EL ECO DE TUS ACCIONES
Arturo Quirós Lépiz
Cuentan que una vez un niño fué llevado por su padre al Gran Cañón, en Arizona. Estando dentro en lo profundo el lugar en niño gritó: "Tonto!", y el eco resonó: "tonto...tonto...tonto...".
El niño volvió a gritar: "Necio!", y el eco resonó: "necio...necio...necio...", ya exaltado y enojado el ninño gritó "Estúpido!" y nuevamente el eco resonó: "estúpido, estúpido...estúpido". El niño se soltó a llorar en su enojo y se abrazó a su padre. Este le dijo: "No tienes por qué llorar.
Escucha:" y el padre gritó: "Amigo!", y el eco resonó: "amigo...amigo...amigo". Luego gritó: "te quiero!" y el eco resonó: "te quiero...te quiero...te quiero". ¿Ves? El te trata como tú le tratas.
Muchas veces culpamos a los demás por tratarnos mal o con indiferencia, cuando en verdad es solamente el eco de lo que nosotros hemos hecho. La vida es hermosa si la tratamos bien, es por eso que vemos muchas personas amargadas, tristes y solas, pues lo que hacen es renegar todo el tiempo, quejándose de todo. De la misma forma hay muchas personas que viven felices y tranquilas, agradeciendo a Dios por los inmensos regalos de la vida, la salud, la familia o el trabajo.
Haz la prueba en esta semana, no reniegues, no te enojes, no maltrates, y verás que la vida misma te responde de la misma manera, y podrás sentir en tu vida al mismo Dios hablándote.
¿QUIERES SER SANTO?
Autor:
Adhemar Cuellar
A lo largo de este año, ¿He intentado ser bueno?
En cada uno de los 365 días del año ¿Cuántos días ame a Dios con todo mi corazón?
Concretamente: ¿me he esforzado por hacer el bien?
¿He luchado por alcanzar la santidad?
¿He sido portador y comunicador de: Fe, Esperanza y Amor?
Estas son algunas interrogantes que tendríamos que responder con el resultado de nuestras acciones.
Termina un año, comienza otro. Este es un tiempo propicio para hacer un examen de vida espiritual.
Cierto día un padre de familia le prometió a su hijo pequeño que le compraría un helado si se portaba bien mientras lo acompañaba a hacer unos mandados. Al desafortunado pequeño no le quedo más remedio que aceptar la oferta pensando: “lo que hay que hacer por un helado”
Mientras mas caminaba, más difícil se le hacía al pequeño seguir portándose bien: ¿Cuánto falta? Pregunto el niño.
“No mucho” le respondió su papa: “solo un mandado mas antes de comprar el helado”
“No sé si lo lograre, papa” le respondió el pequeño. “Puedo ser bueno, pero no puedo ser bueno por mucho tiempo…”
¿Se identifica con esta historia?
A lo largo del año, Dios nos promete “grandes regalos” si nos portamos bien. El nos ofrece “abundantes bendiciones” si nos esforzamos por ser buenos, si luchamos por alcanzar la santidad.
Algunos caminamos un día con el Señor, otros se portan bien un mes, algunos lo hacen varios meses y en el trayecto en más de una ocasión preguntamos:
¿Cuánto falta Señor? ¿Cuánto tiempo tengo que ser bueno?
La respuesta del Señor siempre será: “Falta poco” para tu bendición, “ya casi llegamos” el premio y el regalo están cerca. ¡SIGUE portándote bien!, ¡no te rindas!
Pero nuestra actitud fruto del cansancio puede ser similar a la del niño: ¡Me rindo Señor! ¡Ya no puedo más!, ¡lo lamento Señor! Porque: “Puedo ser bueno pero no por mucho tiempo” “Puedo ser santo pero no todos los días”
Este es un mensaje para animarnos a ser buenos todo el tiempo. Comenzamos un nuevo año que traerá 365 días en los que tendremos que luchar por ser buenos, 365 obstáculos en los que debemos trabajar para salir victoriosos.
La buena noticia para este nuevo año es esta: “Cristo caminara a tu lado” “El Señor estará contigo de día y de noche” el motivo de su compañía es para animarte en los momentos de desanimo.
-Fortalecerte en el momento de debilidad
-levantarte cada vez que caigas
-Acompañarte en los momentos que te sientas abandonado y traicionado
A lo largo de este año, en más de una ocasión preguntaremos ¿Cuánto falta Señor? Ante esta pregunta reiterativa de nuestra vida, la respuesta de parte del Señor será: ¡FALTA POCO! ¡SIGUE! No tengas miedo, no desfallezcas, en el transcurso del año tendrás pruebas y tribulaciones pero nunca te rindas, no te desanimes:
¡ANIMO YO HE VENCIDO AL MUNDO! (Jn 16,33)
Continua diciendo:
Yo también luche todos los días, me esforcé por ti, fui a la cruz por ti, para que tu tengas opción al regalo, lo hice para que tuvieras el mejor premio: “VIDA EN ABUNDANCIA” y “VIDA ETERNA”
Apreciado hermano en la fe: Cuando tus fuerzas se acaben, cuando tu fe tambalee, Cada vez que los problemas y tentaciones te hagan cuestionar ¿Cuánto Falta? Recuerda que hay alguien que ha prometido estar contigo todos los días de este año, ¡Miento! No es así, Cristo ha prometido no solo estar contigo este año, sino que también
“HASTA EL FIN DE LA HISTORIA DE TU VIDA” (Mt 28,20)
Si quieres obtener regalos, adquirir premios y bendiciones, en este nuevo año:
“Solamente procura que tu vida este a la altura del Evangelio de Cristo” (Filipenses 1,27)
¿TE ANIMAS A SER BUENO?
¿TE ANIMAS A SER SANTO?
Pd: Nuestras oraciones y plegarias para que este nuevo año
"Dios te regale todo lo que desea, ansia, sueña y anhela tu corazón"
LA FELICIDAD
"Deja que la presencia de Dios penetre hasta tus huesos y deja tu alma en libertad para cantar, danzar, orar y amar”
La felicidad... ¡no consiste en hacer siempre lo que queramos!; pero sí en querer todo lo que hagamos.
La felicidad nace de poner nuestro corazón en el trabajo... y de hacerlo con alegría y entusiasmo.
La felicidad... ¡no es una posada en el camino... sino una forma de caminar por la vida!
La felicidad no depende de lo que pasa a nuestro alrededor... sino de lo que pasa dentro de nosotros mismos.
La felicidad se mide por el espíritu con el cual nos enfrentamos a los problemas de la vida.
La felicidad... ¡es un asunto de valentía!; es tan fácil sentirse deprimido y desesperado.
Enviado por Marcela Benavides
Un año más
Se fue un año más.
Al final del año es conveniente hacer un balance de los 365 días, para ver qué se hizo con ese año de vida.
Conviene también saldar todas las deudas que se tienen con Dios y con los demás.
Quiero asomarme a la ventana de mi casa y mirar hacia atrás, hacia ese largo camino que he recorrido durante todo el año.
Si algo puedo ver, es que cada día de ese año transcurrido estuvo lleno del amor de Dios.
Estoy en deuda con Él; por eso mi primera palabra al final del año es: ‘¡Gracias!’.
Pero, al lado de tantas bondades de ese Dios, está la triste historia de la ingratitud y la mediocridad para con ese gran amigo.
Por eso la segunda palabra tiene que ser: “¡Perdóname todos los errores, todas las mediocridades! ¡Yo sé que me perdonas!”
Pero hay una tercera palabra que quiero decir: “Te pido un gran año para hacer con el una gran tarea, ayúdame a que este año que empieza sea mejor, que valga la pena vivir. Conviértelo en un gran año.
Que aquello de “próspero año nuevo” no se quede en una ironía, sino en una verdad".
También quiero, al final del año, saldar cuentas con mi prójimo, quiero sacar de mi espíritu, arrancar, tirar todos los rencores, odios, resentimientos hacia mis hermanos.
Quiero terminar el año bien con todos. Quiero poder decir que no tengo malos sentimientos hacia ningún ser humano.
Es hora de pedir perdón a todos los que en el camino he herido, molestado, desairado. A los que tenían derecho a esperar una respuesta y no se la di, a los que necesitaban una palabra de aliento y me quedé con ella. A los que encontré tirados en el camino de la vida, desesperados, tristes, vacíos de Dios y de ilusión, y pasé de largo porque tenía mucha prisa.
Quiero pedirles perdón.
Deseo dormir en paz la última noche del año y despertar con el alma renovada para emprender
la nueva jornada de este año que comienza.
Es importante recordar que este año será lo que cada uno haga con él.
¿Será el mejor o será el peor? ¿Será uno de tantos, ni bueno ni malo, sino todo lo contrario?
De cada uno de nosotros depende.
Dios que te da ese año nuevo es el que más ardientemente te dice: ¡FELIZ AÑO!
Al Dios que me dio la vida, ¡gracias!.
Al Dios de mis días felices, ¡gracias!
Al Amor de mis amores, ¡gracias!.
Puesto que al final de la vida me examinarán del amor, perdóname por no haber amado lo suficiente,
y concédeme morir de amor.
Padre Mariano de Blas, L.C.
Tú tienes promesas verdaderas

¡Ven, Señor, y no tardes demasiado!
Estamos cansados de tantas promesas falsas.
A cada momento nos asaltan dudas,
incertidumbres, fracasos, bofetadas,
traiciones, desencuentros, engaños.
¡Ven, Señor, no te demores!
Pensamos haber atinado el futuro,
y estamos inmersos en constantes fracasos.
Creemos ser portadores de humanidad,
y aniquilamos, una y otra vez,
inocentes y víctimas de nuestro vivir opulento.
¡Ven, Señor, no retrases tu llegada!
Porque, entre otras cosas, sentimos que la tiniebla
se impone con más rapidez que la misma luz,
que los engaños se disparan a más velocidad
que la verdad que pide y exige el hombre.
¡Ven, Señor, y endereza nuestros caminos!
Haznos buscar un desierto en el que hablarte.
Un desierto en el que encontrarte.
Un desierto en el que buscarte.
Un desierto en el cual poder escucharte.
¡Ven, Señor, y allana nuestros senderos!
Rebaja nuestro orgullo, para conquistarte con humildad.
Alisa nuestra dispersión, para quererte sólo a Ti.
Pule nuestro vivir, para que tengas más cabida en él.
¡Ven, Señor, y no aplaces tu vuelta!
Entre otras cosas, porque cada día que pasa,
sentimos que el mundo está más herido de muerte,
si Tú le faltas por dentro,
si Tú no le envías tu esperanza y tu aliento.
¡Ven, Señor, y acelera tu llegada!
Enviado por Javier Leoz
Abecedario para la Navidad
Agradecer a Dios el habernos regalado las personas con las que convivimos.
Buscar el bien común por encima de los intereses personales.
Consolar al que se encuentra afligido.
Dar lo mejor de uno mismo, poniéndose siempre al servicio de los otros.
Estimar a los otros sabiendo reconocer sus capacidades.
Facilitar las cosas dando soluciones y no creando más problemas.
Ganar la confianza de los otros compartiendo con ellos sus preocupaciones.
Heredar la capacidad de aquellos que saben ser sinceros con valentía y respeto.
Interceder por los otros a Dios, antes de hablarle de nuestras cosas.
Juzgar a los otros por lo que son, no por lo que tienen ni por lo que aparentan.
Limitar las ansias personales frente a las necesidades del grupo.
Llenarse con lo mejor que uno encuentra en el camino de la vida.
Mediar entre los compañeros que no se entienden.
Necesitar de los otros sin ningún prejuicio.
Olvidar el miedo al qué dirán dependiendo de la opinión de los demás.
Preocuparse por los más débiles o más necesitados.
Querer siempre el bien de las personas.
Respetar las opiniones de los demás, los derechos de las personas y de los animales.
Salir al encuentro del otro, no esperando que él dé el primer paso.
Tolerar los defectos y límites propios y ajenos con sentido del humor.
Unirnos todos para vivir en paz y armonía.
Valorarse con realismo sin creerse superior a los demás.
X es una incógnita que invita a la búsqueda constante de la VERDAD con mayúscula.
Yuxtaponer ilusiones y esperanzas, trabajos y esfuerzos por crear fraternidad.
Zambullirse sin miedo en el nuevo día que Dios regala cada mañana.
Enviado por Marcela Benavides
Os concedo un poquito de Cielo
A vosotros, hijos Míos, os concedo un poquito de Cielo, para que viva en vuestros corazones. Día tras día os doy una pizca de Cielo. Lo hago de muchas formas. Con pequeñas muestras de amor en un mundo frío, muestras de abastecimiento en un mundo que sufre escasez, pequeñas manifestaciones de comprensión, compasión y misericordia en un mundo indiferente.
Os doy muchas muestras de amor, que cobran diversas formas y se plasman de distintas maneras. Sin embargo, la más sublime que os prodigo es la de Mis Palabras vivificadoras. Tened en cuenta que estas Palabras son espíritu y son vida; encarnan el amor y me encarnan a Mí.
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