QUIEN NO CREE EN EL DEMONIO, NO CREE EN EL EVANGELIO - JUAN PABLO II
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El demonio.
1. Existencia
He visto a satanás caer del cielo a manera del relámpago. Lc 10, 18.
Vosotros sois hijos del diablo [...]. El fue homicida desde el principio, no permaneció en la verdad. Jn 8, 44.
DIOS no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que, amarrados con cadenas infernales, los precipitó al abismo donde son atormentados. 2 Pdr 2, 4.
A los ángeles que no conservaron su dignidad, sino que abandonaron su morada, los echó (DIOS) en el abismo tenebroso con cadenas eternas. Jud 6.
Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, que fue destinado para el diablo y sus ángeles. Mt 25, 41.
2. Oposición entre nuestro Señor Jesús y el diablo
Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo [...]. El diablo le dijo: Todas estas cosas te daré si postrándote ante mí me adorares. Respondióle Jesús: Apártate de mí, satanás. Mt 4, 1-9; Mc 1, 12-13; Lc 4, 1-13.
El enemigo que sembró la cizaña es el diablo. Mt 13, 39.
Los escribas decían: Esta poseído de belcebú, y así por arte del príncipe de los demonios es como lanza los demonios. Mas les contestaba con estos símiles: ¿Cómo puede satanás arrojar al mismo satanás? Si un reino se divide no puede subsistir Mc 3, 22-24; Mt 12, 24-32, Lc 11, 15-20.
Curó (Jesús) a muchas personas, afligidas de varias dolencias, y lanzó a muchos demonios, sin permitirles decir que sabían quién era. Mc 1, 34.
Señor, ten compasión de mi hijo, porque es lunático [...] y lo he presentado a tus discípulos y no han podido curarle. Jesús dijo: Traédmelo acá. Y Jesús amenazó al demonio y salió del muchacho, que quedó curado. Mt 17, 14-17; Mc 9, 17-28; Lc 9, 38-44.
Los que creyeren lanzaran los demonios en mi nombre. Mc 16, 17.
Señor, hasta los demonios mismos se sujetan a nosotros por la virtud de tu nombre. Lc 10, 17.
Un hombre poseído del espíritu inmundo exclamó diciendo: ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, oh Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? Mt 8, 29; Mc 1, 24; 5, 7; Lc 8, 28.
Ahora "el príncipe de este mundo" va a ser lanzado fuera. Jn 12, 31.
¿Qué compañía puede haber entre la luz y las tinieblas? ¿Qué concordia entre Cristo y belial? 2 Cor 6, 14-15.
3. Su actuación sobre el hombre
Sed sobrios y vigilantes: porque vuestro enemigo el diablo anda girando como león rugiente alrededor de vosotros, en busca de presa que devorar. I Pdr 5, 8.
Quisimos pasar a visitaros y en particular yo, Pablo, lo he resuelto varias veces; pero satanás nos lo ha estropeado [...]. I Tes 2, 18.
Los que contradicen la verdad [...] están enredados en los lazos del diablo, que los tiene presos a su arbitrio.2 Tim 2, 25-26.
Dijo también el Señor: Simón, mira que satanás va tras de vosotros para zarandearos como el trigo. Más yo he rogado por ti. Lc 22, 31 -32.
El que oye la palabra del reino y no para en ella su atención, viene el mal espíritu y le arrebata aquello que se había sembrado en su corazón. Mt 13, 19.
Se me ha dado el estímulo de mi carne, un ángel de satanás para que me abofetee. 2 Cor 12, 7.
El mismo satanás se transforma en ángel de luz, así no es mucho que sus ministros se transfiguren en ministros de justicia. 2 Cor 11, 14-15.
Satanás se apodero de Judas, el cual fue a tratar con los príncipes de los sacerdotes Lc 22, 3-4; Jn 13, 17.
Temo que así como la serpiente engañó a Eva con su astucia, así sean manchados vuestros espíritus. 2 Cor 11, 3.
Revestíos de toda la armadura de DIOS, para poder contrarrestar las asechanzas del diablo, pues [...] nuestra pelea es contra los espíritus malignos. Efes 6, 11 - 12.
Si os enojáis, no queráis pecar [...]. No deis lugar al diablo. Efes 4, 26-27.
Éstos son espíritus de demonios, que hacen prodigios y van a los reyes de la tierra para coaligarlos en batalla el gran día del DIOS todopoderoso. Apoc 16, 14.
Satanás saldrá de su prisión y engañará a las naciones que hay sobre los cuatro ángulos del mundo. Apoc 20, 7.
Quien comete pecado, del diablo es; porque el diablo desde el momento de su caída continúa pecando. Por eso vino el Hijo de DIOS, para deshacer las obras del diablo. I Jn 3, 8.
Estad, pues, sujetos a DIOS y resistid al diablo y huirá de vosotros. Sant 4, 7.
Diversos Textos sobre el demonio
Escogió el mal
Si miras hacia el sol serás inmediatamente iluminado; si miras hacia la sombra, necesariamente quedarás rodeado de tinieblas. El diablo es malo por haber escogido la maldad libre y conscientemente, no porque su naturaleza esté de por si en oposición con el bien (San Basilio, Sermón 15).
Su actuación constante cerca del hombre
Siempre está ojo avizor contra nosotros el enemigo antiguo; no nos durmamos. Sugiere halagos, pone celadas, introduce malos pensamientos y, para llevarnos a dolorosa ruina, pone delante lucros y amenaza con perjuicios. Todos ahora y cada uno es probado, cada cual a su modo (San Agustín, Sermón 6).
Las cosas que proceden de la naturaleza y las que parten de nuestra voluntad, son de poca importancia, comparadas con la guerra implacable que nos tiene declarada el demonio. (San Juan Crisóstomo, en Catena Aurea,vol I, p.374).
Nos dice también San Pedro: Vigilad constantemente, pues el demonio esta rondando cerca de vosotros como león rugiente, que busca a quien devorar. Y el mismo Jesucristo nos dice: Orad sin cesar, para que no caigáis en la tentación: es decir, que el demonio nos acecha en todas partes. De manera que es preciso contar con que, en cualquier parte o en cualquier estado que nos hallemos, nos acompañará la tentación. (Santo Cura de Ars, Sermón sobre las tentaciones).
Nuestro enemigo el diablo nos rodea siempre, tratando de quitarnos la semilla de la palabra que ha sido puesta en nosotros. (San Atanasio, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 396).
La tentación
Como general competente que asedia un fortín, estudia el demonio los puntos flacos del hombre a quien intenta derrotar, y lo tienta por su parte más débil. (Santo Tomás, Sobre el Padrenuestro, 1. c., p. 162).
Sus armas son la astucia, el engaño y la torpeza espiritual y sus despojos los hombres engañados por él. (San Beda, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 30).
Dos pasos del diablo: primero engaña, y después de engañar intenta retener en el pecado cometido. (Santo Tomas, Sobre el Padrenuestro, 1. c. , p. 163).
Las tentaciones son a medida de cada uno. El demonio no va a ofreceros todos los reinos del mundo. Sus ofertas vienen envueltas en toda especie de formas plausibles. Pero si ve la oportunidad, no tarda mucho en señalarnos cómo podemos conseguir aquello que queremos si aceptamos ser infieles a nosotros mismos y, en muchas ocasiones, si aceptamos ser infieles a nuestra lealtad católica. (R. A.KNOX, Sermones pastorales, P. 79).
Trata siempre de sembrar la confusión
El diablo no permite a aquellos que no velan, que vean el mal hasta que lo han consumado. (San Juan Crisóstomo, en Catena Aurea, vol. III, p. 345).
El espíritu maligno que actúa sobre los hijos de la incredulidad, el dios de este mundo, como dice San Pablo, ha cegado los ojos de los que no creen, y he aquí que se hallan forzados a reñir y discutir porque han perdido su camino; y disputan unos con otros, diciendo uno esto y otro aquello, porque no ven. (CARD.J. H. NEWMAN, Sermón para el Domingo 11 de Cuaresma. Mundo y pecado).
El lobo roba y dispersa las ovejas, porque a unos los arrastra a la impureza, a otros inflama con la avaricia, a otros los hincha con la soberbia, a otros los separa por medio de la ira, a este le estimula con la envidia, al otro le incita con el engaño. De la misma manera que el lobo dispersa las ovejas de un rebaño y las mata, así también hace el diablo con las almas de los fieles por medio de las tentaciones. (San Gregorio Magno, Hom. 14 sobre los Evang.).
Siendo un ángel apóstata, no alcanza su poder más que a seducir y apartar el espíritu humano para que viole los preceptos de DIOS, oscureciendo poco a poco el corazón de aquellos que tratarían de servirle, con el propósito de que olviden al verdadero DIOS, sirviéndole a él como si fuera “dios”. Esto es lo que descubre su obra desde el principio. (San Ireneo, Trat. contra las herejías, 5).
Perverso maestro es el diablo, que mezcla muchas veces lo falso con lo verdadero, para encubrir con apariencia de verdad el testimonio del engaño. (San Beda, en Catena Aurea, vol. IV, p. 76).
En la hora de la muerte
Debemos procurar pensar con santo temor cuán furioso y terrible se presentará el demonio en el día de nuestra muerte, buscando en nosotros sus obras; cuando vemos que se presentó a DIOS al morir en su carne, y buscó alguna de sus obras en Aquel en quien nada pudo encontrar. (San Gregorio Magno, Hom. 39 sobre los Evang.).
Trata de aprovechar cualquier circunstancia y estado de ánimo especialmente la tristeza
Alguien podría preguntar: ¿cómo se explica que el diablo utilice las citas de la Sagrada Escritura?
No tienes más que abrir el Evangelio y leer:
Entonces el diablo lo tomó —se trata del Señor, del Salvador— y lo puso sobre lo alto del templo y le dijo: si eres el Hijo de DIOS, échate de aquí abajo; pues está escrito: te he encomendado a los Ángeles, los cuales te tomarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra (Mt 4, 5-6).
¿Qué no hará a los pobres mortales el que tuvo la osadía de asaltar, con testimonios de la Escritura, al mismo Señor de la Majestad? (San Vicente de Lerins, Conmonitorio, n. 26).
Después (de cometido el mal) el diablo exageró de tal manera su tristeza que llegó a perder al desgraciado. Algo semejante pasó en Judas, pues después que se arrepintió no supo contener su corazón, sino que se dejo llevar por la tristeza inspirada por el diablo, la cual le perdió. (Origenes, en Catena Aurea, vol. III, p. 346).
El pecador queda, en cierto modo, bajo la potestad del demonio
De la misma manera que la nave (una vez roto el timón) es llevada a donde quiere la tempestad, así también el hombre, cuando pierde el auxilio de la Gracia Divina por su pecado, ya no hace lo que quiere, sino lo que quiere el demonio. (San Juan Crisóstomo, en Catena Aurea, vol. III, p.
Cuando el demonio se aparta de alguno, acecha el instante oportuno, y cuando le ha inducido a un segundo pecado, acecha la ocasión para el tercero. (Origenes, en Catena Aurea, vol. III, p. 346).
El maligno no tiene un poder absoluto para vencernos, incluso tiene un limitado poder para tentarnos.
El afirmar que nos mueve al mal, no quiere decir que nos determine efectivamente a él.
Ningún hombre podría evitar cometer pecado, si el maligno tuviera un poder absoluto para vencernos. Puede tentarnos, pero nunca más allá de nuestras fuerzas.
Por lo mismo si contamos con la Gracia de DIOS, siempre podremos derrotarlo, porque ni toda la fuerza del infierno, puede hacer que cometamos el pecado más pequeño, si nosotros, con la ayuda del Cielo, no se lo permitimos, a pesar de sus tentaciones.
Si por una parte es verdad que tienen el poder de incitarnos al mal, por otra es también cierto que se nos ha dado a nosotros la fuerza de rechazar sus sugestiones y la libertad de consentir en ellas. Pero si su poder y sus ataques engendran en nosotros el temor, no perdamos de vista que contamos con la protección y la ayuda del Señor. Su gracia combate a nuestro favor con un poder incomparablemente superior al de toda esa multitud de adversarios que nos acosan. DIOS no se limita únicamente a inspirarnos el bien. Nos secunda y nos empuja a cumplirlo. Y más de una vez, sin percatarnos de ello y a pesar nuestro, nos atrae a la Salvación. Es, pues, un hecho cierto que el demonio no puede seducir a nadie, si no es a aquel que libremente le presta el consentimiento de su voluntad. (Casiano, Colaciones, 7).
El diablo tiene un cierto poder; sin embargo, las más de las veces quiere hacer daño y no puede, porque éste poder está bajo otro poder [...], ya que quien da facultad al tentador, da también Su Misericordia al que es tentado. (San Agustín, Sobre el Sermón de la Montaña, 2).
El diablo no puede dominar a los verdaderos siervos de DIOS, que de todo corazón confían en Él. Puede, sí, combatirlos, pero no derrotarlos. (Epílogo sobre los Mandamientos, 2).
No conoce directamente la naturaleza de nuestros pensamientos
Los espíritus inmundos no pueden conocer la naturaleza de nuestros pensamientos. Únicamente les es dado percibirlos, o bien examinando nuestras disposiciones, nuestras palabras o las cosas hacia las cuales advierten una propensión por nuestra parte. En cambio, lo que no hemos exteriorizado y permanece oculto en nuestras almas les es totalmente inaccesible.
Inclusive los mismos pensamientos que ellos nos sugieren, la acogida que les damos, la reacción que causan en nosotros, todo esto no lo conocen, antes bien, por nuestras manifestaciones exteriores. (Casiano, Colaciones, 7).
Es como un gran perro encadenado, que solamente muerde a quienes se le acercan demasiado
El demonio solo es un gran perro encadenado, que acosa, que mete mucho ruido, pero que solamente muerde a quienes se le acercan demasiado. San Agustín.
Ayuda de los Sacramentos, de la oración, de la limosna y de los sacramentales para vencer la tentación
Recomiendo siempre, con tanto empeño, el uso diario del agua bendita. Muchas razones te podría dar. Te bastará, de seguro, ésta de Santa Teresa de Ávila:
"De ninguna cosa huyen más los demonios, para no tornar, que del agua bendita"
DIOS nos envía amigos, ora sea un Santo, ora un Ángel, para consolarnos [...]; nos hace sentir con mayor fuerza la eficacia de Sus Gracias a fin de fortalecernos y armarnos de valor. Mas, al recibir los Sacramentos, no es un Santo o un Ángel, es Él mismo quien viene revestido de todo su poder para aniquilar a nuestro enemigo. El demonio, al verle dentro de nuestro corazón, se precipita a los abismos; aquí tenéis, pues, la razón o motivo por el cual el demonio pone tanto empeño en apartarnos de ellos, o en procurar que los profanemos. En cuanto una persona frecuenta los Sacramentos, el demonio pierde todo su poder sobre ella. (Santo cura de Ars, Sermón sobre la perseverancia)
(Más líbranos del maligno o del malo). Nada queda ya que deba pedirse al Señor cuando hemos pedido su protección contra el maligno o el malo; la cual, una vez obtenida, ya podemos considerarnos seguros contra todas las cosas que él y el mundo pueden hacer. ¿Qué miedo puede darnos el siglo, si en el tenemos a DIOS por defensor? (San Cipriano, en Catena Aurea, vol. II, pp. 371-372).
Ningún poder humano puede ser comparado con el suyo y sólo el Poder Divino lo puede vencer y tan sólo la Luz Divina puede desenmascarar sus artimañas. El alma que hubiera de vencer la fuerza del demonio no lo podrá conseguir sin oración ni podrá entender sus engaños sin mortificación y sin humildad (San Juan de la Cruz, 3, 9).
Donde se da limosna no se atreve a penetrar el diablo. (San juan Crisóstomo, Hom. sobre la l.a Epístola a los Colosenses, 35).
La ayuda del Ángel Custodio
Acude a tu Ángel Custodio, a la hora de la prueba, y te amparará contra el demonio y te traerá santas inspiraciones. (San J. Escrivá de Balaguer, Camino, n. 567).
El humilde vence al demonio
Refiérese en la vida de San Antonio que DIOS le hizo ver el mundo sembrado de lazos que el demonio tenía preparados para hacer caer a los hombres en pecado. Quedó de ello tan sorprendido que su cuerpo temblaba como la hoja de un árbol, y dirigiéndose a DIOS le dijo: "Señor, ¿quién podre escapar de tantos lazos?" Y oyó una voz que le dijo: "Antonio, el que sea humilde; pues DIOS da a los humildes la Gracia necesaria para que puedan resistir a las tentaciones; mientras permite que el demonio se divierta con los orgullosos, los cuales caerán en pecado en cuanto sobrevenga la ocasión. Mas a las personas humildes el demonio no se atreve a atacarlas".
La ayuda de la Santísima Virgen María
El demonio, príncipe de este mundo, ignoraba que nuestro Señor Jesucristo era el Hijo de DIOS y DIOS mismo, que la Santísima Virgen era la Creatura más Perfecta que DIOS había creado, ignoraba Su Potestad y no sabía el Poder tan Inmenso que dejaba a Su Iglesia a través de Sus Sacramento, todo lo anterior significaba su perdición, su derrota, su fin contra los hombres.
¿Que por momentos te faltan las fuerzas? ¿Por qué no se lo dices a tu Madre: consolatrix afflictorum, auxilium christianorum... spes postra, Regina apostolorum? (San J. Escrivá de Balaguer, Camino, n. 515).
¡Que cosas nos dicen los Santos de Santa María! ¿Quien volvió a su casa sin alegría ni gozo, después de haber pedido a Santa María, la Madre del Señor, lo que deseaba? (San Amadeo, Homilfas).
Santa María nunca seducida, ni vencida por el demonio, siempre humilde, pura y obediente a DIOS, alcanzó la máxima perfección que una creatura de DIOS puede llegar, convirtiéndose en la Inmaculada, sin pecado Concebida, Llena de Gracia, reina de los Ángeles, Reina de los Santos y Reina de los hombres.
En todo peligro y tentación puedes alcanzar la salvación, por medio de la Santísima Virgen Gloriosa; por eso se dice: Mil escudos—mil remedios contra los peligros—cuelgan de Ella (Cant 4, 4). Igualmente, para cualquier obra virtuosa puedes invocarla en tu ayuda.
Pocos conocen los lazos en que están presos, menos los que el demonio le prepara cada día. Nosotros, si seguimos entregados al pecado, no percibiremos los cordeles con que nos va a atar el maligno, ni sentiremos cuando empiece a apretar, hasta que sea demasiado tarde y no nos podamos soltar.
Cambiemos antes de que sea demasiado tarde.
DIOS Clama y Nos Llama, pocos oyen Su Voz; el diablo llama a los hombres por medio del sexo, de los vicios, del egoísmo, de la calumnia y mentira, de la falta de Fe, de la incredulidad sobre las cosas de DIOS, de la falta de gratitud a nuestro Señor Jesús, y la inmensa mayoría acude a estos llamados del maligno de manera total y pronta.
Cuando los demonios se esfuercen en abatir nuestra alma con el temor y desesperación, recordemos que si estamos en Gracia DIOS está con nosotros y todo mal tiempo pasará, para dejar solo en nosotros mejores bienes que los de antes, ya sean físicos, mentales o espirituales.
Pero la condición es.
Estar y mantenernos en Gracia.
Porque Aquel que nos dijo, que era necesario perdonar, no sólo siete veces, sino setenta veces siete, nos dijo también que estaría con nosotros hasta el fin del mundo.
El demonio se introduce fácilmente en los espíritus perezosos, tibios, egoístas, en los agresivos, en los sensuales y mundanos. Estos serán mucho más propensos para caer en sus emboscadas.
"Veía yo a satanás que caía del cielo como un rayo”. No temamos, pues, a un enemigo que ha caído, tampoco lo subestimemos. A este ser, le dio el Señor libertad para tentar, pero no le concedió facultad para derribar, al que se encuentra en Su Gracia, al que no, más le valdría cambiar inmediatamente de vida, convertirse verdaderamente e invocar el auxilio de Santa María.
Somos, por nosotros mismos, incapaces de ver las tinieblas, los engaños, las trampas y de descubrir las emboscadas que nuestro enemigo el demonio tiene ocultas para hacernos caer. Tenemos, siempre, que reconocer nuestra inferioridad en fuerza y suplicar con total humildad y fe, la ayuda del Cielo.
Si nuestro espíritu no se desprende de las cosas exteriores, vanas y mundanas, no estará en condición de soportar los ataques y tentaciones del maligno.
Nuestra vida consiste en salvar nuestra alma y alcanzar la Gloria de DIOS en la vida eterna, vigilando a cada momento nuestro corazón, nuestra mente, nuestra consciencia, nuestros actos y acciones, para no perder la batalla contra el enemigo.Y aunque esto pareciera de primer instancia un egoísmo nuestro por pensar en nuestra salvación, no lo es, ya que en esta va implícita el trabajo por DIOS y por nuestros semejantes, ya que sin ello el triunfo es imposible.
En toda la figura de este mundo que pasa, y por medio de los ojos y da deleite al corazón, tiene el demonio tendidas sus redes; en su “hermosura” está el lazo y la espada de la muerte. (San Paulino, Ep. 2, ad Sever., sent. 3, adic. Tric. T. 5, p. 360.)
El demonio se esfuerza contra vosotros con mayor rabia cuando ve que procuramos arreglar nuestra vida; y cuando advierte que hemos trabajado en llenar el navío de nuestro corazón con más preciosos tesoros de Gracias, hace todo cuanto puede para causarnos un naufragio mortal. (San Juan Crisóstomo, sent. 1, Homil. 1, ad popul. Antioch., Tric. T. 6, p. 300.)
Entre tanto que el demonio nos combata por fuera, tenemos oportunidad para resistirle; pero si le abrimos la puerta de nuestra alma, de nuestra mente y de nuestro corazón, será terriblemente difícil poder resistirle, por eso mantengámonos vigilantes y atentos a lo que pensamos, sentimos y hacemos.
¡Qué astuto es el diablo! Como sabe que en la oración alcanzamos de DIOS grandes Gracias, se esfuerza cuanto puede para apartar las almas imprudentes, de un ejercicio tan útil. (San Juan Crisóst., Sen-n. de Canan., n. 10, sent. 247, Tric. T. 6, p. 350.)
DIOS prometió un Cielo lleno de Amor, de Paz, de Belleza y de Alegría y los hombres le desprecian, el diablo les ofrece un infierno lleno de sufrimiento, de maldad, de dolor y desesperación y los hombres le siguen y obedecen, siendo así la triste realidad de ceguera de la inmensa mayoría de los hombres.
Aunque el demonio es el que nos inspira al adulterio, a la fornicación, a la mentira, a la muerte, etc., también es este, sin quererlo, el que al vencerlo con la Gracia de DIOS, no da la oportunidad de alcanzar un nivel más alto de obediencia y respeto a DIOS.
DIOS permite que el demonio tiente a los fieles, solo en lo preciso para su adelantamiento espiritual. (San Agustín, Saim. 63, sent. 98, Tric. T. 7, p. 4o3.)
El que siempre tiene el infierno delante, no caerá en él: como al contrario, no le evitará el que le desprecia o no cree en él.
El diablo sólo persigue a los buenos y no a los malos, porque estos son sus amigos y hacen siempre su voluntad. (San Cesáreo de Arnés, Serm. 10, sent. 2, Tric. T. 9, p. 44.)"
Acuérdate, infeliz, que vas caminando entre los lazos del demonio; los cuales, por todas partes nacen debajo de tus pies: despierta temiendo que tu sueño te precipite en la sombra de una funesta muerte. Desengáñate de la ilusión de una vida larga sobre la tierra, no sea que este error te mantenga en el estado de la culpa y te tenga por más tiempo encerrado en los hábitos perniciosos. Ruega sin cesar a Jesucristo, tu Salvador, que haga que todas las aficiones de tu corazón lleven los frutos de una tierra excelente, y que toda tu vida sea como una fecunda vid, cuyo fruto merezca ser ofrecido a DIOS, y que la reciba su Divina Majestad con complacencia. (San Anselmo, Exhort., ad Contempt. temporal., sent. 2, Tric. T. 9, p. 338.)
Más atrevido es el enemigo para envestir por la espalda, que para resistir cara a cara. (San Bern., Ep. 11, n. 12, sent. 36, Tric. T. 10, p. 324.)
No hay seguridad para el que duerme cerca de una serpiente. (San Berna., Ep. 241, sent. 60, Trie. T. 10, p. 325.)
El que rehusa seguir los preceptos, favorece al tentador. (San Bern., Serm. 77, in Cant., sent. 133, Tric. T. 10, p. 330.)
Lo que principalmente persigue el demonio es la perseverancia, porque sabe que a sólo ella se corona. (San Bem., Ep. 24, sent. 147. Tric. T. 10, p. 330.)
Es de la mayor locura, necedad, ignorancia y soberbia, el despreciar las Armas más poderosas que DIOS en Su Infinita Misericordia y Amor, no dejo en sus Sacramentos, especialmente en la Eucaristía, en la Intercesión de la Santísima Virgen María, de los Santos, de los Ángeles y de Su Iglesia, la única que cuenta con todo lo anterior y que fue Erigida por Él, la Santa Iglesia Católica Apostólica.
Bendiciones.