Durante estas últimas semanas, ante la decisión de no renovarle las licencias ministeriales al Padre Gastón Garatea SSCC, nuestro Arzobispo, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, ha sido blanco de una serie de ataques y agravios.
Frente a esta campaña de desinformación y desprestigio, el clero de la Arquidiócesis de Lima renueva su adhesión filial al Señor Cardenal, quien ha tomado esta difícil decisión por motivos que le fueron comunicados tanto al P. Garatea como a su Superior Provincial, el Padre Raúl Pariamachi SSCC, de manera reservada y conforme a lo establecido por el Derecho Canónico.
Lamentamos que algunos hermanos seglares, e incluso algunos consagrados y clérigos, hayan tomado una actitud desafiante y crítica hacia nuestro Arzobispo, sin tener mayor conocimiento del delicado asunto. Asimismo rechazamos las expresiones de personas, algunas ajenas a la fe católica, que lejos de procurar la unidad eclesial, buscan poner de manifiesto una ideología que no acepta las normas internas de la Iglesia.
Elevamos nuestra oración a Nuestro Señor Jesucristo, pidiendo la intercesión de Nuestra Señora de la Evangelización, Patrona de la Arquidiócesis, para que en los momentos actuales seamos todos instrumentos de paz, de comunión y de reconciliación en medio de nuestro pueblo.
Lima, 1 de junio de 2012
Los cuervos
Entrevista Luisa Navea Lucar
"Trepidación, dolor y amargura", ese es el ambiente que se vive en el Vaticano, "especialmente para el Papa Benedicto XVI" después de la filtración de cartas privadas dirigidas al Pontífice, según la visión del vaticanista Andrés Beltramo.
Desde las puertas del Vaticano, el corresponsal ante la Santa Sede de la agencia Notimex de México y colaborador del diario "La Stampa" de Turín cuenta a "La Segunda" los alcances del mayor robo de documentos papales. Delito que por su gravedad está siendo investigado por una comisión de cardenales elegidos a dedo por el Papa para que sigan la pista de los llamados "cuervos": traidores de distinta graduación y estado civil - desde cardenales a mayordomos- que desde adentro han filtrado dichos documentos, según la prensa italiana.
"El impacto negativo que ha producido el "vatileaks" para la imagen de la Santa Sede y la Iglesia Católica en general ha sido devastador. Especialmente por el cuadro reflejado a través de los medios de comunicación: un mayordomo que traiciona a su jefe, obispos y cardenales que se acusan entre sí en documentos confidenciales y un Papa que padece esta situación no se antojan las premisas de un papado sereno", enfatiza Beltramo.
¿Gabriele, el mayordomo, habría actuado solo?
Resulta posible, pero inverosímil que el mayordomo haya actuado solo, aunque seguramente ocupó un rol de primer orden en el desarrollo del "vatileks". Esa es mi opinión, pero lo que cuenta son los datos objetivos. Hasta el momento el Vaticano tiene un solo arrestado, aunque las sospechas de los cardenales investigadores se dirigen hacia varias líneas de investigación. Tengo la impresión de que pronto se conocerán otros involucrados.
¿Una supuesta red intentaría conspirar contra el Pontífice?
En las últimas horas y tras el arresto del mayordomo del Papa, quien tenía en su poder varios expedientes con cartas confidenciales, se han multiplicado las especulaciones. Por ahora, y según los datos oficiales, el único imputado por este caso es Paolo Gabriele. Pero el Vaticano no descarta que el "ayudante de cámara" haya tenido cómplices, lo cual resultaría verosímil.
¿Cómo calificaría el robo de los escritos desde el departamento papal?
Es un hecho gravísimo, que abre serias dudas sobre la confiabilidad del equipo más cercano al Papa. Lo más sencillo es atribuir inmediatamente esta situación a una lucha de poder o a un complot. Esas dos hipótesis no están descartadas.
¿Los escritos denunciarían la mala gestión de Tarcisio Bertone?
Prácticamente todos los documentos filtrados exhiben errores, malas gestiones y problemas creados por la labor del secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone. Se trata del principal colaborador del Papa y su hombre de confianza. Por eso resulta incongruente que los "cuervos" hayan dicho, desde el anonimato, que su accionar busca proteger al Papa, cuando, en los hechos, ha producido todo lo contrario: ha debilitado profundamente el gobierno de Benedicto XVI.
¿Por qué acusan al segundo hombre del Vaticano?
Sobre este punto existen múltiples versiones. Una vez más, ateniéndose a los hechos consolidados y al análisis de los reportes divulgados, resulta evidente que los filtradores pretenden la remoción de Bertone. Pero esto crearía un problema al Papa y, por tanto, es innegable que -a final de cuentas- la acción de los "cuervos" termina afectando seriamente el ministerio del Pontífice.
¿Es factible que el Papa remueva a Bertone?
El Papa puede remover a Bertone en cualquier momento, ya que el Código de Derecho Canónico, la ley fundamental que rige a la Iglesia Católica, establece que todos los obispos deben presentar las renuncias obligatorias a sus puestos a los 75 años. Para el secretario de Estado eso ocurrió hace más de dos años. En el pasado algunos ilustres cardenales habían pedido la dimisión de este personaje tras la crisis por el levantamiento de la excomunión a los lefebvristas. Pero en ese tiempo el Papa lo rechazó, argumentando que él mismo lo había elegido y le reiteraba su confianza. No veo por qué este caso debería ser distinto.
¿Qué lecturas da a estas filtraciones?
En este caso el golpe parece neto y directo a dos de los colaboradores más cercanos del Papa: el cardenal Bertone y Georg Gaenswein , el secretario privado del Pontífice. El resultado objetivo de las filtraciones ha sido la desestabilización del actual gobierno de la Iglesia Católica.
¿Tiene plazos la investigación?
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, ha dicho que no existen plazos establecidos para concluir la investigación interna que sigue una comisión de cardenales y, por otro lado, los magistrados vaticanos que deben conducir el proceso judicial contra el mayordomo. Y no se pueden descartar más arrestos y otros procesos. Tal parece que el "vatileaks" seguirá siendo noticia.
Sobre los 'kikos'
El documento sobre el Camino Neocatecumenal, fundado por el español Kiko Argüello, es una carta enviada por el cardenal Raymond Leo Burke, prefecto del Tribunal de la Signatura Apostólica (el Tribunal Supremo de la Santa Sede) a Bertone con fecha 14 de enero de este año, en la que expresa sus reservas por la aprobación de la liturgia de ese movimiento laico.
A Burke le preocupa como celebran los "kikos", como son conocidos, la misa, el "modo anómalo" como reciben la comunión, "exagerando gravemente el aspecto del banquete eucarístico y descuidando el ministerio insustituible del sacerdote en la misa". El cardenal considera que la liturgia de los "kikos" no es "coherente" con el magisterio litúrgico del Papa.
Fuente: Diarios El Comercio, La Segunda y El Mundo.
Frente a esta campaña de desinformación y desprestigio, el clero de la Arquidiócesis de Lima renueva su adhesión filial al Señor Cardenal, quien ha tomado esta difícil decisión por motivos que le fueron comunicados tanto al P. Garatea como a su Superior Provincial, el Padre Raúl Pariamachi SSCC, de manera reservada y conforme a lo establecido por el Derecho Canónico.
Lamentamos que algunos hermanos seglares, e incluso algunos consagrados y clérigos, hayan tomado una actitud desafiante y crítica hacia nuestro Arzobispo, sin tener mayor conocimiento del delicado asunto. Asimismo rechazamos las expresiones de personas, algunas ajenas a la fe católica, que lejos de procurar la unidad eclesial, buscan poner de manifiesto una ideología que no acepta las normas internas de la Iglesia.
Elevamos nuestra oración a Nuestro Señor Jesucristo, pidiendo la intercesión de Nuestra Señora de la Evangelización, Patrona de la Arquidiócesis, para que en los momentos actuales seamos todos instrumentos de paz, de comunión y de reconciliación en medio de nuestro pueblo.
Lima, 1 de junio de 2012

Entrevista Luisa Navea Lucar
"Trepidación, dolor y amargura", ese es el ambiente que se vive en el Vaticano, "especialmente para el Papa Benedicto XVI" después de la filtración de cartas privadas dirigidas al Pontífice, según la visión del vaticanista Andrés Beltramo.
Desde las puertas del Vaticano, el corresponsal ante la Santa Sede de la agencia Notimex de México y colaborador del diario "La Stampa" de Turín cuenta a "La Segunda" los alcances del mayor robo de documentos papales. Delito que por su gravedad está siendo investigado por una comisión de cardenales elegidos a dedo por el Papa para que sigan la pista de los llamados "cuervos": traidores de distinta graduación y estado civil - desde cardenales a mayordomos- que desde adentro han filtrado dichos documentos, según la prensa italiana.
"El impacto negativo que ha producido el "vatileaks" para la imagen de la Santa Sede y la Iglesia Católica en general ha sido devastador. Especialmente por el cuadro reflejado a través de los medios de comunicación: un mayordomo que traiciona a su jefe, obispos y cardenales que se acusan entre sí en documentos confidenciales y un Papa que padece esta situación no se antojan las premisas de un papado sereno", enfatiza Beltramo.
¿Gabriele, el mayordomo, habría actuado solo?
Resulta posible, pero inverosímil que el mayordomo haya actuado solo, aunque seguramente ocupó un rol de primer orden en el desarrollo del "vatileks". Esa es mi opinión, pero lo que cuenta son los datos objetivos. Hasta el momento el Vaticano tiene un solo arrestado, aunque las sospechas de los cardenales investigadores se dirigen hacia varias líneas de investigación. Tengo la impresión de que pronto se conocerán otros involucrados.
¿Una supuesta red intentaría conspirar contra el Pontífice?
En las últimas horas y tras el arresto del mayordomo del Papa, quien tenía en su poder varios expedientes con cartas confidenciales, se han multiplicado las especulaciones. Por ahora, y según los datos oficiales, el único imputado por este caso es Paolo Gabriele. Pero el Vaticano no descarta que el "ayudante de cámara" haya tenido cómplices, lo cual resultaría verosímil.
¿Cómo calificaría el robo de los escritos desde el departamento papal?
Es un hecho gravísimo, que abre serias dudas sobre la confiabilidad del equipo más cercano al Papa. Lo más sencillo es atribuir inmediatamente esta situación a una lucha de poder o a un complot. Esas dos hipótesis no están descartadas.
¿Los escritos denunciarían la mala gestión de Tarcisio Bertone?
Prácticamente todos los documentos filtrados exhiben errores, malas gestiones y problemas creados por la labor del secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone. Se trata del principal colaborador del Papa y su hombre de confianza. Por eso resulta incongruente que los "cuervos" hayan dicho, desde el anonimato, que su accionar busca proteger al Papa, cuando, en los hechos, ha producido todo lo contrario: ha debilitado profundamente el gobierno de Benedicto XVI.
¿Por qué acusan al segundo hombre del Vaticano?
Sobre este punto existen múltiples versiones. Una vez más, ateniéndose a los hechos consolidados y al análisis de los reportes divulgados, resulta evidente que los filtradores pretenden la remoción de Bertone. Pero esto crearía un problema al Papa y, por tanto, es innegable que -a final de cuentas- la acción de los "cuervos" termina afectando seriamente el ministerio del Pontífice.
¿Es factible que el Papa remueva a Bertone?
El Papa puede remover a Bertone en cualquier momento, ya que el Código de Derecho Canónico, la ley fundamental que rige a la Iglesia Católica, establece que todos los obispos deben presentar las renuncias obligatorias a sus puestos a los 75 años. Para el secretario de Estado eso ocurrió hace más de dos años. En el pasado algunos ilustres cardenales habían pedido la dimisión de este personaje tras la crisis por el levantamiento de la excomunión a los lefebvristas. Pero en ese tiempo el Papa lo rechazó, argumentando que él mismo lo había elegido y le reiteraba su confianza. No veo por qué este caso debería ser distinto.
¿Qué lecturas da a estas filtraciones?
En este caso el golpe parece neto y directo a dos de los colaboradores más cercanos del Papa: el cardenal Bertone y Georg Gaenswein , el secretario privado del Pontífice. El resultado objetivo de las filtraciones ha sido la desestabilización del actual gobierno de la Iglesia Católica.
¿Tiene plazos la investigación?
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, ha dicho que no existen plazos establecidos para concluir la investigación interna que sigue una comisión de cardenales y, por otro lado, los magistrados vaticanos que deben conducir el proceso judicial contra el mayordomo. Y no se pueden descartar más arrestos y otros procesos. Tal parece que el "vatileaks" seguirá siendo noticia.
Sobre los 'kikos'
El documento sobre el Camino Neocatecumenal, fundado por el español Kiko Argüello, es una carta enviada por el cardenal Raymond Leo Burke, prefecto del Tribunal de la Signatura Apostólica (el Tribunal Supremo de la Santa Sede) a Bertone con fecha 14 de enero de este año, en la que expresa sus reservas por la aprobación de la liturgia de ese movimiento laico.
A Burke le preocupa como celebran los "kikos", como son conocidos, la misa, el "modo anómalo" como reciben la comunión, "exagerando gravemente el aspecto del banquete eucarístico y descuidando el ministerio insustituible del sacerdote en la misa". El cardenal considera que la liturgia de los "kikos" no es "coherente" con el magisterio litúrgico del Papa.
25/05/12: Católicos de Arequipa
1. Las instituciones firmantes, que agrupamos a diversos colectivos de la sociedad civil de Arequipa, tenemos por finalidad la promoción y defensa de la dignidad humana, que incluye la protección de la vida desde la concepción hasta la muerte natural y de la familia basada en la unión entre el hombre y la mujer.
2. La experiencia de estos años en nuestra labor diaria, con miles de personas de los diversos sectores de la sociedad, especialmente los más pobres, nos confirman que se trata de derechos y valores irrenunciables, pues cuando se les menosprecia o desconoce ocasionan graves consecuencias en el desarrollo armónico de los seres humanos y de la sociedad.
3. Por ello, reconocemos la importante labor que realiza la Iglesia a través de sus miembros, sacerdotes, religiosas y laicos, al transmitir la verdad sobre la naturaleza humana y ayudar a millones de peruanos a no dejarse engañar por corrientes y teorías que, originadas en el extranjero, atentan contra el bien común de nuestro país.
4. Nos sorprende que una persona que se considera miembro de la Iglesia Católica se exprese en contra de esos principios naturales, pilares de la convivencia humana y social y, de esa manera además, contradiga el Magisterio de la Iglesia a la que, por un elemental principio ético, debe fidelidad y respeto.
5. Esto es aun más grave cuando quien así actúa es un sacerdote, pues crea confusión no sólo entre el pueblo católico – que es la mayoría del país - sino entre la ciudadanía en general.
6. Rechazamos el injusto e irrespetuoso tratamiento que ciertas personas y medios de comunicación social vienen dando al Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, por la decisión de no renovar las licencias ministeriales al P. Gastón Garatea.
7. Rechazamos también los términos de la Carta Pública recientemente dirigida por el Rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú al Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de Su Santidad Benedicto XVI, a través de la cual se pretende responsabilizar al Cardenal Cipriani, Gran Canciller de esa Universidad, con la finalidad de seguir incumpliendo con su obligación de adecuar los Estatutos universitarios a las normas de la Iglesia Católica a la cual pertenecen y respetar la última voluntad de don José de la Riva Agüero.
8. Expresamos nuestro más firme apoyo y agradecimiento al señor Cardenal de Lima por el cumplimiento de su deber pastoral en beneficio de la Iglesia y el pueblo peruano.
ProMujer y Derechos Humanos
Vida Joven
Juventud ProVida
Asociación Vida y Familia
Ética y Derecho
Médicos por la Vida
Proyecto Esperanza- Universidad Católica San Pablo
Instituto para el Matrimonio y la Familia
Surandino
El Obispo Prelado de Ayaviri, Monseñor Kay Schmalhausen Panizo SCV, se pronunció respecto a la no renovación de licencias ministeriales del Padre Gastón Garatea en la arquidiócesis de Lima: "con pena lo digo, pero el Padre Gastón, quien años atrás ha sido Vicario General en ésta nuestra Prelatura y a quienes ustedes conocen y le guardan cariño, en este asunto concreto no ha hecho las cosas bien".
Además criticó algunos medios de comunicación "que no siempre son veraces ni informan con la verdad completa, sea por desconocimiento o a veces por agenda propia".
En el lapso de varios años, el Padre Garatea "ha dado unas declaraciones que son contrarias a lo que como Iglesia creemos y defendemos y se ha expresado de modo impropio con respecto al Arzobispo de Lima, su Pastor", dijo el Prelado.
El Obispo recordó además que "todo Pastor está puesto para guiar el rebaño de Dios, la Iglesia particular que le ha sido confiada. Debe cuidar la unidad al interior ese rebaño y la unidad de éste con la Iglesia Universal. Y si no lo hiciera haría muy mal".
Monseñor Schmalhausen precisó luego que debe quedar claro "que el Sr. Cardenal (Juan Luis Cipriani) no lo ha suspendido. Le ha quitado las licencias, es decir no puede ejercer el ministerio en esa Arquidiócesis en particular. Pero sigue siendo sacerdote y si quisiera podría ir a otra diócesis".
"Pero, ¿qué queremos que haga el Pastor? Si un sacerdote comienza a hablar no digamos en privado sino además públicamente a través de medios de comunicación cosas que no se condicen con nuestra fe y vida cristiana, ¿es que debe callar el pastor? ¿Y luego nosotros quedamos confundidos y ya no sabemos en qué ni quién creer?", cuestionó.
A continuación explicó que el Cardenal Cipriani "tenía la obligación de llamarle la atención en privado. Cosa que ha hecho no una sino varias veces. Pero, ¿y si no hace caso? Pues tiene no digo el derecho sino el deber de actuar. Precisamente para salvaguardar y proteger la unidad de su rebaño. Y eso es lo que hizo con toda discreción".
El Obispo dijo luego que "cuando tenemos un amigo que hace las cosas mal; debemos corregirle. Y si lo que hace mal además daña a otros, pues no podemos estar mirando, hay que intervenir. Y eso es lo que ha hecho el pastor de la Arquidiócesis de Lima. Y en esto hay que decir que ha hecho muy bien".
"Y lamentablemente –por mucho que queramos al Padre Gastón– en esto tenemos que decir que él ha obrado mal", agregó.
Finalmente pidió rezar por el Cardenal Cipriani "que está pasando por momentos muy duros al ser atacado injustamente con una campaña que está totalmente fuera de lugar" y por el Padre Garatea "para que reflexione, se de cuenta que no puede actuar de esta manera y que enmiende su conducta".
Arquidiócesis de Cusco
El Arzobispo de Cusco Monseñor Juan Antonio Ugarte, respaldó la decisión del Cardenal Juan Luis Cipriani de no renovar las licencias al Padre Gastón Garatea, pues "es un tema que viene de hace bastantes años".
"Ha habido una falta de prudencia del Padre Garatea al no seguir las indicaciones del Cardenal. Y el Cardenal entonces está obligado a no renovarle las licencias en Lima, porque hubo, previamente, conversaciones amistosas, cariñosas, insistentes y el padre no ha hecho caso", afirmó.
El Prelado dijo que ha seguido de cerca el caso del sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones "y puedo decir que el Señor Cardenal ha llamado al Padre Garatea para conversar y decirle que por favor modere sus comentarios que difieren de la doctrina oficial de la Iglesia en el tema del celibato, etc.".
"El Cardenal Cipriani está por encima de las simpatías o antipatías personales", afirmó Monseñor Ugarte. Dijo que el Arzobispo de Lima actuó frente a una conducta contraria a la doctrina católica y se le advirtio "varias veces a lo largo de varios años".
El Arzobispo de Cusco señaló que este caso fue llevado por la Arquidiócesis de Lima con total discreción y reserva. "No sé quién lo ha sacado en los medios y se ha armado un escándalo que me parece fuera de lugar", refirió.
Monseñor Ugarte recordó que los católicos están llamados a obedecer el Magisterio de la Iglesia, la cual tiene en su interior canales para expresar las diferencias de opinión. "Si se quiere opinar hay canales especializados, como por ejemplo las revistas teológicas donde se podría emitir una opinión, pero no ventilarlo a la luz pública", mencionó.
"En el tema concreto del celibato, el Papa Juan Pablo II dijo que ese tema ya no se toca, es una disciplina de la Iglesia. Es una praxis que se vive en la Iglesia durante muchísimos siglos. Por tanto la Iglesia dice que el celibato no va a cambiar y no es aceptable que un sacerdote se exprese de esa manera. En eso el padre Garatea ha sido poco prudente", indicó.
Finalmente señaló: "lamento que Monseñor Bambarén haya dado declaraciones poco oportunas. Esta medida se ha exagerado, la han sacado en los medios y están haciendo escándalo. En cuestiones doctrinales los católicos no debemos estar divididos, tenemos que respetar la doctrina en torno al romano pontífice".
Fuente: ACI Prensa.
Banco del Vaticano destituye presidente
El presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano, Ettore Gotti Tedeschi, fue destituido por el Consejo de Supervisión de esa entidad, confirmó la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Consejo de Supervisión destituyó al italiano Gotti Tedeschi, de 67 años, por unanimidad, "por no haber desarrollado varias funciones de primera importancia para su cargo", según precisó la Oficina de Prensa de la Santa Sede en un comunicado.
"Durante una sesión ordinaria de este Consejo de Supervisión del IOR, celebrada el 24 de mayo de 2012 a las 14 horas, este consejo ha adoptado una moción de censura contra el presidente Gotti Tedeschi y ha instado al cese de su mandato como titular y miembro del consejo", señaló el IOR en un comunicado facilitado por la Oficina de Prensa.
Los miembros del consejo de supervisión del IOR -prosiguió el comunicado- "están entristecidos por los acontecimientos que han llevado al voto de censura, pero consideran que esta acción es importante para mantener la vitalidad del instituto".
El IOR, subrayó la nota, "mira hacia adelante" y ya busca un nuevo "y excelente presidente que ayude a recuperar eficaces y amplias relaciones entre el IOR y la comunidad financiera basadas en el mutuo respeto de los estándares bancarios internacionalmente aceptados".
La comisión cardenalicia que controla el IOR se reunirá para analizar la decisión del consejo y decidir los pasos a seguir.
Gotti Tedeschi está siendo investigado por la Fiscalía de Roma, desde septiembre del pasado año por supuesta violación de las normas sobre la prevención del blanqueo de dinero.
Junto a Gotti Tedeschi también está siendo investigado el director general del IOR, Paolo Cipriani.
La Fiscalía indaga dos operaciones bancarias que preveían la transferencia de 20 millones de euros a la JP Morgan de Fráncfort (Alemania) y de otras tres entidades a la Banca del Fucino.
Según los investigadores, ambos dirigentes del IOR no facilitaron la información necesaria impuesta por la normativa contra el blanqueo de capitales.
El IOR, con sede en la Ciudad del Vaticano, fue fundado por Pío XII en 1942 y tiene personalidad jurídica propia.
El banco vaticano se vio salpicado a principios de la década de los 80 por el escándalo de la quiebra del Ambrosiano de Roberto Calvi, encontrado ahorcado bajo un puente de Londres en 1982.
El IOR fue reformado en 1989 por Juan Pablo II.
Fuente: Agencia EFE.
2. La experiencia de estos años en nuestra labor diaria, con miles de personas de los diversos sectores de la sociedad, especialmente los más pobres, nos confirman que se trata de derechos y valores irrenunciables, pues cuando se les menosprecia o desconoce ocasionan graves consecuencias en el desarrollo armónico de los seres humanos y de la sociedad.
3. Por ello, reconocemos la importante labor que realiza la Iglesia a través de sus miembros, sacerdotes, religiosas y laicos, al transmitir la verdad sobre la naturaleza humana y ayudar a millones de peruanos a no dejarse engañar por corrientes y teorías que, originadas en el extranjero, atentan contra el bien común de nuestro país.
4. Nos sorprende que una persona que se considera miembro de la Iglesia Católica se exprese en contra de esos principios naturales, pilares de la convivencia humana y social y, de esa manera además, contradiga el Magisterio de la Iglesia a la que, por un elemental principio ético, debe fidelidad y respeto.
5. Esto es aun más grave cuando quien así actúa es un sacerdote, pues crea confusión no sólo entre el pueblo católico – que es la mayoría del país - sino entre la ciudadanía en general.
6. Rechazamos el injusto e irrespetuoso tratamiento que ciertas personas y medios de comunicación social vienen dando al Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, por la decisión de no renovar las licencias ministeriales al P. Gastón Garatea.
7. Rechazamos también los términos de la Carta Pública recientemente dirigida por el Rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú al Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de Su Santidad Benedicto XVI, a través de la cual se pretende responsabilizar al Cardenal Cipriani, Gran Canciller de esa Universidad, con la finalidad de seguir incumpliendo con su obligación de adecuar los Estatutos universitarios a las normas de la Iglesia Católica a la cual pertenecen y respetar la última voluntad de don José de la Riva Agüero.
8. Expresamos nuestro más firme apoyo y agradecimiento al señor Cardenal de Lima por el cumplimiento de su deber pastoral en beneficio de la Iglesia y el pueblo peruano.
ProMujer y Derechos Humanos
Vida Joven
Juventud ProVida
Asociación Vida y Familia
Ética y Derecho
Médicos por la Vida
Proyecto Esperanza- Universidad Católica San Pablo
Instituto para el Matrimonio y la Familia

El Obispo Prelado de Ayaviri, Monseñor Kay Schmalhausen Panizo SCV, se pronunció respecto a la no renovación de licencias ministeriales del Padre Gastón Garatea en la arquidiócesis de Lima: "con pena lo digo, pero el Padre Gastón, quien años atrás ha sido Vicario General en ésta nuestra Prelatura y a quienes ustedes conocen y le guardan cariño, en este asunto concreto no ha hecho las cosas bien".
Además criticó algunos medios de comunicación "que no siempre son veraces ni informan con la verdad completa, sea por desconocimiento o a veces por agenda propia".
En el lapso de varios años, el Padre Garatea "ha dado unas declaraciones que son contrarias a lo que como Iglesia creemos y defendemos y se ha expresado de modo impropio con respecto al Arzobispo de Lima, su Pastor", dijo el Prelado.
El Obispo recordó además que "todo Pastor está puesto para guiar el rebaño de Dios, la Iglesia particular que le ha sido confiada. Debe cuidar la unidad al interior ese rebaño y la unidad de éste con la Iglesia Universal. Y si no lo hiciera haría muy mal".
Monseñor Schmalhausen precisó luego que debe quedar claro "que el Sr. Cardenal (Juan Luis Cipriani) no lo ha suspendido. Le ha quitado las licencias, es decir no puede ejercer el ministerio en esa Arquidiócesis en particular. Pero sigue siendo sacerdote y si quisiera podría ir a otra diócesis".
"Pero, ¿qué queremos que haga el Pastor? Si un sacerdote comienza a hablar no digamos en privado sino además públicamente a través de medios de comunicación cosas que no se condicen con nuestra fe y vida cristiana, ¿es que debe callar el pastor? ¿Y luego nosotros quedamos confundidos y ya no sabemos en qué ni quién creer?", cuestionó.
A continuación explicó que el Cardenal Cipriani "tenía la obligación de llamarle la atención en privado. Cosa que ha hecho no una sino varias veces. Pero, ¿y si no hace caso? Pues tiene no digo el derecho sino el deber de actuar. Precisamente para salvaguardar y proteger la unidad de su rebaño. Y eso es lo que hizo con toda discreción".
El Obispo dijo luego que "cuando tenemos un amigo que hace las cosas mal; debemos corregirle. Y si lo que hace mal además daña a otros, pues no podemos estar mirando, hay que intervenir. Y eso es lo que ha hecho el pastor de la Arquidiócesis de Lima. Y en esto hay que decir que ha hecho muy bien".
"Y lamentablemente –por mucho que queramos al Padre Gastón– en esto tenemos que decir que él ha obrado mal", agregó.
Finalmente pidió rezar por el Cardenal Cipriani "que está pasando por momentos muy duros al ser atacado injustamente con una campaña que está totalmente fuera de lugar" y por el Padre Garatea "para que reflexione, se de cuenta que no puede actuar de esta manera y que enmiende su conducta".
Arquidiócesis de Cusco
El Arzobispo de Cusco Monseñor Juan Antonio Ugarte, respaldó la decisión del Cardenal Juan Luis Cipriani de no renovar las licencias al Padre Gastón Garatea, pues "es un tema que viene de hace bastantes años".
"Ha habido una falta de prudencia del Padre Garatea al no seguir las indicaciones del Cardenal. Y el Cardenal entonces está obligado a no renovarle las licencias en Lima, porque hubo, previamente, conversaciones amistosas, cariñosas, insistentes y el padre no ha hecho caso", afirmó.
El Prelado dijo que ha seguido de cerca el caso del sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones "y puedo decir que el Señor Cardenal ha llamado al Padre Garatea para conversar y decirle que por favor modere sus comentarios que difieren de la doctrina oficial de la Iglesia en el tema del celibato, etc.".
"El Cardenal Cipriani está por encima de las simpatías o antipatías personales", afirmó Monseñor Ugarte. Dijo que el Arzobispo de Lima actuó frente a una conducta contraria a la doctrina católica y se le advirtio "varias veces a lo largo de varios años".
El Arzobispo de Cusco señaló que este caso fue llevado por la Arquidiócesis de Lima con total discreción y reserva. "No sé quién lo ha sacado en los medios y se ha armado un escándalo que me parece fuera de lugar", refirió.
Monseñor Ugarte recordó que los católicos están llamados a obedecer el Magisterio de la Iglesia, la cual tiene en su interior canales para expresar las diferencias de opinión. "Si se quiere opinar hay canales especializados, como por ejemplo las revistas teológicas donde se podría emitir una opinión, pero no ventilarlo a la luz pública", mencionó.
"En el tema concreto del celibato, el Papa Juan Pablo II dijo que ese tema ya no se toca, es una disciplina de la Iglesia. Es una praxis que se vive en la Iglesia durante muchísimos siglos. Por tanto la Iglesia dice que el celibato no va a cambiar y no es aceptable que un sacerdote se exprese de esa manera. En eso el padre Garatea ha sido poco prudente", indicó.
Finalmente señaló: "lamento que Monseñor Bambarén haya dado declaraciones poco oportunas. Esta medida se ha exagerado, la han sacado en los medios y están haciendo escándalo. En cuestiones doctrinales los católicos no debemos estar divididos, tenemos que respetar la doctrina en torno al romano pontífice".
Fuente: ACI Prensa.

El presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano, Ettore Gotti Tedeschi, fue destituido por el Consejo de Supervisión de esa entidad, confirmó la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Consejo de Supervisión destituyó al italiano Gotti Tedeschi, de 67 años, por unanimidad, "por no haber desarrollado varias funciones de primera importancia para su cargo", según precisó la Oficina de Prensa de la Santa Sede en un comunicado.
"Durante una sesión ordinaria de este Consejo de Supervisión del IOR, celebrada el 24 de mayo de 2012 a las 14 horas, este consejo ha adoptado una moción de censura contra el presidente Gotti Tedeschi y ha instado al cese de su mandato como titular y miembro del consejo", señaló el IOR en un comunicado facilitado por la Oficina de Prensa.
Los miembros del consejo de supervisión del IOR -prosiguió el comunicado- "están entristecidos por los acontecimientos que han llevado al voto de censura, pero consideran que esta acción es importante para mantener la vitalidad del instituto".
El IOR, subrayó la nota, "mira hacia adelante" y ya busca un nuevo "y excelente presidente que ayude a recuperar eficaces y amplias relaciones entre el IOR y la comunidad financiera basadas en el mutuo respeto de los estándares bancarios internacionalmente aceptados".
La comisión cardenalicia que controla el IOR se reunirá para analizar la decisión del consejo y decidir los pasos a seguir.
Gotti Tedeschi está siendo investigado por la Fiscalía de Roma, desde septiembre del pasado año por supuesta violación de las normas sobre la prevención del blanqueo de dinero.
Junto a Gotti Tedeschi también está siendo investigado el director general del IOR, Paolo Cipriani.
La Fiscalía indaga dos operaciones bancarias que preveían la transferencia de 20 millones de euros a la JP Morgan de Fráncfort (Alemania) y de otras tres entidades a la Banca del Fucino.
Según los investigadores, ambos dirigentes del IOR no facilitaron la información necesaria impuesta por la normativa contra el blanqueo de capitales.
El IOR, con sede en la Ciudad del Vaticano, fue fundado por Pío XII en 1942 y tiene personalidad jurídica propia.
El banco vaticano se vio salpicado a principios de la década de los 80 por el escándalo de la quiebra del Ambrosiano de Roberto Calvi, encontrado ahorcado bajo un puente de Londres en 1982.
El IOR fue reformado en 1989 por Juan Pablo II.
21/05/12: Espionaje de correspondencia

El Vaticano tiene que dotarse de sistemas “antileaks”
La necesidad de hacer frente a casos y problemas manejando la presión mediática con absoluta transparencia.
Por Marco Tosatti- Vatican Insider Diario La Stampa
Los medios de comunicación de masa rebosan –comprensiblemente- de noticias sobre fugas de documentos vaticanos por parte de fuentes, quizás únicas o quizás no. Y otras noticias, menos llamativas, pero ciertamente más significativas para la vida de la Iglesia pasan a ocupar un segundo plano. Pero no están desvinculadas de las primeras, todo lo contrario: son el testimonio, en ambos casos, de una situación que Benedicto XVI se está empeñando en enderezar, modificar y corregir. En la última semana hemos destacado tres. Estas son:
Un obispo católico ha sido reducido al estado laical por haber sido acusado de haber importado a Canadá material pedopornográfico. Raymond Lahey, exobispo de Antagonish, ya no puede actuar como presbítero, presidir ceremonias religiosas, ni administrar los sacramentos. En tiempos recientes, es la primera vez que se inflige una pena de este tipo a un prelado al final de un proceso canónico. En enero Lahey fue condenado a 15 meses de prisión, porque en el aeropuerto de Ottawa, la policía había encontrado en su ordenador cientos de fotografías pornográficas de adolescentes. Lahey fue dejado en libertad bajo palabra al final del proceso.
En otro continente, la cúpula de la Conferencia Episcopal ha sido decapitada y sustituida. Se trata de la República Centroaficana, donde Benedicto XVI, el pasado 14 de mayo nombró nuevos obispos, tres años después de la investigación que condujo a la dimisión anticipada en mayo de 2009, del arzobispo Paulin Pomodino de Bangui, 54 años, y del arzobispo François-Xavier Yombandje, retirado a la edad de 52 años. Una investigación dirigida por el entonces obispo, ahora cardenal, Robert Sarah, concluyó que Pomodino adoptaba “una actitud moral no siempre conforme con su compromiso de seguir a Cristo en castidad, pobreza y obediencia”. La investigación también reveló que muchos miembros del clero local tenían hijos. El 14 de mayo pasado Benedicto XVI nombró al padre Dieudonné Nzapalainga, 45 años, arzobispo de Bangui. El sacerdote ha trabajado hasta este momento como Administrador Apostólico. El padre Nestor -Désiré Nongo-Aziagbia, de 42 años de edad, superior de la Society of African Missions en Strasburgo, Francia, fue nombrado obispo de Bossango.
Al otro lado del mundo, un obispo australiano disidente, Williams Morris, ha sido sustituido concluyendo de este modo una batalla decenal entre el prelado y el Vaticano. El prelado, cuya dimisión había sido ya solicitada, antes de su destitución tenía y expresaba ideas opuestas a las expresadas por el magisterio respecto a la confesión, la absolución general de los pecados y la ordenación femenina. Cuando fue requerida su presencia en Roma para hablar de la situación, el obispo, que seguramente parece un poco excéntrico (entre otras cosas viste de laico, llevando una corbata con su escudo episcopal) respondió que tenía compromisos pastorales que se lo impedían. Una investigación guiada por el obispo americano Charles Chaput llevo a solicitar su dimisión. A la cual parece que Morris había consentido tras un encuentro con el Papa en Australia; pero algún tiempo más tarde escribió una carta diciendo que no presentaba la dimisión porque no estaba convencido. Los pasados días ha sido nombrado su sucesor: monseñor Robert McGuckin, expresidente de la Canon Law Society of Australia and New Zealand.
Los pasados años también se dieron episodios análogos a estos, también ignorados por los medios de comunicación, incluso a veces por los locales. Dimisiones prematuras, acordadas, salidas de escena discretas. Benedicto XVI trabaja lento, quizás, pero seguro. Toca la sensibilidad, las amistades, los vínculos y el amor propio; o frustra esperanzas y ambiciones, quizás legítimas, pero que deberían dejar paso a sentimientos muy diversos y más elevados.
Quizás es este el motivo por el cual asistimos a fugas de documentos. Que desgraciadamente no parecen provenir de lugares desconocidos, sino de despachos muy cercanos- quizás en el mismo corredor- al apartamento del Pontífice. La respuesta de los miembros de la cúpula de la Secretaría de Estado hasta ahora se ha mostrado débil, usando un eufemismo. Por ello, es la opinión reservada de expertos en materia, sería el caso, vista la situación, de aceptar el hecho de que no todos los que trabajan al lado del Papa son personas fieles; y adoptar procedimientos y sistemas, incluso tecnológicos, usados en todos los países para proteger zonas y documentos “sensibles”. En realidad hemos observado una cierta sorpresa por parte de los especialistas por la ausencia de precauciones de este tipo para defenderse de los enemigos internos, además de los externos, ciertamente, en estos casos menos peligrosos. El Papa y mil doscientos millones de católicos tienen derecho a ello. Antes la fe era suficiente. Ahora ya no.
La necesidad de hacer frente a casos y problemas manejando la presión mediática con absoluta transparencia.
Por Marco Tosatti- Vatican Insider Diario La Stampa
Los medios de comunicación de masa rebosan –comprensiblemente- de noticias sobre fugas de documentos vaticanos por parte de fuentes, quizás únicas o quizás no. Y otras noticias, menos llamativas, pero ciertamente más significativas para la vida de la Iglesia pasan a ocupar un segundo plano. Pero no están desvinculadas de las primeras, todo lo contrario: son el testimonio, en ambos casos, de una situación que Benedicto XVI se está empeñando en enderezar, modificar y corregir. En la última semana hemos destacado tres. Estas son:
Un obispo católico ha sido reducido al estado laical por haber sido acusado de haber importado a Canadá material pedopornográfico. Raymond Lahey, exobispo de Antagonish, ya no puede actuar como presbítero, presidir ceremonias religiosas, ni administrar los sacramentos. En tiempos recientes, es la primera vez que se inflige una pena de este tipo a un prelado al final de un proceso canónico. En enero Lahey fue condenado a 15 meses de prisión, porque en el aeropuerto de Ottawa, la policía había encontrado en su ordenador cientos de fotografías pornográficas de adolescentes. Lahey fue dejado en libertad bajo palabra al final del proceso.
En otro continente, la cúpula de la Conferencia Episcopal ha sido decapitada y sustituida. Se trata de la República Centroaficana, donde Benedicto XVI, el pasado 14 de mayo nombró nuevos obispos, tres años después de la investigación que condujo a la dimisión anticipada en mayo de 2009, del arzobispo Paulin Pomodino de Bangui, 54 años, y del arzobispo François-Xavier Yombandje, retirado a la edad de 52 años. Una investigación dirigida por el entonces obispo, ahora cardenal, Robert Sarah, concluyó que Pomodino adoptaba “una actitud moral no siempre conforme con su compromiso de seguir a Cristo en castidad, pobreza y obediencia”. La investigación también reveló que muchos miembros del clero local tenían hijos. El 14 de mayo pasado Benedicto XVI nombró al padre Dieudonné Nzapalainga, 45 años, arzobispo de Bangui. El sacerdote ha trabajado hasta este momento como Administrador Apostólico. El padre Nestor -Désiré Nongo-Aziagbia, de 42 años de edad, superior de la Society of African Missions en Strasburgo, Francia, fue nombrado obispo de Bossango.
Al otro lado del mundo, un obispo australiano disidente, Williams Morris, ha sido sustituido concluyendo de este modo una batalla decenal entre el prelado y el Vaticano. El prelado, cuya dimisión había sido ya solicitada, antes de su destitución tenía y expresaba ideas opuestas a las expresadas por el magisterio respecto a la confesión, la absolución general de los pecados y la ordenación femenina. Cuando fue requerida su presencia en Roma para hablar de la situación, el obispo, que seguramente parece un poco excéntrico (entre otras cosas viste de laico, llevando una corbata con su escudo episcopal) respondió que tenía compromisos pastorales que se lo impedían. Una investigación guiada por el obispo americano Charles Chaput llevo a solicitar su dimisión. A la cual parece que Morris había consentido tras un encuentro con el Papa en Australia; pero algún tiempo más tarde escribió una carta diciendo que no presentaba la dimisión porque no estaba convencido. Los pasados días ha sido nombrado su sucesor: monseñor Robert McGuckin, expresidente de la Canon Law Society of Australia and New Zealand.
Los pasados años también se dieron episodios análogos a estos, también ignorados por los medios de comunicación, incluso a veces por los locales. Dimisiones prematuras, acordadas, salidas de escena discretas. Benedicto XVI trabaja lento, quizás, pero seguro. Toca la sensibilidad, las amistades, los vínculos y el amor propio; o frustra esperanzas y ambiciones, quizás legítimas, pero que deberían dejar paso a sentimientos muy diversos y más elevados.
Quizás es este el motivo por el cual asistimos a fugas de documentos. Que desgraciadamente no parecen provenir de lugares desconocidos, sino de despachos muy cercanos- quizás en el mismo corredor- al apartamento del Pontífice. La respuesta de los miembros de la cúpula de la Secretaría de Estado hasta ahora se ha mostrado débil, usando un eufemismo. Por ello, es la opinión reservada de expertos en materia, sería el caso, vista la situación, de aceptar el hecho de que no todos los que trabajan al lado del Papa son personas fieles; y adoptar procedimientos y sistemas, incluso tecnológicos, usados en todos los países para proteger zonas y documentos “sensibles”. En realidad hemos observado una cierta sorpresa por parte de los especialistas por la ausencia de precauciones de este tipo para defenderse de los enemigos internos, además de los externos, ciertamente, en estos casos menos peligrosos. El Papa y mil doscientos millones de católicos tienen derecho a ello. Antes la fe era suficiente. Ahora ya no.
16/05/12: Cardenal Jean Daniélou SJ

La verdad usurpada
El Cardenal francés Jean Daniélou SJ es considerado uno de los más grandes teólogos del siglo XX.
Sandro Magister publicó el 11 de mayo una columna en el diario L’Espresso con una entrevista realizada al Cardenal en Radio Vaticana el 23 de octubre de 1972. El texto aún conserva su actualidad y en aquel entonces le valió al purpurado la persecución de algunos de sus hermanos del ala "progresista" que lo tomaron como un ataque a la Compañía de Jesús.
El vaticanista también aprovecha para limpiar el nombre del Cardenal que falleció en el apartamento de una prostituta en París. Magister explica que el purpurado llegó para darle dinero a la mujer para el abogado que sacaría de la cárcel a su esposo. "Fue la última de sus obras de caridad realizadas en secreto, a favor de personas despreciadas y necesitadas de ayuda y perdón", explica.
Mimì Santoni, la prostituta, lo vio caer de rodillas con el rostro en tierra antes de expirar. Para ella "fue una bella muerte para un cardenal". Después del fallecimiento los jesuitas comprobaron su inocencia.
En la entrevista de 1972 el purpurado afirma que "hay actualmente una crisis muy grave de la vida religiosa y que no se debe hablar de renovación, sino más bien de decadencia".
Para el Cardenal "esta crisis se manifiesta en todos los ámbitos. Los consejos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia) no son considerados ya como consagración a Dios, sino que son vistos en una perspectiva sociológica y psicológica. Nos preocupamos por no presentar una fachada burguesa, pero en el plano individual no se practica la pobreza".
"La dinámica de grupo sustituye a la obediencia religiosa; con el pretexto de reaccionar contra el formalismo, se abandona toda reglamentación de la vida de oración y las consecuencias de este estado de confusión son ante todo la desaparición de las vocaciones, porque los jóvenes reclaman una formación seria", añade.
A continuación denuncia que existen en la Iglesia a causa de esta crisis "numerosos y escandalosos abandonos de religiosos que reniegan del pacto que los ligaba al pueblo cristiano".
Sobre las causas de esta crisis, el Cardenal Daniélou señala que "la fuente esencial (…) es una falsa interpretación del Vaticano II. Las directivas del Concilio eran clarísimas: una más grande fidelidad de los religiosos y de las religiosas a las exigencias del Evangelio expresadas en las Constituciones de cada instituto y al mismo tiempo una adaptación de las modalidades de estas Constituciones a las condiciones de la vida moderna".
"Los institutos que son fieles a estas directivas conocen una verdadera renovación y tienen vocaciones. Pero en muchos casos se sustituyen las directivas del (Concilio) Vaticano II con ideologías erróneas puestas en circulación por revistas, por congresos y por teólogos", advierte.
Entre esos errores el Cardenal menciona la secularización, una falsa concepción de la libertad y una concepción equivocada de la "mutación del hombre y de la Iglesia".
Sobre el primero, el purpurado explica que el Vaticano II "jamás ha dicho que nosotros ingresemos en un mundo secularizado, en el sentido que la dimensión religiosa ya no ha de estar presente en la civilización, y es en el nombre de una falsa secularización que religiosos y religiosas renuncian a sus hábitos, abandonan sus obras para insertarse en las instituciones seculares, sustituyendo la adoración a Dios por las actividades sociales y políticas".
"Entre otras cosas, esto va a contramano en lo que se refiere a la necesidad de espiritualidad que se manifiesta en el mundo de hoy", alerta.
Sobre la falsa concepción de la libertad, el Cardenal refiere que ésta "lleva consigo la desvalorización de las Constituciones y de las Reglas y exalta la espontaneidad y la improvisación. Esto es tanto más absurdo en cuanto la sociedad occidental sufre actualmente por la ausencia de una disciplina de la libertad. La restauración de reglas firmes es una de las necesidades de la vida religiosa".
Sobre el tercer error dice que "aún cuando los contextos cambian, los elementos constitutivos del hombre y de la Iglesia son permanentes, por eso es un error tremendo cuestionar los elementos constitutivos de las Constituciones de las órdenes religiosas".
En cuanto a las soluciones a la crisis de la vida religiosa, el Cardenal propone "detener las falsas orientaciones que se difunden en un cierto número de institutos".
"Para esto es necesario detener todas las experimentaciones y todas las decisiones contrarias a las directivas del Concilio; poner en guardia contra los libros, las revistas y los congresos en los cuales son puestas en circulación estas concepciones erróneas; restaurar íntegramente la práctica de las Constituciones con las adaptaciones pedidas por el Concilio".
El Cardenal Daniélou afirma que "allí donde esto parece imposible, me parece que no se puede rechazar a los religiosos que quieren ser fieles a las Constituciones de sus órdenes y a las instrucciones del Vaticano II de constituir comunidades distintas. Los superiores religiosos están obligados a respetar este deseo conciliar".
"Estas comunidades deben estar autorizadas y deben tener casas de formación. La experiencia mostrará si las vocaciones son más numerosas en las casas de estricta observancia o en las casas de observancia mitigada. En caso que los superiores se opongan a estos pedidos legítimos, está ciertamente autorizado recurrir al Sumo Pontífice".
En la entrevista el Cardenal francés afirma además que "la vida religiosa está llamada a un grandioso futuro en la civilización técnica: cuanto más se desarrolle ésta, más se hará sentir la necesidad de la manifestación de Dios".
"Este es precisamente el propósito de la vida religiosa, pero para cumplir con su misión es necesario que ella reencuentre su auténtico significado y rompa radicalmente con una secularización que la destruye en su esencia y le impide atraer vocaciones", concluye.
Entrevista a Jean Daniélou SJ en Radio Vaticana
Eminencia, ¿existe realmente una crisis de la vida religiosa y puede dimensionarla?
Pienso que hay actualmente una crisis muy grave de la vida religiosa y que no se debe hablar de renovación, sino más bien de decadencia. Pienso que esta crisis golpea sobre todo al área atlántica. Europa del Este y los países de África y de Asia presentan respecto a esto una mejor salud espiritual. Esta crisis se manifiesta en todos los ámbitos. Los consejos evangélicos no son considerados ya como consagración a Dios, sino que son vistos en una perspectiva sociológica y psicológica. Nos preocupamos por no presentar una fachada burguesa, pero en el plano individual no se practica la pobreza. La dinámica de grupo sustituye a la obediencia religiosa; con el pretexto de reaccionar contra el formalismo, se abandona toda reglamentación de la vida de oración y las consecuencias de este estado de confusión son ante todo la desaparición de las vocaciones, porque los jóvenes reclaman una formación seria. Por otra parte, hay numerosos y escandalosos abandonos de religiosos que reniegan del pacto que los ligaba al pueblo cristiano.
¿Puede decirnos cuáles son, a su parecer, las causas de esta crisis?
La fuente esencial de esta crisis es una falsa interpretación del Vaticano II. Las directivas del Concilio eran clarísimas: una más grande fidelidad de los religiosos y de las religiosas a las exigencias del Evangelio expresadas en las Constituciones de cada instituto y al mismo tiempo una adaptación de las modalidades de estas Constituciones a las condiciones de la vida moderna. Los institutos que son fieles a estas directivas conocen una verdadera renovación y tienen vocaciones. Pero en muchos casos se sustituyen las directivas del Vaticano II con ideologías erróneas puestas en circulación por revistas, por congresos y por teólogos. Entre estos errores se pueden mencionar:
- La secularización. El Vaticano II ha declarado que los valores humanos deben ser tomados en serio. Jamás ha dicho que nosotros ingresemos en un mundo secularizado, en el sentido que la dimensión religiosa ya no ha de estar presente en la civilización, y es en el nombre de una falsa secularización que religiosos y religiosas renuncian a sus hábitos, abandonan sus obras para insertarse en las instituciones seculares, sustituyendo la adoración a Dios por las actividades sociales y políticas. Entre otras cosas, esto va a contramano en lo que se refiere a la necesidad de espiritualidad que se manifiesta en el mundo de hoy.
- Una falsa concepción de la libertad que lleva consigo la desvalorización de las Constituciones y de las Reglas y exalta la espontaneidad y la improvisación. Esto es tanto más absurdo en cuanto la sociedad occidental sufre actualmente por la ausencia de una disciplina de la libertad. La restauración de reglas firmes es una de las necesidades de la vida religiosa.
- Una concepción errónea de la mutación del hombre y de la Iglesia. Aún cuando los contextos cambian, los elementos constitutivos del hombre y de la Iglesia son permanentes, por eso es un error tremendo cuestionar los elementos constitutivos de las Constituciones de las órdenes religiosas.
¿Pero usted ve que hay remedios para superar esta crisis?
Pienso que la solución única y urgente es la de detener las falsas orientaciones que se difunden en un cierto número de institutos. Para esto es necesario detener todas las experimentaciones y todas las decisiones contrarias a las directivas del Concilio; poner en guardia contra los libros, las revistas y los congresos en los cuales son puestas en circulación estas concepciones erróneas; restaurar íntegramente la práctica de las Constituciones con las adaptaciones pedidas por el Concilio. Allí donde esto parece imposible, me parece que no se puede rechazar a los religiosos que quieren ser fieles a las Constituciones de sus órdenes y a las instrucciones del Vaticano II de constituir comunidades distintas. Los superiores religiosos están obligados a respetar este deseo conciliar.
Estas comunidades deben estar autorizadas y deben tener casas de formación. La experiencia mostrará si las vocaciones son más numerosas en las casas de estricta observancia o en las casas de observancia mitigada. En caso que los superiores se opongan a estos pedidos legítimos, está ciertamente autorizado recurrir al Sumo Pontífice.
La vida religiosa está llamada a un grandioso futuro en la civilización técnica: cuanto más se desarrolle ésta, más se hará sentir la necesidad de la manifestación de Dios. Este es precisamente el propósito de la vida religiosa, pero para cumplir con su misión es necesario que ella reencuentre su auténtico significado y rompa radicalmente con una secularización que la destruye en su esencia y le impide atraer vocaciones.
Fuente: www.chiesa.espressonline.it
Martín Sánchez expulsado
El tribunal Interdiocesano de Lima, de conformidad a las Facultades Especiales del 18 de abril de 2009 concedidas a la Congregación para el Clero (cfr. Prot. Ref. n° 20090556), inició un proceso administrativo penal al Pbro. Augusto Martín Sánchez Terán con motivo de grave indisciplina, desobediencia a la autoridad eclesiástica y contumacia que ocasionaban escándalo entre los fieles y un grave daño al bien común eclesial.
Habiéndose cumplido todas las fases del debido proceso canónico, la Congregación para el Clero ha comunicado al Arzobispo de Lima, el 24 de marzo del presente año, el Rescripto de la expulsión del estado clerical, con la dispensa de las obligaciones derivadas de la ordenación sacerdotal, al Sr. Martín Sánchez.
Fuente: Tribunal Eclesiástico.
El Cardenal francés Jean Daniélou SJ es considerado uno de los más grandes teólogos del siglo XX.
Sandro Magister publicó el 11 de mayo una columna en el diario L’Espresso con una entrevista realizada al Cardenal en Radio Vaticana el 23 de octubre de 1972. El texto aún conserva su actualidad y en aquel entonces le valió al purpurado la persecución de algunos de sus hermanos del ala "progresista" que lo tomaron como un ataque a la Compañía de Jesús.
El vaticanista también aprovecha para limpiar el nombre del Cardenal que falleció en el apartamento de una prostituta en París. Magister explica que el purpurado llegó para darle dinero a la mujer para el abogado que sacaría de la cárcel a su esposo. "Fue la última de sus obras de caridad realizadas en secreto, a favor de personas despreciadas y necesitadas de ayuda y perdón", explica.
Mimì Santoni, la prostituta, lo vio caer de rodillas con el rostro en tierra antes de expirar. Para ella "fue una bella muerte para un cardenal". Después del fallecimiento los jesuitas comprobaron su inocencia.
En la entrevista de 1972 el purpurado afirma que "hay actualmente una crisis muy grave de la vida religiosa y que no se debe hablar de renovación, sino más bien de decadencia".
Para el Cardenal "esta crisis se manifiesta en todos los ámbitos. Los consejos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia) no son considerados ya como consagración a Dios, sino que son vistos en una perspectiva sociológica y psicológica. Nos preocupamos por no presentar una fachada burguesa, pero en el plano individual no se practica la pobreza".
"La dinámica de grupo sustituye a la obediencia religiosa; con el pretexto de reaccionar contra el formalismo, se abandona toda reglamentación de la vida de oración y las consecuencias de este estado de confusión son ante todo la desaparición de las vocaciones, porque los jóvenes reclaman una formación seria", añade.
A continuación denuncia que existen en la Iglesia a causa de esta crisis "numerosos y escandalosos abandonos de religiosos que reniegan del pacto que los ligaba al pueblo cristiano".
Sobre las causas de esta crisis, el Cardenal Daniélou señala que "la fuente esencial (…) es una falsa interpretación del Vaticano II. Las directivas del Concilio eran clarísimas: una más grande fidelidad de los religiosos y de las religiosas a las exigencias del Evangelio expresadas en las Constituciones de cada instituto y al mismo tiempo una adaptación de las modalidades de estas Constituciones a las condiciones de la vida moderna".
"Los institutos que son fieles a estas directivas conocen una verdadera renovación y tienen vocaciones. Pero en muchos casos se sustituyen las directivas del (Concilio) Vaticano II con ideologías erróneas puestas en circulación por revistas, por congresos y por teólogos", advierte.
Entre esos errores el Cardenal menciona la secularización, una falsa concepción de la libertad y una concepción equivocada de la "mutación del hombre y de la Iglesia".
Sobre el primero, el purpurado explica que el Vaticano II "jamás ha dicho que nosotros ingresemos en un mundo secularizado, en el sentido que la dimensión religiosa ya no ha de estar presente en la civilización, y es en el nombre de una falsa secularización que religiosos y religiosas renuncian a sus hábitos, abandonan sus obras para insertarse en las instituciones seculares, sustituyendo la adoración a Dios por las actividades sociales y políticas".
"Entre otras cosas, esto va a contramano en lo que se refiere a la necesidad de espiritualidad que se manifiesta en el mundo de hoy", alerta.
Sobre la falsa concepción de la libertad, el Cardenal refiere que ésta "lleva consigo la desvalorización de las Constituciones y de las Reglas y exalta la espontaneidad y la improvisación. Esto es tanto más absurdo en cuanto la sociedad occidental sufre actualmente por la ausencia de una disciplina de la libertad. La restauración de reglas firmes es una de las necesidades de la vida religiosa".
Sobre el tercer error dice que "aún cuando los contextos cambian, los elementos constitutivos del hombre y de la Iglesia son permanentes, por eso es un error tremendo cuestionar los elementos constitutivos de las Constituciones de las órdenes religiosas".
En cuanto a las soluciones a la crisis de la vida religiosa, el Cardenal propone "detener las falsas orientaciones que se difunden en un cierto número de institutos".
"Para esto es necesario detener todas las experimentaciones y todas las decisiones contrarias a las directivas del Concilio; poner en guardia contra los libros, las revistas y los congresos en los cuales son puestas en circulación estas concepciones erróneas; restaurar íntegramente la práctica de las Constituciones con las adaptaciones pedidas por el Concilio".
El Cardenal Daniélou afirma que "allí donde esto parece imposible, me parece que no se puede rechazar a los religiosos que quieren ser fieles a las Constituciones de sus órdenes y a las instrucciones del Vaticano II de constituir comunidades distintas. Los superiores religiosos están obligados a respetar este deseo conciliar".
"Estas comunidades deben estar autorizadas y deben tener casas de formación. La experiencia mostrará si las vocaciones son más numerosas en las casas de estricta observancia o en las casas de observancia mitigada. En caso que los superiores se opongan a estos pedidos legítimos, está ciertamente autorizado recurrir al Sumo Pontífice".
En la entrevista el Cardenal francés afirma además que "la vida religiosa está llamada a un grandioso futuro en la civilización técnica: cuanto más se desarrolle ésta, más se hará sentir la necesidad de la manifestación de Dios".
"Este es precisamente el propósito de la vida religiosa, pero para cumplir con su misión es necesario que ella reencuentre su auténtico significado y rompa radicalmente con una secularización que la destruye en su esencia y le impide atraer vocaciones", concluye.
Entrevista a Jean Daniélou SJ en Radio Vaticana
Eminencia, ¿existe realmente una crisis de la vida religiosa y puede dimensionarla?
Pienso que hay actualmente una crisis muy grave de la vida religiosa y que no se debe hablar de renovación, sino más bien de decadencia. Pienso que esta crisis golpea sobre todo al área atlántica. Europa del Este y los países de África y de Asia presentan respecto a esto una mejor salud espiritual. Esta crisis se manifiesta en todos los ámbitos. Los consejos evangélicos no son considerados ya como consagración a Dios, sino que son vistos en una perspectiva sociológica y psicológica. Nos preocupamos por no presentar una fachada burguesa, pero en el plano individual no se practica la pobreza. La dinámica de grupo sustituye a la obediencia religiosa; con el pretexto de reaccionar contra el formalismo, se abandona toda reglamentación de la vida de oración y las consecuencias de este estado de confusión son ante todo la desaparición de las vocaciones, porque los jóvenes reclaman una formación seria. Por otra parte, hay numerosos y escandalosos abandonos de religiosos que reniegan del pacto que los ligaba al pueblo cristiano.
¿Puede decirnos cuáles son, a su parecer, las causas de esta crisis?
La fuente esencial de esta crisis es una falsa interpretación del Vaticano II. Las directivas del Concilio eran clarísimas: una más grande fidelidad de los religiosos y de las religiosas a las exigencias del Evangelio expresadas en las Constituciones de cada instituto y al mismo tiempo una adaptación de las modalidades de estas Constituciones a las condiciones de la vida moderna. Los institutos que son fieles a estas directivas conocen una verdadera renovación y tienen vocaciones. Pero en muchos casos se sustituyen las directivas del Vaticano II con ideologías erróneas puestas en circulación por revistas, por congresos y por teólogos. Entre estos errores se pueden mencionar:
- La secularización. El Vaticano II ha declarado que los valores humanos deben ser tomados en serio. Jamás ha dicho que nosotros ingresemos en un mundo secularizado, en el sentido que la dimensión religiosa ya no ha de estar presente en la civilización, y es en el nombre de una falsa secularización que religiosos y religiosas renuncian a sus hábitos, abandonan sus obras para insertarse en las instituciones seculares, sustituyendo la adoración a Dios por las actividades sociales y políticas. Entre otras cosas, esto va a contramano en lo que se refiere a la necesidad de espiritualidad que se manifiesta en el mundo de hoy.
- Una falsa concepción de la libertad que lleva consigo la desvalorización de las Constituciones y de las Reglas y exalta la espontaneidad y la improvisación. Esto es tanto más absurdo en cuanto la sociedad occidental sufre actualmente por la ausencia de una disciplina de la libertad. La restauración de reglas firmes es una de las necesidades de la vida religiosa.
- Una concepción errónea de la mutación del hombre y de la Iglesia. Aún cuando los contextos cambian, los elementos constitutivos del hombre y de la Iglesia son permanentes, por eso es un error tremendo cuestionar los elementos constitutivos de las Constituciones de las órdenes religiosas.
¿Pero usted ve que hay remedios para superar esta crisis?
Pienso que la solución única y urgente es la de detener las falsas orientaciones que se difunden en un cierto número de institutos. Para esto es necesario detener todas las experimentaciones y todas las decisiones contrarias a las directivas del Concilio; poner en guardia contra los libros, las revistas y los congresos en los cuales son puestas en circulación estas concepciones erróneas; restaurar íntegramente la práctica de las Constituciones con las adaptaciones pedidas por el Concilio. Allí donde esto parece imposible, me parece que no se puede rechazar a los religiosos que quieren ser fieles a las Constituciones de sus órdenes y a las instrucciones del Vaticano II de constituir comunidades distintas. Los superiores religiosos están obligados a respetar este deseo conciliar.
Estas comunidades deben estar autorizadas y deben tener casas de formación. La experiencia mostrará si las vocaciones son más numerosas en las casas de estricta observancia o en las casas de observancia mitigada. En caso que los superiores se opongan a estos pedidos legítimos, está ciertamente autorizado recurrir al Sumo Pontífice.
La vida religiosa está llamada a un grandioso futuro en la civilización técnica: cuanto más se desarrolle ésta, más se hará sentir la necesidad de la manifestación de Dios. Este es precisamente el propósito de la vida religiosa, pero para cumplir con su misión es necesario que ella reencuentre su auténtico significado y rompa radicalmente con una secularización que la destruye en su esencia y le impide atraer vocaciones.
Fuente: www.chiesa.espressonline.it

El tribunal Interdiocesano de Lima, de conformidad a las Facultades Especiales del 18 de abril de 2009 concedidas a la Congregación para el Clero (cfr. Prot. Ref. n° 20090556), inició un proceso administrativo penal al Pbro. Augusto Martín Sánchez Terán con motivo de grave indisciplina, desobediencia a la autoridad eclesiástica y contumacia que ocasionaban escándalo entre los fieles y un grave daño al bien común eclesial.
Habiéndose cumplido todas las fases del debido proceso canónico, la Congregación para el Clero ha comunicado al Arzobispo de Lima, el 24 de marzo del presente año, el Rescripto de la expulsión del estado clerical, con la dispensa de las obligaciones derivadas de la ordenación sacerdotal, al Sr. Martín Sánchez.
06/05/12: Hermano Martín de la caridad

El santo mulato nació en Lima en 1579 de padre español y madre panameña. Tardó su padre en reconocerlo pero al final asintió, teniendo de todas formas que partir dejando al pequeño al cuidado de su madre. Son misteriosos los caminos del Señor: no fue sino un santo quien lo confirmó en la fe de sus padres. Fue Santo Toribio Mogrovejo, segundo arzobispo de Lima y actual patrono del Episcopado Latinoamericano, quien hizo descender el Espíritu sobre su moreno corazón, corazón que el Señor fue haciendo manso y humilde como el de su Madre. Martín aprendió el oficio de barbero y también algo de medicina. El muchacho era inteligente, y fue tal su amor por los hermanos que no tardó en aprender para poderlos servir mejor. Desde niño sentía predilección por los enfermos y los pobres en quienes reconocía sin duda el rostro sufriente de su Señor. A los quince años la gracia recibida y el ardor por vivir más cerca de Dios en servicio completo a sus hermanos humanos lo impulsó a pedir ser admitido como donado en el convento de los dominicos que había en Lima.
Pronto la virtud del moreno dejó de ser un secreto. Su servicio como enfermero se extendía desde sus hermanos dominicos hasta las personas más abandonadas que podía encontrar en la calle. Su humildad fue probada en el dolor de la injuria, incluso de parte de algunos religiosos dominicos. Incomprensión y envidias: camino de contradicciones que fue asemejando al mulato a su Reconciliador. En 1603 le fue concedida la profesión religiosa y pronunció los votos de pobreza, obediencia y castidad. Hombre de gran caridad, unía a su incesante oración las penitencias más duras. Era mucho el amor, eran poco el sueño y la comida, lo sostenía la oración, la infinita misericordia de Dios. Es muy probable que haya conocido a Santa Rosa de Lima. El Señor tiene sus caminos, y los tuvo de dolor y alegría para nuestro mulato. Así nos ama el Señor, como a su Madre.
La virtud del santo, su intensa vida espiritual, sostenían su entrega, pero sin duda alguna, aquello que más recuerda el pueblo de Lima son sus numerosos milagros. A veces se trataba de curaciones instantáneas, en otras bastaba tan sólo su presencia para que el enfermo desahuciado iniciara un sorprendente y firme proceso de recuperación. Muchos lo vieron entrar y salir de recintos estando las puertas cerradas. Otros lo vieron en dos lugares distintos a un mismo tiempo. Todos, grandes señores y hombres sencillos, no tardaban en recurrir al socorro del santo mulato: "yo te curo, Dios te sana" decía Martín con grande conciencia del inmenso amor del Señor que ha gustado siempre de tocar el corazón de los hombres con manos humanas.
Enfermero y hortelano herbolario, Fray Martín cultivaba las plantas medicinales que aliviaban a sus enfermos. Su amor humilde y generoso lo abarcaba todo: su amabilidad con los animales era fruto de su inmenso amor por el Creador de todas las cosas. El pueblo de Lima venera hoy su dulce y sencilla imagen, con su escoba en la mano dando de comer, de un mismo plato, a perro, ratón y gato.
Tras una vida de honda respuesta a la gracia de Dios, de intensa y perseverante entrega vividas al calor de la caridad y el sacrificio, ya a los sesenta años de edad, Fray Martín cayó enfermo y supo de inmediato que había llegado la hora de encontrarse con el Señor. El pueblo se conmovió, y mientras en la calle toda Lima lloraba, el mismo virrey fue a verlo a su lecho de muerte para besar la mano de quien decía de sí mismo ser un perro mulato, tal era la veneración que todos le tenían. Poco después, mientras se le rezaba el credo, besando el crucifijo con profunda alegría, el santo partió. Pero esta partida no lo alejó de su pueblo quien esperanzado le reza a diario aguardando su tierna intercesión y agradeciendo sus milagros. Fray Martín de Porres, el mulato "santo de la escoba" fue canonizado el 6 de mayo de 1962 por el Papa Juan XXIII.
Fuente: www.arzobispadodelima.org
Cadena perpetua o pena de muerte
Por Manuel Igreda Reátegui- Perú21
El capellán del colegio parroquial San Alfonso de Santa Clara fue denunciado por violador. El caso es investigado luego que la madre de la víctima hiciera esta acusación.
Elizabeth Marlene Liza Bazán, de 44 años, contó a Perú21 que su hijo fue víctima de Waldir Pérez Salinas, perteneciente a la Congregación de los Padres Redentoristas.
ABUSO EN EL COLEGIO
El presunto abuso sexual contra su hijo ocurrió dentro de las mismas instalaciones del colegio San Alfonso.
“Este señor se aprovechó de mi hijo en la misma oficina que tiene en esta escuela. Se ganó la confianza de mi niño y abusó de él”, expresó.
“Nunca pensé meterlo en la boca del lobo. Además, tengo miedo a que se fugue, me siento destruida. Quiero que lo metan preso y exijo que se haga justicia”, exclamó.
La señora pidió ayuda a los Ministerios de Educación, de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, así como a la Defensoría del Pueblo.
Pérez Salinas dijo que estaba arrepentido de lo que había hecho. Se informó que será trasladado a la carceleta del Palacio de Justicia y posteriormente el INPE determinará a qué penal lo trasladarán.
ANTECEDENTE
El párroco del convento Sagrado Corazón de Jesús, Fermín Zenón Lozano Noa, de 41 años de edad, fue denunciado por el delito de violación a una menor de 13 años, que se habría consumado en la vivienda del sacerdote ubicada al interior del local, cuando ambos estaban en un retiro espiritual.
El clérigo además era promotor y director del colegio San Alfonso de Huanta. Luego de lo sucedido, la menor fue hospitalizada en el centro de salud.
Tras la denuncia, efectivos policiales iniciaron las labores de búsqueda del sacerdote, quien se dio a la fuga tras descubrirse el delito.
Según se supo, se habría ocultado en la casa retiro Juan Pablo II, ubicado en el distrito de Luricocha.
Pronto la virtud del moreno dejó de ser un secreto. Su servicio como enfermero se extendía desde sus hermanos dominicos hasta las personas más abandonadas que podía encontrar en la calle. Su humildad fue probada en el dolor de la injuria, incluso de parte de algunos religiosos dominicos. Incomprensión y envidias: camino de contradicciones que fue asemejando al mulato a su Reconciliador. En 1603 le fue concedida la profesión religiosa y pronunció los votos de pobreza, obediencia y castidad. Hombre de gran caridad, unía a su incesante oración las penitencias más duras. Era mucho el amor, eran poco el sueño y la comida, lo sostenía la oración, la infinita misericordia de Dios. Es muy probable que haya conocido a Santa Rosa de Lima. El Señor tiene sus caminos, y los tuvo de dolor y alegría para nuestro mulato. Así nos ama el Señor, como a su Madre.
La virtud del santo, su intensa vida espiritual, sostenían su entrega, pero sin duda alguna, aquello que más recuerda el pueblo de Lima son sus numerosos milagros. A veces se trataba de curaciones instantáneas, en otras bastaba tan sólo su presencia para que el enfermo desahuciado iniciara un sorprendente y firme proceso de recuperación. Muchos lo vieron entrar y salir de recintos estando las puertas cerradas. Otros lo vieron en dos lugares distintos a un mismo tiempo. Todos, grandes señores y hombres sencillos, no tardaban en recurrir al socorro del santo mulato: "yo te curo, Dios te sana" decía Martín con grande conciencia del inmenso amor del Señor que ha gustado siempre de tocar el corazón de los hombres con manos humanas.
Enfermero y hortelano herbolario, Fray Martín cultivaba las plantas medicinales que aliviaban a sus enfermos. Su amor humilde y generoso lo abarcaba todo: su amabilidad con los animales era fruto de su inmenso amor por el Creador de todas las cosas. El pueblo de Lima venera hoy su dulce y sencilla imagen, con su escoba en la mano dando de comer, de un mismo plato, a perro, ratón y gato.
Tras una vida de honda respuesta a la gracia de Dios, de intensa y perseverante entrega vividas al calor de la caridad y el sacrificio, ya a los sesenta años de edad, Fray Martín cayó enfermo y supo de inmediato que había llegado la hora de encontrarse con el Señor. El pueblo se conmovió, y mientras en la calle toda Lima lloraba, el mismo virrey fue a verlo a su lecho de muerte para besar la mano de quien decía de sí mismo ser un perro mulato, tal era la veneración que todos le tenían. Poco después, mientras se le rezaba el credo, besando el crucifijo con profunda alegría, el santo partió. Pero esta partida no lo alejó de su pueblo quien esperanzado le reza a diario aguardando su tierna intercesión y agradeciendo sus milagros. Fray Martín de Porres, el mulato "santo de la escoba" fue canonizado el 6 de mayo de 1962 por el Papa Juan XXIII.
Fuente: www.arzobispadodelima.org

Por Manuel Igreda Reátegui- Perú21
El capellán del colegio parroquial San Alfonso de Santa Clara fue denunciado por violador. El caso es investigado luego que la madre de la víctima hiciera esta acusación.
Elizabeth Marlene Liza Bazán, de 44 años, contó a Perú21 que su hijo fue víctima de Waldir Pérez Salinas, perteneciente a la Congregación de los Padres Redentoristas.
ABUSO EN EL COLEGIO
El presunto abuso sexual contra su hijo ocurrió dentro de las mismas instalaciones del colegio San Alfonso.
“Este señor se aprovechó de mi hijo en la misma oficina que tiene en esta escuela. Se ganó la confianza de mi niño y abusó de él”, expresó.
“Nunca pensé meterlo en la boca del lobo. Además, tengo miedo a que se fugue, me siento destruida. Quiero que lo metan preso y exijo que se haga justicia”, exclamó.
La señora pidió ayuda a los Ministerios de Educación, de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, así como a la Defensoría del Pueblo.
Pérez Salinas dijo que estaba arrepentido de lo que había hecho. Se informó que será trasladado a la carceleta del Palacio de Justicia y posteriormente el INPE determinará a qué penal lo trasladarán.
ANTECEDENTE
El párroco del convento Sagrado Corazón de Jesús, Fermín Zenón Lozano Noa, de 41 años de edad, fue denunciado por el delito de violación a una menor de 13 años, que se habría consumado en la vivienda del sacerdote ubicada al interior del local, cuando ambos estaban en un retiro espiritual.
El clérigo además era promotor y director del colegio San Alfonso de Huanta. Luego de lo sucedido, la menor fue hospitalizada en el centro de salud.
Tras la denuncia, efectivos policiales iniciaron las labores de búsqueda del sacerdote, quien se dio a la fuga tras descubrirse el delito.
Según se supo, se habría ocultado en la casa retiro Juan Pablo II, ubicado en el distrito de Luricocha.
15/04/12: Madre Covadonga

La religiosa española residente en Ayacucho es una figura de culto en esa ciudad: su voz es respetada por los delincuentes más avezados y su labor como mediadora en la cárcel de Yanamilla ha sido clave para evitar hechos de sangre. Aquí, detalles poco conocidos de la vida de una monja.
“Te mato”, le susurró una voz en el oído. La Madre Covadonga volteó rápidamente. No había nadie en el asfalto. El jirón Tres Máscaras lucía calmado. Rió de buena gana. Pero se detuvo al observar el rostro gélido de su acompañante. “¡Es Abimael!”, gritó súbitamente la misionera que estaba a su lado. Era un día gris de 1987.
Al subir al segundo piso de su casa, la madre y su colega se sentaron sobre la mesa a pensar en los motivos de la amenaza. Temblorosas, se sirvieron unas tazas de café. El timbre del teléfono repicó súbitamente. Se miraron las caras. El ring volvió a repicar. Victoria Leandro levantó el auricular. Una voz le dijo sin ambages: “Somos los hijos del diablo. Esta noche les toca a las dominicas”. Hacía poco tiempo, el sacerdote Víctor Acuña había sido asesinado mientras oficiaba misa. La Madre Covadonga creía entender la ira de Abimael Guzmán contra ella: llevaba cinco años contrarrestando la prédica de Sendero con máximas de amor. Una de ellas era “Dios vive dentro de mí. Soy un cielo. Soy un cielo”, que cantaba en colegios, actos y plazas públicas. También había logrado juntar a miles de estudiantes en las famosas “charlas de amor”, en las que argumentaba la inutilidad de la violencia. Esta actividad la realizaba en su casa, en el jirón Tres Máscaras. Al inicio de la década de 1980, iban a buscarla cerca de trescientas personas cada día. Todas aguardaban ayuda económica, jurídica o espiritual. La madre corría por aquí y por allá. Se le veía en la corte, en la comisaría, en la fiscalía, en el penal, en la calle. Siempre con su hábito impoluto y su mirada diáfana. Pero ella tenía mil razones para amar a Abimael.
Madre Covadonga ha llevado a terrenos insólitos su preocupación por el prójimo. En 2004, cuando los internos del penal de Yanamilla hicieron un motín para protestar por el cambio de sus horarios de trabajo, decenas de militares habían rodeado el recinto armados con metralladoras de largo alcance. La madre, enterada de la gresca, corrió hacia la zona y encontró a los soldados a punto de disparar a los reos. Sin titubearlo, se plantó frente a las armas con los brazos abiertos y gritó: “¡No, por favor! ¡Paz! ¡Paz! ¡Paz!”. Tenía los ojos cerrados, lagrimeantes. Los militares no soportaron ver a una anciana de 82 años darles una tierna lección de mesura: se fueron en masa.
“Muchas veces mi voz ha sido muy respetada. Porque la gente sabe que mi voz no quiere a unos o a otros, sino a todos”, diría Covadonga nueve años después. Sí que su voz ha sido respetada. Según varios testimonios, era la única persona a la que los senderistas de la Universidad San Cristóbal de Huamanga hacían caso cuando se pedía cese al fuego. Su presencia convertía en adolescentes berrinchudos a maoístas enciclopédicos.
En marzo del 2008, el pueblo ayacuchano protestaba en defensa de sus recursos naturales. La Madre Covadonga estaba en medio de la masa de manifestantes que ocupaba la plaza de armas de la ciudad.
En cada esquina había un policía enviado de Lima. A la religiosa le parecía una respuesta excesiva del gobierno frente a una actividad, en términos generales, pacífica. De pronto, el obispo de Ayacucho la llamó para una reunión, que se prolongó por una hora. Cuando la hermana volvió a la calle, sus ojos quedaron bien abiertos: el jirón 28 de Julio estaba inundado por una densa humareda que asfixiaba a cientos de personas. La gente corría espantada en todas las direcciones. Una mujer con los ojos lagrimeantes le enrostraba: “¿Qué es esto, madre?”. María Estrella del Carmen Valcárcel, como en realidad se llama Covadonga, miró al cielo: varios helicópteros se mezclaban con las nubes espumosas de Huamanga. Habían castigado al pueblo por su rebeldía lanzándole decenas de bombas lacrimógenas. La madre corrió varias cuadras rumbo a su casa, tomó presurosa el teléfono y digitó los números de una radio local. Con la exaltación propia de una mujer de 85 años, suplicó que retiren los helicópteros de la zona. El ruego llegó hasta el comandante policial de la zona, que suspendió la operación.
“Muchas veces he intervenido para evitar masacres”, reconocería la madre varios años después. Se trata de una mediadora innata, una mujer dispuesta a sacrificar su propia comodidad para generar entendimiento entre sus semejantes. Las muertes que ella evita no son solo militares, sino cotidianas, hogareñas. Cientos de mujeres la han buscado en su casa para solucionar problemas familiares. Por ejemplo, convivientes que no las dejan de golpear. En ocasiones, explica la madre, lo mejor es la separación. Ella misma ha tenido que ir con su auto muchas veces a “rescatar” a alguna joven violentada.
María Estrella tenía mil razones para amar a Abimael Guzmán porque ella siempre ha estado junto a los equivocados, los delincuentes, los delirantes. “Nosotros consideramos Cristos a los reos”, ha dicho. Durante los últimos veinte años ha visitado la cárcel de Yanamilla con un pecho lleno de afecto y mucha ayuda material en las manos. Ha ayudado a organizar los talleres que permiten que los presos mantengan a sus familias a la distancia con los productos que fabrican entre rejas: confección, carpintería, artesanía, entre otros. Los recluidos la llaman por teléfono cada vez que sufren un abuso o sienten una necesidad. La Madre Covadonga es, en muchos casos, el único interlocutor válido que reconocen los presos para negociar.
Desde que llegó a Ayacucho, en abril de 1971, esta religiosa española ha volcado su vida en favor de los desposeídos. Por eso ha sido objeto de numerosas condecoraciones, entre ellas el grado de Comendador del Congreso. También ha sido postulada al Premio Príncipe de Asturias. Pero ella, a sus 89 años, tiene una aspiración que considera más útil: levantar un centro oftalmológico para la gente pobre de Ayacucho. ¿Qué sería del Perú si todos tuviéramos sus ojos?
Fuente: Diario La República.
Juan Gonzalo Rose
La Pregunta
Mi madre me decía:
si matas a pedradas los pajaritos blancos,
Dios te va a castigar;
si pegas a tu amigo
el de cara de asno,
Dios te va a castigar.
Era el signo de Dios
de dos palitos,
y sus diez teologales mandamientos
cabían en mi mano
como diez dedos más.
Hoy me dicen:
si no matas diariamente una paloma,
Dios te castigará;
si no pegas al negro,
si no odias al rojo,
Dios te castigará;
si al pobre das ideas
en vez de darle un beso,
si le hablas de justicia
en vez de caridad
Dios te castigará
Dios te castigará.
No es este nuestro Dios,
¿verdad, mamá?
Epístola a Bartolomé de Las Casas
He bajado a buscarte entre los muertos.
Y entre hedores y absortas procesiones
Atrás de templos y siglos destruidos:
Aún hermosamente tu corazón brillaba
Fray hombre,
Fray hermano
Fray amigo.
Gracias te doy, obispo de dulzura,
Las heridas lavadas en el río;
Gracias te dan los cuerpos de esas sombras,
Gracias te dan los hijos de esos cuerpos,
Gracias te dan las sombras de los hijos.
Tiernísimo pastor
de amor tiernísimo
las alpacas seguíante en la nieve
para lamer tu mano cariñosa.
Hacia tu voz volaban los geranios
Hacia tu corazón, los corazones.
Las lunas de las charcas
entregados castillos que entregó la fragancia
los únicos espejos
donde el amor labriego se miraba
huían a tus ojos.
Las casas de los pobres en ti se reclinaban.
¡Ah miliciano del amor cristiano!
En nombre de mi pueblo te bautizo:
Fray hombre,
Fray amigo,
Fray hermano.
(Hallazgos y extravíos, Lima, 1968)
“Te mato”, le susurró una voz en el oído. La Madre Covadonga volteó rápidamente. No había nadie en el asfalto. El jirón Tres Máscaras lucía calmado. Rió de buena gana. Pero se detuvo al observar el rostro gélido de su acompañante. “¡Es Abimael!”, gritó súbitamente la misionera que estaba a su lado. Era un día gris de 1987.
Al subir al segundo piso de su casa, la madre y su colega se sentaron sobre la mesa a pensar en los motivos de la amenaza. Temblorosas, se sirvieron unas tazas de café. El timbre del teléfono repicó súbitamente. Se miraron las caras. El ring volvió a repicar. Victoria Leandro levantó el auricular. Una voz le dijo sin ambages: “Somos los hijos del diablo. Esta noche les toca a las dominicas”. Hacía poco tiempo, el sacerdote Víctor Acuña había sido asesinado mientras oficiaba misa. La Madre Covadonga creía entender la ira de Abimael Guzmán contra ella: llevaba cinco años contrarrestando la prédica de Sendero con máximas de amor. Una de ellas era “Dios vive dentro de mí. Soy un cielo. Soy un cielo”, que cantaba en colegios, actos y plazas públicas. También había logrado juntar a miles de estudiantes en las famosas “charlas de amor”, en las que argumentaba la inutilidad de la violencia. Esta actividad la realizaba en su casa, en el jirón Tres Máscaras. Al inicio de la década de 1980, iban a buscarla cerca de trescientas personas cada día. Todas aguardaban ayuda económica, jurídica o espiritual. La madre corría por aquí y por allá. Se le veía en la corte, en la comisaría, en la fiscalía, en el penal, en la calle. Siempre con su hábito impoluto y su mirada diáfana. Pero ella tenía mil razones para amar a Abimael.

“Muchas veces mi voz ha sido muy respetada. Porque la gente sabe que mi voz no quiere a unos o a otros, sino a todos”, diría Covadonga nueve años después. Sí que su voz ha sido respetada. Según varios testimonios, era la única persona a la que los senderistas de la Universidad San Cristóbal de Huamanga hacían caso cuando se pedía cese al fuego. Su presencia convertía en adolescentes berrinchudos a maoístas enciclopédicos.
En marzo del 2008, el pueblo ayacuchano protestaba en defensa de sus recursos naturales. La Madre Covadonga estaba en medio de la masa de manifestantes que ocupaba la plaza de armas de la ciudad.
En cada esquina había un policía enviado de Lima. A la religiosa le parecía una respuesta excesiva del gobierno frente a una actividad, en términos generales, pacífica. De pronto, el obispo de Ayacucho la llamó para una reunión, que se prolongó por una hora. Cuando la hermana volvió a la calle, sus ojos quedaron bien abiertos: el jirón 28 de Julio estaba inundado por una densa humareda que asfixiaba a cientos de personas. La gente corría espantada en todas las direcciones. Una mujer con los ojos lagrimeantes le enrostraba: “¿Qué es esto, madre?”. María Estrella del Carmen Valcárcel, como en realidad se llama Covadonga, miró al cielo: varios helicópteros se mezclaban con las nubes espumosas de Huamanga. Habían castigado al pueblo por su rebeldía lanzándole decenas de bombas lacrimógenas. La madre corrió varias cuadras rumbo a su casa, tomó presurosa el teléfono y digitó los números de una radio local. Con la exaltación propia de una mujer de 85 años, suplicó que retiren los helicópteros de la zona. El ruego llegó hasta el comandante policial de la zona, que suspendió la operación.
“Muchas veces he intervenido para evitar masacres”, reconocería la madre varios años después. Se trata de una mediadora innata, una mujer dispuesta a sacrificar su propia comodidad para generar entendimiento entre sus semejantes. Las muertes que ella evita no son solo militares, sino cotidianas, hogareñas. Cientos de mujeres la han buscado en su casa para solucionar problemas familiares. Por ejemplo, convivientes que no las dejan de golpear. En ocasiones, explica la madre, lo mejor es la separación. Ella misma ha tenido que ir con su auto muchas veces a “rescatar” a alguna joven violentada.

Desde que llegó a Ayacucho, en abril de 1971, esta religiosa española ha volcado su vida en favor de los desposeídos. Por eso ha sido objeto de numerosas condecoraciones, entre ellas el grado de Comendador del Congreso. También ha sido postulada al Premio Príncipe de Asturias. Pero ella, a sus 89 años, tiene una aspiración que considera más útil: levantar un centro oftalmológico para la gente pobre de Ayacucho. ¿Qué sería del Perú si todos tuviéramos sus ojos?
Fuente: Diario La República.

La Pregunta
Mi madre me decía:
si matas a pedradas los pajaritos blancos,
Dios te va a castigar;
si pegas a tu amigo
el de cara de asno,
Dios te va a castigar.
Era el signo de Dios
de dos palitos,
y sus diez teologales mandamientos
cabían en mi mano
como diez dedos más.
Hoy me dicen:
si no matas diariamente una paloma,
Dios te castigará;
si no pegas al negro,
si no odias al rojo,
Dios te castigará;
si al pobre das ideas
en vez de darle un beso,
si le hablas de justicia
en vez de caridad
Dios te castigará
Dios te castigará.
No es este nuestro Dios,
¿verdad, mamá?
Epístola a Bartolomé de Las Casas
He bajado a buscarte entre los muertos.
Y entre hedores y absortas procesiones
Atrás de templos y siglos destruidos:
Aún hermosamente tu corazón brillaba
Fray hombre,
Fray hermano
Fray amigo.
Gracias te doy, obispo de dulzura,
Las heridas lavadas en el río;
Gracias te dan los cuerpos de esas sombras,
Gracias te dan los hijos de esos cuerpos,
Gracias te dan las sombras de los hijos.
Tiernísimo pastor
de amor tiernísimo
las alpacas seguíante en la nieve
para lamer tu mano cariñosa.
Hacia tu voz volaban los geranios
Hacia tu corazón, los corazones.
Las lunas de las charcas
entregados castillos que entregó la fragancia
los únicos espejos
donde el amor labriego se miraba
huían a tus ojos.
Las casas de los pobres en ti se reclinaban.
¡Ah miliciano del amor cristiano!
En nombre de mi pueblo te bautizo:
Fray hombre,
Fray amigo,
Fray hermano.
(Hallazgos y extravíos, Lima, 1968)
06/04/12: Rendición de cuentas

Por Miguel Giusti Hundskopf
La situación ante la que se encuentra nuestra universidad en estos momentos me parece sumamente grave porque creo que está en serio riesgo nuestra autonomía. Sin desconocer el esfuerzo del Rectorado por alcanzar un acuerdo que respete la posición tomada por la Asamblea en septiembre del año pasado, creo que el documento que nos ha alcanzado no reúne las condiciones como para ser aceptado, ni en la forma ni en el fondo, y quisiera explicarles por qué soy de esta opinión. Lamento tener que opinar en contra de lo que nos pide expresamente el Rectorado, por cuya conducción de la universidad he tenido y tengo el máximo respeto, pero me parece que es el momento de dar a conocer nuestros pareceres, o de disentir, sobre lo que pueda ser mejor para nuestra universidad.
La forma
El Rectorado solicita de la Asamblea un voto a favor del acuerdo, en bloque y en un plazo muy próximo. Pero el documento está muy lejos de ser claro en muchos puntos, o de ser en todos sus aspectos aceptable, por lo que una aprobación en bloque nos obligaría a aceptar lo inaceptable. El plazo tan próximo, además, impide una reflexión más seria o un proceso de maduración sobre la naturaleza y las consecuencias de los cambios propuestos. Conviene recordar que los plazos perentorios no han sido puestos por nosotros y que su fijación, al modo de un ultimátum, no se condice con el espíritu de diálogo que debería primar en las relaciones que mantenemos con la Iglesia.
El fondo. La elección del Rector
Si se analizan y complementan entre sí todos los cambios propuestos con respecto a la elección del Rector, el resultado me parece un serio recorte a la autonomía de la Universidad. En apariencia, se preserva la atribución de la Asamblea para elegir al Rector, aun cuando se concede al Arzobispo el derecho de emitir una opinión-valoración de los candidatos. Ya esta concesión es obviamente una suerte de derecho de veto o al menos de presión de la comunidad universitaria.
Pero si se hubiese quedado ahí, quizás habría podido pese a todo aceptarse. El problema es que ahora se añade un requisito para poder ser rector o vicerrector, a saber: “llevar una vida en fidelidad al Magisterio de la Iglesia”. Este requisito conlleva un serio peligro, porque, aun cuando no se dice nada acerca de a quién le corresponde la competencia para decidir si un candidato cumple o no ese requisito, es claro que sobre el Magisterio de la Iglesia solo puede decidir el propio Magisterio de la Iglesia. El “Magisterio” no es la doctrina, ni el espíritu, ni los principios o los valores del cristianismo o la Iglesia (en un sentido genérico), sino la enseñanza de la Iglesia tal como la comprende, registra y administra la autoridad de los obispos[1]. Si la autoridad episcopal es por definición la competente en la materia, entonces esto quiere decir, en buen castellano, que el Arzobispo podrá decidir (o creerá tener la autoridad legítima para decidir) quién podrá ser candidato a Rector en nuestra universidad. Quien haya escuchado a Monseñor Cipriani en su intervención en el programa La Hora N de Jaime de Althaus el 4 de abril, habrá visto claramente cómo interpreta él esta prerrogativa. Se comprende entonces por qué ha renunciado a su propuesta anterior de elegir al Rector de una terna: porque eso ya no le hace falta, dado que para ser candidato a Rector habrá que contar con la autorización episcopal, vale decir, del “Magisterio” de la Iglesia. Pero además, sorprende que se haya aceptado una fórmula que exige “llevar una vida en fidelidad a”, porque eso equivale a someter a evaluación la vida personal y las ideas de los candidatos. En efecto, aquí entra a tallar el segundo aspecto de la noción de “Magisterio”: el de la enseñanza ortodoxa, porque, repito, esa noción designa al bagaje de enseñanzas de la Iglesia tal como lo interpreta la autoridad episcopal. En otras palabras: un profesor que haya escrito cualquier tesis o expresado cualquier idea en algún libro (sobre cualquier asunto de moral, política, vida eclesial, ciencia, filosofía o cualquier materia problemática), o uno que no se haya casado por la Iglesia o sea divorciado o que en cualquier otro sentido, siempre según interpretación de los obispos, no sea “fiel” al “Magisterio”, no podrá ser candidato a Rector. El Rectorado comenta que este nuevo requisito no sería sino una “especificación” del artículo ya existente, que dice: “identificarse con los principios, valores y fines de la Universidad”. Por lo dicho, es obvio que no se trata de una especificación sino de algo muy diferente. El artículo de nuestro Estatuto es mucho más sobrio y no conlleva censura alguna de la vida y las ideas de los profesores.
Por si ello fuera poco, se ha aceptado además incluir entre las atribuciones del Gran Canciller: “Recibir la profesión de fe del rector y los vicerrectores, para empezar a ejercer sus cargos”. Un acto de sumisión de esta naturaleza, que no ha estado nunca presente en nuestro Estatuto, me parece extemporáneo y de mal gusto, y está reñido con la dignidad del oficio de profesor universitario. Para colmo, queda por precisar aún el tenor (el texto) de esa profesión, pero, dado el contexto en el que se está introduciendo, no cabe pensar sino en lo peor.
La Comisión Económica Especial
Con respecto a la creación de la Comisión Económica Especial, me pregunto hasta qué punto ella no equivale a un reconocimiento implícito (y voluntario) de que nuestra universidad no es plena propietaria de sus bienes, pues admite que debe rendir cuenta de ellos ante otra institución privada (la Iglesia), a la que se concede entonces el derecho de pedir cuentas. Concuerdo con el documento cuando afirma que no deberíamos temer el rendir cuentas porque no tenemos nada que ocultar. Pero para eso existen, en los sistemas democráticos, mecanismos o instancias legales que no alteran los derechos de propiedad, como la Contraloría, o la SUNAT, o las auditorías externas. Mejor (menos equívoco y más coherente) sería, en ese sentido, obligarse a rendir cuentas ante alguno de estos organismos y permitir el acceso a dichas cuentas a los representantes de la Iglesia.
De otro lado, sorprende que la composición de la Comisión Económica sea de 1 miembro de nuestra universidad y 2 miembros del episcopado. Estamos aceptando, en el contexto de este conflicto, ser siempre minoría. Y ello se vuelve más problemático todavía cuando leemos que esta Comisión tendrá voto dirimente cuando haya desacuerdos en el seno de la Junta Administradora. (El documento sostiene que el Arzobispo ha “renunciado voluntariamente” a ejercer la función dirimente en la Junta; a la luz de lo expuesto, es obvio que esa renuncia se da porque ya no necesita ese voto, dado que lo tiene en la Comisión Económica).
En el documento se intenta restar importancia a las atribuciones de la Comisión, argumentando que ésta supuestamente solo intervendría en casos de inversiones de gran monta, pero se incluye entre ellas la aprobación del plan trienal de inversiones de la Universidad. Dado que la Comisión tiene mayoría del episcopado y posee además voto dirimente en los asuntos de la Junta Administradora, no me parece nada desdeñable el poder que se le estaría concediendo.
Las reformas del Estatuto
Se ha incluido un punto en el acuerdo según el cual en el futuro las reformas de nuestro Estatuto “que afecten los derechos de la Iglesia en la Universidad”, “requerirán de la aprobación del Dicasterio para su entrada en vigencia”. También aquí hay el peligro de una seria cesión de autonomía. El propio documento reconoce que este artículo “técnicamente, es un derecho a veto”, pero presume que ello no sería un problema porque solo tendría vigencia “en los temas que la involucran (a la Iglesia)”, mas no en todos los demás, sin precisar cuál sería la diferencia entre unos y otros. Pero, como es obvio, la Iglesia podría considerar que todos los temas de la vida universitaria “la involucran” o “afectan sus derechos”, porque eso puede inferirse fácilmente de las diversas atribuciones genéricas que se le conceden, empezando por la elección del Rector, la administración de los bienes, la profesión de fe o la fidelidad al Magisterio de profesores, administrativos y alumnos. En resumidas cuentas, el artículo en cuestión extiende virtualmente de manera indefinida el derecho a veto de nuestros cambios estatutarios.
La Junta Administradora
En relación con la Junta Administradora parecería haberse llegado a un acuerdo razonable y aceptable, con algunas salvedades, pero sobre este punto el propio arzobispado ha dado marcha atrás, de manera que no sabemos a qué atenernos. Ya se ha señalado, sin embargo, que, en el acuerdo, las discrepancias de interpretación que ocurran en la Junta serán dirimidas por la Comisión Económica Especial, en la cual el episcopado tiene mayoría. Si, por hipótesis, el representante del arzobispo en la Junta Administradora decidiera bloquear sistemáticamente todas nuestras iniciativas, ello obligaría a recurrir continuamente al voto dirimente de la Comisión Económica, en la cual tenemos siempre minoría. Esto daría carta blanca a los obispos para decidir a voluntad y de manera sistemática sobre los asuntos de la marcha administrativa de nuestra universidad.
El “carácter” pontificio y católico
Se ha añadido una breve frase al art. 1 de nuestro Estatuto que dice: “Por su carácter pontificio y católico… la PUCP es una comunidad de maestros, etc.…” Si entiendo bien (o mal, que es mejor), esta breve frase es un modo de insertar en nuestro Estatuto que la PUCP tiene una vinculación de dependencia institucional, o jurídica, o canónica o de otro tipo en relación con la Iglesia, vinculación que podría dar pie a que dicha frase fuera utilizada por la Iglesia para reclamar propiedad o sujeción canónica. No tengo argumentos suficientes para sostener que esto vaya a ocurrir, pero temo que su mera posibilidad es la razón por la que debe haberse incluido esta frase.
El argumento pragmático
En el documento del Rectorado se nos invita a considerar pragmáticamente la situación y a tener en cuenta que los beneficios del acuerdo serían considerablemente más altos que sus costos, pues de esa manera se pondría fin a un conflicto desgastante que mantiene ocupada y en tensión a la Universidad desde hace muchos años. Para hacer más persuasiva la invitación, se nos advierte que en caso de no aprobar el acuerdo, no seríamos ya nosotros sino los tribunales peruanos los que tendrían la última palabra. Y se da a entender, claro está, que el acuerdo preserva la autonomía de la Universidad y la libertad de cátedra, además de que las concesiones estarían ya de algún modo enraizadas en nuestro Estatuto vigente.
Hay que reconocerle, por cierto, al Rectorado, que haya respetado y hasta consignado en el documento la necesidad de someter el acuerdo a la decisión de la Asamblea. Pero quisiera hacer dos consideraciones sobre esta invocación pragmática.
En primer lugar, sorprende el repentino cambio de política por parte del Rectorado. Durante varios años, se ha mantenido una línea principista dura (y hasta inflexible) en la confrontación con la jerarquía de la Iglesia y se ha enviado un mensaje tranquilizador a la comunidad universitaria, asegurándole que teníamos una posición jurídica sólida en los dos frentes del conflicto. Esa política ha dado sus frutos, es decir, ha fortalecido la cohesión de la comunidad universitaria en la defensa de su autonomía y ha transmitido a los profesores la convicción de que estamos en condiciones de preservar con buenos argumentos y políticas inteligentes los valores fundamentales de nuestra vida universitaria. Ahora, en cambio, se nos pide ser más flexibles con los principios y se sugiere que nuestra posición jurídica es débil.
Pero aun en sentido pragmático, tengo la impresión de que el acuerdo no nos es favorable. Por lo que he expuesto antes, creo que es más lo que perdemos que lo que ganamos. En la elección del Rector, en la propiedad de los bienes, en la cesión de la mayoría a la Comisión Económica Especial, en el procedimiento de reforma de nuestros estatutos, como en otros puntos, se hacen concesiones que, por decir lo menos, ponen en serio peligro nuestra autonomía.
No está dicho, por cierto, que los cambios del Estatuto hayan de interpretarse o aplicarse de una manera desfavorable para nosotros, pero esa posibilidad existe y de ella deberíamos defendernos. En las consideraciones de tipo pragmático, no puede dejar de tenerse en cuenta con quién estamos haciendo el trato. Por sus convicciones religiosas y políticas, así como por su vieja y militante posición contra nuestra universidad, Monseñor Cipriani no ha ocultado nunca sus intenciones ni ha tenido reparos en utilizar los medios a su alcance para tratar de imponerlas. Suponer ahora que ha cambiado de opinión o que hará uso cándido de las atribuciones o las posibilidades de intervención que le otorga el acuerdo, sería pecar de ingenuidad pragmática. De esto tenemos ya pruebas más que suficientes en sus primeras declaraciones en el programa mencionado de Jaime de Althaus.
Qué hacer entonces
Por la forma en que ha sido presentado el documento, pareciera que nos encontráramos ante una encrucijada de vida o muerte, de todo o nada. Y esta sensación está difundiéndose entre la comunidad universitaria, razón por la cual algunos están dispuestos a ceder por temor y otros por resignación. Me parece muy importante que tratemos de contrarrestar esta impresión.
Lo primero que deberíamos hacer, me parece, es no aceptar el acuerdo, al menos no en bloque y no en el plazo fijado. La decisión que tomó la Asamblea en septiembre del año pasado fue no aceptar la propuesta de modificación enviada por el Vaticano, reafirmar nuestra autonomía y mantener la disposición al diálogo con la Iglesia. Esta decisión era y sigue siendo firme y prudente, y no me parece que hayan cambiado las condiciones lo suficiente como para modificarla. Corresponde, creo, reafirmar ese acuerdo: no aceptar la actual propuesta por lesionar nuestra autonomía y mantener nuestra disposición al diálogo.
De aquella decisión de la Asamblea hay dos puntos que destacar. El primero es que nuestra universidad posee ya un Estatuto que reconoce inequívocamente su filiación católica y su vinculación con la doctrina de la Iglesia, y que con él hemos vivido durante décadas sin tener conflictos con la jerarquía. Los conflictos tienen lugar y fecha de inicio, y nombre y apellido. El segundo punto a destacar es que la Asamblea no ha cortado la comunicación con la Iglesia, sino ha declarado expresamente su voluntad de dialogar y de llegar a un acuerdo. Pero no a cualquier precio.
La sensación de estar en una encrucijada vital proviene sin duda de los plazos que se nos han impuesto. Pero no me parece que debamos someternos a ellos ni aceptar la precipitación en la toma de decisiones o la amenaza velada. Puede ser que reafirmar en estos momentos el acuerdo de la Asamblea del año pasado, nos lleve a una confrontación mayor o hasta a una ruptura. Pero puede ser también que esto no ocurra. Así como no tenemos por qué aceptar plazos, tampoco tenemos por qué terminar nosotros con la disposición al diálogo.
¿Volveremos entonces a los conflictos con la jerarquía y continuaremos con los juicios pendientes, quién sabe por cuánto tiempo? Si ello tiene que ocurrir por defender nuestra autonomía y la calidad de nuestra universidad, o por impedir que el pensamiento católico más reaccionario penetre de algún modo en nuestro campus, tendremos que hacerlo. Es nuestro deber hacerlo, cueste lo que cueste. Hay mucha gente honesta y competente entre nosotros que puede prestar su ayuda para defender de manera inteligente nuestra causa en todos los frentes, como lo ha venido haciendo precisamente el equipo rectoral en los últimos años con el respaldo de la comunidad universitaria.
Finalmente, quisiera también decir que no deberíamos tener miedo a una agudización del conflicto. No creo que se produzca una ruptura, porque el resultado podría ser muy destructivo, o tanático, para el país y para la propia Iglesia. También la Iglesia hará su propia reflexión pragmática, no lo dudemos. Pero si la ruptura llegara, haríamos bien en asumirla, no con temor, sino con tranquilidad y conciencia histórica. Hay muchos casos, en el pasado y en la historia reciente, de instituciones académicas o científicas que han tenido que pasar por un cambio radical para poder madurar o mantener su vitalidad. Y ello ha ocurrido también en los últimos años entre varias universidades católicas y la jerarquía de la Iglesia. Cuando los cambios son necesarios, porque está en juego algo muy valioso y esencial que defender, como en nuestro caso, los costos son ciertamente mucho menores que los beneficios. Mantengamos la firmeza y la calma. Creo que tenemos el viento de la historia a nuestro favor.
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[1] Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: "El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escritura (sic), ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo" (DV 10), es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma (Parte 1ª, Secc. 1ª, cap. 2, art. 2, III).
Fuente: blog.interculturalidad.org
La situación ante la que se encuentra nuestra universidad en estos momentos me parece sumamente grave porque creo que está en serio riesgo nuestra autonomía. Sin desconocer el esfuerzo del Rectorado por alcanzar un acuerdo que respete la posición tomada por la Asamblea en septiembre del año pasado, creo que el documento que nos ha alcanzado no reúne las condiciones como para ser aceptado, ni en la forma ni en el fondo, y quisiera explicarles por qué soy de esta opinión. Lamento tener que opinar en contra de lo que nos pide expresamente el Rectorado, por cuya conducción de la universidad he tenido y tengo el máximo respeto, pero me parece que es el momento de dar a conocer nuestros pareceres, o de disentir, sobre lo que pueda ser mejor para nuestra universidad.
La forma
El Rectorado solicita de la Asamblea un voto a favor del acuerdo, en bloque y en un plazo muy próximo. Pero el documento está muy lejos de ser claro en muchos puntos, o de ser en todos sus aspectos aceptable, por lo que una aprobación en bloque nos obligaría a aceptar lo inaceptable. El plazo tan próximo, además, impide una reflexión más seria o un proceso de maduración sobre la naturaleza y las consecuencias de los cambios propuestos. Conviene recordar que los plazos perentorios no han sido puestos por nosotros y que su fijación, al modo de un ultimátum, no se condice con el espíritu de diálogo que debería primar en las relaciones que mantenemos con la Iglesia.
El fondo. La elección del Rector
Si se analizan y complementan entre sí todos los cambios propuestos con respecto a la elección del Rector, el resultado me parece un serio recorte a la autonomía de la Universidad. En apariencia, se preserva la atribución de la Asamblea para elegir al Rector, aun cuando se concede al Arzobispo el derecho de emitir una opinión-valoración de los candidatos. Ya esta concesión es obviamente una suerte de derecho de veto o al menos de presión de la comunidad universitaria.
Pero si se hubiese quedado ahí, quizás habría podido pese a todo aceptarse. El problema es que ahora se añade un requisito para poder ser rector o vicerrector, a saber: “llevar una vida en fidelidad al Magisterio de la Iglesia”. Este requisito conlleva un serio peligro, porque, aun cuando no se dice nada acerca de a quién le corresponde la competencia para decidir si un candidato cumple o no ese requisito, es claro que sobre el Magisterio de la Iglesia solo puede decidir el propio Magisterio de la Iglesia. El “Magisterio” no es la doctrina, ni el espíritu, ni los principios o los valores del cristianismo o la Iglesia (en un sentido genérico), sino la enseñanza de la Iglesia tal como la comprende, registra y administra la autoridad de los obispos[1]. Si la autoridad episcopal es por definición la competente en la materia, entonces esto quiere decir, en buen castellano, que el Arzobispo podrá decidir (o creerá tener la autoridad legítima para decidir) quién podrá ser candidato a Rector en nuestra universidad. Quien haya escuchado a Monseñor Cipriani en su intervención en el programa La Hora N de Jaime de Althaus el 4 de abril, habrá visto claramente cómo interpreta él esta prerrogativa. Se comprende entonces por qué ha renunciado a su propuesta anterior de elegir al Rector de una terna: porque eso ya no le hace falta, dado que para ser candidato a Rector habrá que contar con la autorización episcopal, vale decir, del “Magisterio” de la Iglesia. Pero además, sorprende que se haya aceptado una fórmula que exige “llevar una vida en fidelidad a”, porque eso equivale a someter a evaluación la vida personal y las ideas de los candidatos. En efecto, aquí entra a tallar el segundo aspecto de la noción de “Magisterio”: el de la enseñanza ortodoxa, porque, repito, esa noción designa al bagaje de enseñanzas de la Iglesia tal como lo interpreta la autoridad episcopal. En otras palabras: un profesor que haya escrito cualquier tesis o expresado cualquier idea en algún libro (sobre cualquier asunto de moral, política, vida eclesial, ciencia, filosofía o cualquier materia problemática), o uno que no se haya casado por la Iglesia o sea divorciado o que en cualquier otro sentido, siempre según interpretación de los obispos, no sea “fiel” al “Magisterio”, no podrá ser candidato a Rector. El Rectorado comenta que este nuevo requisito no sería sino una “especificación” del artículo ya existente, que dice: “identificarse con los principios, valores y fines de la Universidad”. Por lo dicho, es obvio que no se trata de una especificación sino de algo muy diferente. El artículo de nuestro Estatuto es mucho más sobrio y no conlleva censura alguna de la vida y las ideas de los profesores.
Por si ello fuera poco, se ha aceptado además incluir entre las atribuciones del Gran Canciller: “Recibir la profesión de fe del rector y los vicerrectores, para empezar a ejercer sus cargos”. Un acto de sumisión de esta naturaleza, que no ha estado nunca presente en nuestro Estatuto, me parece extemporáneo y de mal gusto, y está reñido con la dignidad del oficio de profesor universitario. Para colmo, queda por precisar aún el tenor (el texto) de esa profesión, pero, dado el contexto en el que se está introduciendo, no cabe pensar sino en lo peor.
La Comisión Económica Especial
Con respecto a la creación de la Comisión Económica Especial, me pregunto hasta qué punto ella no equivale a un reconocimiento implícito (y voluntario) de que nuestra universidad no es plena propietaria de sus bienes, pues admite que debe rendir cuenta de ellos ante otra institución privada (la Iglesia), a la que se concede entonces el derecho de pedir cuentas. Concuerdo con el documento cuando afirma que no deberíamos temer el rendir cuentas porque no tenemos nada que ocultar. Pero para eso existen, en los sistemas democráticos, mecanismos o instancias legales que no alteran los derechos de propiedad, como la Contraloría, o la SUNAT, o las auditorías externas. Mejor (menos equívoco y más coherente) sería, en ese sentido, obligarse a rendir cuentas ante alguno de estos organismos y permitir el acceso a dichas cuentas a los representantes de la Iglesia.
De otro lado, sorprende que la composición de la Comisión Económica sea de 1 miembro de nuestra universidad y 2 miembros del episcopado. Estamos aceptando, en el contexto de este conflicto, ser siempre minoría. Y ello se vuelve más problemático todavía cuando leemos que esta Comisión tendrá voto dirimente cuando haya desacuerdos en el seno de la Junta Administradora. (El documento sostiene que el Arzobispo ha “renunciado voluntariamente” a ejercer la función dirimente en la Junta; a la luz de lo expuesto, es obvio que esa renuncia se da porque ya no necesita ese voto, dado que lo tiene en la Comisión Económica).
En el documento se intenta restar importancia a las atribuciones de la Comisión, argumentando que ésta supuestamente solo intervendría en casos de inversiones de gran monta, pero se incluye entre ellas la aprobación del plan trienal de inversiones de la Universidad. Dado que la Comisión tiene mayoría del episcopado y posee además voto dirimente en los asuntos de la Junta Administradora, no me parece nada desdeñable el poder que se le estaría concediendo.
Las reformas del Estatuto
Se ha incluido un punto en el acuerdo según el cual en el futuro las reformas de nuestro Estatuto “que afecten los derechos de la Iglesia en la Universidad”, “requerirán de la aprobación del Dicasterio para su entrada en vigencia”. También aquí hay el peligro de una seria cesión de autonomía. El propio documento reconoce que este artículo “técnicamente, es un derecho a veto”, pero presume que ello no sería un problema porque solo tendría vigencia “en los temas que la involucran (a la Iglesia)”, mas no en todos los demás, sin precisar cuál sería la diferencia entre unos y otros. Pero, como es obvio, la Iglesia podría considerar que todos los temas de la vida universitaria “la involucran” o “afectan sus derechos”, porque eso puede inferirse fácilmente de las diversas atribuciones genéricas que se le conceden, empezando por la elección del Rector, la administración de los bienes, la profesión de fe o la fidelidad al Magisterio de profesores, administrativos y alumnos. En resumidas cuentas, el artículo en cuestión extiende virtualmente de manera indefinida el derecho a veto de nuestros cambios estatutarios.
La Junta Administradora
En relación con la Junta Administradora parecería haberse llegado a un acuerdo razonable y aceptable, con algunas salvedades, pero sobre este punto el propio arzobispado ha dado marcha atrás, de manera que no sabemos a qué atenernos. Ya se ha señalado, sin embargo, que, en el acuerdo, las discrepancias de interpretación que ocurran en la Junta serán dirimidas por la Comisión Económica Especial, en la cual el episcopado tiene mayoría. Si, por hipótesis, el representante del arzobispo en la Junta Administradora decidiera bloquear sistemáticamente todas nuestras iniciativas, ello obligaría a recurrir continuamente al voto dirimente de la Comisión Económica, en la cual tenemos siempre minoría. Esto daría carta blanca a los obispos para decidir a voluntad y de manera sistemática sobre los asuntos de la marcha administrativa de nuestra universidad.
El “carácter” pontificio y católico
Se ha añadido una breve frase al art. 1 de nuestro Estatuto que dice: “Por su carácter pontificio y católico… la PUCP es una comunidad de maestros, etc.…” Si entiendo bien (o mal, que es mejor), esta breve frase es un modo de insertar en nuestro Estatuto que la PUCP tiene una vinculación de dependencia institucional, o jurídica, o canónica o de otro tipo en relación con la Iglesia, vinculación que podría dar pie a que dicha frase fuera utilizada por la Iglesia para reclamar propiedad o sujeción canónica. No tengo argumentos suficientes para sostener que esto vaya a ocurrir, pero temo que su mera posibilidad es la razón por la que debe haberse incluido esta frase.
El argumento pragmático
En el documento del Rectorado se nos invita a considerar pragmáticamente la situación y a tener en cuenta que los beneficios del acuerdo serían considerablemente más altos que sus costos, pues de esa manera se pondría fin a un conflicto desgastante que mantiene ocupada y en tensión a la Universidad desde hace muchos años. Para hacer más persuasiva la invitación, se nos advierte que en caso de no aprobar el acuerdo, no seríamos ya nosotros sino los tribunales peruanos los que tendrían la última palabra. Y se da a entender, claro está, que el acuerdo preserva la autonomía de la Universidad y la libertad de cátedra, además de que las concesiones estarían ya de algún modo enraizadas en nuestro Estatuto vigente.
Hay que reconocerle, por cierto, al Rectorado, que haya respetado y hasta consignado en el documento la necesidad de someter el acuerdo a la decisión de la Asamblea. Pero quisiera hacer dos consideraciones sobre esta invocación pragmática.
En primer lugar, sorprende el repentino cambio de política por parte del Rectorado. Durante varios años, se ha mantenido una línea principista dura (y hasta inflexible) en la confrontación con la jerarquía de la Iglesia y se ha enviado un mensaje tranquilizador a la comunidad universitaria, asegurándole que teníamos una posición jurídica sólida en los dos frentes del conflicto. Esa política ha dado sus frutos, es decir, ha fortalecido la cohesión de la comunidad universitaria en la defensa de su autonomía y ha transmitido a los profesores la convicción de que estamos en condiciones de preservar con buenos argumentos y políticas inteligentes los valores fundamentales de nuestra vida universitaria. Ahora, en cambio, se nos pide ser más flexibles con los principios y se sugiere que nuestra posición jurídica es débil.
Pero aun en sentido pragmático, tengo la impresión de que el acuerdo no nos es favorable. Por lo que he expuesto antes, creo que es más lo que perdemos que lo que ganamos. En la elección del Rector, en la propiedad de los bienes, en la cesión de la mayoría a la Comisión Económica Especial, en el procedimiento de reforma de nuestros estatutos, como en otros puntos, se hacen concesiones que, por decir lo menos, ponen en serio peligro nuestra autonomía.
No está dicho, por cierto, que los cambios del Estatuto hayan de interpretarse o aplicarse de una manera desfavorable para nosotros, pero esa posibilidad existe y de ella deberíamos defendernos. En las consideraciones de tipo pragmático, no puede dejar de tenerse en cuenta con quién estamos haciendo el trato. Por sus convicciones religiosas y políticas, así como por su vieja y militante posición contra nuestra universidad, Monseñor Cipriani no ha ocultado nunca sus intenciones ni ha tenido reparos en utilizar los medios a su alcance para tratar de imponerlas. Suponer ahora que ha cambiado de opinión o que hará uso cándido de las atribuciones o las posibilidades de intervención que le otorga el acuerdo, sería pecar de ingenuidad pragmática. De esto tenemos ya pruebas más que suficientes en sus primeras declaraciones en el programa mencionado de Jaime de Althaus.
Qué hacer entonces
Por la forma en que ha sido presentado el documento, pareciera que nos encontráramos ante una encrucijada de vida o muerte, de todo o nada. Y esta sensación está difundiéndose entre la comunidad universitaria, razón por la cual algunos están dispuestos a ceder por temor y otros por resignación. Me parece muy importante que tratemos de contrarrestar esta impresión.
Lo primero que deberíamos hacer, me parece, es no aceptar el acuerdo, al menos no en bloque y no en el plazo fijado. La decisión que tomó la Asamblea en septiembre del año pasado fue no aceptar la propuesta de modificación enviada por el Vaticano, reafirmar nuestra autonomía y mantener la disposición al diálogo con la Iglesia. Esta decisión era y sigue siendo firme y prudente, y no me parece que hayan cambiado las condiciones lo suficiente como para modificarla. Corresponde, creo, reafirmar ese acuerdo: no aceptar la actual propuesta por lesionar nuestra autonomía y mantener nuestra disposición al diálogo.
De aquella decisión de la Asamblea hay dos puntos que destacar. El primero es que nuestra universidad posee ya un Estatuto que reconoce inequívocamente su filiación católica y su vinculación con la doctrina de la Iglesia, y que con él hemos vivido durante décadas sin tener conflictos con la jerarquía. Los conflictos tienen lugar y fecha de inicio, y nombre y apellido. El segundo punto a destacar es que la Asamblea no ha cortado la comunicación con la Iglesia, sino ha declarado expresamente su voluntad de dialogar y de llegar a un acuerdo. Pero no a cualquier precio.
La sensación de estar en una encrucijada vital proviene sin duda de los plazos que se nos han impuesto. Pero no me parece que debamos someternos a ellos ni aceptar la precipitación en la toma de decisiones o la amenaza velada. Puede ser que reafirmar en estos momentos el acuerdo de la Asamblea del año pasado, nos lleve a una confrontación mayor o hasta a una ruptura. Pero puede ser también que esto no ocurra. Así como no tenemos por qué aceptar plazos, tampoco tenemos por qué terminar nosotros con la disposición al diálogo.
¿Volveremos entonces a los conflictos con la jerarquía y continuaremos con los juicios pendientes, quién sabe por cuánto tiempo? Si ello tiene que ocurrir por defender nuestra autonomía y la calidad de nuestra universidad, o por impedir que el pensamiento católico más reaccionario penetre de algún modo en nuestro campus, tendremos que hacerlo. Es nuestro deber hacerlo, cueste lo que cueste. Hay mucha gente honesta y competente entre nosotros que puede prestar su ayuda para defender de manera inteligente nuestra causa en todos los frentes, como lo ha venido haciendo precisamente el equipo rectoral en los últimos años con el respaldo de la comunidad universitaria.
Finalmente, quisiera también decir que no deberíamos tener miedo a una agudización del conflicto. No creo que se produzca una ruptura, porque el resultado podría ser muy destructivo, o tanático, para el país y para la propia Iglesia. También la Iglesia hará su propia reflexión pragmática, no lo dudemos. Pero si la ruptura llegara, haríamos bien en asumirla, no con temor, sino con tranquilidad y conciencia histórica. Hay muchos casos, en el pasado y en la historia reciente, de instituciones académicas o científicas que han tenido que pasar por un cambio radical para poder madurar o mantener su vitalidad. Y ello ha ocurrido también en los últimos años entre varias universidades católicas y la jerarquía de la Iglesia. Cuando los cambios son necesarios, porque está en juego algo muy valioso y esencial que defender, como en nuestro caso, los costos son ciertamente mucho menores que los beneficios. Mantengamos la firmeza y la calma. Creo que tenemos el viento de la historia a nuestro favor.
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[1] Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: "El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escritura (sic), ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo" (DV 10), es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma (Parte 1ª, Secc. 1ª, cap. 2, art. 2, III).
26/03/12: Cuba

“Como santiaguera, estoy orgullosa de poder recibirlo con alegría”, dijo a la AP Luzmilka Barza, de 35 años de edad y quien se confesó con un toque de picardía “sólo un poco católica, como muchos aquí”.
También una de las varias personas entrevistadas por AP que expresaron que el Papa traerá bendiciones para “la buena salud de la familia”, “prosperidad” y hasta necesarias “energías positivas”.
El Papa llegará procedente de México y se espera que el día esté tan caluroso y agobiante como el domingo. Tendrá una bienvenida por parte del presidente Raúl Castro y se dirigirá al Arzobispado, donde descansará antes de la misa en la Plaza Antonio Maceo.
En el parque, usualmente sede de manifestaciones de simpatizantes gubernamentales y mítines revolucionarios, se colocó un altar donde se realizará la sacra ceremonia.
Los arquitectos prepararon un escenario con una estructura metálica en forma de mitra papal. A un costado equipos de sonido y abajo, unas filas de sillas que dan paso a un espacio para la multitud.
Tanques de agua potable, tiendas de campaña de la cruz roja, puestos de ventas de comidas y todo tipo de infraestructura eran colocadas el domingo; mientras se incrementaba el despliegue policial en las calles aledañas tanto de uniformados como de agentes de civil.
Según la agenda, Benedicto se retirará al terminar la misa al pequeño poblado de El Cobre, a unos 20 kilómetros de Santiago y donde se encuentra la imagen de la Virgen de la Caridad cuyo hallazgo cumple 400 años y es el motivo de la presencia de Benedicto en esta zona del país.
En La Habana oficiará misa en la Plaza de la Revolución
Aunque la Catedral de Santiago no será escenario de la visita, a pocas horas de la llegada del Pontífice bullía de actividad.
“Esperemos que su presencia sea un mensaje de reconciliación de amor, entre los cubanos”, dijo a la AP Abdel Masid un hombre de 38 años que repartía volantes impresos convocando a sus coterráneos a la misa.
En la propia catedral mujeres y hombres trabajaban afanosamente limpiando vasos sagrados de metal, planchando casullas, estolas y bordando otros ornamentos eclesiales para los sacerdotes.
“Esta es la gran sacristía para la visita del Santo Padre, trabajamos todas las comunidades de la arquidiócesis”, explicó a la AP, Zoe González de 62 años y a cargo de las labores de decenas de personas. “Todo está listo, esperando que llegue el santo padre”, comentó.
Sin embargo y pese a algunas tensiones entre la institución religioso y el Estado, la iglesia tiene una fuerte influencia en la isla y en ocasiones sirvió de interlocutor en temas sensibles con el gobierno, como las gestiones para la liberación de presos políticos en 2010 y 2011.
El Papa opinó que la ideología marxista no corresponde a la realidad del mundo actual, mientras el canciller respondió que Benedicto XVI será escuchado con respeto y en cambio hizo énfasis en las coincidencias “entre el proyecto social cubano y los sentimientos cristianos”.
El Arzobispo de Ayacucho y Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor Salvador Piñeiro García-Calderón, participará junto a otros obispos de Latinoamérica en las visitas que realizará el Papa Benedicto XVI a México y Cuba, en su viaje apostólico que se llevará a cabo del 23 al 29 de marzo en nuestro continente.
El Arzobispo mostró su alegría de llevar el saludo de la Iglesia del Perú, así como el cariño y la obediencia filial, en el primer encuentro que sostendrá con el Pontífice como Presidente del Episcopado Peruano. En el encuentro con el Papa le pedirá la bendición especial para todos los peruanos, que tanto queremos al Papa y que queremos recibir su mensaje.
Como es público, el Santo Padre partió el 23 marzo, a las 9:30 horas del aeropuerto internacional Leonardo da Vinci de Roma/Fiumicino hacia la ciudad de León-Guanajuato, en México. Al llegar allí, el Vicario de Cristo recibió la bienvenida en el aeropuerto internacional.
Monseñor Salvador Piñeiro, dijo que él, junto a los presidentes de las Conferencias Episcopales de América Latina, participó el sábado 24 de marzo en una reunión con el Santo Padre y el domingo 25 de marzo estuvo presente en una celebración en la Catedral de la Madre Santísima de la Luz, en León.
Posteriormente, Monseñor Salvador Piñeiro se dirigió a Cuba, donde el Santo Padre llegó al aeropuerto internacional Antonio Macedo de Santiago de Cuba en horas de la tarde y permanecerá allí hasta el miércoles 28 de marzo.
También una de las varias personas entrevistadas por AP que expresaron que el Papa traerá bendiciones para “la buena salud de la familia”, “prosperidad” y hasta necesarias “energías positivas”.
El Papa llegará procedente de México y se espera que el día esté tan caluroso y agobiante como el domingo. Tendrá una bienvenida por parte del presidente Raúl Castro y se dirigirá al Arzobispado, donde descansará antes de la misa en la Plaza Antonio Maceo.
En el parque, usualmente sede de manifestaciones de simpatizantes gubernamentales y mítines revolucionarios, se colocó un altar donde se realizará la sacra ceremonia.
Los arquitectos prepararon un escenario con una estructura metálica en forma de mitra papal. A un costado equipos de sonido y abajo, unas filas de sillas que dan paso a un espacio para la multitud.
Tanques de agua potable, tiendas de campaña de la cruz roja, puestos de ventas de comidas y todo tipo de infraestructura eran colocadas el domingo; mientras se incrementaba el despliegue policial en las calles aledañas tanto de uniformados como de agentes de civil.
Según la agenda, Benedicto se retirará al terminar la misa al pequeño poblado de El Cobre, a unos 20 kilómetros de Santiago y donde se encuentra la imagen de la Virgen de la Caridad cuyo hallazgo cumple 400 años y es el motivo de la presencia de Benedicto en esta zona del país.

Aunque la Catedral de Santiago no será escenario de la visita, a pocas horas de la llegada del Pontífice bullía de actividad.
“Esperemos que su presencia sea un mensaje de reconciliación de amor, entre los cubanos”, dijo a la AP Abdel Masid un hombre de 38 años que repartía volantes impresos convocando a sus coterráneos a la misa.
En la propia catedral mujeres y hombres trabajaban afanosamente limpiando vasos sagrados de metal, planchando casullas, estolas y bordando otros ornamentos eclesiales para los sacerdotes.
“Esta es la gran sacristía para la visita del Santo Padre, trabajamos todas las comunidades de la arquidiócesis”, explicó a la AP, Zoe González de 62 años y a cargo de las labores de decenas de personas. “Todo está listo, esperando que llegue el santo padre”, comentó.
Sin embargo y pese a algunas tensiones entre la institución religioso y el Estado, la iglesia tiene una fuerte influencia en la isla y en ocasiones sirvió de interlocutor en temas sensibles con el gobierno, como las gestiones para la liberación de presos políticos en 2010 y 2011.
El Papa opinó que la ideología marxista no corresponde a la realidad del mundo actual, mientras el canciller respondió que Benedicto XVI será escuchado con respeto y en cambio hizo énfasis en las coincidencias “entre el proyecto social cubano y los sentimientos cristianos”.

El Arzobispo mostró su alegría de llevar el saludo de la Iglesia del Perú, así como el cariño y la obediencia filial, en el primer encuentro que sostendrá con el Pontífice como Presidente del Episcopado Peruano. En el encuentro con el Papa le pedirá la bendición especial para todos los peruanos, que tanto queremos al Papa y que queremos recibir su mensaje.
Como es público, el Santo Padre partió el 23 marzo, a las 9:30 horas del aeropuerto internacional Leonardo da Vinci de Roma/Fiumicino hacia la ciudad de León-Guanajuato, en México. Al llegar allí, el Vicario de Cristo recibió la bienvenida en el aeropuerto internacional.
Monseñor Salvador Piñeiro, dijo que él, junto a los presidentes de las Conferencias Episcopales de América Latina, participó el sábado 24 de marzo en una reunión con el Santo Padre y el domingo 25 de marzo estuvo presente en una celebración en la Catedral de la Madre Santísima de la Luz, en León.
Posteriormente, Monseñor Salvador Piñeiro se dirigió a Cuba, donde el Santo Padre llegó al aeropuerto internacional Antonio Macedo de Santiago de Cuba en horas de la tarde y permanecerá allí hasta el miércoles 28 de marzo.
24/03/12: Benedicto XVI en México

Condena violencia de las drogas
El Papa condenó la violencia del narcotráfico en México y consideró que la "idolatría del dinero" es la causa de la espiral violenta que ha dejado más de 47,500 muertos desde diciembre del 2006, cuando Calderón asumió el poder.
Benita Espinoza, llegada de Mazatlán en el estado de Sinaloa, afirmó que fue "una experiencia maravillosa" haber visto al Papa en su primera e histórica visita a tierras mexicanas que se extenderá hasta el lunes 26 de marzo. Espinoza aseguró que "cuando lo vi sentí algo incomparable. Por eso le doy gracias a Dios por haberme permitido estar aquí".
"La gran experiencia que hemos vivido ha sido algo inolvidable que siempre tendremos en nuestros recuerdos. (El Papa) ha dado unas palabras y un discurso muy bonito para el pueblo mexicano para que trabajemos por nuestra sociedad, los jóvenes y nuestro pueblo", dijo Víctor Martín, un joven leonés de 21 años.
"El Papa viene con un mensaje de fe, esperanza, amor y reconciliación para todos los mexicanos y ante los embates del crimen organizado y la violencia que azotan a México. Esta me parece que es la visita más trascendente de todo su pontificado". expresó Roberto Antonio Velásquez Nieto, un mexicano e investigador del Archivo Secreto del Vaticano durante más de 20 años.
El Papa Benedicto XVI recordó un mensaje del Beato Juan Pablo II, que hizo el Papa peregrino en su primer viaje a México, según explicó el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Federico Lombardi SJ.
En el Centro Internacional de Prensa ubicado en la ciudad de León, el sacerdote explicó que el Papa Benedicto XVI decidió comenzar su discurso en el aeropuerto de Guanajuato con unas palabras que Juan Pablo II dirigió al pueblo de esta región cuando sobrevolaba el Santuario de Cristo Rey, en su trayecto entre el Distrito Federal y Guadalajara, en su primer viaje a México realizado en 1979.
El mensaje de aquella ocasión no se encuentra en ningún documento sobre los discursos del Papa y solo aparece en un libro sobre el primer viaje de Juan Pablo II a México preparado por la Conferencia Episcopal de ese país.
El texto del primer viaje, que el Padre Lombardi leyó en conferencia de prensa, señala lo siguiente: "muy gustoso habría hecho la visita a vuestra querida tierra, a vosotros, pero las circunstancias no me lo han permitido. Os exhorto a permanecer fieles en vuestra fe, a amar a Cristo y a la Iglesia, en íntima unión con vuestros pastores, junto con una oración por vosotros, especialmente para los enfermos y los que sufren. Os mando como prueba de mi gran afecto una especial bendición, agradeciendo vuestro afecto al Papa y vuestra fidelidad al Señor. Que Dios los acompañe siempre".
Para el director de la Sala de Prensa, que el Papa Benedicto XVI haya comenzado su discurso de hoy recordando estas palabras constituye algo "muy significativo y expresa una relación de continuidad" entre su misión y la del Papa peregrino.
Tras comentar que Benedicto XVI ha preparado y rezado mucho para los discursos de este viaje, el Padre Lombardi dijo que esta visita tiene un gran significado no solo para México sino también para América Latina.
"El sentimiento de Benedicto XVI es continuar la misión de Juan Pablo II. Seguir el mismo camino, su misión y trabajo en México y Cuba", añadió.
El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede aseguró luego que los discursos del Papa "son para meditar ya que no se puede entender toda su riqueza escuchándolos una sola vez".
"En este primer discurso tenemos los temas que va a profundizar durante el viaje como el legado de Juan Pablo II, la elección del centro geográfico de México, el Santuario de Cristo Rey y el significado continental de este viaje, ya que el Papa no viene solo a México sino a toda América Latina", agregó.
Luego de comentar que el mensaje del Papa es de paz y esperanza, el sacerdote refirió que Benedicto XVI, por ser alemán, disfruta mucho la alegría de las personas y la agradece mucho porque percibe el cariño y la cercanía de las personas como las 700 mil que salieron a las calles para recibirlo este viernes entre León y Guanajuato.
Sobre una minúscula protesta ocurrida en León, el presbítero dijo que espera que "los que desean celebrar y estar contentos por el Papa puedan hacerlo sin disturbios de los otros. Cada uno tiene la capacidad de expresarse, y si se ve que hay una gran fiesta, no es justo que se empañe".
Razón y fe
Por Gonzalo Portocarrero- Past Decano Nacional del Colegio de Sociólogos del Perú
En la universidad se nos educa en la idea del diálogo. Uno expone sus mejores ideas pero tiene, a la vez, la disposición a cambiar de parecer si es que los argumentos del otro resultan más convincentes que los propios. Entonces entrar en diálogo supone dejar de lado la pretensión de tener la verdad última y definitiva. De otra manera solo estaríamos predicando. Y allí donde la prédica sustituye al diálogo florece la intransigencia y la imposición. La diferencia no es tolerable y hasta se justifica el uso de la violencia para suprimirla.
No pienso que tenga que haber una oposición entre razón y fe. Por sí misma la razón no puede afirmar ni negar la existencia de Dios. Débil sería la fe de quien quiere prohibir la libertad de pensar. Detrás de esta actitud solo puede estar el miedo a que resulte falsa nuestra creencia.
Pero esta es justamente la posición del cardenal Cipriani. Es decir, atribuirse la potestad para decidir lo que todos deben creer y para censurar lo que no deben pensar. Ya lo dijo en su carta con motivo del aniversario 90 de la PUCP. Allí escribe que no puede haber oposición entre dos órdenes de realidades “que muy a menudo se tienden a oponer: la búsqueda de la verdad y la certeza de conocer ya la fuente de la verdad”. Es decir, la búsqueda de la verdad no puede encontrar otra cosa que no sea lo que ya saben los que “tienen la certeza de conocer ya la fuente de la verdad”. La consecuencia práctica de esta afirmación es que la autoridad, definida como la que tiene “la certeza de conocer ya la fuente de la verdad”, se reserva el derecho para decidir en qué campo puede reclamar ser infalible. De esta manera se restringe la libertad, pues si ya se sabe la verdad, cualquier investigación sería redundante, y hasta maléfica. Es el obstinado intento del Opus Dei de traer de vuelta a la Inquisición.
Así se destruye el espíritu universitario, ya que la razón argumentativa queda desplazada por la sumisión miedosa. Se comprende entonces que el cardenal reclame para sí el derecho de nombrar al rector de la PUCP.
Los que piensan que tienen la verdad definitiva reivindican, desde luego, una autoridad incuestionable, no hay salvación fuera de la órbita de su imperio. Entonces la opción sería: o bien obedecer hacia la salvación, o bien extraviarse hacia la oscuridad de la degradación y la locura nihilista.
El argumento luce persuasivo, pues no es posible un mundo sin autoridad. Pero hay una gran diferencia entre una autoridad democráticamente elegida y sujeta al escrutinio de sus seguidores, y una autoridad que sin haber sido elegida se reclama autónoma y por encima de cualquier control. En este caso, ¿quién fiscaliza a la autoridad? Si la autoridad logra ser aceptada como soberana, entonces, el resultado es la concentración del poder. Y quien detenta ese poder absoluto le dice a sus seguidores: dame tu libertad y, a cambio, yo te daré tranquilidad, una vida apaciguada. Lo malo es que ese apaciguamiento no alcanza a quien se reserva el poder. Y entonces el poder se desliza en la corrupción. Lo hemos visto tantas veces. Y en tan diferentes ámbitos. En algún momento se cae la careta, y tras la figura de quien pretendía ser obedecido sin fiscalización, vemos al ser humano divinizado pero descontrolado. Es el caso del estalinismo tropical de los Castro en Cuba. O también del gobierno mafioso y corrupto de Fujimori. Y, en la Iglesia, los casos recientes son la doble vida del animador del Sodalicio, y el desenfreno perverso del fundador de los Legionarios de Cristo.
Estamos condenados a ser libres y abjurar de esa libertad en favor de un poder incuestionable es una propuesta tentadora pero que sencillamente no funciona. El poder absoluto corrompe absolutamente. La democracia y la libertad tienen sus tropiezos pero el despotismo saca siempre lo peor de la criatura humana.
Estoy muy orgulloso de la educación que he recibido en el colegio de los SS.CC. Recoleta. Y me siento medularmente cristiano. Pero entiendo que ser cristiano es ser responsable de sí; negarse a legitimar un poder que al pretenderse incuestionable termina siendo abusivo. Y en cuanto a la Teología de la Liberación, pienso que está más viva que nunca, pues Jesús tiene que estar más cerca de quien más sufre. Y así lo ratificaron los obispos en la reunión de Aparecida donde se reiteró la “opción preferencial por el pobre” de la Iglesia latinoamericana.
Fuente: ACI Prensa - EWTN Noticias y Diario El Comercio.
El Papa condenó la violencia del narcotráfico en México y consideró que la "idolatría del dinero" es la causa de la espiral violenta que ha dejado más de 47,500 muertos desde diciembre del 2006, cuando Calderón asumió el poder.
Benita Espinoza, llegada de Mazatlán en el estado de Sinaloa, afirmó que fue "una experiencia maravillosa" haber visto al Papa en su primera e histórica visita a tierras mexicanas que se extenderá hasta el lunes 26 de marzo. Espinoza aseguró que "cuando lo vi sentí algo incomparable. Por eso le doy gracias a Dios por haberme permitido estar aquí".
"La gran experiencia que hemos vivido ha sido algo inolvidable que siempre tendremos en nuestros recuerdos. (El Papa) ha dado unas palabras y un discurso muy bonito para el pueblo mexicano para que trabajemos por nuestra sociedad, los jóvenes y nuestro pueblo", dijo Víctor Martín, un joven leonés de 21 años.
"El Papa viene con un mensaje de fe, esperanza, amor y reconciliación para todos los mexicanos y ante los embates del crimen organizado y la violencia que azotan a México. Esta me parece que es la visita más trascendente de todo su pontificado". expresó Roberto Antonio Velásquez Nieto, un mexicano e investigador del Archivo Secreto del Vaticano durante más de 20 años.
El Papa Benedicto XVI recordó un mensaje del Beato Juan Pablo II, que hizo el Papa peregrino en su primer viaje a México, según explicó el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Federico Lombardi SJ.
En el Centro Internacional de Prensa ubicado en la ciudad de León, el sacerdote explicó que el Papa Benedicto XVI decidió comenzar su discurso en el aeropuerto de Guanajuato con unas palabras que Juan Pablo II dirigió al pueblo de esta región cuando sobrevolaba el Santuario de Cristo Rey, en su trayecto entre el Distrito Federal y Guadalajara, en su primer viaje a México realizado en 1979.
El mensaje de aquella ocasión no se encuentra en ningún documento sobre los discursos del Papa y solo aparece en un libro sobre el primer viaje de Juan Pablo II a México preparado por la Conferencia Episcopal de ese país.
El texto del primer viaje, que el Padre Lombardi leyó en conferencia de prensa, señala lo siguiente: "muy gustoso habría hecho la visita a vuestra querida tierra, a vosotros, pero las circunstancias no me lo han permitido. Os exhorto a permanecer fieles en vuestra fe, a amar a Cristo y a la Iglesia, en íntima unión con vuestros pastores, junto con una oración por vosotros, especialmente para los enfermos y los que sufren. Os mando como prueba de mi gran afecto una especial bendición, agradeciendo vuestro afecto al Papa y vuestra fidelidad al Señor. Que Dios los acompañe siempre".

Tras comentar que Benedicto XVI ha preparado y rezado mucho para los discursos de este viaje, el Padre Lombardi dijo que esta visita tiene un gran significado no solo para México sino también para América Latina.
"El sentimiento de Benedicto XVI es continuar la misión de Juan Pablo II. Seguir el mismo camino, su misión y trabajo en México y Cuba", añadió.
El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede aseguró luego que los discursos del Papa "son para meditar ya que no se puede entender toda su riqueza escuchándolos una sola vez".
"En este primer discurso tenemos los temas que va a profundizar durante el viaje como el legado de Juan Pablo II, la elección del centro geográfico de México, el Santuario de Cristo Rey y el significado continental de este viaje, ya que el Papa no viene solo a México sino a toda América Latina", agregó.
Luego de comentar que el mensaje del Papa es de paz y esperanza, el sacerdote refirió que Benedicto XVI, por ser alemán, disfruta mucho la alegría de las personas y la agradece mucho porque percibe el cariño y la cercanía de las personas como las 700 mil que salieron a las calles para recibirlo este viernes entre León y Guanajuato.
Sobre una minúscula protesta ocurrida en León, el presbítero dijo que espera que "los que desean celebrar y estar contentos por el Papa puedan hacerlo sin disturbios de los otros. Cada uno tiene la capacidad de expresarse, y si se ve que hay una gran fiesta, no es justo que se empañe".
Razón y fe
Por Gonzalo Portocarrero- Past Decano Nacional del Colegio de Sociólogos del Perú
En la universidad se nos educa en la idea del diálogo. Uno expone sus mejores ideas pero tiene, a la vez, la disposición a cambiar de parecer si es que los argumentos del otro resultan más convincentes que los propios. Entonces entrar en diálogo supone dejar de lado la pretensión de tener la verdad última y definitiva. De otra manera solo estaríamos predicando. Y allí donde la prédica sustituye al diálogo florece la intransigencia y la imposición. La diferencia no es tolerable y hasta se justifica el uso de la violencia para suprimirla.
No pienso que tenga que haber una oposición entre razón y fe. Por sí misma la razón no puede afirmar ni negar la existencia de Dios. Débil sería la fe de quien quiere prohibir la libertad de pensar. Detrás de esta actitud solo puede estar el miedo a que resulte falsa nuestra creencia.
Pero esta es justamente la posición del cardenal Cipriani. Es decir, atribuirse la potestad para decidir lo que todos deben creer y para censurar lo que no deben pensar. Ya lo dijo en su carta con motivo del aniversario 90 de la PUCP. Allí escribe que no puede haber oposición entre dos órdenes de realidades “que muy a menudo se tienden a oponer: la búsqueda de la verdad y la certeza de conocer ya la fuente de la verdad”. Es decir, la búsqueda de la verdad no puede encontrar otra cosa que no sea lo que ya saben los que “tienen la certeza de conocer ya la fuente de la verdad”. La consecuencia práctica de esta afirmación es que la autoridad, definida como la que tiene “la certeza de conocer ya la fuente de la verdad”, se reserva el derecho para decidir en qué campo puede reclamar ser infalible. De esta manera se restringe la libertad, pues si ya se sabe la verdad, cualquier investigación sería redundante, y hasta maléfica. Es el obstinado intento del Opus Dei de traer de vuelta a la Inquisición.
Así se destruye el espíritu universitario, ya que la razón argumentativa queda desplazada por la sumisión miedosa. Se comprende entonces que el cardenal reclame para sí el derecho de nombrar al rector de la PUCP.
Los que piensan que tienen la verdad definitiva reivindican, desde luego, una autoridad incuestionable, no hay salvación fuera de la órbita de su imperio. Entonces la opción sería: o bien obedecer hacia la salvación, o bien extraviarse hacia la oscuridad de la degradación y la locura nihilista.

Estamos condenados a ser libres y abjurar de esa libertad en favor de un poder incuestionable es una propuesta tentadora pero que sencillamente no funciona. El poder absoluto corrompe absolutamente. La democracia y la libertad tienen sus tropiezos pero el despotismo saca siempre lo peor de la criatura humana.
Estoy muy orgulloso de la educación que he recibido en el colegio de los SS.CC. Recoleta. Y me siento medularmente cristiano. Pero entiendo que ser cristiano es ser responsable de sí; negarse a legitimar un poder que al pretenderse incuestionable termina siendo abusivo. Y en cuanto a la Teología de la Liberación, pienso que está más viva que nunca, pues Jesús tiene que estar más cerca de quien más sufre. Y así lo ratificaron los obispos en la reunión de Aparecida donde se reiteró la “opción preferencial por el pobre” de la Iglesia latinoamericana.

1939-1943
Temprano en la mañana del 1º de marzo de 1939, después de haber asistido a la misa en honor de San José, rezando por el éxito de la nueva fundación, cuatro hombres vestidos de negro desembarcaron en el puerto de Callao, enviados por su superior provincial para empezar un colegio en Lima a petición de un grupo de padres de familia buscando a religiosos norteamericanos para enseñar a sus hijos, y sobre todo el idioma inglés. Por ser los "fundadores" de la obra marianista en el Perú, vale la pena nombrarlos: el P. Bernardo Blemker, superior y director; el Hno. Roberto Buss, el Hno. Matías Kessel y el Hno. Teodoro Noll.
Fue el Sr. Abelardo Noriega del Valle quien los recibió y los llevó al Nuncio Apostólico y después al convento de las Madres del Inmaculado Corazón de María que desde el primer momento y a través de los cincuenta años han sido leales, amables y generosas amigas de la Compañía de María en el Perú.
Por ocho días los cuatro Marianistas se alojaron con los padres Vicentinos en su casa de retiro en Surquillo. El 9 de marzo se trasladaron a una grande y vieja casa llamada Villa Elvira, ubicada en la Avenida Arequipa 320, alquilada de su dueño Dr. Oscar Elías por el comité de los padres de familia. La misma casa sirvió como colegio también. La primera misa en la casa fue celebrada el 12 de marzo, y los cuatro marianistas empezaron inmediatamente a preparar la apertura del año escolar.
Con un programa "de gala" el Colegio "Santa María" se inauguró el 1º de abril. Asistieron muchos dignatarios, padres de familia, profesores, amigos y sobre todo los 72 alumnos divididos en seis clases. El programa de estudios fue el mismo de otros colegios peruanos. Los once profesores laicos se encargaron de 62 cursos. Los Hermanos se dedicaron a la enseñanza de inglés, motivo principal por su venida.
El 5 de julio llegó el Hno. Francisco Dames para aumentar el número de religiosos, mostrando que la Compañía de María había tomado en serio su compromiso a su misión peruana. Por otro lado, ese 28 de julio todos los alumnos marcharon en el desfile del Día de Independencia con los cinco marianistas en la primera fila, identificando a la Compañía de María con el Perú desde los comienzos.
La vida comunitaria de los marianistas fue sencilla, interesante y abiertamente fraternal. Los pequeños problemas que surgieron siempre fueron resueltos, a menudo con la ayuda de nuestros numerosos amigos. Al comienzo del año 1940 se inició una costumbre que ha perdurado los cincuenta años: el retiro anual, exigida por la Regla de Vida marianista, se realizó durante la primera semana de enero. En los primeros cinco años llegaron seis Marianistas mas llegando así el número a once.
Un objetivo de la visita del Provincial en marzo de 1940 fue buscar un sitio para construir un nuevo colegio puesto que la casa en Av. Arequipa ya no fue muy adecuada. Todos estaban en favor, pero ¿quién iba a pagar? La Compañía todavía estaba recuperando del decaimiento económico de los años 30 y las familias no tenían fondos suficientes. Fue el Sr. Carlos Álvarez Calderón que sugirió la formación de una Sociedad Anónima y la venta de acciones a los padres de familia, incluso de futuros alumnos. Así fue resuelto el problema y los fondos necesarios conseguidos. Una propiedad entre las avenidas Santa Cruz y Conquistadores en San Isidro fue escogida para construir el nuevo colegio.
La comunidad marianista pasó el verano aprendiendo español, pintando la casa, reemplazando los alambres eléctricos, instalando nuevas carpetas y enseñando clases de escuela de verano. El año escolar de 1941 comenzó con 117 alumnos en la primaria y 180 en la secundaria. Se inauguró el "Día del Colegio" en el Estadio Nacional y varias nuevas prácticas religiosas (retiro de tres días para los alumnos; primera comunión). Los alumnos se trasladaron al nuevo edificio en abril de 1942 aunque todavía faltaban varias cosas. Una campaña para aumentar el número de libros en la biblioteca resultó en la donación de más de mil libros. Una tropa de "Scouts" fue formada y ganó el primer premio de cocinar en la reunión nacional que se realizó en Chosica. En agosto llegó el nuevo Director del Colegio P. Alberto Mitchel, y P. Blemker regresó a los EE.UU. A pesar de una cierta austeridad causada por la segunda guerra mundial, el 125º aniversario de la Sociedad de María en 1942 fue celebrado con varios programas y banquetes.
En estos años también la comunidad de Santa María llegó a ser una casa de hospitalidad para religiosos de otras órdenes llegando al Perú y de varios visitadores, incluyendo el famoso obispo Walsh de Maryknoll con 3 sacerdotes destinados a Bolivia. Esta "fama" siguió a través de los años para los Padres Columbanos y otros que llegaron como misioneros.
Varios miembros de la comunidad marianista se dedicaron a mejorar la vista del "triangulo" en frente del colegio que llegó a ser un tipo de jardín botánico con muchas flores y 100 rosales. El Padre Mitchel mantuvo su jardín de hortalizas que servía muy bien tanto a la propia comunidad como a las Hermanas del Escuela Inmaculado Corazón y Villa María. El Padre Morris hizo una cancha de tenis, su deporte favorito en ese entonces.
Durante el verano de 1943 los Hermanos Maristas dieron clases de español a los Marianistas que en su turno dieron clases de inglés a varios adultos. La enorme extensión de hierba atrás del colegio fue encargada a 200 cabras. Hubo varios mejoramientos en el plantel mismo: una nueva ala para la media; un garaje para 4 automóviles; mármol en la capilla; nuevos muebles para la comunidad. En este año, también, Santa María empezó su larga fama como centro deportivo, ganando el primer premio en todas las competencias en que se inscribió. Se realizó la primera kermesse y el primer Baile de Promoción. Al fin del año el Hno. Pablo Schneider presentó el primer Labarum que fue una recopilación de eventos de los años anteriores. El 21 de diciembre se graduó la Primera Promoción de Santa María con 13 miembros. A fin de estos cinco años el alumnado había crecido a 241.
El 30 de diciembre de ese año la Hermana Crisóstomo, cocinera en Villa María, celebró sus Bodas de Plata como religiosa. Los Marianistas se fueron gozosamente llevando regalos para una persona a quien se debía mucho. Innumerables pasteles, tortas y galletas llegaron a la mesa de la comunidad marianista de las manos expertas de esa Hermana. Fue una manera apropiada de terminar un período de años durante los cuales, gracias a los esfuerzos incansables de los pioneros marianistas y la constante generosidad de una hueste de amigos, la Compañía de María se estableció firmemente en esta misión lejana de la Provincia de San Luis.
1944 - 1949
Con el Colegio Santa María firmemente establecido y con un pequeño pero constante incremento de personal, la Compañía pudo pensar en la expansión de sus obras apostólicas en Perú. En este período fueron fundadas cuatro, tres en forma permanente.
En 1944 el párroco de La Matriz en el Callao pidió la ayuda de los Hermanos en su escuela parroquial. La respuesta fue enviar al P. Guillermo Morris y el Hno. Teodoro Noll para enseñar inglés a 40 muchachos en las tardes. El Padre Morris compró un viejo LaSalle para su transporte. Al fin del año Monseñor Rodríguez Ballón entregó las primeras medallas como premios. El siguiente año la obra de consolidación empezó y los marianistas estuvieron en la escuela todo el día, ahora con 240 alumnos y el Hno. Francisco Esselman estuvo allí tiempo completo. El número de alumnos creció a 610 en 1948 y 85 alumnos fueron preparados para su primera comunión por el Hno. Ismael Alcalde que había llegado el año anterior como el primer español de apoyar y contribuir a la obra marianista en Perú. En 1949 se firmó un nuevo contrato entre la Compañía de María y el párroco de La Matriz dando a los marianistas un plazo de cinco años para comprar un terreno y construir su propio colegio. En ese año el alumnado había crecido a 444 en la primaria y 123 en la media. Durante las ceremonias celebrando el Día de Independencia, el colegio recibió un Diploma de Honor y una medalla de oro por su servicio a la comunidad. Hacia fines de 1949 el permiso para construir un nuevo colegio fue otorgado por el Ministerio de Educación y la búsqueda de un terreno empezó.
También en 1944, el Ministerio de Educación invitó a la Compañía asumir la administración de la Escuela Normal "Teodoro Peñaloza" en Chupaca "con el expreso propósito de elevar el nivel de instrucción, mejorar el plantel, regularizar las finanzas y formar los futuros maestros religiosamente y apostólicamente". Siendo obra muy a corazón del fundador de los Marianistas, la invitación fue aceptada y el Hno. Pablo Schneider y el P. Blemker fueron asignados a esta obra. Los dos pioneros trabajaron incansablemente. Además del trabajo con los 90 alumnos de la Escuela y los 150 en la escuela de práctica, el P. Blemker publicó un folleto La Misa, el Mejor Don, y el Hno. Pablo enseñó inglés al obispo y a las muchachas de la Normal para mujeres en Huancayo. Cuando el P. Mitchel regresó al Perú se incorporó a la comunidad en Chupaca y se encargó de la organización de una nueva parroquia en Ahuac con siete misiones. El P. Mitchel tenía que dejar la obra cuando fue llamado a Lima para encargarse de una nueva parroquia. La comunidad también empezó la construcción de una casa propia con la ayuda de varios otros marianistas en el verano de 1949. Al fin de ese año la casa fue terminada. Al mismo tiempo, el Ministerio de Educación decidió combinar a varios normales y escogió la de Chupaca como centro modelo, así el alumnado también creció inesperadamente.
Una tercera nueva obra de los Marianistas empezó al pedido del Cardenal Guevara quien pidió el establecimiento de una parroquia en San Isidro, el mismo distrito del colegio, donde muchas familias ya vivían sin el beneficio de los servicios de una iglesia cercana. En diciembre de 1948 la autorización de la administración provincial fue recibida y en agosto del año siguiente el decreto oficial estableciendo la parroquia fue publicado. Su territorio incluyó 140 cuadras con 1,300 familias. Dos días después, el Padre Mitchel fue instalado por el Cardenal como párroco. Al principio todos los servicios se realizaron en la capilla del colegio. Ahorrando de las colectas y los kermesses, poco a poco se reunió dinero con miras a la construcción de una iglesia propia. El año anterior se había fundado el “Club Santa María” compuesto de damas católicas de habla inglesa que realizaron varias funciones sociales con el fin de conseguir fondos para el colegio. Ellas contribuyeron mucho por sus servicios y actividades, sobre todo cuando la parroquia empezó a funcionar.
La comunidad de Colegio Santa María se dedicó a varios tipos de obras durante los veranos después del retiro anual. Hubo las clases de verano. También el Padre Morris enseñó filosofía a las Hermanas de Villa María y Lógica a las del Inmaculado Corazón. Varios Marianistas fueron a la Hacienda Pucalá en Chiclayo para enseñar catecismo a los niños que llegaron a ser más de 400. Su labor se extendió a la Hacienda Pátapo también. Algunos ayudaron a los padres de Maryknoll en su campo de verano en Mejía. Siempre hubo trabajo en la casa y en el colegio, pero también se separó un tiempo para pescar en Pucusana o viajar a Huancayo u otros lugares. Las actividades de los Hermanos se extendieron fuera del colegio; y el P. Mitchel y el Hno. Tomás McMahon enseñaron religión en el Colegio Roosevelt. También algunos de los alumnos se ofrecieron para enseñar catecismo a los niños de la parroquia recién fundada. Otro grupo de voluntarios enseñaron a las trabajadoras del hogar los miércoles.
El Colegio Santa María continuó su expansión y mejoramiento. Se inauguró una nueva sección del segundo piso del colegio y se hizo una piscina y una cancha de básquet. Arcos para fútbol fueron puestos y la capilla fue embellecida con un nuevo sagrario de onix. La entrada al colegio fue remodelada por tercera vez, y la sala de estudios de los Hermanos fue convertida en biblioteca para el colegio. El alumnado creció constantemente: 287 en 1944 y 392 en 1949. En ese período se graduaron 6 Promociones con 147 alumnos. Como resultado de esto la Asociación de Exalumnos fue fundada en 1949. En este mismo año el Hno. Jorge Lytle asumió la dirección del colegio.
La enseñanza en el colegio y su organización había progresado tanto que el colegio fue acreditado por la Southern Association en los EEUU haciendo posible el traslado y reconocimiento de créditos por instituciones educativas allí. La fama del colegio también se había extendida y en el año 1948 la matrícula para entrar al colegio estaba cubierta hasta el año 1955, 19 de esos futuros alumnos matriculados el día que nacieron!
Las actividades religiosas incluyeron retiros, una "misión" en la catedral, una semana dedicada a las vocaciones enfocando la necesidad de reemplazar al Hno. James Metzger que había regresado a los EE.UU. en septiembre de 1946 y murió once días después. En el deporte Santa María ganó el campeonato para colegios privados, mereciendo felicitaciones especiales del Ministro de Educación. El Hno. Arnold Wurzel organizó un coro que cantó en la ceremonia de la clausura del año. El paseo de clases los sábados llegó a ser una costumbre muy esperada y apreciada.
La comunidad de Santa María siguió siendo un centro de hospitalidad para muchos otros religiosos y viajeros. A veces vinieron para pasar un día de descanso; otros se quedaron por más tiempo. La acogida de la comunidad fue una de sus características sobresalientes. También creció una cerca y armoniosa colaboración entre las comunidades de Santa María e Inmaculado Corazón, los Hermanos entrenando a los equipos de fútbol, los sacerdotes dando clases a los chicos y retiros y conferencias a las Hermanas. En su turno las Hermanas mandaron tortas y pasteles. Con gozo los dos grupos celebraron el 100º aniversario de la fundación de las Siervas del Inmaculado Corazón de María el 10 de noviembre de 1945.
A fines de 1949 la Compañía de María había estado en el Perú un poco más de 10 años. El número de Marianistas creció de 4 a 17, y las obras de un pequeño colegio a tres establecimientos con más de mil alumnos y una parroquia de centenares de familias. Solo faltaba atraer vocaciones peruanas a la Congregación. Cuatro candidatos habían ido a los EEUU pero todos regresaron en poco tiempo. Los Hermanos promovieron la fundación de un postulantado en Perú donde los candidatos no tendrían problemas con el idioma, las costumbres, etc. Al inicio los superiores rechazaron la idea, pero el sueño de los Hermanos iba a realizarse en un futuro no muy lejano.
195O - 1954
Durante este período se celebraron dos Años Marianos, siempre de importancia para la Compañía de María. En 1950 el Papa Pío XII proclamó el dogma de la Asunción de María. La gran mayoría de los Marianistas de la Provincia de San Luis habían hecho su primera profesión de votos el día de esa fiesta (15 de agosto). Hubo una procesión con la estatua de la Virgen de Fátima desde Surquillo hasta Villa María en la cual varios Marianistas participaron. La estatua estuvo también en Santa María varios días. Nuevos Congregantes fueron recibidos en el colegio y hubo un concurso mariano. Los alumnos de Santa María se encontraron entre los 25,000 que asistieron a una misa especial en el Estadio Nacional a fines de octubre. En el mismo mes se celebró también en la Iglesia de Miraflores el centenario de la muerte del Fundador de los Marianistas, Beato Guillermo José Chaminade con la presencia de representantes de todas las órdenes religiosas en Lima. En 1954 una estatua del Beato Chaminade fue puesta en el jardín en frente del colegio (donde todavía está).
En ese mismo año sucedió la segunda celebración mariana que conmemoró el centenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Múltiples actividades marcaron el año en Colegio Santa María: un concurso mariológico organizado por el Hno. Guillermo Wilder; una procesión nocturna con velas a fines de mayo; un concurso de “altares” en las salas de clase del colegio; la consagración del colegio al Inmaculado Corazón de María. Como antes, todos los alumnos marianistas participaron en la misa solemne que se realizó en el Campo de Marte el 8 de diciembre.
Como siempre los veranos vieron una variedad de actividades: en Pucalá la enseñanza del catecismo y la preparación para la primera comunión, y en 1951 250 niños fueron confirmados por el arzobispo de Trujillo; en Santa María, aprendiendo español y pintando la casa, poniendo nuevos pisos, cubriendo los techos, y en general mejorando el plantel. En 1953 un sistema de relojes y campanas fue instalado. Altares laterales fueron puestos en la capilla y las paredes cubiertas de mármol.
El año escolar de 1950 abrió en Santa María con 427 alumnos. Cuando el Hno. Teodoro Noll asumió la dirección del colegio en 1951 empezó la política, con el “visto bueno” del Directorio del Colegio Santa María SA, de pedir de los padres de familia las acciones que tenían cuando sus hijos terminaron el colegio o en cambio por la matrícula de hijos mas jóvenes. Así, poco a poco la Compañía de María consiguió la mayor parte de las acciones de la “Sociedad Anónima” y por consiguiente el control del colegio. Hay que notar que los padres de familia hicieron esta contribución de muy buena voluntad.
Este año también marcó la incorporación de exalumnos al profesorado del colegio, y la oferta de clases de noche a los trabajadores en el colegio. Las actividades sociales y comunitarias enfocaron principalmente el centenario Chaminadiano. Durante este período el colegio continuó su éxito en deportes sobre todo en natación en que ganó el campeonato. La conciencia social de los alumnnos se mostró en la colecta de S/4,000 con la venta de boletos por una rifa al beneficio de la escuela nocturna en San Vicente. El Hno. Carlos Labus con sus muchachos de primaria cargaron ladrillos por los Columbanos construyendo una iglesia en San Martín, y mucha ayuda fue dada al P. Frank Kennard que vino como misionero al Perú. El Arzobispo le entregó la parroquia de Huarochirí que no había tenido ningún sacerdote en 20 años. Mucha gente le ofreció ayuda, sobre todo el Sr. Alberto Vargas y su esposa, estrechamente vinculados con la comunidad de Santa María.
El personal de la Provincia de San Luis en 1950 fundó una comunidad de cuatro Marianistas para el Colegio San Antonio, aunque siguieron viviendo en Santa María. En ese año el colegio matriculó 835 alumnos. Fue imperativo conseguir un terreno y construir un nuevo colegio. Con el apoyo del Ministro de Educación el Sr. Arata que tuvo un terreno en Bellavista concedió vender 40,000 metros cuadrados a S/9.00 el metro y entregar 10,000 más gratis. El dinero para la compra vino de Santa María y otras generosas donaciones, y el terreno fue entregado oficialmente el 13 de junio, fiesta de San Antonio. El 29 se colocó la primera piedra. Ya por noviembre de 1951 el primer edificio fue terminado. La primera graduación tuvo lugar al fin del año con 20 alumnos. La comunidad incrementó a 7 en 1953.
Fue considerado un triunfo cuando el Colegio San Antonio empató al Colegio Dos de Mayo en el campeonato de fútbol en 1954. El alumnado ya había crecido a 1,380.
La obra marianista en Chupaca sufrió una serie de problemas en estos años y al final la Compañía se retiró de la obra.
Ya se ha notado que la clausura de otras Normales significó la llegada de nuevos alumnos y profesores a la de Chupaca, pero muchos llegaron descontentos. Los dos grupos hicieron una huelga en julio de 1950, la presunta justificación era la dieta y algunas condiciones materiales, pero en realidad fue contra los administradores americanos. Todo fue arreglado pero dejó malos sentimientos en algunas personas. En ese mismo año, el Hno. Jorge Lytle asumió el cargo de Director de la Normal con la colaboración de otro Marianista. Pero en 1952 hubo otra demostración y cuando vino el Provincial en septiembre se tomó la decición de retirase de la Normal. En los casi 9 años de su presencia allí, los Marianistas habían realizado mucho bien. Los alumnos eran mejores y mejor calificados. El plantel había sido mejorado enormemente con dos nuevos edificios y agua traída de la montaña. La influencia religiosa y apostólica fue notable con la formación de un grupo de Acción Católica, retiros, catequesis, etc. En total 263 alumnos se graduaron de la Normal “Teodoro Peñaloza” y su influencia en los pueblos de la diócesis fue notable para el obispo.
La pérdida en Chupaca fue una bendición para la nueva parroquia en San Isidro con la adición del P. Blemker. Siempre buscando fondos con miras a la construcción de una iglesia, la kermesse jugó un papel muy importante. En 1950 unas 7,000 personas gozaron de las diversiones dejando un saldo de S/145,000. La organización y consolidación de la nueva parroquia avanzaron con rapidez. Fue en este mismo año que el P. Leopoldo Alzamora empezó sus casi 20 años de servicio a la parroquia celebrando misas y pasando muchas horas en el confesionario. La primara confirmación se realizó con 106 jóvenes. En octubre el terreno en el punto del “triángulo” fue bendecido y la primera piedra de un salón parroquial bendecida por el Cardenal y puesta en noviembre. Casi un año después una cena tuvo lugar en el nuevo salón con la presencia de varias personas importantes. Mientras tanto se empezó la construcción de una capilla lateral de la proyectada iglesia con capacidad de 224 personas al lado de Av. Santa Cruz. Esta en su turno fue suficientemente terminada a fines del año 1953 para tener la primera “misa de gallo” de Navidad. La parroquia siguió creciendo a pesar del hecho de que unas veinte cuadras fueron separadas de su territorio cuando la parroquia de La Asunción fue creada. En 1954 un censo tomado durante 7 misas registró 4,089 personas. En agosto del mismo año se inició una clínica médica para gente pobre usando el salón parroquial. En la nueva capilla un Franciscano bendijo la “vía crucis”.
Como fue indicado antes, el deseo de fomentar vocaciones religiosas peruanas fue una mayor preocupación de los Marianistas. Durante su visita en 1950 el Inspector de la Provincia fue convencido de la necesidad de un postulantado y persuadió al Consejo Provincial de dar el permiso necesario. En un acto algo como “el carro delante del caballo” el Hno. Francisco Dames fue nombrado Director con el P. Tomás Schelble como capellán. Solo faltaban candidatos y un local! El párroco en Chaclacayo sugirió una casa desocupada en Rosario 123, no muy lejos de su parroquia. El dueño, Sr. Armando Castañeda, acordó alquilar la casa por S/2,500 al mes. Sus tres hermanas, amigas de la Compañía y la parroquia nuestra, le persuadieron alquilarla por mil soles menos mensuales, y ellas mismas pagaron la renta durante los dos años y media que estábamos allí. La casa fue nombrada “Villa Chaminade” y el 27 de marzo de 1951 fue ocupada por los dos Marianistas y nueve postulantes. Desde el principio esta institución fue objeto de mucha atención por parte de los Hermanos con regalos de varios tipos. Ellos mismos formaron equipos para jugar contra los postulantes. El Dr. Caycho, subdirector del Santa María, se fue los sábados para enseñar zoología y botánica, y las Hermanas del Inmaculado Corazón de María donaron un órgano para la capilla. Al fin del año todos pasaron bien sus exámenes.
El segundo año empezó con 12 postulantes y 3 Marianistas. Una de sus actividades fue la creación de bustos del Beato Chaminade en yeso. Hicieron más de 300. Cuando el número de postulantes aumentó a 15 fue necesario pensar en un nuevo local. Los dueños de una casa hacienda llamada Las Tabernas, unos 30 kilómetros de la ciudad de Chiclayo, ofrecieron la casa como postulantado. Esta pequeña hacienda estaba anexa a Pucalá donde los Hermanos habían catequizado muchos años. En ese sentido fue un sitio ideal tanto para la hacienda como para nosotros. Tendría ya un sacerdote “residente”. Así, entre el 9 y 12 de junio de 1953 todo fue trasladado a Las Tabernas. Tres vacas, regalo de Miguel Maúrtua, proveyeron leche fresca todos los días, y con 138 árboles de plátanos no pasó ni un día sin plátanos en una forma u otra. Durante el siguiente año se construyó una cancha de basket y una de fútbol, la casa fue pintada adentro, y el Hno. Roberto Wood con los postulantes hizo una pequeña gruta en una esquina del jardín para conmemorar el Año Mariano.
Durante estos años hubo muchas celebraciones de importancia para los Marianistas. Los Hnos. Teodoro Noll, Francisco y Pedro Dames y Pablo Schneider celebraron sus Bodas de Plata como religiosos. La celebración por el Hno. Noll se realizó con la presencia del Embajador de los EE.UU. y representantes de 51 órdenes religiosas! En el transcurso de estos años tres jóvenes Marianistas hicieron su profesión perpetua, y la Compañía de María tuvo el gozo de recibir entre sus miembros a dos peruanos: Ricardo Devoto y Oscar Alzamora. Además, la Familia Marianista creció con la recepción de varios Afiliados. El número de los mismos Marianistas había crecido de los primeros cuatro a 25 en 1954.
El período 1950-1954, comenzando y terminando con años marianos, señaló una nueva fase de desarrollo para la Compañía de María en Perú. La apertura del postulantado y los primeros Marianistas peruanos dieron a la obra un carácter verdaderamente mariano. Aunque la influencia marianista directa no continuó en Chupaca, se sintió más fuertemente en los centros en Lima y Callao con el constante incremento de alumnos y el influjo de centenares de familias en la parroquia María Reina. Se extendió también hasta Chiclayo. Además, otros grupos llegaron a conocer y apreciar la Compañía de María por la constante hospitalidad que recibieron, sobre todo los padres de Maryknoll, los Columbanos y los Carmelitas. Si la estatua del Beato Chaminade en Santa María pudo haber asumido emociones humanas solo un momento, seguramente hubiera tenido una sonrisa de satisfacción por los logros de la Familia de María en un tiempo relativamente corto de quince años.
1955 – 1959
En la segunda mitad de la década del 50, las actividades del verano tomaron un nuevo aspecto. Mientras algunos religiosos trabajaron en los colegios como siempre, otros asumieron apostolados diferentes, a menudo ayudando a otras personas u otros grupos. Así, los Marianistas se encontraron en Flor de Punga, la parroquia de San Martín, Abancay, Chupaca, Huarochirí y hasta Argentina y Chile para perfeccionar su español. En 1956 se acordó de los 10 años del trabajo de los Marianistas en Pucalá donde dos años mas tarde 386 niños y niñas recibieron instrucciones religiosas. En Santa María el Hno. Carlos organizó un campo de verano con 20 muchachos. Un resultado inesperado fue cuando el Hno. Jorge Lytle perdió dos secciones de su dedo izquierdo del anillo cortando madera. Hno. Carlos los enterró al pie de la estatua del P. Chaminade! El Hno. Lyttle y el Hno. Roberto Wood pasaron muchas horas durante tres veranos sacando en mimeógrafo los tres textos de inglés que el Hno. Roberto había escrito. Durante estos años también las reuniones de las dos comunidades de Santa María y San Antonio se realizaron casi todos los sábados, creando un vínculo muy estrecho entre todos.
El Colegio Santa María en estos años creció en 100 alumnos llegando en 1959 a 607 en dos locales. En el mismo período se graduaron 307. De esas promociones el XVI (1958) se destaca por sus múltiples contribuciones a varias obras marianistas, incluyendo la formación de una “banda de guerra” de cornetas y tambores para el colegio mismo, las banderas peruana y papal para la parroquia, estatuas de la Santísima Virgen para todas las clases del Colegio San José en Trujillo, y donativos a los misioneros amigos de la Compañía de María. Al mismo tiempo se puede notar que alumnos de la XIV promoción fueron los primeros de viajar fuera del Perú (a Chile) durante las vacaciones de julio en 1956.
Fue costumbre que el colegio sobresalga en varias actividades. Los alumnos ganaron campeonatos en natación, básquet y ciclismo. La fama del equipo de básquet se debió en gran parte a su entrenador, el P. Heil. El fue invitado a dirigir el equipo peruano nacional en el campeonato internacional que tuvo lugar en Cúcuta, Colombia en 1955, terminando en el cuarto puesto. Solo el Provincial no estaba muy entusiasmado.
El primer premio en un concurso de “Iniciación Técnica” fue dado a un alumno de Santa María. En la música, en el gran concurso entre colegios Santa María fue nombrado “ganador absoluto”. Tres veces los alumnos ganaron el anhelado “gallardete” como premio por su actuación en el desfile del 28 de Julio.
1958 fue designado un Año Mariano por ser el centenario de las apariciones de la Virgen en Lourdes. El Hno. Julián Iturmendi publicó su Manual del Congregante para los miembros de la Congregación Mariana y algunos de ellos con el Hno. Allen Portell ayudaron al Hno. Roberto Wood a construir una bonita gruta a Nuestra Señora de Lourdes a la entrada en Av. Santa Cruz. También se realizó un Día Mariano en el colegio con la presencia de 100 muchachos de seis colegios.
En 1957 el P. Roberto Heil asumió el puesto de Director del colegio. Una de sus preocupaciones fue la construcción del nuevo colegio en el terreno comprado el año anterior. Con la ayuda de amigos como siempre, una sección de 200,000 metros cuadrados fue encontrado en Chacarilla del Estanque, un distrito todavía de cultivo y sin mucho desarrollo. Este fue comprado por S/10.00 el metro, y además fue exento de impuestos. Inmediatamente la comunidad empezó a reunirse a menudo para ver los planes y ofrecer sus sugerencias. El resultado fue la construcción de pabellones sumamente prácticos y eficientes. El primer pabellón fue bendecido a fines de 1958. El antiguo local recibió nuevo equipo para el laboratorio, nuevo alumbramiento y un piano. Se debe notar que en esta época el Hno. Eberhart, muy aficionado al cine, pasó películas cada semana para la comunidad, y durante el descanso a mediodía para los alumnos que deseaban asistir.
Durante este tiempo se avanzó la construcción de la nueva iglesia parroquial. La primera piedra fue colocada el 18 de septiembre de 1955 y la iglesia misma consagrada el 25 de abril de 1957. Con su atrayente forma parabólica, llegó a ser una de las más atractivas en la diócesis. La parroquia ya abarcaba unos 13,000 almas. La estadística de un año arroja 670 bautismos, 106 confirmaciones, más de 300 matrimonios y 50,000 comuniones. La dispensa médica atendió 160 personas mensualmente. Fue creada la Sociedad de San Vicente de Paúl. Muy en avance del Concilio Vaticano II, hubo misas vespertinas los primeros viernes y los domingos. Con la iglesia terminada, solo faltaba una casa propia para los que trabajaban en la parroquia. Por julio del 1959, los planes ya existían.
El Colegio San Antonio en Callao no se quedó atrás en esta época de construcciones. Sin embargo, un nuevo pabellón con cuatro aulas más no fue suficiente para el alumnado que ya creció a 1,960. La comunidad marianista aumentó a 10 pero apenas pudo encargarse de todo el trabajo necesario. En 1957 el Hno. Pablo Zeis fue nombrado Director del Colegio y entre otras cosas se dedicó a buscar fondos y hacer los planes por una residencia para la comunidad marianista. Tuvo éxito y esta fue terminada en septiembre de 1958. En este mismo año el colegio ganó su primer “gallardete” y publicó El Antoniano. Durante este período se graduaron 372 alumnos. Se separó un local en el plantel para los exalumnos y se dedicó una semana a ellos cada año.
Las Hermanas del Inmaculado Corazón de María tuvieron su propio colegio para mujeres en el Callao. En un bonito gesto de amistad, ellas mandaron la comida cada domingo a los Marianistas de San Antonio.
Ya en 1954 hubo gestiones por parte de un grupo de padres de familia en Trujillo de conseguir los servicios de los Marianistas para su colegio La Libertad. Durante su visita en marzo de 1956 el Provincial decidió aceptar la invitación sobre todo porque hubo una oferta de 50,000 m2 en una nueva urbanización. Este terreno fue bendecido el 1º de Mayo de 1956 por el Arzobispo Guerrero de Trujillo con la presencia de muchos Marianistas que viajaron de Lima y Callao por la ocasión, un grupo llevando consigo la estatua de San José puesto que el nuevo colegio iba a llevar el nombre de San José Obrero. El Hno. Teodoro Noll fue nombrado Director y su primera responsabilidad fue empezar la construcción de 10 aulas de clase. La pequeña comunidad vivió en una casa alquilada en la esquina de Claveles y Granados, frente del nuevo local. Desde el principio hubo una serie de problemas tanto legales como financieros con promesas rotas y olvidadas. El Hno. Noll luchó constantemente y a la postre consiguió lo que quiso, pero al fin del primer año salió de Trujillo sacudiendo el polvo de sus pies y regresó a los EEUU. El P. Tomás Schelble fue nombrado para reemplazarlo. Con su característica energía fomentó la construcción, plantó 200 árboles en la propiedad y consiguió una línea telefónica. El P. Francis Hickey de la diócesis de Columbus, Ohio, había venido al Perú para estar con su hermano en La Oroya y ofrecer sus servicios allí, pero no pudo aguantar la altitud y se radicó en Lima un tiempo. Ahora, se ofreció encargase de un internado para los que vinieron de afuera del Trujillo. La llamó Casa Rosa María y empezó con 12 muchachos. El segundo año del colegio se inició con 202 alumnos y al fin de ese año el colegio recibió una medalla de plata en reconocimiento de su servicio a la comunidad. En 1959 fue publicado el primer anuario del colegio.
Desde el principio fue la intención de dedicar el nuevo local a los alumnos de la Media. Por consiguiente, fue necesario pensar en conseguir otro terreno como “Anexo” para la primaria. El Hno. Oscar Alzamora fue encargado hacer los planes para el edificio. Mientras tanto, muchas cartas fueron enviadas a varias congregaciones religiosas de mujeres pidiendo ayuda para la primaria pero no hubo ninguna respuesta positiva.
Mas al norte, la vida en Villa Chaminade siguió siendo sencilla y tranquila. El número de postulantes variaba entre 14 y 17. El personal religioso cambió varias veces. El Hno. Francisco Dames fue el Director durante estos años con la excepción de 1957 cuando el Hno. Franciso Esselman tuvo ese cargo. Las cosas “importantes” fueron los mejoramientos en la casa: agua caliente, nuevo alumbrado, una nueva estufa. La higuera en el jardín produjo tanto que en un año se preservaron 30 galones de mermelada. Parte del camino entre Chiclayo y la hacienda fue asfaltado facilitando el viaje un poco. Cuando vino el Superior General de visita, indicó que a su parecer sería mejor tener el postulando en Lima. A pocos les gustaron la idea pero el Hno. Alzamora fue encargado una vez mas hacer los planes de un edificio de construirse en la misma propiedad del nuevo Colegio Santa María. Pronto los Marianistas tendrían que decir “adiós” a la recién creada diócesis de Chiclayo.
La situación de la Compañía de María en Perú en estos años mejoró mucho. El número de Marianistas creció a 37 en 1959. Entre ellos hubo ocho peruanos, tres con votos perpetuos. La presencia de cuatro españoles también dio a la obra un aspecto de una congregación más internacional. La Compañía de María fue reconocida oficialmente por el Ministerio de Educación como una orden para la enseñanza. Los Marianistas fueron instrumentales en evitar la creación de un “gremio” de maestros de los colegios privados, así evitando posibles futuros problemas. Por primera vez los directores de los colegios marianistas se reunieron para compartir sus ideas, resolver problemas y planificar para el futuro. El grupo llegó a ser conocido como el Consejo Peruano. La visita del Provincial en 1956 resultó en bajar el tiempo de estadía en Perú a cinco años en vez de siete. El único aniversario marianista fue el de los 25 años de sacerdocio del P. Mitchel, ocasión que fue celebrada con mucha festividad.
Muchos Marianistas presenciaron la ordenación y primera misa del P. Mariano Gagnon OFM a quien se dio mucha ayuda por su misión en la selva. Luego llegarían al Perú los Padres de Santiago Apóstol.
1960 – 1964
Dos ocasiones importantes marcaron este período de la historia de la Compañía de María en el Perú. 1961 fue el bicentenario del nacimiento del Beato Chaminade. Las instituciones marianistas lo conmemoraron con misas, y actividades deportivas y culturales. En 1964 la Compañía celebró 25 años de la presencia marianista en Perú. Los hechos más que las fiestas realmente indicaron lo que se había logrado a través de los años. Sin embargo, con vistas de hacer ese año verdaderamente memorable, varios comités fueron formados bajo la responsabilidad de los Hermanos Esselman y Lytle. Para la celebraciones litúrgicas: el P. Schelble con los Hnos. Roos y Rudy; la publicidad fue encargado al P. Retana y los Hnos. Cabrejos y Knopp; los eventos académicos a los Hnos. Labus y Schraeder; los eventos sociales a los Hnos. McCarthy y Aliaga; los deportes a los Hnos. Dames y Droll; y la obtención de donativos, a los Hnos. Fink, Niehoff y Zeis.
Varias cosas habían indicado la consolidación de la Compañía de María el Perú, entre ellas el Consejo Peruano, la publicación de Marianistas en el Perú por Hno. Knopp, el Instituto Marianista que se realizó en el verano con charlas sobre las obras marianistas en el país y su misión, las constantes visitas intercomunitarias y el aumento de personal, sobre todo con la contribución de la Provincia de Cincinnati de diez religiosos sobre un período de cinco años. Todo esto, mas la estabilidad de las obras mismas, llevó el Consejo Provincial a la decisión de establecer una Región Marianista en Perú con una cierta autonomía como un primer paso a la formación un día de una Provincia. Así, en Febrero de 1962 el P. Roberto Hogan fue nombrado Superior Regional. Su Consejo fue compuesto del P. L. Jordan (vida religiosa), el Hno. P. Zeis (educación), el Hno. Frank Dames (temporalidades) y el P. R. Heil (obras especiales). Con este nuevo sistema el Superior Regional pudo tomar decisiones inmediatas en cuanto a varios problemas, recibir los informes y los presupuestos, dar permiso para visitas, etc. pero siempre sujeto al “visto bueno” del Provincial. Fue una autoridad algo limitada, pero un comienzo puesto que anteriormente la distancia, los lentos medios de comunicación y la centralización a menudo causaron problemas evitables. Una cierta libertad fue necesaria para el progreso de las obras en Perú.
Las actividades durante el verano siguieron iguales pero se notaba más interés en estudios y en cosas académicas. En 1962 se hizo el primer viaje de un grupo de 35 alumnos y maestros a Europa. Fue en este mismo año que los Hermanos empezaron a usar con una cierta frecuencia la desocupada casa de la familia Vargas en Chaclacayo como lugar de descanso. La ayuda a los lugares de misión (ej. Flor de Punga) continuó como siempre.
El Colegio Santa María en este período creció a 714 alumnos y tuvo 429 nuevos exalumnos. Hubo 17 religiosos y 14 profesores laicos. Los que enseñaron en el antiguo local empezaron a dar clases de alfabetización en las noches a gente sin mayores recursos. Los laicos también formaron una Asociación de Maestros para fomentar sus propias vidas sociales e intelectuales. Una nueva cafetería y otro pabellón mas fueron agregados al complejo en Chacarilla del Estanque, y fue planeado la construcción de un gimnasio. También la Promoción 1962 regaló al colegio un sistema de micrófono y altoparlante en reconocimiento de los 25 años de vida religiosa del Director, Hno. Zeis. Cuando él terminó sus tres años como Director, fue reemplazado en 1964 por el P. Lawrence Jordan. El equipo de básquet ganó otro campeonato y se inauguró la Liga Deportiva de Colegios Católicos.
No cabe menor duda que el evento sobresaliente de estos años fue la celebración de las Bodas de Plata de la Compañía de María en Perú en 1964. El 10 de septiembre de ese año unas 200 personas se reunieron en la cafetería del colegio por un banquete especial durante el cual el Presidente de la Nación, Fernando Belaúnde Terry, pronunció un discurso emocionante. Hubo una recepción también para los padres de familia presidida por el Ministro de Educación Francisco Miró Quesada. El 13 del mes los exalumnos tu-vieron su turno para celebrar, y el día 20 se realizó un día de retiro con la asistencia de mas de 100 maestros, una magnífica demuestra de solidaridad y del espíritu de familia.
Esto fue demostrado de una manera diferente cuando murió el Hno. Julián Iturmendi el 30 de mayo de 1961, siendo el primer Marianista de morir en el Perú. El gran concurso de gente en su funeral fue testimonio del aprecio por él mismo y por la Compañía de María.
Con el traslado de todo el alumnado al nuevo local, el antiguo edificio fue ya disponible para cumplir con un gran sueño del P. Mitchel – una escuela parroquial. La Divina Providencia intervino además con la respuesta positiva de las Franciscanas de la Caridad Cristiana (del estado de Wisconsin, EE.UU.) quienes aceptaron la dirección de la nueva escuela parroquial.
Hay que notar que la comunidad Marianista en Santa María nunca dejó de ser un lugar de acogido y de amistad para muchas otras congregaciones. Unos cien religiosos y religiosas americanos se reunieron en el colegio después de Navidad de 1960 para celebrar la fiesta navideña. Y así sucedió en años posteriores también.
En cuanto a la parroquia Santa María Reina, en 1960 la nueva casa cural fue terminada, bendecida y ocupada. La estadística de ese año revela 765 bautismos, 144 confirmaciones, 314 matrimonios y 120,000 comuniones. Dos años más tarde un censo de ocho misas indicó la presencia de 6,623 personas, y el año siguiente hubo 419 matrimonios. Todo esto a pesar del hecho de que los límites de la parroquia fueron una vez mas reducidos. El Club St. Mary’s continuó su ayuda y sus contribuciones a las obras de la parroquia. Cada domingo a las 9:00 se celebró una misa en inglés en la capilla del antiguo local de Colegio Santa María que ya tomó el nombre de Colegio Parroquial María Reina. Se empezó el Movimiento de la Familia Cristiana y un segundo grupo de la Legión de María.
El evento tal vez más notable en estos años fue la misa celebrada por el descanso del alma del Presidente John F. Kennedy en noviembre de 1963. Estuvieron presentes el Presidente de la Nación, altos dignatarios civiles, embajadores, el Cardenal y docenas del clero, muchos religiosos y religiosas, la mayoría de ellos americanos, y centenares de feligreses. Se llenó la iglesia que tiene cupo por mas de mil personas.
El alumnado del Colegio San Antonio ya pasó 2,000, y hubo 529 nuevos exalumnos en estos cinco años. Cuando en 1960 una señora dio a luz tres bebés, el Hno. Zeis comprometió el colegio darles becas por sus estudios. El año siguiente el Hno. John Corcoran entró como Director. Fueron construidos dos aulas más y un auditorio. Fue en esta época que una camarera llamada Betty Laportaire quien viajaba constantemente en los buques de la línea Grace llegó a conocer unos de los religiosos de la comunidad y regaló a ella muchas cosas dejadas en los barcos por pasajeros, o cosas semiusadas. Esto lo hizo por muchos años.
El colegio publicó su primer anuario en 1961 y ganó el primer premio en fulbito, básquet y atletismo. El Hno. Portell organizó la Patrulla de Policía Escolar. En 1963 una medalla y un certificado fueron entregados al Hno. Tomás Helm por sus diez años de servicio en el Callao. Por mucho tiempo fue el único que recibió ese honor. El énfasis dado al 25º aniversario de la Compañía de María en Perú fue mas bien en las vocaciones, y se dió una serie de charlas animando a los alumnos al nuevo aspirantado.
El aspirantado fue el resultado de un cambio en cuanto a buscar vocaciones a la Compañía de María. En febrero de 1960, siguiendo la sugerencia del Superior General, el postulantado fue trasladado de Chiclayo a Lima, a una casa construida en una esquina de la propiedad del Colegio Santa María. Siguió con el nombre de Villa Chaminade. Una vez mas el Hno. Alzamora fue el arquitecto. Los postulantes –eran 25 ese año– asistieron a clases en el Colegio. En 1961 publicaron su propio “periódico”. Mientras tanto, se hizo un estudio de los últimos diez años para evaluar los resultados del postulantado. Durante ese tiempo hubo 99 postulantes. 16 de ellos entraron al noviciado y 9 se encontraron actualmente en la Compañía de María. O sea, como 10% de los que entraron al postulantado llegaron a ser religiosos marianistas. Estos datos llevó al Consejo Provincial a la decisión de terminar el postulantado. En 1962 el Hno. Niehoff fue nombrado Director solo por ese año. Villa Chaminade terminó como postulantado en diciembre, pero pronto iba a convertirse en algo aún más importante. La clausura del postulantado no quiso decir que los Hermanos ya iban a abandonar la búsqueda de vocaciones o su interés en conseguir nuevos religiosos. Se empezó el aspirantado, o sea, muchachos posiblemente interesados en la vida religiosa que vivían en sus casas pero se reunían de vez en cuando para oraciones, charlas, etc. hasta el memento en que podrían solicitar ingreso al noviciado. Hubo un grupo de 11 de ellos en el Callao, obra principalmente del Hno. Juan Sheehan.
Puesto que Perú ya fue Región, se habló de la posibilidad de tener un noviciado propio. Como el postulantado había sido fundado para evitar el envío de los muchachos a los EE.UU., ahora el mismo argumento se presentó para formar a los jóvenes religiosos en su propio país, y no en el extranjero. La Administración General accedió a la petición a condición de que se pudiera conseguir por lo menos seis novicios. El Padre Blemker fue nombrado Maestro de Novicios. Trabajando mucho, los Hermanos lograron a reunir el número necesario y la Compañía tenía el gozo de ver establecido en el Perú un noviciado que abrió en marzo de 1964 con seis novicios.
Hubo progreso también en el norte. El año escolar de 1960 del Colegio San José Obrero abrió con 320 alumnos. P. Hickey agregó más cuartos al segundo piso de Casa Rosa María que ya tenía 33 internados y puso una pequeña piscina. La capilla del colegio recibió nuevas bancas, la biblioteca mas libros y se instaló una radio transmisora. Se abrieron una librería y un kiosko. Toda la propiedad fue cercada y se empezó la excavación de un pozo puesto que la escasez de agua fue siempre un problema. En 1961 P. Schelble tuvo la suerte de conseguir los servicios de las Hermanas Dominicanas Misioneras para la primaria, y el segundo piso del “Anexo” fue convertido en convento para ellas. También consiguió los servicios de dos voluntarios norteamericanos. En diciembre de ese mismo año salió la primera Promoción de 13 alumnos.
La casi constante construcción que sucedió en estos años no hubiera sido posible sino por los muchos donativos generosos que llegaron de varias entidades, sobre todo las grandes empresas (Cartavio, Paramonga, Wimpey) y muchos centros comerciales, además de los mismos padres de familia. Se construyó un convento para las religiosas y una residencia para los Marianistas que habían vividos en una casa alquilada por seis años.
Una variedad de actividades caracterizaron esta época. Los alumnos enseñaron catecismo a los niños; la Congregación Mariana floreció; se publicó un periódico del colegio; se ganó el primer puesto en un concurso español-inglés; se realizó un Desayuno por el Día de la Madre con 400 presentes y por el Día del Padre con 320. Una Asociación Padres-Maestros fue fundada. Dos Hermanos ayudaron con inglés en el Centro Cultural Peruano-Norteamericano encargado a un exalumno del colegio y la universidad marianistas en San Antonio, Texas.
En 1964 el P. Schelble terminó sus seis años como Director y fue reemplazado por el Hno. Roberto Knopp.
Pensando en el traslado del postulantado a Lima, se pensó al mismo tiempo en otras posibilidades para el uso del extenso terreno en Chacarilla del Estanque. Una idea que surgió fue la de poder tener un día una universidad en que los alumnos de Santa María (y otros) podrían seguir estudiando en un ambiente muy diferente de él que se encontraba en muchas de las universidades. Enterradas de la idea, varias entidades ya existentes se opusieron y la necesidad inmediata de la Compañía triunfó por el momento. Sin embargo, para dos personas la idea fue atractiva. Una fue el P. Morris quien vió la creación de una universidad como un reto interesante e importante. La otra fue el arzobispo de Arequipa, Monseñor Leonardo Rodríguez Ballón quién vió una universidad católica en el sur del Perú como una gran bendición para la iglesia y centenares de alumnos que tenían acceso solamente a universidades seglares y hasta infiltradas de marxistas.
El arzobispo invitó al P. Morris a Arequipa y le ofreció un local donde comenzar. Actuando con su acostumbro entusiasmo y energía, P. Morris preparó todo necesario y en diciembre de 1961 fue publicado el Decreto Supremo No. 24 del Presidente Manual Prado autorizando y estableciendo la Universidad Católica Santa María en Arequipa.
Un antiguo edificio colonial en la esquina de Santa Catalina y Puente Grau fue convertido en aulas de clase y varios profesores contratados. 115 jóvenes se presentaron para inscribirse. Desde el principio fue hecho bien claro que la universidad no permitiría ningún tipo de actividad política. Dos Marianistas se fueron a Arequipa con varias cosas para P. Morris en un Ford del año ’56 que dejaron con él y que llegó a ser un símbolo de su presencia allí. Sin pensar inmediatamente en facultades, la universidad empezó con dos años de “estudios previos”. En 1963 el Hno. Knopp y un voluntario de los EEUU, William Yaeger, llegaron a ayudar en la nueva universidad que ya tuvo 358 alumnos. Este número creció tan rápidamente que fue necesario buscar un nuevo local. El arzobispo ofreció un terreno en el distrito de Umacollo junto a la propiedad de las Esclavas del Sagrado Corazón que tenían una Escuela Normal para mujeres y su propio convento. P. Morris hizo un arreglo con las Esclavas para incorporar su Normal a la universidad y ofrecerles al mismo tiempo sus propios servicios como sacerdote celebrando la misa para ellas en su convento todos los días. Al mismo tiempo, en 1964 consiguió unos donativos fuertes, sobre todo de la Southern Copper Association, y la construcción de un primer pabellón de tres pisos empezó inmediatamente y fue terminado ese mismo año. Las primeras facultades fueron las de Humanidades, Derecho, Ciencias Económicas y Educación. En 1965 fue agregada la facultad de Enfermería, cosa muy necesitada en el sur del Perú, y fue encargada a la Madre Cristóforis Deneke, misionera alemana encargada de Enfermería en el Hospital Obrero en Lima. En 1964 se inscribieron 896 alumnos que vinieron no solamente de Arequipa sino del todo el sur del Perú, mostrando que el arzobispo verdaderamente había tenido tanto razón como visión. Así, la influencia marianista se extendió desde Trujillo hasta Arequipa en el año de sus Bodas de Plata en el país.
El incremento del personal ya mencionado hizo posible la aceptación de dos otras obras hacia los fines del año ’64. Se tratará de estos en el capítulo siguiente.
Además de las de la Compañía, hubo varias celebraciones de bodas de plata en estos años. El P. Schelble y los Hnos. Heil, Knopp, Niehoff, Zeis, Esselman, Lytle y Helm todos cumplieron 25 años de vida religiosa; y el P. Morris y el P. Hogan (y el Cardenal Landázuri) 25 años de sacerdocio. El 24 de marzo de 1963 Oscar Alzamora fue ordenado el primer sacerdote peruano Marianista en la iglesia de Santa María Reina por el Cardenal.
Mucho del éxito de estos años se debía a la gran generosidad de varias personas e instituciones. Algo ya se ha notado. Cabe mencionar que un sacerdote, amigo del hermano del P. Schelble, vino a visitarlo. Se fue tan impresionado con la obra marianista que envió $10,000 dólares de un patrimonio del cual él fue administrador. No sería posible dar gracias suficientes a todas las personas que nos apoyaron con su amistad y su generosidad.
1965 – 1970
En marzo de 1965 el P. John Leies vino al Perú como Superior Regional y se quedó tres años. En 1968 P. Heil tomó el cargo por tres años. Unas cosas que exigieron la atención del Superior y su Consejo fueron el proyecto de construir un escolasticado en Arequipa, el cambio de la Normal en Chimbote a Universidad, nuevas construcciones en Santa María y María Reina, la formulación de una Carta o Estatuto de la Región, cumpliendo con las nuevas leyes promulgadas por el gobierno militar que tomó el poder en 1968, sobre todo las relacionadas con la educación, las relaciones entre el Superior de la comunidad y el Director del Colegio cuando no fueron la misma persona, y de cierta manera el terremoto catastrófico de 1970.
Los Marianistas se pusieron en la vanguardia de la educación participando en formas muy activas. Contribuyeron al Consorcio de Colegios Católicos en 1965 y asistieron al Congreso Nacional de Educación Católica en 1966. El Hno. Roberto Knopp se dedicó tiempo completo a la Oficina Nacional de Educación Católica (ONDEC) y fue instrumental en conseguir el reconocimiento oficial de los títulos universitarios de los Marianistas. El número de estos llegó a su máximo en 1967 cuando hubo 62 trabajando en 9 obras distintas. En 1970 todavía hubo 56. En estos años celebraron sus Bodas de Plata religiosas los Hnos. Calvo, Corcuera, McCaffrey, Ross, Sheehan, y Wood. El Hno. Herce cumplió 50 años de vida religiosa y el P. Brand 25 de sacerdocio. El Hno. Jorge Roos fue ordenado en 1970, el segundo peruano marianista de ser sacerdote. Cuando la Compañía de María cumplió 150 años en 1967 hubo varias fiestas locales pero no de mucha resonancia. Casi como regalo a si misma, la Compañía compró la casa de la Sra. de Vargas en Chaclacayo y fue visitada a menudo por varios años.
Aunque se había realizado en otras partes, fue solamente en 1965 que se inició la práctica de nombrar dos autoridades en el mismo plantel: la de la comunidad y la de la obra. Así, en el Colegio Santa María de 1965 a 1967, el P. Leies fue superior de la comunidad y el Hno. Lytle Director del Colegio. De 1968 a 1970 el Hno. Jorge pasó a ser superior de la comunidad y el Hno. William McCarthy fue Director del Colegio. Este período empezó con 17 religiosos en la comunidad y bajó a 15 en 1970. La presencia de jóvenes Hermanos peruanos y de Hermanos de la Provincia de Cincinnati ofreció una nueva faceta a la comunidad. Unos viejos amigos fueron reemplazados por caras nuevas, pero al mismo tiempo estas personas aportaron a la comunidad nuevas vistas, ideas, maneras de hacer las cosas y amistades. El sentido de pertenecer a la Región del Perú también creció y dió un nuevo sentido de misión a todos.
En cuanto a alumnos, el número creció de 718 a 825. 562 se graduaron en las seis promociones de estas fechas (la XXV promoción salió en 1967). Entre los exalumnos santamarianos que se destacaron en estos años fue José Navarro Grau como Ministro de Educación en 1965, y Luis Rodríguez Mariátegui como Ministro de Justicia en 1967.
Tal vez la cosa mas notable fue la disminución del uso común de inglés tanto dentro como fuera del aula. Por 1970 la mitad de las clases ya se dictaron en español. Otra cosa nueva fue la presencia de señoritas profesoras en la primaria. Este cambio de política se debía principalmente a la escasez de Hermanos preparados para enseñar a ese nivel.
Para ayudar conseguir fondos para la construcción de un gimnasio, un auditorio, un edificio para la administración y una capilla se vendió una porción del terreno original. En 1967 una Junta Directiva fue formada para coordinar los planes y apoyar la administración del colegio.
Las actividades religiosas siempre mantuvieron su importancia. Las misas de los primeros viernes, retiros, procesiones, la decoración de “altares” en las aulas, la Congregación Mariana y la Cruzada Eucarística continuaron de año en año. Al nivel interescolar Santa María siempre salió entre los mejores y a menudo en primer puesto en básquet, natación, fulbito y atletismo. El aspecto cultural se mostró en presentaciones de teatro y en viajes al extranjero (EE.UU., México, Canadá, Europa). La conciencia social de los alumnos fue aumentado por su ayuda al distrito de San Cosme y sobre todo a los damnificados de Huaraz en 1970.
La Parroquia Santa María Reina experimentó muchos cambios durante estos años: en la iglesia los vidrios de color, celotex en el techo, equipo de sonido, nuevas oficinas, nuevo alumbramiento y estatuas entre otras cosas. Las estructuras básicas y los servicios de la parroquia habían sido firmemente establecidos durante el largo período del P. Mitchel y continuaron con el nuevo párroco, P. Heil a partir de 1966. Las numerosas misas y las largas horas de confesión exigían la ayuda de varios asistentes, muchos de ellos del clero diocesano. Debido a su tamaño y ubicación central la iglesia llegó a ser el lugar preferencial para celebraciones litúrgicas y reuniones de los Marianistas.
Desde el principio varios miembros de la parroquia asistieron a los sacerdotes y religiosos para ofrecer los servicios que el párroco quiso proveer. Además de los asuntos administrativos, trabajo de la secretaría, registros de bautismos y matrimonios, las cuentas, el cuidado de la sacristía y la seguridad de todo, estas personas colaboraron en ayudar a los pobres con la colecta y distribución de cosas necesitadas, no solamente a los que vivían dentro de los límites de la parroquia sino también a muchos en las barriadas alrededor de Lima. Las clínicas médica y dental gratis en la casa cural se mantuvieron con fondos parroquiales y servicios voluntarios de profesionales.
Después del Vaticano II surgió un nuevo interés en la Biblia y hubo reuniones semanales de personas interesadas en las nuevas orientaciones e interpretaciones.
Una preocupación importante del párroco fue la nueva escuela parroquial. En 1965 el P. Hogan como Superior Regional había logrado que las Hermanas Franciscanas se encargasen de la dirección y enseñanza. En estos años el número fluctuó entre seis y nueve. Las Hermanas, bien preparadas y muy dedicadas, dieron atención especial a enseñar a los niños a rezar y prepararlos para su primera comunión, al mismo tiempo animándolos a asistir con sus padres a la misa dominical. Puesto que la mayoría de las familias en la parroquia pudieron pagar una pensión suficiente para mantener la escuela, la parroquia misma ayudó con becas a los niños sin los mismos recursos, incluyendo algunos fuera de la parroquia si hubo cupo en las clases. Muchos exalumnos de Santa María enviaron a sus hijos con la doble ventaja de poder tener juntos sus hijos e hijas en la misma escuela y pagar una pensión relativamente baja. En 1970 la escuela ya tenía alumnado listo para la secundaria.
La división de autoridad tuvo lugar en el Callao también. De 1965 a 1967 el Hno. Esselman fue el superior de la comunidad y el Hno. Labus Director del Colegio. En 1968 y 1969 el Hno. McCaffrey tuvo cargo de la comunidad y fue reemplazado en 1970 por el P. Brand. El colegio estaba baja la dirección del P. Rochon en 1968, y del Hno. Zeis en 1969 y 1970. Hubo 14 Marianistas trabajando en el Colegio que ya tenía unos 2,500 alumnos. El número de graduados no se registró en algunos años, pero 157 salieron en 1970.
Un informe del Asistente General de Educación, hecho después de su visita al colegio en 1970, revela bien la situación de esos años: “La organización del colegio es excelente, a pesar del número de alumnos debido a una buena división del trabajo: un superior de la comunidad, un director del colegio, un director de la escuela primaria (con la asistencia de un representante laico del Colegio para administrar las dos escuelas). Los alumnos cumplen satisfactoriamente, aunque su trabajo está limitado en la mayoría de los casos a lo que hacen en el colegio, sin estudio en la casa. Las condiciones familiares y la falta del espacio no permiten trabajo serio en la casa. El espíritu de la comunidad es excelente y los religiosos (americanos, españoles y peruanos) trabajan en perfecta armonía”.
Como en los años anteriores, las actividades para conseguir fondos como festivales deportivos, la kermesse, rifas, etc. jugaron un papel importante para mantener en construcción las adiciones necesarias y adecuadas debido al numeroso alumnado. En 1966 se levantó un nuevo pabellón con ocho aulas de clase. Tres años después fue agregado un nuevo edificio para las ciencias.
Las actividades religiosas incluyeron retiros para los alumnos, sobre todo los del último año, y miembros de la Congregación Mariana. Los retiros para los profesores fueron importantes por la influencia que tuvieron entre los compañeros profesores y los alumnos. 180 muchachos fueron confirmados en 1966. La cuestión de vocaciones religiosas se presentó en asambleas y charlas en las clases y Colegio San Antonio siguió siendo una fuente de vocaciones marianistas.
Una innovación en el año 1965 tuvo consecuencias duraderas: la formación de una banda de guerra. Esto se debía en gran parte a los esfuerzos del Hno. Roberto Loeber de la Provincia de Cincinnati que obtuvo el envío de muchos instrumentos regalados por unos colegios en su provincia. Al mismo tiempo el Hno. Roberto Wood compuso un Himno para el colegio que la banda estrenó.
En 1969 Colegio San Antonio cumplió 25 años de existencia. En el Día del Callao, el 20 de agosto, el alcalde entregó al colegio una medalla de oro y un diploma en reconocimiento de los 25 años de servicio a los niños y la juventud del Callao.
En 1964 el Hno. Roberto Knopp había reemplazado al P. Schelble como superior de la comunidad y director del colegio San José Obrero. Durante esta época no hubo la división de autoridad como en las otras obras. Así, Hno. Knopp tuvo los dos cargos hasta 1966 cuando fue sustituito por el Hno. Henry Niehoff (hasta 1972). La comunidad marianista contaba con 5 o 6 religiosos. Fue extremadamente fluido con cambios cada año. La dinámica de la comunidad variaba mucho con estos cambios. Sin embargo con cada uno contribuyendo sus propios talentos el pequeño grupo fue un centro de oración y fidelidad a la misión. Bajo la dirección de estos dos Hermanos el alumnado en los dos planteles creció a 609 en 1969. Después de una visita como Superior Regional el P. Leies escribió: “Yo fui muy impresionado por los alumnos de San José, por su docilidad, amabilidad, actitud de cooperación y seriedad. Noté con satisfacción que está insistiendo en excelencia académica.”
El primer esfuerzo del Hno. Knopp fue la mejor formación de los maestros laicos que al mismo tiempo podría beneficiar a los alumnos. Contrató profesores de más calidad y al mismo tiempo preparó exámenes de ingreso para los futuros alumnos, ofreciendo becas a los mejores. Con todo, el Hno. Knopp organizó bien, fomentó la colaboración, inició cosas nuevas y solucionó problemas causados a menudo por otros. Durante su tiempo un segundo pabellón con tres aulas fue construido y también el convento para las Hermanas terminado. Fue algo irónico que en 1966 las Hermanas dejaron el colegio. Justo en este momento el Hno. Niehoff asumió el cargo del colegio. Tuvo la buena suerte de conseguir la ayuda de tres señoritas voluntarias de los EEUU quienes mantuvieron todo en buen orden haciendo posible la continuación de la primaria hasta el año siguiente cuando las Hermanas de la Sagrada Familia aceptaron la dirección del plantel.
Las actividades religiosas son parte de la razón por la existencia de un colegio marianista. San José no fue excepción. Se realizaron retiros, días de recogimiento, colectas para las misiones, la Congregación Mariana, confesiones y comuniones diarias. Los alumnos mayores también enseñaron catecismo. Un aspecto importante para los Marianistas fue la entrada de diez personas a los Afiliados de la Compañía.
Temprano en la mañana del 1º de marzo de 1939, después de haber asistido a la misa en honor de San José, rezando por el éxito de la nueva fundación, cuatro hombres vestidos de negro desembarcaron en el puerto de Callao, enviados por su superior provincial para empezar un colegio en Lima a petición de un grupo de padres de familia buscando a religiosos norteamericanos para enseñar a sus hijos, y sobre todo el idioma inglés. Por ser los "fundadores" de la obra marianista en el Perú, vale la pena nombrarlos: el P. Bernardo Blemker, superior y director; el Hno. Roberto Buss, el Hno. Matías Kessel y el Hno. Teodoro Noll.
Fue el Sr. Abelardo Noriega del Valle quien los recibió y los llevó al Nuncio Apostólico y después al convento de las Madres del Inmaculado Corazón de María que desde el primer momento y a través de los cincuenta años han sido leales, amables y generosas amigas de la Compañía de María en el Perú.
Por ocho días los cuatro Marianistas se alojaron con los padres Vicentinos en su casa de retiro en Surquillo. El 9 de marzo se trasladaron a una grande y vieja casa llamada Villa Elvira, ubicada en la Avenida Arequipa 320, alquilada de su dueño Dr. Oscar Elías por el comité de los padres de familia. La misma casa sirvió como colegio también. La primera misa en la casa fue celebrada el 12 de marzo, y los cuatro marianistas empezaron inmediatamente a preparar la apertura del año escolar.
Con un programa "de gala" el Colegio "Santa María" se inauguró el 1º de abril. Asistieron muchos dignatarios, padres de familia, profesores, amigos y sobre todo los 72 alumnos divididos en seis clases. El programa de estudios fue el mismo de otros colegios peruanos. Los once profesores laicos se encargaron de 62 cursos. Los Hermanos se dedicaron a la enseñanza de inglés, motivo principal por su venida.
El 5 de julio llegó el Hno. Francisco Dames para aumentar el número de religiosos, mostrando que la Compañía de María había tomado en serio su compromiso a su misión peruana. Por otro lado, ese 28 de julio todos los alumnos marcharon en el desfile del Día de Independencia con los cinco marianistas en la primera fila, identificando a la Compañía de María con el Perú desde los comienzos.
La vida comunitaria de los marianistas fue sencilla, interesante y abiertamente fraternal. Los pequeños problemas que surgieron siempre fueron resueltos, a menudo con la ayuda de nuestros numerosos amigos. Al comienzo del año 1940 se inició una costumbre que ha perdurado los cincuenta años: el retiro anual, exigida por la Regla de Vida marianista, se realizó durante la primera semana de enero. En los primeros cinco años llegaron seis Marianistas mas llegando así el número a once.
Un objetivo de la visita del Provincial en marzo de 1940 fue buscar un sitio para construir un nuevo colegio puesto que la casa en Av. Arequipa ya no fue muy adecuada. Todos estaban en favor, pero ¿quién iba a pagar? La Compañía todavía estaba recuperando del decaimiento económico de los años 30 y las familias no tenían fondos suficientes. Fue el Sr. Carlos Álvarez Calderón que sugirió la formación de una Sociedad Anónima y la venta de acciones a los padres de familia, incluso de futuros alumnos. Así fue resuelto el problema y los fondos necesarios conseguidos. Una propiedad entre las avenidas Santa Cruz y Conquistadores en San Isidro fue escogida para construir el nuevo colegio.
La comunidad marianista pasó el verano aprendiendo español, pintando la casa, reemplazando los alambres eléctricos, instalando nuevas carpetas y enseñando clases de escuela de verano. El año escolar de 1941 comenzó con 117 alumnos en la primaria y 180 en la secundaria. Se inauguró el "Día del Colegio" en el Estadio Nacional y varias nuevas prácticas religiosas (retiro de tres días para los alumnos; primera comunión). Los alumnos se trasladaron al nuevo edificio en abril de 1942 aunque todavía faltaban varias cosas. Una campaña para aumentar el número de libros en la biblioteca resultó en la donación de más de mil libros. Una tropa de "Scouts" fue formada y ganó el primer premio de cocinar en la reunión nacional que se realizó en Chosica. En agosto llegó el nuevo Director del Colegio P. Alberto Mitchel, y P. Blemker regresó a los EE.UU. A pesar de una cierta austeridad causada por la segunda guerra mundial, el 125º aniversario de la Sociedad de María en 1942 fue celebrado con varios programas y banquetes.
En estos años también la comunidad de Santa María llegó a ser una casa de hospitalidad para religiosos de otras órdenes llegando al Perú y de varios visitadores, incluyendo el famoso obispo Walsh de Maryknoll con 3 sacerdotes destinados a Bolivia. Esta "fama" siguió a través de los años para los Padres Columbanos y otros que llegaron como misioneros.
Varios miembros de la comunidad marianista se dedicaron a mejorar la vista del "triangulo" en frente del colegio que llegó a ser un tipo de jardín botánico con muchas flores y 100 rosales. El Padre Mitchel mantuvo su jardín de hortalizas que servía muy bien tanto a la propia comunidad como a las Hermanas del Escuela Inmaculado Corazón y Villa María. El Padre Morris hizo una cancha de tenis, su deporte favorito en ese entonces.
Durante el verano de 1943 los Hermanos Maristas dieron clases de español a los Marianistas que en su turno dieron clases de inglés a varios adultos. La enorme extensión de hierba atrás del colegio fue encargada a 200 cabras. Hubo varios mejoramientos en el plantel mismo: una nueva ala para la media; un garaje para 4 automóviles; mármol en la capilla; nuevos muebles para la comunidad. En este año, también, Santa María empezó su larga fama como centro deportivo, ganando el primer premio en todas las competencias en que se inscribió. Se realizó la primera kermesse y el primer Baile de Promoción. Al fin del año el Hno. Pablo Schneider presentó el primer Labarum que fue una recopilación de eventos de los años anteriores. El 21 de diciembre se graduó la Primera Promoción de Santa María con 13 miembros. A fin de estos cinco años el alumnado había crecido a 241.
El 30 de diciembre de ese año la Hermana Crisóstomo, cocinera en Villa María, celebró sus Bodas de Plata como religiosa. Los Marianistas se fueron gozosamente llevando regalos para una persona a quien se debía mucho. Innumerables pasteles, tortas y galletas llegaron a la mesa de la comunidad marianista de las manos expertas de esa Hermana. Fue una manera apropiada de terminar un período de años durante los cuales, gracias a los esfuerzos incansables de los pioneros marianistas y la constante generosidad de una hueste de amigos, la Compañía de María se estableció firmemente en esta misión lejana de la Provincia de San Luis.
1944 - 1949
Con el Colegio Santa María firmemente establecido y con un pequeño pero constante incremento de personal, la Compañía pudo pensar en la expansión de sus obras apostólicas en Perú. En este período fueron fundadas cuatro, tres en forma permanente.
En 1944 el párroco de La Matriz en el Callao pidió la ayuda de los Hermanos en su escuela parroquial. La respuesta fue enviar al P. Guillermo Morris y el Hno. Teodoro Noll para enseñar inglés a 40 muchachos en las tardes. El Padre Morris compró un viejo LaSalle para su transporte. Al fin del año Monseñor Rodríguez Ballón entregó las primeras medallas como premios. El siguiente año la obra de consolidación empezó y los marianistas estuvieron en la escuela todo el día, ahora con 240 alumnos y el Hno. Francisco Esselman estuvo allí tiempo completo. El número de alumnos creció a 610 en 1948 y 85 alumnos fueron preparados para su primera comunión por el Hno. Ismael Alcalde que había llegado el año anterior como el primer español de apoyar y contribuir a la obra marianista en Perú. En 1949 se firmó un nuevo contrato entre la Compañía de María y el párroco de La Matriz dando a los marianistas un plazo de cinco años para comprar un terreno y construir su propio colegio. En ese año el alumnado había crecido a 444 en la primaria y 123 en la media. Durante las ceremonias celebrando el Día de Independencia, el colegio recibió un Diploma de Honor y una medalla de oro por su servicio a la comunidad. Hacia fines de 1949 el permiso para construir un nuevo colegio fue otorgado por el Ministerio de Educación y la búsqueda de un terreno empezó.
También en 1944, el Ministerio de Educación invitó a la Compañía asumir la administración de la Escuela Normal "Teodoro Peñaloza" en Chupaca "con el expreso propósito de elevar el nivel de instrucción, mejorar el plantel, regularizar las finanzas y formar los futuros maestros religiosamente y apostólicamente". Siendo obra muy a corazón del fundador de los Marianistas, la invitación fue aceptada y el Hno. Pablo Schneider y el P. Blemker fueron asignados a esta obra. Los dos pioneros trabajaron incansablemente. Además del trabajo con los 90 alumnos de la Escuela y los 150 en la escuela de práctica, el P. Blemker publicó un folleto La Misa, el Mejor Don, y el Hno. Pablo enseñó inglés al obispo y a las muchachas de la Normal para mujeres en Huancayo. Cuando el P. Mitchel regresó al Perú se incorporó a la comunidad en Chupaca y se encargó de la organización de una nueva parroquia en Ahuac con siete misiones. El P. Mitchel tenía que dejar la obra cuando fue llamado a Lima para encargarse de una nueva parroquia. La comunidad también empezó la construcción de una casa propia con la ayuda de varios otros marianistas en el verano de 1949. Al fin de ese año la casa fue terminada. Al mismo tiempo, el Ministerio de Educación decidió combinar a varios normales y escogió la de Chupaca como centro modelo, así el alumnado también creció inesperadamente.
Una tercera nueva obra de los Marianistas empezó al pedido del Cardenal Guevara quien pidió el establecimiento de una parroquia en San Isidro, el mismo distrito del colegio, donde muchas familias ya vivían sin el beneficio de los servicios de una iglesia cercana. En diciembre de 1948 la autorización de la administración provincial fue recibida y en agosto del año siguiente el decreto oficial estableciendo la parroquia fue publicado. Su territorio incluyó 140 cuadras con 1,300 familias. Dos días después, el Padre Mitchel fue instalado por el Cardenal como párroco. Al principio todos los servicios se realizaron en la capilla del colegio. Ahorrando de las colectas y los kermesses, poco a poco se reunió dinero con miras a la construcción de una iglesia propia. El año anterior se había fundado el “Club Santa María” compuesto de damas católicas de habla inglesa que realizaron varias funciones sociales con el fin de conseguir fondos para el colegio. Ellas contribuyeron mucho por sus servicios y actividades, sobre todo cuando la parroquia empezó a funcionar.
La comunidad de Colegio Santa María se dedicó a varios tipos de obras durante los veranos después del retiro anual. Hubo las clases de verano. También el Padre Morris enseñó filosofía a las Hermanas de Villa María y Lógica a las del Inmaculado Corazón. Varios Marianistas fueron a la Hacienda Pucalá en Chiclayo para enseñar catecismo a los niños que llegaron a ser más de 400. Su labor se extendió a la Hacienda Pátapo también. Algunos ayudaron a los padres de Maryknoll en su campo de verano en Mejía. Siempre hubo trabajo en la casa y en el colegio, pero también se separó un tiempo para pescar en Pucusana o viajar a Huancayo u otros lugares. Las actividades de los Hermanos se extendieron fuera del colegio; y el P. Mitchel y el Hno. Tomás McMahon enseñaron religión en el Colegio Roosevelt. También algunos de los alumnos se ofrecieron para enseñar catecismo a los niños de la parroquia recién fundada. Otro grupo de voluntarios enseñaron a las trabajadoras del hogar los miércoles.
El Colegio Santa María continuó su expansión y mejoramiento. Se inauguró una nueva sección del segundo piso del colegio y se hizo una piscina y una cancha de básquet. Arcos para fútbol fueron puestos y la capilla fue embellecida con un nuevo sagrario de onix. La entrada al colegio fue remodelada por tercera vez, y la sala de estudios de los Hermanos fue convertida en biblioteca para el colegio. El alumnado creció constantemente: 287 en 1944 y 392 en 1949. En ese período se graduaron 6 Promociones con 147 alumnos. Como resultado de esto la Asociación de Exalumnos fue fundada en 1949. En este mismo año el Hno. Jorge Lytle asumió la dirección del colegio.
La enseñanza en el colegio y su organización había progresado tanto que el colegio fue acreditado por la Southern Association en los EEUU haciendo posible el traslado y reconocimiento de créditos por instituciones educativas allí. La fama del colegio también se había extendida y en el año 1948 la matrícula para entrar al colegio estaba cubierta hasta el año 1955, 19 de esos futuros alumnos matriculados el día que nacieron!
Las actividades religiosas incluyeron retiros, una "misión" en la catedral, una semana dedicada a las vocaciones enfocando la necesidad de reemplazar al Hno. James Metzger que había regresado a los EE.UU. en septiembre de 1946 y murió once días después. En el deporte Santa María ganó el campeonato para colegios privados, mereciendo felicitaciones especiales del Ministro de Educación. El Hno. Arnold Wurzel organizó un coro que cantó en la ceremonia de la clausura del año. El paseo de clases los sábados llegó a ser una costumbre muy esperada y apreciada.
La comunidad de Santa María siguió siendo un centro de hospitalidad para muchos otros religiosos y viajeros. A veces vinieron para pasar un día de descanso; otros se quedaron por más tiempo. La acogida de la comunidad fue una de sus características sobresalientes. También creció una cerca y armoniosa colaboración entre las comunidades de Santa María e Inmaculado Corazón, los Hermanos entrenando a los equipos de fútbol, los sacerdotes dando clases a los chicos y retiros y conferencias a las Hermanas. En su turno las Hermanas mandaron tortas y pasteles. Con gozo los dos grupos celebraron el 100º aniversario de la fundación de las Siervas del Inmaculado Corazón de María el 10 de noviembre de 1945.
A fines de 1949 la Compañía de María había estado en el Perú un poco más de 10 años. El número de Marianistas creció de 4 a 17, y las obras de un pequeño colegio a tres establecimientos con más de mil alumnos y una parroquia de centenares de familias. Solo faltaba atraer vocaciones peruanas a la Congregación. Cuatro candidatos habían ido a los EEUU pero todos regresaron en poco tiempo. Los Hermanos promovieron la fundación de un postulantado en Perú donde los candidatos no tendrían problemas con el idioma, las costumbres, etc. Al inicio los superiores rechazaron la idea, pero el sueño de los Hermanos iba a realizarse en un futuro no muy lejano.
195O - 1954
Durante este período se celebraron dos Años Marianos, siempre de importancia para la Compañía de María. En 1950 el Papa Pío XII proclamó el dogma de la Asunción de María. La gran mayoría de los Marianistas de la Provincia de San Luis habían hecho su primera profesión de votos el día de esa fiesta (15 de agosto). Hubo una procesión con la estatua de la Virgen de Fátima desde Surquillo hasta Villa María en la cual varios Marianistas participaron. La estatua estuvo también en Santa María varios días. Nuevos Congregantes fueron recibidos en el colegio y hubo un concurso mariano. Los alumnos de Santa María se encontraron entre los 25,000 que asistieron a una misa especial en el Estadio Nacional a fines de octubre. En el mismo mes se celebró también en la Iglesia de Miraflores el centenario de la muerte del Fundador de los Marianistas, Beato Guillermo José Chaminade con la presencia de representantes de todas las órdenes religiosas en Lima. En 1954 una estatua del Beato Chaminade fue puesta en el jardín en frente del colegio (donde todavía está).
En ese mismo año sucedió la segunda celebración mariana que conmemoró el centenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Múltiples actividades marcaron el año en Colegio Santa María: un concurso mariológico organizado por el Hno. Guillermo Wilder; una procesión nocturna con velas a fines de mayo; un concurso de “altares” en las salas de clase del colegio; la consagración del colegio al Inmaculado Corazón de María. Como antes, todos los alumnos marianistas participaron en la misa solemne que se realizó en el Campo de Marte el 8 de diciembre.
Como siempre los veranos vieron una variedad de actividades: en Pucalá la enseñanza del catecismo y la preparación para la primera comunión, y en 1951 250 niños fueron confirmados por el arzobispo de Trujillo; en Santa María, aprendiendo español y pintando la casa, poniendo nuevos pisos, cubriendo los techos, y en general mejorando el plantel. En 1953 un sistema de relojes y campanas fue instalado. Altares laterales fueron puestos en la capilla y las paredes cubiertas de mármol.
El año escolar de 1950 abrió en Santa María con 427 alumnos. Cuando el Hno. Teodoro Noll asumió la dirección del colegio en 1951 empezó la política, con el “visto bueno” del Directorio del Colegio Santa María SA, de pedir de los padres de familia las acciones que tenían cuando sus hijos terminaron el colegio o en cambio por la matrícula de hijos mas jóvenes. Así, poco a poco la Compañía de María consiguió la mayor parte de las acciones de la “Sociedad Anónima” y por consiguiente el control del colegio. Hay que notar que los padres de familia hicieron esta contribución de muy buena voluntad.
Este año también marcó la incorporación de exalumnos al profesorado del colegio, y la oferta de clases de noche a los trabajadores en el colegio. Las actividades sociales y comunitarias enfocaron principalmente el centenario Chaminadiano. Durante este período el colegio continuó su éxito en deportes sobre todo en natación en que ganó el campeonato. La conciencia social de los alumnnos se mostró en la colecta de S/4,000 con la venta de boletos por una rifa al beneficio de la escuela nocturna en San Vicente. El Hno. Carlos Labus con sus muchachos de primaria cargaron ladrillos por los Columbanos construyendo una iglesia en San Martín, y mucha ayuda fue dada al P. Frank Kennard que vino como misionero al Perú. El Arzobispo le entregó la parroquia de Huarochirí que no había tenido ningún sacerdote en 20 años. Mucha gente le ofreció ayuda, sobre todo el Sr. Alberto Vargas y su esposa, estrechamente vinculados con la comunidad de Santa María.
El personal de la Provincia de San Luis en 1950 fundó una comunidad de cuatro Marianistas para el Colegio San Antonio, aunque siguieron viviendo en Santa María. En ese año el colegio matriculó 835 alumnos. Fue imperativo conseguir un terreno y construir un nuevo colegio. Con el apoyo del Ministro de Educación el Sr. Arata que tuvo un terreno en Bellavista concedió vender 40,000 metros cuadrados a S/9.00 el metro y entregar 10,000 más gratis. El dinero para la compra vino de Santa María y otras generosas donaciones, y el terreno fue entregado oficialmente el 13 de junio, fiesta de San Antonio. El 29 se colocó la primera piedra. Ya por noviembre de 1951 el primer edificio fue terminado. La primera graduación tuvo lugar al fin del año con 20 alumnos. La comunidad incrementó a 7 en 1953.
Fue considerado un triunfo cuando el Colegio San Antonio empató al Colegio Dos de Mayo en el campeonato de fútbol en 1954. El alumnado ya había crecido a 1,380.
La obra marianista en Chupaca sufrió una serie de problemas en estos años y al final la Compañía se retiró de la obra.
Ya se ha notado que la clausura de otras Normales significó la llegada de nuevos alumnos y profesores a la de Chupaca, pero muchos llegaron descontentos. Los dos grupos hicieron una huelga en julio de 1950, la presunta justificación era la dieta y algunas condiciones materiales, pero en realidad fue contra los administradores americanos. Todo fue arreglado pero dejó malos sentimientos en algunas personas. En ese mismo año, el Hno. Jorge Lytle asumió el cargo de Director de la Normal con la colaboración de otro Marianista. Pero en 1952 hubo otra demostración y cuando vino el Provincial en septiembre se tomó la decición de retirase de la Normal. En los casi 9 años de su presencia allí, los Marianistas habían realizado mucho bien. Los alumnos eran mejores y mejor calificados. El plantel había sido mejorado enormemente con dos nuevos edificios y agua traída de la montaña. La influencia religiosa y apostólica fue notable con la formación de un grupo de Acción Católica, retiros, catequesis, etc. En total 263 alumnos se graduaron de la Normal “Teodoro Peñaloza” y su influencia en los pueblos de la diócesis fue notable para el obispo.
La pérdida en Chupaca fue una bendición para la nueva parroquia en San Isidro con la adición del P. Blemker. Siempre buscando fondos con miras a la construcción de una iglesia, la kermesse jugó un papel muy importante. En 1950 unas 7,000 personas gozaron de las diversiones dejando un saldo de S/145,000. La organización y consolidación de la nueva parroquia avanzaron con rapidez. Fue en este mismo año que el P. Leopoldo Alzamora empezó sus casi 20 años de servicio a la parroquia celebrando misas y pasando muchas horas en el confesionario. La primara confirmación se realizó con 106 jóvenes. En octubre el terreno en el punto del “triángulo” fue bendecido y la primera piedra de un salón parroquial bendecida por el Cardenal y puesta en noviembre. Casi un año después una cena tuvo lugar en el nuevo salón con la presencia de varias personas importantes. Mientras tanto se empezó la construcción de una capilla lateral de la proyectada iglesia con capacidad de 224 personas al lado de Av. Santa Cruz. Esta en su turno fue suficientemente terminada a fines del año 1953 para tener la primera “misa de gallo” de Navidad. La parroquia siguió creciendo a pesar del hecho de que unas veinte cuadras fueron separadas de su territorio cuando la parroquia de La Asunción fue creada. En 1954 un censo tomado durante 7 misas registró 4,089 personas. En agosto del mismo año se inició una clínica médica para gente pobre usando el salón parroquial. En la nueva capilla un Franciscano bendijo la “vía crucis”.
Como fue indicado antes, el deseo de fomentar vocaciones religiosas peruanas fue una mayor preocupación de los Marianistas. Durante su visita en 1950 el Inspector de la Provincia fue convencido de la necesidad de un postulantado y persuadió al Consejo Provincial de dar el permiso necesario. En un acto algo como “el carro delante del caballo” el Hno. Francisco Dames fue nombrado Director con el P. Tomás Schelble como capellán. Solo faltaban candidatos y un local! El párroco en Chaclacayo sugirió una casa desocupada en Rosario 123, no muy lejos de su parroquia. El dueño, Sr. Armando Castañeda, acordó alquilar la casa por S/2,500 al mes. Sus tres hermanas, amigas de la Compañía y la parroquia nuestra, le persuadieron alquilarla por mil soles menos mensuales, y ellas mismas pagaron la renta durante los dos años y media que estábamos allí. La casa fue nombrada “Villa Chaminade” y el 27 de marzo de 1951 fue ocupada por los dos Marianistas y nueve postulantes. Desde el principio esta institución fue objeto de mucha atención por parte de los Hermanos con regalos de varios tipos. Ellos mismos formaron equipos para jugar contra los postulantes. El Dr. Caycho, subdirector del Santa María, se fue los sábados para enseñar zoología y botánica, y las Hermanas del Inmaculado Corazón de María donaron un órgano para la capilla. Al fin del año todos pasaron bien sus exámenes.
El segundo año empezó con 12 postulantes y 3 Marianistas. Una de sus actividades fue la creación de bustos del Beato Chaminade en yeso. Hicieron más de 300. Cuando el número de postulantes aumentó a 15 fue necesario pensar en un nuevo local. Los dueños de una casa hacienda llamada Las Tabernas, unos 30 kilómetros de la ciudad de Chiclayo, ofrecieron la casa como postulantado. Esta pequeña hacienda estaba anexa a Pucalá donde los Hermanos habían catequizado muchos años. En ese sentido fue un sitio ideal tanto para la hacienda como para nosotros. Tendría ya un sacerdote “residente”. Así, entre el 9 y 12 de junio de 1953 todo fue trasladado a Las Tabernas. Tres vacas, regalo de Miguel Maúrtua, proveyeron leche fresca todos los días, y con 138 árboles de plátanos no pasó ni un día sin plátanos en una forma u otra. Durante el siguiente año se construyó una cancha de basket y una de fútbol, la casa fue pintada adentro, y el Hno. Roberto Wood con los postulantes hizo una pequeña gruta en una esquina del jardín para conmemorar el Año Mariano.
Durante estos años hubo muchas celebraciones de importancia para los Marianistas. Los Hnos. Teodoro Noll, Francisco y Pedro Dames y Pablo Schneider celebraron sus Bodas de Plata como religiosos. La celebración por el Hno. Noll se realizó con la presencia del Embajador de los EE.UU. y representantes de 51 órdenes religiosas! En el transcurso de estos años tres jóvenes Marianistas hicieron su profesión perpetua, y la Compañía de María tuvo el gozo de recibir entre sus miembros a dos peruanos: Ricardo Devoto y Oscar Alzamora. Además, la Familia Marianista creció con la recepción de varios Afiliados. El número de los mismos Marianistas había crecido de los primeros cuatro a 25 en 1954.
El período 1950-1954, comenzando y terminando con años marianos, señaló una nueva fase de desarrollo para la Compañía de María en Perú. La apertura del postulantado y los primeros Marianistas peruanos dieron a la obra un carácter verdaderamente mariano. Aunque la influencia marianista directa no continuó en Chupaca, se sintió más fuertemente en los centros en Lima y Callao con el constante incremento de alumnos y el influjo de centenares de familias en la parroquia María Reina. Se extendió también hasta Chiclayo. Además, otros grupos llegaron a conocer y apreciar la Compañía de María por la constante hospitalidad que recibieron, sobre todo los padres de Maryknoll, los Columbanos y los Carmelitas. Si la estatua del Beato Chaminade en Santa María pudo haber asumido emociones humanas solo un momento, seguramente hubiera tenido una sonrisa de satisfacción por los logros de la Familia de María en un tiempo relativamente corto de quince años.
1955 – 1959
En la segunda mitad de la década del 50, las actividades del verano tomaron un nuevo aspecto. Mientras algunos religiosos trabajaron en los colegios como siempre, otros asumieron apostolados diferentes, a menudo ayudando a otras personas u otros grupos. Así, los Marianistas se encontraron en Flor de Punga, la parroquia de San Martín, Abancay, Chupaca, Huarochirí y hasta Argentina y Chile para perfeccionar su español. En 1956 se acordó de los 10 años del trabajo de los Marianistas en Pucalá donde dos años mas tarde 386 niños y niñas recibieron instrucciones religiosas. En Santa María el Hno. Carlos organizó un campo de verano con 20 muchachos. Un resultado inesperado fue cuando el Hno. Jorge Lytle perdió dos secciones de su dedo izquierdo del anillo cortando madera. Hno. Carlos los enterró al pie de la estatua del P. Chaminade! El Hno. Lyttle y el Hno. Roberto Wood pasaron muchas horas durante tres veranos sacando en mimeógrafo los tres textos de inglés que el Hno. Roberto había escrito. Durante estos años también las reuniones de las dos comunidades de Santa María y San Antonio se realizaron casi todos los sábados, creando un vínculo muy estrecho entre todos.
El Colegio Santa María en estos años creció en 100 alumnos llegando en 1959 a 607 en dos locales. En el mismo período se graduaron 307. De esas promociones el XVI (1958) se destaca por sus múltiples contribuciones a varias obras marianistas, incluyendo la formación de una “banda de guerra” de cornetas y tambores para el colegio mismo, las banderas peruana y papal para la parroquia, estatuas de la Santísima Virgen para todas las clases del Colegio San José en Trujillo, y donativos a los misioneros amigos de la Compañía de María. Al mismo tiempo se puede notar que alumnos de la XIV promoción fueron los primeros de viajar fuera del Perú (a Chile) durante las vacaciones de julio en 1956.
Fue costumbre que el colegio sobresalga en varias actividades. Los alumnos ganaron campeonatos en natación, básquet y ciclismo. La fama del equipo de básquet se debió en gran parte a su entrenador, el P. Heil. El fue invitado a dirigir el equipo peruano nacional en el campeonato internacional que tuvo lugar en Cúcuta, Colombia en 1955, terminando en el cuarto puesto. Solo el Provincial no estaba muy entusiasmado.
El primer premio en un concurso de “Iniciación Técnica” fue dado a un alumno de Santa María. En la música, en el gran concurso entre colegios Santa María fue nombrado “ganador absoluto”. Tres veces los alumnos ganaron el anhelado “gallardete” como premio por su actuación en el desfile del 28 de Julio.
1958 fue designado un Año Mariano por ser el centenario de las apariciones de la Virgen en Lourdes. El Hno. Julián Iturmendi publicó su Manual del Congregante para los miembros de la Congregación Mariana y algunos de ellos con el Hno. Allen Portell ayudaron al Hno. Roberto Wood a construir una bonita gruta a Nuestra Señora de Lourdes a la entrada en Av. Santa Cruz. También se realizó un Día Mariano en el colegio con la presencia de 100 muchachos de seis colegios.
En 1957 el P. Roberto Heil asumió el puesto de Director del colegio. Una de sus preocupaciones fue la construcción del nuevo colegio en el terreno comprado el año anterior. Con la ayuda de amigos como siempre, una sección de 200,000 metros cuadrados fue encontrado en Chacarilla del Estanque, un distrito todavía de cultivo y sin mucho desarrollo. Este fue comprado por S/10.00 el metro, y además fue exento de impuestos. Inmediatamente la comunidad empezó a reunirse a menudo para ver los planes y ofrecer sus sugerencias. El resultado fue la construcción de pabellones sumamente prácticos y eficientes. El primer pabellón fue bendecido a fines de 1958. El antiguo local recibió nuevo equipo para el laboratorio, nuevo alumbramiento y un piano. Se debe notar que en esta época el Hno. Eberhart, muy aficionado al cine, pasó películas cada semana para la comunidad, y durante el descanso a mediodía para los alumnos que deseaban asistir.
Durante este tiempo se avanzó la construcción de la nueva iglesia parroquial. La primera piedra fue colocada el 18 de septiembre de 1955 y la iglesia misma consagrada el 25 de abril de 1957. Con su atrayente forma parabólica, llegó a ser una de las más atractivas en la diócesis. La parroquia ya abarcaba unos 13,000 almas. La estadística de un año arroja 670 bautismos, 106 confirmaciones, más de 300 matrimonios y 50,000 comuniones. La dispensa médica atendió 160 personas mensualmente. Fue creada la Sociedad de San Vicente de Paúl. Muy en avance del Concilio Vaticano II, hubo misas vespertinas los primeros viernes y los domingos. Con la iglesia terminada, solo faltaba una casa propia para los que trabajaban en la parroquia. Por julio del 1959, los planes ya existían.
El Colegio San Antonio en Callao no se quedó atrás en esta época de construcciones. Sin embargo, un nuevo pabellón con cuatro aulas más no fue suficiente para el alumnado que ya creció a 1,960. La comunidad marianista aumentó a 10 pero apenas pudo encargarse de todo el trabajo necesario. En 1957 el Hno. Pablo Zeis fue nombrado Director del Colegio y entre otras cosas se dedicó a buscar fondos y hacer los planes por una residencia para la comunidad marianista. Tuvo éxito y esta fue terminada en septiembre de 1958. En este mismo año el colegio ganó su primer “gallardete” y publicó El Antoniano. Durante este período se graduaron 372 alumnos. Se separó un local en el plantel para los exalumnos y se dedicó una semana a ellos cada año.
Las Hermanas del Inmaculado Corazón de María tuvieron su propio colegio para mujeres en el Callao. En un bonito gesto de amistad, ellas mandaron la comida cada domingo a los Marianistas de San Antonio.
Ya en 1954 hubo gestiones por parte de un grupo de padres de familia en Trujillo de conseguir los servicios de los Marianistas para su colegio La Libertad. Durante su visita en marzo de 1956 el Provincial decidió aceptar la invitación sobre todo porque hubo una oferta de 50,000 m2 en una nueva urbanización. Este terreno fue bendecido el 1º de Mayo de 1956 por el Arzobispo Guerrero de Trujillo con la presencia de muchos Marianistas que viajaron de Lima y Callao por la ocasión, un grupo llevando consigo la estatua de San José puesto que el nuevo colegio iba a llevar el nombre de San José Obrero. El Hno. Teodoro Noll fue nombrado Director y su primera responsabilidad fue empezar la construcción de 10 aulas de clase. La pequeña comunidad vivió en una casa alquilada en la esquina de Claveles y Granados, frente del nuevo local. Desde el principio hubo una serie de problemas tanto legales como financieros con promesas rotas y olvidadas. El Hno. Noll luchó constantemente y a la postre consiguió lo que quiso, pero al fin del primer año salió de Trujillo sacudiendo el polvo de sus pies y regresó a los EEUU. El P. Tomás Schelble fue nombrado para reemplazarlo. Con su característica energía fomentó la construcción, plantó 200 árboles en la propiedad y consiguió una línea telefónica. El P. Francis Hickey de la diócesis de Columbus, Ohio, había venido al Perú para estar con su hermano en La Oroya y ofrecer sus servicios allí, pero no pudo aguantar la altitud y se radicó en Lima un tiempo. Ahora, se ofreció encargase de un internado para los que vinieron de afuera del Trujillo. La llamó Casa Rosa María y empezó con 12 muchachos. El segundo año del colegio se inició con 202 alumnos y al fin de ese año el colegio recibió una medalla de plata en reconocimiento de su servicio a la comunidad. En 1959 fue publicado el primer anuario del colegio.
Desde el principio fue la intención de dedicar el nuevo local a los alumnos de la Media. Por consiguiente, fue necesario pensar en conseguir otro terreno como “Anexo” para la primaria. El Hno. Oscar Alzamora fue encargado hacer los planes para el edificio. Mientras tanto, muchas cartas fueron enviadas a varias congregaciones religiosas de mujeres pidiendo ayuda para la primaria pero no hubo ninguna respuesta positiva.
Mas al norte, la vida en Villa Chaminade siguió siendo sencilla y tranquila. El número de postulantes variaba entre 14 y 17. El personal religioso cambió varias veces. El Hno. Francisco Dames fue el Director durante estos años con la excepción de 1957 cuando el Hno. Franciso Esselman tuvo ese cargo. Las cosas “importantes” fueron los mejoramientos en la casa: agua caliente, nuevo alumbrado, una nueva estufa. La higuera en el jardín produjo tanto que en un año se preservaron 30 galones de mermelada. Parte del camino entre Chiclayo y la hacienda fue asfaltado facilitando el viaje un poco. Cuando vino el Superior General de visita, indicó que a su parecer sería mejor tener el postulando en Lima. A pocos les gustaron la idea pero el Hno. Alzamora fue encargado una vez mas hacer los planes de un edificio de construirse en la misma propiedad del nuevo Colegio Santa María. Pronto los Marianistas tendrían que decir “adiós” a la recién creada diócesis de Chiclayo.
La situación de la Compañía de María en Perú en estos años mejoró mucho. El número de Marianistas creció a 37 en 1959. Entre ellos hubo ocho peruanos, tres con votos perpetuos. La presencia de cuatro españoles también dio a la obra un aspecto de una congregación más internacional. La Compañía de María fue reconocida oficialmente por el Ministerio de Educación como una orden para la enseñanza. Los Marianistas fueron instrumentales en evitar la creación de un “gremio” de maestros de los colegios privados, así evitando posibles futuros problemas. Por primera vez los directores de los colegios marianistas se reunieron para compartir sus ideas, resolver problemas y planificar para el futuro. El grupo llegó a ser conocido como el Consejo Peruano. La visita del Provincial en 1956 resultó en bajar el tiempo de estadía en Perú a cinco años en vez de siete. El único aniversario marianista fue el de los 25 años de sacerdocio del P. Mitchel, ocasión que fue celebrada con mucha festividad.
Muchos Marianistas presenciaron la ordenación y primera misa del P. Mariano Gagnon OFM a quien se dio mucha ayuda por su misión en la selva. Luego llegarían al Perú los Padres de Santiago Apóstol.

Dos ocasiones importantes marcaron este período de la historia de la Compañía de María en el Perú. 1961 fue el bicentenario del nacimiento del Beato Chaminade. Las instituciones marianistas lo conmemoraron con misas, y actividades deportivas y culturales. En 1964 la Compañía celebró 25 años de la presencia marianista en Perú. Los hechos más que las fiestas realmente indicaron lo que se había logrado a través de los años. Sin embargo, con vistas de hacer ese año verdaderamente memorable, varios comités fueron formados bajo la responsabilidad de los Hermanos Esselman y Lytle. Para la celebraciones litúrgicas: el P. Schelble con los Hnos. Roos y Rudy; la publicidad fue encargado al P. Retana y los Hnos. Cabrejos y Knopp; los eventos académicos a los Hnos. Labus y Schraeder; los eventos sociales a los Hnos. McCarthy y Aliaga; los deportes a los Hnos. Dames y Droll; y la obtención de donativos, a los Hnos. Fink, Niehoff y Zeis.
Varias cosas habían indicado la consolidación de la Compañía de María el Perú, entre ellas el Consejo Peruano, la publicación de Marianistas en el Perú por Hno. Knopp, el Instituto Marianista que se realizó en el verano con charlas sobre las obras marianistas en el país y su misión, las constantes visitas intercomunitarias y el aumento de personal, sobre todo con la contribución de la Provincia de Cincinnati de diez religiosos sobre un período de cinco años. Todo esto, mas la estabilidad de las obras mismas, llevó el Consejo Provincial a la decisión de establecer una Región Marianista en Perú con una cierta autonomía como un primer paso a la formación un día de una Provincia. Así, en Febrero de 1962 el P. Roberto Hogan fue nombrado Superior Regional. Su Consejo fue compuesto del P. L. Jordan (vida religiosa), el Hno. P. Zeis (educación), el Hno. Frank Dames (temporalidades) y el P. R. Heil (obras especiales). Con este nuevo sistema el Superior Regional pudo tomar decisiones inmediatas en cuanto a varios problemas, recibir los informes y los presupuestos, dar permiso para visitas, etc. pero siempre sujeto al “visto bueno” del Provincial. Fue una autoridad algo limitada, pero un comienzo puesto que anteriormente la distancia, los lentos medios de comunicación y la centralización a menudo causaron problemas evitables. Una cierta libertad fue necesaria para el progreso de las obras en Perú.
Las actividades durante el verano siguieron iguales pero se notaba más interés en estudios y en cosas académicas. En 1962 se hizo el primer viaje de un grupo de 35 alumnos y maestros a Europa. Fue en este mismo año que los Hermanos empezaron a usar con una cierta frecuencia la desocupada casa de la familia Vargas en Chaclacayo como lugar de descanso. La ayuda a los lugares de misión (ej. Flor de Punga) continuó como siempre.
El Colegio Santa María en este período creció a 714 alumnos y tuvo 429 nuevos exalumnos. Hubo 17 religiosos y 14 profesores laicos. Los que enseñaron en el antiguo local empezaron a dar clases de alfabetización en las noches a gente sin mayores recursos. Los laicos también formaron una Asociación de Maestros para fomentar sus propias vidas sociales e intelectuales. Una nueva cafetería y otro pabellón mas fueron agregados al complejo en Chacarilla del Estanque, y fue planeado la construcción de un gimnasio. También la Promoción 1962 regaló al colegio un sistema de micrófono y altoparlante en reconocimiento de los 25 años de vida religiosa del Director, Hno. Zeis. Cuando él terminó sus tres años como Director, fue reemplazado en 1964 por el P. Lawrence Jordan. El equipo de básquet ganó otro campeonato y se inauguró la Liga Deportiva de Colegios Católicos.
No cabe menor duda que el evento sobresaliente de estos años fue la celebración de las Bodas de Plata de la Compañía de María en Perú en 1964. El 10 de septiembre de ese año unas 200 personas se reunieron en la cafetería del colegio por un banquete especial durante el cual el Presidente de la Nación, Fernando Belaúnde Terry, pronunció un discurso emocionante. Hubo una recepción también para los padres de familia presidida por el Ministro de Educación Francisco Miró Quesada. El 13 del mes los exalumnos tu-vieron su turno para celebrar, y el día 20 se realizó un día de retiro con la asistencia de mas de 100 maestros, una magnífica demuestra de solidaridad y del espíritu de familia.
Esto fue demostrado de una manera diferente cuando murió el Hno. Julián Iturmendi el 30 de mayo de 1961, siendo el primer Marianista de morir en el Perú. El gran concurso de gente en su funeral fue testimonio del aprecio por él mismo y por la Compañía de María.
Con el traslado de todo el alumnado al nuevo local, el antiguo edificio fue ya disponible para cumplir con un gran sueño del P. Mitchel – una escuela parroquial. La Divina Providencia intervino además con la respuesta positiva de las Franciscanas de la Caridad Cristiana (del estado de Wisconsin, EE.UU.) quienes aceptaron la dirección de la nueva escuela parroquial.
Hay que notar que la comunidad Marianista en Santa María nunca dejó de ser un lugar de acogido y de amistad para muchas otras congregaciones. Unos cien religiosos y religiosas americanos se reunieron en el colegio después de Navidad de 1960 para celebrar la fiesta navideña. Y así sucedió en años posteriores también.
En cuanto a la parroquia Santa María Reina, en 1960 la nueva casa cural fue terminada, bendecida y ocupada. La estadística de ese año revela 765 bautismos, 144 confirmaciones, 314 matrimonios y 120,000 comuniones. Dos años más tarde un censo de ocho misas indicó la presencia de 6,623 personas, y el año siguiente hubo 419 matrimonios. Todo esto a pesar del hecho de que los límites de la parroquia fueron una vez mas reducidos. El Club St. Mary’s continuó su ayuda y sus contribuciones a las obras de la parroquia. Cada domingo a las 9:00 se celebró una misa en inglés en la capilla del antiguo local de Colegio Santa María que ya tomó el nombre de Colegio Parroquial María Reina. Se empezó el Movimiento de la Familia Cristiana y un segundo grupo de la Legión de María.
El evento tal vez más notable en estos años fue la misa celebrada por el descanso del alma del Presidente John F. Kennedy en noviembre de 1963. Estuvieron presentes el Presidente de la Nación, altos dignatarios civiles, embajadores, el Cardenal y docenas del clero, muchos religiosos y religiosas, la mayoría de ellos americanos, y centenares de feligreses. Se llenó la iglesia que tiene cupo por mas de mil personas.
El alumnado del Colegio San Antonio ya pasó 2,000, y hubo 529 nuevos exalumnos en estos cinco años. Cuando en 1960 una señora dio a luz tres bebés, el Hno. Zeis comprometió el colegio darles becas por sus estudios. El año siguiente el Hno. John Corcoran entró como Director. Fueron construidos dos aulas más y un auditorio. Fue en esta época que una camarera llamada Betty Laportaire quien viajaba constantemente en los buques de la línea Grace llegó a conocer unos de los religiosos de la comunidad y regaló a ella muchas cosas dejadas en los barcos por pasajeros, o cosas semiusadas. Esto lo hizo por muchos años.
El colegio publicó su primer anuario en 1961 y ganó el primer premio en fulbito, básquet y atletismo. El Hno. Portell organizó la Patrulla de Policía Escolar. En 1963 una medalla y un certificado fueron entregados al Hno. Tomás Helm por sus diez años de servicio en el Callao. Por mucho tiempo fue el único que recibió ese honor. El énfasis dado al 25º aniversario de la Compañía de María en Perú fue mas bien en las vocaciones, y se dió una serie de charlas animando a los alumnos al nuevo aspirantado.
El aspirantado fue el resultado de un cambio en cuanto a buscar vocaciones a la Compañía de María. En febrero de 1960, siguiendo la sugerencia del Superior General, el postulantado fue trasladado de Chiclayo a Lima, a una casa construida en una esquina de la propiedad del Colegio Santa María. Siguió con el nombre de Villa Chaminade. Una vez mas el Hno. Alzamora fue el arquitecto. Los postulantes –eran 25 ese año– asistieron a clases en el Colegio. En 1961 publicaron su propio “periódico”. Mientras tanto, se hizo un estudio de los últimos diez años para evaluar los resultados del postulantado. Durante ese tiempo hubo 99 postulantes. 16 de ellos entraron al noviciado y 9 se encontraron actualmente en la Compañía de María. O sea, como 10% de los que entraron al postulantado llegaron a ser religiosos marianistas. Estos datos llevó al Consejo Provincial a la decisión de terminar el postulantado. En 1962 el Hno. Niehoff fue nombrado Director solo por ese año. Villa Chaminade terminó como postulantado en diciembre, pero pronto iba a convertirse en algo aún más importante. La clausura del postulantado no quiso decir que los Hermanos ya iban a abandonar la búsqueda de vocaciones o su interés en conseguir nuevos religiosos. Se empezó el aspirantado, o sea, muchachos posiblemente interesados en la vida religiosa que vivían en sus casas pero se reunían de vez en cuando para oraciones, charlas, etc. hasta el memento en que podrían solicitar ingreso al noviciado. Hubo un grupo de 11 de ellos en el Callao, obra principalmente del Hno. Juan Sheehan.
Puesto que Perú ya fue Región, se habló de la posibilidad de tener un noviciado propio. Como el postulantado había sido fundado para evitar el envío de los muchachos a los EE.UU., ahora el mismo argumento se presentó para formar a los jóvenes religiosos en su propio país, y no en el extranjero. La Administración General accedió a la petición a condición de que se pudiera conseguir por lo menos seis novicios. El Padre Blemker fue nombrado Maestro de Novicios. Trabajando mucho, los Hermanos lograron a reunir el número necesario y la Compañía tenía el gozo de ver establecido en el Perú un noviciado que abrió en marzo de 1964 con seis novicios.
Hubo progreso también en el norte. El año escolar de 1960 del Colegio San José Obrero abrió con 320 alumnos. P. Hickey agregó más cuartos al segundo piso de Casa Rosa María que ya tenía 33 internados y puso una pequeña piscina. La capilla del colegio recibió nuevas bancas, la biblioteca mas libros y se instaló una radio transmisora. Se abrieron una librería y un kiosko. Toda la propiedad fue cercada y se empezó la excavación de un pozo puesto que la escasez de agua fue siempre un problema. En 1961 P. Schelble tuvo la suerte de conseguir los servicios de las Hermanas Dominicanas Misioneras para la primaria, y el segundo piso del “Anexo” fue convertido en convento para ellas. También consiguió los servicios de dos voluntarios norteamericanos. En diciembre de ese mismo año salió la primera Promoción de 13 alumnos.
La casi constante construcción que sucedió en estos años no hubiera sido posible sino por los muchos donativos generosos que llegaron de varias entidades, sobre todo las grandes empresas (Cartavio, Paramonga, Wimpey) y muchos centros comerciales, además de los mismos padres de familia. Se construyó un convento para las religiosas y una residencia para los Marianistas que habían vividos en una casa alquilada por seis años.
Una variedad de actividades caracterizaron esta época. Los alumnos enseñaron catecismo a los niños; la Congregación Mariana floreció; se publicó un periódico del colegio; se ganó el primer puesto en un concurso español-inglés; se realizó un Desayuno por el Día de la Madre con 400 presentes y por el Día del Padre con 320. Una Asociación Padres-Maestros fue fundada. Dos Hermanos ayudaron con inglés en el Centro Cultural Peruano-Norteamericano encargado a un exalumno del colegio y la universidad marianistas en San Antonio, Texas.
En 1964 el P. Schelble terminó sus seis años como Director y fue reemplazado por el Hno. Roberto Knopp.
Pensando en el traslado del postulantado a Lima, se pensó al mismo tiempo en otras posibilidades para el uso del extenso terreno en Chacarilla del Estanque. Una idea que surgió fue la de poder tener un día una universidad en que los alumnos de Santa María (y otros) podrían seguir estudiando en un ambiente muy diferente de él que se encontraba en muchas de las universidades. Enterradas de la idea, varias entidades ya existentes se opusieron y la necesidad inmediata de la Compañía triunfó por el momento. Sin embargo, para dos personas la idea fue atractiva. Una fue el P. Morris quien vió la creación de una universidad como un reto interesante e importante. La otra fue el arzobispo de Arequipa, Monseñor Leonardo Rodríguez Ballón quién vió una universidad católica en el sur del Perú como una gran bendición para la iglesia y centenares de alumnos que tenían acceso solamente a universidades seglares y hasta infiltradas de marxistas.
El arzobispo invitó al P. Morris a Arequipa y le ofreció un local donde comenzar. Actuando con su acostumbro entusiasmo y energía, P. Morris preparó todo necesario y en diciembre de 1961 fue publicado el Decreto Supremo No. 24 del Presidente Manual Prado autorizando y estableciendo la Universidad Católica Santa María en Arequipa.
Un antiguo edificio colonial en la esquina de Santa Catalina y Puente Grau fue convertido en aulas de clase y varios profesores contratados. 115 jóvenes se presentaron para inscribirse. Desde el principio fue hecho bien claro que la universidad no permitiría ningún tipo de actividad política. Dos Marianistas se fueron a Arequipa con varias cosas para P. Morris en un Ford del año ’56 que dejaron con él y que llegó a ser un símbolo de su presencia allí. Sin pensar inmediatamente en facultades, la universidad empezó con dos años de “estudios previos”. En 1963 el Hno. Knopp y un voluntario de los EEUU, William Yaeger, llegaron a ayudar en la nueva universidad que ya tuvo 358 alumnos. Este número creció tan rápidamente que fue necesario buscar un nuevo local. El arzobispo ofreció un terreno en el distrito de Umacollo junto a la propiedad de las Esclavas del Sagrado Corazón que tenían una Escuela Normal para mujeres y su propio convento. P. Morris hizo un arreglo con las Esclavas para incorporar su Normal a la universidad y ofrecerles al mismo tiempo sus propios servicios como sacerdote celebrando la misa para ellas en su convento todos los días. Al mismo tiempo, en 1964 consiguió unos donativos fuertes, sobre todo de la Southern Copper Association, y la construcción de un primer pabellón de tres pisos empezó inmediatamente y fue terminado ese mismo año. Las primeras facultades fueron las de Humanidades, Derecho, Ciencias Económicas y Educación. En 1965 fue agregada la facultad de Enfermería, cosa muy necesitada en el sur del Perú, y fue encargada a la Madre Cristóforis Deneke, misionera alemana encargada de Enfermería en el Hospital Obrero en Lima. En 1964 se inscribieron 896 alumnos que vinieron no solamente de Arequipa sino del todo el sur del Perú, mostrando que el arzobispo verdaderamente había tenido tanto razón como visión. Así, la influencia marianista se extendió desde Trujillo hasta Arequipa en el año de sus Bodas de Plata en el país.
El incremento del personal ya mencionado hizo posible la aceptación de dos otras obras hacia los fines del año ’64. Se tratará de estos en el capítulo siguiente.
Además de las de la Compañía, hubo varias celebraciones de bodas de plata en estos años. El P. Schelble y los Hnos. Heil, Knopp, Niehoff, Zeis, Esselman, Lytle y Helm todos cumplieron 25 años de vida religiosa; y el P. Morris y el P. Hogan (y el Cardenal Landázuri) 25 años de sacerdocio. El 24 de marzo de 1963 Oscar Alzamora fue ordenado el primer sacerdote peruano Marianista en la iglesia de Santa María Reina por el Cardenal.
Mucho del éxito de estos años se debía a la gran generosidad de varias personas e instituciones. Algo ya se ha notado. Cabe mencionar que un sacerdote, amigo del hermano del P. Schelble, vino a visitarlo. Se fue tan impresionado con la obra marianista que envió $10,000 dólares de un patrimonio del cual él fue administrador. No sería posible dar gracias suficientes a todas las personas que nos apoyaron con su amistad y su generosidad.
1965 – 1970
En marzo de 1965 el P. John Leies vino al Perú como Superior Regional y se quedó tres años. En 1968 P. Heil tomó el cargo por tres años. Unas cosas que exigieron la atención del Superior y su Consejo fueron el proyecto de construir un escolasticado en Arequipa, el cambio de la Normal en Chimbote a Universidad, nuevas construcciones en Santa María y María Reina, la formulación de una Carta o Estatuto de la Región, cumpliendo con las nuevas leyes promulgadas por el gobierno militar que tomó el poder en 1968, sobre todo las relacionadas con la educación, las relaciones entre el Superior de la comunidad y el Director del Colegio cuando no fueron la misma persona, y de cierta manera el terremoto catastrófico de 1970.
Los Marianistas se pusieron en la vanguardia de la educación participando en formas muy activas. Contribuyeron al Consorcio de Colegios Católicos en 1965 y asistieron al Congreso Nacional de Educación Católica en 1966. El Hno. Roberto Knopp se dedicó tiempo completo a la Oficina Nacional de Educación Católica (ONDEC) y fue instrumental en conseguir el reconocimiento oficial de los títulos universitarios de los Marianistas. El número de estos llegó a su máximo en 1967 cuando hubo 62 trabajando en 9 obras distintas. En 1970 todavía hubo 56. En estos años celebraron sus Bodas de Plata religiosas los Hnos. Calvo, Corcuera, McCaffrey, Ross, Sheehan, y Wood. El Hno. Herce cumplió 50 años de vida religiosa y el P. Brand 25 de sacerdocio. El Hno. Jorge Roos fue ordenado en 1970, el segundo peruano marianista de ser sacerdote. Cuando la Compañía de María cumplió 150 años en 1967 hubo varias fiestas locales pero no de mucha resonancia. Casi como regalo a si misma, la Compañía compró la casa de la Sra. de Vargas en Chaclacayo y fue visitada a menudo por varios años.
Aunque se había realizado en otras partes, fue solamente en 1965 que se inició la práctica de nombrar dos autoridades en el mismo plantel: la de la comunidad y la de la obra. Así, en el Colegio Santa María de 1965 a 1967, el P. Leies fue superior de la comunidad y el Hno. Lytle Director del Colegio. De 1968 a 1970 el Hno. Jorge pasó a ser superior de la comunidad y el Hno. William McCarthy fue Director del Colegio. Este período empezó con 17 religiosos en la comunidad y bajó a 15 en 1970. La presencia de jóvenes Hermanos peruanos y de Hermanos de la Provincia de Cincinnati ofreció una nueva faceta a la comunidad. Unos viejos amigos fueron reemplazados por caras nuevas, pero al mismo tiempo estas personas aportaron a la comunidad nuevas vistas, ideas, maneras de hacer las cosas y amistades. El sentido de pertenecer a la Región del Perú también creció y dió un nuevo sentido de misión a todos.
En cuanto a alumnos, el número creció de 718 a 825. 562 se graduaron en las seis promociones de estas fechas (la XXV promoción salió en 1967). Entre los exalumnos santamarianos que se destacaron en estos años fue José Navarro Grau como Ministro de Educación en 1965, y Luis Rodríguez Mariátegui como Ministro de Justicia en 1967.
Tal vez la cosa mas notable fue la disminución del uso común de inglés tanto dentro como fuera del aula. Por 1970 la mitad de las clases ya se dictaron en español. Otra cosa nueva fue la presencia de señoritas profesoras en la primaria. Este cambio de política se debía principalmente a la escasez de Hermanos preparados para enseñar a ese nivel.
Para ayudar conseguir fondos para la construcción de un gimnasio, un auditorio, un edificio para la administración y una capilla se vendió una porción del terreno original. En 1967 una Junta Directiva fue formada para coordinar los planes y apoyar la administración del colegio.
Las actividades religiosas siempre mantuvieron su importancia. Las misas de los primeros viernes, retiros, procesiones, la decoración de “altares” en las aulas, la Congregación Mariana y la Cruzada Eucarística continuaron de año en año. Al nivel interescolar Santa María siempre salió entre los mejores y a menudo en primer puesto en básquet, natación, fulbito y atletismo. El aspecto cultural se mostró en presentaciones de teatro y en viajes al extranjero (EE.UU., México, Canadá, Europa). La conciencia social de los alumnos fue aumentado por su ayuda al distrito de San Cosme y sobre todo a los damnificados de Huaraz en 1970.
La Parroquia Santa María Reina experimentó muchos cambios durante estos años: en la iglesia los vidrios de color, celotex en el techo, equipo de sonido, nuevas oficinas, nuevo alumbramiento y estatuas entre otras cosas. Las estructuras básicas y los servicios de la parroquia habían sido firmemente establecidos durante el largo período del P. Mitchel y continuaron con el nuevo párroco, P. Heil a partir de 1966. Las numerosas misas y las largas horas de confesión exigían la ayuda de varios asistentes, muchos de ellos del clero diocesano. Debido a su tamaño y ubicación central la iglesia llegó a ser el lugar preferencial para celebraciones litúrgicas y reuniones de los Marianistas.
Desde el principio varios miembros de la parroquia asistieron a los sacerdotes y religiosos para ofrecer los servicios que el párroco quiso proveer. Además de los asuntos administrativos, trabajo de la secretaría, registros de bautismos y matrimonios, las cuentas, el cuidado de la sacristía y la seguridad de todo, estas personas colaboraron en ayudar a los pobres con la colecta y distribución de cosas necesitadas, no solamente a los que vivían dentro de los límites de la parroquia sino también a muchos en las barriadas alrededor de Lima. Las clínicas médica y dental gratis en la casa cural se mantuvieron con fondos parroquiales y servicios voluntarios de profesionales.
Después del Vaticano II surgió un nuevo interés en la Biblia y hubo reuniones semanales de personas interesadas en las nuevas orientaciones e interpretaciones.
Una preocupación importante del párroco fue la nueva escuela parroquial. En 1965 el P. Hogan como Superior Regional había logrado que las Hermanas Franciscanas se encargasen de la dirección y enseñanza. En estos años el número fluctuó entre seis y nueve. Las Hermanas, bien preparadas y muy dedicadas, dieron atención especial a enseñar a los niños a rezar y prepararlos para su primera comunión, al mismo tiempo animándolos a asistir con sus padres a la misa dominical. Puesto que la mayoría de las familias en la parroquia pudieron pagar una pensión suficiente para mantener la escuela, la parroquia misma ayudó con becas a los niños sin los mismos recursos, incluyendo algunos fuera de la parroquia si hubo cupo en las clases. Muchos exalumnos de Santa María enviaron a sus hijos con la doble ventaja de poder tener juntos sus hijos e hijas en la misma escuela y pagar una pensión relativamente baja. En 1970 la escuela ya tenía alumnado listo para la secundaria.
La división de autoridad tuvo lugar en el Callao también. De 1965 a 1967 el Hno. Esselman fue el superior de la comunidad y el Hno. Labus Director del Colegio. En 1968 y 1969 el Hno. McCaffrey tuvo cargo de la comunidad y fue reemplazado en 1970 por el P. Brand. El colegio estaba baja la dirección del P. Rochon en 1968, y del Hno. Zeis en 1969 y 1970. Hubo 14 Marianistas trabajando en el Colegio que ya tenía unos 2,500 alumnos. El número de graduados no se registró en algunos años, pero 157 salieron en 1970.
Un informe del Asistente General de Educación, hecho después de su visita al colegio en 1970, revela bien la situación de esos años: “La organización del colegio es excelente, a pesar del número de alumnos debido a una buena división del trabajo: un superior de la comunidad, un director del colegio, un director de la escuela primaria (con la asistencia de un representante laico del Colegio para administrar las dos escuelas). Los alumnos cumplen satisfactoriamente, aunque su trabajo está limitado en la mayoría de los casos a lo que hacen en el colegio, sin estudio en la casa. Las condiciones familiares y la falta del espacio no permiten trabajo serio en la casa. El espíritu de la comunidad es excelente y los religiosos (americanos, españoles y peruanos) trabajan en perfecta armonía”.
Como en los años anteriores, las actividades para conseguir fondos como festivales deportivos, la kermesse, rifas, etc. jugaron un papel importante para mantener en construcción las adiciones necesarias y adecuadas debido al numeroso alumnado. En 1966 se levantó un nuevo pabellón con ocho aulas de clase. Tres años después fue agregado un nuevo edificio para las ciencias.
Las actividades religiosas incluyeron retiros para los alumnos, sobre todo los del último año, y miembros de la Congregación Mariana. Los retiros para los profesores fueron importantes por la influencia que tuvieron entre los compañeros profesores y los alumnos. 180 muchachos fueron confirmados en 1966. La cuestión de vocaciones religiosas se presentó en asambleas y charlas en las clases y Colegio San Antonio siguió siendo una fuente de vocaciones marianistas.
Una innovación en el año 1965 tuvo consecuencias duraderas: la formación de una banda de guerra. Esto se debía en gran parte a los esfuerzos del Hno. Roberto Loeber de la Provincia de Cincinnati que obtuvo el envío de muchos instrumentos regalados por unos colegios en su provincia. Al mismo tiempo el Hno. Roberto Wood compuso un Himno para el colegio que la banda estrenó.
En 1969 Colegio San Antonio cumplió 25 años de existencia. En el Día del Callao, el 20 de agosto, el alcalde entregó al colegio una medalla de oro y un diploma en reconocimiento de los 25 años de servicio a los niños y la juventud del Callao.
En 1964 el Hno. Roberto Knopp había reemplazado al P. Schelble como superior de la comunidad y director del colegio San José Obrero. Durante esta época no hubo la división de autoridad como en las otras obras. Así, Hno. Knopp tuvo los dos cargos hasta 1966 cuando fue sustituito por el Hno. Henry Niehoff (hasta 1972). La comunidad marianista contaba con 5 o 6 religiosos. Fue extremadamente fluido con cambios cada año. La dinámica de la comunidad variaba mucho con estos cambios. Sin embargo con cada uno contribuyendo sus propios talentos el pequeño grupo fue un centro de oración y fidelidad a la misión. Bajo la dirección de estos dos Hermanos el alumnado en los dos planteles creció a 609 en 1969. Después de una visita como Superior Regional el P. Leies escribió: “Yo fui muy impresionado por los alumnos de San José, por su docilidad, amabilidad, actitud de cooperación y seriedad. Noté con satisfacción que está insistiendo en excelencia académica.”
El primer esfuerzo del Hno. Knopp fue la mejor formación de los maestros laicos que al mismo tiempo podría beneficiar a los alumnos. Contrató profesores de más calidad y al mismo tiempo preparó exámenes de ingreso para los futuros alumnos, ofreciendo becas a los mejores. Con todo, el Hno. Knopp organizó bien, fomentó la colaboración, inició cosas nuevas y solucionó problemas causados a menudo por otros. Durante su tiempo un segundo pabellón con tres aulas fue construido y también el convento para las Hermanas terminado. Fue algo irónico que en 1966 las Hermanas dejaron el colegio. Justo en este momento el Hno. Niehoff asumió el cargo del colegio. Tuvo la buena suerte de conseguir la ayuda de tres señoritas voluntarias de los EEUU quienes mantuvieron todo en buen orden haciendo posible la continuación de la primaria hasta el año siguiente cuando las Hermanas de la Sagrada Familia aceptaron la dirección del plantel.
Las actividades religiosas son parte de la razón por la existencia de un colegio marianista. San José no fue excepción. Se realizaron retiros, días de recogimiento, colectas para las misiones, la Congregación Mariana, confesiones y comuniones diarias. Los alumnos mayores también enseñaron catecismo. Un aspecto importante para los Marianistas fue la entrada de diez personas a los Afiliados de la Compañía.







