17/05/12: DICCIONARIO JURÍDICO
ABSTENCIÓN POR DECORO: Dícese de la forma elegante que tienen los jueces para deshacerse de un expediente indeseable.
AGUINALDO: Dícese de la propinaza que perciben en julio y diciembre los jueces peruanos, a fin de que no reclamen el pago de la gratificación que por ley les corresponde.
ARCHIVO: Lugar donde deberían conservarse los expedientes judiciales, pero donde no entran por falta de espacio.
ARCHIVO CENTRAL: Lugar donde deberían estar los expedientes con mandato de archivo provisional o archivo definitivo, pero no están porque inventan cualquier pretexto para no recibirlos.
ASCENSO: Misión imposible para los jueces especializados de Lima, pues todas las plazas de jueces superiores que debieron estar vacantes y sometidas a concurso, ahora están copadas por jueces provenientes de otros distritos judiciales.
BONO POR FUNCIÓN JURISDICCIONAL: Dícese de la segunda parte más significativa de la remuneración de un magistrado peruano, establecida con el fin de hacerla no pensionable.
CAS: Modalidad de contratación por la cual despiden a los auxiliares jurisdiccionales experimentados y los reemplazan con personal sin ninguna experiencia ni preparación para el cargo.
GASTOS OPERATIVOS: Dícese de la parte más significativa de la retribución de un magistrado peruano, establecida con el fin de hacerla no pensionable.
INVESTIGACIÓN: Pesquisa que realiza oficiosamente el órgano de control contra un juez o auxiliar jurisdiccional
para que no opere ningún plazo prescriptorio.
JUEZ DECANO: El juez de mayor antigüedad al que no le interesa el cargo porque prefiere hacerla de juez superior provisional.
NULIDAD DE SENTENCIA: Dícese de la forma que adopta la resolución de vista, en la que el superior absuelve el grado sin tener que pronunciarse sobre el fondo del asunto.
PROMOCIÓN: Acceso a una plaza de juez de manera temporal. Puede durar desde un día hasta toda la eternidad.
QUEJA: Reclamación que realiza un abogado o litigante ante el órgano de control contra el juez o auxiliar jurisdiccional cuando las resoluciones no salieron como lo esperaba.
REVOCACIÓN DE SENTENCIA: Extraña forma, casi en desuso, que adopta en raras ocasiones la resolución de vista en la que el superior cambia el sentido de la decisión del inferior. Comúnmente se emplea para revocar el monto del quantum indemnizatorio o de la pensión alimenticia, o el sentido del fallo de improcedente por infundada o viceversa.
RECUSACIÓN: Mecanismo procesal que tienen los abogados y litigantes para deshacerse de un juez indeseable.
TRASLADO: Socorrida forma de acceder a una plaza judicial evitando un concurso público más riguroso.
VENTANA: Lugar donde se encuentran los expedientes pendientes de notificación, de costura o con mandato de archivo provisional o archivo definitivo que no quieren recibir en el Archivo Central.
VISITA: Auditoría que hacen los jueces contralores a sus colegas y auxiliares jurisdiccionales en el ejercicio de sus funciones, a fin de hacerles la vida a cuadritos.
AGUINALDO: Dícese de la propinaza que perciben en julio y diciembre los jueces peruanos, a fin de que no reclamen el pago de la gratificación que por ley les corresponde.
ARCHIVO: Lugar donde deberían conservarse los expedientes judiciales, pero donde no entran por falta de espacio.
ARCHIVO CENTRAL: Lugar donde deberían estar los expedientes con mandato de archivo provisional o archivo definitivo, pero no están porque inventan cualquier pretexto para no recibirlos.
ASCENSO: Misión imposible para los jueces especializados de Lima, pues todas las plazas de jueces superiores que debieron estar vacantes y sometidas a concurso, ahora están copadas por jueces provenientes de otros distritos judiciales.
BONO POR FUNCIÓN JURISDICCIONAL: Dícese de la segunda parte más significativa de la remuneración de un magistrado peruano, establecida con el fin de hacerla no pensionable.
CAS: Modalidad de contratación por la cual despiden a los auxiliares jurisdiccionales experimentados y los reemplazan con personal sin ninguna experiencia ni preparación para el cargo.
GASTOS OPERATIVOS: Dícese de la parte más significativa de la retribución de un magistrado peruano, establecida con el fin de hacerla no pensionable.
INVESTIGACIÓN: Pesquisa que realiza oficiosamente el órgano de control contra un juez o auxiliar jurisdiccional
para que no opere ningún plazo prescriptorio.
JUEZ DECANO: El juez de mayor antigüedad al que no le interesa el cargo porque prefiere hacerla de juez superior provisional.
NULIDAD DE SENTENCIA: Dícese de la forma que adopta la resolución de vista, en la que el superior absuelve el grado sin tener que pronunciarse sobre el fondo del asunto.
PROMOCIÓN: Acceso a una plaza de juez de manera temporal. Puede durar desde un día hasta toda la eternidad.
QUEJA: Reclamación que realiza un abogado o litigante ante el órgano de control contra el juez o auxiliar jurisdiccional cuando las resoluciones no salieron como lo esperaba.
REVOCACIÓN DE SENTENCIA: Extraña forma, casi en desuso, que adopta en raras ocasiones la resolución de vista en la que el superior cambia el sentido de la decisión del inferior. Comúnmente se emplea para revocar el monto del quantum indemnizatorio o de la pensión alimenticia, o el sentido del fallo de improcedente por infundada o viceversa.
RECUSACIÓN: Mecanismo procesal que tienen los abogados y litigantes para deshacerse de un juez indeseable.
TRASLADO: Socorrida forma de acceder a una plaza judicial evitando un concurso público más riguroso.
VENTANA: Lugar donde se encuentran los expedientes pendientes de notificación, de costura o con mandato de archivo provisional o archivo definitivo que no quieren recibir en el Archivo Central.
VISITA: Auditoría que hacen los jueces contralores a sus colegas y auxiliares jurisdiccionales en el ejercicio de sus funciones, a fin de hacerles la vida a cuadritos.
17/05/12: FRASES JUDICIALES
ESTÁ EN LOS SERVICIOS: Excusa que emplean los compañeros de los auxiliares jurisdiccionales cuando no tienen idea de dónde se encuentran al ser buscados por el juez, los abogados o litigantes.
ESTÁ EN DESPACHO: Excusa que emplean los auxiliares cuando no han atendido algún escrito atrasado o cuando no quieren facilitar un expediente para su lectura. Frase utilizada por los trabajadores de las mesas de partes para deshacerse de los litigantes que indagan por sus casos.
NO ME LO HAN COMPAGINADO/RECIÉN ME LO HAN COMPAGINADO: Otras excusas que emplean los auxiliares cuando no han atendido algún escrito atrasado.
LA ANTIGÜEDAD ES CLASE: Frase empleada por algunas personas que confunden el Poder Judicial con las fuerzas armadas.
ESTÁ EN DESPACHO: Excusa que emplean los auxiliares cuando no han atendido algún escrito atrasado o cuando no quieren facilitar un expediente para su lectura. Frase utilizada por los trabajadores de las mesas de partes para deshacerse de los litigantes que indagan por sus casos.
NO ME LO HAN COMPAGINADO/RECIÉN ME LO HAN COMPAGINADO: Otras excusas que emplean los auxiliares cuando no han atendido algún escrito atrasado.
LA ANTIGÜEDAD ES CLASE: Frase empleada por algunas personas que confunden el Poder Judicial con las fuerzas armadas.
02/05/12: Escritura pública
Había una vez
un señor juez
que apostando un almuerzo dijo
que valor de escritura pública
su palabra tenía.
Desde que le gané la apuesta
no he recibido ninguna propuesta
de día, hora y lugar
para la deuda honrar.
Desde aquel día
lo he buscado por toda la república
para que cumpla lo prometido
¿no será que me ha mentido
mi estimado colega canijo?
Han pasado varios años
¿será que me lo dijo con engaños?
un señor juez
que apostando un almuerzo dijo
que valor de escritura pública
su palabra tenía.
Desde que le gané la apuesta
no he recibido ninguna propuesta
de día, hora y lugar
para la deuda honrar.
Desde aquel día
lo he buscado por toda la república
para que cumpla lo prometido
¿no será que me ha mentido
mi estimado colega canijo?
Han pasado varios años
¿será que me lo dijo con engaños?
02/05/12: El escurridizo
Yo no se si es usted un ser de la vida real
o solo una vil mascota del mundo virtual.
No sé si es que estuvo o si ya se fue
usted solo existe en su página web.
Le gusta usar las presentaciones
pues en ellas consigna todas sus alucinaciones.
Le gusta mucho salir en televisión
pero no hay quien conozca su dirección.
Le quisieron enviar una carta de rectificación
y nunca se pudo realizar la notificación,
Pues un Notario dio fe de que Usted no fue habido
pues en el ciberespacio se había escondido.
A viva voz gritó Usted que aquí hay corrupción
y gran tráfico de influencias
compra y venta de sentencias...
¿O es que solo serán prepotencias,
injuria, calumnia y difamación?
Lo que Usted hizo no es para bromas
¿por qué ahora se calla en siete idiomas?
Yo no sé si será verdad lo que dijo,
eso para mi será un gran acertijo.
No se si tendrá prueba alguna,
en este planeta, en Marte o en la Luna.
Mas de uno lo anda buscando
mas de uno lo está esperando.
Pero usted quiere dar la cara el día de San Blando
que no tiene dónde ni cuando.
Ya no la haga larga, venga de una vez
Lo están esperando en el Alzamora Valdez,
al fondo a la derecha, en el piso diez.
En el segundo piso del Palacio de Justicia,
con las evidencias que avalen sus primicias.
Ahora la emprende con un pdf
e inventa historias dignas de un mequetrefe.
A los problemas de la justicia hay que dar solución,
y no solo injurias, calumnia y difamación.
Deje de esconderse como roedor por los rincones
y de la cara como hacen los varones.
Yo sólo le digo: pruebas al canto
Y deje ya de difamar tanto.
Usted vive de la reforma judicial,
pero por ella no ha hecho nada de especial.
Ojalá la cooperación internacional
descubra su falta de seriedad,
y su escandalosa informalidad,
y le cierren el caño,
pues ni en cien años,
sus viles engaños
podrán reformar el Poder Judicial.
o solo una vil mascota del mundo virtual.
No sé si es que estuvo o si ya se fue
usted solo existe en su página web.
Le gusta usar las presentaciones
pues en ellas consigna todas sus alucinaciones.
Le gusta mucho salir en televisión
pero no hay quien conozca su dirección.
Le quisieron enviar una carta de rectificación
y nunca se pudo realizar la notificación,
Pues un Notario dio fe de que Usted no fue habido
pues en el ciberespacio se había escondido.
A viva voz gritó Usted que aquí hay corrupción
y gran tráfico de influencias
compra y venta de sentencias...
¿O es que solo serán prepotencias,
injuria, calumnia y difamación?
Lo que Usted hizo no es para bromas
¿por qué ahora se calla en siete idiomas?
Yo no sé si será verdad lo que dijo,
eso para mi será un gran acertijo.
No se si tendrá prueba alguna,
en este planeta, en Marte o en la Luna.
Mas de uno lo anda buscando
mas de uno lo está esperando.
Pero usted quiere dar la cara el día de San Blando
que no tiene dónde ni cuando.
Ya no la haga larga, venga de una vez
Lo están esperando en el Alzamora Valdez,
al fondo a la derecha, en el piso diez.
En el segundo piso del Palacio de Justicia,
con las evidencias que avalen sus primicias.
Ahora la emprende con un pdf
e inventa historias dignas de un mequetrefe.
A los problemas de la justicia hay que dar solución,
y no solo injurias, calumnia y difamación.
Deje de esconderse como roedor por los rincones
y de la cara como hacen los varones.
Yo sólo le digo: pruebas al canto
Y deje ya de difamar tanto.
Usted vive de la reforma judicial,
pero por ella no ha hecho nada de especial.
Ojalá la cooperación internacional
descubra su falta de seriedad,
y su escandalosa informalidad,
y le cierren el caño,
pues ni en cien años,
sus viles engaños
podrán reformar el Poder Judicial.
02/05/12: La Tremenda Corte POETICIDIO

El poeta don Perucho Malangueta acusa a Trespatines de plagiarle un libro de versos y pide una indemnización por ello. Trespatines en su defensa dice que él es la víctima del robo.
Para decidir el caso el Tremendo Juez los convoca a un careo a fin de que expongan sus versos. Como son tan parecidos, el Tremendo Juez les propone que hagan una décima que termine con el verso “el juez es un hombre honrado”.
Décima de Perucho Malangueta:
Nacido en fino pañal
y de un padre inteligente
que siempre estuvo vigente
en el foro nacional.
De figura colosal
y por todos admirado
hombre afable y estimado
digno de mejor vivir
solo queda por decir
el juez es un hombre honrado.
Décima de Trespatines:
La historia, cosa sagrada
contiene miles de nombres
de tantos y tantos hombres
de una vida inmaculada.
Es la gloria deparada
para el ser privilegiado
pero yo que he reparado
tu manera de fingir
jamás podré decir
el juez es un hombre honrado.
http://latremendacorte.info/episodios-television/videos-tv.php
01/05/12: Feliz Día del Trabajo
Una lluvia de expedientes nos cae encima.
Estamos peor que Maruja en el infierno.
¿Por qué esa sensación de desgobierno?
¿Qué nos pasa en la Corte de Lima?
Llegan a diario expedientes redistribuidos
en todas las etapas procesales imaginables
con justiciables absolutamente enardecidos
que hace años dejaron de ser amables.
Escritos sin providencia por varios meses,
cargos de notificación que nunca llegan
un poco más y los litigantes nos pegan
la redistribución, uno más de tantos reveses.
A cada rato nos quitan el personal
sin que nos manden reemplazo.
Después no quieren que haya retraso
aunque haya falta de material.
El SPIJ tiene cuatro meses de atraso
El Peruano no llega o llega muy tarde.
Aquí la cosa está que quema, está que arde
ojalá alguien nos saque de este fracaso.
Viven y gozan de muy buena salud,
la corrupción y el tráfico de influencias.
Control nos cae como un alud,
y ahora revisan hasta las sentencias.
Ahora es falta muy grave el retardo
voy a vender mi derecho de propiedad
pues si no logro sentenciar el fardo
me embargarán todo, sin piedad.
Nos quieren hacer trabajar de madrugada
sin horas extras ni adelantar la salida del día
el Gobierno y el Congreso nos dan una cachetada
por el faenón del amigo de León Alegría.
Hoy la provisionalidad es un chiste
suben y bajan según la prebenda
otros están aferrados cual quiste
Jesús, cómo se ha torcido la senda!
Dios me coja confesada
la Ocma los coja infraganti
el Mapache no coja nada
mejor pásense la manty.
El Pico de Teide
Estamos peor que Maruja en el infierno.
¿Por qué esa sensación de desgobierno?
¿Qué nos pasa en la Corte de Lima?
Llegan a diario expedientes redistribuidos
en todas las etapas procesales imaginables
con justiciables absolutamente enardecidos
que hace años dejaron de ser amables.
Escritos sin providencia por varios meses,
cargos de notificación que nunca llegan
un poco más y los litigantes nos pegan
la redistribución, uno más de tantos reveses.
A cada rato nos quitan el personal
sin que nos manden reemplazo.
Después no quieren que haya retraso
aunque haya falta de material.
El SPIJ tiene cuatro meses de atraso
El Peruano no llega o llega muy tarde.
Aquí la cosa está que quema, está que arde
ojalá alguien nos saque de este fracaso.
Viven y gozan de muy buena salud,
la corrupción y el tráfico de influencias.
Control nos cae como un alud,
y ahora revisan hasta las sentencias.
Ahora es falta muy grave el retardo
voy a vender mi derecho de propiedad
pues si no logro sentenciar el fardo
me embargarán todo, sin piedad.
Nos quieren hacer trabajar de madrugada
sin horas extras ni adelantar la salida del día
el Gobierno y el Congreso nos dan una cachetada
por el faenón del amigo de León Alegría.
Hoy la provisionalidad es un chiste
suben y bajan según la prebenda
otros están aferrados cual quiste
Jesús, cómo se ha torcido la senda!
Dios me coja confesada
la Ocma los coja infraganti
el Mapache no coja nada
mejor pásense la manty.
El Pico de Teide
22/04/12: Lo importante que es tener amigos....

http://img174.imageshack.us/i/amigosfc7.jpg/#q=por%20eso%20es%20importante%20tener%20buenos%20amigos
22/04/12: DEMANDAS Y DEMANDANTES
30/01/12: Rima primera
No es el santo ni el libertador
Tampoco es un líder, es un dictador
Se cree mariscal de campo castrense
No quiere que la plebe medite ni piense.
Si no estás de acuerdo con su pensamiento
Te abrirá proceso sin remordimiento.
Te dirá una pachotada, te dará un grito
Te atarantará como a su negrito.
Te meterá miedo porque es un abusivo,
Porque se comporta como un ser primitivo.
Ya nos puso una gran mordaza
Y el nos denigra por calles y plazas.
Despacha en un tercer piso
Frente a un gran hotel
Rodeado de sumisos
Con gran oropel
¿Ya sabes quién es ese gran señor?
A pocas palabras buen entendedor
Adivina adivina adivinador
Si la respuesta sabes cállate mejor.
Si lees este correo y te matas de risa
no lo reenvíes y bórralo deprisa...
Tampoco es un líder, es un dictador
Se cree mariscal de campo castrense
No quiere que la plebe medite ni piense.
Si no estás de acuerdo con su pensamiento
Te abrirá proceso sin remordimiento.
Te dirá una pachotada, te dará un grito
Te atarantará como a su negrito.
Te meterá miedo porque es un abusivo,
Porque se comporta como un ser primitivo.
Ya nos puso una gran mordaza
Y el nos denigra por calles y plazas.
Despacha en un tercer piso
Frente a un gran hotel
Rodeado de sumisos
Con gran oropel
¿Ya sabes quién es ese gran señor?
A pocas palabras buen entendedor
Adivina adivina adivinador
Si la respuesta sabes cállate mejor.
Si lees este correo y te matas de risa
no lo reenvíes y bórralo deprisa...
09/07/11: Yo fui un PPKuy y morí en el intento
El confeso ex PPKausa, Oscar del Valle, realiza un análisis desde su experiencia personal sobre el fenómeno “PPK” para la revista Ideele. Afirma que no votó por el candidato en primera vuelta, pero que llegó a ser un ávido entusiasta de la candidatura de Kuczynski, a quien defendió frente a toda critica.
Del Valle narra desde su primer encuentro con el PPKuy, hasta los sucesos que lo obligaron a colgar sus pulseras y realizar su desligue final del movimiento.
A continuación, su experiencia:
Aunque no voté por PPK en primera vuelta, el llamativo mundo PPK me pareció un fenómeno interesante de examinar. Este artículo, escrito a modo de sátira, pretende recoger las experiencias, comentarios y frustraciones de varios amigos que con mucho entusiasmo siguieron a PPK durante la campaña electoral y que por diferentes razones terminaron el recorrido con el mismo sinsabor que siempre les dejó la política. No es más que un calco irreverente y burlesco de la realidad.
El cuy es un roedor de la familia Caviidae originario de la Cordillera de los Andes, aunque también se le conoce como Conejillo de Indias. Creo que es esta última definición la que ayuda a entender mejor el síndrome PPKuy. ¿What?
Se llama “conejillo de indias” a las personas que son utilizadas como medio para perseguir un determinado fin. ¿Más claro ahora? Después de muchas idas y vueltas, de argumentos desgastados, casi entronizados, y de varias discusiones entre sordos, me doy cuenta de que PPK lo tenía muy claro; quizá no al inicio, pero luego de cada paso que daba, el público se lo duplicaba y así empezaba a recibir un fulminante apoyo que supo explotar hasta la saciedad, hasta roer el hueso del cuy.
Claro que no me refiero al apoyo de sus amigotes empresarios: ellos siempre estuvieron coreando el “sube sube” con entonación constante y sonante. Tampoco me refiero a la prensa, que se encargó de ponerlo en escena cuando ni daba la talla con un 5% frente al 26% de Toledo. Me refiero a los mejores agitadores en una campaña, a los groupies, cuasi fans derockstar, algunos incautos estudiantes preuniversitarios y harto cachimbo que habita en Las Tías, Elos, Shandy’s y otros bares universitarios a cualquier hora del día. Ahora, distanciado de la campaña, veo las cosas con claridad y creo que eso fuimos, conejillos de Indias, un simple medio para llegar al poder y no un fin por el cual mostrar compromiso y respeto debidos.
Pero no siempre fui tan crítico. #Yoconfieso que tiempo atrás fui un PPKuy. Fue en una conocida discoteca de Larcomar donde tuve mi primer contacto con el movimiento PPKuy. Celebraba el santo de un amigo entre el bullicio y el retumbar de la música, cuando un muñeco lanudo y dientón llamó mi atención. “Ah, es el Cuy del BCP”, recuerdo haber pensado. El mismo que merodeaba en las fiestas en Asia, donde el roedor salía a menear las caderas en la llamada “hora loca”. Pero esta vez me percaté de que vestía un polo fucsia y repartía pulseritas. “¡Es el PPKuy! ¿Yo quiero unaaa!”, gritaba una chica a mi lado. Mi curiosidad me llevó a acercarme al reparto de pulseras, y sin meditarlo mucho ya estaba engrilletado con una de ellas.
Desperté al día siguiente, y por alguna razón que en ese momento desconocía, mis padres me miraron con buenos ojos, a pesar de los visibles estragos que la juerga había dejado en mi cuerpo. Ya nada importaba; tener la pulserita era como gozar de inmunidad. A partir de ese día empecé a interesarme por PPK. Comencé en el Facebook con un grupo de amigos que colgaban videos —curiosamente, todos estudiaban carreras de números—. Yo también decidí comentarlos y compartirlos. Veía en PPK a un viejito decidido, con mucha habilidad para conectar con una juventud ávida de conocimiento, de voz, en la búsqueda de un cambio, del retorno de la decencia a la política. Sí, eso fue lo que vi, ignorando una fuerte miopía, agravada por la burbuja del #mundoppkausa en la que viví inmerso en tiempos de campaña. Por supuesto, me uní a varios grupos como “PPK Presidente”, “PPKuy Página Oficial” y “PPK no es un voto perdido”. Consumía PPK todo el día: sus videos, sus discursos, sus presentaciones y souvenirs.
“Es un banquero de Wall Street”, “Es un gran técnico”, “No nos va a robar porque es millonario”, “Se parece mucho a mi tío”. Todas esas cosas pasaban por mi cabeza y no podía creer en qué pensaba el resto del país que no votaba por él. Cuando escuchaba críticas por su nacionalidad, lo defendía: “¡Ya está en trámite!”; cuando me sacaban el robo al BCR para favorecer a la International Petroleum Company, me ponía saltón: “¡Guerra sucia!”; cuando me decían que no representaba al Perú, respondía: “¡Sube sube PPK!”. Todo me parecía muy absurdo.
Ahora que lo pienso, fue un fenómeno bien extraño. PPK representó una especie de modelo de éxito; como diría Jorge Bruce, un “modelo aspiracional”. Era economista, un profesional con títulos académicos importantes, con una trayectoria de cargos de alto nivel, adinerado y blanco. Sí, las fibras del racismo también se movieron y muchos apostamos por él no solo por su trayectoria personal sino también por su aspecto físico. Siempre pensamos que las primeras impresiones importan, y él nos dio a muchos esa primera impresión, y la lección que rescaté surge de otro adagio popular: “Las apariencias engañan”. Aprendí que los prejuicios son un arma de doble filo.
Volviendo a la campaña, fue muy divertido acompañar en esta onda eufórica a las manadas de PPKuyes —¿existe un sustantivo colectivo para los cuyes?— intentando acercarse para tocar a su líder. Había sido una larga batalla, por decir lo más, pues dura podría considerarse una con los medios, el empresariado y el poder en contra. Finalmente, PPK lo logró a punta de cojones. Y eso es cierto: para muchos, el toqueteo de entrepierna fue el punto de inflexión en su campaña. Empezó un poco tarde el ascenso porque ya no faltaba mucho para las elecciones de primera vuelta, pero con esta amañada táctica —que, luego se descubrió, fue astutamente contratada— PPK se convertía en un sex symbol, algo que pasados los setenta resulta ser bien pretencioso salvo que seas Hugh Hefner. La cuestión es que se disparó hacia arriba y ya todos coreábamos el “Sube sube PPK” con mucho más entusiasmo.
“¡Pero en segunda vuelta no le gana a Humala!”, nos decían los toledistas desesperados también (a santo de qué, no sabía). Los PPKuyes respondíamos: “Humala nunca va a ser presidente, hay que ser huevón para no darse cuenta”. El pez por la boca muere. A escasos días del 10 de abril, la incertidumbre nos embargaba a todos; era como la sensación de unmatch point para ganar el campeonato de vóley peruano. Toledo le había propuesto a PPK salvar al país a través de un pacto que este último se negó a aceptar porque lo consideró una maniobra para hacer a un lado a su partido. En ese momento una alianza me pareció lo más sensato, pero también me quedaba bastante claro que PPK no aceptaría ser, por segunda vez, un subordinado de Toledo. Ocurrió lo que tenía que ocurrir en un país donde los partidos están fragmentados, en un país donde todo puede pasar: Keiko Fujimori y Ollanta Humala pasaron a la segunda vuelta. El mundo se me vino abajo, agarré mi Blackberry y empecé a chatear con todos mis amigos PPKuyes. Todos estaban desconcertados. Mis tías, que se habían puesto la camiseta desde un inicio con donaciones, y mis primas, con el volanteo en la tranquera de Casuarinas, estaban devastadas. Tanta energía y dinero gastados —aunque nunca equiparable al gasto en tinta negra del diario Correo cada vez que Aldito se asusta.
Pasado el bache, que nos hizo saltar a todos y meternos un porrazo, PPK salió a hablar — aguanta, ¿no que ha perdido?— de la democracia, de los valores, de la vigilancia, y sacó un papelito anunciando los puntos por la democracia. Al principio eran seis, pero creo que llegaron a ocho; ya ni sé: todo el mundo quería agregar sus puntos. Todos los PPKuyes querían imponer su plan de gobierno. Por otro lado estaban los PPKuyes más necios, los que querían que se haga un referéndum para volver a votar en una suerte de “segunda primera vuelta”. Otros querían que el referéndum sirviera para hacer una segunda vuelta, pero solo entre Humala, Keiko y PPK, es decir, con un colado. La facción radical PPKuy, un extremo del cual me mantuve lejos, llegó a publicar un mapa de la casa de Humala para amedrentarlo. Era el golpe de Estado civil en marcha.
Si hubiera que responder en un examen de opción múltiple, nos quedaría marcar “ninguna de las anteriores”. Nada de eso se podía hacer, y esta vez papito no podría arreglarlo. Entre tantas cosas, PPK dijo que su compromiso era desinteresado, que no pretendía ponerse ni del lado de Keiko ni del lado de Humala, menos aun aceptaría un cargo público. Finalmente, con autoestima de predestinado, prometió velar por la democracia en el Perú.
Todos sabemos bien cómo termina esta historia. Con PPK trepado en el estrado fujimorista, no negando la posibilidad de trabajar con Keiko en el futuro y gritando arengas recordativas hacia el patriarca del partido naranja, preso en la DIROES. Ah, ¿y qué hay de la renuncia a su nacionalidad norteamericana? Su respuesta fue categórica, aunque también reveladora: “¡Dejen de ser tan idiotas!”.
Y es precisamente lo que hice y la razón por la que me animé a contarles mi historia. Por supuesto, dejé de ser un PPKuy, colgué mi camiseta PPKuy y me quité la pulserita PPKuy, que ya había perdido sus súper poderes. Lo único que no he dejado de hacer es parar con las chicas PPKuys: no se imaginan lo guapas que son. ¡Ni idiota!
En http://lamula.pe/2011/07/07/yo-fui-un-ppkuy-y-mori-en-el-intento/jimenard
Del Valle narra desde su primer encuentro con el PPKuy, hasta los sucesos que lo obligaron a colgar sus pulseras y realizar su desligue final del movimiento.
A continuación, su experiencia:
Aunque no voté por PPK en primera vuelta, el llamativo mundo PPK me pareció un fenómeno interesante de examinar. Este artículo, escrito a modo de sátira, pretende recoger las experiencias, comentarios y frustraciones de varios amigos que con mucho entusiasmo siguieron a PPK durante la campaña electoral y que por diferentes razones terminaron el recorrido con el mismo sinsabor que siempre les dejó la política. No es más que un calco irreverente y burlesco de la realidad.
El cuy es un roedor de la familia Caviidae originario de la Cordillera de los Andes, aunque también se le conoce como Conejillo de Indias. Creo que es esta última definición la que ayuda a entender mejor el síndrome PPKuy. ¿What?
Se llama “conejillo de indias” a las personas que son utilizadas como medio para perseguir un determinado fin. ¿Más claro ahora? Después de muchas idas y vueltas, de argumentos desgastados, casi entronizados, y de varias discusiones entre sordos, me doy cuenta de que PPK lo tenía muy claro; quizá no al inicio, pero luego de cada paso que daba, el público se lo duplicaba y así empezaba a recibir un fulminante apoyo que supo explotar hasta la saciedad, hasta roer el hueso del cuy.
Claro que no me refiero al apoyo de sus amigotes empresarios: ellos siempre estuvieron coreando el “sube sube” con entonación constante y sonante. Tampoco me refiero a la prensa, que se encargó de ponerlo en escena cuando ni daba la talla con un 5% frente al 26% de Toledo. Me refiero a los mejores agitadores en una campaña, a los groupies, cuasi fans derockstar, algunos incautos estudiantes preuniversitarios y harto cachimbo que habita en Las Tías, Elos, Shandy’s y otros bares universitarios a cualquier hora del día. Ahora, distanciado de la campaña, veo las cosas con claridad y creo que eso fuimos, conejillos de Indias, un simple medio para llegar al poder y no un fin por el cual mostrar compromiso y respeto debidos.
Pero no siempre fui tan crítico. #Yoconfieso que tiempo atrás fui un PPKuy. Fue en una conocida discoteca de Larcomar donde tuve mi primer contacto con el movimiento PPKuy. Celebraba el santo de un amigo entre el bullicio y el retumbar de la música, cuando un muñeco lanudo y dientón llamó mi atención. “Ah, es el Cuy del BCP”, recuerdo haber pensado. El mismo que merodeaba en las fiestas en Asia, donde el roedor salía a menear las caderas en la llamada “hora loca”. Pero esta vez me percaté de que vestía un polo fucsia y repartía pulseritas. “¡Es el PPKuy! ¿Yo quiero unaaa!”, gritaba una chica a mi lado. Mi curiosidad me llevó a acercarme al reparto de pulseras, y sin meditarlo mucho ya estaba engrilletado con una de ellas.
Desperté al día siguiente, y por alguna razón que en ese momento desconocía, mis padres me miraron con buenos ojos, a pesar de los visibles estragos que la juerga había dejado en mi cuerpo. Ya nada importaba; tener la pulserita era como gozar de inmunidad. A partir de ese día empecé a interesarme por PPK. Comencé en el Facebook con un grupo de amigos que colgaban videos —curiosamente, todos estudiaban carreras de números—. Yo también decidí comentarlos y compartirlos. Veía en PPK a un viejito decidido, con mucha habilidad para conectar con una juventud ávida de conocimiento, de voz, en la búsqueda de un cambio, del retorno de la decencia a la política. Sí, eso fue lo que vi, ignorando una fuerte miopía, agravada por la burbuja del #mundoppkausa en la que viví inmerso en tiempos de campaña. Por supuesto, me uní a varios grupos como “PPK Presidente”, “PPKuy Página Oficial” y “PPK no es un voto perdido”. Consumía PPK todo el día: sus videos, sus discursos, sus presentaciones y souvenirs.
“Es un banquero de Wall Street”, “Es un gran técnico”, “No nos va a robar porque es millonario”, “Se parece mucho a mi tío”. Todas esas cosas pasaban por mi cabeza y no podía creer en qué pensaba el resto del país que no votaba por él. Cuando escuchaba críticas por su nacionalidad, lo defendía: “¡Ya está en trámite!”; cuando me sacaban el robo al BCR para favorecer a la International Petroleum Company, me ponía saltón: “¡Guerra sucia!”; cuando me decían que no representaba al Perú, respondía: “¡Sube sube PPK!”. Todo me parecía muy absurdo.
Ahora que lo pienso, fue un fenómeno bien extraño. PPK representó una especie de modelo de éxito; como diría Jorge Bruce, un “modelo aspiracional”. Era economista, un profesional con títulos académicos importantes, con una trayectoria de cargos de alto nivel, adinerado y blanco. Sí, las fibras del racismo también se movieron y muchos apostamos por él no solo por su trayectoria personal sino también por su aspecto físico. Siempre pensamos que las primeras impresiones importan, y él nos dio a muchos esa primera impresión, y la lección que rescaté surge de otro adagio popular: “Las apariencias engañan”. Aprendí que los prejuicios son un arma de doble filo.
Volviendo a la campaña, fue muy divertido acompañar en esta onda eufórica a las manadas de PPKuyes —¿existe un sustantivo colectivo para los cuyes?— intentando acercarse para tocar a su líder. Había sido una larga batalla, por decir lo más, pues dura podría considerarse una con los medios, el empresariado y el poder en contra. Finalmente, PPK lo logró a punta de cojones. Y eso es cierto: para muchos, el toqueteo de entrepierna fue el punto de inflexión en su campaña. Empezó un poco tarde el ascenso porque ya no faltaba mucho para las elecciones de primera vuelta, pero con esta amañada táctica —que, luego se descubrió, fue astutamente contratada— PPK se convertía en un sex symbol, algo que pasados los setenta resulta ser bien pretencioso salvo que seas Hugh Hefner. La cuestión es que se disparó hacia arriba y ya todos coreábamos el “Sube sube PPK” con mucho más entusiasmo.
“¡Pero en segunda vuelta no le gana a Humala!”, nos decían los toledistas desesperados también (a santo de qué, no sabía). Los PPKuyes respondíamos: “Humala nunca va a ser presidente, hay que ser huevón para no darse cuenta”. El pez por la boca muere. A escasos días del 10 de abril, la incertidumbre nos embargaba a todos; era como la sensación de unmatch point para ganar el campeonato de vóley peruano. Toledo le había propuesto a PPK salvar al país a través de un pacto que este último se negó a aceptar porque lo consideró una maniobra para hacer a un lado a su partido. En ese momento una alianza me pareció lo más sensato, pero también me quedaba bastante claro que PPK no aceptaría ser, por segunda vez, un subordinado de Toledo. Ocurrió lo que tenía que ocurrir en un país donde los partidos están fragmentados, en un país donde todo puede pasar: Keiko Fujimori y Ollanta Humala pasaron a la segunda vuelta. El mundo se me vino abajo, agarré mi Blackberry y empecé a chatear con todos mis amigos PPKuyes. Todos estaban desconcertados. Mis tías, que se habían puesto la camiseta desde un inicio con donaciones, y mis primas, con el volanteo en la tranquera de Casuarinas, estaban devastadas. Tanta energía y dinero gastados —aunque nunca equiparable al gasto en tinta negra del diario Correo cada vez que Aldito se asusta.
Pasado el bache, que nos hizo saltar a todos y meternos un porrazo, PPK salió a hablar — aguanta, ¿no que ha perdido?— de la democracia, de los valores, de la vigilancia, y sacó un papelito anunciando los puntos por la democracia. Al principio eran seis, pero creo que llegaron a ocho; ya ni sé: todo el mundo quería agregar sus puntos. Todos los PPKuyes querían imponer su plan de gobierno. Por otro lado estaban los PPKuyes más necios, los que querían que se haga un referéndum para volver a votar en una suerte de “segunda primera vuelta”. Otros querían que el referéndum sirviera para hacer una segunda vuelta, pero solo entre Humala, Keiko y PPK, es decir, con un colado. La facción radical PPKuy, un extremo del cual me mantuve lejos, llegó a publicar un mapa de la casa de Humala para amedrentarlo. Era el golpe de Estado civil en marcha.
Si hubiera que responder en un examen de opción múltiple, nos quedaría marcar “ninguna de las anteriores”. Nada de eso se podía hacer, y esta vez papito no podría arreglarlo. Entre tantas cosas, PPK dijo que su compromiso era desinteresado, que no pretendía ponerse ni del lado de Keiko ni del lado de Humala, menos aun aceptaría un cargo público. Finalmente, con autoestima de predestinado, prometió velar por la democracia en el Perú.
Todos sabemos bien cómo termina esta historia. Con PPK trepado en el estrado fujimorista, no negando la posibilidad de trabajar con Keiko en el futuro y gritando arengas recordativas hacia el patriarca del partido naranja, preso en la DIROES. Ah, ¿y qué hay de la renuncia a su nacionalidad norteamericana? Su respuesta fue categórica, aunque también reveladora: “¡Dejen de ser tan idiotas!”.
Y es precisamente lo que hice y la razón por la que me animé a contarles mi historia. Por supuesto, dejé de ser un PPKuy, colgué mi camiseta PPKuy y me quité la pulserita PPKuy, que ya había perdido sus súper poderes. Lo único que no he dejado de hacer es parar con las chicas PPKuys: no se imaginan lo guapas que son. ¡Ni idiota!
En http://lamula.pe/2011/07/07/yo-fui-un-ppkuy-y-mori-en-el-intento/jimenard








