22/05/12: Bangladesh

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Patrick DRozario
En una entrevista exclusiva, el nuevo arzobispo de Dhaka, Patrick D'Rozario, habla de la armonía que existe entre las diferentes religiones en Bangladesh y del papel de la Iglesia católica.
Por Gerard O'Connell- Diario La Stampa
Patrick D'Rozario fue el primer sacerdote católico ordenado en Bangladesh después de que el país obtuviera la independencia de Pakistán en 1971, luego de una guerra de nueve meses. Después de la ordenación en 1972, fue director de proyectos de la Organización Cristiana para el Auxilio y la Rehabilitación y ayudó a más de 10,000 familias de la sociedad devastada por la guerra.
Como miembro de la Congregación de la Santa Cruz, estudió en Dhaka y en Karachi antes de ir a la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), donde obtuvo un título de grado en Teología Moral, materia que luego enseñó en el seminario mayor de Dhaka (1976-1990).
Juan Pablo II lo nombró obispo en 1990, y Benedicto XVI lo designó primero obispo coadjutor (2010) y luego arzobispo de Dhaka, en octubre del 2011. En esta entrevista exclusiva, el dinámico y cordial arzobispo de sesenta y ocho años habla de la situación y la misión de la Iglesia en Bangladesh.
¿Cuál es la situación de la Iglesia católica en Bangladesh hoy?
En principio, somos una pequeña minoría en medio de 160 millones de personas, el 87 % de las cuales es musulmana y el 10 %, hindú. Los cristianos son medio millón de personas (0.3 % de la población), entre las cuales 350,000 son católicos, servidos por 350 sacerdotes, 1200 hermanas religiosas y más de 100 hermanos religiosos.
Después de asumir el cargo de arzobispo, sentí la obligación de reunirme con la primera ministra, la jeque Hasina. No para buscar su bendición, sino para explicarle con qué estamos comprometidos. En primer lugar, le dije que servimos a la nación a través de nuestras instituciones educativas, de nuestras organizaciones de beneficencia, de nuestros centros de salud y, particularmente, a través de Caritas, el brazo social de la Iglesia católica en Bangladesh, que participa de actividades de beneficencia y desarrollo. Si bien somos una comunidad cristiana muy pequeña —Juan Pablo II solía llamarnos «pequeño rebaño»—, tenemos un impacto sobre toda la sociedad.
Juan Pablo II visitó Bangladesh en 1986.
Así es. Y nos dio gusto que nos llamara «pequeño rebaño», porque esto hace referencia a la imagen bíblica de ser la sal de la tierra. No se necesita mucha sal para dar sabor, solo un pequeño grano da sabor a todo un plato de arroz. Nosotros nos vemos en ese rol; como Iglesia somos muy pequeños, pero confiamos en que podemos contribuir con algo a toda la nación a través de los servicios que mencioné anteriormente. Eso es lo que le dije a la primera ministra.
En segundo lugar, le dije que la Iglesia ha asumido el compromiso de hablar sobre la verdad, el amor y la justicia en temas sociales. Y, en tercer lugar, que está comprometida con el diálogo interreligioso.
De hecho, en los últimos tres años, nosotros, los obispos, nos hemos reunido con el presidente y con la primera ministra tres veces y, en cada ocasión, nos pidieron que trabajáramos para la armonía interreligiosa. Esto fue una sorpresa para nosotros, porque ya estábamos trabajando en el tema, pero debido a que el pedido provino de los jefes de Estado, lo tomamos como una especie de mandato y le dimos mucha importancia.
Fue en este contexto que el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, nos visitó en abril del 2011. Fue muy bello ver cómo todos lo aceptaron generosamente: musulmanes, hindúes, budistas y cristianos por igual. El cardenal dio una conferencia en un seminario de la Universidad de Dhaka al que asistieron musulmanes, hindúes, budistas y católicos. Después de su visita, dijo que Bangladesh es el mejor ejemplo de armonía interreligiosa de todo el mundo. También nosotros creemos eso, porque, culturalmente, existe esa armonía básica en el país. De hecho, este es un patrimonio que hemos tenido desde hace muchos años.
Se remonta a la fundación de Bangladesh en 1971, ¿no es así?
¡Así es! Como bien sabe, cuando se creó Pakistán en la división India-Pakistán en 1947, la armonía, en cierto modo, quedó en el olvido. Pero en la creación de Bangladesh en 1971, esa armonía, una característica cultural del nacionalismo bengalí, fue uno de los criterios principales para tener un Bangladesh independiente. De hecho, Bangladesh se fundó sobre cuatro principios: secularidad, nacionalismo, socialismo y democracia.
Cuando se reunió con la primera ministra, la jeque Hasina, hija mayor del padre fundador de la nación —el jeque Mujibur Rahman—, le explicó las tres cosas que la Iglesia está comprometida a realizar, y ella lo animó a que promueva la armonía entre las religiones.
¡Exacto! Y hacemos esto a través de nuestras escuelas, de nuestros servicios de asistencia sanitaria y beneficencia, y de Caritas Bangladesh. Todas nuestras escuelas (300 escuelas primarias y 46 escuelas secundarias) están abiertas a niños y jóvenes de todas las religiones. Y lo mismo se puede decir de la universidad católica en el país, que abriremos en Dhaka. Del mismo modo, alrededor del 75 % de los empleados de Caritas son no cristianos, pero se asocian con nosotros; tenemos nuestra propia filosofía y visión, y ellos la comparten. Allí reside la singularidad de todo el trabajo social y de beneficencia que hacemos. Otro valor que poseemos culturalmente es el hecho de que cualquier persona auténticamente religiosa es aceptada por las personas de todas las demás religiones.
Claramente, hay un gran respeto por la religión en Bangladesh, y poco espacio para la clase de secularidad que uno encuentra en Occidente.
Esta es mi reflexión: la secularidad para nosotros significa el reconocimiento de todas las religiones. La religión no es una cuestión privada para nosotros; nuestra identidad personal es una identidad religiosa. Cuando el presidente de Alemania, Christian Wulff, vino y se reunió con siete líderes religiosos de las cuatro religiones más importantes, incluyéndome a mí, le dijimos que no hay otro país en el que el presidente y el primer ministro inviten a no musulmanes a celebrar sus festividades. Cuando es la festividad budista, hacen una fiesta para los budistas, y lo mismo hacen para los hindúes y para los cristianos. Así es que la religión no es un asunto privado.
Además, por ejemplo, cuando es la fiesta musulmana de Milad un Nabi, el cumpleaños del profeta Mahoma, esta se celebra en todas las escuelas cristianas. Del mismo modo, cuando celebramos Navidad, musulmanes, hindúes y budistas acuden e incluso dan charlas. Este tipo de cosas son únicas de Bangladesh.
Este es un mensaje extraordinario de armonía entre las religiones, pero ¿no hay también militancia fundamentalista en el país?
Tal militancia, y todo lo que acarrea, sí existe, pero aún no está extendida, está marginalizada. Y recuerde que la militancia no es solo contra las minorías, no; incluso los musulmanes se ven afectados. La intelligentsia del país está preocupada.
La pobreza es un gran problema en Bangladesh: aproximadamente 40 millones de personas viven por debajo de la línea de pobreza.
Así es. La pobreza es una maldición. La gente no debería tener que vivir sin poder satisfacer las necesidades básicas. La pobreza debe ser erradicada; es algo contra lo que debemos luchar, es una injusticia. Pero, al mismo tiempo, vemos que la pobreza también es evangélica, en el sentido de que la gente es feliz con poco, piensa en los demás y tiene una actitud altruista. Cualquier extranjero que viene a Bangladesh puede ver que, a pesar de todos sus problemas, a pesar del sufrimiento, aún así la gente es feliz, pueden sonreír. Por lo que esta pobreza evangélica, como la llamo yo, no debería ser vista negativamente. Tenerlo todo, ser rico en sí mismo no proporciona esa felicidad que nuestra gente tiene y que no debe perder; ese también es nuestro patrimonio.
Uno podría decir realmente que la Iglesia de Bangladesh es la Iglesia de los pobres.
Sí, somos la Iglesia de los pobres. Cuando nos reunimos con la primera ministra, le dije que íbamos a dar atención prioritaria al cambio climático, porque Bangladesh se ve muy afectado por el cambio climático; por esta razón, todo el mundo debería pensar en este pequeño país, en esta gente pobre que vive en la pobreza evangélica.
Pero trabajar para la justicia en el cambio climático no es simplemente cuestión de programas de adaptación y de proporcionar ayuda financiera para la justicia para las naciones pobres, como Bangladesh. Nuestra contribución específica debería ser más ética y espiritual, reflexionando sobre la creación. Para tener una nueva creación, se necesita una nueva mente, una nueva forma de pensar. Por esta razón, haremos partícipe a Caritas Internationalis, cuyo secretario general ha estado aquí y ha hablado con nosotros sobre este tema. Podremos ser una Iglesia muy pequeña, pero podemos reparar en cosas que otros no advierten.
Desde su perspectiva como arzobispo de Dhaka, ¿qué función ve para la Iglesia católica en Bangladesh en los próximos años?
Veo a la Iglesia desempeñando un rol muy importante en el país, específicamente pronunciándose sobre diferentes temas, porque la verdad debe ser dicha. A veces, los partidos políticos o diferentes grupos están atados a sus propias agendas, pero nosotros debemos actuar como una voz de conciencia para la gente, y hacerlo con mayor decisión y compromiso.
En segundo lugar, veo una renovación del compromiso de la fe, porque ser cristiano no es simplemente serlo de palabra, significa estar comprometido en la fe. En tercer lugar, nuestra Iglesia tiene un plan pastoral que se concentra principalmente en las familias y en las comunidades básicas. Una cuarta prioridad es la promoción de la participación de los laicos en la Iglesia. La formación de los laicos es un punto imprescindible para que puedan participar plenamente en su vida familiar y profesional y convertirse en evangelizadores.
Realmente, creo que es una bendición ser una minoría religiosa en Bangladesh, en el sentido de que ser cristiano en medio de tantas otras religiones nos hace pensar en cómo somos diferentes, en cuál es nuestra identidad como cristianos y católicos, y en cómo podemos dar testimonio de nuestra fe.
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Gastón Garatea Yori SSCC
Jorge Gastón Garatea Yori SSCC
Reconocido por su labor como Presidente de la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza y su trabajo en la Comisión de la Verdad y Reconciliación, el padre Gastón Garatea no es un hombre de hablar a media voz, como cuando hace un año se manifestara a favor de la unión civil entre personas del mismo sexo. Garatea nos cuenta que su placer culposo son los chocolates y que muere por un buen lomo saltado.
¿Dónde está mientras responde esta entrevista?
En mi oficina de la Universidad Católica.
¿Cree en el celibato?
A mi modo de ver se ha extendido equivocadamente a todos los sacerdotes. El celibato está bien para los que viven en congregaciones, como yo, pero no para los del clero secular que viven en sus casas.
¿Critica algo de la Iglesia Católica?
Muchísimas cosas. Se preocupan más en la ley que en el espíritu: se habla más del canon y no tanto del Evangelio.
¿Si lo canonizan algún día, por qué milagro quisiera que sea?
No me van a canonizar porque tengo conciencia pecadora.
¿Qué fue lo más difícil de su trabajo como comisionado de la CVR?
Aguantar un ambiente de muerte.
¿Cuál es su plato de comida favorito?
Me encanta el lomo saltado.
¿Cuál es su sueño o pesadilla recurrente?
Sueño con una sociedad igualitaria. Mi pesadilla es ver cómo la gente pobre no tiene salida.
¿En qué profesión no se hallaría nunca?
Como economista.
¿Qué película lo ha hecho llorar? ¿Y reír?
Reír y llorar: ‘Marcelino, Pan y Vino’.
¿Cuál ha sido el cambio de look más radical de su vida?
Tuve una época de barba y cabello largo. Fue cuando me fui a trabajar de obrero a Tierra del Fuego. Y no era un look al estilo Jesús, era que cada pelo que crecía me protegía del frío.
¿Qué está leyendo?
Estoy releyendo ‘La Casa de Cartón’ de Martín Adán por enésima vez. Simultáneamente leo siempre algo de historia.
¿Qué época de la historia le apasiona más?
La época napoleónica por lo confusa que es. Como típico francés, Napoleón era un líder pero también un hombre oscuro.
¿Qué regalo le gustaría recibir?
Vacaciones a una playa en Piura, escuchando a Serrat.
¿Qué ventajas tendría ser del sexo opuesto?
Las mujeres tienden a comprender a los seres humanos, y eso es difícil.
Jorge Gastón
Me encanta la música
¿Cuál es la mejor canción de amor de todos los tiempos?
‘Tú No Puedes Volver Atrás’ de Joan Manuel Serrat.
¿En dónde queda el Paraíso?
No es un lugar, es un estado de comunión que implica que todas las personas se acepten como son.
¿Cuál es la peor mentira que han dicho de usted?
Cuando era comisionado de la CVR dijeron que recibía dinero del extranjero.
Mis padres siempre me decían: “Sé justo y honrado”.
¿De qué huachafería ha sido testigo últimamente?
La formalidad para solicitar cosas.
¿En cuál de los siete pecados capitales ha caído últimamente?
La ira.
¿Qué placer culposo tiene?
Los chocolates.
¿Qué noticia le ha impactado recientemente?
Estamos en un país donde la noticia impacta todo el tiempo. Pero Conga me ha afectado mucho.
Lanza una botella al mar con algo escrito. ¿Qué escribiría?
Salud y buen tiempo.
¿Con quién le gustaría estar en una isla desierta?
Con mi madre, si estuviera viva.
¿Qué superhéroe le gustaría ser y qué injusticia combatiría?
No me gustaría ser ningún superhéroe. Combatiría la falta de equidad.
¿Conoce alguna celebridad? Cuéntenos la anécdota.
Al escritor británico Graham Greene. Lo conocí cuando estaba en Panamá, él estaba yendo a ver al presidente de aquella época, Omar Torrijos.
¿A qué le teme?
A los perros. A no saber cuándo saldrán.
¿Qué va a hacer el próximo fin de semana?
Es Domingo de Ramos. Estaré en la Comunidad Héctor de Cárdenas celebrando la eucaristía.
¿Cuál es su grupo de música favorito?
Joan Manuel Serrat y Paco Ibáñez.
Si le quedara un día de vida, ¿qué haría?
Rezar.
¿Qué es lo más loco que ha hecho por amor?
Entrar a la Comisión de la Verdad.
Fuente: Revista CARETAS.
PUCP 95 años
Arquidiócesis impugna venta
La Arquidiócesis de Lima solicitará al Poder Judicial la nulidad de la venta de una finca que pertenece a la herencia del filántropo José de la Riva-Agüero, la cual fue vendida, según todos los indicios, de manera irregular por las autoridades de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) sin el previo conocimiento de la Junta de Administración.
La información fue confirmada a Correo por el abogado Natale Amprimo Plá, asesor legal de la entidad eclesiástica. Según el abogado, el inmueble no solo fue transferido muy por debajo de su valor real sino que la transferencia se efectuó contra las disposiciones testamentarias.
Amprimo refiere que este inmueble fue vendido por las autoridades de la PUCP en marzo de 2010 por la suma de $1'450,000 a un grupo de comerciantes (Comercializadora y Distribuidora Soto SAC, Distribuidora JPQ SAC y otras). El mismo día de la transacción los compradores lo hipotecaron al Banco Continental por 3 millones de dólares.
Representaron a la PUCP Efraín Virgilio Gonzales de Olarte, gerente de Administración, y Atilio Alejandro Antonioli Delucchi con facultades autorizadas por una resolución rectoral.
Lo curioso es que un año y cuatro meses después, en setiembre de 2011, la revendieron por $9'260,000 a la firma Maestro Home Center.
"A nosotros esa venta nos pareció extraña y generamos un juicio para que se declare su nulidad", dijo Amprimo, señalando que la operación y el precio de venta merece una explicación de las autoridades de la universidad. Prefirió no hacer adjetivaciones, pero opinó que si fuera el dueño de la empresa y un gerente le hace ese tipo de operación, lo hubiera despedido.
"Si estaba claro que el precio de la primera venta era un valor ridículo frente al valor real del inmueble, esto queda demostrado con la ultima venta: en un año y cuatro meses, un precio no se revalúa en diez veces", agrega el representante de la Arquidiócesis de Lima.
Rector contra Gran Canciller
En una carta abierta a Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, el rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), Marcial Rubio, pidió el retiro del cardenal Juan Luis Cipriani como interlocutor en el conflicto con el Arzobispado de Lima por la adecuación de los estatutos a los juicios referidos a los testamentos de José de la Riva Agüero.
“La única manera de lograr la paz plena (…) es que el cardenal Juan Luis Cipriani deje de ser el interlocutor entre la jerarquía de la iglesia y las autoridades de la universidad pues muestra una reiterada voluntad personal de conflicto y de ventilarlo públicamente”, señala el texto.
El documento reitera que es indispensable que la solución al conflicto existente sea integral y, por consiguiente, debe incluir una solución a los temas del estatuto y de la herencia de Riva Agüero. “Como consecuencia inmediata deben concluir los juicios existentes y sus consecuencias”, se lee en la carta.
Fuente: Diario Perú21.
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Eduardo Arens
Por Gonzalo Pajares- Perú21.
Tiene casi 40 años de sacerdote. Ha sido profesor del Santa María y uno puede escuchar sus misas en la iglesia María Reina. Eduardo Arens dice que, aunque cree en la autoridad, en esta etapa de su vida ya es tarde para que le digan qué hacer: "Me prohibieron dar misa por dos años, pero mi sacerdocio no gira alrededor de la liturgia. Hay muchas maneras de celebrar la comunidad, de hacer reino de Dios. Benedicto XVI es hombre honesto, sensible, sencillo, humilde y tímido. Lo conocí en Alemania. El problema es su entorno".
¿De dónde viene su vocación sacerdotal?
Fue creciendo lentamente. Contribuyeron mi educación familiar –mi madre era muy religiosa; mi padre, no– y mi formación con los hermanos marianistas, que te exigían pensar. Siempre tuve el espíritu libre y me metí al sacerdocio para ver cómo era…y sigo en la búsqueda.
¿Sigue buscando a Dios?
Mi búsqueda no es de Dios sino de la comprensión de Dios. He pasado de pensar en Dios como un personaje con rostro, ojos, oídos –como hacemos de niños y jóvenes–, a uno mucho más amplio, acorde con los grandes descubrimientos de la astronomía. No es posible que Dios esté flotando sobre nosotros. Ha sido muy enriquecedor ver cómo se me caían algunos esquemas sobre Dios y aparecían nuevos.
Esquemas abstractos que resultan más difíciles de entender…
Más difíciles de comunicar. Porque es más fácil hablar de Dios como si este fuese una persona que hablar de la armonía absoluta.
¿Por qué la Iglesia no desmiente a los creacionistas?
Lo Iglesia no sostiene ni defiende el creacionismo. En realidad, no defiende ninguna teoría. En el púlpito, yo evito los temas polémicos porque no llevan a nada, pues no es el foro para explicar esto a un público tan variado y cuando apenas se cuenta con 15 minutos. Prefiero ir a lo sustancial. El hombre ha sido cosificado, robotizado, objeto y sujeto de la economía. Mientras consumes y produces, eres útil. La dignidad ya no se toma en cuenta. Por eso, hay que pensar en el hombre, más allá de si se cree en Dios de esta u otra manera.
¿Creer en Dios ayuda a vivir?
Como en los cuentos, el hombre busca vivir para siempre y feliz. Es un anhelo que está hasta en nuestro tuétano. La pregunta es: “¿Cómo hacerlo?”.
¿Y quienes lo intentamos, pero no podemos creer?
El solo intento ya es un acercamiento. Hay que ser honestos y ver si uno no cree por conveniencia.
Estamos en Semana Santa. Por Facebook circula este mensaje: “Jesús murió por tus vacaciones, aprovéchalas”. ¿Qué opina?
Dios es incómodo. La manera de contrarrestarlo es atacándolo. Yo le pregunto a esta gente: “Si no es importante, ¿por qué te ocupas de él?”. Por ‘juerga santa’ se ha perdido el sentido de esta conmemoración. Semana Santa nos habla de Jesús y su propuesta, que sigue siendo válida para hoy. Hay que buscarle sentido a la vida, pero no en el consumismo, sino para hacer un mundo mejor. A Jesús no lo mataron por sus ideas, sino porque planteaba un cambio en todo el sistema, porque entendieron que era una amenaza para los sistemas religioso y político que, por entonces, imperaban. Jesús era una amenaza, no porque hablase bonito y sanase, sino porque promovía una sociedad que incorporaba a los leprosos, a los ciegos, a los pecadores; una sociedad donde reinase no un Dios de poder, sino uno de servicio.
¿La Iglesia Católica está haciendo mal su tarea?
Hay dos lados. Uno emite un mensaje, pero si al receptor no le interesa, por más que se lo pongamos bonito, no lo va a aceptar. El mundo de hoy ofrece más alternativas que antes: placer, gozo; el miedo al castigo, al infierno ha desaparecido.
El placer es bueno…
Bien llevado, sí.
¿Es mejor que el miedo?
El miedo no es bueno, pero previene de situaciones como el suicidio, pero vivir en el pánico, esperando un castigo, no vale la pena.
¿Este es un mundo sin fe o es un mundo sin fe en la Iglesia?
No es un mundo sin fe, porque todos tienen fe en algo, aunque sea fe en el dólar. La crisis no es de la Iglesia. Sucede que el hombre de hoy es atraído por lo que le da satisfacciones inmediatas.
Las iglesias evangélicas sí están creciendo. ¿Acaso ellas sí les dan satisfacciones inmediatas a las personas?
En parte, sí. Ellas usan mucho la psicología de masas, el aplauso, el contagio. En sus ceremonias hay una compensación inmediata, pero muchas veces ilusoria.
¿Qué piensa de las ideas del padre Gustavo Gutiérrez?
Es mi amigo. Como todos, ha ido evolucionando, pero lo que sí es cierto es que es absolutamente honesto y comprometido con el Perú profundo. Su planteamiento, el que figura en la clásica Teología de la Liberación, tiene un sustento y un trasfondo bíblicos. En el Antiguo Testamento, la liberación de Egipto es fundamental, y en el Nuevo Testamento, la salvación no es otra cosa que una liberación.
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Geopolítica del gas
Petroperú, empresa estatal dedicada al transporte, refinación y comercialización de combustibles y otros productos derivados del petróleo, y Braskem, la mayor productora de resinas termoplásticas de América, firmaron el 24 de noviembre de 2011, un Memorando de Entendimiento para el análisis técnico y económico de la viabilidad de un proyecto petroquímico en Perú.
En la ceremonia, el Presidente del Directorio de Petroperú, Humberto Campodónico, destacó la importancia de este acuerdo toda vez que es suscrito entre Petroperú, la primera empresa peruana de hidrocarburos y líder en el mercado de combustibles y una empresa de prestigio internacional, como lo es Braskem.
«Con la concreción de esta asociación, traeremos más desarrollo económico y social a nuestro país. El proyecto tendrá como gran ventaja su posición geográfica estratégica en la costa del Pacífico y la capacidad de atender tanto al mercado peruano como al de otros países de la región andina», destacó Humberto Campodónico.
Suscribieron este convenio, por Braskem, Luiz de Mendonca y Sergio Thiesen; Vicepresidente Ejecutivo y Director de Negocios Internacionales para América del Sur, respectivamente y, por Petroperú, su Gerente General, Pedro Méndez Milla.
El objetivo de las dos empresas es estudiar la viabilidad de la implementación de unidades para la producción integrada de 1,2 millón de toneladas/año de etileno y polietilenos – utilizados para la producción de plásticos, resinas y solventes, entre otros productos-. Para esto se utilizaría el etano proveniente de las reservas de gas natural de la región de Las Malvinas. Confirmada su viabilidad y sujeto a las negociaciones de los contratos definitivos y de las aprobaciones societarias de las partes, este emprendimiento formará parte del llamado Proyecto Integrado del Sur, que incluye la construcción del Gasoducto Andino del Sur, por parte de la empresa Kuntur, y de un moderno complejo industrial en la región sur del Perú, que será un marco referencial en el proceso de industrialización del país.
«Esta iniciativa de Braskem está en línea con su visión estratégica de convertirse en una de las empresas líderes de la química mundial para 2020, por medio de la combinación de crecimiento en el mercado doméstico, alternativas de acceso a materia prima competitiva y la búsqueda de oportunidades de internacionalización para el acceso a nuevos mercados, en especial en el eje de América», afirmó Sergio Thiesen, Director de Negocios Internacionales para América do Sur de Braskem.
En el Perú existen yacimientos gasíferos, los cuales se remontan a la década de 1980 con el descubrimiento del campo de Camisea y que solo fue posible desarrollar en la presente década. Además del yacimiento conocido como Camisea (Bloque 88 y Bloque 56), actualmente se encuentran en proceso de exploración otros yacimientos en la misma área del territorio peruano, especialmente los Bloques 57 y 58.
Una de las maneras de aprovechar las bondades de los yacimientos de gas natural y además contribuir al incremento de su valor agregado es a través de la petroquímica. Entre otras posibilidades de uso petroquímico del gas natural está la producción de polietilenos a partir del etano contenido en el gas natural. Los polietilenos son termoplásticos que tienen uso en la producción de bolsas plásticas, baldes y tuberías, entre otros.
La industria petroquímica es un factor de apalancamiento de la economía. La importancia de la firma del presente Memorando de Entendimiento, como primer paso para la evaluación de viabilidad técnica-económica y posterior instalación de un complejo petroquímico etileno-polietileno integrado -teniendo el etano como materia prima- está basada en la generación de los siguientes beneficios:
1. Valor agregado al gas natural: Quince veces, debido a los altos precios de los productos petroquímicos respecto al Gas Natural.
2. Sustitución de importaciones de termoplásticos en el Perú: Aproximadamente US$ 300 MM/año.
3. Generación de exportaciones: Cerca de US$ 1,000 MM/año.
4. Mano de obra directa en la construcción: Aproximadamente 5,000 personas, entre profesionales, técnicos y operarios.
5. Mano de obra directa en la operación de la planta petroquímica: Aproximadamente 500 personas.
6. Mano de obra indirecta en la operación: 4,500 personas en empresas que brindarían bienes y servicios a la planta petroquímica.
7. Desarrollo y/o mejoría de la infraestructura, con los proyectos de ampliación y mejora de carreteras, puertos y nuevos servicios en los distritos en las zonas de influencia del proyecto.
8. Potencial de creación de otras industrias relacionadas no existentes hoy en el Perú, como por ejemplo, petroquímica derivada, petroquímica de aromáticos, petroquímica del metano (con urea y/o amoniaco), producción de termoplásticos y sus variedades, etc. ubicadas dentro de polos industriales-petroquímicos.
9. Monetización de la ventaja competitiva, al ser el primer proyecto petroquímico en la costa sudamericana del Pacífico, lo que le permitirá abastecer a países latinoamericanos, Estados Unidos y Asia.
Lobby gasífero
Por Mario Camoirano
El presidente Ollanta Humala no solo ha puesto la "primera piedra" del Gasoducto del Sur, sino que ha anunciado la liberación del gas del Lote 88. Sin embargo, esas noticias que deberían animar el camino del crecimiento económico, han merecido duros cuestionamientos por la forma en que se están ejecutando. César Gutiérrez, expresidente de Petroperú y especialista en temas energéticos, comenta para Correo sus dudas e inquietudes sobre el arreglo del gobierno con Kuntur Transportadora de Gas y Odebrecht.
¿El Gasoducto Andino del Sur no era un proyecto financiado al 100% por el sector privado? ¿Por qué va a invertir dinero el gobierno?
De los 1,085 kilómetros de recorrido de los ductos, un primer tramo, de menos de 200 kilómetros y el más difícil de construir por las condiciones del terreno, es el que va desde los pozos de las Malvinas a Quillabamba. Pero todo el gasoducto debía construirlo el inversionista privado Kuntur, sin financiamiento estatal. De lo contrario se hubiese tenido que convocar a un concurso internacional donde el criterio de selección sería otorgarlo a quien ofrecía el menor cofinanciamiento. Como así no se planteó la idea, Kuntur se adjudicó la concesión con una carta fianza de fiel cumplimiento de $67 millones sobre la base de una inversión calculada de $ 1,300 millones para todo el gasoducto. Durante el gobierno anterior y debido a un conflicto social, se anunció que se construiría el primer tramo y una termoeléctrica pero sin entrar en detalles. Hasta allí, Kuntur seguía obligado a cerrar contratos de venta a futuro del gas para obtener el financiamiento, pero tampoco tenía aseguradas las reservas suficientes. En ese escenario no se podría comenzar a construir nada hasta el 2014. Entonces entra el nuevo gobierno y se llega a este acuerdo donde el Estado asume el costo del primer tramo, sin especificar cómo será su participación, y Kuntur asume el futuro tramo Quillabamba - Ilo. Pero también se anuncia que todo el proyecto costará más de $5,000 millones.
¿La cifra no es de 3,000 millones?
Bueno, en los medios hay un festival de cifras, pero ante COFIDE han presentado el costo del tramo hasta Quillabamba como $1,300 millones y de allí hasta Ilo de $3,700. El primer desembolso para poder comenzar las obras es de $400 millones.
Que es la cifra que se señaló como costo total del primer tramo. ¿Todo lo pone el Estado?
Sí, pero el problema es que nadie sabe cómo va a darse esa participación. Si como financista o como inversionista. Pero al margen de ello, si bien yo apoyo la expansión de Petroperú, este no es un buen negocio porque no hay demanda identificada del otro lado y por tanto no hay rentabilidad asegurada ni siquiera a largo plazo.
¿Pero acaso no se va a instalar una termoeléctrica y un "gasoducto virtual" en Quillabamba?
El tubo que debe llegar a Ilo tendría una capacidad de 1,200 millones de pies cúbicos (mpc) por día. La termoeléctrica de 200 megas consume 50 mpc y el gasoducto virtual (distribución de gas natural comprimido en camiones) no llega ni a 0.1 mpc. Cuando se hizo el gasoducto de TGP por lo menos estaba garantizada la cuarta parte de la capacidad con demanda real. Y si después se llegó a un tope fue por el proyecto de exportación. ¿Cómo vas a meter dinero cuando la posibilidad que aparezca nueva demanda en Quillabamba no existe? Si el actual gobierno hizo una promesa electoral errada, no la tienen por qué pagar el resto de peruanos.
En Quillabamba tal vez no, pero está el polo petroquímico en Ilo y la termoeléctrica de Suez.
¡Peor aún si se ejecuta el segundo tramo! Nadie te construye una termoeléctrica si no tiene garantizado a quién venderle. El gran proyecto del Sur sería Tía María y nadie te puede garantizar que se haga. Para darnos una idea, el más grande consumidor minero de energía es Antamina con 140 megavatios, para lo cual se requieren 35 mpc. No hagamos demagogia entonces con el supuesto que habrá una demanda eléctrica futura en el Sur que requiera la capacidad del ducto. La petroquímica tampoco es la alternativa. El proyecto del que se habla que estaría interesado Braskem, requiere de gas etano (un componente del gas natural) y para que sea competitivo hablamos de una planta que consuma unos 100 mpc de etano al día, pero nadie ha certificado el porcentaje de etano en los lotes que abastecerán al sur. Si este es de 10% como en Camisea, se requiere llenar el tubo a toda su capacidad para alcanzar esos 100 mpc de etano. Si el porcentaje es menor no llegan. Ni siquiera el polo petroquímico de Ica se va a concretar. El proyecto de CF Industries ya no va por un tema de precios. La urea y amoníaco que pensaban exportar a Estados Unidos saldrá más caro de producir que poniendo la misma planta en ese país y utilizando el gas de allá. Pero aun si fuera adelante y sumamos ese proyecto al de Nitratos del Perú, entre ambas no hay más de 170 mpc de gas natural. No hay cómo esperar que haya una demanda que justifique la inversión en este nuevo gasoducto, que sólo va a llevar aire.
¿Pero acaso este primer tramo, que cruza el gasoducto de TGP en la selva, no va a servir como un respaldo al sistema?
Perfecto, pero no puedes gastarte $1,300 millones en un sistema de respaldo. Mira, si nos proyectamos al 2017, creciendo a 7% y con las inversiones que están aseguradas ya, la oferta de electricidad va a superar en 50% a la demanda. ¿Quién va a comprar la energía de las termoeléctricas que "justificarían" este proyecto? ¿Electro Perú?
Bueno, al menos nos queda la recuperación de la "dignidad nacional" con la liberación del Lote 88.
Primero, aquí no se está conquistando nada nuevo como nos lo quieren vender. Desde siempre la legislación tiene establecido que el gas de ese lote era prioritario para el mercado interno, inclusive recortando la exportación. El gobierno de Alan García no quiso colisionar con Perú LNG y allí lo dejó. Pero a mí me llama la atención que hayan cedido posiciones tan fácilmente.
Será porque este gobierno sabe ponerse los pantalones y negociar...
Lo que se especula en el ambiente energético es que se ha hecho un peritaje a los destinos declarados de exportación del gas y se habría descubierto que mientras se decía que una buena parte del gas licuefactado iba a México, en realidad se vendía al Asia, al doble de precio, con lo cual se pierden regalías e impuestos. Pero si esto es cierto, lo que habría que hacer es denunciarlo y caducarle el contrato al exportador.
Hoja de ruta
Gasoducto del Sur
La estadounidense Conduit Capital Partners acordó vender a la brasileña Odebrecht la participación restante que tenía en un proyecto para construir un gasoducto por 3,000 millones de dólares en el sur de Perú, anunció la firma en un comunicado.
El ducto de más de 1,000 kilómetros- que se extenderá desde Cusco hasta Arequipa en la costa sur de Perú- ya era controlado por Odebrecht, según datos del Gobierno.
“Conduit Capital (...) ha acordado vender su participación restante en el proyecto peruano del Gasoducto Andino del Sur (“Kuntur”) a Odebrecht, el conglomerado brasileño”, dijo la firma en un comunicado. “Los términos (del acuerdo) no fueron revelados”, agregó.
A inicios del año pasado, el Gobierno informó que Odebrecht había adquirido el 51% de participación en el proyecto de manos de Conduit, que en ese momento se quedaba con el 49%.
El gasoducto -el segundo de gran tamaño que será construido en la nación andina- también participará el Gobierno a través de la empresa estatal Petroperú, sin embargo, el Gobierno no ha dado detalles sobre cómo será su participación .
Perú cuenta actualmente con un gran gasoducto que va desde el campo Camisea hasta la costa central peruana, lo que torna vulnerable al suministro eléctrico del norte y sur del país.
“Odebrecht tiene un amplio rango de experiencia y comparte nuestra visión por este proyecto y estamos muy complacidos de que ellos continuarán construyendo en el avance de lo que hemos hecho para llevar adelante este importante proyecto”, afirmó el gerente de Conduit, Marc Frishman, en el comunicado.
Según el Gobierno, el gasoducto ayudará a desarrollar la industria petroquímica en el sur peruano. Varias empresas extranjeras, como la estadounidense CF Industries y la brasileña Braskem tienen en carpeta proyectos petroquímicos por más de 5,000 millones de dólares.
Sin embargo, deben primero asegurarse el abastecimiento del gas y contar con una tubería que los suministre. Solo la empresa CF Industries tiene garantizado el gas natural del Consorcio Camisea.
En esa zona, el Consorcio de Camisea, liderado por la argentina Pluspetrol, opera los lotes 88 y 56, los dos mayores campos de gas, con 11.2 y 18.6 TCF (billones de pies cúbicos), según estimaciones del Gobierno.
Asimismo, la brasileña Petrobras también desarrolla en la región del Cusco el lote 58, con al menos un 1.7 TCF (billones de pies cúbicos) de gas.
Fuente: Agencia Reuters y Diario Gestión.
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Caillaux
Una labor imparcial y prolija de los peritos internacionales que revisarán el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto minero Conga, contribuirá a reconstruir la confianza de la población de Cajamarca, dijo el representante de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental.
Su presidente, Jorge Caillaux, señaló que eso es indispensable para poder actuar con objetividad frente al impacto ambiental que se estima tendrá esa inversión minera, ubicada en las alturas de esa región norandina.
La ejecución de ese peritaje fue uno de los acuerdos alcanzados por el Ejecutivo con autoridades y representantes sociales de Cajamarca, con el objetivo de solucionar las controversias sobre el desarrollo de ese proyecto y su posible impacto ambiental negativo.
Caillaux indicó que el trabajo de estos especialistas –que serán presentados en los próximos días- estará bajo el escrutinio y la observación de la opinión pública nacional e internacional, ya que está en juego el tema de la inversión y del respeto al medioambiente.
Manifestó que el peritaje internacional constituirá un instrumento para prevenir, controlar y minimizar los impactos que pueda generar ese proyecto al ecosistema.
“La importancia del peritaje pasa por generar una situación de confianza. Que el proyecto vaya siempre y cuando exista una relación de confianza entre la empresa, los inversionistas y las comunidades locales”, declaró a la Agencia Andina.
Según dijo, si no se puede construir confianza, cualquier inversión, sea del tamaño que sea, está condenada a vivir en una suerte de inestabilidad, en una fragilidad de visión de futuro.
Agregó, por ello, que crear confianza dependerá mucho de quiénes van a ser los peritos internacionales y de la labor que realizarán; aunque expresó su confianza en que serán profesionales de la más alta calidad, “como lo asegurado el ministro del Ambiente”.
Subrayó que lo importante –dijo- es lograr que las recomendaciones del peritaje internacional permitan a todas las partes llegar a un acuerdo y empezar a “reconstruir los niveles de confianza perdidos”.
Lamentó que algunas autoridades y representantes de Cajamarca pretendan poner en cuestión este esfuerzo del Poder Ejecutivo para poner solucionar las controversias sobre el proyecto minero Conga, suspendido por pedido del Gobierno.
El titular de la SPDA recordó que existen proyectos extractivos exitosos en distintas partes del mundo, incluido en el Perú, donde se ha logrado construir relaciones de empatía entre el desarrollo minero y el agropecuario.
El Ejecutivo promueve la realización de un peritaje internacional al EIA del proyecto Conga, con la finalidad de despejar todas las dudas y preocupaciones de la población sobre el posible impacto del proyecto Conga en los recursos hídricos de la zona.
MINAM
A fines de julio de 2011, Newmont anunció la financiación total del proyecto Conga y desencadenó con ello, entre otras cosas, la oposición a ese proyecto que pocos meses después, al enfrentar a los ministros de Energía y Minas y del Ambiente, liquidó el primer Gabinete del presidente Ollanta Humala.
Durante esos meses, Yanacocha negoció reservadamente la contratación de una nueva gerencia que tendría –según una de las versiones mejor calificadas– la responsabilidad crucial de “mejorar las relaciones con las autoridades regionales y locales”, en favor de Yanacocha, frente al conflicto social en desarrollo.
La persona con la que Yanacocha negoció para que asumiera el puesto, fue Manuel Pulgar Vidal. Se trató de una negociación prolongada, entre julio y octubre del año pasado, que al final no se consumó en una contratación. Pocas semanas después, sin embargo, Manuel Pulgar Vidal fue nombrado como el nuevo ministro del Ambiente.
Las conversaciones entre Pulgar Vidal y Yanacocha se extendieron por cuatro meses, en los que hubo llamadas telefónicas, reuniones con altos directivos de la empresa, ofertas y contraofertas laborales enviadas por la Oficina de Recursos humanos al hoy ministro.
Hay más de una versión sobre cuáles iban a ser las funciones del nuevo gerente. Según el vicepresidente regional de asuntos legales y corporativos de Yanacocha, Javier Velarde Zapater –quien encabezó el proceso de selección–, se trataba de dirigir una gerencia de regulación para hacer un seguimiento a las normas vinculadas con el sector.
El actual ministro Pulgar Vidal tiene, sin embargo, una versión diferente. Entrevistado por IDL-R, Pulgar Vidal dijo que la tarea encomendada iba a ser: “mejorar las relaciones con las autoridades regionales y locales”.
Era un puesto fundamental para la minera. En esas semanas, como se recuerda, el presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, había pedido públicamente al entonces premier Salomón Lerner y al ex ministro del Ambiente, Ricardo Giesecke, la revisión del estudio de impacto ambiental de Conga, durante una de las primeras movilizaciones en la ciudad de Cajamarca.
Lo siguiente es un extracto de la versión de Pulgar Vidal.
“Manuel Pulgar Vidal (MP): Lo primero fue una llamada telefónica de Javier Velarde (…). Compartí esta información con algunos amigos, […]intercambiamos algunas ideas. El 19 de setiembre recibí una oferta escrita y dije no el 20 en la tarde. El 21 me hicieron una contraoferta escrita, y posteriormente el 11 de octubre dije no (por teléfono a Javier Velarde) y el 13 presenté la carta (en la que, según él, rechazaba formalmente la oferta laboral).
IDL-R: ¿Pero hubo más de una reunión con ellos [Yanacocha]?
MP: Claro, con Javier (Velarde) y Tito (Luis) Campos (director de Medio Ambiente y Responsabilidad Social para Sudamérica de Yanacocha). Y no me interesó. Esto ha sido una oferta laboral y yo siempre digo que las ofertas laborales hay que escucharlas. Mi respuesta fue que no era la línea de carrera que yo quiero”.
En diálogo con IDL-R, Velarde y Campos, señalaron que las negociaciones en realidad comenzaron entre mayo y julio del año pasado.
El ministro atribuyó las conversaciones con los altos directivos de la minera a una especie de sondeo laboral. “Siempre he creído que cuando a uno le quieren hacer una oferta laboral, ¿entonces qué te están ofreciendo? Uno también tiene que saber la manera cómo el mercado, las relaciones, sea de donde vengan las cosas, a uno lo valoran”, argumentó.
¿Cuál fue la oferta de sueldo que le hizo Yanacocha?, preguntó IDL-R. “30 mil o 31 mil soles el básico”, respondió el ministro.
Según Velarde se entrevistó también a otros profesionales como candidatos. Sin embargo, fuentes consultadas por IDL-R indicaron que el puesto se creó especialmente para Pulgar Vidal.
Lo cierto es que cuando el hoy ministro Pulgar Vidal y Yanacocha no llegaron a un acuerdo laboral, poco tiempo después la creación del nuevo puesto fue cancelada.
¿El informe fantasma?
El ahora ministro tendrá un papel clave en la ejecución del peritaje internacional que se hará al estudio de impacto ambiental del proyecto Conga, observado severamente por su antecesor en el informe 001-2011 revelado por IDL-R.
Extrañamente, Pulgar Vidal dijo el pasado domingo 15 que el Informe no se encontraba en su ministerio y que, por lo tanto, no tenía carácter oficial. Y, en forma aún más extraña, un espectacularmente desmemoriado ex ministro Ricardo Giesecke se refirió al informe presuntamente extraviado como nada más que un “ayuda memoria” o “resumen ejecutivo”.
En la entrevista con IDL-R, Pulgar Vidal aseguró que no hubo ninguna “coordinación” con Giesecke en restarle valor al informe:
“MP: No hay en este ministerio desde que yo he entrado un informe con estas características. Y eso es bien interesante porque yo no inicio un ataque, ni esta es una táctica para minimizar el informe. (…) Desde un punto de vista formal, no puedo plantear que ese es un documento oficial.
IDL-R: Un documento que entrega la máxima autoridad del sector al premier, ¿no es de carácter oficial?
MP: Creo que la respuesta sobre la oficialidad no la he dado yo sino el ex ministro. Él, que es el supuesto autor del documento, sale públicamente y dice: no hay un documento oficial (…). En el acto formal de entrega (de cargo) que hacen (los ex viceministros) José de Echave y Hugo Cabieses no se incorpora tampoco ese documento. En este ministerio no se quedó. Pero si quien es el autor dice que nunca hubo, ¿de qué documento oficial estamos hablando?
El ex viceministro de Desarrollo Estratégico de Recursos Naturales, Hugo Cabieses, informó a IDL-R que el 13 de diciembre se reunió con el nuevo ministro para hacer un balance de su gestión y le mencionó que entre los temas pendientes y urgentes, estaba el caso Conga y la difusión del informe con las observaciones al EIA. “El ministro no me solicitó copia del mismo”, indicó Cabieses.
José de Echave, ex viceministro de Gestión Ambiental, aseguró que debido a que su salida fue antes del nombramiento del Pulgar Vidal, era imposible hacer una transferencia del cargo y que era Giesecke quien debió entregar el documento.
En varios momentos de la entrevista con IDL-R, el ministro del Ambiente insistió que ninguno de los directores que participaron en la elaboración del informe y que aún trabajan en la institución, tenían una copia. Sin embargo, algunos de los funcionarios que elaboraron el documento, confirmaron que por lo menos la encargada de la dirección general de Políticas, Normas e Instrumentos de Gestión Ambiental, Milagros Verástegui, tenía copia física y electrónica del estudio.
IDL-R se comunicó con Verástegui, pero ésta no quiso dar declaraciones.
Sobre el contenido del informe, el ministro evitó pronunciarse.
“IDL-R: ¿Considera que el informe tiene alguna validez y debe ser tomado en cuenta en el peritaje?
MP: Como mencionó el ministro Valdés, él va a anunciar el tema del peritaje. Y en ese momento, habrán peritos designados que van a tener que merituar (sic) una serie de documentos, algunos oficiales y otros no oficiales que, sobre el caso Conga, pueda haberse generado. Este documento va a ser considerado. Vamos a enviar una copia formal a los peritos para que lo evalúen.Una cosa es que yo tenga que cumplir con una formalidad y otra cosa es el contenido.
IDL-R: ¿Cuál es su posición sobre las observaciones del informe?
MP: Deberán ser los peritos los que sopesen esta información. Dejemos que los peritos concluyan su labor y sabremos cuál es la valoración exacta de esto.
Pulgar Vidal aseguró que solicitará a la Oficina de Control Interno que se inicie una investigación para saber qué pasó con el Informe que, según indica, anda buscando desde que asumió el cargo, hasta que todo el mundo menos él lo encontró.
Fuente: IDL Reporteros.
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Santino Brembilla
Por José Antonio Varela Vidal
El padre Santino Brembilla es el primer italiano superior general de la Compañía de María, conocida popularmente como Misioneros Monfortianos. Se encuentra ejerciendo este servicio por un segundo periodo. En esta entrevista afronta los desafíos que vive hoy la vida religiosa ante la llamada por Benedicto XVI a una Nueva Evangelización. En sucesivas entrevistas, otras familias religiosas expondrán su actual momento y cuál será su respuesta al actual reto de transmitir la buena noticia al mundo de hoy, desde su carisma propio.
El padre Santino Brembilla, misionero por muchos años en América Latina, habla con claridad, en esta entrevista concedida a ZENIT, sobre los desafíos de la vida religiosa en la nueva evangelización y otros aspectos actuales de esta familia fundada por san Luis María Grignion de Monfort.
Hace algunas semanas, las congregaciones religiosas de todo el mundo se reunieron para hablar de la Nueva Evangelización, y la pregunta que ha quedado en el ambiente es ¿qué cambios se verán a mediano plazo entre los religiosos?
P. Brembilla: Se tocó el tema y me dio gusto que todos estemos apuntando a lo esencial en la vida religiosa, que es la conversión al Evangelio de las comunidades y en especial de las personas. Para esto se dará un acento especial en la formación permanente, así como en vivir con pasión, intensidad y profundidad el día a día, siempre a la luz de la palabra de Dios. Y algo fundamental: debemos ser consecuentes, pues antes de hablar de evangelizar a los demás, el primero que debe estar evangelizado es uno mismo y las comunidades. Hemos salido convencidos de que se debe hacer un profundo trabajo hacia el interior.
A su parecer, ¿por qué ha “bajado” esa pasión?
P. Brembilla: Son muchas las causas y una es que en las congregaciones ha entrado también la cultura de la secularización. Aunque se dice que creemos y vivimos nuestra vocación, el estilo de vida y lo que pensamos tiene mucho que ver con la mentalidad de la secularización. Hay otra causa, especialmente en el norte del mundo donde faltan vocaciones, y es el hecho de que sin nuevas generaciones que traigan entusiasmo y deseos de cambiar, los que han quedado envejeciendo se han asentado, perdiendo esta pasión y este empuje que se necesita para una renovación continua de nuestro servicio a la evangelización.
¿Qué pistas y orientaciones se vienen dando para retomar esta fidelidad evangélica?
P. Brembilla: Nosotros por ejemplo, en el Capítulo general de mayo de 2011, dimos líneas orientativas para seguir este camino, que debe verse en nosotros, entre nosotros y, a través de nosotros, en los demás. Es así que si no hacemos este cambio profundo en nosotros mismos y en fraternidad, para pasar de una “vida común” a una “comunión de vida”, no seremos un signo de la buena noticia del Reino en la sociedad de hoy.
En la asamblea de superiores mayores del año pasado se identificaron varios contextos de vivencia de la fe, de por sí difíciles: indiferencia, o los que han abandonado, u otros que “no la necesitan”…, ¿qué tipo de respuesta podrán dar las congregaciones a esta exigencia?
P. Brembilla: Esto nos exige una manera nueva de relacionarnos con todo este pueblo que vive un ateísmo práctico, que se ha alejado de la fe o de un camino de vida espiritual. Debemos ser luz, signo, vivir en coherencia con el Evangelio. Porque las personas hoy, a pesar de la secularización y el desinterés por un camino de fe, tienen sed de valores; y una estrategia nueva sería el contacto, el diálogo, la escucha, saber acompañarlos en procesos muy difíciles, sea por la crisis financiera o en la familia. Es importante que los religiosos estemos presentes y atentos, porque con las preguntas de la gente encontraremos caminos para retomar el sentido de la vida.
Algunos se preguntan cuál es el rol de la nueva evangelización, diferente de la misión ad gentes... Para los monfortianos, que están en los dos campos, ¿cómo se actuará en ambas?
P. Brembilla: Hasta hace unas décadas se hablaba solo de evangelización ad gentes, pero actualmente con todas estas sociedades creyentes que eran católicas y que hoy se han alejado, se habla de una evangelización para el hombre de hoy. Y esta va en todo sentido, no solo del norte al sur del mundo, sino con la participación de todos. Yo hice bastantes años de labor en el Perú, y allá hay más satisfacción con el trabajo misionero que en ciertos países. Europa es definitivamente, un desafío importante al que debemos responder.
¿Cuál puede ser el aporte de los misioneros del “sur” al “norte”?
P. Brembilla: Lo que se necesita es gente con pasión. El trabajo de anunciar el evangelio se hace solo cuando hay esa pasión que te quema el corazón como los discípulos de Emaús... Por eso la importancia de formar bien a aquellas vocaciones para la vida religiosa que provienen del sur. No debemos preocuparnos tanto del número, sino de la calidad, es decir, de la profundidad y de la coherencia de vida.
¿Cómo “matar” el secularismo que usted identifica en las congregaciones y órdenes religiosas?
P. Brembilla: No es fácil, porque ha penetrado de tal forma que no se le ve morir… Y me refiero a una vida muy cómoda, diría burguesa, donde se habla de los tres votos pero muchas veces la pobreza no se vive; y tampoco la obediencia, donde el individualismo ha penetrado la vida religiosa de tal forma que cuando buscamos voluntad para el servicio que se requiere, es difícil encontrar disponibilidad. Hay cosas que deben morir en los próximos años para renovarnos.
Se venía diciendo en estos días en Italia, que la Iglesia tiene muchas exenciones fiscales, beneficios, por lo que se ha abierto el debate sobre lo que debe (y no) pagar la Iglesia…
P. Brembilla: Para mí es fundamental la información, que debe ser exacta y real. Si las instituciones religiosas tienen actividades lucrativas, deben atenerse a las leyes del Estado, pagando impuestos para el bien de la sociedad. Al mismo tiempo, las obras de caridad y de solidaridad deben ser públicas y conocidas para que la gente esté conforme con las exenciones. Por ejemplo en Italia, dentro del mundo de los migrantes que son los nuevos pobres, hay religiosos que hacen un servicio encomiable y se les debe apoyar.
La congregación de los Misioneros Monfortianos ha cumplido 300 años, con una importante presencia en Haití durante 150, o en el Perú que ya son 50 años. ¿Qué significa todo esto para usted?
P. Brembilla: Como me decía mucha gente en el Perú, donde fui para la celebración: “Estamos agradecidos por todo el bien que han hecho en el país; la presencia de la comunidad monfortiana ha sido un regalo del Señor”. Para nosotros es un motivo que nos llama a seguir con la misma pasión y dedicación, a fin de vivir nuestro carisma al servicio del Evangelio.
Hablando de la evangelización en América Latina, esta también tiene críticas… ¿A usted qué le parece el trabajo que se viene realizando allí?
P. Brembilla: La falta de una mayor presencia, más profunda y seria de la Iglesia católica, es un serio problema. Un recuerdo de mi trabajo en el Perú fue que cuando llegué a la selva de Uchiza, en el departamento de San Martín, la parroquia que me asignaron abarcaba ochenta pueblos, con una sola iglesia en el mismo pueblo de Uchiza, y donde solo participaba la gente mayor. Cuando comencé a trabajar en las comunidades y a visitar los pueblitos, una señora me decía que era católica pero que cada fin de semana iba a un grupo evangélico diferente, a fin de escuchar el Evangelio y cantar, porque los católicos no se reunían. Otra me decía que no iba a los templos, pero enviaba a sus hijos por que si no, ¿cómo aprenderían la palabra de Dios? Pienso que el vacío dejado por nuestra Iglesia es la causa del gradual alejamiento de la gente que quiere vivir su fe. Por ejemplo, yo trabajé con la ayuda de muchos laicos, a quienes reunía cada mes para formarlos, y así pudiesen conducir ellos las comunidades. Era un modo de encontrarlas preparadas y animadas durante mis visitas. Esto es algo que hay que continuar o retomar como prioridad, porque con la formación de laicos comprometidos -que asuman sus responsabilidades-, se fortalecerán nuestras comunidades católicas.
¿Y los monfortonianos cómo podrán responder a la nueva evangelización?
P. Brembilla: Justamente, como acabamos de celebrar los 300 años y en el 2016 celebraremos 300 años de la muerte de nuestro fundador, hemos pensado especialmente desde 2012, en que se cumplen otros 300 años desde que Montfort escribió el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, proponer a los hermanos de la congregación una seria reflexión para reapropiarnos de la espiritualidad monfortiana, acudiendo también a otras obras suyas. Así podremos llegar a celebrar los 300 años de la muerte del fundador, no solo con gestos exteriores, sino a través de un camino que renueve nuestras vidas personales y las de las comunidades. Cuando visitamos al papa en mayo, él con un rostro amable nos dijo que Juan Pablo II era una gran figura que había difundido por todo el mundo la profundidad de la espiritualidad de nuestro santo fundador. Y también en la homilía de la misa de beatificación, el papa citó dos veces a Monfort, señalándolo como un santo que influyó mucho en la espiritualidad del nuevo beato.
¿Alguna otra ‘proyección’ que pueda adelantar a los lectores?
P. Brembilla: Desde el nuevo gobierno tenemos el deseo de centrarnos en el carisma que nos ha dejado como herencia Monfort, ya que nuestra congregación -por situaciones históricas-, se ha metido en todo: parroquias, colegios y otras más, haciéndonos perder nuestra especificidad que es la evangelización a través de las misiones. Nuestro Capítulo nos ha pedido elegir con coraje y audacia, a fin de retomar este camino de coherencia con el carisma que nos dejó el fundador.
¿Cómo está desarrollada la congregación actualmente?
P. Brembilla: No somos muchos, solo 900 religiosos en el mundo, presentes en 27 países. En las ultimas décadas se ha ido estabilizando con vocaciones provenientes de Filipinas, Indonesia, India y Papúa en Asia, aunque también tenemos de África y de América Latina. Y como en Europa está bajando mucho, venimos buscamos caminos de colaboración internacional para que en aquellos lugares históricos, donde hay nuevos desafíos, podamos crear comunidades internacionales para profundizar la formación y espiritualidad monfortianas; un ejemplo será en Francia, donde están nuestros orígenes. Finalmente, limitaremos compromisos en parroquias, para dejar que el clero diocesano siga con el trabajo parroquial.
¿Cómo va el proceso para declarar a san Luis María de Monfort doctor de la Iglesia?
P. Brembilla: Se ha bloqueado un poco el camino, pero el mismo papa ha dicho que se siga trabajando. El padre carmelita Lethel, que predicó el retiro de Cuaresma al Papa y a la curia, tuvo la impresión de que Benedicto XVI, al escuchar sus reflexiones, ha tenido otra mirada sobre la figura de Monfort.
¿Qué pide la Iglesia para darle este título?
P. Brembilla: Es importante presentar toda su espiritualidad y no parcialmente como algunos movimientos la han presentado, aun distorsionándola... Debemos realizar más estudios y convocar a simposios en diversas partes del mundo, a fin de mostrar cómo él sigue influyendo en la espiritualidad de la Iglesia.

12/01/12: Armas ilegales

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Declaraciones reveladoras
Por Américo Zambrano- Revista CARETAS.
Ina Andrade cuenta todos los detalles de su relación con Antauro Humala, el encarcelado hermano del Presidente. Y confiesa: “No temo decirlo, lo amo”.
No puedo negarlo. La primera vez que lo vi, sus ojitos lindos me mataron”, recuerda Haydeé Ildarina Andrade Ríos, Ina para los amigos, mientras juguetea coqueta al borde de la piscina de su residencia en La Planicie, La Molina.
Dice Ina que conoció al mayor EP (r) Antauro Humala Tasso, su novio, poco después del levantamiento de Locumba, en 2000. Su ex suegro, un importante ingeniero petrolero, era cercano al patriarca Isaac Humala e incluso colaboró como asesor del Movimiento Etnocacerista. “Cuando mi suegro falleció, Ollanta Humala estuvo presente en su sepelio”, asegura.
En un principio, Ina hizo buenas migas con la esposa de Antauro Humala, Isabel Paiva, y cuando éste cayó por el ‘Andahuaylazo’, en enero de 2005, fueron a visitarlo juntas al penal de Piedras Gordas en Ancón. Paradojas de la vida.
Para ese entonces, Ina ya estaba separada de su esposo, con quien tuvo un hijo que hoy tiene 22 años. Era una mujer soltera, pero asegura que inicialmente sintió sólo una atracción platónica por el hermano del Presidente.
“Me agrada todo en él. Antauro tiene una mirada muy dulce, unos ojos color amarillo que me encantan”, dice y suspira como una quinceañera.
AMOR SIN BARRERAS
Ina, de 44 años, es la segunda de cuatro hermanos, uno de los cuales es el conocido cantante Julio Andrade, quien postuló al Congreso por Fuerza Social. Estudió diseño de modas, se casó a los 18 años y luego se dedicó a la importación de vehículos usados y a la venta de perros bulldog francés.
Tras su divorcio, se marchó a California donde vivió 3 años, pero volvió porque “soy adicta a la comida peruana y mi estómago puede más que cualquier otra cosa. Además me aburrí de viajar tanto y decidí quedarme en el Perú”.
“Cuando regresé el año pasado me enteré del fallecimiento del hijo mayor de Antauro (murió ahogado en la playa La Herradura el 26 de febrero de 2010). Me dolió muchísimo”, recuerda ella. “Lo primero que quería hacer era verlo y de ahí lo seguí viendo en la cárcel. Hubo un click y me enamoré de él”.
Ambos formalizaron su relación hace dos meses en Piedras Gordas. Decidieron mantenerlo todo en secreto, tras los barrotes, pero la madrugada del 30 de diciembre, Antauro fue trasladado al Hospital Militar de Jesús María aquejado de cólicos renales. Así, el hermano del Presidente e Ina Andrade pasaron juntos la noche de Año Nuevo en una habitación del pabellón de Urología. La mañana siguiente, el congresista de Alianza por el Gran Cambio, Luis Iberico, visitó de sorpresa el Hospital Militar y fue así como “ampayó” a los tortolitos. Iberico no conocía el nombre de la pareja de Antauro y la describió como “una rubia”. La prensa no tardaría en descubrir su identidad.
EL ARSENAL DE INA
Las hermanas de Ina pegaron el grito en el cielo cuando se enteraron del romance. “Pensaron que me traería problemas, pero eso no importa cuando hay amor”, dice ella. El primer ‘aguafiestas’ fue su ex pareja, Edwin Montgomery (45), con quien tuvo una relación de año y medio. Él mostró una foto de ella en la que aparece desnuda con un rifle y la acusó de haberle sustraído sus armas.
“Es un tipo despechado, un pobre diablo. Él tenía unas armas en su casa y bueno, un día se nos ocurrió jugar y me tomó una foto. Éramos pareja. Él tiene armas ilegalmente”
, retrucó.
Luego apareció Nora Bruce, la ex de Antauro Humala (CARETAS 1856), pero Ina Andrade asegura que le tiene sin cuidado lo que ella pueda opinar.
Nora Bruce dijo que Antauro es mitómano, ególatra y soberbio.
–No hay nada de eso. Es un hombre buenísimo, tiene un corazón muy grande y muy noble. Si la gente lo conociera no pensaría así de él.
¿Y los policías muertos en el ‘Andahuaylazo’?
–Creo en su inocencia, él no ha disparado a nadie y no hay ningún video en el que se le vea haciéndolo.
Para muchos, Antauro es un loco que aún cree en los fusilamientos.
–No. Es un hombre noble y bueno. Creo que todo hombre tiene una parte de niñez, un poco más infantil, quizá. Pero ahora está más maduro y tranquilo. Ha cambiado sus ideas; ya no es el radical de antes. Nunca quiso fusilar a nadie.
¿Qué opina de su movimiento radical, el etnocacerismo?
–Derrepente la palabra etnocacerismo a la gente le puede dar miedo un poco, pero no. Es un movimiento nacionalista cuyas ideas comparto plenamente. Yo, por ejemplo, he trabajado en Tambo Grande (Piura) por tres años junto a mi cuñada y he estado muy cerca al pueblo y sus necesidades.
¿Ha asistido a algún cónclave etnocacerista?
–Sí, en octubre, en Arequipa. Y me pareció regio, lindo…
Antauro dice que si sale libre volverá a la política. ¿Lo acompañaría?
–Si va a necesitar algún tipo de ayuda, claro que estaré a su lado. De hecho, comparto sus ideas. Él quiere lo mejor para su pueblo. Hay muchos gobernantes que prometen y no cumplen, pero estoy segura que él sí lo haría.
Al nacionalista Antauro Humala le gustan las mujeres blancas y de cierto estatus social. ¿No encuentra una similitud entre usted y Nora?
–¡No, por favor! Somos completamente diferentes.
¿Por qué algunas mujeres sienten atracción por los chicos malos?
–No lo sé. Pero es cierto.
¿Es un amor loco, el de ustedes?
–Es un amor honorable. Y ya, no temo decirlo, quiero, amo a Antauro Humala.
Doble discurso
Doble discurso de Patria Roja
El presidente de la Comisión de Economía del Congreso, Luis Galarreta, dijo que el titular del Gobierno Regional de Cajamarca, Gregorio Santos, debe informar a su población sobre el uso de las donaciones recibidas de empresas privadas, como la minera Gold Fields.
“En aras de la transparencia deberíamos saber si es la única donación, si conoce a los directores de esa empresa (Gold Fields), si se reúnen, si han hablado de otros proyectos, si ha habido alguna conversación sobre la competencia en la exportación de minerales”, manifestó.
Asimismo señaló que debería conocerse con qué recursos se han financiado las movilizaciones realizadas en contra del proyecto minero Conga, y los anuncios en los medios de comunicación del gobierno regional de Cajamarca.
“Debería quedar claro, y debería solicitar la población, el propio consejo regional o la Contraloría General de la República, informes de en qué se ha usado esos fondos”, subrayó.
DONACIÓN MINERA
En su opinión, la recepción de la donación de una empresa minera, y la oposición al desarrollo de grandes proyectos mineros, demuestra “un doble discurso”.
Por su parte, el legislador Juan Carlos Eguren señaló que la recepción de esta donación demuestra la “incoherencia” de la política de la autoridad regional sobre la minería.
Según el Acuerdo Regional 087-2011 GR.CAJ-CR, Cajamarca aceptó la donación de un millón 452,620 nuevos soles por parte de la minera Gold Fields, para proyectos de inversión pública de alcance regional.
Eguren refirió que Santos ha señalado en diversas oportunidades que los motores para el desarrollo del departamento de Cajamarca son el sector agropecuario y el turismo, acompañados por el cuidado del medio ambiente, pero “los hechos evidencian lo contrario”.
En ese sentido recordó que el destino de las inversiones ejecutadas por el gobierno regional de Cajamarca en 2011, ascendentes a 454,4 millones de soles, no priorizó el sector agropecuario, del medio ambiente y el turismo, porque estos sólo recibieron menos del dos por ciento del total.
“Una cosa es el discurso político y otra son las acciones y los hechos”, subrayó.
Fuente: Agencia ANDINA de Noticias.
Soberon
Jardinero respira por la herida
Por Christian Reynoso- Noticias SER
Ricardo Soberón, ex jefe de DEVIDA, da a conocer los logros durante su gestión y opina sobre las expectativas de esta institución en los siguientes meses a cargo de la nueva administración de Carmen Masías.
¿Cuál ha sido la razón de su renuncia a la presidencia de DEVIDA?
Prefiero entender que se trata de un legítimo derecho que ejerce un premier que, haciendo uso de sus facultades, acepta la disposición del cargo que yo hiciera cuando salió el gabinete Lerner. Entiendo que han creído conveniente el cambio como parte del ejercicio democrático. Ahora, esto no quita que el aspecto político de la decisión tiene una explicación: la política de drogas en el Perú está secuestrada por convergencia de la ignorancia, el desconocimiento y los intereses políticos, económicos y mediáticos.
¿Qué tanto avanzó durante los cinco meses que estuvo en el cargo?
El primer mes fue un proceso de discusión, debate y consulta de todos los actores del Estado para tener una propuesta de estrategia 2012-2016. Fue aprobada por el gabinete Lerner, y luego por cada uno de los ministros del actual gabinete Valdés. Tiene absoluta legitimidad de técnicos y de profesionales, y espera solamente la aprobación política para poder ser implementada. Esta estrategia a diferencia de todas las anteriores que han sido discursivas, grandilocuentes y vacías, tiene metas muy precisas, modestas sí, pero realistas en función a la magnitud del problema de la escasez de recursos que tenemos. Diría que ese es el primer gran logro que ahora está en manos de la actual administración.
¿Además de la Estrategia, que otros avances se dieron?
El segundo aspecto clave es haber generado el interés de la comunidad internacional por dos reuniones de altísima importancia: la Conferencia Internacional de Desarrollo Alternativo, que se llevará a cabo el 23 y 24 de febrero aquí en Lima convocada por los gobiernos de Perú y Tailandia, junto a Naciones Unidas; y la segunda, la Conferencia Internacional sobre Drogas, que el presidente Humala anunció el 28 de julio y que ha tenido el interés de diversas instancias multilaterales como la OEA, las Naciones Unidas, CELAC, UNASUR, el gobierno de Estados Unidos, además de la Unión Europea y de varios países asiáticos. El tercer aspecto que me parece fundamental resaltar es la elevación de la capacidad de gasto que encontramos muy reducida y disminuida y que nos permitió llegar al 75% de ejecución al 12 de diciembre, por lo que el Congreso de la Republica nos dio un presupuesto de 120 millones de soles que auguraban posteriores aumentos el 2013 y 2014.
¿Cómo debería ser entendido el trabajo que realiza DEVIDA con la nueva administración de Carmen Masías?
Yo creo que DEVIDA debe de ser el ente articulador y rector que tenga la capacidad de observar transversalmente el problema del narcotráfico. En ese camino andábamos discutiendo con parlamentarios, con prensa, con políticos, con alcaldes, con gobiernos regionales, impulsando espacios de coordinación en el tema de insumos, de puertos y aeropuertos, de lavados de activos y finalmente impidiendo en el caso de Aguaytia que los conflictos relacionados a la erradicación se desbordaran a partir de un diálogo franco, permanente y transparente con los productores cocaleros.
Masías ha dicho que su estrategia tendrá más énfasis en el tema de la prevención y la rehabilitación. ¿Qué opina?
Le deseo el mayor de los éxitos en su gestión pero me parece equivocado que el ente rector de las políticas de drogas del Perú se dedique solamente a un aspecto y deje el tema de interdicción, control de la oferta y la erradicación en manos de la policía. Ejercer rectoría en un tema tan complejo implica tener la capacidad de ver el problema, de liderar el proceso y el debate, ese es el aspecto fundamental que quisimos hacer pero incomodó a muchos.
¿Cómo quedará la intervención de DEVIDA en la zona del VRAE? ¿Qué se deberá tener en cuenta?
Políticamente hay la decisión de ingresar al VRAE, y nosotros hemos señalado la importancia de este tema. Incluso se lo dijimos al embajador estadounidense William Brownfield y el asintió, pues efectivamente respetaba la decisión del gobierno del Perú. Le señalamos entonces el interés para que la cooperación de los Estados Unidos acompañe estos esfuerzos. Pero, lamentablemente persiste una visión absolutamente segmentada y fraccionada sobre el VRAE que se traduce en municipios de la margen izquierda y derecha; en hasta cuatro gobiernos regionales; y a nivel nacional, con la ausencia o escasa presencia de sectores como salud, educación y transportes. En ese sentido, espero que este ímpetu hacia al VRAE persista, en estos cinco meses hemos dado muestras de querer llevar al Estado a esta zona para cambiar formas de comportamiento con los productores, con los alcaldes, así que ojala que eso pueda mantenerse con la nueva administración.
El congresista Luis Ibérico ha revelado que Ud. ha dejado una “planilla dorada” con un incremento en el número de trabajadores con sueldos elevados y que no necesariamente tenían las calificaciones para el cargo. ¿Qué tiene que decir al respecto?
Yo rechazo enérgicamente la aseveración del señor Luis Ibérico sobre este tema. Las personas que han ingresado conmigo lo hicieron precisamente por el derecho que me asiste de llevar a un equipo de trabajo. En ninguno de los casos ha prevalecido ningún otro elemento que no sea el rigor técnico, la voluntad política y el compromiso con mi gestión. Ninguna de esas personas gana más que los anteriores funcionarios de DEVIDA.

30/12/11: Con G de gato

Categoría: Entrevistas
Publicado por: victor.nomberto
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ONG
En las últimas semanas se ha cuestionado la labor de algunas ONG vinculadas con los derechos humanos. Inclusive la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH) demandó al Estado Peruano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por supuestas ejecuciones extrajudiciales de tres miembros del MRTA, tras la operación Chavín de Huántar.
El reciente nombramiento del director ejecutivo de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI), Félix Grández Moreno, vuelve a poner en el ojo de la tormenta a esta importante entidad, encargada de supervisar los fondos de la cooperación externa que muchas ONG han usado de manera poco transparente.
Grández Moreno fue nombrado en el máximo cargo de la APCI, según la Resolución Suprema Nº469-2011-RE. Sin embargo, este nombramiento violaría la Ley 27962, que rige a la APCI, referente a los requisitos para la designación del máximo funcionario de ese organismo.
"Para ser Director Ejecutivo se requiere: no tener participación directa o indirecta en el capital o en el patrimonio de las entidades vinculadas con la cooperación internacional o ser parte de ella como asociado, directivo, administrador, asesor o representante legal, o ser apoderado de la misma, hasta después de dos (2) años de terminada la participación patrimonial o alguno de los cargos o representación referidos", señala el artículo 9. Es decir, no puede formar parte de ninguna ONG.
ONG
Sin embargo, documentos de Registros Públicos señalan que la Asociación Centro de Educación y Comunicación Guamán Poma de Ayala, del Cusco, inscrita ante la APCI, consigna a Grández Moreno en su Consejo Directivo con el cargo de "tesorero" para el periodo 2011-2013, designación que le prohíbe dirigir la APCI.
Cabe precisar que el Centro Guamán Poma recibió en el 2010 de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional $232,186 y de la ONG europea Manos Unidas $1'161,279.
Al respecto, el excongresista Rolando Sousa, uno de los autores de la nueva ley de la APCI, indicó que "un tesorero de una ONG no puede dirigir la APCI, porque está vinculado a una entidad receptora de cooperación".
Para el ex director ejecutivo de la APCI entre el 2006 y 2008, Agustín Haya de la Torre, “la ley es clara en ese punto: el director tiene que estar desvinculado por lo menos dos años, porque no se puede poner al gato de despensero”.
Haya indicó que es un “severo descuido” de la Cancillería haber nombrado a Grández sin conocer que no cumplía los requisitos.
“El Consejo Directivo de APCI lo integran 5 ministerios. Hay una responsabilidad muy seria en este caso. Si se confirma que el señor es tesorero, no le queda otra que renunciar”, señaló.
Por su parte, el legislador Carlos Bruce declaró que “habiendo tantas personas preparadas, es el colmo que se designe a quien incumple los requisitos”.
Fuente: Diarios El Comercio, La República y Correo.

16/12/11: Muerto en vida

Categoría: Entrevistas
Publicado por: victor.nomberto
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Sergio Schoklender
Por Martín Caparrós, escritor y periodista, premios Planeta y Rey de España
Esto es, sin duda, un despropósito. Es probable que no haya habido, en este sistema bloguero, muchas entradas/posts de este tamaño. Pero su largo –unas 25 carillas– es una de las razones por las cuales decidí publicar esta entrevista en este lugar. Solemos creer que internet exige textos cortos; no nos paramos a pensar que internet permite, entre tantas otras cosas, textos del tamaño que cada cual decida. Quizás éste sea un exceso, o quizás haya lectores todavía, gente a la que no le asusten unas cuantas páginas si les cuentan algo que les interese.
Por otro lado, no quería publicar este relato de una larga tarde con quien es, para muchos argentinos, la encarnación del Mal, en un medio argentino: su sentido habría cambiado mucho. Virtuales, extraterritoriales, estas líneas son un intento de presentar a uno de los personajes más y menos conocidos de mi país: Sergio Schoklender, el parricida, el preso, el extremista, ahora el estafador. Para los argentinos es un modo de profundizar en una historia muy cercana; para españoles y otros latinoamericanos, una buena aproximación al paisaje de la Argentina actual.
A lo largo de esa tarde Schoklender me dijo muchas cosas que me sorprendieron. Aquí están sus relatos de cómo roba el Estado argentino, de cómo las Madres de Plaza de Mayo se financiaron con asaltos, de cómo los medios se venden a los políticos, de cómo Cristina Fernández abandonó el proyecto Sueños Compartidos, entre otros. Si alguien –algún medio o persona– quiere reproducirlos es libre de hacerlo; solo le pido que cite la fuente, o sea: que diga de dónde los sacó.
Entonces él dijo que quizá no tendría que haber dicho eso, y parecía que estaba diciendo la verdad. Yo lo creía; me sorprendió que él también creyera que no tendría que haber dicho eso. Fue un momento fuerte: como de quien, hablando, entiende algo. No es lo que suele pasar en una entrevista pero, para entonces, ya llevábamos más de dos horas de palabras, de miradas cruzadas, de cafés.
–No te preocupes. Yo sé que uno no siempre llega cuando quiere.
Me había dicho Sergio Schoklender cuando aceptó, en la puerta de su casa, mis disculpas por la demora. Yo me había perdido: su casa –o su ex casa– está detrás del cementerio, en una calle que no conocía. A él tampoco, pero fuimos amables: nos dimos la mano y me invitó a pasar:
–Bienvenido a la casa de mi ex mujer.
La casa de su ex mujer, que construyeron juntos hace unos años, es, para empezar, un paredón sin historia en una calle legañosa de Chacarita y, detrás, tres pisos de un arquitectura moderna, a la moda, con ese aire brishoso, inquieto de tan quieto, que tienen los lugares más decorados que vividos.
–Ahora gracias al juez Oyarbide estoy viviendo otra vez con ella.
Dice Schoklender. El juez Oyarbide, el que atiende su causa, es una de sus bestias negras: ya tendrá tiempo de hablar, largamente, de él, de sus excesos, de los videos con que lo chantajean. Mientras tanto me explica que, como tiene todos sus bienes embargados, su ex mujer lo acogió por un tiempo en la casa, y que siempre tuvieron una buena relación y a veces se iban de vacaciones juntos y que tienen a Alejandro, su hijo de 12, que los une y que estaban distanciados porque él viajaba mucho y por esas cosas de la vida pero que ahora esas mismas cosas los reunieron y que por culpa de ese juez no tiene un centavo y corre la coneja y tuvo que vender, en estos días, su saxo y su moto.
–Moto y saxo tenor: la juventud, de algún modo.
Le digo y él me dice sí, la juventud, sonríe. Sergio Schoklender ya tiene 53 años, y ahora estamos en el tercer piso de la casa, el play room, a punto de sentarnos: las sillas son unos bancos como de bar muy altos; hay que sentarse encima y accionar una palanca para que los bancos bajen a la altura de sillas y nos permitan sentarnos junto a una mesa enorme, muy pulida. Sobre la mesa, solo su laptop y el brillo de una madera poco usada. Schoklender me pregunta si no quiero un café. Yo quiero y le pregunto cómo definiría su situación actual y me dice, con un tono muy suave, muerto en vida.
–¿Cómo?
–Muerto en vida.
Repite, e intenta una risita pero tose.
–Que ahora soy un muerto en vida. Digo, en este momento llevo ya seis meses imputado, inhibido, sin poder trabajar, con todos los bienes congelados, las empresas trabadas, las cuentas bancarias bloqueadas en una causa que ya es un disparate interminable que nadie lo puede desarmar. Armaron una hipermegacausa de 120 cuerpos, más 37 equipos informáticos que hay que bajar, 96 imputados, 140 empresas investigadas. Es una cosa que nadie puede sostener. Así que me vine a vivir con mi ex esposa, porque estoy en la calle. Ahora soy, cómo decirlo, un mantenido.
Su ex esposa, Viviana Sala es médica psiquiatra y Schoklender la conoció en la cárcel, cuando ella fue a hacerle unas pericias. Después se casaron, tuvieron un hijo, se divorciaron y conviven y él insiste en que ella es muy buena, rebosante de títulos, repleta de pacientes, “especialista en psicooncología, psicofarmacología, con maestrías que no se pueden ni nombrar”, y que ahora viven de lo que ella gana y que ella también está incluida en la causa de Oyarbide y que a ella también la amenazaban.
–Cuando empezó toda esta historia me volvieron loco. Era cosa de llamados telefónicos, coches parados en la puerta, en la esquina. De llamarme y decirme sabemos dónde estás, sabemos qué estás haciendo, tu hijo sale a tal hora del colegio y va a tal y tal lugar. Así todo el día.
–¿Y quién era?
–Gente de la SIDE, de los servicios de inteligencia y todo ese enredo que estaba alrededor de Aníbal Fernández.
Dice, y que desde que Fernández, el penúltimo jefe de gabinete, ahora en desgracia, empezó su caída, las amenazas se volvieron más raras: ahora se paró el tema, dice, pero nos hicieron la vida imposible durante un tiempo largo.
–¿Y cómo te afectan las amenazas?
–Bueno, te podés imaginar que estando con Hebe las amenazas eran lo habitual. Nunca les dimos mucha importancia. Después el hecho de exponerte en primera plana de todos los medios como el tipo que estafó a las Madres… no podía sonarme la nariz que el tipo que pasaba por la vereda me puteaba.
–¿Y tomaste alguna medida?
–Somos un poco más… mi hijo no va ni viene solo del colegio, estamos atentos ante cualquier cosa rara, pero tampoco nos enloquecemos. No podés vivir sino. Ni tengo plata para poner custodios ni los pondría. Ya de chico me tocó vivir eso, ahora no lo haría.
Schoklender habla seguro, como quien sabe qué decir: habla seguro pero fuma. Fuma sin parar, un negro tras otro, y las manos, por momentos, le tiemblan en el encendedor, el cigarrillo, y dice que en las últimas semanas incluso lo borraron de los medios, que durante un tiempo lo tenían todos los días en la tapa, que ni que fuera la guerra de las Malvinas, dice, y de pronto más nada:
–¿Y vos dónde pensás que vas a publicar esta entrevista? No va a ser tan fácil…
Schoklender trabaja mucho con la prensa. Cuando estalló su conflicto con las Madres eligió los medios con los que habló –empezó por Clarín, gran enemigo del gobierno– y lo que iba diciendo: regulando el tono del enfrentamiento. Y la sigue usando: hace unos días estuvo en un programa de televisión contando viejas historias de su juez, Norberto Oyarbide, con taxi boys, prostíbulos, sobornos: apretándolo, para decirlo amablemente.
–La realidad es que Oyarbide es la antítesis de lo que debería ser un juez en una república: un lacayo al servicio del Poder Ejecutivo, que le manda todas las causas que le interesan.
Schoklender trabaja mucho con la prensa: después, durante las horas que dure esta entrevista, más de una vez me voy a preguntar por qué me habla: qué dice, a quién lo dice, por qué yo.
Sergio Schoklender no es muy alto ni muy gordo ni muy flaco, ojos chiquitos entornados, labios finos, una de esas barbas de cinco días que ya no son un azar del momento sino una forma laboriosa de detener el tiempo. Sergio Schoklender tiene una remera –de esas que mi tía Pechuche habría llamado chomba– azul con rayitas blancas y amarillas, un bluyín, anteojos de marco negro angosto y un reloj cuadrado, grande, que le ocupa demasiado de muñeca; las uñas, en cambio, están muy bien cuidadas, dedos cortos.
–¿Y cómo fue que decidiste escribir este libro?
Porque la excusa de todo esto es ésa: un libro. Está por salir un libro suyo, Sueños postergados, que debería contar la otra versión de los escándalos del invierno pasado. Por ese libro, supongo, Schoklender me recibe esta tarde; por ese libro diarios y revistas van a volver a ponerlo en sus portadas.
–¿La verdad? ¿La verdad absoluta?
–Si se puede elegir…
–La verdad es que me pagaban un anticipo que nos venía muy bien porque estábamos sin un peso. Esa es la pura verdad. Una cuestión puramente económica. No es el libro que hubiese querido. A ver, es un libro que responde a una coyuntura política muy particular, a un requerimiento de la editorial. El libro que yo hubiese querido es un libro de más anécdotas, más rico en análisis político, el momento que se está viviendo en el mundo. Pero este fue el libro que me permitieron escribir en muy poquito tiempo y que me permitió decir algunas cosas que creo que había que decirlas. Pero el motivo principal fue la plata.
Supongo que es su estilo: el que lo hace particular, interesante. Muy poca gente diría que escribe un libro –donde cuenta cuestiones más que delicadas– por la plata. Aunque muchos lo hacen, aunque muchos pudieran sospecharlo; se supone que nadie dice nada que lo desprestigie mientras pueda evitarlo. Así que dirían que necesitaban sacárselo de adentro, que el pueblo tenía que saberlo, que se lo debían a la memoria de los dinosaurios; no que lo hacen por la plata. Es un estilo: honestidad brutal, digamos. Pero, de algún modo, Sergio Schoklender lleva muchos años dando la impresión de que ya no tiene nada que perder.
El 31 de mayo de 1981, mañana destemplada, el portero de una casa del barrio Norte de Buenos Aires vio que del baúl de un coche grande, nuevo, estacionado, caía sangre. En esos días toda la Argentina chorreaba sangre –pero se mataba por ignorarlo. Ese chorro, en cambio, se convirtió en la noticia del año cuando la policía informó –en esos tiempos, la policía informaba– que los muertos eran Cristina Silva y Mauricio Schoklender, un matrimonio que vivía con lujos y custodios porque él, ingeniero, dirigía una de las empresas más prósperas de aquel país: Pittsburgh & Cardiff, dedicada, entre muchas otras cosas, a la importación y construcción de submarinos, fragatas, tanques y otras armas de guerra. La noticia era cruda; lo fue mucho más al día siguiente, cuando se empezó a oír que sus hijos eran los asesinos.
Años después, cuando la justicia se pronunció sobre el asunto, creyó saber que, aquella noche, todo empezó cuando los Schoklender llevaron a sus tres hijos –Sergio, Pablo, Valeria– a comer a un restorán nuevo de la costanera para festejar el cumpleaños 23 de Sergio. Y que comieron y bebieron y, de vuelta en su departamento de Belgrano, la señora Cristina quiso tener –otra vez– algún modo de sexo con su hijo menor y que los dos hermanos le partieron la cabeza con un palo y la estrangularon con una cuerda. Y que después se pasaron un par de horas discutiendo qué harían con el padre –que seguía durmiendo– y que por fin decidieron matarlo también y que le rompieron el cráneo a palazos y que llevaron los dos cuerpos al baúl del coche, salieron, dejaron el coche por ahí, huyeron cada cual por su lado. Y que Sergio Schoklender se fue a Mar del Plata, se registró con nombre falso en un hotel, se contrató una puta y al día siguiente o al otro, cuando sintió que el cerco se cerraba, se compró un caballo e intentó la penúltima fuga. Su cabalgata no llegó muy lejos. Cuatro años después lo condenaron a 21 años de cárcel; en su declaración se hizo cargo de todo y exculpó a su hermano. Los jueces al principio le creyeron; después, un tribunal de apelación condenó también a Pablo –que, para entonces, ya había huído a Bolivia. Sergio Schoklender es, en la Argentina, un personaje con una historia demasiado clara, alguien que, durante tantos años, pareció que no tenía nada que perder. Su historia me interesa, me llena de dudas, pero por ahora no le pregunto sobre eso. No sé cómo hacer para preguntarle sobre eso: uno no llega a una casa y le dice a un señor muy amable que te ofrece un café, que te prepara un café en una máquina muy cara, que te pregunta si querés azúcar o sacarina o leche o crema, cómo fue que se le ocurrió matar a su mamá. Así que, por ahora, trato de hablarle de otras cosas.
–¿Y cuáles eran esas cosas que te parecía que había que decir? ¿Qué es lo que te importaba decir en este libro?
–Básicamente que hay dos realidades totalmente distintas en cuanto al manejo del estado y la política. Por un lado, lo que te cuentan, lo que suponés que pasa y, por el otro, lo que realmente sucede. Y también quería contar qué era el programa Sueños Compartidos, que para mí es el programa más hermoso que pudo haber creado alguna vez este país. Y quería contar también, en medio de este dolor, lo que eran las Madres, lo bueno y lo malo, lo valioso de esa lucha y los errores cometidos. Eso quería, más o menos.
Yo le digo que bueno, que me cuente.
Aunque sigo pensando en su libro escrito por la plata: cuando alguien dice algo tan aparentemente franco, los demás tendemos a creer que el resto de lo que diga también será verdad. Y a veces lo es, pero no tiene por qué serlo.
–Sí, había un par de cosas que yo quería contar. Para empezar, cómo funciona el tema de las obras públicas. Es todo una ficción, puro relato.
Sergio Schoklender debe saberlo: durante varios años dirigió el programa Sueños Compartidos, a través del cual la Fundación Madres de Plaza de Mayo recibió mucho dinero del Estado para construir viviendas populares: entre 740 y 1200 millones, según quién te lo cuente. De ese programa, en última instancia, vino todo el conflicto.
–Primero, es una mentira que el Estado haga licitaciones. Toda esta cuestión de las licitaciones, concursos de precios, de calidad y de tiempo es una enorme mentira. Los contratos están asignados antes de que salga el pliego, y el pliego se arma de acuerdo al convenio que se haga con alguna empresa o pool de empresas constructoras amigas, donde entre el 15 y el 25 % de ese valor automáticamente tiene que ir como retorno para financiar la política. Porque la gran ficción es cómo se financia el Estado. Esto no es privativo en la Argentina, esto sucede en el mundo; tal vez acá se puso más en evidencia. A ver: acá antes la política se financiaba básicamente con los fondos reservados de la SIDE que eran incalculables –por eso eran reservados–, porque lo que no se blanquea nunca es que los funcionarios no viven del sueldo que figura en los papeles. No podrían hacerlo. Vos no podrías mantener una planta de profesionales de cierto nivel con el sueldo nominal del Estado. Entonces necesitás financiar ese sobresueldo que necesitás para mantener una planta estable en los ministerios.
–¿Y cómo se entregan esos sobresueldos?
–En efectivo, en mano a cada funcionario político a fin de mes.
–¿Y qué orden de dinero sería?
–Hoy ningún funcionario de primer nivel vive con menos de 20 mil dólares mensuales. Y sus sueldos nominales son de 20 mil pesos. Vos no tenés un ingeniero de primera línea para la subsecretaría de Obras Públicas de la Nación con un sueldo de 20 mil pesos. Por más que le pongas coche, chofer, teléfono celular y demás, digamos, ¿cómo los retenés? Si la actividad privada les generaría muchísimo más... El otro tema es que se necesita dinero para financiar actos, campañas políticas. Lo cual es entendible, si no los únicos que podrían hacer política serían los que tienen plata.
–Si la política se hace con plata, sí. Pero se podría hacer de maneras donde la plata no importe tanto. Siempre se pudo...
–Se necesita plata para hacer un escenario, para llenar la plaza, para cartelería, afiches, micros, gente. Eso se hace con plata.
–Hay situaciones en que las plazas se llenan sin micros ni sanguchitos…
–Sí, pero en general son situaciones de protesta o de reclamo. Para que te vayan a aplaudir y agiten tu banderita, en general necesitás poner unos mangos. Entonces ya tenés dos cuestiones: la plata para mantener una planta permanente y la necesidad de financiar esta forma de hacer política. Y después tenés las ambiciones personales de un sinnúmero de funcionarios o de gente que cree que además de ganar bien, su paso por el gobierno tiene que salvar a varias generaciones de sus descendientes. Entonces, ¿cuál era la gran discusión que yo tenía con el gobierno? Si vos tenés partidas de megaobra pública –los túneles, las represas, las hidrovías, todas esas obras gigantescas– no te metas con la leche del comedor para los chicos, no me chorees del presupuesto para villas y asentamientos. No la saqués del último escalón, sacala de donde sobra. Porque claro, la Argentina se sigue manejando a través de la Jefatura de Gabinete que te reasigna el presupuesto como quiere. Entonces de la noche a la mañana las partidas que se asignaron para educación o para vivienda o para salud van a parar a otro lado. Pero a su vez en cada ministerio tiene esa misma facultad interna, entonces ellos pueden mover esas partidas libremente. Yo de pronto me encontraba con que una partida que nosotros necesitábamos para seguir construyendo en alguno de los barrios, desaparecía. ¿Cómo que desapareció? Sí, porque Cristina resolvió lanzar el plan netbook. Pero negro, sacá la plata de otro lado… Hay cosas que me parecen muy bien, y el Estado tiene que hacerlas y hay plata para hacerlas, o por lo menos hubo, en estos años de bonanza ilimitada. Pero no me chorees del último escalón.
–¿Lo que vos decís, entonces, es roben pero razonablemente? O sea, saquen de los lugares donde más sobra y no donde más hace falta
–Suponer que esto se va a terminar simplemente porque no es ético es…
Dice Schoklender y, en medio de la catarata, para a pensar una palabra: me parece que quiere ser amable, pese a todo.
–¿Es qué, cuál es el adjetivo?
–Una pelotudez o una ingenuidad. Yo no soy ingenuo; ésa era la realidad con la que tenía que convivir. Yo les acepto que paguen una planta permanente con sobresueldo que no figura en ningún lado, les acepto que necesiten plata para hacer política de esta manera, les acepto que haya funcionarios o un entorno que tenga que enriquecerse y garantizarle el bienestar a varias generaciones. Bárbaro. Pero muchachos, hay plata que no se puede tocar, donde la inmoralidad ya es superlativa. Ahí lo que me encontré es que no hay ningún límite. Te doy un ejemplo: nosotros construíamos hospitales en 90 días, en el Chaco, en el Impenetrable, en Santiago. Hospitales de primera línea, totalmente equipados; hospitales de 1800 metros, grandes, hechos con la gente del pueblo, sumándolos al proyecto, capacitándolos, por un tercio de lo que el Estado licitaba los hospitales pelados, sin equipamiento, en cualquier parte del país.
Schoklender estuvo ahí: debe saber. Porque en algún momento, a principios de los años noventas, la vida de Sergio Schoklender tuvo otro vuelco bruto. Había entrado en la cárcel en 1981: tiempos muy duros pero, dice, tan formativos. Más tarde, cuando le pregunte quién era él antes de la cárcel, me contará que un chico rico de Belgrano que leía poemas y balances, que un pichón de gerente, que un rebelde, que un insatisfecho, pero que nada de eso importa demasiado: que él empezó a ser alguien en la cárcel.
–Yo empecé a ser alguien en la cárcel.
Repetirá, la voz suave, educada, pero las manos con temblor y el soplo de tabaco. Entonces le preguntaré cómo fue la llegada de un chico rico de Belgrano a la cárcel más bruta de un país muy bruto; le preguntaré, en realidad, si su miedo principal no era cómo hacer para que no se lo cogieran, y él me dirá que no: que cuando entró lo encerraron en una celda de aislamiento y lo dejaron meses a disposición de unos señores de inteligencia del Ejército que lo interrogaban –que lo mataban a golpes– para que les contara qué negocios tenía la empresa de su padre con la Marina y su ínclito jefe, el almirante Eduardo Emilio Massera. Y que en esos días le pegaron tanto, lo maltrataban tanto, y que él de puro animal se resistía:
–Lo más trágico es que me interrogaban por cosas que no tenía ni idea, era la pura desesperación del Ejército por saber los negocios que había hecho la gente de la Armada con mi familia. Los primeros días me venían a buscar y yo lloraba, gritaba, me escondía en un rincón; los tipos me agarraban, me llevaban, y cuando me devolvían me tiraban a la celda de castigo estaba reventado, me despertaba horas después. Pero a los 15 o 10 días ya venían y me peleaba contra los guardias. Alguna mano ponía, porque sabía que me iban a poner. Y para sacarme de la celda tenían que venir en serio, eh… Me acuerdo que lo más doloroso, lo más duro era la espera, cuando pensás cuándo te van a venir a buscar: ésa es aterradora.
Pero ahora sabe, dirá, que esas torturas lo salvaron: cuando lo bajaron al pabellón general ya se había ganado una fama de ser un tipo duro.
–Con todas esas palizas, a los tres meses yo ya era un perro de pelea. Y cuando me bajan al pabellón me tiran en el peor, pensando que yo tenía que jugar el papel de víctima, lo lógico para uno que venía de ser acusado de parricidio, encima a esa edad y sin experiencia. Y al día siguiente, cuando se abren las rejas y yo pienso acá a pelear, pasa uno y me deja un pulóver, pasa otro y me deja un jabón, me había hecho un nombre. Y fue así. En los años que estuve, nunca puse las manos atrás, ni la cabeza gacha: ni por puta se me hubiese ocurrido. A la mañana sonaba el silbato en el pabellón y tenías que levantarte, armar la cama, ordenar todo y poner la mano afuera de la reja para el recuento. Yo estaba acostado. ¿Qué hace ahí? ¡Andá a la concha de tu madre, estoy durmiendo!, le decía. Entraba la requisa, quilombo, palo, quejas, expedientes. Yo batí el record de días castigado. Hasta que llegó un momento en que uno decía che, Schoklender no se quiere levantar. Y bué, déjalo, le decían. Llegó un momento en que era inmanejable. Y llegué a manejar media cárcel de Caseros y media cárcel de Devoto. Hasta los guardias laburaban para mí. Monté una imprenta enorme en la cárcel, donde hacíamos apuntes para la universidad y los guardias traían los carros llenos de papel, laburaban los presos comunes, los policías, los menores. Y armamos un centro de investigación informática. Y desesamblé el formateo de disquete de Microsoft, el lenguaje binario y lo transformé en lenguaje de computación y publiqué todo el programa, fui uno de los primeros hackers, la Asociación de Programadores Libres.
En la cárcel, también, Schoklender se recibió de abogado y de psicólogo, dejó sociología a falta de dos o tres materias, terminó un diploma en teología, y conoció a unos presos chilenos, militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, que le hicieron entender algo de lo que le pasaba:
–Ahí es donde empiezo hacer un click, en medio de toda esta locura que estaba viviendo, en medio de esa represión. Ahí empecé a entender que todo eso no tenía que ver que el guardia fuera malo sino con un sistema que reproduce este tipo de consecuencia. Que el hecho de que la inmensa mayoría de los que estaban en la cárcel fueran pobres y analfabetos no era porque los pobres y analfabetos fueran malos. Yo siempre leí muchísimo de chico, me apasionaba la lectura; ahí empecé con la lectura política.
–¿Qué leías?
–Por supuesto todo Marx y Engels, todo Mao, el libro verde de Kadafi, todo material político. Ya era la democracia entre comillas y circulaba todo. Antes, me acuerdo, en el pabellón, si queríamos escribir algo, lo escribíamos en formato de poesía. Si te los guardias te lo veían decías esto es poesía, y ellos ah, poesía, no pasa nada.
Dice, y habla de García Lorca, de cómo lo leyó y releyó y sigue releyendo. Y le pregunto qué era lo que más extrañaba cuando estaba en la cárcel y él dice que la soledad: baja la voz, baja los ojos y dice que lo que más extrañaba era la soledad y yo le digo que claro, que debe ser dura la soledad, tanto tiempo en la cárcel y él que no, que la soledad era lo que extrañaba, lo que le faltaba, decidir estar solo y poder estar solo, dice, y yo que pongo cara de que entiendo y le digo que entiendo, sí, claro, te entiendo, pero entiendo sobre todo que hay cosas que uno no entiende si no te las dice alguien que las ha visto desde el otro lado. Y que muy de vez en cuando uno se topa con alguien que ha estado tan del otro lado como él.
–La cárcel no es el encierro. La cárcel es la convivencia forzada con gente que vos no elegís. Ése es el verdadero encierro, la verdadera pérdida de la libertad. La pérdida de libertad física, ambulatoria, pesa, duele, pero lo peor es no poder sentarte a escribir o leer tranquilo, pensar, hacer música, tener tu espacio de intimidad, de reflexión. Eso es lo que te parte: no poder estar solo. Y tener que vivir alerta porque siempre hay otros, un entorno muy agresivo, aunque yo ya no necesitaba pelear porque ya los paraba con la mirada. Ésa era la verdadera cárcel.
Sergio Schoklender se había acostumbrado a la prisión: era su vida. Le quedaban unos diez años de condena y no pensaba hacer nada para acortarlos: “la posibilidad de la libertad era algo que había guardado en un cajón y cerrado con llave”, dice en su libro, y me dice que lo dice porque no quería cumplir con ninguna de las condiciones que el servicio penitenciario trataba de imponerle para rebajarle la pena: que no quería someterse, y si el precio eran años de cárcel, estaba dispuesto a pagarlo.
–La idea era hacerme bajar la cabeza, y yo no quería bajar la cabeza; entonces no te vas a poder ir más, me decían. Bueno, entonces no me voy más. Para mí la pelea era pelear donde estaba.
Hasta que, un día, llegó a visitarlo una señora.
–Alguna vez dijiste que cuando conociste a Hebe de Bonafini fue una fascinación inmediata…
Es difícil exagerar la importancia de las Madres de Plaza de Mayo en el imaginario argentino. Durante muchos años fueron las heroínas intachables, las mujeres perfectas, el símbolo de todo lo que los demás tendríamos que haber hecho pero no, lo que tendríamos que haber sido y nunca fuimos. Eso, las Madres, y Hebe Pastor de Bonafini es la Madre por antonomasia.
–Imaginate lo que fue tenerla ahí, que ella me quisiera conocer, me diera bola.
Me dice ahora Schoklender, fuma y fuma, y me ofrece otro café. El play room es luminoso, grande, bien dotado: un flipper de verdad, una rockola, el futbolín, los cuadros pop en las paredes. Debe ser para el hijo, pero las máquinas de diversión son fantasmas del padre, de un señor que nació en los cincuentas –y no de un chico del 2000.
–¿Y qué le habrá atraído a ella de vos?
–Creo que la rebeldía. Encontrarse con un tipo que no se doblegaba ante nada. Todo el tiempo puteando, peleando todo el tiempo. Y en esa época políticamente yo era un cuadro político revolucionario formado, faltaba el fusil y estaba todo.
Bonafini lo visitaba dos veces por semana, le llevaba sus platos a la cárcel; hacia 1993 lo convenció de que podía tener una vida afuera –y Sergio Schoklender pidió los beneficios que le correspondían: primero empezó a salir durante el día y por fin, en 1995, tras más de 14 años de cárcel, con dos tercios cumplidos, volvió a la libertad. Entre los informes que lo ayudaron a salir estaba el de la doctora Viviana Sala; tiempo después se casarían.
–¿Y en esos primeros encuentros con Hebe alguna vez hablaron del parricidio?
Le pregunto, ahora, tono grave: si él, preso por matar a sus padres, habló de su delito con esa mujer que el mundo conoce por su búsqueda de los asesinos de sus hijos. Schoklender baja la voz, baja la cabeza: estoy pasándome algún límite.
–No.
Dice, y no dice nada más. Hay un silencio. Yo le digo que él sabrá mejor que nadie que resultaba muy extraño ese encuentro entre alguien que peleó por sus hijos con alguien que mató a los padres, y él repite como si no me hubiera oído:
–No, nunca. Nunca fue un tema que habláramos. Jamás me lo preguntó.
–¿Y vos qué pensás?
–Nada, no tenía que ver con eso. Tenía que ver con que se encontraba con alguien en quien podía confiar. Que ponía todo lo que tenía al servicio de ella, que le explicaba las cosas, que trataba de darle coherencia a un discurso muy lleno de baches. Y así ayudé a construir un mito, a sostener un mito. Y bueno, después los mitos se te caen encima. Los ídolos tienen pies de barro y siempre se caen; el problema es cuando se te caen encima.
Dice, amargo. Pero, para eso, entonces, todavía le faltaban quince años.
Cuando salió de la cárcel, Sergio Schoklender se transformó en el ladero más persistente, más inesperado, más criticado, más fiel de Hebe Pastor de Bonafini. Su actuación con las Madres de Plaza de Mayo produjo ciertos conflictos –discusiones, gente que se fue– pero también, dice, muchos beneficios.
–En el libro escribís que el proyecto que llevaban adelante con las Madres “era revolucionario. Nuestro objetivo era la revolución, la única salida lógica era la lucha armada”, decís. “En la universidad guardábamos de todo”.
–Ah, de todo. Sí, era impresionante. Teníamos de todo.
–¿Qué es de todo?
–Armas de todo tipo, pistolas, ametralladoras, granadas, plástico, lo que pidas. Visto ahora es un delirio; visto en plena época del menemismo era la única salida lógica: había que generar una resistencia. Ubicate en pleno menemismo, con toda la impunidad que tenían. Me acuerdo del lugar donde teníamos guardadas las cosas, que era un pozo en el sótano de la universidad: la ubicación precisa la conocíamos dos o tres compañeros y Hebe, y nadie más.
–¿Y si alguien le preguntara a Hebe si eso es cierto, ella diría que sí o que no?
–Nooo. Ella de eso no se va a hacer cargo ni abajo del agua… Y fue un problema enorme que, cuando se arma esta alianza con el kirchnerismo, hubo que sacar todo.
Dice, y recuerda el momento en que Hugo Chávez fue a ver a Bonafini a la sede de las Madres y le dijo que el comandante Fidel le pedía que apoyara a este presidente nuevo, casi desconocido, de quien ella había dicho, poco antes, que era “la misma mierda que todos los demás”. Y cómo ella lo escuchó y le ordenó que pidiera una audiencia en la Rosada y cómo quedó prendada por la acogida de Néstor y Cristina, y cómo todo cambió tanto desde entonces. Todo, tanto.
–Y sí, hubo que desarmar una estructura en la que habíamos estado trabajando, en la que muchos compañeros habían puesto muchas expectativas.
A partir de ese momento, las Madres de Plaza de Mayo –y, sobre todo, Hebe de Bonafini– empezaron a tener un lugar destacado en la liturgia oficial: no había acto o acontecimiento importante que no la tuviera como invitada de honor. Las Madres fueron una instancia de legitimación que el gobierno nunca desdeñaba.
–¿Pero había un plan militar? ¿Cuál era?
–La idea era mandar compañeros a formarse con las FARC en Colombia, con los zapatistas en Chiapas, y que después esos compañeros pudieran venir con alguna formación y comenzar un trabajo, digamos, foquista en algún lugar. Ese era el único modelo posible, no veíamos otra salida. Era impensable que el país se iba a recuperar en ocho años, quién se podía imaginar eso.
Yo le digo que no lo sabía, que nunca lo habría imaginado. Y que siempre me intrigó –y lo he escrito varias veces– que ningún deudo de las víctimas de la dictadura haya intentado la venganza: que la Argentina estaba llena de asesinos sueltos y que finalmente no habría sido tan difícil atacar a alguno, y que por eso me había sorprendido menos cuando leí que él, Sergio Schoklender, había planeado el secuestro de Massera.
–En 1999, 2000, teníamos todo preparado para ir a secuestrarlo: le habíamos hecho inteligencia, sabíamos cómo se movía, por dónde, teníamos todo preparado. Mi fantasía era hacer algo muy parecido a lo que después fue esa película, El secreto de sus ojos, ¿no? Lo agarrábamos y se perdía, nunca más. Yo quería que el enemigo recibiera el mensaje de lo que significaba la desaparición, que supiera cuál era la sensación de estar desaparecido, que nadie sepa si alguien está o no está, si vive, si está muerto. Decirles esto es lo que hicieron. Y encima a Massera, que era tan emblemático. Pero ahí Hebe se opuso, y al final se demostró que tenía razón, la historia le dio la razón. Después las leyes de impunidad se derogaron, un montón de milicos están presos y procesados. Pero en esos años era impensable que eso sucediera en la Argentina. Y ese viraje fue gracias a Néstor. Visto desde ahora me pregunto si, en el caso de que algunos de estos grupos delirantes, incluso el nuestro, que no pasó de ser un embrión, hubieran llegado a hacer algo, si eso no habría debilitado la posibilidad de un cambio institucional tan profundo como el que hubo.
Dice, reflexivo, y le digo que más me sorprendió que, en su libro, cuente cómo, en los años noventas, cuando se quedaban sin plata para pagar el funcionamiento de las Madres, “salían a recaudar”:
–Sí, cuando teníamos que salir a recaudar, salíamos a recaudar como en los viejos tiempos.
Dice, marcando las palabras, con un amago de sonrisa.
–¿Qué querés decir? ¿Cómo eran los viejos tiempos?
–Y, choreo. En negocios, en supermercados más bien. Tratábamos de que fuesen lugares que representaran más la concentración oligárquica, no la farmacia de la esquina.
–Pero nunca firmaron sus acciones.
–No, no. No, porque era temprano.
–¿Temprano?
–Sí, era temprano para que saliera a la luz una organización que no tenía un referente político todavía.
–A mí me impresionó leer que habías escrito eso. ¿Te imaginás los títulos de mañana o pasado: “Las Madres de Plaza de Mayo se financiaban con plata de asaltos a mano armada”?
–Pero es verdad.
Dice Sergio Schoklender, como si eso fuera todo y, por un momento, tiene una rara candidez en la mirada.
–Es verdad. Hebe lo dijo una vez en la Plaza, hace unos meses, cuando estaban los trabajadores que le reclamaban los sueldos les dijo vayan a reclamarle a Shocklender que se robó todo. Después a la semana siguiente, cuando volvieron a reclamar, les dijo yo no voy a salir a robar como Shocklender para pagarles el sueldo.
–Pero todos entendimos que lo que estaba diciendo era que le habías robado a ella, no que habías robado para ella…
–No, no, dijo yo no voy a salir a robar como Schoklender para pagarles el sueldo. Está bastante claro.
–¿Vos decís que estaba hablando de esas acciones?
–A ver… Con ella era: Hebe conseguimos la plata; bueno, yo no pregunto, no me digas nada. Pero habíamos hablado y acordado explícitamente que si algún día me pasaba algo, ella no tenía que saber nada y se tenía que despegar.
–¿Y por qué salís a decirlo ahora?
–Porque creo que es justo. Primero porque estoy pagando el haber sostenido un mito y estoy tratando de reparar algunas cosas. Porque creo que hubo muchos compañeros que se jugaron durante años para sostener esta estructura que ahora la hizo mierda, la destruyó, no quedó nada. Nos jugamos muchos por las Madres y por Hebe, pusimos el pecho en serio, no a medias.
Sergio Schoklender piensa, busca las razones –que debería haber definido de antemano. Yo le pregunto si, al decir esto, no se está autoinculpando: si no puede aparecer un juez que diga bueno, este señor dice que salió a robar, voy a investigarlo. Él me mira como si no lo hubiera imaginado y me dice que no, apenas displicente, casi cool:
–Naaa. Primero tendría que encontrar un hecho concreto… y además ya está prescripto.
–Quizá. A mí me pareció raro, como que te ponías en un lugar de mucha exposición, de cierta fragilidad al decir eso.
Entonces me mira con curiosidad, como quien ve de pronto algo, arquea las cejas, pita, sopla:
–Bueno, hay un montón de cosas que puse en el libro y después a la noche pensando me decía uy, esto mejor no lo hubiese dicho… Pero ya está, está ahí, y forma parte de la verdad y forma parte de mi vida, casi 16 años entregados ahí.
Y es entonces cuando me dice que sí, que quizá no tendría que haber dicho eso y se queda pensando y parece que está diciendo la verdad. Todo es posible.
Hace dos años, Miguel Russo le preguntó a Hebe Pastor de Bonafini “cuál era la persona más maravillosa que había conocido representando a las Madres por el mundo”. Y ella le contestó que “Evo Morales, impresionante, nadie sabe lo que es capaz de hacer. Y después, al lado de nosotros, Sergio Schoklender, un tipo entregado cien por cien a la tarea. El día, para él, tiene 30 horas, y todas laborables. Alguien que nunca quiere nada para él.” Alguien que nunca quiere nada para él, decía, subrayaba. Y contaba que, después de conocerlo en la cárcel “empecé a quererlo como un hijo, lo traje a vivir acá, a mi casa. Y es una máquina de trabajar, a la que se suma una inteligencia sin igual. Él hizo el proyecto Sueños compartidos que el gobierno tomó como propio. Estamos a punto de firmar el convenio con todas las provincias, porque nosotros no tenemos plata, entonces el gobierno tomó el proyecto pero nosotros lo que le pedimos es que sea como queremos nosotros, con escuelas, con comedores, con jardines maternales pero con gas, luz, agua y cloacas, porque no se puede construir un barrio para que esté como antes. Ya lo estamos haciendo en Tartagal. Y eso es toda una idea de Sergio”, decía, en marzo de 2009, Hebe de Bonafini.
Y, en esos días, Jorge Fontevecchia le preguntaba a Schoklender cómo definiría su relación con ella: “Es como una madre para mí: me cocina, me reta si no como, si le desordeno, si no me cuido”, dijo él. “Y además es una relación muy particular porque, junto con todo el afecto, te baja línea política desde que te despertás hasta que te acostás”.
Pero en mayo de 2011 la relación se rompió –con el ruido apropiado. Al principio, las dos partes trataron de presentarlo como una separación amistosa, de mutuo acuerdo: Schoklender decía que “renunciaba para tener más tiempo para sus proyectos personales” y Bonafini que él “estaba de viaje”. En pocos días, las acusaciones mutuas fueron escalando, y las denuncias de periodistas y diputados sobre desvíos y corrupciones y lavado de dinero; eran, además, tiempos electorales, y el gobierno empezó a preocuparse. Cierta prensa decía que el programa Sueños Compartidos había sido una estafa, una forma de desviar dineros públicos, y apuntaba a Schoklender pero también a Hebe de Bonafini. Entonces Bonafini dijo que eso era cosa de Meldorek, una empresa que ella no conocía –dijo, hasta que aparecieron fotos y videos de ella inaugurando cosas con carteles que decían Meldorek. Meldorek era, en efecto, la empresa que construía las casas para la Fundación Madres de Plaza de Mayo, y Schoklender era o es uno de sus dueños. Su capital pasó, en 2006, de 12,000 pesos a dos millones. Al principio, Schoklender dijo que la empresa no era suya; después aceptó que era uno de sus dueños.
Todo se emporcaba, y se cruzaron acusaciones de dineros sucios: que Schoklender robaba, que las Madres tenían cuentas sin declarar afuera. Ella dijo que “Sergio Schoklender es un traidor y un ladrón y un pobre tipo” y, cuando un periodista le preguntó si se iban a defender en la justicia, lo miró cual busto enfurecido y le dijo que no tenían nada de qué defenderse: “¿De qué nos van a acusar? ¿De haber dado la sangre de nuestros hijos para hacer esta patria maravillosa que tenemos?”, dijo, usando una vez más la historia y la sangre para desviar las discusiones del presente.
Él, mientras tanto, dijo que “Hebe dejó de defender principios para pasar a defender a un partido” y rechazó las acusaciones de enriquecimiento y dijo que nunca se llevó ni un peso. Y lo repite ahora:
–Yo no me llevé ni un peso. Pero sí hubo plata que se usó para gastos de la Fundación, ordenados por las Madres. Es el sistema que te decía, de cómo funciona la política. Yo, aparte de construir, con esa plata tenía que mantener a las Madres, los actos partidarios, los afiches, los caprichos de Hebe, los caprichos de su hija, las casa de su hija, los centros culturales, la radio, la universidad de las Madres, los viajes, los choferes, la camioneta… Tenía que hacer milagros.
Tiempo después, ahora, Schoklender dirá que la pelea vino porque estaban dejando de renovar los contratos y había 6,500 familias que se iban quedando sin trabajo.
–Y yo lo planteo, insisto, pero veo que no pasa nada, todo se demora. Entonces Hebe me dice que si no se renovaban los contratos era porque Cristina no quería.
Dice, entorna los ojitos. Schoklender tiene los ojos achinados, los entorna como si ver fuera un trabajo duro. Y dice que “todo empezó a arruinarse con la muerte de Néstor”.
–Acá hubo un antes y un después con Néstor. Néstor era el tipo que siempre tenía una puerta de atrás por dónde entrar en cada ministerio. Es decir, de pronto estaba el ministro, pero él designaba un subsecretario para tal área que le respondía totalmente, que le servía para controlar el asunto. Entonces nosotros le mandábamos a decir mirá, nos están cagando, no nos firman, no nos redeterminan los precios, tenemos que echar gente, y él levantaba un teléfono y al día siguiente aparecían los nuevos contratos firmados. Mi relación no era directamente con él, mi relación era a través de Zanini. Pero cualquier cosa que yo le hacía llegar, él automáticamente la recibía y lo resolvía. No porque me quisiera, sino porque realmente creía en el proyecto. Por eso cuando Cristina comienza a gobernar, se nos corta un interlocutor. Y cuando Néstor muere, Cristina pasó tres meses sin saber dónde mierda estaba parada. Lo único que tenía eran unas breves apariciones públicas para ver cómo le recortaban el paso a Aníbal y a Alicia, que habían hecho una alianza muy fuerte. Y con unas depresiones muy grandes, que no sabían cómo levantarla, días enteros llorando. Curiosamente reaccionaba más por la bronca, cuando le decían mirá que fulano está haciendo tal cosa, ahí juntaba fuerzas y salía adelante. Su pequeño entorno de interlocutores eran Zanini, Parrili, de Vido, Nilda Garré, pero en todos los ministerios las segundas líneas de Néstor no le respondían ni al ministro ni a ella. Y en esa situación se producen los mayores descalabros. No nos pagaban, nos encontramos con todo tipo de obstáculos. Envidias, peleas de poder, gente que sentía que nuestra forma de trabajar los dejaba en descubierto…
Dice Schoklender, y que por eso decidieron cargárselo: porque con su trabajo dejaba en evidencia los márgenes enormes que muchos sacan, y la mala calidad de las rutas o las escuelas o las casas que construyen, y que por eso y porque no pagaba los retornos acostumbrados se empezó a poner en contra a mucha gente.
–Es que nuestras obras eran de primera calidad y costaban la mitad; con eso les estaba tocando el culo a muchos. Y no pagaba sobreprecios, no pagaba coimas. Ahora me dicen que yo tendría que ser más realista y algo tendría que haber repartido. ¡Pero qué iba a repartir si todo lo que sobraba tenía que sostener todo el resto!
Y que, para colmo, dice, organizaban pobres, dice:
–Cuando nosotros trabajábamos en los barrios más marginales, veías esa transformación del hombre y esa mujer que venía del sometimiento, de la prostitución, del analfabetismo, de la explotación y el abandono y vos no los extraditabas detrás del paisaje, sino que los ayudabas a seguir creciendo, y transformabas su realidad cotidiana. Y, después hacerlos volver para atrás es muy difícil. Yo no apostaba a esos trabajadores, yo apostaba a los hijos de estos trabajadores que habían podido ver a sus padres con otra realidad y que iban a ser capaces de pensar qué modelo de transformación era necesario para que esto continuara. Y Néstor valoró este proyecto, lo reconoció, entendía el impacto que iba a tener. A Néstor no lo asustaba que fuesen 10 mil, 20 mil trabajadores organizados. A Cristina sí, y ni hablar al entorno de la dirigencia kirchnerista. Y ese crecimiento político y ese nivel de organización asustó a muchos, y yo no tenía miedo de decirle a nadie lo que hubiera que decirle y de pelear por el proyecto con quien fuera. Así que alguna gente se dejó convencer de que sin mí todo iba ser igual pero mejor, y se vino la noche.
–¿Y por qué decís que a Cristina la asustaron esos trabajadores organizados?
–Porque Cristina se maneja con otros parámetros. Yo creo que la primera vez que Cristina vio un pobre fue con las obras de la Fundación. La primera vez que la abrazaron los trabajadores fue cuando fue a las villas con Hebe a inaugurar una obra. Me acuerdo que el entorno, la seguridad, los secretarios estaban aterrados, y ella se animó, así, tímidamente, y vos la veías que era la primera vez que estaba rodeada de esa intimidad de gente transpirada, con cascos, ropa de trabajo, hombres y mujeres que la abrazaban y le traían un regalito, y vos la veías que no era lo suyo.
Y que por todo eso, dice, y las peleas y las envidias y las apetencias de poder, terminaron por cargárselo. Es una historia. Hay otras: cada cual cuenta una.
Así que en pocos días Sergio Schoklender se peleó con su madre adoptiva y con su hermano de sangre, Pablo –que colaboraba con él en la Fundación–, y quedó en el centro de un proceso judicial. Y quedó, sobre todo, un poco solo.
-De alguna manera me lo tengo merecido, siento, ¿no?
–¿Qué?
–Este cachetazo que ella me da. Mi esposa, mi ex esposa, siempre me decía Sergio, Hebe se lo hace a todos, algún día te lo va a hacer a vos. Ella peleaba mucho para que nuestro hijo, Alejandro, no se acercara tanto a ella, porque algún día lo iba a repudiar, me decía, iba a ser muy doloroso para él. Y yo le decía es imposible, es su nieto, lo adora, la abuela soñada de cualquier nieto. Y era abue y se llamaban, hablaban, por lo menos una vez por mes él se quedaba en la casa de ella. Y de la noche a la mañana fue el repudio más absoluto, el desconocimiento, un momento tan doloroso: quince años de mi vida puestos ahí a pleno. Fueron quince años de mi vida que si hacía falta pagar la luz salíamos con un fierro en la cintura a buscar plata para sostener lo que las Madres necesitaban. Y de la noche a la mañana, un cachetazo en la cara, diciéndome…
Dice, y se calla. Dice diciéndome y no quiere decir traidor, ladrón, pobre tipo. Dice diciéndome y se calla.
–Pero esta misma situación yo antes la viví y se la toleré y me callé frente a infinidad de compañeros que pasaron por la vida de Hebe y que después por algún problema de protagonismo o de cartel o de capricho o de que en una marcha le habían hecho una nota a él y no a ella terminaron radiados y repudiados, después de dejar años de su vida ahí. Y frente a muchas de estas situaciones, yo tampoco fui capaz de levantar la voz y poner un límite firme. Y hoy me pasa lo que les pasó a tantos.
Schoklender mira el cigarrillo, la mano que le tiembla, y dice que de la noche a la mañana recibió ese cachetazo que le hizo entender que él no era, como creía, distinto: cualquier psicólogo hablaría de la herida narcisística y de ciertos mecanismos de defensa. Yo no, pero sí de que es duro cuando te pasan esas cosas que uno cree que sólo les pasan a los otros –morirse, por ejemplo.
–Sí, uno siempre piensa que es distinto y, de pronto, te ves en ese lugar donde habías visto pasar a tantos en la vida de Hebe, y ves que sos uno más de todos esos...
Dice, melancólico. Siempre es duro ser uno más.
De todos esos.
Le ofrezco un puro: me traje un par de puros, pensando que si la charla se hacía larga le iba a ofrecer uno: siempre es bueno compartir algún humo. Schoklender lo mira con interés, como pensando en algo que quizá no me cuente. En el piso de abajo su hijo juega a la play; Schoklender está preocupado porque tendría que ocuparse de que estudiara matemáticas –y su mujer ex mujer le puede reprochar que no lo haga. Suena el teléfono, habla con alguien que le pide algo, le dice que sí pero no todavía; cuando cuelga le pregunto por qué cree que ella –con decir ella alcanza– hace las cosas que él dice que hace.
–Ella logró llegar a un lugar de reconocimiento de la dirigencia política, y a caminar por lugares por donde jamás se hubiese imaginado. Que entre a la Casa de Gobierno y que Néstor, Cristina, los ministros la inviten personalmente a todos los actos públicos... Me acuerdo cuando vino el de los Emiratos Árabes yo le decía Hebe, mirá que éste es un esclavista, es un hijo de puta. No, no, Cristina me invitó, yo tengo que ir, decía. Ella siempre fue muy susceptible a la adulación. Así fue como se rodeó de toda una banda de parásitos aduladores, así fue expulsando a todas las Madres capaces de cuestionarle algo y terminó monopolizando la imagen de la Madres de Plaza de Mayo, así fue incapaz de sostener a HIJOS dentro de Madres, a ex Detenidos, a Familiares, o a Abuelas, o de valorar otras formas de lucha. Terminó rodeada de obsecuentes, y pasó de ser la mujer que viajaba todos los días en colectivo hasta la Plata a ser la mujer que si no viaja en primera, no te viaja. Hebe terminó tercer grado nada más, y pasó a ser una mujer que leía tres libros por día, se nutría. En una formación donde yo colaboré un poco, pero una formación muy despareja, donde te decía estos negros de mierda que se vayan a mendigar a otra parte; uy, que no te escuchen. O armarse una ensalada entre lo que era la defensa del pueblo palestino y la defensa de Hezbollah o Al Qaeda o el antisemitismo y, entonces terminaba hablando del judío de mierda.
–“Hebe era una mujer muy primitiva, de muy poca educación. Tenía muchas flaquezas humanas y yo era una máquina de tapar sus baches: había decidido sostener esa imagen falsa”, decís en el libro.
–Cuando me voy encontrando con esta realidad de ella, ya era mucho lo que había hecho. Habíamos organizado una biblioteca, la universidad, el centro cultural, la radio, un montón de cosas que me parecían valiosas. Me acuerdo que con Viviana vivíamos en un departamento atrás de esta casa, y lo hipotecamos para poder pagarles los viajes a declarar en la Audiencia Nacional con Garzón. Porque Hebe a eso no le daba bola a eso, porque no lo entendía, no lo sabía. Pero vos fíjate que de ahí salieron cosas como la detención de Pinochet. Y después lanzamos el proyecto de la construcción...
Sueños Compartidos empezó en 2006: un programa de construcción de viviendas populares con un par de características distintivas. Por un lado, la decisión de contratar a pobladores pobres de las zonas donde trabajaban:
–No sabés lo que fue para mí la satisfacción de ver a esas 6,500 familias rescatadas de la marginalidad más absoluta. Vos pensá que para el 90% de esos trabajadores era el primer trabajo formal que habían tenido en su vida, gente totalmente indocumentada, que por primera vez pasó a ser ciudadana cuando le tramitamos su DNI, después el cuit, después un recibo de sueldo, que los sacamos de la calle, de cartonear o de andar juntando basura o de andar vendiendo droga o estar en la prostitución o de ser carne de estas organizaciones sociales entre comillas, de vivir del plancito, en los micros para los actos, como único trabajo. Que les dimos dignidad, les dimos alfabetización, un oficio... Y de la noche a la mañana, ¡pum!, toda esa gente que trabajaba con nosotros se quedó colgada de la brocha, pataleando en el aire. Esa gente no tiene red. Nosotros sí, nosotros vamos a sobrevivir, de alguna manera vamos a seguir. Pero ellos …
Por otro lado, dice después, está el sistema de construcción, su gran orgullo, que les permite trabajar rápido y bien, construir casas mejores y mucho más baratas.
–Y bueno, el precio para seguir adelante era sostener ese mito. Si vos querés, era tratar de darle un sentido más actual y más coherente a la lucha por los derechos humanos. Tratar de utilizar la potencia que tenía el símbolo para construir algo, no para destruir todo el tiempo. Y el precio era sostenerla a Hebe. Y qué sé yo, hicimos mucho. ¿Está bien, está mal? No sé. Hemos hecho cosas increíbles, he compartido con ella vivencias increíbles. Pero por otro lado, ¿cuánto de eso era verdad? No sé. Ahora no lo sé.
Cuando estalló el escándalo la estrategia del gobierno fue la más simple: correrse de un escenario incómodo y presentar todo el asunto como la lógica traición del parricida. Para eso tenían que olvidarse de que el parricida había sido, durante años, un invitado permanente. Y el parricida puteaba pero, en esa discusión, ¿a quién le creerían más personas, a la Gran Madre o al Asesino de la Suya?
–Es muy menor, pero me llamó la atención que en tu libro dijeras que los 30 mil desaparecidos en realidad fueron 15 mil, porque…
Le digo, y me interrumpe, atropellado:
–Eso es lo que me contaba ella, no lo dije yo. Ella me lo contaba como secreto, no sé, estábamos reunidas con otras madres y entonces como la CONADEP dijo 15 mil yo salí a decir que eran 30 mil, dijo, y 30 mil, y 30 mil, y quedó 30 mil. Da lo mismo que sean 30 mil o uno, es obvio que uno solo es demasiado. Pero ella terminaba siendo la primera que había ido a la plaza, la que sabía esto y lo otro, la que te marcaba las fechas, la cantidad de los desaparecidos, quiénes eran buenos y quiénes eran malos, quiénes eran traidores y quiénes no… Siempre primereando, se enfermaba si veía que le ocupaban el escenario. La postulación de Estela de Carlotto para premio Nobel la puso verde, no sabés cómo estaba...
Sergio Schoklender sabe que no le resulta fácil que le crean. O, mejor dicho: fácil que no le crean. No se engaña: sabe quién es –para millones de argentinos. Es rara esa combinación de hombre duro, pesado, que puede jactarse de sus peleas en la cárcel o un asalto pero que sabe, al mismo tiempo, que tiene límites fuertes, una debilidad muy clara. Aún en sus mejores momentos, cuando Hebe de Bonafini lo impulsaba a tener más protagonismo en los actos de las Madres, él se negaba:
–Yo siempre jugué de monje negro, porque entendía que no sumaba, que ella sola ya se ocupaba de hacer vulnerables a las Madres. Hebe podría haber sido prenda de unión de la dirigencia política argentina en determinado momento, o por lo menos de todos los sectores progresistas. Bajo el pañuelo de las Madres, ella podría haber hecho la gran convocatoria. Y en cambio fue la gran convocatoria de sí misma.
Tenía razón: su mujer ex mujer sube a preguntarle por qué no se ocupó de que su hijo estudiara matemáticas en lugar de jugar con la play; Schoklender le contesta tímido, le pide disculpas. Después prepara más café, seguimos, en el humo de los puros:
–A mí ya de por sí me pegaban por el tema de parricida, de asesino. Si encima yo aparecía como la voz de las Madres, les iban a pegar más. De hecho hubo madres que se fueron porque estaba yo, es una realidad. Si ya con los exabruptos de Hebe alcanzaba para que le pegaran a las Madres. ¿Cuántas veces las Madres se han comido críticas por eso? Si encima la cara visible era Sergio Shocklender… bueno, era pesado. Tampoco era un lugar que me gustara. Jamás tuve esas aspiraciones. A mi dejame con las experimentaciones, laburo con los barrios, las villas, organizar. Yo creo que puedo generar las condiciones para que otros sean los protagonistas a futuro. Soy un idealista en ese sentido, creo que podemos construir un mundo distinto para dejarle a mi hijo, una herencia, un proyecto. Pero con lo otro no me siento cómodo.
Yo tampoco: le tengo que preguntar, de algún modo, por el asesinato de sus padres. Ya es hora. Pero no sé cómo: me da pudor, no veo por qué tendría derecho –yo, cualquiera– a preguntar cosas como ésa. Y sin embargo no puedo no hacerlo. Intento, por el momento, formas muy laterales:
–¿Y cómo es cargar con esa historia? La sensación de que todos tus compatriotas te piensan primero como un tipo que mató a los padres, digo, más allá de que lo que haya pasado...
–Pesado, muy pesado. En alguna época yo vivía tratando de convencer a todo el mundo de que era bueno. Hasta que dije bué, más vale hago lo que se me ocurre, y a otra cosa. Pero es pesado, en cualquier momento te podías encontrar con alguien que te podía rajar una puteada...
–Pero, digo, más allá de la cuestión pública, de estar delante de gente que te puede decir esto o lo otro, ¿para vos, frente a vos mismo, cómo es cargar con todo eso?
Su voz se va haciendo cada vez más oscura, grave, baja. Una mano en la frente, la otra en el cigarro, y dice que es pesado, pesado, y va a seguir siendo pesado hasta el último día de su vida –y creo que lo dice en serio. Que habla en serio.
–Muy duro. No desaparece, ni va a desaparecer nunca. Siempre hay una cosa reparadora en uno, de querer dejar algo mejor para el futuro, ayudar, hacer el bien, sentir que tenés una deuda con la humanidad, con la vida, que no se va a ir nunca. Pero bueno, qué sé yo…
Dice, y espanta con la mano. Debe ser espantoso tener que volver –no tener más remedio que volver– una y otra vez a esas mismas dos horas, a un momento que, desde hace 30 años, te marca la vida: que, por más que hagas, sigue siendo lo que te define. Yo sigo dando vueltas:
–Estuve leyendo sobre la muerte de tus padres. Hay cosas muy raras. ¿Es verdad que quisiste huir a caballo?
Schoklender me mira seco, para dejar las cosas claras. Me pregunto si así miraba en Devoto, en Caseros:
–De toda esa historia, toda esa parte, yo no hablo
Y después, para suavizar el corte brusco: que no habla porque es muy doloroso. Se oye, al fondo, el ruido de unos pasos subiendo la escalera.
Su mujer ex mujer llega entre dos pacientes, hablamos de pavadas. Sergio Schoklender disfruta el puro, lo chupetea, lo mira; después ella se va. En su libro, él dice que “todo entrevistador tiene su precio”; yo le pregunto cuándo me va a pagar el mío. Se ríe: reírse suele ser una salida. Pero Schoklender cree saber que los medios argentinos “viven de la extorsión y de la compra de los espacios por parte de la dirigencia política”.
–Todos tienen que aportar para que no hablen mal de ellos. Si vos sos gobernador o intendente de una ciudad grande y no aportaste tu cuota mensual, mañana salen artículos pegándote o, mejor dicho: mostrando la realidad de tu provincia, escrachándote a los cuatro vientos. Solo para que no te mencionen, tenés que pagar. Y eso lo aprendí tarde, eh. Yo cuando empecé en esto era el tipo más ingenuo del planeta, no conocía nada. Yo me acuerdo de estar con alguna consultora, por ahí Doris Capurro, que está como una gran asesora de Cristina, y escuchar que la llaman por teléfono y cómo, ¿todavía no te llegó lo de este mes? Ah, esperá que ya lo llamo, y llamar al gobernador tal para decirle que no había mandado la cuota para el medio tal del aporte mensual de publicidad oficial… Eso es para que no hablen mal. Si vos además querés que hablen bien, y empezar a existir en el imaginario popular, ya es otro precio distinto. Dos líneas en un diario, donde se mezcla la necesidad de este modo de hacer política con el narcisismo que todos tienen, son precios altos. Esas dos líneas son carísimas. Y así es, en general, el tipo de periodistas y de prensa que tenemos.
–Sin embargo, cuando las Madres hicieron aquel “juicio ético a los periodistas” dijiste que no estabas muy de acuerdo.
–Yo no estaba de acuerdo en esas movidas de Hebe. Eran medidas consensuadas con Mariotto para pegarle a tal grupo, al grupo Clarín, a fulano o mengano, y aprovecharlo como una tribuna para salir en defensa de la ley de Medios y en contra de fulano de tal, y no una reivindicación de otro modo de hacer periodismo y de hacer justicia. Y esta cosa indiscriminada de Hebe de son todos una mierda, no sumaba nada. Pero era su manera, ella siempre redoblaba la apuesta. Por supuesto desde el gobierno la alentaban, le daban manija. Cuando la llamaban y le decían Néstor y Cristina te vieron, se emocionaron, se les caían las lágrimas con lo que decías, te podés imaginar que ella se hinchaba como un pato. Y al día siguiente, quién carajo le pone el bozal…. Seguía diciendo boludeces.
–Decías que Néstor era el que alineaba los medios.
–Néstor era el que los llamaba y les decía déjate de joder con este tema porque te corto las patas, te saco la pauta oficial y además te volteo tres empresas.
–¿A Clarín?
–A Clarín, a La Nación, a Haddad, todos los medios. En el caso de Cristina es distinto. Porque Néstor te utilizaba la caja más el poder político. Cristina delegó todo eso en Abal Medina, y él maneja con pauta: te retraso los pagos, te libero los pagos. Pero no es lo mismo Abal Medina que Néstor, claro. Hoy verlo como jefe de gabinete es un escenario trágico, al 2015, porque no veo recambio. Te pueden construir un candidato mediáticamente todavía, pero no hay una generación política y una organización. No hay debate de ideas. No hay un proyecto de país.
–Bueno, hay una generación que se plantea como el recambio para 2015. Los muchachos de la Cámpora…
Le digo, porque en su libro dice que son “montón de yuppies que quieren tener su oficina, una secretaria con minifalda, auto con chofer y sueldos disparatados”. Schoklender se exalta y dice que son pendejos que no tienen la más puta idea de nada. Violeta, la perra, quiere que le tiren la pelota, ladra, salta.
–Son pendejos que no tienen la más puta idea de nada, que no tienen historia de militancia. Son pendejos que lo único que les interesa es garantizarse un sueldo, tener un pequeño séquito y se matan por tener más puestos para repartir y tener gente a su cargo. Esa es la política que nos están dejando para el 2015. El problema no es el hoy, el problema es que no hay una construcción política y una apuesta a largo plazo en este país. Son tantas las miserias que no hay políticas a largo plazo. No hay un plan estratégico, no hay un plan quinquenal; te la dibujan, pero la realidad es que sobrevivimos porque somos un país increíblemente rico, 40 millones de gatos locos y porque veníamos de una devaluación salvaje. Pero no hay un proyecto de país que nos convoque y que nos una a todos, no hay una propuesta. Nunca Cristina –ni Néstor– se levantaron a decir esto es lo que queremos en educación, en salud, en vivienda, esta es la propuesta, tenemos que generar un consenso en esta dirección.
Pero Néstor, dice, fue un tipo con unos huevos como ninguno, capaz de enfrentarse a los grandes grupos, el tipo al que le debemos no estar en el ALCA, el que le dio impulso a la alianza con Brasil, que le dio dignidad a la política internacional argentina, que le hizo frente al Fondo Monetario Internacional.
–No, los méritos de Néstor son incontables, con todos sus defectos como ser humano y de su modo de hacer política.
Y que Néstor, otra vez, tenía unos huevos así de grandes y pudo hacer tanto aunque, por supuesto, insiste, él también estaba metido en todo este kilombo.
–¿Qué querés decir, metido en todo este kilombo?
–A Néstor no se le escapaba nada. Néstor estaba al tanto de todo. Él arranca de menos diez, sin un caudal político propio, sin recursos, sin estructura. Vos en cada lugar donde ibas te encontrabas con funcionarios que habían estado con Menem, o Duhalde y ahora son kirchneristas. Es el caso como el Vasco, el intendente de Exaltación de la Cruz. Yo le pregunté un día pero vos Vasco al final con quién estas. Y el tipo decía yo soy peronista, yo estuve con Menem, con Duhalde y con Néstor; yo soy peronista, decía.
–¿Vos decís que el sistema de corrupción estaba manejado por Kirchner también?
–Néstor les requería a todos ellos caja, no para el lucro personal sino para el mantenimiento de toda esta estructura y de las organizaciones sociales. Estas organizaciones que fueron punta de lanza, los de D’Elia, los Pérsico, hasta Castells. Todos recibían, todos pasan por caja. No digo que se hayan enriquecido a modo personal, pero toda esta estructura clientelar que arman necesitaban financiarla. Y para eso Néstor les pedía a todos, por supuesto, y si yo te pido a vos que separés tanta guita...
Categoría: Entrevistas
Publicado por: victor.nomberto
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Lula
Por Carlos Manuel Ferráez Matus
El ex presidente de Brasil contó durante su visita a Colombia detalles de la política social que hoy es ejemplo en el mundo. Le recomendó a Colombia no dejar en manos de intermediarios la administración de los recursos públicos.
A Luiz Inácio Lula da Silva no se le olvida que lo que hizo el primer día de su gestión como presidente de Brasil fue reunir a todos sus ministros, subirlos a un avión y llevarlos a los lugares más pobres del país. Quería que el presidente del Banco Central o su ministro de Hacienda “vieran a ese país que no se queja, que no hace manifestaciones, pero que está ahí, que es real y verdadero. Eso quizá haya ayudado a cambiar las cosas”.
Da Silva conocía muy bien esos sectores. Salió de una de esas zonas donde es común que los niños vayan a la cama sin comer o pasen un domingo sin almuerzo. “Conocí el pan por primera vez a los 7 años –recordó el ex mandatario–. Hasta esa edad, el café que me tomaba por la mañana era con harina de yuca. Sé que es la desesperación de una madre que está delante de un fogón sin gas y sin lo más elemental para hacer una comida para sus hijos”.
Durante su visita al país, el ex presidente de Brasil compartió no sólo su historia de vida, sino los resultados de su política social que sacó a 28’000,000 de brasileros de la pobreza y que redujo drásticamente los niveles de desnutrición y des escolarización de los niños y jóvenes de su país.
Brasil es una de las diez economías más importantes del mundo, pero para Lula esto de poco ayuda si no hay democracia ni políticas de distribución del crecimiento para evitar que el dinero siga en manos de pocos “y el pueblo siga pobre y desnutrido”.
“Cuando empecé mi gobierno, el 10 por ciento de la población más rica cogía la mitad del dinero del país y le dejaban a los más pobres apenas el 10 por ciento”, recordó el ex mandatario quien logró cambiar estas cifras aumentando el salario mínimo en un 62 por ciento en cinco años, aún con voces en contra que le advertían que lo único que lograría era el crecimiento de la inflación. “Y la inflación no aumentó”, dice ahora con satisfacción. Esta sola decisión sacó a millones de brasileros de la pobreza. Es más, asegura que con la crisis del 2008 Brasil salió adelante gracias a esta población. “El consumo creció siete veces más, sobre todo en los sectores populares. Los pobres comenzaron a ser tratados como ciudadanos”.
Para Luiz Inácio Lula da Silva hubo varias estrategias clave para lograr los resultados. Una fue bancarizar la población pobre: en un año 45’000,000 de brasileros tenían cuentas bancarias activas, y esto ayudó a hacer viable la segunda estrategia: no dejarles a intermediarios la administración ni la entrega de estos recursos públicos.
“No creo que deba existir la figura del intermediario, porque la mitad de la plata se queda con él. En Brasil las personas que reciben beneficios del gobierno no tienen contacto con intermediarios. Reciben una tarjeta magnética con la que puede ir al banco y sacar el dinero. Eso es Sagrado”, recalcó el ex presidente. Y una tercera estrategia que garantiza el éxito es tener registros de calidad y hacer seguimiento a los programas y beneficiarios.
Equipos del gobierno viajaron a lugares remotos en donde encontraron habitantes que ni siquiera tenían actas de nacimiento; eran ciudadanos que no existían. Ellos son hoy beneficiarios del programa bolsa familia, que entrega tarjetas a las mujeres del hogar para que cuenten con el dinero para la alimentación y la educación de su familia. “Son 13 millones de tarjetas. Las personas van al banco y no les deben favores a alcaldes ni a gobernadores ni al presidente.
Me decían que estaba desperdiciando el dinero, que estaba creando vagabundos que no trabajaban. Había personas que criticaban que los pobres compraran lápices o zapatos para los niños y no comida. Eso es fácil decirlo para alguien que los tiene, pero no para los que nunca lo han tenido. Quienes nunca han pasado hambre ni necesidades no saben qué son 80 dólares en manos de una madre de familia”.
Combatir el hambre fue una prioridad del gobierno de Lula da Silva, al punto de crear un ministerio dedicado exclusivamente para esta tarea. En seis años la desnutrición de Brasil se redujo un 73 por ciento y la mortalidad infantil en un 45 por ciento.
La política es ejemplo en el mundo. Esta apuesta incluye restaurantes populares, programas de lactancia materna, promoción de la agricultura familiar, distribución de alimentos a los más pobres, la entrega de microcréditos y fomento de la economía local a través de la compra al pequeño productor para abastecer los programas de alimentación del gobierno, entre otros.
“La garantía para la buena alimentación de la población debería ser la prioridad de todos los hombres públicos y de los ciudadanos de buena voluntad. No es normal –dijo– que un gobernante del mundo no ponga la lucha contra el hambre como una prioridad de sus presupuestos, así como en sus políticas”.
La generación de millones de empleos formales para padres de familia buscó reducir el trabajo infantil y por el contrario, llevar a estos niños y jóvenes a las 214 escuelas de educación básica nuevas, así como a las 14 universidades federales construidas durante su periodo. Hoy hijos de albañiles estudian carreras como medicina en estas universidades. Estos resultados, aseguró, son una muestra de que “no hay nada más barato que invertir en los pobres” y deja atrás la teoría de que hay que esperar al desarrollo para ser inclusivos. En el caso de Brasil, la inclusión llevó al desarrollo. “Los ricos también se benefician cuando los pobres dejan de serlo”, dijo.
“Hasta le pagamos la deuda el Fondo Monetario Internacional. Después de dos años de gobierno le devolvimos 16,000 millones de dólares que le debíamos. Hoy el FMI nos debe 14,000 millones de dólares que les prestamos para ayudar a la crisis de los países ricos”.