El Escritor y ella

Cada vez que el escritor se siente triste o bestia o la peor basura del mundo, piensa en ella. Son las 5: 45 de la tarde. Ella no lo sabe, ella resuelve sus problemas cotidianos. Viste ropa de punk, cosa que al escritor le gusta. Lleva una cartera color chocolate, unas botas marrones y un polo verde con rayas grises. El castaño de su cabello se refleja intensamente con el sol azaroso de invierno. Ella habla con sus amigas. Sus amigas ven al escritor y a ella saludándose. Ella les dice a sus amigas que solo es un amigo y nada más. Sus amigas no son idiotas, se han dado cuenta que al escritor le gusta ella. Ella guarda su distancia. A ella le gusta un chico de 1.75 de estatura, cabello ondulado, mirada de estrella hollywoodense y buen gusto por la moda. Ella no le habla al escritor, él tampoco a ella. Ella se resiste y se aleja con aquel grupito de chicas glamorosas. Voltea cada cierto tiempo. Mira al escritor con resignación, como si al mirarlo estuviera hablando con él. Ella prefiere irse a lo lejos, cambiar de tema, esfumarse con algún amigo. El escritor se resiste a verla, a desear estar con ella unos minutos más de lo habitual. Ella muere por el otro chico. El escritor no es celoso, se resigna a una realidad miserable. Ella prefiere no hablarse más con el escritor porque piensa que así él se desenamorará. El escritor conoce a chicas que quisieran estar con él porque suele ser muy divertido y jocoso, pero él quiere secretamente a ella. Ella se le acerca y le trata muy bien. El escritor prefiere el masoquismo sentimental al que se somete, en vez de no hablar más con ella. Ella se aburre rápido y lo deja. El escritor la ha tratado de conquistar. Ella es así. El escritor llega a su casa y empieza a hacer lo que más sabe -o lo que le gusta hacer- es decir, escribir. Ella se ve con el chico durante las tardes en una banca, le habla de cómo le ha ido en el día. El chico poco a poco se va interesando en ella. El escritor nada puede hacer, sabe que la vida es así, que las ilusiones se rompen cuando uno se enamora.

Ella es la chica más hermosa, por lo menos para el escritor. Ella recibe mensajes de él y habla con su amiga de al lado. Su amiga le dice que es mejor mandarle repuestas cortas para que el escritor piense que ella no está interesada en él. El escritor se da cuenta y prefiere no enviarle mensajes. Ella se pone a pensar si hizo bien. El escritor teme algún día declararse. Ella sabe que es mejor estar con otra persona. El escritor enciende su radio y empieza a escribir lentamente, a su lado se encuentra una foto de ella. Ella está en su mundo juvenil, con la buena -onda. El escritor la flirtea y les pregunta a sus amigos cómo hacer para que la chica le dé bola. Sus amigos son realistas y le dicen que se olvide de ella. El escritor se rehúsa a hacerlo y trata de hablarle más. Ella siente que tiene muchas cosas en común con el escritor. El escritor conoce a otra chica, la divierte tanto que ella se llega a enamorar de él. Los dos se vuelven muy amigos. El escritor le pregunta a la chica qué tal le parece ella. La chica dice que ella es fea, que el escritor no tiene buenos gustos. El escritor le hace el pare. La chica la odia a ella. Ella ni la conoce. El escritor le dice a ella que aquella chica es una amiga algo rayada. Ella lo molesta pensando que él está enamorado de aquella chica. La chica le cuenta a sus amigas -que son amigas del escritor -que está enamorada de él. Sus amigas los molestan a cada minuto. El escritor se hace el serio y no les habla, se pelea con todas ellas. El escritor pasa mucho tiempo con la chica, tanto que hasta se aburre. El escritor les confiesa a sus amigas que está enamorado de otra chica. Sus amigas, al saber esto, lo molestan escribiendo el nombre de ella en sus hojas, en su carpeta o mencionando su nombre en cualquier conversación. Ella no lo sabe, pero no es ingenua.


El escritor le da un poema a ella. Ella se lo muestra a sus amigas, las cuales dicen que el escritor es muy tierno, pero en el fondo se mueren de envidia porque sus enamorados solo las sacan a pasear y les compran cosas ostentosas pero nada especiales como un poema o algo hecho por ellos mismos. Ella sabe que jugaría con el escritor si se le muestra más amable. El escritor empieza a escribir más y cada cosa que escribe se lo muestra. Ella le dice al escritor que tiene mucho talento y que debería concursar en algún evento. Al escritor no le importa ganar un evento, solo quiere que ella, en algún momento, se llegue a enamorar de él. Ella lo aprecia mucho, por eso prefiere estar más seria con él.

El escritor la conoce de unos meses atrás. Ella lo consideraba un chico extrovertido y muy gracioso. Eran muy amigos. El escritor, al principio, no le tomaba mucha importancia, la consideraba una chica chévere. Ella era amante de los chocolates, las fotos y las estrellas. El escritor es buen chico, o trata de serlo. Suele ser muy divertido cuando le va bien. Antes jugaba Play Station, pero ahora ha signado su vida a los estudios. En el colegio obtuvo buenas notas hasta cuarto de secundaria, luego se enamoró y descuidó los estudios. El escritor es un consumidor impulsivo del café. Sale a correr por el malecón de Barranco uno que otro domingo. Escucha a Radiohead a alto volumen. Le gusta vestirse bien cada vez que puede. No es buen amigo, pero si buena pareja. No va a la Iglesia desde que hizo su primera comunión. Sueña con ser un escritor reconocido y que algún día, por azar del destino, un chico se le declare a una chica con alguno de sus poemas.

El escritor llega cada día a su casa y bebe coca cola helada. La tristeza le hace intentar fumar en la azotea de su casa, sin embargo, lanza el cigarrillo antes de encenderlo. Son las 6:48, el sol se oculta misteriosamente mientras que el escritor bota unas lágrimas de melancolía en aquel espacio abierto. Se arrodilla y trata de secarse la cara llorosa mientras ve que lentamente se prenden las luces de los postes. El escritor es muy melancólico. Se sienta en aquella azotea y con las manos se jala el cabello, solloza y lanza un suspiro de tranquilidad, sonríe con tristeza, golpeando el piso para hacerse daño. Ella nunca sabrá lo que pasó aquel día. Ella no llora. Ella vive feliz y apurada. Ella trata de hablar inglés en los mensajes de texto que le envía al escritor. Ella no sabe lo especial que es.

El chico se le declara a ella. El escritor no se entera, los ve. El escritor sabía que pasaría. El escritor se vuelve serio con todos. Sabe que el amor es una joda. Sabe que hay muchos peces en el agua, como dicen todos. Ella se le acerca al escritor durante una semana y le cuenta de su enamorado. El escritor la mira y su corazón tirita. Ella no lo quiere perder como amigo.

Un día, ella le manda un mensaje al escritor y le dice que tiene que hablar con él. El escritor cree que ella le va a hablar acerca de su enamorado. Aguarda durante tres horas. Ella le dice que estaba enamorada de él, pero como el escritor nunca se atrevió a declararse cuando eran más amigos, ella se enamoró de otro. El escritor le cuenta cuánto la quiso. Ella le dice que siempre negó ante sus amigas que estaba enamorada de él. Que cada vez que se enviaban mensajes y no llegaba uno de él, ella mandaba uno nuevo para seguir conversando. Que una vez llegó a soñar con él, algo que ella no podía explicar. El escritor y ella se miraron fijamente y se fueron acercando lentamente. De pronto, el escritor le dijo:"Ojala que algún día sepas cuánto te quise". Ella botó una lágrima y lo abrazó diciéndole que quería ser siempre su amiga. El escritor sabía que quizá era mejor que las cosas terminasen así. Ella se despidió diciendo: "Mañana nos vemos". El escritor nunca más vuelve.