Aclaro que ninguna de las alusiones hechas en mis libros ha sido hecha con la intención de degradar a la mujer. El discurso que manejo en cada situación, en cada escena, es trabajada con sumo cuidado, cada detalle es pensado con el más riguroso propósito. El orden expuesto en cada diálogo es vertiente de las más inverosímiles historias. Pueden una pareja noruega estar discutiendo en el vagón de un tren en una noche de luna triste yendo a mil por hora y luego en el transcurso de un ruido lejano aparecer sin gritos ya y libres de tristeza; él feliz, ella sin vida, en un café de mobiliario calido perdido en algún lugar de una vieja Lima histórica. La lógica propia del tiempo…
2004
26 mar '10-13:01
Sueño
Sueño
Hace dos noches, intenté ingenuamente luchar contra algo terrible, algo a quien nadie le puede hacer frente pues permanece en la nebulosa de los recuerdos más profundos, aquellos infestados de nuestros peores temores; aprisionados, obligados bajo juramento a nunca salir de ahí. Su escondite no hace más que favorecer su trabajo, toma el control, invade en forma absoluta hasta los rincones más íntimos, más vulnerables, los que están ávidos de protección y que sirven con predilección fantástica luego de su sometimiento. Esto es a lo que podría llamar una especie de monstruo onírico(ingenua definición para una pesadilla)tratando de apoderarse de mis sentidos, quebrando mi agónica realidad sin movimiento, amordazando mi cuerpo...y es que a partir de ahí comienza mi problema...
2002
..si si ya sé..nunca lo terminé, tal vez lo haga..aunque los sueños han dejado de atormentarme..
Noticiero
Una vez enterada de lo sucedido la reportera salió corriendo desde la redacción, tomó lo que necesitaba y partieron ella y su camarógrafo presurosos hacia el lugar del accidente. Durante las entrevistas de rutina ninguno de los testigos pareció estar demasiado sorprendido con lo ocurrido. El chico estaba muerto, y ni la pasividad de los bomberos sumidos, cual acto mecánico, en una inútil labor de rescate ni la indiferencia de los pocos transeúntes que por ahí pasaban parecían corresponder con la escena de aquel cuerpo sin vida tendido sobre la pista a esas horas de la mañana. Al parecer fue solo mala suerte declaró escuetamente una mujer que había presenciado lo sucedido. Supongo que el conductor nunca esperó que el muchacho cruzara teniéndolo tan cerca, dijo otro, con expresión resuelta, como esperando concluir algo con lo dicho. El frágil cuerpo del escolar, ahora inesperadamente pesado para los médicos legistas, fue introducido en una bolsa negra y llevado hasta una camioneta de la policía en tanto que la poca prensa aún presente empezaba a retirarse del lugar. Es cuestión de recoger, empacar y llevar pensó la reportera nadie preguntó por él; sin curiosos, sin muestras de dolor, al parecer iba solo. La novel periodista, algo extrañada tras los eventos sucedidos y resistiéndose a tan pasivo desenlace, se dispuso ir en busca de algo más, algo que convirtiera aquello en una historia de interés, digna de ser contada y recordada. Es así que, tras conseguir la dirección del muchacho, rápidamente se pusieron en camino, ella y su camarógrafo, en búsqueda de tan ansiada historia.
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Tengo varios comienzos de cuentos, todos dejados de lado después de ser concebidos, todos huérfanos de su padre creador. Cuentos esperando ser concluidos, cuentos esperando ser contados. Prometo acabar este antes de fin de año, así como los otros (tan pronto como pueda), que seguro aguardan, a aquel ingrato y su tan eterno postergado retorno.
Espero no haberme equivocado, todo ha pasado tan deprisa y recién ahora me doy cuenta que apenas lo conozco. No sé qué pensar de las flores que me ha traído aunque no hubiera esperado otra cosa de él. Es una gran contradicción, conocerlo tan poco, y sin embargo, pensar que lo conozco de toda la vida. Tenerlo ahora en mi departamento, sentado frente a mis cuadros, esperando a que salga dentro de unos instantes me causa una ligera excitación. Me ha preguntado si esos cuadros me pertenecen, una rápida mirada a la estantería, llena de libros de pintura en su mayoría, parece haberle provocado su sospecha; le he dicho que son míos, pero que seguro no son de los mejores que he hecho, pues aquellos los he vendido. Nunca se me hubiera ocurrido estar a solas con el tipo del café, más aún invitándolo a casa para charlar; aunque me gusta y sé que yo a él, no termino de explicarme audacia semejante. Al verme regresar de la cocina me ha repasado íntegra de pies a cabeza; te ves muy bien, se a atrevido a decirme, tienes manos de artista, me he dado cuenta de eso al tomar tus órdenes, en el juego de ademanes que utilizas para llamar la atención.
La paso bien, tiene buena conversación, pero aún no comprendo la familiaridad en el trato, la confianza ha hecho que poco a poco este más cerca de mí. Creo que hace rato se cansó de hablar del accidente. He permitido que tome mi mano, he visto algo en sus ojos y he pensado que tal vez se lo merezca... A cada momento habla más bajito, me sostiene la mirada pero se la rehuyo, sus palabras poco a poco empiezan a perderse en un silencio del cual ya empiezo a sentirme cómplice.
2005
Se comunica el sensible fallecimiento de Dorian Darkbloom (bloom para sus conocidos) la madrugada del 16 del presente producto de una mortal conversación en condiciones aún no esclarecidas. Según testigos, la víctima comenzó a sentir una serie de violentos espasmos en su pecho minutos después de terminada la breve conversación que sostuvo con una misteriosa señorita a la cual se le tiene como principal sospechosa de su muerte. El extraño incidente aconteció en uno de los muchos locales nocturnos ubicados en el concurrido pasaje Modigliani en el distrito de Miraflores. Nadie pareció percatarse que ahí mismo se debatía entre la vida y la muerte tan infortunado comensal; al parecer, según parte médico, todo su sistema nervioso colapsó por lo que le fue imposible manifestar su extraño “estarse muriendo por dentro ahí delante de todos” sin siquiera pedir ayuda. Lo curioso del evento aquí descrito es que el finado tuvo las fuerzas de levantarse por sus propios medios e irse caminando hasta su casa, cosa bastante extraña pues en la mayoría de los casos, los difuntos ya no se pueden echar a andar después de muertos. Se comprobó que la víctima poseía altos grados de alcohol en la sangre; la autopsia develó además que la arteria aorta habría estallado inundando la caja toráxica en pleno ocasionando la extraña coloración verdosa con la que se le encontró. Aunque se han buscado nuevas pistas que lleven a solucionar este lamentable hecho lo único que se pudo encontrar fue un pequeño trozo de papel escrito (entre las pertenencias de la victima) en donde figuraba una lacónica pero significativa frase: “No olvidar, mandarle un ramo de rosas a…” aquí la legibilidad de la letra se pierde pues por la lluvia acaecida esa noche la tinta se corrió desdibujando la letra por completo. Peritos en grafología han determinado que el posible nombre restante en la frase comenzaría con una letra S y terminaría con una letra a. Se hace de conocimiento público también la ceremonia conmemorativa que será llevada a cavo el día de mañana desde las 8p.m. en las afueras de… Sus restos serán velados en el velatorio de nuestro municipio y luego sepultados en el cementerio Ángel de María y no cremados como según se sabía era su voluntad.
2007
Los pocos minutos que paso a solas con Novah, luego suelo recordarlos como instantes de bochorno, de repentina confusión; me sudan las manos, se vuelven torpes e inútiles, apenas logro controlar mi respiración. Novah llega siempre a la misma hora, con paso cadencioso y mirada distraída. Temprano aún, sin suficientes comensales, un comedor casi vacío la recibe a mediodía. Al entrar, se confunde entre las mesas; el tapiz, los cuadros, todo queda hecho de ella. Un ingrávido salto la deposita ante el posible llanto de dos pequeños “infantes”, que incrédulos, la miran por vez primera, y sin perderle un solo detalle quedan ambos pronto satisfechos de su belleza. Una madre, visiblemente contrariada, apenas y contiene sus protestas, prefiriendo evitar una escena de celos, antes la saluda, mirándola con cortesía, incluso sonríen, son ahora amigas de toda la vida. Me apresuro a desaparecer (con el fin de luego ser encontrado por ella), Novah esta en la mesa de siempre, mis colegas ríen observándome desde la trastienda, agazapados, pero cómplices de mi inquietud. Nuevamente estoy solo, estamos solos, la sueca, los gemelos, Mrs. Leighton en la caja (que es como si no estuviera), el rumor de los compañeros; Novah y yo, al fin solos. Novah trae un vestido con flores invisibles, chaqueta azul y sandalias indescriptibles, cruza sus piernas como acto supremo de asentamiento, eleva sus ojos por sobre el resto de mortales y busca a aquel ser enclenque, el del temblorcillo crónico en la voz. Lo ve aparecer presto, extrañamente decidido, sorteando mesas vacías, dando un vistazo a su alrededor. Estoy nuevamente frente a ella, me sudan las manos, observo las suyas posarse una sobre la otra, noto restos de comida sobre la mesa, ella los nota también pero no dice nada, recoge sus manos llevándolas hasta su regazo, entonces se descubren sus rodillas por completo, dejando el tímido asomo de unos muslos torneados. Ella me mira buscándome los ojos, insiste, no se desespera, se cansa, pierde el interés, ordena lo de siempre y queda callada. El ruido de la calle la distrae por momentos, observa por la ventana, se entusiasma y pronto queda prendada de aquel paisaje convulso y soleado.
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…caminaba de un lado a otro dejando correr sus lágrimas y ni una sola palabra, sus pasos desnudos parecían llevarla sin dirección en una danza de ecos corporales a través de la habitación; podía sentir a los objetos apartarse ante el dominio de su sola presencia; todo, incluso yo, parecía estar diluyéndose en torno a ella. Sentí ganas de besarla -su agitación, su llanto cerrado, su sincera confusión, me hicieron desearla aún más- pero los intensos temblores me hicieron consiente de la circunstancia en que me hallaba. De un momento a otro, sus ojos se apagaron, desistiendo del odio que los cargaban. Intentó decir algo, un ademán vago, pero se contuvo. Sus mejillas, ahora tímidamente encendidas, hacían desaparecer los vestigios de algunas pequeñas lágrimas aún presentes en el aire. Su rostro dibujó una expresión de profunda calma, cuyo estrépito me invadió hasta sentir la más insoportable angustia.
Junto a la ventana, quedó mirando un cielo como de horror el cual sin reparo alguno se obstinaba siempre en ver donde fuese que un problema surgiera; permaneció algunos segundos así, tal vez como esperando que la sola contemplación de esa imagen detrás de los cristales le develara el siguiente paso. Por un momento, en el descuido de esa repentina embriaguez, pensé inútilmente poder escapar, vi la puerta entreabierta y calculé el tiempo que me tomaría deslizarme hasta ella, sin embargo, me sostenía apenas y muy lejos de echar mi suerte en un vano intento decidí esperar y no forzar ningún otro desenlace imprevisto para ella. Vuelta en sí y sin otra resolución aparente más que continuar con su plan, se condujo por entre el poco mobiliario que quedaba aún en pie hasta llegar a nuestra cama, dejó el pesado revólver sobre esta y tras vacilar un instante sobre su decisión última entró sin prisa a la habitación contigua no sin antes haberme dado una última mirada. Salió al poco tiempo(desnuda), y arrastrando unos pies como de plomo volvió hasta donde me había dejado, tomó el arma y me apuntó a la cabeza; su cuerpo permanecía firme, un tanto atardecido frente a la ventana, empuñando ese pequeño cañón desde toda su humanidad posible, armándose de valor, seguro evitando dejar correr una lágrima.
Desde mi lecho de muerte empezaba a ver nublar lentamente su imagen, mientras mi desesperación por poseerla en ese mismo instante me sumía en la más inesperada excitación. Enseguida, ante mi evidencia, se percató que miraba sus pechos, ella también los vio, me miró nuevamente y llevando el arma hasta ellos, empezó a acariciarlos delicadamente, tocándolos apenas, recorriéndolos, como confirmando su tibia doble redondez perfecta. Al sentir el frío helado del metal en contacto con su piel, poco a poco fue llevando el arma -por momentos hundiendo, por momentos prolongando su gélido roce, pero nunca separándola de su piel- a través de su cuello y rostro temblorosos hasta llegar a la imponencia de sus palpitantes sienes. ¿Responderte?, dijo viendo la puerta abrirse. Todo a su tiempo.
Un insoportable eco fue todo lo que oí. La apenas reconocible imagen de un hombre corpulento yacía en el piso boca abajo tras haber recibido un tiro directo en la cabeza. Fue a dar muy cerca de mí. Al verlo no pude más que solidarizarme con él, sin embargo, no podía estar más contento por haber salido con mejor suerte que la suya. Mi madre rompió en un trágico llanto, soltó el arma que al caer se disparó perforándole el pie y se desplomó en un dolor aún más intenso frente a -solo ahora que mi madre grita el nombre de mi padre me doy cuenta- los dos hombres de su vida. Me desvanecía…
2006-2010
...la verdad no lo entiendo, solo siguen las palabras unas tras otras...debería llamarse la pereza inconclusa...
Desorden
Los juguetes aún descansaban en el fondo de la bañera, mutilados y afónicos luego de tanta explosión y grito de batalla. Amelia los contemplaba desde la puerta ,impasible, algo aburrida, aprisionada por aquel breve silencio misterioso, impreso en cada objeto de la habitación. Un ruido torpe se escuchó a lo lejos, venía desde la calle, y por un momento Amelia creyó oír el graznido de un ave colosal. La idea la conmovió por completo, pero los graznidos continuaron repitiéndose uno tras otro hasta perderse en una vorágine de bramidos deplorables. Amelia, al percatarse de lo que sucedía, y tras haber recuperado la solemnidad de su expresión impávida, condujo nuevamente su atención hacía la bañera que, enorme y vacía, apenas dejaba espacio para el resto del mobiliario.
2003
...es increible que Magritte pintara lo que muchos años depués en un ejercicio de ocio se me ocurriera escribir...
Mujer Boceto
Tal vez me permitas escribirte...solo quédate ahí, quieta, intenta escuchar lo que te voy a decir...por favor no te muevas, puedes desaparecer como la otra chica que quedó mal impresa...Te lo ruego, tenme un poco de confianza, ya verás que ni lo sientes...son solo un par de palabras más...Te diré que soy el hombre más hermoso de los hermosos...no te rías, lo que digo es verdad pero también es cierto que soy el hombre más feo de los feos, tal vez solo así expliques lo que tienes frente a ti...No llores, la primera vez que me lo revelaron también sentí algo así, como lo que ahora sale de tus ojos y quitas de tu rostro sin mayor explicación...Veo que eres algo perfecta...pero seguro no tanto como yo...Ahora que recuerdo ser también el más genial de los escritores me callo mientras te corrijo porque algunas palabras no te sientan tan bien...¿Sabes? Algunos me dicen que me parezco a la ausencia...El problema es que...que...¡Eso es! ¡Estas lista!
2004