Por Luis Enrique Urbano (autor del blog)
En contra de cualquier pronóstico y actitud recomendable a dos padres que no son casados, se encuentran separados o divorciados; en las últimas horas hemos sido testigos mudos los "dimes y diretes" entre La señora Marisol Aguirre y el señor Christian Meier. El tema? La pensión de alimentos de los tres hijos que procrearon juntos y voluntariamente. Entonces utilicemos como pretexto este caso para involucrarnos un poco en el tema de los supuestos en que se puede o no reducir una pensión de alimentos.
Suena irónico oír a una madre reclamar porque no se le quite 3 ó 4,000 nuevos soles de la pensión de alimentos que recibe para sus hijos (luego de lo cual le quedaría aún, supuestamente, más de 10,000), dentro de una realidad que a duras penas le permite obtener magras pensiones a otras madres en similar situación, pero con menor fortuna. No podemos negar que el hecho de las odiosas comparaciones respecto de los montos entre unos y otros menos afortunados, no son suficiente argumento válido para reducir una pensión de alimentos, a unos niños que vivieron acostumbrados a un mejor nivel de gastos, más si su padre o madre, pueden holgadamente cumplir con pagarlo sin verse afectados o poner en riesgo su propia subsistencia, como ordena el criterio de la ley.
En contra de cualquier pronóstico y actitud recomendable a dos padres que no son casados, se encuentran separados o divorciados; en las últimas horas hemos sido testigos mudos los "dimes y diretes" entre La señora Marisol Aguirre y el señor Christian Meier. El tema? La pensión de alimentos de los tres hijos que procrearon juntos y voluntariamente. Entonces utilicemos como pretexto este caso para involucrarnos un poco en el tema de los supuestos en que se puede o no reducir una pensión de alimentos.
Suena irónico oír a una madre reclamar porque no se le quite 3 ó 4,000 nuevos soles de la pensión de alimentos que recibe para sus hijos (luego de lo cual le quedaría aún, supuestamente, más de 10,000), dentro de una realidad que a duras penas le permite obtener magras pensiones a otras madres en similar situación, pero con menor fortuna. No podemos negar que el hecho de las odiosas comparaciones respecto de los montos entre unos y otros menos afortunados, no son suficiente argumento válido para reducir una pensión de alimentos, a unos niños que vivieron acostumbrados a un mejor nivel de gastos, más si su padre o madre, pueden holgadamente cumplir con pagarlo sin verse afectados o poner en riesgo su propia subsistencia, como ordena el criterio de la ley.
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Publicado por: leurbano a las 03:27 . Categoría: CASOS REALES Visto: 6781 veces








