22/01/12: Peritaje internacional

Una labor imparcial y prolija de los peritos internacionales que revisarán el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto minero Conga, contribuirá a reconstruir la confianza de la población de Cajamarca, dijo el representante de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental.
Su presidente, Jorge Caillaux, señaló que eso es indispensable para poder actuar con objetividad frente al impacto ambiental que se estima tendrá esa inversión minera, ubicada en las alturas de esa región norandina.
La ejecución de ese peritaje fue uno de los acuerdos alcanzados por el Ejecutivo con autoridades y representantes sociales de Cajamarca, con el objetivo de solucionar las controversias sobre el desarrollo de ese proyecto y su posible impacto ambiental negativo.
Caillaux indicó que el trabajo de estos especialistas –que serán presentados en los próximos días- estará bajo el escrutinio y la observación de la opinión pública nacional e internacional, ya que está en juego el tema de la inversión y del respeto al medioambiente.
Manifestó que el peritaje internacional constituirá un instrumento para prevenir, controlar y minimizar los impactos que pueda generar ese proyecto al ecosistema.
“La importancia del peritaje pasa por generar una situación de confianza. Que el proyecto vaya siempre y cuando exista una relación de confianza entre la empresa, los inversionistas y las comunidades locales”, declaró a la Agencia Andina.
Según dijo, si no se puede construir confianza, cualquier inversión, sea del tamaño que sea, está condenada a vivir en una suerte de inestabilidad, en una fragilidad de visión de futuro.
Agregó, por ello, que crear confianza dependerá mucho de quiénes van a ser los peritos internacionales y de la labor que realizarán; aunque expresó su confianza en que serán profesionales de la más alta calidad, “como lo asegurado el ministro del Ambiente”.
Subrayó que lo importante –dijo- es lograr que las recomendaciones del peritaje internacional permitan a todas las partes llegar a un acuerdo y empezar a “reconstruir los niveles de confianza perdidos”.
Lamentó que algunas autoridades y representantes de Cajamarca pretendan poner en cuestión este esfuerzo del Poder Ejecutivo para poner solucionar las controversias sobre el proyecto minero Conga, suspendido por pedido del Gobierno.
El titular de la SPDA recordó que existen proyectos extractivos exitosos en distintas partes del mundo, incluido en el Perú, donde se ha logrado construir relaciones de empatía entre el desarrollo minero y el agropecuario.
El Ejecutivo promueve la realización de un peritaje internacional al EIA del proyecto Conga, con la finalidad de despejar todas las dudas y preocupaciones de la población sobre el posible impacto del proyecto Conga en los recursos hídricos de la zona.
MINAM
A fines de julio de 2011, Newmont anunció la financiación total del proyecto Conga y desencadenó con ello, entre otras cosas, la oposición a ese proyecto que pocos meses después, al enfrentar a los ministros de Energía y Minas y del Ambiente, liquidó el primer Gabinete del presidente Ollanta Humala.
Durante esos meses, Yanacocha negoció reservadamente la contratación de una nueva gerencia que tendría –según una de las versiones mejor calificadas– la responsabilidad crucial de “mejorar las relaciones con las autoridades regionales y locales”, en favor de Yanacocha, frente al conflicto social en desarrollo.
La persona con la que Yanacocha negoció para que asumiera el puesto, fue Manuel Pulgar Vidal. Se trató de una negociación prolongada, entre julio y octubre del año pasado, que al final no se consumó en una contratación. Pocas semanas después, sin embargo, Manuel Pulgar Vidal fue nombrado como el nuevo ministro del Ambiente.
Las conversaciones entre Pulgar Vidal y Yanacocha se extendieron por cuatro meses, en los que hubo llamadas telefónicas, reuniones con altos directivos de la empresa, ofertas y contraofertas laborales enviadas por la Oficina de Recursos humanos al hoy ministro.
Hay más de una versión sobre cuáles iban a ser las funciones del nuevo gerente. Según el vicepresidente regional de asuntos legales y corporativos de Yanacocha, Javier Velarde Zapater –quien encabezó el proceso de selección–, se trataba de dirigir una gerencia de regulación para hacer un seguimiento a las normas vinculadas con el sector.
El actual ministro Pulgar Vidal tiene, sin embargo, una versión diferente. Entrevistado por IDL-R, Pulgar Vidal dijo que la tarea encomendada iba a ser: “mejorar las relaciones con las autoridades regionales y locales”.
Era un puesto fundamental para la minera. En esas semanas, como se recuerda, el presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, había pedido públicamente al entonces premier Salomón Lerner y al ex ministro del Ambiente, Ricardo Giesecke, la revisión del estudio de impacto ambiental de Conga, durante una de las primeras movilizaciones en la ciudad de Cajamarca.
Lo siguiente es un extracto de la versión de Pulgar Vidal.
“Manuel Pulgar Vidal (MP): Lo primero fue una llamada telefónica de Javier Velarde (…). Compartí esta información con algunos amigos, […]intercambiamos algunas ideas. El 19 de setiembre recibí una oferta escrita y dije no el 20 en la tarde. El 21 me hicieron una contraoferta escrita, y posteriormente el 11 de octubre dije no (por teléfono a Javier Velarde) y el 13 presenté la carta (en la que, según él, rechazaba formalmente la oferta laboral).
IDL-R: ¿Pero hubo más de una reunión con ellos [Yanacocha]?
MP: Claro, con Javier (Velarde) y Tito (Luis) Campos (director de Medio Ambiente y Responsabilidad Social para Sudamérica de Yanacocha). Y no me interesó. Esto ha sido una oferta laboral y yo siempre digo que las ofertas laborales hay que escucharlas. Mi respuesta fue que no era la línea de carrera que yo quiero”.
En diálogo con IDL-R, Velarde y Campos, señalaron que las negociaciones en realidad comenzaron entre mayo y julio del año pasado.
El ministro atribuyó las conversaciones con los altos directivos de la minera a una especie de sondeo laboral. “Siempre he creído que cuando a uno le quieren hacer una oferta laboral, ¿entonces qué te están ofreciendo? Uno también tiene que saber la manera cómo el mercado, las relaciones, sea de donde vengan las cosas, a uno lo valoran”, argumentó.
¿Cuál fue la oferta de sueldo que le hizo Yanacocha?, preguntó IDL-R. “30 mil o 31 mil soles el básico”, respondió el ministro.
Según Velarde se entrevistó también a otros profesionales como candidatos. Sin embargo, fuentes consultadas por IDL-R indicaron que el puesto se creó especialmente para Pulgar Vidal.
Lo cierto es que cuando el hoy ministro Pulgar Vidal y Yanacocha no llegaron a un acuerdo laboral, poco tiempo después la creación del nuevo puesto fue cancelada.
¿El informe fantasma?
El ahora ministro tendrá un papel clave en la ejecución del peritaje internacional que se hará al estudio de impacto ambiental del proyecto Conga, observado severamente por su antecesor en el informe 001-2011 revelado por IDL-R.
Extrañamente, Pulgar Vidal dijo el pasado domingo 15 que el Informe no se encontraba en su ministerio y que, por lo tanto, no tenía carácter oficial. Y, en forma aún más extraña, un espectacularmente desmemoriado ex ministro Ricardo Giesecke se refirió al informe presuntamente extraviado como nada más que un “ayuda memoria” o “resumen ejecutivo”.
En la entrevista con IDL-R, Pulgar Vidal aseguró que no hubo ninguna “coordinación” con Giesecke en restarle valor al informe:
“MP: No hay en este ministerio desde que yo he entrado un informe con estas características. Y eso es bien interesante porque yo no inicio un ataque, ni esta es una táctica para minimizar el informe. (…) Desde un punto de vista formal, no puedo plantear que ese es un documento oficial.
IDL-R: Un documento que entrega la máxima autoridad del sector al premier, ¿no es de carácter oficial?
MP: Creo que la respuesta sobre la oficialidad no la he dado yo sino el ex ministro. Él, que es el supuesto autor del documento, sale públicamente y dice: no hay un documento oficial (…). En el acto formal de entrega (de cargo) que hacen (los ex viceministros) José de Echave y Hugo Cabieses no se incorpora tampoco ese documento. En este ministerio no se quedó. Pero si quien es el autor dice que nunca hubo, ¿de qué documento oficial estamos hablando?
El ex viceministro de Desarrollo Estratégico de Recursos Naturales, Hugo Cabieses, informó a IDL-R que el 13 de diciembre se reunió con el nuevo ministro para hacer un balance de su gestión y le mencionó que entre los temas pendientes y urgentes, estaba el caso Conga y la difusión del informe con las observaciones al EIA. “El ministro no me solicitó copia del mismo”, indicó Cabieses.
José de Echave, ex viceministro de Gestión Ambiental, aseguró que debido a que su salida fue antes del nombramiento del Pulgar Vidal, era imposible hacer una transferencia del cargo y que era Giesecke quien debió entregar el documento.
En varios momentos de la entrevista con IDL-R, el ministro del Ambiente insistió que ninguno de los directores que participaron en la elaboración del informe y que aún trabajan en la institución, tenían una copia. Sin embargo, algunos de los funcionarios que elaboraron el documento, confirmaron que por lo menos la encargada de la dirección general de Políticas, Normas e Instrumentos de Gestión Ambiental, Milagros Verástegui, tenía copia física y electrónica del estudio.
IDL-R se comunicó con Verástegui, pero ésta no quiso dar declaraciones.
Sobre el contenido del informe, el ministro evitó pronunciarse.
“IDL-R: ¿Considera que el informe tiene alguna validez y debe ser tomado en cuenta en el peritaje?
MP: Como mencionó el ministro Valdés, él va a anunciar el tema del peritaje. Y en ese momento, habrán peritos designados que van a tener que merituar (sic) una serie de documentos, algunos oficiales y otros no oficiales que, sobre el caso Conga, pueda haberse generado. Este documento va a ser considerado. Vamos a enviar una copia formal a los peritos para que lo evalúen.Una cosa es que yo tenga que cumplir con una formalidad y otra cosa es el contenido.
IDL-R: ¿Cuál es su posición sobre las observaciones del informe?
MP: Deberán ser los peritos los que sopesen esta información. Dejemos que los peritos concluyan su labor y sabremos cuál es la valoración exacta de esto.
Pulgar Vidal aseguró que solicitará a la Oficina de Control Interno que se inicie una investigación para saber qué pasó con el Informe que, según indica, anda buscando desde que asumió el cargo, hasta que todo el mundo menos él lo encontró.
Fuente: IDL Reporteros.
Su presidente, Jorge Caillaux, señaló que eso es indispensable para poder actuar con objetividad frente al impacto ambiental que se estima tendrá esa inversión minera, ubicada en las alturas de esa región norandina.
La ejecución de ese peritaje fue uno de los acuerdos alcanzados por el Ejecutivo con autoridades y representantes sociales de Cajamarca, con el objetivo de solucionar las controversias sobre el desarrollo de ese proyecto y su posible impacto ambiental negativo.
Caillaux indicó que el trabajo de estos especialistas –que serán presentados en los próximos días- estará bajo el escrutinio y la observación de la opinión pública nacional e internacional, ya que está en juego el tema de la inversión y del respeto al medioambiente.
Manifestó que el peritaje internacional constituirá un instrumento para prevenir, controlar y minimizar los impactos que pueda generar ese proyecto al ecosistema.
“La importancia del peritaje pasa por generar una situación de confianza. Que el proyecto vaya siempre y cuando exista una relación de confianza entre la empresa, los inversionistas y las comunidades locales”, declaró a la Agencia Andina.
Según dijo, si no se puede construir confianza, cualquier inversión, sea del tamaño que sea, está condenada a vivir en una suerte de inestabilidad, en una fragilidad de visión de futuro.
Agregó, por ello, que crear confianza dependerá mucho de quiénes van a ser los peritos internacionales y de la labor que realizarán; aunque expresó su confianza en que serán profesionales de la más alta calidad, “como lo asegurado el ministro del Ambiente”.
Subrayó que lo importante –dijo- es lograr que las recomendaciones del peritaje internacional permitan a todas las partes llegar a un acuerdo y empezar a “reconstruir los niveles de confianza perdidos”.
Lamentó que algunas autoridades y representantes de Cajamarca pretendan poner en cuestión este esfuerzo del Poder Ejecutivo para poner solucionar las controversias sobre el proyecto minero Conga, suspendido por pedido del Gobierno.
El titular de la SPDA recordó que existen proyectos extractivos exitosos en distintas partes del mundo, incluido en el Perú, donde se ha logrado construir relaciones de empatía entre el desarrollo minero y el agropecuario.
El Ejecutivo promueve la realización de un peritaje internacional al EIA del proyecto Conga, con la finalidad de despejar todas las dudas y preocupaciones de la población sobre el posible impacto del proyecto Conga en los recursos hídricos de la zona.
MINAM
A fines de julio de 2011, Newmont anunció la financiación total del proyecto Conga y desencadenó con ello, entre otras cosas, la oposición a ese proyecto que pocos meses después, al enfrentar a los ministros de Energía y Minas y del Ambiente, liquidó el primer Gabinete del presidente Ollanta Humala.
Durante esos meses, Yanacocha negoció reservadamente la contratación de una nueva gerencia que tendría –según una de las versiones mejor calificadas– la responsabilidad crucial de “mejorar las relaciones con las autoridades regionales y locales”, en favor de Yanacocha, frente al conflicto social en desarrollo.
La persona con la que Yanacocha negoció para que asumiera el puesto, fue Manuel Pulgar Vidal. Se trató de una negociación prolongada, entre julio y octubre del año pasado, que al final no se consumó en una contratación. Pocas semanas después, sin embargo, Manuel Pulgar Vidal fue nombrado como el nuevo ministro del Ambiente.
Las conversaciones entre Pulgar Vidal y Yanacocha se extendieron por cuatro meses, en los que hubo llamadas telefónicas, reuniones con altos directivos de la empresa, ofertas y contraofertas laborales enviadas por la Oficina de Recursos humanos al hoy ministro.
Hay más de una versión sobre cuáles iban a ser las funciones del nuevo gerente. Según el vicepresidente regional de asuntos legales y corporativos de Yanacocha, Javier Velarde Zapater –quien encabezó el proceso de selección–, se trataba de dirigir una gerencia de regulación para hacer un seguimiento a las normas vinculadas con el sector.
El actual ministro Pulgar Vidal tiene, sin embargo, una versión diferente. Entrevistado por IDL-R, Pulgar Vidal dijo que la tarea encomendada iba a ser: “mejorar las relaciones con las autoridades regionales y locales”.
Era un puesto fundamental para la minera. En esas semanas, como se recuerda, el presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, había pedido públicamente al entonces premier Salomón Lerner y al ex ministro del Ambiente, Ricardo Giesecke, la revisión del estudio de impacto ambiental de Conga, durante una de las primeras movilizaciones en la ciudad de Cajamarca.
Lo siguiente es un extracto de la versión de Pulgar Vidal.
“Manuel Pulgar Vidal (MP): Lo primero fue una llamada telefónica de Javier Velarde (…). Compartí esta información con algunos amigos, […]intercambiamos algunas ideas. El 19 de setiembre recibí una oferta escrita y dije no el 20 en la tarde. El 21 me hicieron una contraoferta escrita, y posteriormente el 11 de octubre dije no (por teléfono a Javier Velarde) y el 13 presenté la carta (en la que, según él, rechazaba formalmente la oferta laboral).
IDL-R: ¿Pero hubo más de una reunión con ellos [Yanacocha]?
MP: Claro, con Javier (Velarde) y Tito (Luis) Campos (director de Medio Ambiente y Responsabilidad Social para Sudamérica de Yanacocha). Y no me interesó. Esto ha sido una oferta laboral y yo siempre digo que las ofertas laborales hay que escucharlas. Mi respuesta fue que no era la línea de carrera que yo quiero”.
En diálogo con IDL-R, Velarde y Campos, señalaron que las negociaciones en realidad comenzaron entre mayo y julio del año pasado.
El ministro atribuyó las conversaciones con los altos directivos de la minera a una especie de sondeo laboral. “Siempre he creído que cuando a uno le quieren hacer una oferta laboral, ¿entonces qué te están ofreciendo? Uno también tiene que saber la manera cómo el mercado, las relaciones, sea de donde vengan las cosas, a uno lo valoran”, argumentó.
¿Cuál fue la oferta de sueldo que le hizo Yanacocha?, preguntó IDL-R. “30 mil o 31 mil soles el básico”, respondió el ministro.
Según Velarde se entrevistó también a otros profesionales como candidatos. Sin embargo, fuentes consultadas por IDL-R indicaron que el puesto se creó especialmente para Pulgar Vidal.
Lo cierto es que cuando el hoy ministro Pulgar Vidal y Yanacocha no llegaron a un acuerdo laboral, poco tiempo después la creación del nuevo puesto fue cancelada.
¿El informe fantasma?
El ahora ministro tendrá un papel clave en la ejecución del peritaje internacional que se hará al estudio de impacto ambiental del proyecto Conga, observado severamente por su antecesor en el informe 001-2011 revelado por IDL-R.
Extrañamente, Pulgar Vidal dijo el pasado domingo 15 que el Informe no se encontraba en su ministerio y que, por lo tanto, no tenía carácter oficial. Y, en forma aún más extraña, un espectacularmente desmemoriado ex ministro Ricardo Giesecke se refirió al informe presuntamente extraviado como nada más que un “ayuda memoria” o “resumen ejecutivo”.
En la entrevista con IDL-R, Pulgar Vidal aseguró que no hubo ninguna “coordinación” con Giesecke en restarle valor al informe:
“MP: No hay en este ministerio desde que yo he entrado un informe con estas características. Y eso es bien interesante porque yo no inicio un ataque, ni esta es una táctica para minimizar el informe. (…) Desde un punto de vista formal, no puedo plantear que ese es un documento oficial.
IDL-R: Un documento que entrega la máxima autoridad del sector al premier, ¿no es de carácter oficial?
MP: Creo que la respuesta sobre la oficialidad no la he dado yo sino el ex ministro. Él, que es el supuesto autor del documento, sale públicamente y dice: no hay un documento oficial (…). En el acto formal de entrega (de cargo) que hacen (los ex viceministros) José de Echave y Hugo Cabieses no se incorpora tampoco ese documento. En este ministerio no se quedó. Pero si quien es el autor dice que nunca hubo, ¿de qué documento oficial estamos hablando?
El ex viceministro de Desarrollo Estratégico de Recursos Naturales, Hugo Cabieses, informó a IDL-R que el 13 de diciembre se reunió con el nuevo ministro para hacer un balance de su gestión y le mencionó que entre los temas pendientes y urgentes, estaba el caso Conga y la difusión del informe con las observaciones al EIA. “El ministro no me solicitó copia del mismo”, indicó Cabieses.
José de Echave, ex viceministro de Gestión Ambiental, aseguró que debido a que su salida fue antes del nombramiento del Pulgar Vidal, era imposible hacer una transferencia del cargo y que era Giesecke quien debió entregar el documento.
En varios momentos de la entrevista con IDL-R, el ministro del Ambiente insistió que ninguno de los directores que participaron en la elaboración del informe y que aún trabajan en la institución, tenían una copia. Sin embargo, algunos de los funcionarios que elaboraron el documento, confirmaron que por lo menos la encargada de la dirección general de Políticas, Normas e Instrumentos de Gestión Ambiental, Milagros Verástegui, tenía copia física y electrónica del estudio.
IDL-R se comunicó con Verástegui, pero ésta no quiso dar declaraciones.
Sobre el contenido del informe, el ministro evitó pronunciarse.
“IDL-R: ¿Considera que el informe tiene alguna validez y debe ser tomado en cuenta en el peritaje?
MP: Como mencionó el ministro Valdés, él va a anunciar el tema del peritaje. Y en ese momento, habrán peritos designados que van a tener que merituar (sic) una serie de documentos, algunos oficiales y otros no oficiales que, sobre el caso Conga, pueda haberse generado. Este documento va a ser considerado. Vamos a enviar una copia formal a los peritos para que lo evalúen.Una cosa es que yo tenga que cumplir con una formalidad y otra cosa es el contenido.
IDL-R: ¿Cuál es su posición sobre las observaciones del informe?
MP: Deberán ser los peritos los que sopesen esta información. Dejemos que los peritos concluyan su labor y sabremos cuál es la valoración exacta de esto.
Pulgar Vidal aseguró que solicitará a la Oficina de Control Interno que se inicie una investigación para saber qué pasó con el Informe que, según indica, anda buscando desde que asumió el cargo, hasta que todo el mundo menos él lo encontró.
21/01/12: Luis María Grignion de Monfort

Por José Antonio Varela Vidal
El padre Santino Brembilla es el primer italiano superior general de la Compañía de María, conocida popularmente como Misioneros Monfortianos. Se encuentra ejerciendo este servicio por un segundo periodo. En esta entrevista afronta los desafíos que vive hoy la vida religiosa ante la llamada por Benedicto XVI a una Nueva Evangelización. En sucesivas entrevistas, otras familias religiosas expondrán su actual momento y cuál será su respuesta al actual reto de transmitir la buena noticia al mundo de hoy, desde su carisma propio.
El padre Santino Brembilla, misionero por muchos años en América Latina, habla con claridad, en esta entrevista concedida a ZENIT, sobre los desafíos de la vida religiosa en la nueva evangelización y otros aspectos actuales de esta familia fundada por san Luis María Grignion de Monfort.
Hace algunas semanas, las congregaciones religiosas de todo el mundo se reunieron para hablar de la Nueva Evangelización, y la pregunta que ha quedado en el ambiente es ¿qué cambios se verán a mediano plazo entre los religiosos?
P. Brembilla: Se tocó el tema y me dio gusto que todos estemos apuntando a lo esencial en la vida religiosa, que es la conversión al Evangelio de las comunidades y en especial de las personas. Para esto se dará un acento especial en la formación permanente, así como en vivir con pasión, intensidad y profundidad el día a día, siempre a la luz de la palabra de Dios. Y algo fundamental: debemos ser consecuentes, pues antes de hablar de evangelizar a los demás, el primero que debe estar evangelizado es uno mismo y las comunidades. Hemos salido convencidos de que se debe hacer un profundo trabajo hacia el interior.
A su parecer, ¿por qué ha “bajado” esa pasión?
P. Brembilla: Son muchas las causas y una es que en las congregaciones ha entrado también la cultura de la secularización. Aunque se dice que creemos y vivimos nuestra vocación, el estilo de vida y lo que pensamos tiene mucho que ver con la mentalidad de la secularización. Hay otra causa, especialmente en el norte del mundo donde faltan vocaciones, y es el hecho de que sin nuevas generaciones que traigan entusiasmo y deseos de cambiar, los que han quedado envejeciendo se han asentado, perdiendo esta pasión y este empuje que se necesita para una renovación continua de nuestro servicio a la evangelización.
¿Qué pistas y orientaciones se vienen dando para retomar esta fidelidad evangélica?
P. Brembilla: Nosotros por ejemplo, en el Capítulo general de mayo de 2011, dimos líneas orientativas para seguir este camino, que debe verse en nosotros, entre nosotros y, a través de nosotros, en los demás. Es así que si no hacemos este cambio profundo en nosotros mismos y en fraternidad, para pasar de una “vida común” a una “comunión de vida”, no seremos un signo de la buena noticia del Reino en la sociedad de hoy.
En la asamblea de superiores mayores del año pasado se identificaron varios contextos de vivencia de la fe, de por sí difíciles: indiferencia, o los que han abandonado, u otros que “no la necesitan”…, ¿qué tipo de respuesta podrán dar las congregaciones a esta exigencia?
P. Brembilla: Esto nos exige una manera nueva de relacionarnos con todo este pueblo que vive un ateísmo práctico, que se ha alejado de la fe o de un camino de vida espiritual. Debemos ser luz, signo, vivir en coherencia con el Evangelio. Porque las personas hoy, a pesar de la secularización y el desinterés por un camino de fe, tienen sed de valores; y una estrategia nueva sería el contacto, el diálogo, la escucha, saber acompañarlos en procesos muy difíciles, sea por la crisis financiera o en la familia. Es importante que los religiosos estemos presentes y atentos, porque con las preguntas de la gente encontraremos caminos para retomar el sentido de la vida.
Algunos se preguntan cuál es el rol de la nueva evangelización, diferente de la misión ad gentes... Para los monfortianos, que están en los dos campos, ¿cómo se actuará en ambas?
P. Brembilla: Hasta hace unas décadas se hablaba solo de evangelización ad gentes, pero actualmente con todas estas sociedades creyentes que eran católicas y que hoy se han alejado, se habla de una evangelización para el hombre de hoy. Y esta va en todo sentido, no solo del norte al sur del mundo, sino con la participación de todos. Yo hice bastantes años de labor en el Perú, y allá hay más satisfacción con el trabajo misionero que en ciertos países. Europa es definitivamente, un desafío importante al que debemos responder.
¿Cuál puede ser el aporte de los misioneros del “sur” al “norte”?
P. Brembilla: Lo que se necesita es gente con pasión. El trabajo de anunciar el evangelio se hace solo cuando hay esa pasión que te quema el corazón como los discípulos de Emaús... Por eso la importancia de formar bien a aquellas vocaciones para la vida religiosa que provienen del sur. No debemos preocuparnos tanto del número, sino de la calidad, es decir, de la profundidad y de la coherencia de vida.
¿Cómo “matar” el secularismo que usted identifica en las congregaciones y órdenes religiosas?
P. Brembilla: No es fácil, porque ha penetrado de tal forma que no se le ve morir… Y me refiero a una vida muy cómoda, diría burguesa, donde se habla de los tres votos pero muchas veces la pobreza no se vive; y tampoco la obediencia, donde el individualismo ha penetrado la vida religiosa de tal forma que cuando buscamos voluntad para el servicio que se requiere, es difícil encontrar disponibilidad. Hay cosas que deben morir en los próximos años para renovarnos.
Se venía diciendo en estos días en Italia, que la Iglesia tiene muchas exenciones fiscales, beneficios, por lo que se ha abierto el debate sobre lo que debe (y no) pagar la Iglesia…
P. Brembilla: Para mí es fundamental la información, que debe ser exacta y real. Si las instituciones religiosas tienen actividades lucrativas, deben atenerse a las leyes del Estado, pagando impuestos para el bien de la sociedad. Al mismo tiempo, las obras de caridad y de solidaridad deben ser públicas y conocidas para que la gente esté conforme con las exenciones. Por ejemplo en Italia, dentro del mundo de los migrantes que son los nuevos pobres, hay religiosos que hacen un servicio encomiable y se les debe apoyar.
La congregación de los Misioneros Monfortianos ha cumplido 300 años, con una importante presencia en Haití durante 150, o en el Perú que ya son 50 años. ¿Qué significa todo esto para usted?
P. Brembilla: Como me decía mucha gente en el Perú, donde fui para la celebración: “Estamos agradecidos por todo el bien que han hecho en el país; la presencia de la comunidad monfortiana ha sido un regalo del Señor”. Para nosotros es un motivo que nos llama a seguir con la misma pasión y dedicación, a fin de vivir nuestro carisma al servicio del Evangelio.
Hablando de la evangelización en América Latina, esta también tiene críticas… ¿A usted qué le parece el trabajo que se viene realizando allí?
P. Brembilla: La falta de una mayor presencia, más profunda y seria de la Iglesia católica, es un serio problema. Un recuerdo de mi trabajo en el Perú fue que cuando llegué a la selva de Uchiza, en el departamento de San Martín, la parroquia que me asignaron abarcaba ochenta pueblos, con una sola iglesia en el mismo pueblo de Uchiza, y donde solo participaba la gente mayor. Cuando comencé a trabajar en las comunidades y a visitar los pueblitos, una señora me decía que era católica pero que cada fin de semana iba a un grupo evangélico diferente, a fin de escuchar el Evangelio y cantar, porque los católicos no se reunían. Otra me decía que no iba a los templos, pero enviaba a sus hijos por que si no, ¿cómo aprenderían la palabra de Dios? Pienso que el vacío dejado por nuestra Iglesia es la causa del gradual alejamiento de la gente que quiere vivir su fe. Por ejemplo, yo trabajé con la ayuda de muchos laicos, a quienes reunía cada mes para formarlos, y así pudiesen conducir ellos las comunidades. Era un modo de encontrarlas preparadas y animadas durante mis visitas. Esto es algo que hay que continuar o retomar como prioridad, porque con la formación de laicos comprometidos -que asuman sus responsabilidades-, se fortalecerán nuestras comunidades católicas.
¿Y los monfortonianos cómo podrán responder a la nueva evangelización?
P. Brembilla: Justamente, como acabamos de celebrar los 300 años y en el 2016 celebraremos 300 años de la muerte de nuestro fundador, hemos pensado especialmente desde 2012, en que se cumplen otros 300 años desde que Montfort escribió el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, proponer a los hermanos de la congregación una seria reflexión para reapropiarnos de la espiritualidad monfortiana, acudiendo también a otras obras suyas. Así podremos llegar a celebrar los 300 años de la muerte del fundador, no solo con gestos exteriores, sino a través de un camino que renueve nuestras vidas personales y las de las comunidades. Cuando visitamos al papa en mayo, él con un rostro amable nos dijo que Juan Pablo II era una gran figura que había difundido por todo el mundo la profundidad de la espiritualidad de nuestro santo fundador. Y también en la homilía de la misa de beatificación, el papa citó dos veces a Monfort, señalándolo como un santo que influyó mucho en la espiritualidad del nuevo beato.
¿Alguna otra ‘proyección’ que pueda adelantar a los lectores?
P. Brembilla: Desde el nuevo gobierno tenemos el deseo de centrarnos en el carisma que nos ha dejado como herencia Monfort, ya que nuestra congregación -por situaciones históricas-, se ha metido en todo: parroquias, colegios y otras más, haciéndonos perder nuestra especificidad que es la evangelización a través de las misiones. Nuestro Capítulo nos ha pedido elegir con coraje y audacia, a fin de retomar este camino de coherencia con el carisma que nos dejó el fundador.
¿Cómo está desarrollada la congregación actualmente?
P. Brembilla: No somos muchos, solo 900 religiosos en el mundo, presentes en 27 países. En las ultimas décadas se ha ido estabilizando con vocaciones provenientes de Filipinas, Indonesia, India y Papúa en Asia, aunque también tenemos de África y de América Latina. Y como en Europa está bajando mucho, venimos buscamos caminos de colaboración internacional para que en aquellos lugares históricos, donde hay nuevos desafíos, podamos crear comunidades internacionales para profundizar la formación y espiritualidad monfortianas; un ejemplo será en Francia, donde están nuestros orígenes. Finalmente, limitaremos compromisos en parroquias, para dejar que el clero diocesano siga con el trabajo parroquial.
¿Cómo va el proceso para declarar a san Luis María de Monfort doctor de la Iglesia?
P. Brembilla: Se ha bloqueado un poco el camino, pero el mismo papa ha dicho que se siga trabajando. El padre carmelita Lethel, que predicó el retiro de Cuaresma al Papa y a la curia, tuvo la impresión de que Benedicto XVI, al escuchar sus reflexiones, ha tenido otra mirada sobre la figura de Monfort.
¿Qué pide la Iglesia para darle este título?
P. Brembilla: Es importante presentar toda su espiritualidad y no parcialmente como algunos movimientos la han presentado, aun distorsionándola... Debemos realizar más estudios y convocar a simposios en diversas partes del mundo, a fin de mostrar cómo él sigue influyendo en la espiritualidad de la Iglesia.
El padre Santino Brembilla es el primer italiano superior general de la Compañía de María, conocida popularmente como Misioneros Monfortianos. Se encuentra ejerciendo este servicio por un segundo periodo. En esta entrevista afronta los desafíos que vive hoy la vida religiosa ante la llamada por Benedicto XVI a una Nueva Evangelización. En sucesivas entrevistas, otras familias religiosas expondrán su actual momento y cuál será su respuesta al actual reto de transmitir la buena noticia al mundo de hoy, desde su carisma propio.
El padre Santino Brembilla, misionero por muchos años en América Latina, habla con claridad, en esta entrevista concedida a ZENIT, sobre los desafíos de la vida religiosa en la nueva evangelización y otros aspectos actuales de esta familia fundada por san Luis María Grignion de Monfort.
Hace algunas semanas, las congregaciones religiosas de todo el mundo se reunieron para hablar de la Nueva Evangelización, y la pregunta que ha quedado en el ambiente es ¿qué cambios se verán a mediano plazo entre los religiosos?
P. Brembilla: Se tocó el tema y me dio gusto que todos estemos apuntando a lo esencial en la vida religiosa, que es la conversión al Evangelio de las comunidades y en especial de las personas. Para esto se dará un acento especial en la formación permanente, así como en vivir con pasión, intensidad y profundidad el día a día, siempre a la luz de la palabra de Dios. Y algo fundamental: debemos ser consecuentes, pues antes de hablar de evangelizar a los demás, el primero que debe estar evangelizado es uno mismo y las comunidades. Hemos salido convencidos de que se debe hacer un profundo trabajo hacia el interior.
A su parecer, ¿por qué ha “bajado” esa pasión?
P. Brembilla: Son muchas las causas y una es que en las congregaciones ha entrado también la cultura de la secularización. Aunque se dice que creemos y vivimos nuestra vocación, el estilo de vida y lo que pensamos tiene mucho que ver con la mentalidad de la secularización. Hay otra causa, especialmente en el norte del mundo donde faltan vocaciones, y es el hecho de que sin nuevas generaciones que traigan entusiasmo y deseos de cambiar, los que han quedado envejeciendo se han asentado, perdiendo esta pasión y este empuje que se necesita para una renovación continua de nuestro servicio a la evangelización.
¿Qué pistas y orientaciones se vienen dando para retomar esta fidelidad evangélica?
P. Brembilla: Nosotros por ejemplo, en el Capítulo general de mayo de 2011, dimos líneas orientativas para seguir este camino, que debe verse en nosotros, entre nosotros y, a través de nosotros, en los demás. Es así que si no hacemos este cambio profundo en nosotros mismos y en fraternidad, para pasar de una “vida común” a una “comunión de vida”, no seremos un signo de la buena noticia del Reino en la sociedad de hoy.
En la asamblea de superiores mayores del año pasado se identificaron varios contextos de vivencia de la fe, de por sí difíciles: indiferencia, o los que han abandonado, u otros que “no la necesitan”…, ¿qué tipo de respuesta podrán dar las congregaciones a esta exigencia?
P. Brembilla: Esto nos exige una manera nueva de relacionarnos con todo este pueblo que vive un ateísmo práctico, que se ha alejado de la fe o de un camino de vida espiritual. Debemos ser luz, signo, vivir en coherencia con el Evangelio. Porque las personas hoy, a pesar de la secularización y el desinterés por un camino de fe, tienen sed de valores; y una estrategia nueva sería el contacto, el diálogo, la escucha, saber acompañarlos en procesos muy difíciles, sea por la crisis financiera o en la familia. Es importante que los religiosos estemos presentes y atentos, porque con las preguntas de la gente encontraremos caminos para retomar el sentido de la vida.
Algunos se preguntan cuál es el rol de la nueva evangelización, diferente de la misión ad gentes... Para los monfortianos, que están en los dos campos, ¿cómo se actuará en ambas?
P. Brembilla: Hasta hace unas décadas se hablaba solo de evangelización ad gentes, pero actualmente con todas estas sociedades creyentes que eran católicas y que hoy se han alejado, se habla de una evangelización para el hombre de hoy. Y esta va en todo sentido, no solo del norte al sur del mundo, sino con la participación de todos. Yo hice bastantes años de labor en el Perú, y allá hay más satisfacción con el trabajo misionero que en ciertos países. Europa es definitivamente, un desafío importante al que debemos responder.
¿Cuál puede ser el aporte de los misioneros del “sur” al “norte”?
P. Brembilla: Lo que se necesita es gente con pasión. El trabajo de anunciar el evangelio se hace solo cuando hay esa pasión que te quema el corazón como los discípulos de Emaús... Por eso la importancia de formar bien a aquellas vocaciones para la vida religiosa que provienen del sur. No debemos preocuparnos tanto del número, sino de la calidad, es decir, de la profundidad y de la coherencia de vida.
¿Cómo “matar” el secularismo que usted identifica en las congregaciones y órdenes religiosas?
P. Brembilla: No es fácil, porque ha penetrado de tal forma que no se le ve morir… Y me refiero a una vida muy cómoda, diría burguesa, donde se habla de los tres votos pero muchas veces la pobreza no se vive; y tampoco la obediencia, donde el individualismo ha penetrado la vida religiosa de tal forma que cuando buscamos voluntad para el servicio que se requiere, es difícil encontrar disponibilidad. Hay cosas que deben morir en los próximos años para renovarnos.
Se venía diciendo en estos días en Italia, que la Iglesia tiene muchas exenciones fiscales, beneficios, por lo que se ha abierto el debate sobre lo que debe (y no) pagar la Iglesia…
P. Brembilla: Para mí es fundamental la información, que debe ser exacta y real. Si las instituciones religiosas tienen actividades lucrativas, deben atenerse a las leyes del Estado, pagando impuestos para el bien de la sociedad. Al mismo tiempo, las obras de caridad y de solidaridad deben ser públicas y conocidas para que la gente esté conforme con las exenciones. Por ejemplo en Italia, dentro del mundo de los migrantes que son los nuevos pobres, hay religiosos que hacen un servicio encomiable y se les debe apoyar.
La congregación de los Misioneros Monfortianos ha cumplido 300 años, con una importante presencia en Haití durante 150, o en el Perú que ya son 50 años. ¿Qué significa todo esto para usted?
P. Brembilla: Como me decía mucha gente en el Perú, donde fui para la celebración: “Estamos agradecidos por todo el bien que han hecho en el país; la presencia de la comunidad monfortiana ha sido un regalo del Señor”. Para nosotros es un motivo que nos llama a seguir con la misma pasión y dedicación, a fin de vivir nuestro carisma al servicio del Evangelio.
Hablando de la evangelización en América Latina, esta también tiene críticas… ¿A usted qué le parece el trabajo que se viene realizando allí?
P. Brembilla: La falta de una mayor presencia, más profunda y seria de la Iglesia católica, es un serio problema. Un recuerdo de mi trabajo en el Perú fue que cuando llegué a la selva de Uchiza, en el departamento de San Martín, la parroquia que me asignaron abarcaba ochenta pueblos, con una sola iglesia en el mismo pueblo de Uchiza, y donde solo participaba la gente mayor. Cuando comencé a trabajar en las comunidades y a visitar los pueblitos, una señora me decía que era católica pero que cada fin de semana iba a un grupo evangélico diferente, a fin de escuchar el Evangelio y cantar, porque los católicos no se reunían. Otra me decía que no iba a los templos, pero enviaba a sus hijos por que si no, ¿cómo aprenderían la palabra de Dios? Pienso que el vacío dejado por nuestra Iglesia es la causa del gradual alejamiento de la gente que quiere vivir su fe. Por ejemplo, yo trabajé con la ayuda de muchos laicos, a quienes reunía cada mes para formarlos, y así pudiesen conducir ellos las comunidades. Era un modo de encontrarlas preparadas y animadas durante mis visitas. Esto es algo que hay que continuar o retomar como prioridad, porque con la formación de laicos comprometidos -que asuman sus responsabilidades-, se fortalecerán nuestras comunidades católicas.
¿Y los monfortonianos cómo podrán responder a la nueva evangelización?
P. Brembilla: Justamente, como acabamos de celebrar los 300 años y en el 2016 celebraremos 300 años de la muerte de nuestro fundador, hemos pensado especialmente desde 2012, en que se cumplen otros 300 años desde que Montfort escribió el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, proponer a los hermanos de la congregación una seria reflexión para reapropiarnos de la espiritualidad monfortiana, acudiendo también a otras obras suyas. Así podremos llegar a celebrar los 300 años de la muerte del fundador, no solo con gestos exteriores, sino a través de un camino que renueve nuestras vidas personales y las de las comunidades. Cuando visitamos al papa en mayo, él con un rostro amable nos dijo que Juan Pablo II era una gran figura que había difundido por todo el mundo la profundidad de la espiritualidad de nuestro santo fundador. Y también en la homilía de la misa de beatificación, el papa citó dos veces a Monfort, señalándolo como un santo que influyó mucho en la espiritualidad del nuevo beato.
¿Alguna otra ‘proyección’ que pueda adelantar a los lectores?
P. Brembilla: Desde el nuevo gobierno tenemos el deseo de centrarnos en el carisma que nos ha dejado como herencia Monfort, ya que nuestra congregación -por situaciones históricas-, se ha metido en todo: parroquias, colegios y otras más, haciéndonos perder nuestra especificidad que es la evangelización a través de las misiones. Nuestro Capítulo nos ha pedido elegir con coraje y audacia, a fin de retomar este camino de coherencia con el carisma que nos dejó el fundador.
¿Cómo está desarrollada la congregación actualmente?
P. Brembilla: No somos muchos, solo 900 religiosos en el mundo, presentes en 27 países. En las ultimas décadas se ha ido estabilizando con vocaciones provenientes de Filipinas, Indonesia, India y Papúa en Asia, aunque también tenemos de África y de América Latina. Y como en Europa está bajando mucho, venimos buscamos caminos de colaboración internacional para que en aquellos lugares históricos, donde hay nuevos desafíos, podamos crear comunidades internacionales para profundizar la formación y espiritualidad monfortianas; un ejemplo será en Francia, donde están nuestros orígenes. Finalmente, limitaremos compromisos en parroquias, para dejar que el clero diocesano siga con el trabajo parroquial.
¿Cómo va el proceso para declarar a san Luis María de Monfort doctor de la Iglesia?
P. Brembilla: Se ha bloqueado un poco el camino, pero el mismo papa ha dicho que se siga trabajando. El padre carmelita Lethel, que predicó el retiro de Cuaresma al Papa y a la curia, tuvo la impresión de que Benedicto XVI, al escuchar sus reflexiones, ha tenido otra mirada sobre la figura de Monfort.
¿Qué pide la Iglesia para darle este título?
P. Brembilla: Es importante presentar toda su espiritualidad y no parcialmente como algunos movimientos la han presentado, aun distorsionándola... Debemos realizar más estudios y convocar a simposios en diversas partes del mundo, a fin de mostrar cómo él sigue influyendo en la espiritualidad de la Iglesia.
12/01/12: Armas ilegales

Por Américo Zambrano- Revista CARETAS.
Ina Andrade cuenta todos los detalles de su relación con Antauro Humala, el encarcelado hermano del Presidente. Y confiesa: “No temo decirlo, lo amo”.
No puedo negarlo. La primera vez que lo vi, sus ojitos lindos me mataron”, recuerda Haydeé Ildarina Andrade Ríos, Ina para los amigos, mientras juguetea coqueta al borde de la piscina de su residencia en La Planicie, La Molina.
Dice Ina que conoció al mayor EP (r) Antauro Humala Tasso, su novio, poco después del levantamiento de Locumba, en 2000. Su ex suegro, un importante ingeniero petrolero, era cercano al patriarca Isaac Humala e incluso colaboró como asesor del Movimiento Etnocacerista. “Cuando mi suegro falleció, Ollanta Humala estuvo presente en su sepelio”, asegura.
En un principio, Ina hizo buenas migas con la esposa de Antauro Humala, Isabel Paiva, y cuando éste cayó por el ‘Andahuaylazo’, en enero de 2005, fueron a visitarlo juntas al penal de Piedras Gordas en Ancón. Paradojas de la vida.
Para ese entonces, Ina ya estaba separada de su esposo, con quien tuvo un hijo que hoy tiene 22 años. Era una mujer soltera, pero asegura que inicialmente sintió sólo una atracción platónica por el hermano del Presidente.
“Me agrada todo en él. Antauro tiene una mirada muy dulce, unos ojos color amarillo que me encantan”, dice y suspira como una quinceañera.
AMOR SIN BARRERAS
Ina, de 44 años, es la segunda de cuatro hermanos, uno de los cuales es el conocido cantante Julio Andrade, quien postuló al Congreso por Fuerza Social. Estudió diseño de modas, se casó a los 18 años y luego se dedicó a la importación de vehículos usados y a la venta de perros bulldog francés.
Tras su divorcio, se marchó a California donde vivió 3 años, pero volvió porque “soy adicta a la comida peruana y mi estómago puede más que cualquier otra cosa. Además me aburrí de viajar tanto y decidí quedarme en el Perú”.
“Cuando regresé el año pasado me enteré del fallecimiento del hijo mayor de Antauro (murió ahogado en la playa La Herradura el 26 de febrero de 2010). Me dolió muchísimo”, recuerda ella. “Lo primero que quería hacer era verlo y de ahí lo seguí viendo en la cárcel. Hubo un click y me enamoré de él”.
Ambos formalizaron su relación hace dos meses en Piedras Gordas. Decidieron mantenerlo todo en secreto, tras los barrotes, pero la madrugada del 30 de diciembre, Antauro fue trasladado al Hospital Militar de Jesús María aquejado de cólicos renales. Así, el hermano del Presidente e Ina Andrade pasaron juntos la noche de Año Nuevo en una habitación del pabellón de Urología. La mañana siguiente, el congresista de Alianza por el Gran Cambio, Luis Iberico, visitó de sorpresa el Hospital Militar y fue así como “ampayó” a los tortolitos. Iberico no conocía el nombre de la pareja de Antauro y la describió como “una rubia”. La prensa no tardaría en descubrir su identidad.
EL ARSENAL DE INA
Las hermanas de Ina pegaron el grito en el cielo cuando se enteraron del romance. “Pensaron que me traería problemas, pero eso no importa cuando hay amor”, dice ella. El primer ‘aguafiestas’ fue su ex pareja, Edwin Montgomery (45), con quien tuvo una relación de año y medio. Él mostró una foto de ella en la que aparece desnuda con un rifle y la acusó de haberle sustraído sus armas.
“Es un tipo despechado, un pobre diablo. Él tenía unas armas en su casa y bueno, un día se nos ocurrió jugar y me tomó una foto. Éramos pareja. Él tiene armas ilegalmente”, retrucó.
Luego apareció Nora Bruce, la ex de Antauro Humala (CARETAS 1856), pero Ina Andrade asegura que le tiene sin cuidado lo que ella pueda opinar.
Nora Bruce dijo que Antauro es mitómano, ególatra y soberbio.
–No hay nada de eso. Es un hombre buenísimo, tiene un corazón muy grande y muy noble. Si la gente lo conociera no pensaría así de él.
¿Y los policías muertos en el ‘Andahuaylazo’?
–Creo en su inocencia, él no ha disparado a nadie y no hay ningún video en el que se le vea haciéndolo.
Para muchos, Antauro es un loco que aún cree en los fusilamientos.
–No. Es un hombre noble y bueno. Creo que todo hombre tiene una parte de niñez, un poco más infantil, quizá. Pero ahora está más maduro y tranquilo. Ha cambiado sus ideas; ya no es el radical de antes. Nunca quiso fusilar a nadie.
¿Qué opina de su movimiento radical, el etnocacerismo?
–Derrepente la palabra etnocacerismo a la gente le puede dar miedo un poco, pero no. Es un movimiento nacionalista cuyas ideas comparto plenamente. Yo, por ejemplo, he trabajado en Tambo Grande (Piura) por tres años junto a mi cuñada y he estado muy cerca al pueblo y sus necesidades.
¿Ha asistido a algún cónclave etnocacerista?
–Sí, en octubre, en Arequipa. Y me pareció regio, lindo…
Antauro dice que si sale libre volverá a la política. ¿Lo acompañaría?
–Si va a necesitar algún tipo de ayuda, claro que estaré a su lado. De hecho, comparto sus ideas. Él quiere lo mejor para su pueblo. Hay muchos gobernantes que prometen y no cumplen, pero estoy segura que él sí lo haría.
Al nacionalista Antauro Humala le gustan las mujeres blancas y de cierto estatus social. ¿No encuentra una similitud entre usted y Nora?
–¡No, por favor! Somos completamente diferentes.
¿Por qué algunas mujeres sienten atracción por los chicos malos?
–No lo sé. Pero es cierto.
¿Es un amor loco, el de ustedes?
–Es un amor honorable. Y ya, no temo decirlo, quiero, amo a Antauro Humala.
Doble discurso de Patria Roja
El presidente de la Comisión de Economía del Congreso, Luis Galarreta, dijo que el titular del Gobierno Regional de Cajamarca, Gregorio Santos, debe informar a su población sobre el uso de las donaciones recibidas de empresas privadas, como la minera Gold Fields.
“En aras de la transparencia deberíamos saber si es la única donación, si conoce a los directores de esa empresa (Gold Fields), si se reúnen, si han hablado de otros proyectos, si ha habido alguna conversación sobre la competencia en la exportación de minerales”, manifestó.
Asimismo señaló que debería conocerse con qué recursos se han financiado las movilizaciones realizadas en contra del proyecto minero Conga, y los anuncios en los medios de comunicación del gobierno regional de Cajamarca.
“Debería quedar claro, y debería solicitar la población, el propio consejo regional o la Contraloría General de la República, informes de en qué se ha usado esos fondos”, subrayó.
DONACIÓN MINERA
En su opinión, la recepción de la donación de una empresa minera, y la oposición al desarrollo de grandes proyectos mineros, demuestra “un doble discurso”.
Por su parte, el legislador Juan Carlos Eguren señaló que la recepción de esta donación demuestra la “incoherencia” de la política de la autoridad regional sobre la minería.
Según el Acuerdo Regional 087-2011 GR.CAJ-CR, Cajamarca aceptó la donación de un millón 452,620 nuevos soles por parte de la minera Gold Fields, para proyectos de inversión pública de alcance regional.
Eguren refirió que Santos ha señalado en diversas oportunidades que los motores para el desarrollo del departamento de Cajamarca son el sector agropecuario y el turismo, acompañados por el cuidado del medio ambiente, pero “los hechos evidencian lo contrario”.
En ese sentido recordó que el destino de las inversiones ejecutadas por el gobierno regional de Cajamarca en 2011, ascendentes a 454,4 millones de soles, no priorizó el sector agropecuario, del medio ambiente y el turismo, porque estos sólo recibieron menos del dos por ciento del total.
“Una cosa es el discurso político y otra son las acciones y los hechos”, subrayó.
Fuente: Agencia ANDINA de Noticias.
Jardinero respira por la herida
Por Christian Reynoso- Noticias SER
Ricardo Soberón, ex jefe de DEVIDA, da a conocer los logros durante su gestión y opina sobre las expectativas de esta institución en los siguientes meses a cargo de la nueva administración de Carmen Masías.
¿Cuál ha sido la razón de su renuncia a la presidencia de DEVIDA?
Prefiero entender que se trata de un legítimo derecho que ejerce un premier que, haciendo uso de sus facultades, acepta la disposición del cargo que yo hiciera cuando salió el gabinete Lerner. Entiendo que han creído conveniente el cambio como parte del ejercicio democrático. Ahora, esto no quita que el aspecto político de la decisión tiene una explicación: la política de drogas en el Perú está secuestrada por convergencia de la ignorancia, el desconocimiento y los intereses políticos, económicos y mediáticos.
¿Qué tanto avanzó durante los cinco meses que estuvo en el cargo?
El primer mes fue un proceso de discusión, debate y consulta de todos los actores del Estado para tener una propuesta de estrategia 2012-2016. Fue aprobada por el gabinete Lerner, y luego por cada uno de los ministros del actual gabinete Valdés. Tiene absoluta legitimidad de técnicos y de profesionales, y espera solamente la aprobación política para poder ser implementada. Esta estrategia a diferencia de todas las anteriores que han sido discursivas, grandilocuentes y vacías, tiene metas muy precisas, modestas sí, pero realistas en función a la magnitud del problema de la escasez de recursos que tenemos. Diría que ese es el primer gran logro que ahora está en manos de la actual administración.
¿Además de la Estrategia, que otros avances se dieron?
El segundo aspecto clave es haber generado el interés de la comunidad internacional por dos reuniones de altísima importancia: la Conferencia Internacional de Desarrollo Alternativo, que se llevará a cabo el 23 y 24 de febrero aquí en Lima convocada por los gobiernos de Perú y Tailandia, junto a Naciones Unidas; y la segunda, la Conferencia Internacional sobre Drogas, que el presidente Humala anunció el 28 de julio y que ha tenido el interés de diversas instancias multilaterales como la OEA, las Naciones Unidas, CELAC, UNASUR, el gobierno de Estados Unidos, además de la Unión Europea y de varios países asiáticos. El tercer aspecto que me parece fundamental resaltar es la elevación de la capacidad de gasto que encontramos muy reducida y disminuida y que nos permitió llegar al 75% de ejecución al 12 de diciembre, por lo que el Congreso de la Republica nos dio un presupuesto de 120 millones de soles que auguraban posteriores aumentos el 2013 y 2014.
¿Cómo debería ser entendido el trabajo que realiza DEVIDA con la nueva administración de Carmen Masías?
Yo creo que DEVIDA debe de ser el ente articulador y rector que tenga la capacidad de observar transversalmente el problema del narcotráfico. En ese camino andábamos discutiendo con parlamentarios, con prensa, con políticos, con alcaldes, con gobiernos regionales, impulsando espacios de coordinación en el tema de insumos, de puertos y aeropuertos, de lavados de activos y finalmente impidiendo en el caso de Aguaytia que los conflictos relacionados a la erradicación se desbordaran a partir de un diálogo franco, permanente y transparente con los productores cocaleros.
Masías ha dicho que su estrategia tendrá más énfasis en el tema de la prevención y la rehabilitación. ¿Qué opina?
Le deseo el mayor de los éxitos en su gestión pero me parece equivocado que el ente rector de las políticas de drogas del Perú se dedique solamente a un aspecto y deje el tema de interdicción, control de la oferta y la erradicación en manos de la policía. Ejercer rectoría en un tema tan complejo implica tener la capacidad de ver el problema, de liderar el proceso y el debate, ese es el aspecto fundamental que quisimos hacer pero incomodó a muchos.
¿Cómo quedará la intervención de DEVIDA en la zona del VRAE? ¿Qué se deberá tener en cuenta?
Políticamente hay la decisión de ingresar al VRAE, y nosotros hemos señalado la importancia de este tema. Incluso se lo dijimos al embajador estadounidense William Brownfield y el asintió, pues efectivamente respetaba la decisión del gobierno del Perú. Le señalamos entonces el interés para que la cooperación de los Estados Unidos acompañe estos esfuerzos. Pero, lamentablemente persiste una visión absolutamente segmentada y fraccionada sobre el VRAE que se traduce en municipios de la margen izquierda y derecha; en hasta cuatro gobiernos regionales; y a nivel nacional, con la ausencia o escasa presencia de sectores como salud, educación y transportes. En ese sentido, espero que este ímpetu hacia al VRAE persista, en estos cinco meses hemos dado muestras de querer llevar al Estado a esta zona para cambiar formas de comportamiento con los productores, con los alcaldes, así que ojala que eso pueda mantenerse con la nueva administración.
El congresista Luis Ibérico ha revelado que Ud. ha dejado una “planilla dorada” con un incremento en el número de trabajadores con sueldos elevados y que no necesariamente tenían las calificaciones para el cargo. ¿Qué tiene que decir al respecto?
Yo rechazo enérgicamente la aseveración del señor Luis Ibérico sobre este tema. Las personas que han ingresado conmigo lo hicieron precisamente por el derecho que me asiste de llevar a un equipo de trabajo. En ninguno de los casos ha prevalecido ningún otro elemento que no sea el rigor técnico, la voluntad política y el compromiso con mi gestión. Ninguna de esas personas gana más que los anteriores funcionarios de DEVIDA.
Ina Andrade cuenta todos los detalles de su relación con Antauro Humala, el encarcelado hermano del Presidente. Y confiesa: “No temo decirlo, lo amo”.
No puedo negarlo. La primera vez que lo vi, sus ojitos lindos me mataron”, recuerda Haydeé Ildarina Andrade Ríos, Ina para los amigos, mientras juguetea coqueta al borde de la piscina de su residencia en La Planicie, La Molina.
Dice Ina que conoció al mayor EP (r) Antauro Humala Tasso, su novio, poco después del levantamiento de Locumba, en 2000. Su ex suegro, un importante ingeniero petrolero, era cercano al patriarca Isaac Humala e incluso colaboró como asesor del Movimiento Etnocacerista. “Cuando mi suegro falleció, Ollanta Humala estuvo presente en su sepelio”, asegura.
En un principio, Ina hizo buenas migas con la esposa de Antauro Humala, Isabel Paiva, y cuando éste cayó por el ‘Andahuaylazo’, en enero de 2005, fueron a visitarlo juntas al penal de Piedras Gordas en Ancón. Paradojas de la vida.
Para ese entonces, Ina ya estaba separada de su esposo, con quien tuvo un hijo que hoy tiene 22 años. Era una mujer soltera, pero asegura que inicialmente sintió sólo una atracción platónica por el hermano del Presidente.
“Me agrada todo en él. Antauro tiene una mirada muy dulce, unos ojos color amarillo que me encantan”, dice y suspira como una quinceañera.
AMOR SIN BARRERAS
Ina, de 44 años, es la segunda de cuatro hermanos, uno de los cuales es el conocido cantante Julio Andrade, quien postuló al Congreso por Fuerza Social. Estudió diseño de modas, se casó a los 18 años y luego se dedicó a la importación de vehículos usados y a la venta de perros bulldog francés.
Tras su divorcio, se marchó a California donde vivió 3 años, pero volvió porque “soy adicta a la comida peruana y mi estómago puede más que cualquier otra cosa. Además me aburrí de viajar tanto y decidí quedarme en el Perú”.
“Cuando regresé el año pasado me enteré del fallecimiento del hijo mayor de Antauro (murió ahogado en la playa La Herradura el 26 de febrero de 2010). Me dolió muchísimo”, recuerda ella. “Lo primero que quería hacer era verlo y de ahí lo seguí viendo en la cárcel. Hubo un click y me enamoré de él”.
Ambos formalizaron su relación hace dos meses en Piedras Gordas. Decidieron mantenerlo todo en secreto, tras los barrotes, pero la madrugada del 30 de diciembre, Antauro fue trasladado al Hospital Militar de Jesús María aquejado de cólicos renales. Así, el hermano del Presidente e Ina Andrade pasaron juntos la noche de Año Nuevo en una habitación del pabellón de Urología. La mañana siguiente, el congresista de Alianza por el Gran Cambio, Luis Iberico, visitó de sorpresa el Hospital Militar y fue así como “ampayó” a los tortolitos. Iberico no conocía el nombre de la pareja de Antauro y la describió como “una rubia”. La prensa no tardaría en descubrir su identidad.
EL ARSENAL DE INA
Las hermanas de Ina pegaron el grito en el cielo cuando se enteraron del romance. “Pensaron que me traería problemas, pero eso no importa cuando hay amor”, dice ella. El primer ‘aguafiestas’ fue su ex pareja, Edwin Montgomery (45), con quien tuvo una relación de año y medio. Él mostró una foto de ella en la que aparece desnuda con un rifle y la acusó de haberle sustraído sus armas.
“Es un tipo despechado, un pobre diablo. Él tenía unas armas en su casa y bueno, un día se nos ocurrió jugar y me tomó una foto. Éramos pareja. Él tiene armas ilegalmente”, retrucó.
Luego apareció Nora Bruce, la ex de Antauro Humala (CARETAS 1856), pero Ina Andrade asegura que le tiene sin cuidado lo que ella pueda opinar.
Nora Bruce dijo que Antauro es mitómano, ególatra y soberbio.
–No hay nada de eso. Es un hombre buenísimo, tiene un corazón muy grande y muy noble. Si la gente lo conociera no pensaría así de él.
¿Y los policías muertos en el ‘Andahuaylazo’?
–Creo en su inocencia, él no ha disparado a nadie y no hay ningún video en el que se le vea haciéndolo.
Para muchos, Antauro es un loco que aún cree en los fusilamientos.
–No. Es un hombre noble y bueno. Creo que todo hombre tiene una parte de niñez, un poco más infantil, quizá. Pero ahora está más maduro y tranquilo. Ha cambiado sus ideas; ya no es el radical de antes. Nunca quiso fusilar a nadie.
¿Qué opina de su movimiento radical, el etnocacerismo?
–Derrepente la palabra etnocacerismo a la gente le puede dar miedo un poco, pero no. Es un movimiento nacionalista cuyas ideas comparto plenamente. Yo, por ejemplo, he trabajado en Tambo Grande (Piura) por tres años junto a mi cuñada y he estado muy cerca al pueblo y sus necesidades.
¿Ha asistido a algún cónclave etnocacerista?
–Sí, en octubre, en Arequipa. Y me pareció regio, lindo…
Antauro dice que si sale libre volverá a la política. ¿Lo acompañaría?
–Si va a necesitar algún tipo de ayuda, claro que estaré a su lado. De hecho, comparto sus ideas. Él quiere lo mejor para su pueblo. Hay muchos gobernantes que prometen y no cumplen, pero estoy segura que él sí lo haría.
Al nacionalista Antauro Humala le gustan las mujeres blancas y de cierto estatus social. ¿No encuentra una similitud entre usted y Nora?
–¡No, por favor! Somos completamente diferentes.
¿Por qué algunas mujeres sienten atracción por los chicos malos?
–No lo sé. Pero es cierto.
¿Es un amor loco, el de ustedes?
–Es un amor honorable. Y ya, no temo decirlo, quiero, amo a Antauro Humala.

El presidente de la Comisión de Economía del Congreso, Luis Galarreta, dijo que el titular del Gobierno Regional de Cajamarca, Gregorio Santos, debe informar a su población sobre el uso de las donaciones recibidas de empresas privadas, como la minera Gold Fields.
“En aras de la transparencia deberíamos saber si es la única donación, si conoce a los directores de esa empresa (Gold Fields), si se reúnen, si han hablado de otros proyectos, si ha habido alguna conversación sobre la competencia en la exportación de minerales”, manifestó.
Asimismo señaló que debería conocerse con qué recursos se han financiado las movilizaciones realizadas en contra del proyecto minero Conga, y los anuncios en los medios de comunicación del gobierno regional de Cajamarca.
“Debería quedar claro, y debería solicitar la población, el propio consejo regional o la Contraloría General de la República, informes de en qué se ha usado esos fondos”, subrayó.
DONACIÓN MINERA
En su opinión, la recepción de la donación de una empresa minera, y la oposición al desarrollo de grandes proyectos mineros, demuestra “un doble discurso”.
Por su parte, el legislador Juan Carlos Eguren señaló que la recepción de esta donación demuestra la “incoherencia” de la política de la autoridad regional sobre la minería.
Según el Acuerdo Regional 087-2011 GR.CAJ-CR, Cajamarca aceptó la donación de un millón 452,620 nuevos soles por parte de la minera Gold Fields, para proyectos de inversión pública de alcance regional.
Eguren refirió que Santos ha señalado en diversas oportunidades que los motores para el desarrollo del departamento de Cajamarca son el sector agropecuario y el turismo, acompañados por el cuidado del medio ambiente, pero “los hechos evidencian lo contrario”.
En ese sentido recordó que el destino de las inversiones ejecutadas por el gobierno regional de Cajamarca en 2011, ascendentes a 454,4 millones de soles, no priorizó el sector agropecuario, del medio ambiente y el turismo, porque estos sólo recibieron menos del dos por ciento del total.
“Una cosa es el discurso político y otra son las acciones y los hechos”, subrayó.
Fuente: Agencia ANDINA de Noticias.

Por Christian Reynoso- Noticias SER
Ricardo Soberón, ex jefe de DEVIDA, da a conocer los logros durante su gestión y opina sobre las expectativas de esta institución en los siguientes meses a cargo de la nueva administración de Carmen Masías.
¿Cuál ha sido la razón de su renuncia a la presidencia de DEVIDA?
Prefiero entender que se trata de un legítimo derecho que ejerce un premier que, haciendo uso de sus facultades, acepta la disposición del cargo que yo hiciera cuando salió el gabinete Lerner. Entiendo que han creído conveniente el cambio como parte del ejercicio democrático. Ahora, esto no quita que el aspecto político de la decisión tiene una explicación: la política de drogas en el Perú está secuestrada por convergencia de la ignorancia, el desconocimiento y los intereses políticos, económicos y mediáticos.
¿Qué tanto avanzó durante los cinco meses que estuvo en el cargo?
El primer mes fue un proceso de discusión, debate y consulta de todos los actores del Estado para tener una propuesta de estrategia 2012-2016. Fue aprobada por el gabinete Lerner, y luego por cada uno de los ministros del actual gabinete Valdés. Tiene absoluta legitimidad de técnicos y de profesionales, y espera solamente la aprobación política para poder ser implementada. Esta estrategia a diferencia de todas las anteriores que han sido discursivas, grandilocuentes y vacías, tiene metas muy precisas, modestas sí, pero realistas en función a la magnitud del problema de la escasez de recursos que tenemos. Diría que ese es el primer gran logro que ahora está en manos de la actual administración.
¿Además de la Estrategia, que otros avances se dieron?
El segundo aspecto clave es haber generado el interés de la comunidad internacional por dos reuniones de altísima importancia: la Conferencia Internacional de Desarrollo Alternativo, que se llevará a cabo el 23 y 24 de febrero aquí en Lima convocada por los gobiernos de Perú y Tailandia, junto a Naciones Unidas; y la segunda, la Conferencia Internacional sobre Drogas, que el presidente Humala anunció el 28 de julio y que ha tenido el interés de diversas instancias multilaterales como la OEA, las Naciones Unidas, CELAC, UNASUR, el gobierno de Estados Unidos, además de la Unión Europea y de varios países asiáticos. El tercer aspecto que me parece fundamental resaltar es la elevación de la capacidad de gasto que encontramos muy reducida y disminuida y que nos permitió llegar al 75% de ejecución al 12 de diciembre, por lo que el Congreso de la Republica nos dio un presupuesto de 120 millones de soles que auguraban posteriores aumentos el 2013 y 2014.
¿Cómo debería ser entendido el trabajo que realiza DEVIDA con la nueva administración de Carmen Masías?
Yo creo que DEVIDA debe de ser el ente articulador y rector que tenga la capacidad de observar transversalmente el problema del narcotráfico. En ese camino andábamos discutiendo con parlamentarios, con prensa, con políticos, con alcaldes, con gobiernos regionales, impulsando espacios de coordinación en el tema de insumos, de puertos y aeropuertos, de lavados de activos y finalmente impidiendo en el caso de Aguaytia que los conflictos relacionados a la erradicación se desbordaran a partir de un diálogo franco, permanente y transparente con los productores cocaleros.
Masías ha dicho que su estrategia tendrá más énfasis en el tema de la prevención y la rehabilitación. ¿Qué opina?
Le deseo el mayor de los éxitos en su gestión pero me parece equivocado que el ente rector de las políticas de drogas del Perú se dedique solamente a un aspecto y deje el tema de interdicción, control de la oferta y la erradicación en manos de la policía. Ejercer rectoría en un tema tan complejo implica tener la capacidad de ver el problema, de liderar el proceso y el debate, ese es el aspecto fundamental que quisimos hacer pero incomodó a muchos.
¿Cómo quedará la intervención de DEVIDA en la zona del VRAE? ¿Qué se deberá tener en cuenta?
Políticamente hay la decisión de ingresar al VRAE, y nosotros hemos señalado la importancia de este tema. Incluso se lo dijimos al embajador estadounidense William Brownfield y el asintió, pues efectivamente respetaba la decisión del gobierno del Perú. Le señalamos entonces el interés para que la cooperación de los Estados Unidos acompañe estos esfuerzos. Pero, lamentablemente persiste una visión absolutamente segmentada y fraccionada sobre el VRAE que se traduce en municipios de la margen izquierda y derecha; en hasta cuatro gobiernos regionales; y a nivel nacional, con la ausencia o escasa presencia de sectores como salud, educación y transportes. En ese sentido, espero que este ímpetu hacia al VRAE persista, en estos cinco meses hemos dado muestras de querer llevar al Estado a esta zona para cambiar formas de comportamiento con los productores, con los alcaldes, así que ojala que eso pueda mantenerse con la nueva administración.
El congresista Luis Ibérico ha revelado que Ud. ha dejado una “planilla dorada” con un incremento en el número de trabajadores con sueldos elevados y que no necesariamente tenían las calificaciones para el cargo. ¿Qué tiene que decir al respecto?
Yo rechazo enérgicamente la aseveración del señor Luis Ibérico sobre este tema. Las personas que han ingresado conmigo lo hicieron precisamente por el derecho que me asiste de llevar a un equipo de trabajo. En ninguno de los casos ha prevalecido ningún otro elemento que no sea el rigor técnico, la voluntad política y el compromiso con mi gestión. Ninguna de esas personas gana más que los anteriores funcionarios de DEVIDA.
30/12/11: Con G de gato

En las últimas semanas se ha cuestionado la labor de algunas ONG vinculadas con los derechos humanos. Inclusive la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH) demandó al Estado Peruano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por supuestas ejecuciones extrajudiciales de tres miembros del MRTA, tras la operación Chavín de Huántar.
El reciente nombramiento del director ejecutivo de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI), Félix Grández Moreno, vuelve a poner en el ojo de la tormenta a esta importante entidad, encargada de supervisar los fondos de la cooperación externa que muchas ONG han usado de manera poco transparente.
Grández Moreno fue nombrado en el máximo cargo de la APCI, según la Resolución Suprema Nº469-2011-RE. Sin embargo, este nombramiento violaría la Ley 27962, que rige a la APCI, referente a los requisitos para la designación del máximo funcionario de ese organismo.
"Para ser Director Ejecutivo se requiere: no tener participación directa o indirecta en el capital o en el patrimonio de las entidades vinculadas con la cooperación internacional o ser parte de ella como asociado, directivo, administrador, asesor o representante legal, o ser apoderado de la misma, hasta después de dos (2) años de terminada la participación patrimonial o alguno de los cargos o representación referidos", señala el artículo 9. Es decir, no puede formar parte de ninguna ONG.
Sin embargo, documentos de Registros Públicos señalan que la Asociación Centro de Educación y Comunicación Guamán Poma de Ayala, del Cusco, inscrita ante la APCI, consigna a Grández Moreno en su Consejo Directivo con el cargo de "tesorero" para el periodo 2011-2013, designación que le prohíbe dirigir la APCI.
Cabe precisar que el Centro Guamán Poma recibió en el 2010 de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional $232,186 y de la ONG europea Manos Unidas $1'161,279.
Al respecto, el excongresista Rolando Sousa, uno de los autores de la nueva ley de la APCI, indicó que "un tesorero de una ONG no puede dirigir la APCI, porque está vinculado a una entidad receptora de cooperación".
Para el ex director ejecutivo de la APCI entre el 2006 y 2008, Agustín Haya de la Torre, “la ley es clara en ese punto: el director tiene que estar desvinculado por lo menos dos años, porque no se puede poner al gato de despensero”.
Haya indicó que es un “severo descuido” de la Cancillería haber nombrado a Grández sin conocer que no cumplía los requisitos.
“El Consejo Directivo de APCI lo integran 5 ministerios. Hay una responsabilidad muy seria en este caso. Si se confirma que el señor es tesorero, no le queda otra que renunciar”, señaló.
Por su parte, el legislador Carlos Bruce declaró que “habiendo tantas personas preparadas, es el colmo que se designe a quien incumple los requisitos”.
Fuente: Diarios El Comercio, La República y Correo.
El reciente nombramiento del director ejecutivo de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI), Félix Grández Moreno, vuelve a poner en el ojo de la tormenta a esta importante entidad, encargada de supervisar los fondos de la cooperación externa que muchas ONG han usado de manera poco transparente.
Grández Moreno fue nombrado en el máximo cargo de la APCI, según la Resolución Suprema Nº469-2011-RE. Sin embargo, este nombramiento violaría la Ley 27962, que rige a la APCI, referente a los requisitos para la designación del máximo funcionario de ese organismo.
"Para ser Director Ejecutivo se requiere: no tener participación directa o indirecta en el capital o en el patrimonio de las entidades vinculadas con la cooperación internacional o ser parte de ella como asociado, directivo, administrador, asesor o representante legal, o ser apoderado de la misma, hasta después de dos (2) años de terminada la participación patrimonial o alguno de los cargos o representación referidos", señala el artículo 9. Es decir, no puede formar parte de ninguna ONG.

Cabe precisar que el Centro Guamán Poma recibió en el 2010 de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional $232,186 y de la ONG europea Manos Unidas $1'161,279.
Al respecto, el excongresista Rolando Sousa, uno de los autores de la nueva ley de la APCI, indicó que "un tesorero de una ONG no puede dirigir la APCI, porque está vinculado a una entidad receptora de cooperación".
Para el ex director ejecutivo de la APCI entre el 2006 y 2008, Agustín Haya de la Torre, “la ley es clara en ese punto: el director tiene que estar desvinculado por lo menos dos años, porque no se puede poner al gato de despensero”.
Haya indicó que es un “severo descuido” de la Cancillería haber nombrado a Grández sin conocer que no cumplía los requisitos.
“El Consejo Directivo de APCI lo integran 5 ministerios. Hay una responsabilidad muy seria en este caso. Si se confirma que el señor es tesorero, no le queda otra que renunciar”, señaló.
Por su parte, el legislador Carlos Bruce declaró que “habiendo tantas personas preparadas, es el colmo que se designe a quien incumple los requisitos”.
16/12/11: Muerto en vida

Por Martín Caparrós, escritor y periodista, premios Planeta y Rey de España
Esto es, sin duda, un despropósito. Es probable que no haya habido, en este sistema bloguero, muchas entradas/posts de este tamaño. Pero su largo –unas 25 carillas– es una de las razones por las cuales decidí publicar esta entrevista en este lugar. Solemos creer que internet exige textos cortos; no nos paramos a pensar que internet permite, entre tantas otras cosas, textos del tamaño que cada cual decida. Quizás éste sea un exceso, o quizás haya lectores todavía, gente a la que no le asusten unas cuantas páginas si les cuentan algo que les interese.
Por otro lado, no quería publicar este relato de una larga tarde con quien es, para muchos argentinos, la encarnación del Mal, en un medio argentino: su sentido habría cambiado mucho. Virtuales, extraterritoriales, estas líneas son un intento de presentar a uno de los personajes más y menos conocidos de mi país: Sergio Schoklender, el parricida, el preso, el extremista, ahora el estafador. Para los argentinos es un modo de profundizar en una historia muy cercana; para españoles y otros latinoamericanos, una buena aproximación al paisaje de la Argentina actual.
A lo largo de esa tarde Schoklender me dijo muchas cosas que me sorprendieron. Aquí están sus relatos de cómo roba el Estado argentino, de cómo las Madres de Plaza de Mayo se financiaron con asaltos, de cómo los medios se venden a los políticos, de cómo Cristina Fernández abandonó el proyecto Sueños Compartidos, entre otros. Si alguien –algún medio o persona– quiere reproducirlos es libre de hacerlo; solo le pido que cite la fuente, o sea: que diga de dónde los sacó.
Entonces él dijo que quizá no tendría que haber dicho eso, y parecía que estaba diciendo la verdad. Yo lo creía; me sorprendió que él también creyera que no tendría que haber dicho eso. Fue un momento fuerte: como de quien, hablando, entiende algo. No es lo que suele pasar en una entrevista pero, para entonces, ya llevábamos más de dos horas de palabras, de miradas cruzadas, de cafés.
–No te preocupes. Yo sé que uno no siempre llega cuando quiere.
Me había dicho Sergio Schoklender cuando aceptó, en la puerta de su casa, mis disculpas por la demora. Yo me había perdido: su casa –o su ex casa– está detrás del cementerio, en una calle que no conocía. A él tampoco, pero fuimos amables: nos dimos la mano y me invitó a pasar:
–Bienvenido a la casa de mi ex mujer.
La casa de su ex mujer, que construyeron juntos hace unos años, es, para empezar, un paredón sin historia en una calle legañosa de Chacarita y, detrás, tres pisos de un arquitectura moderna, a la moda, con ese aire brishoso, inquieto de tan quieto, que tienen los lugares más decorados que vividos.
–Ahora gracias al juez Oyarbide estoy viviendo otra vez con ella.
Dice Schoklender. El juez Oyarbide, el que atiende su causa, es una de sus bestias negras: ya tendrá tiempo de hablar, largamente, de él, de sus excesos, de los videos con que lo chantajean. Mientras tanto me explica que, como tiene todos sus bienes embargados, su ex mujer lo acogió por un tiempo en la casa, y que siempre tuvieron una buena relación y a veces se iban de vacaciones juntos y que tienen a Alejandro, su hijo de 12, que los une y que estaban distanciados porque él viajaba mucho y por esas cosas de la vida pero que ahora esas mismas cosas los reunieron y que por culpa de ese juez no tiene un centavo y corre la coneja y tuvo que vender, en estos días, su saxo y su moto.
–Moto y saxo tenor: la juventud, de algún modo.
Le digo y él me dice sí, la juventud, sonríe. Sergio Schoklender ya tiene 53 años, y ahora estamos en el tercer piso de la casa, el play room, a punto de sentarnos: las sillas son unos bancos como de bar muy altos; hay que sentarse encima y accionar una palanca para que los bancos bajen a la altura de sillas y nos permitan sentarnos junto a una mesa enorme, muy pulida. Sobre la mesa, solo su laptop y el brillo de una madera poco usada. Schoklender me pregunta si no quiero un café. Yo quiero y le pregunto cómo definiría su situación actual y me dice, con un tono muy suave, muerto en vida.
–¿Cómo?
–Muerto en vida.
Repite, e intenta una risita pero tose.
–Que ahora soy un muerto en vida. Digo, en este momento llevo ya seis meses imputado, inhibido, sin poder trabajar, con todos los bienes congelados, las empresas trabadas, las cuentas bancarias bloqueadas en una causa que ya es un disparate interminable que nadie lo puede desarmar. Armaron una hipermegacausa de 120 cuerpos, más 37 equipos informáticos que hay que bajar, 96 imputados, 140 empresas investigadas. Es una cosa que nadie puede sostener. Así que me vine a vivir con mi ex esposa, porque estoy en la calle. Ahora soy, cómo decirlo, un mantenido.
Su ex esposa, Viviana Sala es médica psiquiatra y Schoklender la conoció en la cárcel, cuando ella fue a hacerle unas pericias. Después se casaron, tuvieron un hijo, se divorciaron y conviven y él insiste en que ella es muy buena, rebosante de títulos, repleta de pacientes, “especialista en psicooncología, psicofarmacología, con maestrías que no se pueden ni nombrar”, y que ahora viven de lo que ella gana y que ella también está incluida en la causa de Oyarbide y que a ella también la amenazaban.
–Cuando empezó toda esta historia me volvieron loco. Era cosa de llamados telefónicos, coches parados en la puerta, en la esquina. De llamarme y decirme sabemos dónde estás, sabemos qué estás haciendo, tu hijo sale a tal hora del colegio y va a tal y tal lugar. Así todo el día.
–¿Y quién era?
–Gente de la SIDE, de los servicios de inteligencia y todo ese enredo que estaba alrededor de Aníbal Fernández.
Dice, y que desde que Fernández, el penúltimo jefe de gabinete, ahora en desgracia, empezó su caída, las amenazas se volvieron más raras: ahora se paró el tema, dice, pero nos hicieron la vida imposible durante un tiempo largo.
–¿Y cómo te afectan las amenazas?
–Bueno, te podés imaginar que estando con Hebe las amenazas eran lo habitual. Nunca les dimos mucha importancia. Después el hecho de exponerte en primera plana de todos los medios como el tipo que estafó a las Madres… no podía sonarme la nariz que el tipo que pasaba por la vereda me puteaba.
–¿Y tomaste alguna medida?
–Somos un poco más… mi hijo no va ni viene solo del colegio, estamos atentos ante cualquier cosa rara, pero tampoco nos enloquecemos. No podés vivir sino. Ni tengo plata para poner custodios ni los pondría. Ya de chico me tocó vivir eso, ahora no lo haría.
Schoklender habla seguro, como quien sabe qué decir: habla seguro pero fuma. Fuma sin parar, un negro tras otro, y las manos, por momentos, le tiemblan en el encendedor, el cigarrillo, y dice que en las últimas semanas incluso lo borraron de los medios, que durante un tiempo lo tenían todos los días en la tapa, que ni que fuera la guerra de las Malvinas, dice, y de pronto más nada:
–¿Y vos dónde pensás que vas a publicar esta entrevista? No va a ser tan fácil…
Schoklender trabaja mucho con la prensa. Cuando estalló su conflicto con las Madres eligió los medios con los que habló –empezó por Clarín, gran enemigo del gobierno– y lo que iba diciendo: regulando el tono del enfrentamiento. Y la sigue usando: hace unos días estuvo en un programa de televisión contando viejas historias de su juez, Norberto Oyarbide, con taxi boys, prostíbulos, sobornos: apretándolo, para decirlo amablemente.
–La realidad es que Oyarbide es la antítesis de lo que debería ser un juez en una república: un lacayo al servicio del Poder Ejecutivo, que le manda todas las causas que le interesan.
Schoklender trabaja mucho con la prensa: después, durante las horas que dure esta entrevista, más de una vez me voy a preguntar por qué me habla: qué dice, a quién lo dice, por qué yo.
Sergio Schoklender no es muy alto ni muy gordo ni muy flaco, ojos chiquitos entornados, labios finos, una de esas barbas de cinco días que ya no son un azar del momento sino una forma laboriosa de detener el tiempo. Sergio Schoklender tiene una remera –de esas que mi tía Pechuche habría llamado chomba– azul con rayitas blancas y amarillas, un bluyín, anteojos de marco negro angosto y un reloj cuadrado, grande, que le ocupa demasiado de muñeca; las uñas, en cambio, están muy bien cuidadas, dedos cortos.
–¿Y cómo fue que decidiste escribir este libro?
Porque la excusa de todo esto es ésa: un libro. Está por salir un libro suyo, Sueños postergados, que debería contar la otra versión de los escándalos del invierno pasado. Por ese libro, supongo, Schoklender me recibe esta tarde; por ese libro diarios y revistas van a volver a ponerlo en sus portadas.
–¿La verdad? ¿La verdad absoluta?
–Si se puede elegir…
–La verdad es que me pagaban un anticipo que nos venía muy bien porque estábamos sin un peso. Esa es la pura verdad. Una cuestión puramente económica. No es el libro que hubiese querido. A ver, es un libro que responde a una coyuntura política muy particular, a un requerimiento de la editorial. El libro que yo hubiese querido es un libro de más anécdotas, más rico en análisis político, el momento que se está viviendo en el mundo. Pero este fue el libro que me permitieron escribir en muy poquito tiempo y que me permitió decir algunas cosas que creo que había que decirlas. Pero el motivo principal fue la plata.
Supongo que es su estilo: el que lo hace particular, interesante. Muy poca gente diría que escribe un libro –donde cuenta cuestiones más que delicadas– por la plata. Aunque muchos lo hacen, aunque muchos pudieran sospecharlo; se supone que nadie dice nada que lo desprestigie mientras pueda evitarlo. Así que dirían que necesitaban sacárselo de adentro, que el pueblo tenía que saberlo, que se lo debían a la memoria de los dinosaurios; no que lo hacen por la plata. Es un estilo: honestidad brutal, digamos. Pero, de algún modo, Sergio Schoklender lleva muchos años dando la impresión de que ya no tiene nada que perder.
El 31 de mayo de 1981, mañana destemplada, el portero de una casa del barrio Norte de Buenos Aires vio que del baúl de un coche grande, nuevo, estacionado, caía sangre. En esos días toda la Argentina chorreaba sangre –pero se mataba por ignorarlo. Ese chorro, en cambio, se convirtió en la noticia del año cuando la policía informó –en esos tiempos, la policía informaba– que los muertos eran Cristina Silva y Mauricio Schoklender, un matrimonio que vivía con lujos y custodios porque él, ingeniero, dirigía una de las empresas más prósperas de aquel país: Pittsburgh & Cardiff, dedicada, entre muchas otras cosas, a la importación y construcción de submarinos, fragatas, tanques y otras armas de guerra. La noticia era cruda; lo fue mucho más al día siguiente, cuando se empezó a oír que sus hijos eran los asesinos.
Años después, cuando la justicia se pronunció sobre el asunto, creyó saber que, aquella noche, todo empezó cuando los Schoklender llevaron a sus tres hijos –Sergio, Pablo, Valeria– a comer a un restorán nuevo de la costanera para festejar el cumpleaños 23 de Sergio. Y que comieron y bebieron y, de vuelta en su departamento de Belgrano, la señora Cristina quiso tener –otra vez– algún modo de sexo con su hijo menor y que los dos hermanos le partieron la cabeza con un palo y la estrangularon con una cuerda. Y que después se pasaron un par de horas discutiendo qué harían con el padre –que seguía durmiendo– y que por fin decidieron matarlo también y que le rompieron el cráneo a palazos y que llevaron los dos cuerpos al baúl del coche, salieron, dejaron el coche por ahí, huyeron cada cual por su lado. Y que Sergio Schoklender se fue a Mar del Plata, se registró con nombre falso en un hotel, se contrató una puta y al día siguiente o al otro, cuando sintió que el cerco se cerraba, se compró un caballo e intentó la penúltima fuga. Su cabalgata no llegó muy lejos. Cuatro años después lo condenaron a 21 años de cárcel; en su declaración se hizo cargo de todo y exculpó a su hermano. Los jueces al principio le creyeron; después, un tribunal de apelación condenó también a Pablo –que, para entonces, ya había huído a Bolivia. Sergio Schoklender es, en la Argentina, un personaje con una historia demasiado clara, alguien que, durante tantos años, pareció que no tenía nada que perder. Su historia me interesa, me llena de dudas, pero por ahora no le pregunto sobre eso. No sé cómo hacer para preguntarle sobre eso: uno no llega a una casa y le dice a un señor muy amable que te ofrece un café, que te prepara un café en una máquina muy cara, que te pregunta si querés azúcar o sacarina o leche o crema, cómo fue que se le ocurrió matar a su mamá. Así que, por ahora, trato de hablarle de otras cosas.
–¿Y cuáles eran esas cosas que te parecía que había que decir? ¿Qué es lo que te importaba decir en este libro?
–Básicamente que hay dos realidades totalmente distintas en cuanto al manejo del estado y la política. Por un lado, lo que te cuentan, lo que suponés que pasa y, por el otro, lo que realmente sucede. Y también quería contar qué era el programa Sueños Compartidos, que para mí es el programa más hermoso que pudo haber creado alguna vez este país. Y quería contar también, en medio de este dolor, lo que eran las Madres, lo bueno y lo malo, lo valioso de esa lucha y los errores cometidos. Eso quería, más o menos.
Yo le digo que bueno, que me cuente.
Aunque sigo pensando en su libro escrito por la plata: cuando alguien dice algo tan aparentemente franco, los demás tendemos a creer que el resto de lo que diga también será verdad. Y a veces lo es, pero no tiene por qué serlo.
–Sí, había un par de cosas que yo quería contar. Para empezar, cómo funciona el tema de las obras públicas. Es todo una ficción, puro relato.
Sergio Schoklender debe saberlo: durante varios años dirigió el programa Sueños Compartidos, a través del cual la Fundación Madres de Plaza de Mayo recibió mucho dinero del Estado para construir viviendas populares: entre 740 y 1200 millones, según quién te lo cuente. De ese programa, en última instancia, vino todo el conflicto.
–Primero, es una mentira que el Estado haga licitaciones. Toda esta cuestión de las licitaciones, concursos de precios, de calidad y de tiempo es una enorme mentira. Los contratos están asignados antes de que salga el pliego, y el pliego se arma de acuerdo al convenio que se haga con alguna empresa o pool de empresas constructoras amigas, donde entre el 15 y el 25 % de ese valor automáticamente tiene que ir como retorno para financiar la política. Porque la gran ficción es cómo se financia el Estado. Esto no es privativo en la Argentina, esto sucede en el mundo; tal vez acá se puso más en evidencia. A ver: acá antes la política se financiaba básicamente con los fondos reservados de la SIDE que eran incalculables –por eso eran reservados–, porque lo que no se blanquea nunca es que los funcionarios no viven del sueldo que figura en los papeles. No podrían hacerlo. Vos no podrías mantener una planta de profesionales de cierto nivel con el sueldo nominal del Estado. Entonces necesitás financiar ese sobresueldo que necesitás para mantener una planta estable en los ministerios.
–¿Y cómo se entregan esos sobresueldos?
–En efectivo, en mano a cada funcionario político a fin de mes.
–¿Y qué orden de dinero sería?
–Hoy ningún funcionario de primer nivel vive con menos de 20 mil dólares mensuales. Y sus sueldos nominales son de 20 mil pesos. Vos no tenés un ingeniero de primera línea para la subsecretaría de Obras Públicas de la Nación con un sueldo de 20 mil pesos. Por más que le pongas coche, chofer, teléfono celular y demás, digamos, ¿cómo los retenés? Si la actividad privada les generaría muchísimo más... El otro tema es que se necesita dinero para financiar actos, campañas políticas. Lo cual es entendible, si no los únicos que podrían hacer política serían los que tienen plata.
–Si la política se hace con plata, sí. Pero se podría hacer de maneras donde la plata no importe tanto. Siempre se pudo...
–Se necesita plata para hacer un escenario, para llenar la plaza, para cartelería, afiches, micros, gente. Eso se hace con plata.
–Hay situaciones en que las plazas se llenan sin micros ni sanguchitos…
–Sí, pero en general son situaciones de protesta o de reclamo. Para que te vayan a aplaudir y agiten tu banderita, en general necesitás poner unos mangos. Entonces ya tenés dos cuestiones: la plata para mantener una planta permanente y la necesidad de financiar esta forma de hacer política. Y después tenés las ambiciones personales de un sinnúmero de funcionarios o de gente que cree que además de ganar bien, su paso por el gobierno tiene que salvar a varias generaciones de sus descendientes. Entonces, ¿cuál era la gran discusión que yo tenía con el gobierno? Si vos tenés partidas de megaobra pública –los túneles, las represas, las hidrovías, todas esas obras gigantescas– no te metas con la leche del comedor para los chicos, no me chorees del presupuesto para villas y asentamientos. No la saqués del último escalón, sacala de donde sobra. Porque claro, la Argentina se sigue manejando a través de la Jefatura de Gabinete que te reasigna el presupuesto como quiere. Entonces de la noche a la mañana las partidas que se asignaron para educación o para vivienda o para salud van a parar a otro lado. Pero a su vez en cada ministerio tiene esa misma facultad interna, entonces ellos pueden mover esas partidas libremente. Yo de pronto me encontraba con que una partida que nosotros necesitábamos para seguir construyendo en alguno de los barrios, desaparecía. ¿Cómo que desapareció? Sí, porque Cristina resolvió lanzar el plan netbook. Pero negro, sacá la plata de otro lado… Hay cosas que me parecen muy bien, y el Estado tiene que hacerlas y hay plata para hacerlas, o por lo menos hubo, en estos años de bonanza ilimitada. Pero no me chorees del último escalón.
–¿Lo que vos decís, entonces, es roben pero razonablemente? O sea, saquen de los lugares donde más sobra y no donde más hace falta
–Suponer que esto se va a terminar simplemente porque no es ético es…
Dice Schoklender y, en medio de la catarata, para a pensar una palabra: me parece que quiere ser amable, pese a todo.
–¿Es qué, cuál es el adjetivo?
–Una pelotudez o una ingenuidad. Yo no soy ingenuo; ésa era la realidad con la que tenía que convivir. Yo les acepto que paguen una planta permanente con sobresueldo que no figura en ningún lado, les acepto que necesiten plata para hacer política de esta manera, les acepto que haya funcionarios o un entorno que tenga que enriquecerse y garantizarle el bienestar a varias generaciones. Bárbaro. Pero muchachos, hay plata que no se puede tocar, donde la inmoralidad ya es superlativa. Ahí lo que me encontré es que no hay ningún límite. Te doy un ejemplo: nosotros construíamos hospitales en 90 días, en el Chaco, en el Impenetrable, en Santiago. Hospitales de primera línea, totalmente equipados; hospitales de 1800 metros, grandes, hechos con la gente del pueblo, sumándolos al proyecto, capacitándolos, por un tercio de lo que el Estado licitaba los hospitales pelados, sin equipamiento, en cualquier parte del país.
Schoklender estuvo ahí: debe saber. Porque en algún momento, a principios de los años noventas, la vida de Sergio Schoklender tuvo otro vuelco bruto. Había entrado en la cárcel en 1981: tiempos muy duros pero, dice, tan formativos. Más tarde, cuando le pregunte quién era él antes de la cárcel, me contará que un chico rico de Belgrano que leía poemas y balances, que un pichón de gerente, que un rebelde, que un insatisfecho, pero que nada de eso importa demasiado: que él empezó a ser alguien en la cárcel.
–Yo empecé a ser alguien en la cárcel.
Repetirá, la voz suave, educada, pero las manos con temblor y el soplo de tabaco. Entonces le preguntaré cómo fue la llegada de un chico rico de Belgrano a la cárcel más bruta de un país muy bruto; le preguntaré, en realidad, si su miedo principal no era cómo hacer para que no se lo cogieran, y él me dirá que no: que cuando entró lo encerraron en una celda de aislamiento y lo dejaron meses a disposición de unos señores de inteligencia del Ejército que lo interrogaban –que lo mataban a golpes– para que les contara qué negocios tenía la empresa de su padre con la Marina y su ínclito jefe, el almirante Eduardo Emilio Massera. Y que en esos días le pegaron tanto, lo maltrataban tanto, y que él de puro animal se resistía:
–Lo más trágico es que me interrogaban por cosas que no tenía ni idea, era la pura desesperación del Ejército por saber los negocios que había hecho la gente de la Armada con mi familia. Los primeros días me venían a buscar y yo lloraba, gritaba, me escondía en un rincón; los tipos me agarraban, me llevaban, y cuando me devolvían me tiraban a la celda de castigo estaba reventado, me despertaba horas después. Pero a los 15 o 10 días ya venían y me peleaba contra los guardias. Alguna mano ponía, porque sabía que me iban a poner. Y para sacarme de la celda tenían que venir en serio, eh… Me acuerdo que lo más doloroso, lo más duro era la espera, cuando pensás cuándo te van a venir a buscar: ésa es aterradora.
Pero ahora sabe, dirá, que esas torturas lo salvaron: cuando lo bajaron al pabellón general ya se había ganado una fama de ser un tipo duro.
–Con todas esas palizas, a los tres meses yo ya era un perro de pelea. Y cuando me bajan al pabellón me tiran en el peor, pensando que yo tenía que jugar el papel de víctima, lo lógico para uno que venía de ser acusado de parricidio, encima a esa edad y sin experiencia. Y al día siguiente, cuando se abren las rejas y yo pienso acá a pelear, pasa uno y me deja un pulóver, pasa otro y me deja un jabón, me había hecho un nombre. Y fue así. En los años que estuve, nunca puse las manos atrás, ni la cabeza gacha: ni por puta se me hubiese ocurrido. A la mañana sonaba el silbato en el pabellón y tenías que levantarte, armar la cama, ordenar todo y poner la mano afuera de la reja para el recuento. Yo estaba acostado. ¿Qué hace ahí? ¡Andá a la concha de tu madre, estoy durmiendo!, le decía. Entraba la requisa, quilombo, palo, quejas, expedientes. Yo batí el record de días castigado. Hasta que llegó un momento en que uno decía che, Schoklender no se quiere levantar. Y bué, déjalo, le decían. Llegó un momento en que era inmanejable. Y llegué a manejar media cárcel de Caseros y media cárcel de Devoto. Hasta los guardias laburaban para mí. Monté una imprenta enorme en la cárcel, donde hacíamos apuntes para la universidad y los guardias traían los carros llenos de papel, laburaban los presos comunes, los policías, los menores. Y armamos un centro de investigación informática. Y desesamblé el formateo de disquete de Microsoft, el lenguaje binario y lo transformé en lenguaje de computación y publiqué todo el programa, fui uno de los primeros hackers, la Asociación de Programadores Libres.
En la cárcel, también, Schoklender se recibió de abogado y de psicólogo, dejó sociología a falta de dos o tres materias, terminó un diploma en teología, y conoció a unos presos chilenos, militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, que le hicieron entender algo de lo que le pasaba:
–Ahí es donde empiezo hacer un click, en medio de toda esta locura que estaba viviendo, en medio de esa represión. Ahí empecé a entender que todo eso no tenía que ver que el guardia fuera malo sino con un sistema que reproduce este tipo de consecuencia. Que el hecho de que la inmensa mayoría de los que estaban en la cárcel fueran pobres y analfabetos no era porque los pobres y analfabetos fueran malos. Yo siempre leí muchísimo de chico, me apasionaba la lectura; ahí empecé con la lectura política.
–¿Qué leías?
–Por supuesto todo Marx y Engels, todo Mao, el libro verde de Kadafi, todo material político. Ya era la democracia entre comillas y circulaba todo. Antes, me acuerdo, en el pabellón, si queríamos escribir algo, lo escribíamos en formato de poesía. Si te los guardias te lo veían decías esto es poesía, y ellos ah, poesía, no pasa nada.
Dice, y habla de García Lorca, de cómo lo leyó y releyó y sigue releyendo. Y le pregunto qué era lo que más extrañaba cuando estaba en la cárcel y él dice que la soledad: baja la voz, baja los ojos y dice que lo que más extrañaba era la soledad y yo le digo que claro, que debe ser dura la soledad, tanto tiempo en la cárcel y él que no, que la soledad era lo que extrañaba, lo que le faltaba, decidir estar solo y poder estar solo, dice, y yo que pongo cara de que entiendo y le digo que entiendo, sí, claro, te entiendo, pero entiendo sobre todo que hay cosas que uno no entiende si no te las dice alguien que las ha visto desde el otro lado. Y que muy de vez en cuando uno se topa con alguien que ha estado tan del otro lado como él.
–La cárcel no es el encierro. La cárcel es la convivencia forzada con gente que vos no elegís. Ése es el verdadero encierro, la verdadera pérdida de la libertad. La pérdida de libertad física, ambulatoria, pesa, duele, pero lo peor es no poder sentarte a escribir o leer tranquilo, pensar, hacer música, tener tu espacio de intimidad, de reflexión. Eso es lo que te parte: no poder estar solo. Y tener que vivir alerta porque siempre hay otros, un entorno muy agresivo, aunque yo ya no necesitaba pelear porque ya los paraba con la mirada. Ésa era la verdadera cárcel.
Sergio Schoklender se había acostumbrado a la prisión: era su vida. Le quedaban unos diez años de condena y no pensaba hacer nada para acortarlos: “la posibilidad de la libertad era algo que había guardado en un cajón y cerrado con llave”, dice en su libro, y me dice que lo dice porque no quería cumplir con ninguna de las condiciones que el servicio penitenciario trataba de imponerle para rebajarle la pena: que no quería someterse, y si el precio eran años de cárcel, estaba dispuesto a pagarlo.
–La idea era hacerme bajar la cabeza, y yo no quería bajar la cabeza; entonces no te vas a poder ir más, me decían. Bueno, entonces no me voy más. Para mí la pelea era pelear donde estaba.
Hasta que, un día, llegó a visitarlo una señora.
–Alguna vez dijiste que cuando conociste a Hebe de Bonafini fue una fascinación inmediata…
Es difícil exagerar la importancia de las Madres de Plaza de Mayo en el imaginario argentino. Durante muchos años fueron las heroínas intachables, las mujeres perfectas, el símbolo de todo lo que los demás tendríamos que haber hecho pero no, lo que tendríamos que haber sido y nunca fuimos. Eso, las Madres, y Hebe Pastor de Bonafini es la Madre por antonomasia.
–Imaginate lo que fue tenerla ahí, que ella me quisiera conocer, me diera bola.
Me dice ahora Schoklender, fuma y fuma, y me ofrece otro café. El play room es luminoso, grande, bien dotado: un flipper de verdad, una rockola, el futbolín, los cuadros pop en las paredes. Debe ser para el hijo, pero las máquinas de diversión son fantasmas del padre, de un señor que nació en los cincuentas –y no de un chico del 2000.
–¿Y qué le habrá atraído a ella de vos?
–Creo que la rebeldía. Encontrarse con un tipo que no se doblegaba ante nada. Todo el tiempo puteando, peleando todo el tiempo. Y en esa época políticamente yo era un cuadro político revolucionario formado, faltaba el fusil y estaba todo.
Bonafini lo visitaba dos veces por semana, le llevaba sus platos a la cárcel; hacia 1993 lo convenció de que podía tener una vida afuera –y Sergio Schoklender pidió los beneficios que le correspondían: primero empezó a salir durante el día y por fin, en 1995, tras más de 14 años de cárcel, con dos tercios cumplidos, volvió a la libertad. Entre los informes que lo ayudaron a salir estaba el de la doctora Viviana Sala; tiempo después se casarían.
–¿Y en esos primeros encuentros con Hebe alguna vez hablaron del parricidio?
Le pregunto, ahora, tono grave: si él, preso por matar a sus padres, habló de su delito con esa mujer que el mundo conoce por su búsqueda de los asesinos de sus hijos. Schoklender baja la voz, baja la cabeza: estoy pasándome algún límite.
–No.
Dice, y no dice nada más. Hay un silencio. Yo le digo que él sabrá mejor que nadie que resultaba muy extraño ese encuentro entre alguien que peleó por sus hijos con alguien que mató a los padres, y él repite como si no me hubiera oído:
–No, nunca. Nunca fue un tema que habláramos. Jamás me lo preguntó.
–¿Y vos qué pensás?
–Nada, no tenía que ver con eso. Tenía que ver con que se encontraba con alguien en quien podía confiar. Que ponía todo lo que tenía al servicio de ella, que le explicaba las cosas, que trataba de darle coherencia a un discurso muy lleno de baches. Y así ayudé a construir un mito, a sostener un mito. Y bueno, después los mitos se te caen encima. Los ídolos tienen pies de barro y siempre se caen; el problema es cuando se te caen encima.
Dice, amargo. Pero, para eso, entonces, todavía le faltaban quince años.
Cuando salió de la cárcel, Sergio Schoklender se transformó en el ladero más persistente, más inesperado, más criticado, más fiel de Hebe Pastor de Bonafini. Su actuación con las Madres de Plaza de Mayo produjo ciertos conflictos –discusiones, gente que se fue– pero también, dice, muchos beneficios.
–En el libro escribís que el proyecto que llevaban adelante con las Madres “era revolucionario. Nuestro objetivo era la revolución, la única salida lógica era la lucha armada”, decís. “En la universidad guardábamos de todo”.
–Ah, de todo. Sí, era impresionante. Teníamos de todo.
–¿Qué es de todo?
–Armas de todo tipo, pistolas, ametralladoras, granadas, plástico, lo que pidas. Visto ahora es un delirio; visto en plena época del menemismo era la única salida lógica: había que generar una resistencia. Ubicate en pleno menemismo, con toda la impunidad que tenían. Me acuerdo del lugar donde teníamos guardadas las cosas, que era un pozo en el sótano de la universidad: la ubicación precisa la conocíamos dos o tres compañeros y Hebe, y nadie más.
–¿Y si alguien le preguntara a Hebe si eso es cierto, ella diría que sí o que no?
–Nooo. Ella de eso no se va a hacer cargo ni abajo del agua… Y fue un problema enorme que, cuando se arma esta alianza con el kirchnerismo, hubo que sacar todo.
Dice, y recuerda el momento en que Hugo Chávez fue a ver a Bonafini a la sede de las Madres y le dijo que el comandante Fidel le pedía que apoyara a este presidente nuevo, casi desconocido, de quien ella había dicho, poco antes, que era “la misma mierda que todos los demás”. Y cómo ella lo escuchó y le ordenó que pidiera una audiencia en la Rosada y cómo quedó prendada por la acogida de Néstor y Cristina, y cómo todo cambió tanto desde entonces. Todo, tanto.
–Y sí, hubo que desarmar una estructura en la que habíamos estado trabajando, en la que muchos compañeros habían puesto muchas expectativas.
A partir de ese momento, las Madres de Plaza de Mayo –y, sobre todo, Hebe de Bonafini– empezaron a tener un lugar destacado en la liturgia oficial: no había acto o acontecimiento importante que no la tuviera como invitada de honor. Las Madres fueron una instancia de legitimación que el gobierno nunca desdeñaba.
–¿Pero había un plan militar? ¿Cuál era?
–La idea era mandar compañeros a formarse con las FARC en Colombia, con los zapatistas en Chiapas, y que después esos compañeros pudieran venir con alguna formación y comenzar un trabajo, digamos, foquista en algún lugar. Ese era el único modelo posible, no veíamos otra salida. Era impensable que el país se iba a recuperar en ocho años, quién se podía imaginar eso.
Yo le digo que no lo sabía, que nunca lo habría imaginado. Y que siempre me intrigó –y lo he escrito varias veces– que ningún deudo de las víctimas de la dictadura haya intentado la venganza: que la Argentina estaba llena de asesinos sueltos y que finalmente no habría sido tan difícil atacar a alguno, y que por eso me había sorprendido menos cuando leí que él, Sergio Schoklender, había planeado el secuestro de Massera.
–En 1999, 2000, teníamos todo preparado para ir a secuestrarlo: le habíamos hecho inteligencia, sabíamos cómo se movía, por dónde, teníamos todo preparado. Mi fantasía era hacer algo muy parecido a lo que después fue esa película, El secreto de sus ojos, ¿no? Lo agarrábamos y se perdía, nunca más. Yo quería que el enemigo recibiera el mensaje de lo que significaba la desaparición, que supiera cuál era la sensación de estar desaparecido, que nadie sepa si alguien está o no está, si vive, si está muerto. Decirles esto es lo que hicieron. Y encima a Massera, que era tan emblemático. Pero ahí Hebe se opuso, y al final se demostró que tenía razón, la historia le dio la razón. Después las leyes de impunidad se derogaron, un montón de milicos están presos y procesados. Pero en esos años era impensable que eso sucediera en la Argentina. Y ese viraje fue gracias a Néstor. Visto desde ahora me pregunto si, en el caso de que algunos de estos grupos delirantes, incluso el nuestro, que no pasó de ser un embrión, hubieran llegado a hacer algo, si eso no habría debilitado la posibilidad de un cambio institucional tan profundo como el que hubo.
Dice, reflexivo, y le digo que más me sorprendió que, en su libro, cuente cómo, en los años noventas, cuando se quedaban sin plata para pagar el funcionamiento de las Madres, “salían a recaudar”:
–Sí, cuando teníamos que salir a recaudar, salíamos a recaudar como en los viejos tiempos.
Dice, marcando las palabras, con un amago de sonrisa.
–¿Qué querés decir? ¿Cómo eran los viejos tiempos?
–Y, choreo. En negocios, en supermercados más bien. Tratábamos de que fuesen lugares que representaran más la concentración oligárquica, no la farmacia de la esquina.
–Pero nunca firmaron sus acciones.
–No, no. No, porque era temprano.
–¿Temprano?
–Sí, era temprano para que saliera a la luz una organización que no tenía un referente político todavía.
–A mí me impresionó leer que habías escrito eso. ¿Te imaginás los títulos de mañana o pasado: “Las Madres de Plaza de Mayo se financiaban con plata de asaltos a mano armada”?
–Pero es verdad.
Dice Sergio Schoklender, como si eso fuera todo y, por un momento, tiene una rara candidez en la mirada.
–Es verdad. Hebe lo dijo una vez en la Plaza, hace unos meses, cuando estaban los trabajadores que le reclamaban los sueldos les dijo vayan a reclamarle a Shocklender que se robó todo. Después a la semana siguiente, cuando volvieron a reclamar, les dijo yo no voy a salir a robar como Shocklender para pagarles el sueldo.
–Pero todos entendimos que lo que estaba diciendo era que le habías robado a ella, no que habías robado para ella…
–No, no, dijo yo no voy a salir a robar como Schoklender para pagarles el sueldo. Está bastante claro.
–¿Vos decís que estaba hablando de esas acciones?
–A ver… Con ella era: Hebe conseguimos la plata; bueno, yo no pregunto, no me digas nada. Pero habíamos hablado y acordado explícitamente que si algún día me pasaba algo, ella no tenía que saber nada y se tenía que despegar.
–¿Y por qué salís a decirlo ahora?
–Porque creo que es justo. Primero porque estoy pagando el haber sostenido un mito y estoy tratando de reparar algunas cosas. Porque creo que hubo muchos compañeros que se jugaron durante años para sostener esta estructura que ahora la hizo mierda, la destruyó, no quedó nada. Nos jugamos muchos por las Madres y por Hebe, pusimos el pecho en serio, no a medias.
Sergio Schoklender piensa, busca las razones –que debería haber definido de antemano. Yo le pregunto si, al decir esto, no se está autoinculpando: si no puede aparecer un juez que diga bueno, este señor dice que salió a robar, voy a investigarlo. Él me mira como si no lo hubiera imaginado y me dice que no, apenas displicente, casi cool:
–Naaa. Primero tendría que encontrar un hecho concreto… y además ya está prescripto.
–Quizá. A mí me pareció raro, como que te ponías en un lugar de mucha exposición, de cierta fragilidad al decir eso.
Entonces me mira con curiosidad, como quien ve de pronto algo, arquea las cejas, pita, sopla:
–Bueno, hay un montón de cosas que puse en el libro y después a la noche pensando me decía uy, esto mejor no lo hubiese dicho… Pero ya está, está ahí, y forma parte de la verdad y forma parte de mi vida, casi 16 años entregados ahí.
Y es entonces cuando me dice que sí, que quizá no tendría que haber dicho eso y se queda pensando y parece que está diciendo la verdad. Todo es posible.
Hace dos años, Miguel Russo le preguntó a Hebe Pastor de Bonafini “cuál era la persona más maravillosa que había conocido representando a las Madres por el mundo”. Y ella le contestó que “Evo Morales, impresionante, nadie sabe lo que es capaz de hacer. Y después, al lado de nosotros, Sergio Schoklender, un tipo entregado cien por cien a la tarea. El día, para él, tiene 30 horas, y todas laborables. Alguien que nunca quiere nada para él.” Alguien que nunca quiere nada para él, decía, subrayaba. Y contaba que, después de conocerlo en la cárcel “empecé a quererlo como un hijo, lo traje a vivir acá, a mi casa. Y es una máquina de trabajar, a la que se suma una inteligencia sin igual. Él hizo el proyecto Sueños compartidos que el gobierno tomó como propio. Estamos a punto de firmar el convenio con todas las provincias, porque nosotros no tenemos plata, entonces el gobierno tomó el proyecto pero nosotros lo que le pedimos es que sea como queremos nosotros, con escuelas, con comedores, con jardines maternales pero con gas, luz, agua y cloacas, porque no se puede construir un barrio para que esté como antes. Ya lo estamos haciendo en Tartagal. Y eso es toda una idea de Sergio”, decía, en marzo de 2009, Hebe de Bonafini.
Y, en esos días, Jorge Fontevecchia le preguntaba a Schoklender cómo definiría su relación con ella: “Es como una madre para mí: me cocina, me reta si no como, si le desordeno, si no me cuido”, dijo él. “Y además es una relación muy particular porque, junto con todo el afecto, te baja línea política desde que te despertás hasta que te acostás”.
Pero en mayo de 2011 la relación se rompió –con el ruido apropiado. Al principio, las dos partes trataron de presentarlo como una separación amistosa, de mutuo acuerdo: Schoklender decía que “renunciaba para tener más tiempo para sus proyectos personales” y Bonafini que él “estaba de viaje”. En pocos días, las acusaciones mutuas fueron escalando, y las denuncias de periodistas y diputados sobre desvíos y corrupciones y lavado de dinero; eran, además, tiempos electorales, y el gobierno empezó a preocuparse. Cierta prensa decía que el programa Sueños Compartidos había sido una estafa, una forma de desviar dineros públicos, y apuntaba a Schoklender pero también a Hebe de Bonafini. Entonces Bonafini dijo que eso era cosa de Meldorek, una empresa que ella no conocía –dijo, hasta que aparecieron fotos y videos de ella inaugurando cosas con carteles que decían Meldorek. Meldorek era, en efecto, la empresa que construía las casas para la Fundación Madres de Plaza de Mayo, y Schoklender era o es uno de sus dueños. Su capital pasó, en 2006, de 12,000 pesos a dos millones. Al principio, Schoklender dijo que la empresa no era suya; después aceptó que era uno de sus dueños.
Todo se emporcaba, y se cruzaron acusaciones de dineros sucios: que Schoklender robaba, que las Madres tenían cuentas sin declarar afuera. Ella dijo que “Sergio Schoklender es un traidor y un ladrón y un pobre tipo” y, cuando un periodista le preguntó si se iban a defender en la justicia, lo miró cual busto enfurecido y le dijo que no tenían nada de qué defenderse: “¿De qué nos van a acusar? ¿De haber dado la sangre de nuestros hijos para hacer esta patria maravillosa que tenemos?”, dijo, usando una vez más la historia y la sangre para desviar las discusiones del presente.
Él, mientras tanto, dijo que “Hebe dejó de defender principios para pasar a defender a un partido” y rechazó las acusaciones de enriquecimiento y dijo que nunca se llevó ni un peso. Y lo repite ahora:
–Yo no me llevé ni un peso. Pero sí hubo plata que se usó para gastos de la Fundación, ordenados por las Madres. Es el sistema que te decía, de cómo funciona la política. Yo, aparte de construir, con esa plata tenía que mantener a las Madres, los actos partidarios, los afiches, los caprichos de Hebe, los caprichos de su hija, las casa de su hija, los centros culturales, la radio, la universidad de las Madres, los viajes, los choferes, la camioneta… Tenía que hacer milagros.
Tiempo después, ahora, Schoklender dirá que la pelea vino porque estaban dejando de renovar los contratos y había 6,500 familias que se iban quedando sin trabajo.
–Y yo lo planteo, insisto, pero veo que no pasa nada, todo se demora. Entonces Hebe me dice que si no se renovaban los contratos era porque Cristina no quería.
Dice, entorna los ojitos. Schoklender tiene los ojos achinados, los entorna como si ver fuera un trabajo duro. Y dice que “todo empezó a arruinarse con la muerte de Néstor”.
–Acá hubo un antes y un después con Néstor. Néstor era el tipo que siempre tenía una puerta de atrás por dónde entrar en cada ministerio. Es decir, de pronto estaba el ministro, pero él designaba un subsecretario para tal área que le respondía totalmente, que le servía para controlar el asunto. Entonces nosotros le mandábamos a decir mirá, nos están cagando, no nos firman, no nos redeterminan los precios, tenemos que echar gente, y él levantaba un teléfono y al día siguiente aparecían los nuevos contratos firmados. Mi relación no era directamente con él, mi relación era a través de Zanini. Pero cualquier cosa que yo le hacía llegar, él automáticamente la recibía y lo resolvía. No porque me quisiera, sino porque realmente creía en el proyecto. Por eso cuando Cristina comienza a gobernar, se nos corta un interlocutor. Y cuando Néstor muere, Cristina pasó tres meses sin saber dónde mierda estaba parada. Lo único que tenía eran unas breves apariciones públicas para ver cómo le recortaban el paso a Aníbal y a Alicia, que habían hecho una alianza muy fuerte. Y con unas depresiones muy grandes, que no sabían cómo levantarla, días enteros llorando. Curiosamente reaccionaba más por la bronca, cuando le decían mirá que fulano está haciendo tal cosa, ahí juntaba fuerzas y salía adelante. Su pequeño entorno de interlocutores eran Zanini, Parrili, de Vido, Nilda Garré, pero en todos los ministerios las segundas líneas de Néstor no le respondían ni al ministro ni a ella. Y en esa situación se producen los mayores descalabros. No nos pagaban, nos encontramos con todo tipo de obstáculos. Envidias, peleas de poder, gente que sentía que nuestra forma de trabajar los dejaba en descubierto…
Dice Schoklender, y que por eso decidieron cargárselo: porque con su trabajo dejaba en evidencia los márgenes enormes que muchos sacan, y la mala calidad de las rutas o las escuelas o las casas que construyen, y que por eso y porque no pagaba los retornos acostumbrados se empezó a poner en contra a mucha gente.
–Es que nuestras obras eran de primera calidad y costaban la mitad; con eso les estaba tocando el culo a muchos. Y no pagaba sobreprecios, no pagaba coimas. Ahora me dicen que yo tendría que ser más realista y algo tendría que haber repartido. ¡Pero qué iba a repartir si todo lo que sobraba tenía que sostener todo el resto!
Y que, para colmo, dice, organizaban pobres, dice:
–Cuando nosotros trabajábamos en los barrios más marginales, veías esa transformación del hombre y esa mujer que venía del sometimiento, de la prostitución, del analfabetismo, de la explotación y el abandono y vos no los extraditabas detrás del paisaje, sino que los ayudabas a seguir creciendo, y transformabas su realidad cotidiana. Y, después hacerlos volver para atrás es muy difícil. Yo no apostaba a esos trabajadores, yo apostaba a los hijos de estos trabajadores que habían podido ver a sus padres con otra realidad y que iban a ser capaces de pensar qué modelo de transformación era necesario para que esto continuara. Y Néstor valoró este proyecto, lo reconoció, entendía el impacto que iba a tener. A Néstor no lo asustaba que fuesen 10 mil, 20 mil trabajadores organizados. A Cristina sí, y ni hablar al entorno de la dirigencia kirchnerista. Y ese crecimiento político y ese nivel de organización asustó a muchos, y yo no tenía miedo de decirle a nadie lo que hubiera que decirle y de pelear por el proyecto con quien fuera. Así que alguna gente se dejó convencer de que sin mí todo iba ser igual pero mejor, y se vino la noche.
–¿Y por qué decís que a Cristina la asustaron esos trabajadores organizados?
–Porque Cristina se maneja con otros parámetros. Yo creo que la primera vez que Cristina vio un pobre fue con las obras de la Fundación. La primera vez que la abrazaron los trabajadores fue cuando fue a las villas con Hebe a inaugurar una obra. Me acuerdo que el entorno, la seguridad, los secretarios estaban aterrados, y ella se animó, así, tímidamente, y vos la veías que era la primera vez que estaba rodeada de esa intimidad de gente transpirada, con cascos, ropa de trabajo, hombres y mujeres que la abrazaban y le traían un regalito, y vos la veías que no era lo suyo.
Y que por todo eso, dice, y las peleas y las envidias y las apetencias de poder, terminaron por cargárselo. Es una historia. Hay otras: cada cual cuenta una.
Así que en pocos días Sergio Schoklender se peleó con su madre adoptiva y con su hermano de sangre, Pablo –que colaboraba con él en la Fundación–, y quedó en el centro de un proceso judicial. Y quedó, sobre todo, un poco solo.
-De alguna manera me lo tengo merecido, siento, ¿no?
–¿Qué?
–Este cachetazo que ella me da. Mi esposa, mi ex esposa, siempre me decía Sergio, Hebe se lo hace a todos, algún día te lo va a hacer a vos. Ella peleaba mucho para que nuestro hijo, Alejandro, no se acercara tanto a ella, porque algún día lo iba a repudiar, me decía, iba a ser muy doloroso para él. Y yo le decía es imposible, es su nieto, lo adora, la abuela soñada de cualquier nieto. Y era abue y se llamaban, hablaban, por lo menos una vez por mes él se quedaba en la casa de ella. Y de la noche a la mañana fue el repudio más absoluto, el desconocimiento, un momento tan doloroso: quince años de mi vida puestos ahí a pleno. Fueron quince años de mi vida que si hacía falta pagar la luz salíamos con un fierro en la cintura a buscar plata para sostener lo que las Madres necesitaban. Y de la noche a la mañana, un cachetazo en la cara, diciéndome…
Dice, y se calla. Dice diciéndome y no quiere decir traidor, ladrón, pobre tipo. Dice diciéndome y se calla.
–Pero esta misma situación yo antes la viví y se la toleré y me callé frente a infinidad de compañeros que pasaron por la vida de Hebe y que después por algún problema de protagonismo o de cartel o de capricho o de que en una marcha le habían hecho una nota a él y no a ella terminaron radiados y repudiados, después de dejar años de su vida ahí. Y frente a muchas de estas situaciones, yo tampoco fui capaz de levantar la voz y poner un límite firme. Y hoy me pasa lo que les pasó a tantos.
Schoklender mira el cigarrillo, la mano que le tiembla, y dice que de la noche a la mañana recibió ese cachetazo que le hizo entender que él no era, como creía, distinto: cualquier psicólogo hablaría de la herida narcisística y de ciertos mecanismos de defensa. Yo no, pero sí de que es duro cuando te pasan esas cosas que uno cree que sólo les pasan a los otros –morirse, por ejemplo.
–Sí, uno siempre piensa que es distinto y, de pronto, te ves en ese lugar donde habías visto pasar a tantos en la vida de Hebe, y ves que sos uno más de todos esos...
Dice, melancólico. Siempre es duro ser uno más.
De todos esos.
Le ofrezco un puro: me traje un par de puros, pensando que si la charla se hacía larga le iba a ofrecer uno: siempre es bueno compartir algún humo. Schoklender lo mira con interés, como pensando en algo que quizá no me cuente. En el piso de abajo su hijo juega a la play; Schoklender está preocupado porque tendría que ocuparse de que estudiara matemáticas –y su mujer ex mujer le puede reprochar que no lo haga. Suena el teléfono, habla con alguien que le pide algo, le dice que sí pero no todavía; cuando cuelga le pregunto por qué cree que ella –con decir ella alcanza– hace las cosas que él dice que hace.
–Ella logró llegar a un lugar de reconocimiento de la dirigencia política, y a caminar por lugares por donde jamás se hubiese imaginado. Que entre a la Casa de Gobierno y que Néstor, Cristina, los ministros la inviten personalmente a todos los actos públicos... Me acuerdo cuando vino el de los Emiratos Árabes yo le decía Hebe, mirá que éste es un esclavista, es un hijo de puta. No, no, Cristina me invitó, yo tengo que ir, decía. Ella siempre fue muy susceptible a la adulación. Así fue como se rodeó de toda una banda de parásitos aduladores, así fue expulsando a todas las Madres capaces de cuestionarle algo y terminó monopolizando la imagen de la Madres de Plaza de Mayo, así fue incapaz de sostener a HIJOS dentro de Madres, a ex Detenidos, a Familiares, o a Abuelas, o de valorar otras formas de lucha. Terminó rodeada de obsecuentes, y pasó de ser la mujer que viajaba todos los días en colectivo hasta la Plata a ser la mujer que si no viaja en primera, no te viaja. Hebe terminó tercer grado nada más, y pasó a ser una mujer que leía tres libros por día, se nutría. En una formación donde yo colaboré un poco, pero una formación muy despareja, donde te decía estos negros de mierda que se vayan a mendigar a otra parte; uy, que no te escuchen. O armarse una ensalada entre lo que era la defensa del pueblo palestino y la defensa de Hezbollah o Al Qaeda o el antisemitismo y, entonces terminaba hablando del judío de mierda.
–“Hebe era una mujer muy primitiva, de muy poca educación. Tenía muchas flaquezas humanas y yo era una máquina de tapar sus baches: había decidido sostener esa imagen falsa”, decís en el libro.
–Cuando me voy encontrando con esta realidad de ella, ya era mucho lo que había hecho. Habíamos organizado una biblioteca, la universidad, el centro cultural, la radio, un montón de cosas que me parecían valiosas. Me acuerdo que con Viviana vivíamos en un departamento atrás de esta casa, y lo hipotecamos para poder pagarles los viajes a declarar en la Audiencia Nacional con Garzón. Porque Hebe a eso no le daba bola a eso, porque no lo entendía, no lo sabía. Pero vos fíjate que de ahí salieron cosas como la detención de Pinochet. Y después lanzamos el proyecto de la construcción...
Sueños Compartidos empezó en 2006: un programa de construcción de viviendas populares con un par de características distintivas. Por un lado, la decisión de contratar a pobladores pobres de las zonas donde trabajaban:
–No sabés lo que fue para mí la satisfacción de ver a esas 6,500 familias rescatadas de la marginalidad más absoluta. Vos pensá que para el 90% de esos trabajadores era el primer trabajo formal que habían tenido en su vida, gente totalmente indocumentada, que por primera vez pasó a ser ciudadana cuando le tramitamos su DNI, después el cuit, después un recibo de sueldo, que los sacamos de la calle, de cartonear o de andar juntando basura o de andar vendiendo droga o estar en la prostitución o de ser carne de estas organizaciones sociales entre comillas, de vivir del plancito, en los micros para los actos, como único trabajo. Que les dimos dignidad, les dimos alfabetización, un oficio... Y de la noche a la mañana, ¡pum!, toda esa gente que trabajaba con nosotros se quedó colgada de la brocha, pataleando en el aire. Esa gente no tiene red. Nosotros sí, nosotros vamos a sobrevivir, de alguna manera vamos a seguir. Pero ellos …
Por otro lado, dice después, está el sistema de construcción, su gran orgullo, que les permite trabajar rápido y bien, construir casas mejores y mucho más baratas.
–Y bueno, el precio para seguir adelante era sostener ese mito. Si vos querés, era tratar de darle un sentido más actual y más coherente a la lucha por los derechos humanos. Tratar de utilizar la potencia que tenía el símbolo para construir algo, no para destruir todo el tiempo. Y el precio era sostenerla a Hebe. Y qué sé yo, hicimos mucho. ¿Está bien, está mal? No sé. Hemos hecho cosas increíbles, he compartido con ella vivencias increíbles. Pero por otro lado, ¿cuánto de eso era verdad? No sé. Ahora no lo sé.
Cuando estalló el escándalo la estrategia del gobierno fue la más simple: correrse de un escenario incómodo y presentar todo el asunto como la lógica traición del parricida. Para eso tenían que olvidarse de que el parricida había sido, durante años, un invitado permanente. Y el parricida puteaba pero, en esa discusión, ¿a quién le creerían más personas, a la Gran Madre o al Asesino de la Suya?
–Es muy menor, pero me llamó la atención que en tu libro dijeras que los 30 mil desaparecidos en realidad fueron 15 mil, porque…
Le digo, y me interrumpe, atropellado:
–Eso es lo que me contaba ella, no lo dije yo. Ella me lo contaba como secreto, no sé, estábamos reunidas con otras madres y entonces como la CONADEP dijo 15 mil yo salí a decir que eran 30 mil, dijo, y 30 mil, y 30 mil, y quedó 30 mil. Da lo mismo que sean 30 mil o uno, es obvio que uno solo es demasiado. Pero ella terminaba siendo la primera que había ido a la plaza, la que sabía esto y lo otro, la que te marcaba las fechas, la cantidad de los desaparecidos, quiénes eran buenos y quiénes eran malos, quiénes eran traidores y quiénes no… Siempre primereando, se enfermaba si veía que le ocupaban el escenario. La postulación de Estela de Carlotto para premio Nobel la puso verde, no sabés cómo estaba...
Sergio Schoklender sabe que no le resulta fácil que le crean. O, mejor dicho: fácil que no le crean. No se engaña: sabe quién es –para millones de argentinos. Es rara esa combinación de hombre duro, pesado, que puede jactarse de sus peleas en la cárcel o un asalto pero que sabe, al mismo tiempo, que tiene límites fuertes, una debilidad muy clara. Aún en sus mejores momentos, cuando Hebe de Bonafini lo impulsaba a tener más protagonismo en los actos de las Madres, él se negaba:
–Yo siempre jugué de monje negro, porque entendía que no sumaba, que ella sola ya se ocupaba de hacer vulnerables a las Madres. Hebe podría haber sido prenda de unión de la dirigencia política argentina en determinado momento, o por lo menos de todos los sectores progresistas. Bajo el pañuelo de las Madres, ella podría haber hecho la gran convocatoria. Y en cambio fue la gran convocatoria de sí misma.
Tenía razón: su mujer ex mujer sube a preguntarle por qué no se ocupó de que su hijo estudiara matemáticas en lugar de jugar con la play; Schoklender le contesta tímido, le pide disculpas. Después prepara más café, seguimos, en el humo de los puros:
–A mí ya de por sí me pegaban por el tema de parricida, de asesino. Si encima yo aparecía como la voz de las Madres, les iban a pegar más. De hecho hubo madres que se fueron porque estaba yo, es una realidad. Si ya con los exabruptos de Hebe alcanzaba para que le pegaran a las Madres. ¿Cuántas veces las Madres se han comido críticas por eso? Si encima la cara visible era Sergio Shocklender… bueno, era pesado. Tampoco era un lugar que me gustara. Jamás tuve esas aspiraciones. A mi dejame con las experimentaciones, laburo con los barrios, las villas, organizar. Yo creo que puedo generar las condiciones para que otros sean los protagonistas a futuro. Soy un idealista en ese sentido, creo que podemos construir un mundo distinto para dejarle a mi hijo, una herencia, un proyecto. Pero con lo otro no me siento cómodo.
Yo tampoco: le tengo que preguntar, de algún modo, por el asesinato de sus padres. Ya es hora. Pero no sé cómo: me da pudor, no veo por qué tendría derecho –yo, cualquiera– a preguntar cosas como ésa. Y sin embargo no puedo no hacerlo. Intento, por el momento, formas muy laterales:
–¿Y cómo es cargar con esa historia? La sensación de que todos tus compatriotas te piensan primero como un tipo que mató a los padres, digo, más allá de que lo que haya pasado...
–Pesado, muy pesado. En alguna época yo vivía tratando de convencer a todo el mundo de que era bueno. Hasta que dije bué, más vale hago lo que se me ocurre, y a otra cosa. Pero es pesado, en cualquier momento te podías encontrar con alguien que te podía rajar una puteada...
–Pero, digo, más allá de la cuestión pública, de estar delante de gente que te puede decir esto o lo otro, ¿para vos, frente a vos mismo, cómo es cargar con todo eso?
Su voz se va haciendo cada vez más oscura, grave, baja. Una mano en la frente, la otra en el cigarro, y dice que es pesado, pesado, y va a seguir siendo pesado hasta el último día de su vida –y creo que lo dice en serio. Que habla en serio.
–Muy duro. No desaparece, ni va a desaparecer nunca. Siempre hay una cosa reparadora en uno, de querer dejar algo mejor para el futuro, ayudar, hacer el bien, sentir que tenés una deuda con la humanidad, con la vida, que no se va a ir nunca. Pero bueno, qué sé yo…
Dice, y espanta con la mano. Debe ser espantoso tener que volver –no tener más remedio que volver– una y otra vez a esas mismas dos horas, a un momento que, desde hace 30 años, te marca la vida: que, por más que hagas, sigue siendo lo que te define. Yo sigo dando vueltas:
–Estuve leyendo sobre la muerte de tus padres. Hay cosas muy raras. ¿Es verdad que quisiste huir a caballo?
Schoklender me mira seco, para dejar las cosas claras. Me pregunto si así miraba en Devoto, en Caseros:
–De toda esa historia, toda esa parte, yo no hablo
Y después, para suavizar el corte brusco: que no habla porque es muy doloroso. Se oye, al fondo, el ruido de unos pasos subiendo la escalera.
Su mujer ex mujer llega entre dos pacientes, hablamos de pavadas. Sergio Schoklender disfruta el puro, lo chupetea, lo mira; después ella se va. En su libro, él dice que “todo entrevistador tiene su precio”; yo le pregunto cuándo me va a pagar el mío. Se ríe: reírse suele ser una salida. Pero Schoklender cree saber que los medios argentinos “viven de la extorsión y de la compra de los espacios por parte de la dirigencia política”.
–Todos tienen que aportar para que no hablen mal de ellos. Si vos sos gobernador o intendente de una ciudad grande y no aportaste tu cuota mensual, mañana salen artículos pegándote o, mejor dicho: mostrando la realidad de tu provincia, escrachándote a los cuatro vientos. Solo para que no te mencionen, tenés que pagar. Y eso lo aprendí tarde, eh. Yo cuando empecé en esto era el tipo más ingenuo del planeta, no conocía nada. Yo me acuerdo de estar con alguna consultora, por ahí Doris Capurro, que está como una gran asesora de Cristina, y escuchar que la llaman por teléfono y cómo, ¿todavía no te llegó lo de este mes? Ah, esperá que ya lo llamo, y llamar al gobernador tal para decirle que no había mandado la cuota para el medio tal del aporte mensual de publicidad oficial… Eso es para que no hablen mal. Si vos además querés que hablen bien, y empezar a existir en el imaginario popular, ya es otro precio distinto. Dos líneas en un diario, donde se mezcla la necesidad de este modo de hacer política con el narcisismo que todos tienen, son precios altos. Esas dos líneas son carísimas. Y así es, en general, el tipo de periodistas y de prensa que tenemos.
–Sin embargo, cuando las Madres hicieron aquel “juicio ético a los periodistas” dijiste que no estabas muy de acuerdo.
–Yo no estaba de acuerdo en esas movidas de Hebe. Eran medidas consensuadas con Mariotto para pegarle a tal grupo, al grupo Clarín, a fulano o mengano, y aprovecharlo como una tribuna para salir en defensa de la ley de Medios y en contra de fulano de tal, y no una reivindicación de otro modo de hacer periodismo y de hacer justicia. Y esta cosa indiscriminada de Hebe de son todos una mierda, no sumaba nada. Pero era su manera, ella siempre redoblaba la apuesta. Por supuesto desde el gobierno la alentaban, le daban manija. Cuando la llamaban y le decían Néstor y Cristina te vieron, se emocionaron, se les caían las lágrimas con lo que decías, te podés imaginar que ella se hinchaba como un pato. Y al día siguiente, quién carajo le pone el bozal…. Seguía diciendo boludeces.
–Decías que Néstor era el que alineaba los medios.
–Néstor era el que los llamaba y les decía déjate de joder con este tema porque te corto las patas, te saco la pauta oficial y además te volteo tres empresas.
–¿A Clarín?
–A Clarín, a La Nación, a Haddad, todos los medios. En el caso de Cristina es distinto. Porque Néstor te utilizaba la caja más el poder político. Cristina delegó todo eso en Abal Medina, y él maneja con pauta: te retraso los pagos, te libero los pagos. Pero no es lo mismo Abal Medina que Néstor, claro. Hoy verlo como jefe de gabinete es un escenario trágico, al 2015, porque no veo recambio. Te pueden construir un candidato mediáticamente todavía, pero no hay una generación política y una organización. No hay debate de ideas. No hay un proyecto de país.
–Bueno, hay una generación que se plantea como el recambio para 2015. Los muchachos de la Cámpora…
Le digo, porque en su libro dice que son “montón de yuppies que quieren tener su oficina, una secretaria con minifalda, auto con chofer y sueldos disparatados”. Schoklender se exalta y dice que son pendejos que no tienen la más puta idea de nada. Violeta, la perra, quiere que le tiren la pelota, ladra, salta.
–Son pendejos que no tienen la más puta idea de nada, que no tienen historia de militancia. Son pendejos que lo único que les interesa es garantizarse un sueldo, tener un pequeño séquito y se matan por tener más puestos para repartir y tener gente a su cargo. Esa es la política que nos están dejando para el 2015. El problema no es el hoy, el problema es que no hay una construcción política y una apuesta a largo plazo en este país. Son tantas las miserias que no hay políticas a largo plazo. No hay un plan estratégico, no hay un plan quinquenal; te la dibujan, pero la realidad es que sobrevivimos porque somos un país increíblemente rico, 40 millones de gatos locos y porque veníamos de una devaluación salvaje. Pero no hay un proyecto de país que nos convoque y que nos una a todos, no hay una propuesta. Nunca Cristina –ni Néstor– se levantaron a decir esto es lo que queremos en educación, en salud, en vivienda, esta es la propuesta, tenemos que generar un consenso en esta dirección.
Pero Néstor, dice, fue un tipo con unos huevos como ninguno, capaz de enfrentarse a los grandes grupos, el tipo al que le debemos no estar en el ALCA, el que le dio impulso a la alianza con Brasil, que le dio dignidad a la política internacional argentina, que le hizo frente al Fondo Monetario Internacional.
–No, los méritos de Néstor son incontables, con todos sus defectos como ser humano y de su modo de hacer política.
Y que Néstor, otra vez, tenía unos huevos así de grandes y pudo hacer tanto aunque, por supuesto, insiste, él también estaba metido en todo este kilombo.
–¿Qué querés decir, metido en todo este kilombo?
–A Néstor no se le escapaba nada. Néstor estaba al tanto de todo. Él arranca de menos diez, sin un caudal político propio, sin recursos, sin estructura. Vos en cada lugar donde ibas te encontrabas con funcionarios que habían estado con Menem, o Duhalde y ahora son kirchneristas. Es el caso como el Vasco, el intendente de Exaltación de la Cruz. Yo le pregunté un día pero vos Vasco al final con quién estas. Y el tipo decía yo soy peronista, yo estuve con Menem, con Duhalde y con Néstor; yo soy peronista, decía.
–¿Vos decís que el sistema de corrupción estaba manejado por Kirchner también?
–Néstor les requería a todos ellos caja, no para el lucro personal sino para el mantenimiento de toda esta estructura y de las organizaciones sociales. Estas organizaciones que fueron punta de lanza, los de D’Elia, los Pérsico, hasta Castells. Todos recibían, todos pasan por caja. No digo que se hayan enriquecido a modo personal, pero toda esta estructura clientelar que arman necesitaban financiarla. Y para eso Néstor les pedía a todos, por supuesto, y si yo te pido a vos que separés tanta guita...
Esto es, sin duda, un despropósito. Es probable que no haya habido, en este sistema bloguero, muchas entradas/posts de este tamaño. Pero su largo –unas 25 carillas– es una de las razones por las cuales decidí publicar esta entrevista en este lugar. Solemos creer que internet exige textos cortos; no nos paramos a pensar que internet permite, entre tantas otras cosas, textos del tamaño que cada cual decida. Quizás éste sea un exceso, o quizás haya lectores todavía, gente a la que no le asusten unas cuantas páginas si les cuentan algo que les interese.
Por otro lado, no quería publicar este relato de una larga tarde con quien es, para muchos argentinos, la encarnación del Mal, en un medio argentino: su sentido habría cambiado mucho. Virtuales, extraterritoriales, estas líneas son un intento de presentar a uno de los personajes más y menos conocidos de mi país: Sergio Schoklender, el parricida, el preso, el extremista, ahora el estafador. Para los argentinos es un modo de profundizar en una historia muy cercana; para españoles y otros latinoamericanos, una buena aproximación al paisaje de la Argentina actual.
A lo largo de esa tarde Schoklender me dijo muchas cosas que me sorprendieron. Aquí están sus relatos de cómo roba el Estado argentino, de cómo las Madres de Plaza de Mayo se financiaron con asaltos, de cómo los medios se venden a los políticos, de cómo Cristina Fernández abandonó el proyecto Sueños Compartidos, entre otros. Si alguien –algún medio o persona– quiere reproducirlos es libre de hacerlo; solo le pido que cite la fuente, o sea: que diga de dónde los sacó.
Entonces él dijo que quizá no tendría que haber dicho eso, y parecía que estaba diciendo la verdad. Yo lo creía; me sorprendió que él también creyera que no tendría que haber dicho eso. Fue un momento fuerte: como de quien, hablando, entiende algo. No es lo que suele pasar en una entrevista pero, para entonces, ya llevábamos más de dos horas de palabras, de miradas cruzadas, de cafés.
–No te preocupes. Yo sé que uno no siempre llega cuando quiere.
Me había dicho Sergio Schoklender cuando aceptó, en la puerta de su casa, mis disculpas por la demora. Yo me había perdido: su casa –o su ex casa– está detrás del cementerio, en una calle que no conocía. A él tampoco, pero fuimos amables: nos dimos la mano y me invitó a pasar:
–Bienvenido a la casa de mi ex mujer.
La casa de su ex mujer, que construyeron juntos hace unos años, es, para empezar, un paredón sin historia en una calle legañosa de Chacarita y, detrás, tres pisos de un arquitectura moderna, a la moda, con ese aire brishoso, inquieto de tan quieto, que tienen los lugares más decorados que vividos.
–Ahora gracias al juez Oyarbide estoy viviendo otra vez con ella.
Dice Schoklender. El juez Oyarbide, el que atiende su causa, es una de sus bestias negras: ya tendrá tiempo de hablar, largamente, de él, de sus excesos, de los videos con que lo chantajean. Mientras tanto me explica que, como tiene todos sus bienes embargados, su ex mujer lo acogió por un tiempo en la casa, y que siempre tuvieron una buena relación y a veces se iban de vacaciones juntos y que tienen a Alejandro, su hijo de 12, que los une y que estaban distanciados porque él viajaba mucho y por esas cosas de la vida pero que ahora esas mismas cosas los reunieron y que por culpa de ese juez no tiene un centavo y corre la coneja y tuvo que vender, en estos días, su saxo y su moto.
–Moto y saxo tenor: la juventud, de algún modo.
Le digo y él me dice sí, la juventud, sonríe. Sergio Schoklender ya tiene 53 años, y ahora estamos en el tercer piso de la casa, el play room, a punto de sentarnos: las sillas son unos bancos como de bar muy altos; hay que sentarse encima y accionar una palanca para que los bancos bajen a la altura de sillas y nos permitan sentarnos junto a una mesa enorme, muy pulida. Sobre la mesa, solo su laptop y el brillo de una madera poco usada. Schoklender me pregunta si no quiero un café. Yo quiero y le pregunto cómo definiría su situación actual y me dice, con un tono muy suave, muerto en vida.
–¿Cómo?
–Muerto en vida.
Repite, e intenta una risita pero tose.
–Que ahora soy un muerto en vida. Digo, en este momento llevo ya seis meses imputado, inhibido, sin poder trabajar, con todos los bienes congelados, las empresas trabadas, las cuentas bancarias bloqueadas en una causa que ya es un disparate interminable que nadie lo puede desarmar. Armaron una hipermegacausa de 120 cuerpos, más 37 equipos informáticos que hay que bajar, 96 imputados, 140 empresas investigadas. Es una cosa que nadie puede sostener. Así que me vine a vivir con mi ex esposa, porque estoy en la calle. Ahora soy, cómo decirlo, un mantenido.
Su ex esposa, Viviana Sala es médica psiquiatra y Schoklender la conoció en la cárcel, cuando ella fue a hacerle unas pericias. Después se casaron, tuvieron un hijo, se divorciaron y conviven y él insiste en que ella es muy buena, rebosante de títulos, repleta de pacientes, “especialista en psicooncología, psicofarmacología, con maestrías que no se pueden ni nombrar”, y que ahora viven de lo que ella gana y que ella también está incluida en la causa de Oyarbide y que a ella también la amenazaban.
–Cuando empezó toda esta historia me volvieron loco. Era cosa de llamados telefónicos, coches parados en la puerta, en la esquina. De llamarme y decirme sabemos dónde estás, sabemos qué estás haciendo, tu hijo sale a tal hora del colegio y va a tal y tal lugar. Así todo el día.
–¿Y quién era?
–Gente de la SIDE, de los servicios de inteligencia y todo ese enredo que estaba alrededor de Aníbal Fernández.
Dice, y que desde que Fernández, el penúltimo jefe de gabinete, ahora en desgracia, empezó su caída, las amenazas se volvieron más raras: ahora se paró el tema, dice, pero nos hicieron la vida imposible durante un tiempo largo.
–¿Y cómo te afectan las amenazas?
–Bueno, te podés imaginar que estando con Hebe las amenazas eran lo habitual. Nunca les dimos mucha importancia. Después el hecho de exponerte en primera plana de todos los medios como el tipo que estafó a las Madres… no podía sonarme la nariz que el tipo que pasaba por la vereda me puteaba.
–¿Y tomaste alguna medida?
–Somos un poco más… mi hijo no va ni viene solo del colegio, estamos atentos ante cualquier cosa rara, pero tampoco nos enloquecemos. No podés vivir sino. Ni tengo plata para poner custodios ni los pondría. Ya de chico me tocó vivir eso, ahora no lo haría.
Schoklender habla seguro, como quien sabe qué decir: habla seguro pero fuma. Fuma sin parar, un negro tras otro, y las manos, por momentos, le tiemblan en el encendedor, el cigarrillo, y dice que en las últimas semanas incluso lo borraron de los medios, que durante un tiempo lo tenían todos los días en la tapa, que ni que fuera la guerra de las Malvinas, dice, y de pronto más nada:
–¿Y vos dónde pensás que vas a publicar esta entrevista? No va a ser tan fácil…
Schoklender trabaja mucho con la prensa. Cuando estalló su conflicto con las Madres eligió los medios con los que habló –empezó por Clarín, gran enemigo del gobierno– y lo que iba diciendo: regulando el tono del enfrentamiento. Y la sigue usando: hace unos días estuvo en un programa de televisión contando viejas historias de su juez, Norberto Oyarbide, con taxi boys, prostíbulos, sobornos: apretándolo, para decirlo amablemente.
–La realidad es que Oyarbide es la antítesis de lo que debería ser un juez en una república: un lacayo al servicio del Poder Ejecutivo, que le manda todas las causas que le interesan.
Schoklender trabaja mucho con la prensa: después, durante las horas que dure esta entrevista, más de una vez me voy a preguntar por qué me habla: qué dice, a quién lo dice, por qué yo.
Sergio Schoklender no es muy alto ni muy gordo ni muy flaco, ojos chiquitos entornados, labios finos, una de esas barbas de cinco días que ya no son un azar del momento sino una forma laboriosa de detener el tiempo. Sergio Schoklender tiene una remera –de esas que mi tía Pechuche habría llamado chomba– azul con rayitas blancas y amarillas, un bluyín, anteojos de marco negro angosto y un reloj cuadrado, grande, que le ocupa demasiado de muñeca; las uñas, en cambio, están muy bien cuidadas, dedos cortos.
–¿Y cómo fue que decidiste escribir este libro?
Porque la excusa de todo esto es ésa: un libro. Está por salir un libro suyo, Sueños postergados, que debería contar la otra versión de los escándalos del invierno pasado. Por ese libro, supongo, Schoklender me recibe esta tarde; por ese libro diarios y revistas van a volver a ponerlo en sus portadas.
–¿La verdad? ¿La verdad absoluta?
–Si se puede elegir…
–La verdad es que me pagaban un anticipo que nos venía muy bien porque estábamos sin un peso. Esa es la pura verdad. Una cuestión puramente económica. No es el libro que hubiese querido. A ver, es un libro que responde a una coyuntura política muy particular, a un requerimiento de la editorial. El libro que yo hubiese querido es un libro de más anécdotas, más rico en análisis político, el momento que se está viviendo en el mundo. Pero este fue el libro que me permitieron escribir en muy poquito tiempo y que me permitió decir algunas cosas que creo que había que decirlas. Pero el motivo principal fue la plata.
Supongo que es su estilo: el que lo hace particular, interesante. Muy poca gente diría que escribe un libro –donde cuenta cuestiones más que delicadas– por la plata. Aunque muchos lo hacen, aunque muchos pudieran sospecharlo; se supone que nadie dice nada que lo desprestigie mientras pueda evitarlo. Así que dirían que necesitaban sacárselo de adentro, que el pueblo tenía que saberlo, que se lo debían a la memoria de los dinosaurios; no que lo hacen por la plata. Es un estilo: honestidad brutal, digamos. Pero, de algún modo, Sergio Schoklender lleva muchos años dando la impresión de que ya no tiene nada que perder.
El 31 de mayo de 1981, mañana destemplada, el portero de una casa del barrio Norte de Buenos Aires vio que del baúl de un coche grande, nuevo, estacionado, caía sangre. En esos días toda la Argentina chorreaba sangre –pero se mataba por ignorarlo. Ese chorro, en cambio, se convirtió en la noticia del año cuando la policía informó –en esos tiempos, la policía informaba– que los muertos eran Cristina Silva y Mauricio Schoklender, un matrimonio que vivía con lujos y custodios porque él, ingeniero, dirigía una de las empresas más prósperas de aquel país: Pittsburgh & Cardiff, dedicada, entre muchas otras cosas, a la importación y construcción de submarinos, fragatas, tanques y otras armas de guerra. La noticia era cruda; lo fue mucho más al día siguiente, cuando se empezó a oír que sus hijos eran los asesinos.
Años después, cuando la justicia se pronunció sobre el asunto, creyó saber que, aquella noche, todo empezó cuando los Schoklender llevaron a sus tres hijos –Sergio, Pablo, Valeria– a comer a un restorán nuevo de la costanera para festejar el cumpleaños 23 de Sergio. Y que comieron y bebieron y, de vuelta en su departamento de Belgrano, la señora Cristina quiso tener –otra vez– algún modo de sexo con su hijo menor y que los dos hermanos le partieron la cabeza con un palo y la estrangularon con una cuerda. Y que después se pasaron un par de horas discutiendo qué harían con el padre –que seguía durmiendo– y que por fin decidieron matarlo también y que le rompieron el cráneo a palazos y que llevaron los dos cuerpos al baúl del coche, salieron, dejaron el coche por ahí, huyeron cada cual por su lado. Y que Sergio Schoklender se fue a Mar del Plata, se registró con nombre falso en un hotel, se contrató una puta y al día siguiente o al otro, cuando sintió que el cerco se cerraba, se compró un caballo e intentó la penúltima fuga. Su cabalgata no llegó muy lejos. Cuatro años después lo condenaron a 21 años de cárcel; en su declaración se hizo cargo de todo y exculpó a su hermano. Los jueces al principio le creyeron; después, un tribunal de apelación condenó también a Pablo –que, para entonces, ya había huído a Bolivia. Sergio Schoklender es, en la Argentina, un personaje con una historia demasiado clara, alguien que, durante tantos años, pareció que no tenía nada que perder. Su historia me interesa, me llena de dudas, pero por ahora no le pregunto sobre eso. No sé cómo hacer para preguntarle sobre eso: uno no llega a una casa y le dice a un señor muy amable que te ofrece un café, que te prepara un café en una máquina muy cara, que te pregunta si querés azúcar o sacarina o leche o crema, cómo fue que se le ocurrió matar a su mamá. Así que, por ahora, trato de hablarle de otras cosas.
–¿Y cuáles eran esas cosas que te parecía que había que decir? ¿Qué es lo que te importaba decir en este libro?
–Básicamente que hay dos realidades totalmente distintas en cuanto al manejo del estado y la política. Por un lado, lo que te cuentan, lo que suponés que pasa y, por el otro, lo que realmente sucede. Y también quería contar qué era el programa Sueños Compartidos, que para mí es el programa más hermoso que pudo haber creado alguna vez este país. Y quería contar también, en medio de este dolor, lo que eran las Madres, lo bueno y lo malo, lo valioso de esa lucha y los errores cometidos. Eso quería, más o menos.
Yo le digo que bueno, que me cuente.
Aunque sigo pensando en su libro escrito por la plata: cuando alguien dice algo tan aparentemente franco, los demás tendemos a creer que el resto de lo que diga también será verdad. Y a veces lo es, pero no tiene por qué serlo.
–Sí, había un par de cosas que yo quería contar. Para empezar, cómo funciona el tema de las obras públicas. Es todo una ficción, puro relato.
Sergio Schoklender debe saberlo: durante varios años dirigió el programa Sueños Compartidos, a través del cual la Fundación Madres de Plaza de Mayo recibió mucho dinero del Estado para construir viviendas populares: entre 740 y 1200 millones, según quién te lo cuente. De ese programa, en última instancia, vino todo el conflicto.
–Primero, es una mentira que el Estado haga licitaciones. Toda esta cuestión de las licitaciones, concursos de precios, de calidad y de tiempo es una enorme mentira. Los contratos están asignados antes de que salga el pliego, y el pliego se arma de acuerdo al convenio que se haga con alguna empresa o pool de empresas constructoras amigas, donde entre el 15 y el 25 % de ese valor automáticamente tiene que ir como retorno para financiar la política. Porque la gran ficción es cómo se financia el Estado. Esto no es privativo en la Argentina, esto sucede en el mundo; tal vez acá se puso más en evidencia. A ver: acá antes la política se financiaba básicamente con los fondos reservados de la SIDE que eran incalculables –por eso eran reservados–, porque lo que no se blanquea nunca es que los funcionarios no viven del sueldo que figura en los papeles. No podrían hacerlo. Vos no podrías mantener una planta de profesionales de cierto nivel con el sueldo nominal del Estado. Entonces necesitás financiar ese sobresueldo que necesitás para mantener una planta estable en los ministerios.
–¿Y cómo se entregan esos sobresueldos?
–En efectivo, en mano a cada funcionario político a fin de mes.
–¿Y qué orden de dinero sería?
–Hoy ningún funcionario de primer nivel vive con menos de 20 mil dólares mensuales. Y sus sueldos nominales son de 20 mil pesos. Vos no tenés un ingeniero de primera línea para la subsecretaría de Obras Públicas de la Nación con un sueldo de 20 mil pesos. Por más que le pongas coche, chofer, teléfono celular y demás, digamos, ¿cómo los retenés? Si la actividad privada les generaría muchísimo más... El otro tema es que se necesita dinero para financiar actos, campañas políticas. Lo cual es entendible, si no los únicos que podrían hacer política serían los que tienen plata.
–Si la política se hace con plata, sí. Pero se podría hacer de maneras donde la plata no importe tanto. Siempre se pudo...
–Se necesita plata para hacer un escenario, para llenar la plaza, para cartelería, afiches, micros, gente. Eso se hace con plata.
–Hay situaciones en que las plazas se llenan sin micros ni sanguchitos…
–Sí, pero en general son situaciones de protesta o de reclamo. Para que te vayan a aplaudir y agiten tu banderita, en general necesitás poner unos mangos. Entonces ya tenés dos cuestiones: la plata para mantener una planta permanente y la necesidad de financiar esta forma de hacer política. Y después tenés las ambiciones personales de un sinnúmero de funcionarios o de gente que cree que además de ganar bien, su paso por el gobierno tiene que salvar a varias generaciones de sus descendientes. Entonces, ¿cuál era la gran discusión que yo tenía con el gobierno? Si vos tenés partidas de megaobra pública –los túneles, las represas, las hidrovías, todas esas obras gigantescas– no te metas con la leche del comedor para los chicos, no me chorees del presupuesto para villas y asentamientos. No la saqués del último escalón, sacala de donde sobra. Porque claro, la Argentina se sigue manejando a través de la Jefatura de Gabinete que te reasigna el presupuesto como quiere. Entonces de la noche a la mañana las partidas que se asignaron para educación o para vivienda o para salud van a parar a otro lado. Pero a su vez en cada ministerio tiene esa misma facultad interna, entonces ellos pueden mover esas partidas libremente. Yo de pronto me encontraba con que una partida que nosotros necesitábamos para seguir construyendo en alguno de los barrios, desaparecía. ¿Cómo que desapareció? Sí, porque Cristina resolvió lanzar el plan netbook. Pero negro, sacá la plata de otro lado… Hay cosas que me parecen muy bien, y el Estado tiene que hacerlas y hay plata para hacerlas, o por lo menos hubo, en estos años de bonanza ilimitada. Pero no me chorees del último escalón.
–¿Lo que vos decís, entonces, es roben pero razonablemente? O sea, saquen de los lugares donde más sobra y no donde más hace falta
–Suponer que esto se va a terminar simplemente porque no es ético es…
Dice Schoklender y, en medio de la catarata, para a pensar una palabra: me parece que quiere ser amable, pese a todo.
–¿Es qué, cuál es el adjetivo?
–Una pelotudez o una ingenuidad. Yo no soy ingenuo; ésa era la realidad con la que tenía que convivir. Yo les acepto que paguen una planta permanente con sobresueldo que no figura en ningún lado, les acepto que necesiten plata para hacer política de esta manera, les acepto que haya funcionarios o un entorno que tenga que enriquecerse y garantizarle el bienestar a varias generaciones. Bárbaro. Pero muchachos, hay plata que no se puede tocar, donde la inmoralidad ya es superlativa. Ahí lo que me encontré es que no hay ningún límite. Te doy un ejemplo: nosotros construíamos hospitales en 90 días, en el Chaco, en el Impenetrable, en Santiago. Hospitales de primera línea, totalmente equipados; hospitales de 1800 metros, grandes, hechos con la gente del pueblo, sumándolos al proyecto, capacitándolos, por un tercio de lo que el Estado licitaba los hospitales pelados, sin equipamiento, en cualquier parte del país.
Schoklender estuvo ahí: debe saber. Porque en algún momento, a principios de los años noventas, la vida de Sergio Schoklender tuvo otro vuelco bruto. Había entrado en la cárcel en 1981: tiempos muy duros pero, dice, tan formativos. Más tarde, cuando le pregunte quién era él antes de la cárcel, me contará que un chico rico de Belgrano que leía poemas y balances, que un pichón de gerente, que un rebelde, que un insatisfecho, pero que nada de eso importa demasiado: que él empezó a ser alguien en la cárcel.
–Yo empecé a ser alguien en la cárcel.
Repetirá, la voz suave, educada, pero las manos con temblor y el soplo de tabaco. Entonces le preguntaré cómo fue la llegada de un chico rico de Belgrano a la cárcel más bruta de un país muy bruto; le preguntaré, en realidad, si su miedo principal no era cómo hacer para que no se lo cogieran, y él me dirá que no: que cuando entró lo encerraron en una celda de aislamiento y lo dejaron meses a disposición de unos señores de inteligencia del Ejército que lo interrogaban –que lo mataban a golpes– para que les contara qué negocios tenía la empresa de su padre con la Marina y su ínclito jefe, el almirante Eduardo Emilio Massera. Y que en esos días le pegaron tanto, lo maltrataban tanto, y que él de puro animal se resistía:
–Lo más trágico es que me interrogaban por cosas que no tenía ni idea, era la pura desesperación del Ejército por saber los negocios que había hecho la gente de la Armada con mi familia. Los primeros días me venían a buscar y yo lloraba, gritaba, me escondía en un rincón; los tipos me agarraban, me llevaban, y cuando me devolvían me tiraban a la celda de castigo estaba reventado, me despertaba horas después. Pero a los 15 o 10 días ya venían y me peleaba contra los guardias. Alguna mano ponía, porque sabía que me iban a poner. Y para sacarme de la celda tenían que venir en serio, eh… Me acuerdo que lo más doloroso, lo más duro era la espera, cuando pensás cuándo te van a venir a buscar: ésa es aterradora.
Pero ahora sabe, dirá, que esas torturas lo salvaron: cuando lo bajaron al pabellón general ya se había ganado una fama de ser un tipo duro.
–Con todas esas palizas, a los tres meses yo ya era un perro de pelea. Y cuando me bajan al pabellón me tiran en el peor, pensando que yo tenía que jugar el papel de víctima, lo lógico para uno que venía de ser acusado de parricidio, encima a esa edad y sin experiencia. Y al día siguiente, cuando se abren las rejas y yo pienso acá a pelear, pasa uno y me deja un pulóver, pasa otro y me deja un jabón, me había hecho un nombre. Y fue así. En los años que estuve, nunca puse las manos atrás, ni la cabeza gacha: ni por puta se me hubiese ocurrido. A la mañana sonaba el silbato en el pabellón y tenías que levantarte, armar la cama, ordenar todo y poner la mano afuera de la reja para el recuento. Yo estaba acostado. ¿Qué hace ahí? ¡Andá a la concha de tu madre, estoy durmiendo!, le decía. Entraba la requisa, quilombo, palo, quejas, expedientes. Yo batí el record de días castigado. Hasta que llegó un momento en que uno decía che, Schoklender no se quiere levantar. Y bué, déjalo, le decían. Llegó un momento en que era inmanejable. Y llegué a manejar media cárcel de Caseros y media cárcel de Devoto. Hasta los guardias laburaban para mí. Monté una imprenta enorme en la cárcel, donde hacíamos apuntes para la universidad y los guardias traían los carros llenos de papel, laburaban los presos comunes, los policías, los menores. Y armamos un centro de investigación informática. Y desesamblé el formateo de disquete de Microsoft, el lenguaje binario y lo transformé en lenguaje de computación y publiqué todo el programa, fui uno de los primeros hackers, la Asociación de Programadores Libres.
En la cárcel, también, Schoklender se recibió de abogado y de psicólogo, dejó sociología a falta de dos o tres materias, terminó un diploma en teología, y conoció a unos presos chilenos, militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, que le hicieron entender algo de lo que le pasaba:
–Ahí es donde empiezo hacer un click, en medio de toda esta locura que estaba viviendo, en medio de esa represión. Ahí empecé a entender que todo eso no tenía que ver que el guardia fuera malo sino con un sistema que reproduce este tipo de consecuencia. Que el hecho de que la inmensa mayoría de los que estaban en la cárcel fueran pobres y analfabetos no era porque los pobres y analfabetos fueran malos. Yo siempre leí muchísimo de chico, me apasionaba la lectura; ahí empecé con la lectura política.
–¿Qué leías?
–Por supuesto todo Marx y Engels, todo Mao, el libro verde de Kadafi, todo material político. Ya era la democracia entre comillas y circulaba todo. Antes, me acuerdo, en el pabellón, si queríamos escribir algo, lo escribíamos en formato de poesía. Si te los guardias te lo veían decías esto es poesía, y ellos ah, poesía, no pasa nada.
Dice, y habla de García Lorca, de cómo lo leyó y releyó y sigue releyendo. Y le pregunto qué era lo que más extrañaba cuando estaba en la cárcel y él dice que la soledad: baja la voz, baja los ojos y dice que lo que más extrañaba era la soledad y yo le digo que claro, que debe ser dura la soledad, tanto tiempo en la cárcel y él que no, que la soledad era lo que extrañaba, lo que le faltaba, decidir estar solo y poder estar solo, dice, y yo que pongo cara de que entiendo y le digo que entiendo, sí, claro, te entiendo, pero entiendo sobre todo que hay cosas que uno no entiende si no te las dice alguien que las ha visto desde el otro lado. Y que muy de vez en cuando uno se topa con alguien que ha estado tan del otro lado como él.
–La cárcel no es el encierro. La cárcel es la convivencia forzada con gente que vos no elegís. Ése es el verdadero encierro, la verdadera pérdida de la libertad. La pérdida de libertad física, ambulatoria, pesa, duele, pero lo peor es no poder sentarte a escribir o leer tranquilo, pensar, hacer música, tener tu espacio de intimidad, de reflexión. Eso es lo que te parte: no poder estar solo. Y tener que vivir alerta porque siempre hay otros, un entorno muy agresivo, aunque yo ya no necesitaba pelear porque ya los paraba con la mirada. Ésa era la verdadera cárcel.
Sergio Schoklender se había acostumbrado a la prisión: era su vida. Le quedaban unos diez años de condena y no pensaba hacer nada para acortarlos: “la posibilidad de la libertad era algo que había guardado en un cajón y cerrado con llave”, dice en su libro, y me dice que lo dice porque no quería cumplir con ninguna de las condiciones que el servicio penitenciario trataba de imponerle para rebajarle la pena: que no quería someterse, y si el precio eran años de cárcel, estaba dispuesto a pagarlo.
–La idea era hacerme bajar la cabeza, y yo no quería bajar la cabeza; entonces no te vas a poder ir más, me decían. Bueno, entonces no me voy más. Para mí la pelea era pelear donde estaba.
Hasta que, un día, llegó a visitarlo una señora.
–Alguna vez dijiste que cuando conociste a Hebe de Bonafini fue una fascinación inmediata…
Es difícil exagerar la importancia de las Madres de Plaza de Mayo en el imaginario argentino. Durante muchos años fueron las heroínas intachables, las mujeres perfectas, el símbolo de todo lo que los demás tendríamos que haber hecho pero no, lo que tendríamos que haber sido y nunca fuimos. Eso, las Madres, y Hebe Pastor de Bonafini es la Madre por antonomasia.
–Imaginate lo que fue tenerla ahí, que ella me quisiera conocer, me diera bola.
Me dice ahora Schoklender, fuma y fuma, y me ofrece otro café. El play room es luminoso, grande, bien dotado: un flipper de verdad, una rockola, el futbolín, los cuadros pop en las paredes. Debe ser para el hijo, pero las máquinas de diversión son fantasmas del padre, de un señor que nació en los cincuentas –y no de un chico del 2000.
–¿Y qué le habrá atraído a ella de vos?
–Creo que la rebeldía. Encontrarse con un tipo que no se doblegaba ante nada. Todo el tiempo puteando, peleando todo el tiempo. Y en esa época políticamente yo era un cuadro político revolucionario formado, faltaba el fusil y estaba todo.
Bonafini lo visitaba dos veces por semana, le llevaba sus platos a la cárcel; hacia 1993 lo convenció de que podía tener una vida afuera –y Sergio Schoklender pidió los beneficios que le correspondían: primero empezó a salir durante el día y por fin, en 1995, tras más de 14 años de cárcel, con dos tercios cumplidos, volvió a la libertad. Entre los informes que lo ayudaron a salir estaba el de la doctora Viviana Sala; tiempo después se casarían.
–¿Y en esos primeros encuentros con Hebe alguna vez hablaron del parricidio?
Le pregunto, ahora, tono grave: si él, preso por matar a sus padres, habló de su delito con esa mujer que el mundo conoce por su búsqueda de los asesinos de sus hijos. Schoklender baja la voz, baja la cabeza: estoy pasándome algún límite.
–No.
Dice, y no dice nada más. Hay un silencio. Yo le digo que él sabrá mejor que nadie que resultaba muy extraño ese encuentro entre alguien que peleó por sus hijos con alguien que mató a los padres, y él repite como si no me hubiera oído:
–No, nunca. Nunca fue un tema que habláramos. Jamás me lo preguntó.
–¿Y vos qué pensás?
–Nada, no tenía que ver con eso. Tenía que ver con que se encontraba con alguien en quien podía confiar. Que ponía todo lo que tenía al servicio de ella, que le explicaba las cosas, que trataba de darle coherencia a un discurso muy lleno de baches. Y así ayudé a construir un mito, a sostener un mito. Y bueno, después los mitos se te caen encima. Los ídolos tienen pies de barro y siempre se caen; el problema es cuando se te caen encima.
Dice, amargo. Pero, para eso, entonces, todavía le faltaban quince años.
Cuando salió de la cárcel, Sergio Schoklender se transformó en el ladero más persistente, más inesperado, más criticado, más fiel de Hebe Pastor de Bonafini. Su actuación con las Madres de Plaza de Mayo produjo ciertos conflictos –discusiones, gente que se fue– pero también, dice, muchos beneficios.
–En el libro escribís que el proyecto que llevaban adelante con las Madres “era revolucionario. Nuestro objetivo era la revolución, la única salida lógica era la lucha armada”, decís. “En la universidad guardábamos de todo”.
–Ah, de todo. Sí, era impresionante. Teníamos de todo.
–¿Qué es de todo?
–Armas de todo tipo, pistolas, ametralladoras, granadas, plástico, lo que pidas. Visto ahora es un delirio; visto en plena época del menemismo era la única salida lógica: había que generar una resistencia. Ubicate en pleno menemismo, con toda la impunidad que tenían. Me acuerdo del lugar donde teníamos guardadas las cosas, que era un pozo en el sótano de la universidad: la ubicación precisa la conocíamos dos o tres compañeros y Hebe, y nadie más.
–¿Y si alguien le preguntara a Hebe si eso es cierto, ella diría que sí o que no?
–Nooo. Ella de eso no se va a hacer cargo ni abajo del agua… Y fue un problema enorme que, cuando se arma esta alianza con el kirchnerismo, hubo que sacar todo.
Dice, y recuerda el momento en que Hugo Chávez fue a ver a Bonafini a la sede de las Madres y le dijo que el comandante Fidel le pedía que apoyara a este presidente nuevo, casi desconocido, de quien ella había dicho, poco antes, que era “la misma mierda que todos los demás”. Y cómo ella lo escuchó y le ordenó que pidiera una audiencia en la Rosada y cómo quedó prendada por la acogida de Néstor y Cristina, y cómo todo cambió tanto desde entonces. Todo, tanto.
–Y sí, hubo que desarmar una estructura en la que habíamos estado trabajando, en la que muchos compañeros habían puesto muchas expectativas.
A partir de ese momento, las Madres de Plaza de Mayo –y, sobre todo, Hebe de Bonafini– empezaron a tener un lugar destacado en la liturgia oficial: no había acto o acontecimiento importante que no la tuviera como invitada de honor. Las Madres fueron una instancia de legitimación que el gobierno nunca desdeñaba.
–¿Pero había un plan militar? ¿Cuál era?
–La idea era mandar compañeros a formarse con las FARC en Colombia, con los zapatistas en Chiapas, y que después esos compañeros pudieran venir con alguna formación y comenzar un trabajo, digamos, foquista en algún lugar. Ese era el único modelo posible, no veíamos otra salida. Era impensable que el país se iba a recuperar en ocho años, quién se podía imaginar eso.
Yo le digo que no lo sabía, que nunca lo habría imaginado. Y que siempre me intrigó –y lo he escrito varias veces– que ningún deudo de las víctimas de la dictadura haya intentado la venganza: que la Argentina estaba llena de asesinos sueltos y que finalmente no habría sido tan difícil atacar a alguno, y que por eso me había sorprendido menos cuando leí que él, Sergio Schoklender, había planeado el secuestro de Massera.
–En 1999, 2000, teníamos todo preparado para ir a secuestrarlo: le habíamos hecho inteligencia, sabíamos cómo se movía, por dónde, teníamos todo preparado. Mi fantasía era hacer algo muy parecido a lo que después fue esa película, El secreto de sus ojos, ¿no? Lo agarrábamos y se perdía, nunca más. Yo quería que el enemigo recibiera el mensaje de lo que significaba la desaparición, que supiera cuál era la sensación de estar desaparecido, que nadie sepa si alguien está o no está, si vive, si está muerto. Decirles esto es lo que hicieron. Y encima a Massera, que era tan emblemático. Pero ahí Hebe se opuso, y al final se demostró que tenía razón, la historia le dio la razón. Después las leyes de impunidad se derogaron, un montón de milicos están presos y procesados. Pero en esos años era impensable que eso sucediera en la Argentina. Y ese viraje fue gracias a Néstor. Visto desde ahora me pregunto si, en el caso de que algunos de estos grupos delirantes, incluso el nuestro, que no pasó de ser un embrión, hubieran llegado a hacer algo, si eso no habría debilitado la posibilidad de un cambio institucional tan profundo como el que hubo.
Dice, reflexivo, y le digo que más me sorprendió que, en su libro, cuente cómo, en los años noventas, cuando se quedaban sin plata para pagar el funcionamiento de las Madres, “salían a recaudar”:
–Sí, cuando teníamos que salir a recaudar, salíamos a recaudar como en los viejos tiempos.
Dice, marcando las palabras, con un amago de sonrisa.
–¿Qué querés decir? ¿Cómo eran los viejos tiempos?
–Y, choreo. En negocios, en supermercados más bien. Tratábamos de que fuesen lugares que representaran más la concentración oligárquica, no la farmacia de la esquina.
–Pero nunca firmaron sus acciones.
–No, no. No, porque era temprano.
–¿Temprano?
–Sí, era temprano para que saliera a la luz una organización que no tenía un referente político todavía.
–A mí me impresionó leer que habías escrito eso. ¿Te imaginás los títulos de mañana o pasado: “Las Madres de Plaza de Mayo se financiaban con plata de asaltos a mano armada”?
–Pero es verdad.
Dice Sergio Schoklender, como si eso fuera todo y, por un momento, tiene una rara candidez en la mirada.
–Es verdad. Hebe lo dijo una vez en la Plaza, hace unos meses, cuando estaban los trabajadores que le reclamaban los sueldos les dijo vayan a reclamarle a Shocklender que se robó todo. Después a la semana siguiente, cuando volvieron a reclamar, les dijo yo no voy a salir a robar como Shocklender para pagarles el sueldo.
–Pero todos entendimos que lo que estaba diciendo era que le habías robado a ella, no que habías robado para ella…
–No, no, dijo yo no voy a salir a robar como Schoklender para pagarles el sueldo. Está bastante claro.
–¿Vos decís que estaba hablando de esas acciones?
–A ver… Con ella era: Hebe conseguimos la plata; bueno, yo no pregunto, no me digas nada. Pero habíamos hablado y acordado explícitamente que si algún día me pasaba algo, ella no tenía que saber nada y se tenía que despegar.
–¿Y por qué salís a decirlo ahora?
–Porque creo que es justo. Primero porque estoy pagando el haber sostenido un mito y estoy tratando de reparar algunas cosas. Porque creo que hubo muchos compañeros que se jugaron durante años para sostener esta estructura que ahora la hizo mierda, la destruyó, no quedó nada. Nos jugamos muchos por las Madres y por Hebe, pusimos el pecho en serio, no a medias.
Sergio Schoklender piensa, busca las razones –que debería haber definido de antemano. Yo le pregunto si, al decir esto, no se está autoinculpando: si no puede aparecer un juez que diga bueno, este señor dice que salió a robar, voy a investigarlo. Él me mira como si no lo hubiera imaginado y me dice que no, apenas displicente, casi cool:
–Naaa. Primero tendría que encontrar un hecho concreto… y además ya está prescripto.
–Quizá. A mí me pareció raro, como que te ponías en un lugar de mucha exposición, de cierta fragilidad al decir eso.
Entonces me mira con curiosidad, como quien ve de pronto algo, arquea las cejas, pita, sopla:
–Bueno, hay un montón de cosas que puse en el libro y después a la noche pensando me decía uy, esto mejor no lo hubiese dicho… Pero ya está, está ahí, y forma parte de la verdad y forma parte de mi vida, casi 16 años entregados ahí.
Y es entonces cuando me dice que sí, que quizá no tendría que haber dicho eso y se queda pensando y parece que está diciendo la verdad. Todo es posible.
Hace dos años, Miguel Russo le preguntó a Hebe Pastor de Bonafini “cuál era la persona más maravillosa que había conocido representando a las Madres por el mundo”. Y ella le contestó que “Evo Morales, impresionante, nadie sabe lo que es capaz de hacer. Y después, al lado de nosotros, Sergio Schoklender, un tipo entregado cien por cien a la tarea. El día, para él, tiene 30 horas, y todas laborables. Alguien que nunca quiere nada para él.” Alguien que nunca quiere nada para él, decía, subrayaba. Y contaba que, después de conocerlo en la cárcel “empecé a quererlo como un hijo, lo traje a vivir acá, a mi casa. Y es una máquina de trabajar, a la que se suma una inteligencia sin igual. Él hizo el proyecto Sueños compartidos que el gobierno tomó como propio. Estamos a punto de firmar el convenio con todas las provincias, porque nosotros no tenemos plata, entonces el gobierno tomó el proyecto pero nosotros lo que le pedimos es que sea como queremos nosotros, con escuelas, con comedores, con jardines maternales pero con gas, luz, agua y cloacas, porque no se puede construir un barrio para que esté como antes. Ya lo estamos haciendo en Tartagal. Y eso es toda una idea de Sergio”, decía, en marzo de 2009, Hebe de Bonafini.
Y, en esos días, Jorge Fontevecchia le preguntaba a Schoklender cómo definiría su relación con ella: “Es como una madre para mí: me cocina, me reta si no como, si le desordeno, si no me cuido”, dijo él. “Y además es una relación muy particular porque, junto con todo el afecto, te baja línea política desde que te despertás hasta que te acostás”.
Pero en mayo de 2011 la relación se rompió –con el ruido apropiado. Al principio, las dos partes trataron de presentarlo como una separación amistosa, de mutuo acuerdo: Schoklender decía que “renunciaba para tener más tiempo para sus proyectos personales” y Bonafini que él “estaba de viaje”. En pocos días, las acusaciones mutuas fueron escalando, y las denuncias de periodistas y diputados sobre desvíos y corrupciones y lavado de dinero; eran, además, tiempos electorales, y el gobierno empezó a preocuparse. Cierta prensa decía que el programa Sueños Compartidos había sido una estafa, una forma de desviar dineros públicos, y apuntaba a Schoklender pero también a Hebe de Bonafini. Entonces Bonafini dijo que eso era cosa de Meldorek, una empresa que ella no conocía –dijo, hasta que aparecieron fotos y videos de ella inaugurando cosas con carteles que decían Meldorek. Meldorek era, en efecto, la empresa que construía las casas para la Fundación Madres de Plaza de Mayo, y Schoklender era o es uno de sus dueños. Su capital pasó, en 2006, de 12,000 pesos a dos millones. Al principio, Schoklender dijo que la empresa no era suya; después aceptó que era uno de sus dueños.
Todo se emporcaba, y se cruzaron acusaciones de dineros sucios: que Schoklender robaba, que las Madres tenían cuentas sin declarar afuera. Ella dijo que “Sergio Schoklender es un traidor y un ladrón y un pobre tipo” y, cuando un periodista le preguntó si se iban a defender en la justicia, lo miró cual busto enfurecido y le dijo que no tenían nada de qué defenderse: “¿De qué nos van a acusar? ¿De haber dado la sangre de nuestros hijos para hacer esta patria maravillosa que tenemos?”, dijo, usando una vez más la historia y la sangre para desviar las discusiones del presente.
Él, mientras tanto, dijo que “Hebe dejó de defender principios para pasar a defender a un partido” y rechazó las acusaciones de enriquecimiento y dijo que nunca se llevó ni un peso. Y lo repite ahora:
–Yo no me llevé ni un peso. Pero sí hubo plata que se usó para gastos de la Fundación, ordenados por las Madres. Es el sistema que te decía, de cómo funciona la política. Yo, aparte de construir, con esa plata tenía que mantener a las Madres, los actos partidarios, los afiches, los caprichos de Hebe, los caprichos de su hija, las casa de su hija, los centros culturales, la radio, la universidad de las Madres, los viajes, los choferes, la camioneta… Tenía que hacer milagros.
Tiempo después, ahora, Schoklender dirá que la pelea vino porque estaban dejando de renovar los contratos y había 6,500 familias que se iban quedando sin trabajo.
–Y yo lo planteo, insisto, pero veo que no pasa nada, todo se demora. Entonces Hebe me dice que si no se renovaban los contratos era porque Cristina no quería.
Dice, entorna los ojitos. Schoklender tiene los ojos achinados, los entorna como si ver fuera un trabajo duro. Y dice que “todo empezó a arruinarse con la muerte de Néstor”.
–Acá hubo un antes y un después con Néstor. Néstor era el tipo que siempre tenía una puerta de atrás por dónde entrar en cada ministerio. Es decir, de pronto estaba el ministro, pero él designaba un subsecretario para tal área que le respondía totalmente, que le servía para controlar el asunto. Entonces nosotros le mandábamos a decir mirá, nos están cagando, no nos firman, no nos redeterminan los precios, tenemos que echar gente, y él levantaba un teléfono y al día siguiente aparecían los nuevos contratos firmados. Mi relación no era directamente con él, mi relación era a través de Zanini. Pero cualquier cosa que yo le hacía llegar, él automáticamente la recibía y lo resolvía. No porque me quisiera, sino porque realmente creía en el proyecto. Por eso cuando Cristina comienza a gobernar, se nos corta un interlocutor. Y cuando Néstor muere, Cristina pasó tres meses sin saber dónde mierda estaba parada. Lo único que tenía eran unas breves apariciones públicas para ver cómo le recortaban el paso a Aníbal y a Alicia, que habían hecho una alianza muy fuerte. Y con unas depresiones muy grandes, que no sabían cómo levantarla, días enteros llorando. Curiosamente reaccionaba más por la bronca, cuando le decían mirá que fulano está haciendo tal cosa, ahí juntaba fuerzas y salía adelante. Su pequeño entorno de interlocutores eran Zanini, Parrili, de Vido, Nilda Garré, pero en todos los ministerios las segundas líneas de Néstor no le respondían ni al ministro ni a ella. Y en esa situación se producen los mayores descalabros. No nos pagaban, nos encontramos con todo tipo de obstáculos. Envidias, peleas de poder, gente que sentía que nuestra forma de trabajar los dejaba en descubierto…
Dice Schoklender, y que por eso decidieron cargárselo: porque con su trabajo dejaba en evidencia los márgenes enormes que muchos sacan, y la mala calidad de las rutas o las escuelas o las casas que construyen, y que por eso y porque no pagaba los retornos acostumbrados se empezó a poner en contra a mucha gente.
–Es que nuestras obras eran de primera calidad y costaban la mitad; con eso les estaba tocando el culo a muchos. Y no pagaba sobreprecios, no pagaba coimas. Ahora me dicen que yo tendría que ser más realista y algo tendría que haber repartido. ¡Pero qué iba a repartir si todo lo que sobraba tenía que sostener todo el resto!
Y que, para colmo, dice, organizaban pobres, dice:
–Cuando nosotros trabajábamos en los barrios más marginales, veías esa transformación del hombre y esa mujer que venía del sometimiento, de la prostitución, del analfabetismo, de la explotación y el abandono y vos no los extraditabas detrás del paisaje, sino que los ayudabas a seguir creciendo, y transformabas su realidad cotidiana. Y, después hacerlos volver para atrás es muy difícil. Yo no apostaba a esos trabajadores, yo apostaba a los hijos de estos trabajadores que habían podido ver a sus padres con otra realidad y que iban a ser capaces de pensar qué modelo de transformación era necesario para que esto continuara. Y Néstor valoró este proyecto, lo reconoció, entendía el impacto que iba a tener. A Néstor no lo asustaba que fuesen 10 mil, 20 mil trabajadores organizados. A Cristina sí, y ni hablar al entorno de la dirigencia kirchnerista. Y ese crecimiento político y ese nivel de organización asustó a muchos, y yo no tenía miedo de decirle a nadie lo que hubiera que decirle y de pelear por el proyecto con quien fuera. Así que alguna gente se dejó convencer de que sin mí todo iba ser igual pero mejor, y se vino la noche.
–¿Y por qué decís que a Cristina la asustaron esos trabajadores organizados?
–Porque Cristina se maneja con otros parámetros. Yo creo que la primera vez que Cristina vio un pobre fue con las obras de la Fundación. La primera vez que la abrazaron los trabajadores fue cuando fue a las villas con Hebe a inaugurar una obra. Me acuerdo que el entorno, la seguridad, los secretarios estaban aterrados, y ella se animó, así, tímidamente, y vos la veías que era la primera vez que estaba rodeada de esa intimidad de gente transpirada, con cascos, ropa de trabajo, hombres y mujeres que la abrazaban y le traían un regalito, y vos la veías que no era lo suyo.
Y que por todo eso, dice, y las peleas y las envidias y las apetencias de poder, terminaron por cargárselo. Es una historia. Hay otras: cada cual cuenta una.
Así que en pocos días Sergio Schoklender se peleó con su madre adoptiva y con su hermano de sangre, Pablo –que colaboraba con él en la Fundación–, y quedó en el centro de un proceso judicial. Y quedó, sobre todo, un poco solo.
-De alguna manera me lo tengo merecido, siento, ¿no?
–¿Qué?
–Este cachetazo que ella me da. Mi esposa, mi ex esposa, siempre me decía Sergio, Hebe se lo hace a todos, algún día te lo va a hacer a vos. Ella peleaba mucho para que nuestro hijo, Alejandro, no se acercara tanto a ella, porque algún día lo iba a repudiar, me decía, iba a ser muy doloroso para él. Y yo le decía es imposible, es su nieto, lo adora, la abuela soñada de cualquier nieto. Y era abue y se llamaban, hablaban, por lo menos una vez por mes él se quedaba en la casa de ella. Y de la noche a la mañana fue el repudio más absoluto, el desconocimiento, un momento tan doloroso: quince años de mi vida puestos ahí a pleno. Fueron quince años de mi vida que si hacía falta pagar la luz salíamos con un fierro en la cintura a buscar plata para sostener lo que las Madres necesitaban. Y de la noche a la mañana, un cachetazo en la cara, diciéndome…
Dice, y se calla. Dice diciéndome y no quiere decir traidor, ladrón, pobre tipo. Dice diciéndome y se calla.
–Pero esta misma situación yo antes la viví y se la toleré y me callé frente a infinidad de compañeros que pasaron por la vida de Hebe y que después por algún problema de protagonismo o de cartel o de capricho o de que en una marcha le habían hecho una nota a él y no a ella terminaron radiados y repudiados, después de dejar años de su vida ahí. Y frente a muchas de estas situaciones, yo tampoco fui capaz de levantar la voz y poner un límite firme. Y hoy me pasa lo que les pasó a tantos.
Schoklender mira el cigarrillo, la mano que le tiembla, y dice que de la noche a la mañana recibió ese cachetazo que le hizo entender que él no era, como creía, distinto: cualquier psicólogo hablaría de la herida narcisística y de ciertos mecanismos de defensa. Yo no, pero sí de que es duro cuando te pasan esas cosas que uno cree que sólo les pasan a los otros –morirse, por ejemplo.
–Sí, uno siempre piensa que es distinto y, de pronto, te ves en ese lugar donde habías visto pasar a tantos en la vida de Hebe, y ves que sos uno más de todos esos...
Dice, melancólico. Siempre es duro ser uno más.
De todos esos.
Le ofrezco un puro: me traje un par de puros, pensando que si la charla se hacía larga le iba a ofrecer uno: siempre es bueno compartir algún humo. Schoklender lo mira con interés, como pensando en algo que quizá no me cuente. En el piso de abajo su hijo juega a la play; Schoklender está preocupado porque tendría que ocuparse de que estudiara matemáticas –y su mujer ex mujer le puede reprochar que no lo haga. Suena el teléfono, habla con alguien que le pide algo, le dice que sí pero no todavía; cuando cuelga le pregunto por qué cree que ella –con decir ella alcanza– hace las cosas que él dice que hace.
–Ella logró llegar a un lugar de reconocimiento de la dirigencia política, y a caminar por lugares por donde jamás se hubiese imaginado. Que entre a la Casa de Gobierno y que Néstor, Cristina, los ministros la inviten personalmente a todos los actos públicos... Me acuerdo cuando vino el de los Emiratos Árabes yo le decía Hebe, mirá que éste es un esclavista, es un hijo de puta. No, no, Cristina me invitó, yo tengo que ir, decía. Ella siempre fue muy susceptible a la adulación. Así fue como se rodeó de toda una banda de parásitos aduladores, así fue expulsando a todas las Madres capaces de cuestionarle algo y terminó monopolizando la imagen de la Madres de Plaza de Mayo, así fue incapaz de sostener a HIJOS dentro de Madres, a ex Detenidos, a Familiares, o a Abuelas, o de valorar otras formas de lucha. Terminó rodeada de obsecuentes, y pasó de ser la mujer que viajaba todos los días en colectivo hasta la Plata a ser la mujer que si no viaja en primera, no te viaja. Hebe terminó tercer grado nada más, y pasó a ser una mujer que leía tres libros por día, se nutría. En una formación donde yo colaboré un poco, pero una formación muy despareja, donde te decía estos negros de mierda que se vayan a mendigar a otra parte; uy, que no te escuchen. O armarse una ensalada entre lo que era la defensa del pueblo palestino y la defensa de Hezbollah o Al Qaeda o el antisemitismo y, entonces terminaba hablando del judío de mierda.
–“Hebe era una mujer muy primitiva, de muy poca educación. Tenía muchas flaquezas humanas y yo era una máquina de tapar sus baches: había decidido sostener esa imagen falsa”, decís en el libro.
–Cuando me voy encontrando con esta realidad de ella, ya era mucho lo que había hecho. Habíamos organizado una biblioteca, la universidad, el centro cultural, la radio, un montón de cosas que me parecían valiosas. Me acuerdo que con Viviana vivíamos en un departamento atrás de esta casa, y lo hipotecamos para poder pagarles los viajes a declarar en la Audiencia Nacional con Garzón. Porque Hebe a eso no le daba bola a eso, porque no lo entendía, no lo sabía. Pero vos fíjate que de ahí salieron cosas como la detención de Pinochet. Y después lanzamos el proyecto de la construcción...
Sueños Compartidos empezó en 2006: un programa de construcción de viviendas populares con un par de características distintivas. Por un lado, la decisión de contratar a pobladores pobres de las zonas donde trabajaban:
–No sabés lo que fue para mí la satisfacción de ver a esas 6,500 familias rescatadas de la marginalidad más absoluta. Vos pensá que para el 90% de esos trabajadores era el primer trabajo formal que habían tenido en su vida, gente totalmente indocumentada, que por primera vez pasó a ser ciudadana cuando le tramitamos su DNI, después el cuit, después un recibo de sueldo, que los sacamos de la calle, de cartonear o de andar juntando basura o de andar vendiendo droga o estar en la prostitución o de ser carne de estas organizaciones sociales entre comillas, de vivir del plancito, en los micros para los actos, como único trabajo. Que les dimos dignidad, les dimos alfabetización, un oficio... Y de la noche a la mañana, ¡pum!, toda esa gente que trabajaba con nosotros se quedó colgada de la brocha, pataleando en el aire. Esa gente no tiene red. Nosotros sí, nosotros vamos a sobrevivir, de alguna manera vamos a seguir. Pero ellos …
Por otro lado, dice después, está el sistema de construcción, su gran orgullo, que les permite trabajar rápido y bien, construir casas mejores y mucho más baratas.
–Y bueno, el precio para seguir adelante era sostener ese mito. Si vos querés, era tratar de darle un sentido más actual y más coherente a la lucha por los derechos humanos. Tratar de utilizar la potencia que tenía el símbolo para construir algo, no para destruir todo el tiempo. Y el precio era sostenerla a Hebe. Y qué sé yo, hicimos mucho. ¿Está bien, está mal? No sé. Hemos hecho cosas increíbles, he compartido con ella vivencias increíbles. Pero por otro lado, ¿cuánto de eso era verdad? No sé. Ahora no lo sé.
Cuando estalló el escándalo la estrategia del gobierno fue la más simple: correrse de un escenario incómodo y presentar todo el asunto como la lógica traición del parricida. Para eso tenían que olvidarse de que el parricida había sido, durante años, un invitado permanente. Y el parricida puteaba pero, en esa discusión, ¿a quién le creerían más personas, a la Gran Madre o al Asesino de la Suya?
–Es muy menor, pero me llamó la atención que en tu libro dijeras que los 30 mil desaparecidos en realidad fueron 15 mil, porque…
Le digo, y me interrumpe, atropellado:
–Eso es lo que me contaba ella, no lo dije yo. Ella me lo contaba como secreto, no sé, estábamos reunidas con otras madres y entonces como la CONADEP dijo 15 mil yo salí a decir que eran 30 mil, dijo, y 30 mil, y 30 mil, y quedó 30 mil. Da lo mismo que sean 30 mil o uno, es obvio que uno solo es demasiado. Pero ella terminaba siendo la primera que había ido a la plaza, la que sabía esto y lo otro, la que te marcaba las fechas, la cantidad de los desaparecidos, quiénes eran buenos y quiénes eran malos, quiénes eran traidores y quiénes no… Siempre primereando, se enfermaba si veía que le ocupaban el escenario. La postulación de Estela de Carlotto para premio Nobel la puso verde, no sabés cómo estaba...
Sergio Schoklender sabe que no le resulta fácil que le crean. O, mejor dicho: fácil que no le crean. No se engaña: sabe quién es –para millones de argentinos. Es rara esa combinación de hombre duro, pesado, que puede jactarse de sus peleas en la cárcel o un asalto pero que sabe, al mismo tiempo, que tiene límites fuertes, una debilidad muy clara. Aún en sus mejores momentos, cuando Hebe de Bonafini lo impulsaba a tener más protagonismo en los actos de las Madres, él se negaba:
–Yo siempre jugué de monje negro, porque entendía que no sumaba, que ella sola ya se ocupaba de hacer vulnerables a las Madres. Hebe podría haber sido prenda de unión de la dirigencia política argentina en determinado momento, o por lo menos de todos los sectores progresistas. Bajo el pañuelo de las Madres, ella podría haber hecho la gran convocatoria. Y en cambio fue la gran convocatoria de sí misma.
Tenía razón: su mujer ex mujer sube a preguntarle por qué no se ocupó de que su hijo estudiara matemáticas en lugar de jugar con la play; Schoklender le contesta tímido, le pide disculpas. Después prepara más café, seguimos, en el humo de los puros:
–A mí ya de por sí me pegaban por el tema de parricida, de asesino. Si encima yo aparecía como la voz de las Madres, les iban a pegar más. De hecho hubo madres que se fueron porque estaba yo, es una realidad. Si ya con los exabruptos de Hebe alcanzaba para que le pegaran a las Madres. ¿Cuántas veces las Madres se han comido críticas por eso? Si encima la cara visible era Sergio Shocklender… bueno, era pesado. Tampoco era un lugar que me gustara. Jamás tuve esas aspiraciones. A mi dejame con las experimentaciones, laburo con los barrios, las villas, organizar. Yo creo que puedo generar las condiciones para que otros sean los protagonistas a futuro. Soy un idealista en ese sentido, creo que podemos construir un mundo distinto para dejarle a mi hijo, una herencia, un proyecto. Pero con lo otro no me siento cómodo.
Yo tampoco: le tengo que preguntar, de algún modo, por el asesinato de sus padres. Ya es hora. Pero no sé cómo: me da pudor, no veo por qué tendría derecho –yo, cualquiera– a preguntar cosas como ésa. Y sin embargo no puedo no hacerlo. Intento, por el momento, formas muy laterales:
–¿Y cómo es cargar con esa historia? La sensación de que todos tus compatriotas te piensan primero como un tipo que mató a los padres, digo, más allá de que lo que haya pasado...
–Pesado, muy pesado. En alguna época yo vivía tratando de convencer a todo el mundo de que era bueno. Hasta que dije bué, más vale hago lo que se me ocurre, y a otra cosa. Pero es pesado, en cualquier momento te podías encontrar con alguien que te podía rajar una puteada...
–Pero, digo, más allá de la cuestión pública, de estar delante de gente que te puede decir esto o lo otro, ¿para vos, frente a vos mismo, cómo es cargar con todo eso?
Su voz se va haciendo cada vez más oscura, grave, baja. Una mano en la frente, la otra en el cigarro, y dice que es pesado, pesado, y va a seguir siendo pesado hasta el último día de su vida –y creo que lo dice en serio. Que habla en serio.
–Muy duro. No desaparece, ni va a desaparecer nunca. Siempre hay una cosa reparadora en uno, de querer dejar algo mejor para el futuro, ayudar, hacer el bien, sentir que tenés una deuda con la humanidad, con la vida, que no se va a ir nunca. Pero bueno, qué sé yo…
Dice, y espanta con la mano. Debe ser espantoso tener que volver –no tener más remedio que volver– una y otra vez a esas mismas dos horas, a un momento que, desde hace 30 años, te marca la vida: que, por más que hagas, sigue siendo lo que te define. Yo sigo dando vueltas:
–Estuve leyendo sobre la muerte de tus padres. Hay cosas muy raras. ¿Es verdad que quisiste huir a caballo?
Schoklender me mira seco, para dejar las cosas claras. Me pregunto si así miraba en Devoto, en Caseros:
–De toda esa historia, toda esa parte, yo no hablo
Y después, para suavizar el corte brusco: que no habla porque es muy doloroso. Se oye, al fondo, el ruido de unos pasos subiendo la escalera.
Su mujer ex mujer llega entre dos pacientes, hablamos de pavadas. Sergio Schoklender disfruta el puro, lo chupetea, lo mira; después ella se va. En su libro, él dice que “todo entrevistador tiene su precio”; yo le pregunto cuándo me va a pagar el mío. Se ríe: reírse suele ser una salida. Pero Schoklender cree saber que los medios argentinos “viven de la extorsión y de la compra de los espacios por parte de la dirigencia política”.
–Todos tienen que aportar para que no hablen mal de ellos. Si vos sos gobernador o intendente de una ciudad grande y no aportaste tu cuota mensual, mañana salen artículos pegándote o, mejor dicho: mostrando la realidad de tu provincia, escrachándote a los cuatro vientos. Solo para que no te mencionen, tenés que pagar. Y eso lo aprendí tarde, eh. Yo cuando empecé en esto era el tipo más ingenuo del planeta, no conocía nada. Yo me acuerdo de estar con alguna consultora, por ahí Doris Capurro, que está como una gran asesora de Cristina, y escuchar que la llaman por teléfono y cómo, ¿todavía no te llegó lo de este mes? Ah, esperá que ya lo llamo, y llamar al gobernador tal para decirle que no había mandado la cuota para el medio tal del aporte mensual de publicidad oficial… Eso es para que no hablen mal. Si vos además querés que hablen bien, y empezar a existir en el imaginario popular, ya es otro precio distinto. Dos líneas en un diario, donde se mezcla la necesidad de este modo de hacer política con el narcisismo que todos tienen, son precios altos. Esas dos líneas son carísimas. Y así es, en general, el tipo de periodistas y de prensa que tenemos.
–Sin embargo, cuando las Madres hicieron aquel “juicio ético a los periodistas” dijiste que no estabas muy de acuerdo.
–Yo no estaba de acuerdo en esas movidas de Hebe. Eran medidas consensuadas con Mariotto para pegarle a tal grupo, al grupo Clarín, a fulano o mengano, y aprovecharlo como una tribuna para salir en defensa de la ley de Medios y en contra de fulano de tal, y no una reivindicación de otro modo de hacer periodismo y de hacer justicia. Y esta cosa indiscriminada de Hebe de son todos una mierda, no sumaba nada. Pero era su manera, ella siempre redoblaba la apuesta. Por supuesto desde el gobierno la alentaban, le daban manija. Cuando la llamaban y le decían Néstor y Cristina te vieron, se emocionaron, se les caían las lágrimas con lo que decías, te podés imaginar que ella se hinchaba como un pato. Y al día siguiente, quién carajo le pone el bozal…. Seguía diciendo boludeces.
–Decías que Néstor era el que alineaba los medios.
–Néstor era el que los llamaba y les decía déjate de joder con este tema porque te corto las patas, te saco la pauta oficial y además te volteo tres empresas.
–¿A Clarín?
–A Clarín, a La Nación, a Haddad, todos los medios. En el caso de Cristina es distinto. Porque Néstor te utilizaba la caja más el poder político. Cristina delegó todo eso en Abal Medina, y él maneja con pauta: te retraso los pagos, te libero los pagos. Pero no es lo mismo Abal Medina que Néstor, claro. Hoy verlo como jefe de gabinete es un escenario trágico, al 2015, porque no veo recambio. Te pueden construir un candidato mediáticamente todavía, pero no hay una generación política y una organización. No hay debate de ideas. No hay un proyecto de país.
–Bueno, hay una generación que se plantea como el recambio para 2015. Los muchachos de la Cámpora…
Le digo, porque en su libro dice que son “montón de yuppies que quieren tener su oficina, una secretaria con minifalda, auto con chofer y sueldos disparatados”. Schoklender se exalta y dice que son pendejos que no tienen la más puta idea de nada. Violeta, la perra, quiere que le tiren la pelota, ladra, salta.
–Son pendejos que no tienen la más puta idea de nada, que no tienen historia de militancia. Son pendejos que lo único que les interesa es garantizarse un sueldo, tener un pequeño séquito y se matan por tener más puestos para repartir y tener gente a su cargo. Esa es la política que nos están dejando para el 2015. El problema no es el hoy, el problema es que no hay una construcción política y una apuesta a largo plazo en este país. Son tantas las miserias que no hay políticas a largo plazo. No hay un plan estratégico, no hay un plan quinquenal; te la dibujan, pero la realidad es que sobrevivimos porque somos un país increíblemente rico, 40 millones de gatos locos y porque veníamos de una devaluación salvaje. Pero no hay un proyecto de país que nos convoque y que nos una a todos, no hay una propuesta. Nunca Cristina –ni Néstor– se levantaron a decir esto es lo que queremos en educación, en salud, en vivienda, esta es la propuesta, tenemos que generar un consenso en esta dirección.
Pero Néstor, dice, fue un tipo con unos huevos como ninguno, capaz de enfrentarse a los grandes grupos, el tipo al que le debemos no estar en el ALCA, el que le dio impulso a la alianza con Brasil, que le dio dignidad a la política internacional argentina, que le hizo frente al Fondo Monetario Internacional.
–No, los méritos de Néstor son incontables, con todos sus defectos como ser humano y de su modo de hacer política.
Y que Néstor, otra vez, tenía unos huevos así de grandes y pudo hacer tanto aunque, por supuesto, insiste, él también estaba metido en todo este kilombo.
–¿Qué querés decir, metido en todo este kilombo?
–A Néstor no se le escapaba nada. Néstor estaba al tanto de todo. Él arranca de menos diez, sin un caudal político propio, sin recursos, sin estructura. Vos en cada lugar donde ibas te encontrabas con funcionarios que habían estado con Menem, o Duhalde y ahora son kirchneristas. Es el caso como el Vasco, el intendente de Exaltación de la Cruz. Yo le pregunté un día pero vos Vasco al final con quién estas. Y el tipo decía yo soy peronista, yo estuve con Menem, con Duhalde y con Néstor; yo soy peronista, decía.
–¿Vos decís que el sistema de corrupción estaba manejado por Kirchner también?
–Néstor les requería a todos ellos caja, no para el lucro personal sino para el mantenimiento de toda esta estructura y de las organizaciones sociales. Estas organizaciones que fueron punta de lanza, los de D’Elia, los Pérsico, hasta Castells. Todos recibían, todos pasan por caja. No digo que se hayan enriquecido a modo personal, pero toda esta estructura clientelar que arman necesitaban financiarla. Y para eso Néstor les pedía a todos, por supuesto, y si yo te pido a vos que separés tanta guita...

Por Carlos Manuel Ferráez Matus
El ex presidente de Brasil contó durante su visita a Colombia detalles de la política social que hoy es ejemplo en el mundo. Le recomendó a Colombia no dejar en manos de intermediarios la administración de los recursos públicos.
A Luiz Inácio Lula da Silva no se le olvida que lo que hizo el primer día de su gestión como presidente de Brasil fue reunir a todos sus ministros, subirlos a un avión y llevarlos a los lugares más pobres del país. Quería que el presidente del Banco Central o su ministro de Hacienda “vieran a ese país que no se queja, que no hace manifestaciones, pero que está ahí, que es real y verdadero. Eso quizá haya ayudado a cambiar las cosas”.
Da Silva conocía muy bien esos sectores. Salió de una de esas zonas donde es común que los niños vayan a la cama sin comer o pasen un domingo sin almuerzo. “Conocí el pan por primera vez a los 7 años –recordó el ex mandatario–. Hasta esa edad, el café que me tomaba por la mañana era con harina de yuca. Sé que es la desesperación de una madre que está delante de un fogón sin gas y sin lo más elemental para hacer una comida para sus hijos”.
Durante su visita al país, el ex presidente de Brasil compartió no sólo su historia de vida, sino los resultados de su política social que sacó a 28’000,000 de brasileros de la pobreza y que redujo drásticamente los niveles de desnutrición y des escolarización de los niños y jóvenes de su país.
Brasil es una de las diez economías más importantes del mundo, pero para Lula esto de poco ayuda si no hay democracia ni políticas de distribución del crecimiento para evitar que el dinero siga en manos de pocos “y el pueblo siga pobre y desnutrido”.
“Cuando empecé mi gobierno, el 10 por ciento de la población más rica cogía la mitad del dinero del país y le dejaban a los más pobres apenas el 10 por ciento”, recordó el ex mandatario quien logró cambiar estas cifras aumentando el salario mínimo en un 62 por ciento en cinco años, aún con voces en contra que le advertían que lo único que lograría era el crecimiento de la inflación. “Y la inflación no aumentó”, dice ahora con satisfacción. Esta sola decisión sacó a millones de brasileros de la pobreza. Es más, asegura que con la crisis del 2008 Brasil salió adelante gracias a esta población. “El consumo creció siete veces más, sobre todo en los sectores populares. Los pobres comenzaron a ser tratados como ciudadanos”.
Para Luiz Inácio Lula da Silva hubo varias estrategias clave para lograr los resultados. Una fue bancarizar la población pobre: en un año 45’000,000 de brasileros tenían cuentas bancarias activas, y esto ayudó a hacer viable la segunda estrategia: no dejarles a intermediarios la administración ni la entrega de estos recursos públicos.
“No creo que deba existir la figura del intermediario, porque la mitad de la plata se queda con él. En Brasil las personas que reciben beneficios del gobierno no tienen contacto con intermediarios. Reciben una tarjeta magnética con la que puede ir al banco y sacar el dinero. Eso es Sagrado”, recalcó el ex presidente. Y una tercera estrategia que garantiza el éxito es tener registros de calidad y hacer seguimiento a los programas y beneficiarios.
Equipos del gobierno viajaron a lugares remotos en donde encontraron habitantes que ni siquiera tenían actas de nacimiento; eran ciudadanos que no existían. Ellos son hoy beneficiarios del programa bolsa familia, que entrega tarjetas a las mujeres del hogar para que cuenten con el dinero para la alimentación y la educación de su familia. “Son 13 millones de tarjetas. Las personas van al banco y no les deben favores a alcaldes ni a gobernadores ni al presidente.
Me decían que estaba desperdiciando el dinero, que estaba creando vagabundos que no trabajaban. Había personas que criticaban que los pobres compraran lápices o zapatos para los niños y no comida. Eso es fácil decirlo para alguien que los tiene, pero no para los que nunca lo han tenido. Quienes nunca han pasado hambre ni necesidades no saben qué son 80 dólares en manos de una madre de familia”.
Combatir el hambre fue una prioridad del gobierno de Lula da Silva, al punto de crear un ministerio dedicado exclusivamente para esta tarea. En seis años la desnutrición de Brasil se redujo un 73 por ciento y la mortalidad infantil en un 45 por ciento.
La política es ejemplo en el mundo. Esta apuesta incluye restaurantes populares, programas de lactancia materna, promoción de la agricultura familiar, distribución de alimentos a los más pobres, la entrega de microcréditos y fomento de la economía local a través de la compra al pequeño productor para abastecer los programas de alimentación del gobierno, entre otros.
“La garantía para la buena alimentación de la población debería ser la prioridad de todos los hombres públicos y de los ciudadanos de buena voluntad. No es normal –dijo– que un gobernante del mundo no ponga la lucha contra el hambre como una prioridad de sus presupuestos, así como en sus políticas”.
La generación de millones de empleos formales para padres de familia buscó reducir el trabajo infantil y por el contrario, llevar a estos niños y jóvenes a las 214 escuelas de educación básica nuevas, así como a las 14 universidades federales construidas durante su periodo. Hoy hijos de albañiles estudian carreras como medicina en estas universidades. Estos resultados, aseguró, son una muestra de que “no hay nada más barato que invertir en los pobres” y deja atrás la teoría de que hay que esperar al desarrollo para ser inclusivos. En el caso de Brasil, la inclusión llevó al desarrollo. “Los ricos también se benefician cuando los pobres dejan de serlo”, dijo.
“Hasta le pagamos la deuda el Fondo Monetario Internacional. Después de dos años de gobierno le devolvimos 16,000 millones de dólares que le debíamos. Hoy el FMI nos debe 14,000 millones de dólares que les prestamos para ayudar a la crisis de los países ricos”.
El ex presidente de Brasil contó durante su visita a Colombia detalles de la política social que hoy es ejemplo en el mundo. Le recomendó a Colombia no dejar en manos de intermediarios la administración de los recursos públicos.
A Luiz Inácio Lula da Silva no se le olvida que lo que hizo el primer día de su gestión como presidente de Brasil fue reunir a todos sus ministros, subirlos a un avión y llevarlos a los lugares más pobres del país. Quería que el presidente del Banco Central o su ministro de Hacienda “vieran a ese país que no se queja, que no hace manifestaciones, pero que está ahí, que es real y verdadero. Eso quizá haya ayudado a cambiar las cosas”.
Da Silva conocía muy bien esos sectores. Salió de una de esas zonas donde es común que los niños vayan a la cama sin comer o pasen un domingo sin almuerzo. “Conocí el pan por primera vez a los 7 años –recordó el ex mandatario–. Hasta esa edad, el café que me tomaba por la mañana era con harina de yuca. Sé que es la desesperación de una madre que está delante de un fogón sin gas y sin lo más elemental para hacer una comida para sus hijos”.
Durante su visita al país, el ex presidente de Brasil compartió no sólo su historia de vida, sino los resultados de su política social que sacó a 28’000,000 de brasileros de la pobreza y que redujo drásticamente los niveles de desnutrición y des escolarización de los niños y jóvenes de su país.
Brasil es una de las diez economías más importantes del mundo, pero para Lula esto de poco ayuda si no hay democracia ni políticas de distribución del crecimiento para evitar que el dinero siga en manos de pocos “y el pueblo siga pobre y desnutrido”.
“Cuando empecé mi gobierno, el 10 por ciento de la población más rica cogía la mitad del dinero del país y le dejaban a los más pobres apenas el 10 por ciento”, recordó el ex mandatario quien logró cambiar estas cifras aumentando el salario mínimo en un 62 por ciento en cinco años, aún con voces en contra que le advertían que lo único que lograría era el crecimiento de la inflación. “Y la inflación no aumentó”, dice ahora con satisfacción. Esta sola decisión sacó a millones de brasileros de la pobreza. Es más, asegura que con la crisis del 2008 Brasil salió adelante gracias a esta población. “El consumo creció siete veces más, sobre todo en los sectores populares. Los pobres comenzaron a ser tratados como ciudadanos”.
Para Luiz Inácio Lula da Silva hubo varias estrategias clave para lograr los resultados. Una fue bancarizar la población pobre: en un año 45’000,000 de brasileros tenían cuentas bancarias activas, y esto ayudó a hacer viable la segunda estrategia: no dejarles a intermediarios la administración ni la entrega de estos recursos públicos.
“No creo que deba existir la figura del intermediario, porque la mitad de la plata se queda con él. En Brasil las personas que reciben beneficios del gobierno no tienen contacto con intermediarios. Reciben una tarjeta magnética con la que puede ir al banco y sacar el dinero. Eso es Sagrado”, recalcó el ex presidente. Y una tercera estrategia que garantiza el éxito es tener registros de calidad y hacer seguimiento a los programas y beneficiarios.
Equipos del gobierno viajaron a lugares remotos en donde encontraron habitantes que ni siquiera tenían actas de nacimiento; eran ciudadanos que no existían. Ellos son hoy beneficiarios del programa bolsa familia, que entrega tarjetas a las mujeres del hogar para que cuenten con el dinero para la alimentación y la educación de su familia. “Son 13 millones de tarjetas. Las personas van al banco y no les deben favores a alcaldes ni a gobernadores ni al presidente.
Me decían que estaba desperdiciando el dinero, que estaba creando vagabundos que no trabajaban. Había personas que criticaban que los pobres compraran lápices o zapatos para los niños y no comida. Eso es fácil decirlo para alguien que los tiene, pero no para los que nunca lo han tenido. Quienes nunca han pasado hambre ni necesidades no saben qué son 80 dólares en manos de una madre de familia”.
Combatir el hambre fue una prioridad del gobierno de Lula da Silva, al punto de crear un ministerio dedicado exclusivamente para esta tarea. En seis años la desnutrición de Brasil se redujo un 73 por ciento y la mortalidad infantil en un 45 por ciento.
La política es ejemplo en el mundo. Esta apuesta incluye restaurantes populares, programas de lactancia materna, promoción de la agricultura familiar, distribución de alimentos a los más pobres, la entrega de microcréditos y fomento de la economía local a través de la compra al pequeño productor para abastecer los programas de alimentación del gobierno, entre otros.
“La garantía para la buena alimentación de la población debería ser la prioridad de todos los hombres públicos y de los ciudadanos de buena voluntad. No es normal –dijo– que un gobernante del mundo no ponga la lucha contra el hambre como una prioridad de sus presupuestos, así como en sus políticas”.
La generación de millones de empleos formales para padres de familia buscó reducir el trabajo infantil y por el contrario, llevar a estos niños y jóvenes a las 214 escuelas de educación básica nuevas, así como a las 14 universidades federales construidas durante su periodo. Hoy hijos de albañiles estudian carreras como medicina en estas universidades. Estos resultados, aseguró, son una muestra de que “no hay nada más barato que invertir en los pobres” y deja atrás la teoría de que hay que esperar al desarrollo para ser inclusivos. En el caso de Brasil, la inclusión llevó al desarrollo. “Los ricos también se benefician cuando los pobres dejan de serlo”, dijo.
“Hasta le pagamos la deuda el Fondo Monetario Internacional. Después de dos años de gobierno le devolvimos 16,000 millones de dólares que le debíamos. Hoy el FMI nos debe 14,000 millones de dólares que les prestamos para ayudar a la crisis de los países ricos”.
27/11/11: Compatriotas

Por: Milagros Leiva Gálvez- Diario El Comercio
Miembro del colectivo Ciudadanos por el Cambio, Carlos Tapia acaba de renunciar.
¿Qué es lo que realmente ha pasado? Cuéntenos la verdad.
El sorprendido he sido yo. Se dio una orden para que se me pidiera mi renuncia como asesor a la Presidencia del Consejo de Ministros, se me comunicó de manera fría, verbal. Primero fue mi gran amiga, la jefa del gabinete de asesores, Cecilia Israel, y después Salomón Lerner me dijo que el presidente Humala había pedido mi renuncia y que estaba fastidiado con las declaraciones que hago. Me enseñó un legajo que, obviamente, era un seguimiento de inteligencia, había declaraciones mías sobre Nadine Heredia que eran falsas.
Usted ha sido positivo con Nadine, dijo que ve con ojos positivos su candidatura en el 2016…
En realidad, dije que la mayoría de los sectores que apoyan a Ollanta no ve con malos ojos a Nadine, pero obviamente la ley lo impide. Ella es una persona que puede cumplir una gran labor política, es una persona muy joven y tiene un techo muy amplio.
García fue presidente a los 35…
Sí, pero Alan no era el esposo de la presidenta Pilar Nores, hay que poner las cosas en su lugar.
¿Usted vio un seguimiento de inteligencia a su vida privada?
No, pero conozco los métodos.
¿No es grave que el jefe no sea un oficial de carrera en inteligencia?
No es grave, pero es bastante extraño. Es un descuido que puede tener repercusiones graves. ¿Por qué no nombraron a Ketín Vidal, que estaba en la baraja? Si existe amenaza interna a la seguridad por el tema de la minería, tener a alguien con relación estrecha a las grandes mineras no es adecuado.
¿Por qué dice eso?
Porque la información que maneja es muy grande. Lo mismo sucede con los problemas en la represa de Inambari, si esos problemas afectan o no la seguridad y si son empresas brasileñas o no.
Usted no entiende la presencia del asesor Luis Favre, ha dicho que tiene mucho poder.
Él ha tenido un comportamiento exitoso en la campaña electoral, pero hay que relativizarlo porque si en la segunda vuelta pasaban Toledo y Ollanta, seguramente Favre no hacía ganar a Ollanta, lo mismo si pasaba PPK. La cosa se facilitó mucho porque pasó Keiko y, por lo tanto, el asesor de imagen que aparece victorioso debe entender que hubo circunstancias excepcionales. Un asesor de una campaña electoral cumple su función de asesorar la imagen del candidato, asesora qué se dice, cómo se dice y qué no se dice. Si esa misma persona sigue siendo el responsable de la imagen del presidente de la República, se encarga de aconsejar y decir qué cosa se debe decir, qué cosa no se debe decir y en qué tono se debe decir, el resultado no es la pérdida de elecciones, el resultado es una decisión gubernamental que afecta al conjunto del país.
¿Por ejemplo?
Cuando Ollanta dice Conga va, es porque lo ha consultado con Favre; luego sale a decir en Moquegua que lo principal es el agua y corrige el error, ¿de quién es la responsabilidad? Si lo hubiera dicho antes, no habría sucedido lo de Cajamarca. Favre tiene excesivo poder y yo no tengo nada en contra de los asesores, pero mejor serían asesores peruanos. ¿Por qué tenemos un asesor extranjero en decisiones de Estado cuando hay intereses de empresas brasileñas?
¿Ollanta le está pagando la factura al apoyo brasileño?
No lo sé, pero todo esto yo lo he dicho al interior del gobierno.
¿Se lo ha dicho al presidente?
No, a él no lo veo hace tiempo, nuestra relación se resquebrajó cuando yo planteé la necesidad de ir como Gana Perú y organizar un gran frente y él solo pensaba en ir como Partido Nacionalista. Hoy Luis Favre me está sacando unos ‘tweets’ muy ofensivos. Entre otras cosas ha dicho: “Tanto va el agua al cántaro que se rompe, señal que avanzamos, Sancho”.
¿Y qué significa eso?
Que este brasileñito que baila bien tango tiene el atrevimiento de involucrarse de tal manera en la política peruana que con desparpajo me dice: “Tú has sido derrotado y nosotros seguimos avanzando”. ¿Quién es nosotros? Él es un simple asesor de imagen. No se puede arrogar ese tipo de poder. Me ha sacado porque estuve diciendo cosas, ¿en contra de quién? Eso demuestra mi hipótesis, hay un grupo que está avanzando al interior del gobierno y representa intereses oscuros. Favre, que es un seudónimo trotskista, debería dar la cara y no huir del país.
¿Favre ha huido?
Ha salido del país el viernes.
¿Favre es un seudónimo?
Los comunistas y trotskistas usan seudónimos, yo no tengo idea de cómo se llama. Favre vino al Perú en 1980 para romper la Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI), él no ha llegado recién, es un agente trotskista internacional, esto no es novedad.
¿Ollanta sabe todo esto?
Sospecho que lo sabe porque, si no, la inteligencia que tiene sería demasiado débil. Sería una payasada. Favre llega en el 80 con el objetivo concreto de que Hugo Blanco fuera el candidato y todos queríamos que fuera Barrantes. Cuando pensábamos ganar con Barrantes, él lo acusa de ser moderado y reformista, él viene, cuadra al trotskismo y se rompe ARI. Aquí existen intereses brasileños y hay que decirlos, Brasil dice que en el Perú se hagan las represas para no contaminar su selva, ¿no crees que uno tiene derecho a decir esto en voz alta? Yo lo hice. ¿Por qué no se hace público? Que salga Favre y diga cuáles son sus tareas.
Solo sabemos que es canoso, alto.
Bien parecido, que se ha casado cuatro veces y baila tango. Se ha ido después del ‘tweet’ que me manda. Sabe todo lo que voy a decir. Yo no me voy a quedar callado.
¿Le preocupan los rumores que dicen que Adrián Villafuerte es el Montesinos de Ollanta y que Favre quiere ser más que Montesinos?
Esos rumores existen, es cierto. Pero Favre no es tan oculto en ciertos niveles de gobierno. Se relaciona con grupos parlamentarios, interviene para decir cómo se vota, convence de quiénes deben participar en qué comisión y cuál no.
¿Qué cosa? ¿Él ordena todo?
No todo, pero tiene una injerencia mayor que la de un simple asesor de imagen. Si no, ¿por qué me insulta en Twitter? ¿Con qué atrevimiento y soberbia insulta así?
¿Qué dijo usted dentro del gobierno, qué estuvo criticando?
Yo solo estuve criticando a Favre. Dije: ¿por qué tenemos a un brasileño con tanto poder e injerencia?
¿No que Humala es nacionalista?
Por alguna razón está en la inercia de considerar que ganó las elecciones por la asesoría de Favre.
¿Humala cree que le debe a Favre su lugar en Palacio?
Puede ser, no lo sé, pero lo que sí sé es que tiene excesivo poder y no es conveniente para un proyecto de cambio, como el que propugnamos, depender de la incidencia de alguien que tiene cercanía con un país que tiene empresas e intereses comerciales en el Perú. ¿Tú crees que Rousseff o Piñera tendrían un asesor peruano? Jamás, es una cuestión de dignidad, de soberanía. Eso lo decía en la PCM e imagino que lo han grabado y llegó a los oídos de Ollanta.
¿Lo han hackeado?
Tengo la absoluta seguridad de que me han grabado y seguido. Si me siguen, sabrán que voy a la casa de mi suegra y de mis hijos.
¿Por qué esperó que le pidieran su renuncia para que nos cuente todo esto?
Porque el día que me piden la renuncia me entero del seguimiento. Cuando veo las cosas de la DINI, entiendo que hicieron conmigo una operación militar. Yo he criticado frecuentemente a Favre dentro y fuera de la PCM, pero ni idea de que me andaban haciendo un seguimiento, y me preocupa porque no solo me lo pueden hacer a mí sino a cualquiera. Favre no quiere ser entrevistado por las cosas que te digo y Villafuerte no declara porque no es inteligente.
Recuerde que fue el brazo derecho del general Saucedo…
Pero cargaba el maletín pues.
¿Y quien carga el maletín no aprende todas las mañas?
Claro, puede cargar tres maletines y saber todo, pero yo sospecho que en el caso de Villafuerte él ha sido entrenado para ser un buen felpudo. No tiene ideas de ningún tipo. No es brillante. Él dice que hay muchos rojos en el gobierno, también dice que a veces la democracia no es útil.
¿Eso dice?
A veces dice y no es ninguna novedad. Eso sucede en el núcleo, esa es la pelea entre los nacionalistas auténticos y el resto. Muchos tienen ideas que no son concordantes con la democracia, felizmente Ollanta no sigue ese punto de vista, él cree que la democracia es necesaria para realizar los cambios permanentes. Ollanta está cumpliendo los compromisos de la hoja de ruta. Hoy yo estoy dolido y decepcionado, pero seguiré trabajando por la transformación del país en democracia. Eso sí, nunca me quedaré callado.
¿Entonces lo botaron porque usted sabe cosas?
Y no quieren que hable. Si no lo hiciera, no sería consecuente con mi concepción de la ética y la política.
¿Es verdad que Salomón Lerner le dijo que el presidente Humala indicó “O te vas tú o se va él”?
Eso me fue informado, por qué lo dijo así no tengo la menor idea. Eso me contó la jefa del gabinete.
¿Conversó con el presidente?
No.
¿Sigue creyendo que Ollanta Humala sí es un demócrata?
Se ha dado cuenta de que tiene que hacerlo en democracia. La correlación de fuerzas existentes impiden hacer otra cosa. Es una opción realista, por eso el gobierno es de concertación.
¿Qué pasará con Conga? El ministro del Ambiente ya dio reparos…
Ollanta está diciendo que primero es el agua. Sería un error muy grande no llegar a un acuerdo. Debe existir el proyecto Conga, pero debe tomarse en cuenta el impacto ambiental. Extraer el oro, pero con tecnología innovadora. ¿Por qué tiene que ser desaguando las lagunas? Que se invierta en tecnología.
¿Entonces Ollanta es un gobernante débil que se deja manejar?
No creo que sea débil, lo digo con franqueza. Sí creo que cada uno es responsable de su historia y de sus circunstancias. Una cosa es alguien que ha sido militar, está acostumbrado a mandar y a obedecer sin dudas ni murmuraciones. Y más si es un comandante.
Que no llegó a general…
Y que no tuvo Estado Mayor. Ollanta, cuando fue comandante, solo tuvo el comando de una batería antiaérea en Locumba. Tuvo bajo su mando a 60 personas. Un comandante no deriva responsabilidades, un general sí.
¿Y hoy qué diría: Humala es general o comandante?
Ollanta es comandante. Presidente de la República y no sabe delegar mucho, lo digo con franqueza, con la experiencia y el tiempo irá aprendiendo, todavía hay muchas trabas para la toma de decisiones.
Ciudadanos por el Cambio: ¿Ilusión o realidad?
Por Carlos León Moya
La República publicó una semblanza sobre Ciudadanos por el Cambio llamada Los cuadros del Presidente. El artículo sin embargo se limitó a hacer un inventario de declaraciones recientemente recogidas de actores políticos relevantes al interior de GANA Perú, y deslizó a mi juicio impresiones erradas sobre lo que en realidad seria el peso político de este grupo. Con la escasa información que tengo a la mano, busco en este artículo matizar al artículo mencionado y dar algunas impresiones sobre lo que creo podría ocurrir en adelante.
1. Importantes sí, fundamentales no.
La impresión que deja el artículo es que Ciudadanos por el Cambio (en adelante CxC) es un cuerpo de suma importancia, una élite con un poder propio importante. “Proveyó los expertos (…) que elaboraron el Plan de Gobierno”, “abastecieron de discurso a Ollanta Humala”, sus reuniones de trabajo son “fundamentales para el futuro del gobierno”, sus debates internos son “decisivos para el futuro del Partido Nacionalista”, etcétera.
Que CxC proveyó los técnicos iniciales es de común conocimiento. Sin embargo, cabe preguntarse qué tanto importa eso ahora que estamos en la Hégira de la Hoja de Ruta y seremos seguramente gobernados por el “califa” Miguel Castilla (No te preocupes, Félix: en nuestros corazones siempre serás el mejor Ministro) Además, ¿desde cuándo una reunión entre un grupo de técnicos e intelectuales con una orientación ideológica que no es la del gobierno –nos guste o no- es decisiva para un gobierno? Además, en la Comisión de Transferencia hay gran cantidad de técnicos e intelectuales, y los CxC, descontando a Salomón Lerner, no son precisamente quienes conducen.
CxC no tiene un camino de rosas. Por una parte, tienen resistencias fuertes al interior del nacionalismo, como lo demuestran las declaraciones recogidas en el artículo dominguero. Por otra, no tienen una militancia detrás que les sirva de sustento en las posibles pugnas futuras. No solo muchos de los miembros de CxC no son del PNP, sino que para varios su único respaldo es su lista de publicaciones. Finalmente, tanto en Gana Perú/PNP como en el gobierno quien tiene la última palabra sin un contrapeso efectivo es Ollanta Humala. Si Humala quiere irse un poco más al centro, a los miembros CxC les quedará continuar como el ala izquierda de un gobierno amplio pero con un mando personalizado. Por todo ello, mi impresión es que CxC no es el cuerpo por excelencia de técnicos de Humala ni del próximo gobierno. Importantes sí, pero no fundamentales.
2. El discurso ¿CxC o FX?
Conocidos miembros de CxC como Nicolás Lynch, Alberto Adrianzén, Manuel Dammert y Sinesio López, sostuvieron con claridad en sus escritos del 2010 e inicios del 2011 importantes puntos programáticos sobre qué hacer en el país. Destacan centralmente la necesidad de romper con el modelo económico -de hecho, Lynch la llamaba “la humillación neoliberal”-, la bandera del cambio de Constitución –la conocida tesis del “momento constituyente”- y la recuperación de la soberanía sobre nuestros recursos naturales –al cual Manuel Dammert dedicó varios artículos.
Viajemos a enero del 2010. El Manifiesto de bautizo de CxC, ¡Por la gran transformación del Perú!, es aún más explícito: evitar “continuar con la imposición neoliberal” con “un cambio radical en la economía” que implique “un camino distinto que supere la herencia colonial de la república criolla”; “una Nueva Constitución que exprese la voluntad popular y ponga fin al veto del gran capital”; y cambiar el “modelo primario exportador neoliberal” por uno que “recupere el control nacional de los recursos naturales”.
Volvamos a julio del 2011. Ahora explíquenme cómo se sostiene que CxC le dio el “discurso” a Humala. Es cierto, CxC tuvo un aporte en temas programáticos y hasta discursivos muy importante, pero al final el discurso que se impuso, con las consecuencias políticas que esto tendrá en el nuevo gobierno, no fue el que la mayoría de ellos hubiese preferido.
Alrededor de enero hubo una fuerte tensión al interior de Gana Perú. El motivo: el estancamiento de Humala en las encuestas. En sus propias palabras, “a pesar de que las encuestas nos ponían en 8% y de que un sector dentro del partido señalaba que nos estábamos saliendo del mensaje del 2006, que nos estábamos pegando al centro, yo seguí. Teníamos un sector que planteaba radicalizar el discurso, pero nosotros mantuvimos el timón firme en la tormenta. El resultado de la primera vuelta fue un voto de confianza del pueblo”. Quienes pensaban que se debía persistir en la estrategia eran principalmente los asesores brasileros. Adivine quiénes creían que debía radicalizar el discurso.
“Yo pensaba que Humala debía radicalizarse” me dijo Sinesio López hace poco, caminando a través del pasto de la PUCP. Le dije que yo también, y que me equivoqué. “Todos nos equivocamos” me responde, “menos los brasileros”.
El discurso de Humala durante la campaña estuvo orientado a capturar el mayor espectro posible de receptores en el electorado, componente principal de su sofisticada estrategia de marketing político. Y los responsables de ello no fueron nuestros compatriotas sino FX Comunicaçoes de Sao Paulo, la empresa de Luis Favre y Valdemir Garreta. Chega de saudade.
3. El líder, el partido y el gobierno. ¿Uruguay o Ecuador?
El artículo cita a Carlos Tapia y sus deseos sobre Gana Perú. Él considera que GP debe ser “una alianza de gobierno en la que el nacionalismo tenga su lugar junto con la tecnocracia izquierdista (aunque independiente), los partidos de izquierda y los movimientos regionales”. “Una formación al estilo del Frente Amplio de Uruguay” habría dicho.
Sin embargo, esto tiene dos grandes problemas. El primero es en la práctica Gana Perú es una ilusión, una sombra, una ficción. No tiene comités establecidos a nivel local, no tiene un órgano deliberativo, menos aún un órgano ejecutivo. A nivel distrital existen más de un GP, muchos enfrentados entre sí y que no se reconocen mutuamente. En las regiones la situación no es distinta. Esto lo sabe bien Cayo Galindo: “si Gana Perú fuese una agrupación distinta tendría una estructura propia, y eso no existe”.
Alberto Adrianzén afirma que Gana Perú “es una organización más amplia que el PNP”, y es cierto: en él están muchas personas que no estarían en el PNP. Sin embargo, legalmente Gana Perú es el Partido Nacionalista que cambió su nombre para las elecciones. Aquellas organizaciones que firmaron un acuerdo político con el PNP para formar GANA Perú quieren que la alianza continúe, pero esto dependerá en buena medida de los propios conflictos internos del PNP y de, nuevamente, Ollanta Humala.
En segundo lugar está el eterno tema del peso de Ollanta Humala al interior de su organización, y cómo funciona realmente esta. Conversando con Steven Levitsky sobre la moderación de Humala, me dijo que lo rápido y contundente de su viraje al centro es un indicador de lo personalista que es su organización. Comentó que, según un alto mando fujimorista con el que conversó, la moderación de Keiko fue lenta y difícil, precisamente por las enormes dificultades y presiones que esto generaba al interior del fujimorismo.
De hecho, al PT brasilero le tomó más de una década lograr variar su discurso inicial anti-establishment por uno convocante y abierto que les permitiera capturar a ese electorado que lo miraba con desconfianza. Al Partido Nacionalista le tomó muchísimo menos tiempo, y como dije líneas arriba no tiene contrapesos efectivos en su interior. Por ejemplo, desde enero de este año su Comisión Política anda desactivada, no sin antes dejar las tareas políticas a la Comisión de Campaña, en la cual la última palabra la tiene el candidato.
Todo hace indicar que el PNP se maneja más por círculos de confianza que por una estructura organizativa institucionalizada. Quien está más cerca del líder es el que tiene mayor influencia, y por ende más poder. Imaginarse al PNP sin Ollanta Humala es tan difícil como imaginar a Perú Posible sin Alejandro Toledo: una característica que comparten los partidos peruanos más allá de su tendencia ideológica.
Un proceso con este nivel de personalización no se parece tanto al uruguayo o brasilero. Liderazgos fuertes con organizaciones políticas construidas alrededor de su figura, y en donde el rumbo que el Presidente de al gobierno suele no ser puesto en cuestión de manera efectiva por su organización es más el caso venezolano o ecuatoriano. Las características del PNP y Humala hacen más probable el segundo camino, no así el primero (aunque nos guste).
Epílogo ¿Y ahora?
Releo el artículo y la sensación que me deja es que quizá sea errado seguir hablando de CxC como un grupo. Yo lo he hecho por facilidad y en serio no sé qué nivel de coordinación tengan, ni qué tan válido sea. Es decir, que sus miembros se reconozcan bajo un rótulo común no es suficiente argumento para analizarlos como grupo. Sus acciones individuales pueden ser ausentes de coordinación, los intereses, objetivos y estrategias de sus miembros pueden ser no solo distintos sino contrapuestos, etcétera. Durante el 2010 era más o menos fácil distinguir el hilo común: ser el cuerpo técnico de Humala, darle soporte programático e ideológico al nacionalismo y construir el Plan de Gobierno. Ahora, ¿cuál será?
Fuente: Noticias SER.
Miembro del colectivo Ciudadanos por el Cambio, Carlos Tapia acaba de renunciar.
¿Qué es lo que realmente ha pasado? Cuéntenos la verdad.
El sorprendido he sido yo. Se dio una orden para que se me pidiera mi renuncia como asesor a la Presidencia del Consejo de Ministros, se me comunicó de manera fría, verbal. Primero fue mi gran amiga, la jefa del gabinete de asesores, Cecilia Israel, y después Salomón Lerner me dijo que el presidente Humala había pedido mi renuncia y que estaba fastidiado con las declaraciones que hago. Me enseñó un legajo que, obviamente, era un seguimiento de inteligencia, había declaraciones mías sobre Nadine Heredia que eran falsas.
Usted ha sido positivo con Nadine, dijo que ve con ojos positivos su candidatura en el 2016…
En realidad, dije que la mayoría de los sectores que apoyan a Ollanta no ve con malos ojos a Nadine, pero obviamente la ley lo impide. Ella es una persona que puede cumplir una gran labor política, es una persona muy joven y tiene un techo muy amplio.
García fue presidente a los 35…
Sí, pero Alan no era el esposo de la presidenta Pilar Nores, hay que poner las cosas en su lugar.
¿Usted vio un seguimiento de inteligencia a su vida privada?
No, pero conozco los métodos.
¿No es grave que el jefe no sea un oficial de carrera en inteligencia?
No es grave, pero es bastante extraño. Es un descuido que puede tener repercusiones graves. ¿Por qué no nombraron a Ketín Vidal, que estaba en la baraja? Si existe amenaza interna a la seguridad por el tema de la minería, tener a alguien con relación estrecha a las grandes mineras no es adecuado.
¿Por qué dice eso?
Porque la información que maneja es muy grande. Lo mismo sucede con los problemas en la represa de Inambari, si esos problemas afectan o no la seguridad y si son empresas brasileñas o no.
Usted no entiende la presencia del asesor Luis Favre, ha dicho que tiene mucho poder.
Él ha tenido un comportamiento exitoso en la campaña electoral, pero hay que relativizarlo porque si en la segunda vuelta pasaban Toledo y Ollanta, seguramente Favre no hacía ganar a Ollanta, lo mismo si pasaba PPK. La cosa se facilitó mucho porque pasó Keiko y, por lo tanto, el asesor de imagen que aparece victorioso debe entender que hubo circunstancias excepcionales. Un asesor de una campaña electoral cumple su función de asesorar la imagen del candidato, asesora qué se dice, cómo se dice y qué no se dice. Si esa misma persona sigue siendo el responsable de la imagen del presidente de la República, se encarga de aconsejar y decir qué cosa se debe decir, qué cosa no se debe decir y en qué tono se debe decir, el resultado no es la pérdida de elecciones, el resultado es una decisión gubernamental que afecta al conjunto del país.
¿Por ejemplo?
Cuando Ollanta dice Conga va, es porque lo ha consultado con Favre; luego sale a decir en Moquegua que lo principal es el agua y corrige el error, ¿de quién es la responsabilidad? Si lo hubiera dicho antes, no habría sucedido lo de Cajamarca. Favre tiene excesivo poder y yo no tengo nada en contra de los asesores, pero mejor serían asesores peruanos. ¿Por qué tenemos un asesor extranjero en decisiones de Estado cuando hay intereses de empresas brasileñas?
¿Ollanta le está pagando la factura al apoyo brasileño?
No lo sé, pero todo esto yo lo he dicho al interior del gobierno.
¿Se lo ha dicho al presidente?
No, a él no lo veo hace tiempo, nuestra relación se resquebrajó cuando yo planteé la necesidad de ir como Gana Perú y organizar un gran frente y él solo pensaba en ir como Partido Nacionalista. Hoy Luis Favre me está sacando unos ‘tweets’ muy ofensivos. Entre otras cosas ha dicho: “Tanto va el agua al cántaro que se rompe, señal que avanzamos, Sancho”.
¿Y qué significa eso?
Que este brasileñito que baila bien tango tiene el atrevimiento de involucrarse de tal manera en la política peruana que con desparpajo me dice: “Tú has sido derrotado y nosotros seguimos avanzando”. ¿Quién es nosotros? Él es un simple asesor de imagen. No se puede arrogar ese tipo de poder. Me ha sacado porque estuve diciendo cosas, ¿en contra de quién? Eso demuestra mi hipótesis, hay un grupo que está avanzando al interior del gobierno y representa intereses oscuros. Favre, que es un seudónimo trotskista, debería dar la cara y no huir del país.
¿Favre ha huido?
Ha salido del país el viernes.
¿Favre es un seudónimo?
Los comunistas y trotskistas usan seudónimos, yo no tengo idea de cómo se llama. Favre vino al Perú en 1980 para romper la Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI), él no ha llegado recién, es un agente trotskista internacional, esto no es novedad.
¿Ollanta sabe todo esto?
Sospecho que lo sabe porque, si no, la inteligencia que tiene sería demasiado débil. Sería una payasada. Favre llega en el 80 con el objetivo concreto de que Hugo Blanco fuera el candidato y todos queríamos que fuera Barrantes. Cuando pensábamos ganar con Barrantes, él lo acusa de ser moderado y reformista, él viene, cuadra al trotskismo y se rompe ARI. Aquí existen intereses brasileños y hay que decirlos, Brasil dice que en el Perú se hagan las represas para no contaminar su selva, ¿no crees que uno tiene derecho a decir esto en voz alta? Yo lo hice. ¿Por qué no se hace público? Que salga Favre y diga cuáles son sus tareas.
Solo sabemos que es canoso, alto.
Bien parecido, que se ha casado cuatro veces y baila tango. Se ha ido después del ‘tweet’ que me manda. Sabe todo lo que voy a decir. Yo no me voy a quedar callado.
¿Le preocupan los rumores que dicen que Adrián Villafuerte es el Montesinos de Ollanta y que Favre quiere ser más que Montesinos?
Esos rumores existen, es cierto. Pero Favre no es tan oculto en ciertos niveles de gobierno. Se relaciona con grupos parlamentarios, interviene para decir cómo se vota, convence de quiénes deben participar en qué comisión y cuál no.
¿Qué cosa? ¿Él ordena todo?
No todo, pero tiene una injerencia mayor que la de un simple asesor de imagen. Si no, ¿por qué me insulta en Twitter? ¿Con qué atrevimiento y soberbia insulta así?
¿Qué dijo usted dentro del gobierno, qué estuvo criticando?
Yo solo estuve criticando a Favre. Dije: ¿por qué tenemos a un brasileño con tanto poder e injerencia?
¿No que Humala es nacionalista?
Por alguna razón está en la inercia de considerar que ganó las elecciones por la asesoría de Favre.
¿Humala cree que le debe a Favre su lugar en Palacio?
Puede ser, no lo sé, pero lo que sí sé es que tiene excesivo poder y no es conveniente para un proyecto de cambio, como el que propugnamos, depender de la incidencia de alguien que tiene cercanía con un país que tiene empresas e intereses comerciales en el Perú. ¿Tú crees que Rousseff o Piñera tendrían un asesor peruano? Jamás, es una cuestión de dignidad, de soberanía. Eso lo decía en la PCM e imagino que lo han grabado y llegó a los oídos de Ollanta.
¿Lo han hackeado?
Tengo la absoluta seguridad de que me han grabado y seguido. Si me siguen, sabrán que voy a la casa de mi suegra y de mis hijos.
¿Por qué esperó que le pidieran su renuncia para que nos cuente todo esto?
Porque el día que me piden la renuncia me entero del seguimiento. Cuando veo las cosas de la DINI, entiendo que hicieron conmigo una operación militar. Yo he criticado frecuentemente a Favre dentro y fuera de la PCM, pero ni idea de que me andaban haciendo un seguimiento, y me preocupa porque no solo me lo pueden hacer a mí sino a cualquiera. Favre no quiere ser entrevistado por las cosas que te digo y Villafuerte no declara porque no es inteligente.
Recuerde que fue el brazo derecho del general Saucedo…
Pero cargaba el maletín pues.
¿Y quien carga el maletín no aprende todas las mañas?
Claro, puede cargar tres maletines y saber todo, pero yo sospecho que en el caso de Villafuerte él ha sido entrenado para ser un buen felpudo. No tiene ideas de ningún tipo. No es brillante. Él dice que hay muchos rojos en el gobierno, también dice que a veces la democracia no es útil.
¿Eso dice?
A veces dice y no es ninguna novedad. Eso sucede en el núcleo, esa es la pelea entre los nacionalistas auténticos y el resto. Muchos tienen ideas que no son concordantes con la democracia, felizmente Ollanta no sigue ese punto de vista, él cree que la democracia es necesaria para realizar los cambios permanentes. Ollanta está cumpliendo los compromisos de la hoja de ruta. Hoy yo estoy dolido y decepcionado, pero seguiré trabajando por la transformación del país en democracia. Eso sí, nunca me quedaré callado.
¿Entonces lo botaron porque usted sabe cosas?
Y no quieren que hable. Si no lo hiciera, no sería consecuente con mi concepción de la ética y la política.
¿Es verdad que Salomón Lerner le dijo que el presidente Humala indicó “O te vas tú o se va él”?
Eso me fue informado, por qué lo dijo así no tengo la menor idea. Eso me contó la jefa del gabinete.
¿Conversó con el presidente?
No.
¿Sigue creyendo que Ollanta Humala sí es un demócrata?
Se ha dado cuenta de que tiene que hacerlo en democracia. La correlación de fuerzas existentes impiden hacer otra cosa. Es una opción realista, por eso el gobierno es de concertación.
¿Qué pasará con Conga? El ministro del Ambiente ya dio reparos…
Ollanta está diciendo que primero es el agua. Sería un error muy grande no llegar a un acuerdo. Debe existir el proyecto Conga, pero debe tomarse en cuenta el impacto ambiental. Extraer el oro, pero con tecnología innovadora. ¿Por qué tiene que ser desaguando las lagunas? Que se invierta en tecnología.
¿Entonces Ollanta es un gobernante débil que se deja manejar?
No creo que sea débil, lo digo con franqueza. Sí creo que cada uno es responsable de su historia y de sus circunstancias. Una cosa es alguien que ha sido militar, está acostumbrado a mandar y a obedecer sin dudas ni murmuraciones. Y más si es un comandante.
Que no llegó a general…
Y que no tuvo Estado Mayor. Ollanta, cuando fue comandante, solo tuvo el comando de una batería antiaérea en Locumba. Tuvo bajo su mando a 60 personas. Un comandante no deriva responsabilidades, un general sí.
¿Y hoy qué diría: Humala es general o comandante?
Ollanta es comandante. Presidente de la República y no sabe delegar mucho, lo digo con franqueza, con la experiencia y el tiempo irá aprendiendo, todavía hay muchas trabas para la toma de decisiones.

Por Carlos León Moya
La República publicó una semblanza sobre Ciudadanos por el Cambio llamada Los cuadros del Presidente. El artículo sin embargo se limitó a hacer un inventario de declaraciones recientemente recogidas de actores políticos relevantes al interior de GANA Perú, y deslizó a mi juicio impresiones erradas sobre lo que en realidad seria el peso político de este grupo. Con la escasa información que tengo a la mano, busco en este artículo matizar al artículo mencionado y dar algunas impresiones sobre lo que creo podría ocurrir en adelante.
1. Importantes sí, fundamentales no.
La impresión que deja el artículo es que Ciudadanos por el Cambio (en adelante CxC) es un cuerpo de suma importancia, una élite con un poder propio importante. “Proveyó los expertos (…) que elaboraron el Plan de Gobierno”, “abastecieron de discurso a Ollanta Humala”, sus reuniones de trabajo son “fundamentales para el futuro del gobierno”, sus debates internos son “decisivos para el futuro del Partido Nacionalista”, etcétera.
Que CxC proveyó los técnicos iniciales es de común conocimiento. Sin embargo, cabe preguntarse qué tanto importa eso ahora que estamos en la Hégira de la Hoja de Ruta y seremos seguramente gobernados por el “califa” Miguel Castilla (No te preocupes, Félix: en nuestros corazones siempre serás el mejor Ministro) Además, ¿desde cuándo una reunión entre un grupo de técnicos e intelectuales con una orientación ideológica que no es la del gobierno –nos guste o no- es decisiva para un gobierno? Además, en la Comisión de Transferencia hay gran cantidad de técnicos e intelectuales, y los CxC, descontando a Salomón Lerner, no son precisamente quienes conducen.
CxC no tiene un camino de rosas. Por una parte, tienen resistencias fuertes al interior del nacionalismo, como lo demuestran las declaraciones recogidas en el artículo dominguero. Por otra, no tienen una militancia detrás que les sirva de sustento en las posibles pugnas futuras. No solo muchos de los miembros de CxC no son del PNP, sino que para varios su único respaldo es su lista de publicaciones. Finalmente, tanto en Gana Perú/PNP como en el gobierno quien tiene la última palabra sin un contrapeso efectivo es Ollanta Humala. Si Humala quiere irse un poco más al centro, a los miembros CxC les quedará continuar como el ala izquierda de un gobierno amplio pero con un mando personalizado. Por todo ello, mi impresión es que CxC no es el cuerpo por excelencia de técnicos de Humala ni del próximo gobierno. Importantes sí, pero no fundamentales.
2. El discurso ¿CxC o FX?
Conocidos miembros de CxC como Nicolás Lynch, Alberto Adrianzén, Manuel Dammert y Sinesio López, sostuvieron con claridad en sus escritos del 2010 e inicios del 2011 importantes puntos programáticos sobre qué hacer en el país. Destacan centralmente la necesidad de romper con el modelo económico -de hecho, Lynch la llamaba “la humillación neoliberal”-, la bandera del cambio de Constitución –la conocida tesis del “momento constituyente”- y la recuperación de la soberanía sobre nuestros recursos naturales –al cual Manuel Dammert dedicó varios artículos.
Viajemos a enero del 2010. El Manifiesto de bautizo de CxC, ¡Por la gran transformación del Perú!, es aún más explícito: evitar “continuar con la imposición neoliberal” con “un cambio radical en la economía” que implique “un camino distinto que supere la herencia colonial de la república criolla”; “una Nueva Constitución que exprese la voluntad popular y ponga fin al veto del gran capital”; y cambiar el “modelo primario exportador neoliberal” por uno que “recupere el control nacional de los recursos naturales”.
Volvamos a julio del 2011. Ahora explíquenme cómo se sostiene que CxC le dio el “discurso” a Humala. Es cierto, CxC tuvo un aporte en temas programáticos y hasta discursivos muy importante, pero al final el discurso que se impuso, con las consecuencias políticas que esto tendrá en el nuevo gobierno, no fue el que la mayoría de ellos hubiese preferido.
Alrededor de enero hubo una fuerte tensión al interior de Gana Perú. El motivo: el estancamiento de Humala en las encuestas. En sus propias palabras, “a pesar de que las encuestas nos ponían en 8% y de que un sector dentro del partido señalaba que nos estábamos saliendo del mensaje del 2006, que nos estábamos pegando al centro, yo seguí. Teníamos un sector que planteaba radicalizar el discurso, pero nosotros mantuvimos el timón firme en la tormenta. El resultado de la primera vuelta fue un voto de confianza del pueblo”. Quienes pensaban que se debía persistir en la estrategia eran principalmente los asesores brasileros. Adivine quiénes creían que debía radicalizar el discurso.
“Yo pensaba que Humala debía radicalizarse” me dijo Sinesio López hace poco, caminando a través del pasto de la PUCP. Le dije que yo también, y que me equivoqué. “Todos nos equivocamos” me responde, “menos los brasileros”.
El discurso de Humala durante la campaña estuvo orientado a capturar el mayor espectro posible de receptores en el electorado, componente principal de su sofisticada estrategia de marketing político. Y los responsables de ello no fueron nuestros compatriotas sino FX Comunicaçoes de Sao Paulo, la empresa de Luis Favre y Valdemir Garreta. Chega de saudade.
3. El líder, el partido y el gobierno. ¿Uruguay o Ecuador?
El artículo cita a Carlos Tapia y sus deseos sobre Gana Perú. Él considera que GP debe ser “una alianza de gobierno en la que el nacionalismo tenga su lugar junto con la tecnocracia izquierdista (aunque independiente), los partidos de izquierda y los movimientos regionales”. “Una formación al estilo del Frente Amplio de Uruguay” habría dicho.
Sin embargo, esto tiene dos grandes problemas. El primero es en la práctica Gana Perú es una ilusión, una sombra, una ficción. No tiene comités establecidos a nivel local, no tiene un órgano deliberativo, menos aún un órgano ejecutivo. A nivel distrital existen más de un GP, muchos enfrentados entre sí y que no se reconocen mutuamente. En las regiones la situación no es distinta. Esto lo sabe bien Cayo Galindo: “si Gana Perú fuese una agrupación distinta tendría una estructura propia, y eso no existe”.
Alberto Adrianzén afirma que Gana Perú “es una organización más amplia que el PNP”, y es cierto: en él están muchas personas que no estarían en el PNP. Sin embargo, legalmente Gana Perú es el Partido Nacionalista que cambió su nombre para las elecciones. Aquellas organizaciones que firmaron un acuerdo político con el PNP para formar GANA Perú quieren que la alianza continúe, pero esto dependerá en buena medida de los propios conflictos internos del PNP y de, nuevamente, Ollanta Humala.
En segundo lugar está el eterno tema del peso de Ollanta Humala al interior de su organización, y cómo funciona realmente esta. Conversando con Steven Levitsky sobre la moderación de Humala, me dijo que lo rápido y contundente de su viraje al centro es un indicador de lo personalista que es su organización. Comentó que, según un alto mando fujimorista con el que conversó, la moderación de Keiko fue lenta y difícil, precisamente por las enormes dificultades y presiones que esto generaba al interior del fujimorismo.
De hecho, al PT brasilero le tomó más de una década lograr variar su discurso inicial anti-establishment por uno convocante y abierto que les permitiera capturar a ese electorado que lo miraba con desconfianza. Al Partido Nacionalista le tomó muchísimo menos tiempo, y como dije líneas arriba no tiene contrapesos efectivos en su interior. Por ejemplo, desde enero de este año su Comisión Política anda desactivada, no sin antes dejar las tareas políticas a la Comisión de Campaña, en la cual la última palabra la tiene el candidato.
Todo hace indicar que el PNP se maneja más por círculos de confianza que por una estructura organizativa institucionalizada. Quien está más cerca del líder es el que tiene mayor influencia, y por ende más poder. Imaginarse al PNP sin Ollanta Humala es tan difícil como imaginar a Perú Posible sin Alejandro Toledo: una característica que comparten los partidos peruanos más allá de su tendencia ideológica.
Un proceso con este nivel de personalización no se parece tanto al uruguayo o brasilero. Liderazgos fuertes con organizaciones políticas construidas alrededor de su figura, y en donde el rumbo que el Presidente de al gobierno suele no ser puesto en cuestión de manera efectiva por su organización es más el caso venezolano o ecuatoriano. Las características del PNP y Humala hacen más probable el segundo camino, no así el primero (aunque nos guste).
Epílogo ¿Y ahora?
Releo el artículo y la sensación que me deja es que quizá sea errado seguir hablando de CxC como un grupo. Yo lo he hecho por facilidad y en serio no sé qué nivel de coordinación tengan, ni qué tan válido sea. Es decir, que sus miembros se reconozcan bajo un rótulo común no es suficiente argumento para analizarlos como grupo. Sus acciones individuales pueden ser ausentes de coordinación, los intereses, objetivos y estrategias de sus miembros pueden ser no solo distintos sino contrapuestos, etcétera. Durante el 2010 era más o menos fácil distinguir el hilo común: ser el cuerpo técnico de Humala, darle soporte programático e ideológico al nacionalismo y construir el Plan de Gobierno. Ahora, ¿cuál será?
13/11/11: Segundo Andahuaylazo

Antauro y el asesor de Absalón Vásquez
El legislador Javier Diez Canseco (Gana Perú) advirtió que el fujimorismo estaría detrás de las movilizaciones que han conducido a un paro en la provincia de Andahuaylas por once días, en rechazo a la minería informal en esta parte del país.
“Entonces aquí hay algunos que se lavan la mano y que le echan la pelota a otros, hablo del fujimorismo, estuvo metido en el tema, son temas que hay que mirarlos con toda claridad”, subrayó.
Diez Canseco precisó que el señor Germán Altamirano, asesor del ex ministro de agricultura fujimorista, Absalón Vásquez, “está metido hasta el tuétano en el movimiento de Andahuaylas”.
Fuente: ADN Político y Agencia Andina de Noticias.
Reanudan las protestas contra actividad minera
Por María Carolina Piña
Los pobladores de Andahuaylas y Chincheros rechazaron el acuerdo entre los dirigentes locales y el gobierno. La paralización es total en estas provincias en protesta contra las concesiones otorgadas por el gobierno para la actividad minera.
Un sector de la población de esas dos entidades, así como diversos dirigentes agrarios y de los sindicatos, rompieron así con los dirigentes locales acusándolos de traicionarlos con el acuerdo firmado y llamaron a radicalizar la protesta.
Tras diez días de huelga en las provincias de Apurímac, los líderes de la movilización exigieron a las autoridades un decreto supremo para declarar zona de exclusión minera a las ciudades Andahuaylas y Chincheros, territorios donde la actividad predominante es la agropecuaria. Con esta acción, los dirigentes desconocieron el acta firmada con las autoridades locales por los ministros de Agricultura y Energía y Minas.
“Las masas quieren que el paro continúe en rechazo a la actividad minera” dijo Abel Ortega, dirigente de los movilizados en Andahuaylas.
De su lado, el conocido líder campesino local Germán Altamirano Zúñiga dijo a RFI que los pobladores están indignados y que esta gran movilización se hace en defensa del agua y de la cabecera de cuenca más importante de la zona que abastece a cuatro provincias.
“Los gobiernos de Fujimori, Toledo y García otorgaron concesiones para la explotación minera en esta zona sin consultar previamente a las comunidades andinas. Se ha concesionado el 54% del territorio en esta zona, lo que pone en peligro a las 98 comunidades campesinas en estas dos provincias”, explicó Altamirano.
Según los habitantes movilizados de la zona, los proyectos mineros que impulsa también el actual gobierno de Ollanta Humala contaminarán las fuentes de agua, afectando las actividades ganadera y agrícola.
En Andahuaylas, más 30 personas resultaron heridas, entre ellas policías y manifestantes, en los enfrentamientos de los últimos días.
Fuente: Radio Francia Internacional.
Caillaux no conoce la realidad del agro andino
Por Ethel Flores
Director fundador de la revista Agronoticias, Reynaldo Trinidad es un profundo conocedor de la agricultura en el país y pensó que la designación de Miguel Caillaux como ministro de Agricultura le daría un nuevo rumbo al sector. Tres meses después reconoce que se equivocó y nos explica por qué. Además, advierte que la luna de miel de los cien días se acabó y que se vienen más conflictos sociales:
Usted saludó el nombramiento de Miguel Caillaux como ministro de Agricultura. ¿Por qué ahora pide su destitución?
Cuando Miguel Caillaux era dirigente agrario, él compartía plenamente la agenda de Conveagro, que planteaba tres cosas por las que él peleaba. Primero, pedía diálogo y concertación con las organizaciones representativas de los productores agrarios; segundo, decía no a la importación de productos subsidiados en el exterior y no a la recombinación de leche en polvo con leche fresca nacional para producir leche evaporada; y tercero, que se debían cumplir las leyes que disponen la compra directa y obligatoria de alimentos exclusivamente nacionales por el Estado, comenzando por la leche. Sin embargo, una vez convertido en ministro ha escamoteado el diálogo de concertación, no quiere cumplir la ley contra las importaciones subsidiadas ni sobre las preferencias del sector agrario, a tal punto que él mismo ha sustentado el recorte de 22.7% del presupuesto general del sector.
¿Cambió de posición totalmente?
Le voy a decir algo más. La Constitución de Fujimori parece de ultraizquierda frente a la política agraria del ministro Caillaux. El argumento que le he escuchado decir es: “una cosa es con guitarra y otra con cajón”, pero –un momentito- con guitarra o cajón se toca el mismo ritmo, quizás no suene igual pero no puede hacer lo contrario.
Por otro lado, ¿cuál es su opinión en relación a los conflictos sociales que se vienen dando?
Una vez más, el oficialismo incurre en la falta de previsión de conflictos. Siempre su reacción es tardía y patética en el caso de Andahuaylas. El 29 de octubre publicamos en la página web de Agronoticias la foto de tres campesinos que ya advertían lo que se venía. El conflicto estalló siete días antes de la llegada de los ministros, dejaron que se agrave la situación. Los ministros pueden ser muy buenos técnicamente, pero no conocen la realidad profunda del agro en los Andes. En el caso de Caillaux, conoce bien la ganadería de Costa y la agricultura de Lambayeque, pero no el resto del país.
¿Es un tema relacionado también con el problema del agua?
Claro, Andahuaylas es uno de los grandes valles agrícolas del Perú, es el tercer productor de papa en el Perú. Lo que ocurre es que en la parte superior de la cuenca del río Chumbao han aparecido decenas de mineros informales, donde ya existe una planta procesadora de minerales que descargan estos informales, pero cómo van a querer resolver el problema si el ministro no conoce el lugar de los hechos, no ha ido. El 19 de septiembre ya realizó una manifestación de protesta, solicitando que se declare intangible la parte alta del río Chumbao, y se dio un plazo de 30 días a las autoridades locales, al Gobierno regional, al Congreso y al Gobierno nacional para que hagan lo que deben hacer, o si no habría un paro que proyectaban para el 24 ó 25 de octubre.
¿Y el Gobierno hizo algo en ese momento?
Nada, los despreciaron. Como no conocen la realidad, los desdeñaron.
Luego de 9 días de paro y una reacción tardía, ¿qué debería hacer el Gobierno?
Lo primero que debería hacer el Gobierno, mostrando una voluntad política y de actuar contra la ilegalidad, es hacer como en Madre de Dios, demoler de inmediato esas dos plantas procesadoras clandestinas.
¿Por qué no funcionó la mesa de diálogo?
Primero, han ido tarde; segundo, ellos pensaban y hablaban en español, mientras los andahuaylinos pensaban en quechua y hablaban en español. Entonces, el entendimiento no era posible. No conocían la idiosincrasia de la gente y como ellos estaban decididos a llegar a un acuerdo, exigían la presencia de los ministros, pero éstos se escaparon y dejaron a 19 funcionarios para que los hagan ‘papilla’.
A pesar de ello, la Junta de Regantes intentó llegar a una solución…
Pero la población ya estaba totalmente enardecida, porque decían: estos se han escapado para no firmar por el miedo. Eso se generó por no conocer el espíritu de esos campesinos, porque yo conozco muy bien a los andahuaylinos: son bravos pero son dialogantes. Ojo, que el primer paro social que marcó el fin de Fujimori fue el de los andahuaylinos, en el año 2000.
¿Qué otros conflictos existen?
Ahora se vienen unos conflictos en Huancavelica, Moquegua y Tacna, y encima los cafetaleros están anunciando una marcha de sacrificio hacia Lima para el 23. Es decir, se acabó la luna de miel de los cien días, y en el día 101 les dicen: “ahora, cumple tu palabra”.
Fuente: Diario 16.
El ministro de Agricultura, Miguel Caillaux, explicó que en la reunión de la Comisión de Alto Nivel del gobierno con los dirigentes de la Junta de Usuarios de Riego de Andahuaylas, “tuvimos que salir por temas de seguridad, porque en los alrededores estaban bloqueando las pistas(...), lo cierto es que aparentemente nos quisieron hacer una trampa. La intención era no dejarnos salir”, dijo a TV Perú.
Explicaron a los pobladores que podían canalizar sus demandas “pero no resolverlas”. Estos exigían un Decreto Supremo que prohíba la actividad minera en la provincia de Andahuaylas y Chincheros y que se revocaran las concesiones mineras de esa provincia, “que no estaba a nuestro alcance resolver”, indicó.
La salida de los ministros enardeció a la población y generó los disturbios que habrían dejado varios heridos de parte de los agricultores y la policía.
Eber Rodríguez sostuvo que era falso que los integrantes del Frente de Defensa de Andahuaylas que representa, intentara secuestrar a los integrantes de la Comisión de Alto Nivel del Ejecutivo que llegaron hasta la ciudad de Andahuaylas para intentar poner fin al enfrentamiento surgido a raíz de una ordenanza del gobierno regional que prohíbe la minería informal.
También responsabilizó al ministro de Agricultura Miguel Caillaux, al viceministro de Gestión Ambiental José de Echave y al congresista Jhon Reynaga Soto, de todos los daños materiales ocurridos durante el conflicto.
Conspiración antiminera
Por Jaime De Althaus Guarderas
El desgobierno se desata en el país. Casi al unísono, han estallado en varios puntos del país acciones de fuerza, en ocasiones violentas, contra la minería, y, salvo en Andahuaylas, contra la mejor minería, la que genera activos ambientales: Antamina en Áncash y Yanacocha en Cajamarca. Y radicales amenazaban boicotear la mesa de Tacna (Toquepala) ayer. Solo en Andahuaylas la protesta es contra la minería informal, depredadora.
Es, en parte, la cosecha de la campaña electoral. Se ha recordado, por ejemplo, que el entonces candidato Humala preguntaba en los mítines en Cajamarca qué era más importante, si el agua o el oro y así por el estilo. Bueno, la semilla ha germinado, y más o menos al mismo tiempo.
Pero esto va más allá. Habría una articulación antiminera radical que ha decidido atacar los mejores proyectos. En ocasiones es táctica, para obtener mayores ventajas. En otras es puramente política. En Cajamarca, el gobierno ofrece revisar el estudio de impacto ambiental, pero los antimineros –ex emerretistas, Patria Roja y el cura Arana– simplemente no quieren saber nada de nada. Menos escuchar razones. Oiga, pero si habrá más agua con los reservorios. Nada. Manuel Pulgar Vidal me dice que nadie cree en los estudios de impacto ambiental, nadie cree en su aprobación por el sector que promueve la actividad, y nadie cree en una fiscalización que no existe, con una OEFA (Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental) descabezada y sin dinero. Y el nuevo gobierno ha puesto, en el presupuesto 2012 del Ministerio del Ambiente, ¡menos dinero que el que tuvo este año!
Pero quienes sí creen en esos estudios, en este caso como en el de Santa Ana en Puno, son la población del área de influencia, que ha participado en ellos. La directamente concernida. Los 32 caseríos del área de influencia de Conga hicieron muchas preguntas y finalmente estuvieron de acuerdo. Están de acuerdo. Son más de 8 mil personas, que han firmado un memorial. Lo que demuestra que la oposición a la minería es política, fundamentalista y orquestada.
Ante eso, el gobierno, luego de revisar el estudio de impacto ambiental, si lo encuentra satisfactorio, debe salir abiertamente a informar con claridad que el proyecto no va a secar ni contaminar el agua sino que, por el contrario, va a aumentar su volumen para que haya riego incluso en época de sequía, como ocurre ya con las zonas aledañas al reservorio de San José construido por la propia Yanacocha. Habrá más agua, más producción y más ingresos. Si el gobierno no se compra el pleito, defendiendo la verdad por supuesto, esta concertación antiminera va a ganar, y nos quedaremos sin la palanca que la naturaleza nos ha regalado para salir del subdesarrollo. Y será el pantano en el que se ahogará el gobierno.
Fuente: Diario El Comercio y Panamericana Television.
Congreso Etnocacerista en Arequipa
Desde el penal de Piedras Gordas, el hermano del Presidente habló sobre los 100 días del gobierno de Ollanta Humala Tasso.
En el video propalado por el programa Reporte semanal, Antauro dispara fuertemente. Entre otras cosas, asegura que tendrá que rendirle cuentas al pueblo por las incoherencias en su interior. “Yo veo a un premier extranjero con puros criollos en el gabinete”, afirma.
“Mi hermano habla del chorreo, pero también habrá choreo. No me extrañaría ver luego a ministros y vicepresidentes ladrones”, agrega vehemente. Tras los ataques, menciona también que su coalición incluirá a personajes como Walter Aduviri, Nelson Palomino y Javier Velasco, hijo del expresidente Juan Velasco Alvarado.
“Es cuestión de tiempo”, al presente Gobierno reformista le seguirá la revolución (refiriéndose al etnocacerismo). Sostuvo que ahora es tiempo de insertar a los peruanos el chip étnico en el cerebro.
Sobre su excarcelación, Humala dijo tener esperanza de salir pronto de la cárcel, por lo que su caso está siendo presentado en el Tribunal Constitucional para acogerse a un Habeas Corpus. Indicó que el Andahuaylazo fue un hecho político, por lo que el juicio debe ser anulado.
Fuente: Peru.com y Diario Perú 21.
El legislador Javier Diez Canseco (Gana Perú) advirtió que el fujimorismo estaría detrás de las movilizaciones que han conducido a un paro en la provincia de Andahuaylas por once días, en rechazo a la minería informal en esta parte del país.
“Entonces aquí hay algunos que se lavan la mano y que le echan la pelota a otros, hablo del fujimorismo, estuvo metido en el tema, son temas que hay que mirarlos con toda claridad”, subrayó.
Diez Canseco precisó que el señor Germán Altamirano, asesor del ex ministro de agricultura fujimorista, Absalón Vásquez, “está metido hasta el tuétano en el movimiento de Andahuaylas”.
Fuente: ADN Político y Agencia Andina de Noticias.
Reanudan las protestas contra actividad minera
Por María Carolina Piña
Los pobladores de Andahuaylas y Chincheros rechazaron el acuerdo entre los dirigentes locales y el gobierno. La paralización es total en estas provincias en protesta contra las concesiones otorgadas por el gobierno para la actividad minera.
Un sector de la población de esas dos entidades, así como diversos dirigentes agrarios y de los sindicatos, rompieron así con los dirigentes locales acusándolos de traicionarlos con el acuerdo firmado y llamaron a radicalizar la protesta.
Tras diez días de huelga en las provincias de Apurímac, los líderes de la movilización exigieron a las autoridades un decreto supremo para declarar zona de exclusión minera a las ciudades Andahuaylas y Chincheros, territorios donde la actividad predominante es la agropecuaria. Con esta acción, los dirigentes desconocieron el acta firmada con las autoridades locales por los ministros de Agricultura y Energía y Minas.
“Las masas quieren que el paro continúe en rechazo a la actividad minera” dijo Abel Ortega, dirigente de los movilizados en Andahuaylas.
De su lado, el conocido líder campesino local Germán Altamirano Zúñiga dijo a RFI que los pobladores están indignados y que esta gran movilización se hace en defensa del agua y de la cabecera de cuenca más importante de la zona que abastece a cuatro provincias.
“Los gobiernos de Fujimori, Toledo y García otorgaron concesiones para la explotación minera en esta zona sin consultar previamente a las comunidades andinas. Se ha concesionado el 54% del territorio en esta zona, lo que pone en peligro a las 98 comunidades campesinas en estas dos provincias”, explicó Altamirano.
Según los habitantes movilizados de la zona, los proyectos mineros que impulsa también el actual gobierno de Ollanta Humala contaminarán las fuentes de agua, afectando las actividades ganadera y agrícola.
En Andahuaylas, más 30 personas resultaron heridas, entre ellas policías y manifestantes, en los enfrentamientos de los últimos días.
Fuente: Radio Francia Internacional.

Por Ethel Flores
Director fundador de la revista Agronoticias, Reynaldo Trinidad es un profundo conocedor de la agricultura en el país y pensó que la designación de Miguel Caillaux como ministro de Agricultura le daría un nuevo rumbo al sector. Tres meses después reconoce que se equivocó y nos explica por qué. Además, advierte que la luna de miel de los cien días se acabó y que se vienen más conflictos sociales:
Usted saludó el nombramiento de Miguel Caillaux como ministro de Agricultura. ¿Por qué ahora pide su destitución?
Cuando Miguel Caillaux era dirigente agrario, él compartía plenamente la agenda de Conveagro, que planteaba tres cosas por las que él peleaba. Primero, pedía diálogo y concertación con las organizaciones representativas de los productores agrarios; segundo, decía no a la importación de productos subsidiados en el exterior y no a la recombinación de leche en polvo con leche fresca nacional para producir leche evaporada; y tercero, que se debían cumplir las leyes que disponen la compra directa y obligatoria de alimentos exclusivamente nacionales por el Estado, comenzando por la leche. Sin embargo, una vez convertido en ministro ha escamoteado el diálogo de concertación, no quiere cumplir la ley contra las importaciones subsidiadas ni sobre las preferencias del sector agrario, a tal punto que él mismo ha sustentado el recorte de 22.7% del presupuesto general del sector.
¿Cambió de posición totalmente?
Le voy a decir algo más. La Constitución de Fujimori parece de ultraizquierda frente a la política agraria del ministro Caillaux. El argumento que le he escuchado decir es: “una cosa es con guitarra y otra con cajón”, pero –un momentito- con guitarra o cajón se toca el mismo ritmo, quizás no suene igual pero no puede hacer lo contrario.
Por otro lado, ¿cuál es su opinión en relación a los conflictos sociales que se vienen dando?
Una vez más, el oficialismo incurre en la falta de previsión de conflictos. Siempre su reacción es tardía y patética en el caso de Andahuaylas. El 29 de octubre publicamos en la página web de Agronoticias la foto de tres campesinos que ya advertían lo que se venía. El conflicto estalló siete días antes de la llegada de los ministros, dejaron que se agrave la situación. Los ministros pueden ser muy buenos técnicamente, pero no conocen la realidad profunda del agro en los Andes. En el caso de Caillaux, conoce bien la ganadería de Costa y la agricultura de Lambayeque, pero no el resto del país.
¿Es un tema relacionado también con el problema del agua?
Claro, Andahuaylas es uno de los grandes valles agrícolas del Perú, es el tercer productor de papa en el Perú. Lo que ocurre es que en la parte superior de la cuenca del río Chumbao han aparecido decenas de mineros informales, donde ya existe una planta procesadora de minerales que descargan estos informales, pero cómo van a querer resolver el problema si el ministro no conoce el lugar de los hechos, no ha ido. El 19 de septiembre ya realizó una manifestación de protesta, solicitando que se declare intangible la parte alta del río Chumbao, y se dio un plazo de 30 días a las autoridades locales, al Gobierno regional, al Congreso y al Gobierno nacional para que hagan lo que deben hacer, o si no habría un paro que proyectaban para el 24 ó 25 de octubre.
¿Y el Gobierno hizo algo en ese momento?
Nada, los despreciaron. Como no conocen la realidad, los desdeñaron.
Luego de 9 días de paro y una reacción tardía, ¿qué debería hacer el Gobierno?
Lo primero que debería hacer el Gobierno, mostrando una voluntad política y de actuar contra la ilegalidad, es hacer como en Madre de Dios, demoler de inmediato esas dos plantas procesadoras clandestinas.
¿Por qué no funcionó la mesa de diálogo?
Primero, han ido tarde; segundo, ellos pensaban y hablaban en español, mientras los andahuaylinos pensaban en quechua y hablaban en español. Entonces, el entendimiento no era posible. No conocían la idiosincrasia de la gente y como ellos estaban decididos a llegar a un acuerdo, exigían la presencia de los ministros, pero éstos se escaparon y dejaron a 19 funcionarios para que los hagan ‘papilla’.
A pesar de ello, la Junta de Regantes intentó llegar a una solución…
Pero la población ya estaba totalmente enardecida, porque decían: estos se han escapado para no firmar por el miedo. Eso se generó por no conocer el espíritu de esos campesinos, porque yo conozco muy bien a los andahuaylinos: son bravos pero son dialogantes. Ojo, que el primer paro social que marcó el fin de Fujimori fue el de los andahuaylinos, en el año 2000.
¿Qué otros conflictos existen?
Ahora se vienen unos conflictos en Huancavelica, Moquegua y Tacna, y encima los cafetaleros están anunciando una marcha de sacrificio hacia Lima para el 23. Es decir, se acabó la luna de miel de los cien días, y en el día 101 les dicen: “ahora, cumple tu palabra”.
Fuente: Diario 16.

Explicaron a los pobladores que podían canalizar sus demandas “pero no resolverlas”. Estos exigían un Decreto Supremo que prohíba la actividad minera en la provincia de Andahuaylas y Chincheros y que se revocaran las concesiones mineras de esa provincia, “que no estaba a nuestro alcance resolver”, indicó.
La salida de los ministros enardeció a la población y generó los disturbios que habrían dejado varios heridos de parte de los agricultores y la policía.
Eber Rodríguez sostuvo que era falso que los integrantes del Frente de Defensa de Andahuaylas que representa, intentara secuestrar a los integrantes de la Comisión de Alto Nivel del Ejecutivo que llegaron hasta la ciudad de Andahuaylas para intentar poner fin al enfrentamiento surgido a raíz de una ordenanza del gobierno regional que prohíbe la minería informal.
También responsabilizó al ministro de Agricultura Miguel Caillaux, al viceministro de Gestión Ambiental José de Echave y al congresista Jhon Reynaga Soto, de todos los daños materiales ocurridos durante el conflicto.

Por Jaime De Althaus Guarderas
El desgobierno se desata en el país. Casi al unísono, han estallado en varios puntos del país acciones de fuerza, en ocasiones violentas, contra la minería, y, salvo en Andahuaylas, contra la mejor minería, la que genera activos ambientales: Antamina en Áncash y Yanacocha en Cajamarca. Y radicales amenazaban boicotear la mesa de Tacna (Toquepala) ayer. Solo en Andahuaylas la protesta es contra la minería informal, depredadora.
Es, en parte, la cosecha de la campaña electoral. Se ha recordado, por ejemplo, que el entonces candidato Humala preguntaba en los mítines en Cajamarca qué era más importante, si el agua o el oro y así por el estilo. Bueno, la semilla ha germinado, y más o menos al mismo tiempo.
Pero esto va más allá. Habría una articulación antiminera radical que ha decidido atacar los mejores proyectos. En ocasiones es táctica, para obtener mayores ventajas. En otras es puramente política. En Cajamarca, el gobierno ofrece revisar el estudio de impacto ambiental, pero los antimineros –ex emerretistas, Patria Roja y el cura Arana– simplemente no quieren saber nada de nada. Menos escuchar razones. Oiga, pero si habrá más agua con los reservorios. Nada. Manuel Pulgar Vidal me dice que nadie cree en los estudios de impacto ambiental, nadie cree en su aprobación por el sector que promueve la actividad, y nadie cree en una fiscalización que no existe, con una OEFA (Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental) descabezada y sin dinero. Y el nuevo gobierno ha puesto, en el presupuesto 2012 del Ministerio del Ambiente, ¡menos dinero que el que tuvo este año!
Pero quienes sí creen en esos estudios, en este caso como en el de Santa Ana en Puno, son la población del área de influencia, que ha participado en ellos. La directamente concernida. Los 32 caseríos del área de influencia de Conga hicieron muchas preguntas y finalmente estuvieron de acuerdo. Están de acuerdo. Son más de 8 mil personas, que han firmado un memorial. Lo que demuestra que la oposición a la minería es política, fundamentalista y orquestada.
Ante eso, el gobierno, luego de revisar el estudio de impacto ambiental, si lo encuentra satisfactorio, debe salir abiertamente a informar con claridad que el proyecto no va a secar ni contaminar el agua sino que, por el contrario, va a aumentar su volumen para que haya riego incluso en época de sequía, como ocurre ya con las zonas aledañas al reservorio de San José construido por la propia Yanacocha. Habrá más agua, más producción y más ingresos. Si el gobierno no se compra el pleito, defendiendo la verdad por supuesto, esta concertación antiminera va a ganar, y nos quedaremos sin la palanca que la naturaleza nos ha regalado para salir del subdesarrollo. Y será el pantano en el que se ahogará el gobierno.
Fuente: Diario El Comercio y Panamericana Television.
Congreso Etnocacerista en Arequipa
Desde el penal de Piedras Gordas, el hermano del Presidente habló sobre los 100 días del gobierno de Ollanta Humala Tasso.
En el video propalado por el programa Reporte semanal, Antauro dispara fuertemente. Entre otras cosas, asegura que tendrá que rendirle cuentas al pueblo por las incoherencias en su interior. “Yo veo a un premier extranjero con puros criollos en el gabinete”, afirma.
“Mi hermano habla del chorreo, pero también habrá choreo. No me extrañaría ver luego a ministros y vicepresidentes ladrones”, agrega vehemente. Tras los ataques, menciona también que su coalición incluirá a personajes como Walter Aduviri, Nelson Palomino y Javier Velasco, hijo del expresidente Juan Velasco Alvarado.
“Es cuestión de tiempo”, al presente Gobierno reformista le seguirá la revolución (refiriéndose al etnocacerismo). Sostuvo que ahora es tiempo de insertar a los peruanos el chip étnico en el cerebro.
Sobre su excarcelación, Humala dijo tener esperanza de salir pronto de la cárcel, por lo que su caso está siendo presentado en el Tribunal Constitucional para acogerse a un Habeas Corpus. Indicó que el Andahuaylazo fue un hecho político, por lo que el juicio debe ser anulado.
06/11/11: Sed de poder e interés personal

El jefe del Estado, Ollanta Humala consideró hoy que sería positivo que el segundo vicepresidente de la República, Omar Chehade, “de un paso al costado” para facilitar las investigaciones a las que es sometido en la Comisión de Etica del Congreso.
“En lo personal pienso que (Omar Chehade) haría bien en dar un paso al costado, pero eso debe nacer de él”, manifestó en la entrevista concedida en Palacio de Gobierno a un grupo de periodistas nacionales para presentar su balance de los primeros cien días de su gobierno.
Sostuvo que dar ese paso al costado, incluso, permitiría al también legislador defenderse mejor de las acusaciones en su contra.
El Jefe de Estado reafirmó que su gobierno no protegerá ni “blindará” a ninguna persona o funcionario en particular.
Por el contrario, subrayó que apoyará la verdad y reiteró su respaldo a la Comisión de Ética del Parlamento, instancia que tiene a su cargo las indagaciones sobre la reunión sostenida por Chehade con tres oficiales de la Policía Nacional, con quienes habría tratado sobre un presunto desalojo en una empresa azucarera.
Asimismo, descartó que su gobierno vaya a realizar algún esfuerzo para presionar a la Comisión de Ética o al Ministerio Público para proteger a algún miembro del gobierno.
Fuente: Agencia Andina de Noticias.
“La versión de Chehade queda desacreditada”
IDL-Reporteros destapó el caso que más ha afectado al Gobierno desde que se inició: el supuesto tráfico de influencias del segundo vicepresidente de la República, Omar Chehade. Pese a los testimonios contradictorios, su Director, Gustavo Gorriti, asegura que las evidencias apuntan claramente a la comisión de un delito. Destaca la labor del periodismo de investigación, advierte que hay que seguir de cerca las investigaciones del Congreso y el Ministerio Público; y considera que la actitud del presidente Ollanta Humala en relación a este caso ha sido “correcta”.
¿Cuál es su opinión sobre la actitud del Gobierno y del Congreso en relación al caso Chehade?
La verdad, todo el mundo está hablando, opinando, hay una especie de ruido de estática en ese aspecto. Lo importante es sacar la verdad de los hechos y eso es lo que estamos haciendo. Si se demoran o no, si lo blindan o no, son cosas que la gente ve con total claridad. Lo que hemos buscado es sacar la verdad de los hechos, encima de versiones contradictorias, varias de las cuales -por definición- son mentirosas.
Cuando se presentaron en el Congreso, la versión de Omar Chehade y los generales Gamarra y Salazar eran similares, la única versión divergente fue la del general Arteta. ¿Se puede percibir que hubo un acuerdo para dar una versión similar?
En el caso de Gamarra, la mayor parte de sus versiones han sido inexactas o falsas. Desde que lo interrogamos por primera vez y dijo que no recordaba la reunión –la primera entrega del caso-, ha ido cambiando y ha terminado enredándose en sus propios pies. Es un conjunto de versiones tan evidentemente falsas que resultan - en mi opinión- muy poco dignas. En el caso de Salazar, se contradice claramente con Arteta, pero es él quien más conoce de los hechos. Es claro que la versión de Arteta, salvo algunas contradicciones iniciales que son atribuibles a la memoria u otras, pero que son del todo explicables, es la que corresponde a la verdad de los hechos. La de los otros es una coartada deficiente y patética.
Entre las contradicciones de Arteta está el tema de la resolución, que primero dijo que había roto y luego apareció.
No es que haya aparecido, no sé si la desechó o eso significaba colocarla entre los papeles que no debía considerar. En fin, él ha tenido algunas equivocaciones, pero lo fundamental es si se sostiene o no su versión. ¿Hubo o no una reunión, como él dijo? ¿Hubo o no la visita de Miguel Chehade con León Barandiarán al cuartel El Potao? En todas estas cuestiones elementales, su versión no solo se ha sostenido sino que se refuerza con la evidencia que está saliendo. El proyecto de resolución que salió y ha sido entregado al Ministerio Público, corresponde exactamente a la versión que dio.
¿Cuál cree que es la estrategia de Chehade?
No sé. Sea cual sea su estrategia, no importa. La idea es negar que se haya producido todo y -por supuesto- eso significa desacreditar tanto a Arteta como a sus testigos, pero la que queda desacreditada es su versión y emerge cada vez con mayor claridad que él ha utilizado el cargo de vicepresidente de la República para el tráfico de influencias.
¿Con la actitud del Presidente de seguir respaldando la investigación, no sale más perjudicado el Gobierno?
Por qué va a salir perjudicado el Gobierno por buscar que se aclare esto, ¿en qué momento la lucha anticorrupción perjudica a un gobierno?
Me refiero al hecho de que no se tome una decisión más firme con Chehade.
Hay un conjunto de cosas que son comprensibles en la actitud del Presidente. Uno, es su vicepresidente; dos, ha sido su abogado personal; y tres, que es lo más importante, hay una investigación en curso y mientras se dé hay una presunción de inocencia. Entonces, es lógico que el Presidente pida que se acelere la investigación. Me parece que, dentro de las circunstancias, ha sido una actitud, en general, correcta. Que pudo haber sido más rápida, más decisiva, es posible; pero que es correcta, no hay duda.
Por otro lado, en el Congreso actúan como si fueran a hacer una especie de blindaje…
Aquí, cada actor juega su papel dentro de las limitaciones de su posición política y de su propia capacidad personal. Por supuesto, hay una activa función acusatoria por parte de fujimoristas y algunos apristas. Tomados en forma aislada, solamente dentro de este hecho, diría que la mayor parte de los argumentos empleados en el aspecto acusatorio son correctos. Lo que habría que preguntarle a cada uno de ellos es si van a ser igual de incisivos y pertinaces cuando se trate de investigaciones que tengan que ver con las masivas inmoralidades de sus propios regímenes.
¿La cuestión es si podemos confiar en una investigación del Congreso o del Ministerio Público?
La ventaja de estas investigaciones, mucho más la del Congreso que del Ministerio Público, es que son abiertas, que la ciudadanía puede seguirlas paso a paso. En cuanto a la del Ministerio Público, hay que seguirla mucho más de cerca para tener la certeza de que no haya ninguna influencia negativa sobre ella. Este es un caso que ha salido a la luz gracias al periodismo de investigación, eso es lo que va a forzar al Congreso y la Fiscalía a proseguir con una investigación adecuada. Es cierto es que la bancada de Gana Perú, incluyendo invitados y orgánicos, ha sido errática, pero creo que la posición del Presidente hasta este momento es adecuada.
Es saludable que haya agradecido a la prensa por sacar a la luz este caso.
Sí, francamente no tengo ninguna observación en contra del presidente Ollanta Humala en relación a la prensa y al caso. Se ha tomado su tiempo, pero cuando ha hablado lo ha hecho con claridad.
Fuente: Diario 16.
“En lo personal pienso que (Omar Chehade) haría bien en dar un paso al costado, pero eso debe nacer de él”, manifestó en la entrevista concedida en Palacio de Gobierno a un grupo de periodistas nacionales para presentar su balance de los primeros cien días de su gobierno.
Sostuvo que dar ese paso al costado, incluso, permitiría al también legislador defenderse mejor de las acusaciones en su contra.
El Jefe de Estado reafirmó que su gobierno no protegerá ni “blindará” a ninguna persona o funcionario en particular.
Por el contrario, subrayó que apoyará la verdad y reiteró su respaldo a la Comisión de Ética del Parlamento, instancia que tiene a su cargo las indagaciones sobre la reunión sostenida por Chehade con tres oficiales de la Policía Nacional, con quienes habría tratado sobre un presunto desalojo en una empresa azucarera.
Asimismo, descartó que su gobierno vaya a realizar algún esfuerzo para presionar a la Comisión de Ética o al Ministerio Público para proteger a algún miembro del gobierno.
Fuente: Agencia Andina de Noticias.

IDL-Reporteros destapó el caso que más ha afectado al Gobierno desde que se inició: el supuesto tráfico de influencias del segundo vicepresidente de la República, Omar Chehade. Pese a los testimonios contradictorios, su Director, Gustavo Gorriti, asegura que las evidencias apuntan claramente a la comisión de un delito. Destaca la labor del periodismo de investigación, advierte que hay que seguir de cerca las investigaciones del Congreso y el Ministerio Público; y considera que la actitud del presidente Ollanta Humala en relación a este caso ha sido “correcta”.
¿Cuál es su opinión sobre la actitud del Gobierno y del Congreso en relación al caso Chehade?
La verdad, todo el mundo está hablando, opinando, hay una especie de ruido de estática en ese aspecto. Lo importante es sacar la verdad de los hechos y eso es lo que estamos haciendo. Si se demoran o no, si lo blindan o no, son cosas que la gente ve con total claridad. Lo que hemos buscado es sacar la verdad de los hechos, encima de versiones contradictorias, varias de las cuales -por definición- son mentirosas.
Cuando se presentaron en el Congreso, la versión de Omar Chehade y los generales Gamarra y Salazar eran similares, la única versión divergente fue la del general Arteta. ¿Se puede percibir que hubo un acuerdo para dar una versión similar?
En el caso de Gamarra, la mayor parte de sus versiones han sido inexactas o falsas. Desde que lo interrogamos por primera vez y dijo que no recordaba la reunión –la primera entrega del caso-, ha ido cambiando y ha terminado enredándose en sus propios pies. Es un conjunto de versiones tan evidentemente falsas que resultan - en mi opinión- muy poco dignas. En el caso de Salazar, se contradice claramente con Arteta, pero es él quien más conoce de los hechos. Es claro que la versión de Arteta, salvo algunas contradicciones iniciales que son atribuibles a la memoria u otras, pero que son del todo explicables, es la que corresponde a la verdad de los hechos. La de los otros es una coartada deficiente y patética.
Entre las contradicciones de Arteta está el tema de la resolución, que primero dijo que había roto y luego apareció.
No es que haya aparecido, no sé si la desechó o eso significaba colocarla entre los papeles que no debía considerar. En fin, él ha tenido algunas equivocaciones, pero lo fundamental es si se sostiene o no su versión. ¿Hubo o no una reunión, como él dijo? ¿Hubo o no la visita de Miguel Chehade con León Barandiarán al cuartel El Potao? En todas estas cuestiones elementales, su versión no solo se ha sostenido sino que se refuerza con la evidencia que está saliendo. El proyecto de resolución que salió y ha sido entregado al Ministerio Público, corresponde exactamente a la versión que dio.
¿Cuál cree que es la estrategia de Chehade?
No sé. Sea cual sea su estrategia, no importa. La idea es negar que se haya producido todo y -por supuesto- eso significa desacreditar tanto a Arteta como a sus testigos, pero la que queda desacreditada es su versión y emerge cada vez con mayor claridad que él ha utilizado el cargo de vicepresidente de la República para el tráfico de influencias.
¿Con la actitud del Presidente de seguir respaldando la investigación, no sale más perjudicado el Gobierno?
Por qué va a salir perjudicado el Gobierno por buscar que se aclare esto, ¿en qué momento la lucha anticorrupción perjudica a un gobierno?
Me refiero al hecho de que no se tome una decisión más firme con Chehade.
Hay un conjunto de cosas que son comprensibles en la actitud del Presidente. Uno, es su vicepresidente; dos, ha sido su abogado personal; y tres, que es lo más importante, hay una investigación en curso y mientras se dé hay una presunción de inocencia. Entonces, es lógico que el Presidente pida que se acelere la investigación. Me parece que, dentro de las circunstancias, ha sido una actitud, en general, correcta. Que pudo haber sido más rápida, más decisiva, es posible; pero que es correcta, no hay duda.
Por otro lado, en el Congreso actúan como si fueran a hacer una especie de blindaje…
Aquí, cada actor juega su papel dentro de las limitaciones de su posición política y de su propia capacidad personal. Por supuesto, hay una activa función acusatoria por parte de fujimoristas y algunos apristas. Tomados en forma aislada, solamente dentro de este hecho, diría que la mayor parte de los argumentos empleados en el aspecto acusatorio son correctos. Lo que habría que preguntarle a cada uno de ellos es si van a ser igual de incisivos y pertinaces cuando se trate de investigaciones que tengan que ver con las masivas inmoralidades de sus propios regímenes.
¿La cuestión es si podemos confiar en una investigación del Congreso o del Ministerio Público?
La ventaja de estas investigaciones, mucho más la del Congreso que del Ministerio Público, es que son abiertas, que la ciudadanía puede seguirlas paso a paso. En cuanto a la del Ministerio Público, hay que seguirla mucho más de cerca para tener la certeza de que no haya ninguna influencia negativa sobre ella. Este es un caso que ha salido a la luz gracias al periodismo de investigación, eso es lo que va a forzar al Congreso y la Fiscalía a proseguir con una investigación adecuada. Es cierto es que la bancada de Gana Perú, incluyendo invitados y orgánicos, ha sido errática, pero creo que la posición del Presidente hasta este momento es adecuada.
Es saludable que haya agradecido a la prensa por sacar a la luz este caso.
Sí, francamente no tengo ninguna observación en contra del presidente Ollanta Humala en relación a la prensa y al caso. Se ha tomado su tiempo, pero cuando ha hablado lo ha hecho con claridad.
23/09/11: Amnistía para secuestrador y asesino

Corte Suprema sentencia a mediocre capitulero
Entrevista Carmen Mendoza – Perú 21.
¿Cómo tomó la decisión del Poder Judicial de rebajarle la condena?
En verdad, con el orgullo que proporciona la consecuencia de un Poder Judicial “vladiconstitucional’, que prevarica apestosamente contra toda insurgencia amparada en la Constitución Nacionalista de 1979. Sentí una fina ironía hacia esa calidad lamentable de vocales que tenemos. Cuestiono totalmente la sentencia. Es una sentencia que hace agua. Estamos seguros de que se ganará en otras instancias.
¿Qué acciones tomará luego de este fallo? ¿Acudirá a instancias internacionales?
Todavía queda una alternativa en el Tribunal Constitucional y, también, en instancias supranacionales. Tendré una reunión con mis abogados en estos días, y ahí vamos a afinar los detalles de las estrategias. Este escenario no nos sorprende, era una opción y hay una estrategia a seguir. La batalla continúa.
Muchos temían que, por su parentesco con el Presidente Ollanta Humala, su sentencia fuera más benévola.
El Estado “vladiconstitucional’ cumplirá 20 años. En ningún momento se me pasó por la cabeza que por tener un hermano en la Presidencia pudiera cambiar toda una inercia de 20 años de corrupción y traición. Además, el juicio empezó el año 2005, con (Alejandro) Toledo. El proceso ha sido politizado desde el primer día. Obviamente, la respuesta será política, muy posiblemente en las calles.
¿Usted cree que los reservistas se movilizarán exigiendo su liberación? ¿Los llamaría a movilizarse?
Tienen derecho a eso. No quiero dar un titular de portada. Son ciudadanos, tienen todo el derecho a expresar sentimientos patrióticos, y todavía legítimamente constitucionales, y a salir a las calles como cualquier ciudadano. A mis hermanos reservistas les digo que mantengan en alto las banderas de Locumba y Andahuaylas.
¿Si hay movilizaciones, podrían llegar hasta la violencia?
El Poder Judicial actuó con violencia, avaló la violentización del (autogolpe del) 5 de abril. La pregunta es si es legítimo ser violento contra el violador. El violador es el Poder Judicial. Si a una persona la están violando, tiene que resistirse, ¿o no? Esa es la respuesta.
Hace unas semanas, usted anunció que impulsaría su partido etnocacerista con miras a las elecciones generales. ¿Todo eso quedó truncado?
Aquí, el criterio político de la derecha no es que Antauro es inocente o culpable. A ellos no les interesan los muertos en Andahuaylas, sino que quisieran que permanezca en prisión por lo que pueda hacer en la calle: organizar a los reservistas, postular a un cargo político. Antauro debe quedar preso por lo que puede hacer en libertad. Ese es el temor que tienen.
¿Cuándo espera salir de prisión? La sentencia es hasta el año 2024…
Entiendo que hay un Código de Ejecución Penal que contempla la retroactividad benigna y beneficios. Si yo fui sentenciado en el año 2005, me corresponden los beneficios del 2005. Hay un deseo de la ultraderecha de tenerme a perpetuidad en la prisión, pero no se va a dar. Además, entiendo que los juicios políticos no se arreglan por una sentencia de un apestoso Poder Judicial, sino por situaciones políticas.
¿Plantearía una amnistía?
Baraje las opciones que hay. Los juicios políticos en la historia se resuelven con situaciones políticas. Ahí, los tribunales prevaricadores son un detalle, eso no interesa mucho.
Por Eloy Marchán - Revista CARETAS
La familia de Ollanta Humala ha sido protagonista central en la historia política del actual Presidente. No por nada agradeció emocionado a sus padres “por formarme” durante su discurso de posesión. Mucha agua ha corrido bajo el puente, pero padres y hermanos son más que nunca un factor de atención. Por estos días se decidió la suerte definitiva de Antauro, encarcelado por la muerte de cuatro policías. La visita moscovita de Alexis fue el primer traspié del entonces presidente electo. Pero detrás de la familia “oficial”, y alejados del ojo público, están los otros tres hijos de Isaac Humala.
Cuando Isaac Humala aseguró que “mis siete hijos son presidenciables”, olvidó a tres: Violeta, Dunia y Amaru.
Cierto. No son Humala Tasso, pues son hijos de Isaac pero no de su esposa Elena. Dunia y Amaru crecieron con sus respectivas madres, mientras que Violeta estuvo al cuidado de sus abuelos paternos.
“Tengo seis hermanos de padre y madre, y tres hermanos por parte de mi padre”, confirmó el actual presidente en el libro “De Locumba a candidato a la Presidencia”.
El patriarca de la familia tenía 25 años cuando embarazó a la sirvienta de la casa, Dámasa Gonzales. Los abuelos, Teófilo Humala y Sócrates Núñez, decidieron hacerse cargo de la niña sin consultar a la madre.
En agosto del 2006, el diario La República recogió la versión de Dámasa y acusó al padre del Presidente de haberla violado en 1956. “El abusó de mí. Me llamó desde su cuarto, y cuando entré lo cerró y me dijo cállate”, contó la doméstica de los Humala Núñez.
Dijo también que Isaac quería hacerla abortar a la fuerza. “Me dijeron de todo, me insultaron. Doña Sócrates tenía un carácter muy fuerte, en cambio don Teófilo era muy tranquilo”, declaró.
Violeta Humala Gonzales tiene 54 años, vive en Ica y es ama de casa. “Conocí a mi madre siendo adulta y trato de acercarme poco a poco a ella”, declaró la hermana mayor del Presidente.
Los Humala Núñez se vinieron a Lima. Isaac siguió Derecho en San Marcos, conoció a Elena Tasso y contrajeron matrimonio. Los esposos militaron en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria y también fueron parte del Partido Comunista Peruano.
En marzo de 1959 nace el primer Humala Tasso, Ulises (52), y apenas 6 meses después Dunia Humala Duncker.
La madre de Dunia (51), Luzmila Duncker, tiene ancestro alemán. Actualmente Dunia vive en Maranga, San Miguel, muy cerca a la antigua casa de su padre y medios hermanos. Trabajó para la empresa de belleza Avon y es una activa dirigente distrital.
“Éxitos hermano, muchas bendiciones por llegar al sillón presidencial, ya es hora” , celebró en su muro de Facebook tras la victoria de Ollanta en las urnas.
Al año siguiente del nacimiento de Dunia nació Ivoska (51) y después de dos más vino Ollanta (49). Siguieron Antauro (48), Alexis (46) y Katia (44). Corría 1968, y Elena estaba con 2 meses de gestación de su última hija Imasúmac (42), cuando Isaac terminó la saga de su prole. La costurera Rosa Alvarado salió embarazada.
Amaru Humala nació el 1 de julio de 1969 y no tiene nada que envidiarles a sus medios hermanos “presidenciables”. Estudió ingeniería mecánica en la PUCP y realizó especializaciones en Canadá. Trabajó para Sociedad Minera El Brocal y el fabricante de camiones Volvo. Es Ingeniero Senior de Proyectos en la australiana Ausenco, y compañeros de trabajo lo califican como “un profesional serio” y “con gran futuro”. Ausenco es un conglomerado empresarial que presta servicios de estudio a constructoras, mineras y empresas energéticas. En el Perú ha asesorado a Petro-Tech, Barrick y Antamina.
CARETAS se comunicó con Isaac Humala para que describa a cada uno de sus 10 hijos, pero respondió que estaba muy ocupado con el juicio a su heredero Antauro. “Tiene que salir libre”, insistió. Un padre ciertamente dedicado.
Entrevista Carmen Mendoza – Perú 21.
¿Cómo tomó la decisión del Poder Judicial de rebajarle la condena?
En verdad, con el orgullo que proporciona la consecuencia de un Poder Judicial “vladiconstitucional’, que prevarica apestosamente contra toda insurgencia amparada en la Constitución Nacionalista de 1979. Sentí una fina ironía hacia esa calidad lamentable de vocales que tenemos. Cuestiono totalmente la sentencia. Es una sentencia que hace agua. Estamos seguros de que se ganará en otras instancias.
¿Qué acciones tomará luego de este fallo? ¿Acudirá a instancias internacionales?
Todavía queda una alternativa en el Tribunal Constitucional y, también, en instancias supranacionales. Tendré una reunión con mis abogados en estos días, y ahí vamos a afinar los detalles de las estrategias. Este escenario no nos sorprende, era una opción y hay una estrategia a seguir. La batalla continúa.
Muchos temían que, por su parentesco con el Presidente Ollanta Humala, su sentencia fuera más benévola.
El Estado “vladiconstitucional’ cumplirá 20 años. En ningún momento se me pasó por la cabeza que por tener un hermano en la Presidencia pudiera cambiar toda una inercia de 20 años de corrupción y traición. Además, el juicio empezó el año 2005, con (Alejandro) Toledo. El proceso ha sido politizado desde el primer día. Obviamente, la respuesta será política, muy posiblemente en las calles.
¿Usted cree que los reservistas se movilizarán exigiendo su liberación? ¿Los llamaría a movilizarse?
Tienen derecho a eso. No quiero dar un titular de portada. Son ciudadanos, tienen todo el derecho a expresar sentimientos patrióticos, y todavía legítimamente constitucionales, y a salir a las calles como cualquier ciudadano. A mis hermanos reservistas les digo que mantengan en alto las banderas de Locumba y Andahuaylas.
¿Si hay movilizaciones, podrían llegar hasta la violencia?
El Poder Judicial actuó con violencia, avaló la violentización del (autogolpe del) 5 de abril. La pregunta es si es legítimo ser violento contra el violador. El violador es el Poder Judicial. Si a una persona la están violando, tiene que resistirse, ¿o no? Esa es la respuesta.
Hace unas semanas, usted anunció que impulsaría su partido etnocacerista con miras a las elecciones generales. ¿Todo eso quedó truncado?
Aquí, el criterio político de la derecha no es que Antauro es inocente o culpable. A ellos no les interesan los muertos en Andahuaylas, sino que quisieran que permanezca en prisión por lo que pueda hacer en la calle: organizar a los reservistas, postular a un cargo político. Antauro debe quedar preso por lo que puede hacer en libertad. Ese es el temor que tienen.
¿Cuándo espera salir de prisión? La sentencia es hasta el año 2024…
Entiendo que hay un Código de Ejecución Penal que contempla la retroactividad benigna y beneficios. Si yo fui sentenciado en el año 2005, me corresponden los beneficios del 2005. Hay un deseo de la ultraderecha de tenerme a perpetuidad en la prisión, pero no se va a dar. Además, entiendo que los juicios políticos no se arreglan por una sentencia de un apestoso Poder Judicial, sino por situaciones políticas.
¿Plantearía una amnistía?
Baraje las opciones que hay. Los juicios políticos en la historia se resuelven con situaciones políticas. Ahí, los tribunales prevaricadores son un detalle, eso no interesa mucho.

La familia de Ollanta Humala ha sido protagonista central en la historia política del actual Presidente. No por nada agradeció emocionado a sus padres “por formarme” durante su discurso de posesión. Mucha agua ha corrido bajo el puente, pero padres y hermanos son más que nunca un factor de atención. Por estos días se decidió la suerte definitiva de Antauro, encarcelado por la muerte de cuatro policías. La visita moscovita de Alexis fue el primer traspié del entonces presidente electo. Pero detrás de la familia “oficial”, y alejados del ojo público, están los otros tres hijos de Isaac Humala.
Cuando Isaac Humala aseguró que “mis siete hijos son presidenciables”, olvidó a tres: Violeta, Dunia y Amaru.
Cierto. No son Humala Tasso, pues son hijos de Isaac pero no de su esposa Elena. Dunia y Amaru crecieron con sus respectivas madres, mientras que Violeta estuvo al cuidado de sus abuelos paternos.
“Tengo seis hermanos de padre y madre, y tres hermanos por parte de mi padre”, confirmó el actual presidente en el libro “De Locumba a candidato a la Presidencia”.
El patriarca de la familia tenía 25 años cuando embarazó a la sirvienta de la casa, Dámasa Gonzales. Los abuelos, Teófilo Humala y Sócrates Núñez, decidieron hacerse cargo de la niña sin consultar a la madre.
En agosto del 2006, el diario La República recogió la versión de Dámasa y acusó al padre del Presidente de haberla violado en 1956. “El abusó de mí. Me llamó desde su cuarto, y cuando entré lo cerró y me dijo cállate”, contó la doméstica de los Humala Núñez.
Dijo también que Isaac quería hacerla abortar a la fuerza. “Me dijeron de todo, me insultaron. Doña Sócrates tenía un carácter muy fuerte, en cambio don Teófilo era muy tranquilo”, declaró.
Violeta Humala Gonzales tiene 54 años, vive en Ica y es ama de casa. “Conocí a mi madre siendo adulta y trato de acercarme poco a poco a ella”, declaró la hermana mayor del Presidente.
Los Humala Núñez se vinieron a Lima. Isaac siguió Derecho en San Marcos, conoció a Elena Tasso y contrajeron matrimonio. Los esposos militaron en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria y también fueron parte del Partido Comunista Peruano.
En marzo de 1959 nace el primer Humala Tasso, Ulises (52), y apenas 6 meses después Dunia Humala Duncker.
La madre de Dunia (51), Luzmila Duncker, tiene ancestro alemán. Actualmente Dunia vive en Maranga, San Miguel, muy cerca a la antigua casa de su padre y medios hermanos. Trabajó para la empresa de belleza Avon y es una activa dirigente distrital.
“Éxitos hermano, muchas bendiciones por llegar al sillón presidencial, ya es hora” , celebró en su muro de Facebook tras la victoria de Ollanta en las urnas.
Al año siguiente del nacimiento de Dunia nació Ivoska (51) y después de dos más vino Ollanta (49). Siguieron Antauro (48), Alexis (46) y Katia (44). Corría 1968, y Elena estaba con 2 meses de gestación de su última hija Imasúmac (42), cuando Isaac terminó la saga de su prole. La costurera Rosa Alvarado salió embarazada.
Amaru Humala nació el 1 de julio de 1969 y no tiene nada que envidiarles a sus medios hermanos “presidenciables”. Estudió ingeniería mecánica en la PUCP y realizó especializaciones en Canadá. Trabajó para Sociedad Minera El Brocal y el fabricante de camiones Volvo. Es Ingeniero Senior de Proyectos en la australiana Ausenco, y compañeros de trabajo lo califican como “un profesional serio” y “con gran futuro”. Ausenco es un conglomerado empresarial que presta servicios de estudio a constructoras, mineras y empresas energéticas. En el Perú ha asesorado a Petro-Tech, Barrick y Antamina.
CARETAS se comunicó con Isaac Humala para que describa a cada uno de sus 10 hijos, pero respondió que estaba muy ocupado con el juicio a su heredero Antauro. “Tiene que salir libre”, insistió. Un padre ciertamente dedicado.







