Archivos de septiembre,2011
Preparándome pal lunes (capítulo final)
septiembre 22, 2011Kike se sintió como en las nubes, tanto que no se dio cuenta cuando volvió a su cuarto y se echó de nuevo en su cama. Se quedó con la mirada contenta, pero no viendo el techo, sino soñando con el beso que le daría a Fabi después del examen.
Su mente se dejó ganar poco a poco por la feliz ilusión hasta que se quedó profundamente dormido. Para cuando fue lunes, ni siquiera se despertó: lo despertaron. “¡Levántate, muchacho de miércoles, que llegas tarde a tu examen!”, vociferó su madre toda desesperada.
Él miró su reloj: son las siete y media y la prueba es a las nueve. Como resorte, salta de la cama y se va corriendo a ducharse, a vestirse, a desayunar y finalmente a alistar su mochila antes de salir disparado como cohete, dejando la puerta de su casa a medio cerrar.
Con la hora presionándolo, decide tomar un taxi para apurar el paso. Mala elección: a poco más de medio camino, el auto se atasca en el embotellado tráfico de la hora punta. Kike paga al conductor y se lanza a seguir corriendo.
Kike llega algo exhausto y mira a Fabi esperándolo en la puerta. Ella se sorprende de verlo tan sudoroso, pero él le dice que no se preocupe, que se le pasará. Fabi sonríe: “Entonces, ¿estás listo?”. Él sonríe también y, mientras ingresan al aula, le estampa un beso en sus labios: “Ahora sí, estoy preparado”.
Preparándome pal lunes (capítulo nueve)
septiembre 09, 2011“Le dije a tu mamá que me habías llamado para estudiar”, le respondió Fabi cuando Kike quiso saber cómo logró entrar en su casa. Él sonrió un poco mientras terminaba de secarse la cara. Volvieron al cuarto y comenzaron a repasar las notas para el examen.
Luego de varias horas, en las que el cansancio y la resaca casi tumban en repetidas oportunidades a Kike, finalmente el joven pudo completar de entender lo que su amiga le explicó, en ocasiones, con mucha paciencia.
A la hora que Fabi decidió marcharse, Kike decidió abrirle la puerta. “Gracias Fabi”, dijo él mirándola algo ansioso. “De nada”, dijo ella y también se le quedó mirando. Finalmente Kike dio el paso adelante y la besó con muchas ganas. Tal vez, demasiadas.
“¿Qué fue eso?”, preguntó Fabi sonriendo. “Un agradecimiento… por todo lo que has hecho”, fue lo que Kike comentó sin dejar de mirarla fijamente. “Está bien. Nos vemos”, se despidió ella mientras su sonrisa alegre acompañaba su caminar.
(continúa)







