusión y sobre las cuales hemos entregado oportunamente nuestro parecer, consideramos que nuestro país necesita que una primera palabra sobre estos temas se refiera a la valoración de la procreación en el contexto del matrimonio y de la familia, de la vida y del desarrollo del país.

7. Esto incluye una necesaria educación hacia la responsabilidad de ese maravilloso don de Dios que es la sexualidad humana. Ha ocurrido en el último tiempo que a la sexualidad se la ha desvinculado de las realidades en las que ella encuentra pleno sentido, lo que a algunas personas les parece un signo de la libertad y del progreso. Primero se la ha desvinculado del matrimonio, luego de la procreación y finalmente del amor. Es a corregir esta situación lo que he querido decir cuando he hablado que nuestra preocupación ciudadana y gubernamental debería orientarse fundamentalmente hacia “el día antes” y no tanto hacia “el día después”. Es decir una auténtica prevención coherente con la dignidad del ser humano y que aporte una solución de fondo a los problemas derivados del mal uso de la sexualidad humana.

8. Lo que se busca garantizar con este tipo de políticas y proyectos es ofrecer a las personas la posibilidad de eliminar la vida humana resultante de sus relaciones sexuales irresponsables. Todo el resto de la discusión (sobre el amor, el compromiso, la vida sexual y la familia; sobre el origen de la vida humana y las condiciones para que viva y se desarrolle), aparece aquí como algo secundario, sin importancia, en relación a este fin que se persigue y que significa, en palabras muy simples, ofrecer socialmente un modo de deshacerse de este “problema” que es, según esta mirada, el hijo o la hija por nacer. Una visión que oprime la dignidad del ser humano, deshumanizándolo.

9. Se enarbola como argumento que estas políticas terminan con los embarazos precoces y el aborto como problema social. Pero ¿no es justamente la promiscuidad sexual que estas políticas favorecen la que deriva inevitablemente en los embarazos precoces?

10. Es la educación de los valores morales la que nos ayuda a crecer como seres humanos. Sin ésta, como consecuencia, no se contribuye al desarrollo de una sociedad sana y responsable. Para que las políticas sanitarias sean efectivas se requiere educar y proteger el desarrollo moral adolescente, fortaleciendo en esta dimensión el apoyo de la familia y de la escuela. Al Estado le cabe la responsabilidad de respetar la procreación, proteger a las familias en la acogida de sus hijos, apoyarlas en los medios materiales que permitan su desarrollo. También le cabe al Estado, junto a las familias, velar para que los jóvenes aprendan a valorar el matrimonio, la familia y la procreación en el contexto de una paternidad y una maternidad responsables.

11. Lamentablemente, en el Proyecto de Ley que se analiza, la “educación” se reduce a información sobre las “técnicas” disponibles para impedir el embarazo o para eliminar la vida humana. Y ello ocurre por una razón muy simple: la antropología que subyace entiende a la persona humana desde una mirada incompleta: un ser hedonista, materialista e individualista.

12. Comparto la idea planteada en el Mensaje del proyecto de que es necesario que el Estado convoque a una sexualidad y paternidad responsable, pero creo que su enfoque debe apuntar muy prioritariamente a entregar todos los elementos preventivos para que ellas sean ejercidas conforme a la dignidad y a la naturaleza humana, con pleno respeto por el primer y más fundamental derecho, el de la existencia. Es decir, debe apuntar mucho más a la expansión del sentido moral y ético del ejercicio de la sexualidad, y no sólo, como anuncia el Mensaje de este proyecto, a aspectos calificados como de “desarrollo personal, emocional, psicológico, afectivo, etc.”, de modo de tender a resolver las consecuencias de un uso banal e irresponsable de ella. Es decir una auténtica prevención coherente con la dignidad del ser humano. Así puede llegarse con mucho más eficacia a lo que se pretende en cuanto a promover “la reflexión y el aprendizaje significativo para la toma de decisiones”. Porque estamos hablando de personas y no de animales. Esto es un mucho mayor deber de las autoridades que la entrega de métodos anticonceptivos.

13. También se dice en el Mensaje que “el objetivo del proyecto es reconocer legalmente los derechos que las personas tienen en materia de regulación de su fertilidad y, como contrapartida, los deberes que el Estado tiene en la materia”. Quisiera decir que un deber anterior y superior del Estado en esta materia es el de contribuir con el conjunto de la sociedad a fortalecer los deberes de las personas para que ejerzan sus derechos conforme a criterios y normas morales y éticas dignas de los seres humanos y en función del bien común, haciendo como consecuencia un uso consecuente de los deseos individuales. Garantizar los derechos sin propender a sus correspondientes, --y en este caso anteriores--, deberes corre el riesgo, como lo hemos experimentado en nuestra patria y otras partes del mundo, a que aquellos no sean respetados en su integridad sino reducidos a una mera aspiración ideológica.

14. De nada sirven las políticas para “el día después” si no se aborda con seriedad las respuestas de la sociedad a las preguntas y desafíos “del día antes”.

Porque:

- el día antes es cuando las familias y el Estado deben educar para que los seres humanas seamos respetadas en nuestra dignidad de personas, por lo que somos y no por nuestros bienes, posición o creencias;

- el día antes las personas que se aman descubrirán que la mayor belleza del amor está en buscar el mayor bien para el ser amado. No es amor el bienestar de un rato, no ama quien se protege de ti, no ama la persona sin nombre que ofrece y busca placer fugaz para luego desaparecer de tu vida. Eso se enseña y se aprende el día antes, no sólo en teoría, también desde el testimonio de los padres y de los principios predominantes en la sociedad;

- el día antes los jóvenes podrán comprender y valorar la sexualidad como un regalo al servicio del amor, en la búsqueda de su felicidad y proyección en el matrimonio y la familia, que acoge a los hijos con el mismo amor;

- el día antes las sociedades y sus instituciones podrán ofrecer los mínimos que cada familia necesita para acoger a los hijos, como son empleos e ingresos dignos, viviendas dignas, un acceso digno a educación y a salud, un entorno amable que permita a sus miembros actuales y futuros desarrollarse en plenitud;

- el día antes podemos mostrar a los niños y jóvenes que la felicidad no equivale al éxito, que no cualquier medio es válido para “triunfar en la vida”, y que la libertad no exime la responsabilidad, porque una falsa libertad o libertinaje trae consigo mayores cadenas. Tal vez nos permite el gozo efímero pero nos deja, al final del día, sumidos en la soledad y la incertidumbre.

15. Todo esto tenemos que trabajarlo el día antes. Sin embargo, durante los últimos años la sociedad política chilena y sus instituciones apuntan más bien a eliminar “el problema” del día después. Resulta difícil de comprender que un Estado promueva un bono a las madres por cada hijo nacido, y que al mismo tiempo establezca políticas públicas en función del hijo que no se desea.

16. Una última observación que me parece relevante y coherente con lo ya dicho, es que, en este contexto, llama poderosamente la atención que al momento de concretar las acciones preventivas el énfasis de este proyecto aparece puesto en la información. Y se radica la competencia del Estado en esta materia, así como respecto de la orientación para la vida afectiva y sexual, en el Ministerio de Salud, a través de un Reglamento, mostrando nuevamente una visión muy reductiva del problema del uso responsable y humano de la sexualidad. Nos parece que no es este el órgano adecuado para brindar formación para la vida afectiva y sexual “con completo respeto por las creencias y formación personales de cada individuo” como se dice para este proyecto.

¿Por qué se excluye a todo el sistema educacional del país, municipal y privado? Da la impresión que la única intención de este proyecto es que se trata solamente de poner a disposición de la población “métodos anticonceptivos, tanto hormonales como no hormonales”, y se los menciona, incluyendo los de “emergencia”, que, como sabemos, se refiere a la comúnmente llamada “píldora del día después”. Se trataría sólo de un modo de superar el obstáculo que han significado los pronunciamientos del Tribunal Constitucional y la Contraloría.

17. Para quienes creemos en Cristo, el fruto de una relación sexual no es un problema sino una vida humana que merece nacer, crecer, ser amada y desarrollarse en plenitud. Independientemente de nuestras convicciones de fe, creemos junto a muchos que una sociedad que entiende la relación sexual exclusivamente desde la perspectiva individualista y hedonista, es una sociedad en evidente estado de deterioro.

18. Mons. Fernando Chomalí explicará, a continuación, algunos aspectos antropológicos y técnicos más específicos acerca del Proyecto. Agradezco mucho este espacio que nos brindan para expresar nuestro punto de vista que sólo busca, como hemos dicho, el mayor bien de nuestro país y de su gente.

+ Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile
12 de Octubre de 2009
Autor: Dr. Eduardo Oré Sosa quien es miembro alterno de la comisión revisadora del código penal.

Perú defiende la vida 'No a la Despenalización del Aborto'

A veces las formas en que aparecen algunas cosas dicen mucho de ellas. La propuesta para despenalizar el autoaborto y el aborto con consentimiento de la gestante ―así, de manera libre, sin indicación o plazo de ningún tipo― fue presentada por la Dra. Rosa Mavila a la Comisión Especial Revisora del Código Penal del Congreso de la República. Semanas más tarde la misma comisionada modificó su propuesta inicial con relación al delito de autoaborto previsto en el artículo 114 del Código Penal vigente, proponiendo esta vez despenalizar este ilícito cuando se produzca antes de las doce semanas de gestación, siempre que se produzca en circunstancias derivadas de precariedad económica, de las condiciones en que ha sobrevenido la concepción, o factores de edad, sociales o familiares. Ahí no queda todo. A la semana siguiente, para más señas, el mismo día en que se iba a debatir y votar las propuestas sobre uno de los delitos que genera más polémica en nuestro texto punitivo, nuevamente se nos alcanza la propuesta de la Dra. Rosa Mavila con ciertas modificaciones a los artículos 119 y 120, donde se regula el aborto terapéutico, el eugenésico, el aborto por violación y otros.

Pero si ya esto puede dar alguna idea del rigor con que la referida comisionada trabajó este tema, faltaba mencionar que en la misma sesión donde se debatió y votó este importante asunto, la Dra. Rosa Mavila renunció a gran parte de sus propuestas, “allanándose” a las presentadas por el Profesor Dr. Víctor Prado Saldarriaga. Propuesta de este último que, seguro por sus labores como Magistrado Supremo y docente, no pudo hacérnosla llegar antes. Todo esto, desde luego, quedará en el terreno de lo anecdótico. Fuera de ello, hay puntos importantes que consideramos deben ser abordados.

Una cosa es despenalizar el aborto (señalar que no es punible en determinados casos), y otra muy distinta considerar que se trata de un comportamiento valorado positivamente por el ordenamiento jurídico. Por más que algún día se llegara a despenalizar el aborto por violación y el aborto eugenésico (cosa que no creemos, ni deseamos), acabar con la vida del concebido jamás podrá ser considerado un derecho de la madre gestante. No hay, pues, tal derecho a abortar, como se han apresurado a sostener algunos grupos feministas.

Esto es fácil de apreciar con un ejemplo. ¿Podría válidamente sostenerse que los hijos tienen el derecho de birlar la billetera de sus padres, sólo porque no son reprimibles los hurtos entre ascendientes y descendientes (art. 208 del Código Penal)? ¿De pronto los ciudadanos tienen derecho a robar pan y fruta de los supermercados porque el sistema penal considere inconveniente perseguir los delitos de bagatela?

El aborto por violación y el aborto eugenésico, en este sentido, siempre constituirán comportamientos valorados negativamente por el ordenamiento jurídico, pues atentan contra un bien jurídico de máxima importancia en cualquier sociedad regida bajo los cánones de un Estado democrático de Derecho: el derecho a la vida. Sin el respeto del derecho a la vida ―que según la Convención Americana de Derechos Humanos, la Constitución, el Código Civil y el Código de los Niños y Adolescentes se protege desde el momento de la concepción―, los demás derechos pierden sentido.

Se dice que la vida no es un derecho absoluto. Desde el punto de vista del Derecho penal eso no se discute, está sumamente claro: basta citar la legítima defensa y el estado de necesidad exculpante (este último con el clásico ejemplo de la Tabla de Carneades, donde un náufrago mata a otro con el fin de hacerse de la tabla que sólo puede soportar el peso de uno, para así salvarse) como supuestos donde ese acto de matar no genera responsabilidad penal. Y entendemos que cuando el Dr. Víctor Prado propone despenalizar el aborto eugenésico y el aborto por violación no niega el desvalor de la conducta (hay merecimiento de pena), pero seguro considera que desde el punto de vista político criminal no hay necesidad de pena. Como los casos arriba señalados de los hurtos entre padres e hijos, o los delitos de bagatela, donde se estima innecesaria la intervención del Derecho Penal. ¿Pero vale aplicar ello cuando ya no hablamos del bien jurídico patrimonio, sino de la eliminación dolosa de una vida humana?

Lo peor de todo esto es que se han juntado supuestos totalmente diferentes, a saber, el aborto terapéutico ―en el que corre peligro la vida de la madre― con el aborto eugenésico y el aborto por violación. Uno podría entender que los hospitales del Estado se ocupen del primer caso, evidentemente tratando de salvar la vida de ambos (madre gestante y concebido), ¿pero cómo pedir que dinero del Estado se invierta en prácticas que suponen acabar con vidas humanas?

Peor aún si se abre la puerta para la eliminación impune de seres humanos cuando sea “probable” que nazcan con determinadas enfermedades o malformaciones. Desde luego todos deseamos tener hijos sanos y fuertes, pero lo que no se puede permitir en un Estado de Derecho es la eliminación de una vida humana porque exista la posibilidad de que el niño nazca enfermo o discapacitado, o porque le aguarde una situación de pobreza. No podría haber mayor discriminación, pues a ellos les depararía una menor protección.

Por otro lado, la violación sexual es un hecho sumamente traumático para la víctima. Eso es indudable. Pero un enfoque victimológico, reiteradamente invocado por la Dra. Rosa Mavila, también debe tener en cuenta a esa otra víctima inocente que es el concebido. A esa vida en gestación no se le puede despojar de su condición humana para, a continuación, tratarlo como un objeto desechable. Más aún si el aborto en sí no sólo no ayuda a la recuperación de la víctima de violación, sino que le añade el trauma de la práctica abortiva. Es decir, al trauma de la violación se le añaden dos males: la muerte de una vida inocente y el trauma del aborto.

Aquí no se trata de un cuestionamiento moral (que también lo tenemos, desde luego), sino de un cuestionamiento esencialmente jurídico. No estamos ante la consideración de un método anticonceptivo, sino ante la intención de despenalizar prácticas abortivas, es decir, la muerte de seres humanos. Asimismo, la Dra. Rosa Mavila sostiene que las altas cifras de mortalidad materna por prácticas abortivas clandestinas constituyen un argumento en favor de la despenalización. Con esto se olvida a la víctima principal del delito de aborto: el concebido. No existe norma internacional alguna que obligue al Estado peruano a despenalizar el aborto (lo que se viene presentando son algunos documentos que tienen el valor de recomendaciones generales), pues el justo reconocimiento de los derechos de la mujer jamás podrá ser interpretado en el sentido de concederle un señorío sobre la vida de otro ser humano. Tampoco nos parece un buen argumento que algunos países del entorno (no casi todos, como sostuvo el Dr. Víctor Prado) hayan despenalizado estos supuestos. Que en otros países se acabe impunemente con la vida de seres humanos inocentes no tiene porqué obligarnos a hacer lo mismo.

¿Qué decir, finalmente, de aquella madre que mata a su hijo menor de un año sólo porque éste tiene alguna discapacidad, fue producto de una violación o porque vive en una situación de miseria? Cierto, matarlo constituiría un grave delito… pero no tiene por qué dejar de serlo, cuando se le mata antes de que nazca.


karla rouillon gallangos desde la concepcion ya es bebe