8:20am. Terrapuerto de Piura.
Bajo buscando los baños, con hambre y una profesora que volvía a la tierra añorada luego de meses. La comida del bus no había sido suficiente y necesitábamos ‘tragar’ algo antes de comenzar cualquier labor. Mary Burneo escuchó nuestras plegarias y nos llevó a La Chayo, en el que los platos del Bajo Piura están a la orden del día. Desfilaron el Ceviche con Zarandaja, la Carne Aliñada –no confundir con la carne seca - y finalmente el popular Seco de Chabelo; acotación: el chabelo no es la carne de algún animal sino plátano machacado. Solo tras este piqueo, la profesora preguntó: ¿ahora sí, listos para comenzar el trabajo?
Mi primera experiencia de campo comenzaba con una consigna: estar atento a asimilar cuanto dato nuevo escuchase u observase. Esto me llevó a aguzar el oído y a flexibilizar la muñeca para apuntar toda información propia del lugar, aunque no sea relevante para el marco teórico organizado desde Lima. Esta dinámica de apropiarme de cuanto aspecto supiera del lugar me llevó a pensarme como el autor de una etnografía del AA.HH. Santa Rosa al estilo de un Boas o Malinowski que, con cuaderno de campo y/o diario personal bajo el brazo, se lanzaban a dejarse cautivar por aquel otro lejano y exótico.
Los dos primeros días: mapeo social conociendo actores, identificando rutas, ritmos, modos y dejándome llevar por el trato con mis huéspedes. En este punto recordé un texto sobre la ética en el trabajo de campo y me pregunté por el tipo de relación que estaba estableciendo con mis sujetos-objetos de estudio.
Al tercer día vieron la luz mis primeras entrevistas pactadas y su aplicación fue el comienzo de mi mayor aprendizaje del lugar pero también de mi auto-aprendizaje como investigador. Para este fin, la estadía de una semana validó su duración puesto que me tocaba adaptarme a los ritmos de los comuneros. Así, un “no está señor/joven/hijito, vuelva/e en la tarde/como a las 3 lo encuentra” se convirtió en frase común; claro, esto a menos que fueses/quedases a/en buscarle en su chacra en la mañana. Ahora, si volvías a su casa en la tarde el informante podía responderte con un “ahora ya estoy descansando, búsqueme/búscame mañana en la mañana”. Con esto, nada que hacer y vuelta sobre tus pasos a dormir temprano a las 10pm que el campo te esperaba desde las 6am.
Así, por seguirle los pasos a “Blanquita”, ex dirigente de los comuneros y gran conocedor de la historia del AA.HH Santa Rosa, caminé media hora preguntando a campesinos por su chacra prácticamente sintiéndome Marco en medio de las pampas argentinas buscando a una madre inalcanzable. Y me sorprendía que, estando lejos de “la casa” –como llegué a llamar al hospedaje de Don Faustino Paz en estos cortos días –podía encontrar a campesinos que sabían de él y que continuaban complementando mi mapeo físico y mental del territorio con sus referencias de dónde ubicar su parcela. Y es que en el campo y en el pueblo, te conocen y se conoce lo que haces; como cuando Mary nos dijo que hasta el señor que megafoneaba cada mañana dando asuntos varios al pueblo a las 5am ya sabía lo que Fabian Tejeda, Francis Bravo y yo veníamos a hacer, hasta cuándo nos quedaríamos, con quiénes nos relacionábamos en el pueblo, etc.
La apertura de la gente fue buena: les gusta contar lo que saben y que los citadinos se enteren de su modo de vida. Justamente, de estas interacciones aprendí a hacer más entendibles o simples, directas y concisas mis preguntas de investigación. Es decir, a orientar en lo justo el sentido de mis preguntas para que todo un rollo no despiste el hilo conductor de la misma, a saber que no siempre andaré en grupo para hacer las intervenciones y que cada quien obedece a sus propios ritmos e iniciativas para realizar su trabajo, a no confiarme en que todo está en la grabación sino que apenas terminada la entrevista es mejor completar el sentido de los apuntes dejados a medias o incluso apuntar en frases cortas la respuestas comentadas para así no tener que hacerlo recién días después de la grabación -cuando la memoria, ya no tan fresca, va traicionando al memorioso o distorsionando los recuerdos- y finalmente, a no plantear como posibles respuestas a la pregunta hecha a un entrevistado lo contestado por otros con el deseo de encontrar semejanzas en los puntos de vista de ambos y no dejar escueta su respuesta.
Las entrevistas, las idas y venidas a la chacra o a otros asentamientos –donde podría encontrar a los hijos de algunos comuneros entrevistados–continuaron marcando la dinámica de los días de campo. El momento de volver a Lima ese domingo 17 se aproximaba y la idea de nuestra vuelta a casa comenzaba a retumbar en las mentes de nuestros anfitriones. Es el punto en el que el/la informante es mucho más que un(a) colaborador(a), es un amigo que te pide no te olvides de su localidad y que te recuerda que serás recibido con los brazos abiertos si algún día decides volver. Es ese(a) amigo(a) a quien un número de celular o un correo apuntado cierra una etapa y, a la vez, abre una posibilidad de reencuentro en el futuro. Como me dijo Néstor, el hijo de Don Faustino: “ya nos volveremos a ver en Lima para tomarnos una chelitas…”
Alonso Galván Ferril
Bajo buscando los baños, con hambre y una profesora que volvía a la tierra añorada luego de meses. La comida del bus no había sido suficiente y necesitábamos ‘tragar’ algo antes de comenzar cualquier labor. Mary Burneo escuchó nuestras plegarias y nos llevó a La Chayo, en el que los platos del Bajo Piura están a la orden del día. Desfilaron el Ceviche con Zarandaja, la Carne Aliñada –no confundir con la carne seca - y finalmente el popular Seco de Chabelo; acotación: el chabelo no es la carne de algún animal sino plátano machacado. Solo tras este piqueo, la profesora preguntó: ¿ahora sí, listos para comenzar el trabajo?
Mi primera experiencia de campo comenzaba con una consigna: estar atento a asimilar cuanto dato nuevo escuchase u observase. Esto me llevó a aguzar el oído y a flexibilizar la muñeca para apuntar toda información propia del lugar, aunque no sea relevante para el marco teórico organizado desde Lima. Esta dinámica de apropiarme de cuanto aspecto supiera del lugar me llevó a pensarme como el autor de una etnografía del AA.HH. Santa Rosa al estilo de un Boas o Malinowski que, con cuaderno de campo y/o diario personal bajo el brazo, se lanzaban a dejarse cautivar por aquel otro lejano y exótico.
Los dos primeros días: mapeo social conociendo actores, identificando rutas, ritmos, modos y dejándome llevar por el trato con mis huéspedes. En este punto recordé un texto sobre la ética en el trabajo de campo y me pregunté por el tipo de relación que estaba estableciendo con mis sujetos-objetos de estudio.
Al tercer día vieron la luz mis primeras entrevistas pactadas y su aplicación fue el comienzo de mi mayor aprendizaje del lugar pero también de mi auto-aprendizaje como investigador. Para este fin, la estadía de una semana validó su duración puesto que me tocaba adaptarme a los ritmos de los comuneros. Así, un “no está señor/joven/hijito, vuelva/e en la tarde/como a las 3 lo encuentra” se convirtió en frase común; claro, esto a menos que fueses/quedases a/en buscarle en su chacra en la mañana. Ahora, si volvías a su casa en la tarde el informante podía responderte con un “ahora ya estoy descansando, búsqueme/búscame mañana en la mañana”. Con esto, nada que hacer y vuelta sobre tus pasos a dormir temprano a las 10pm que el campo te esperaba desde las 6am.
Así, por seguirle los pasos a “Blanquita”, ex dirigente de los comuneros y gran conocedor de la historia del AA.HH Santa Rosa, caminé media hora preguntando a campesinos por su chacra prácticamente sintiéndome Marco en medio de las pampas argentinas buscando a una madre inalcanzable. Y me sorprendía que, estando lejos de “la casa” –como llegué a llamar al hospedaje de Don Faustino Paz en estos cortos días –podía encontrar a campesinos que sabían de él y que continuaban complementando mi mapeo físico y mental del territorio con sus referencias de dónde ubicar su parcela. Y es que en el campo y en el pueblo, te conocen y se conoce lo que haces; como cuando Mary nos dijo que hasta el señor que megafoneaba cada mañana dando asuntos varios al pueblo a las 5am ya sabía lo que Fabian Tejeda, Francis Bravo y yo veníamos a hacer, hasta cuándo nos quedaríamos, con quiénes nos relacionábamos en el pueblo, etc.
La apertura de la gente fue buena: les gusta contar lo que saben y que los citadinos se enteren de su modo de vida. Justamente, de estas interacciones aprendí a hacer más entendibles o simples, directas y concisas mis preguntas de investigación. Es decir, a orientar en lo justo el sentido de mis preguntas para que todo un rollo no despiste el hilo conductor de la misma, a saber que no siempre andaré en grupo para hacer las intervenciones y que cada quien obedece a sus propios ritmos e iniciativas para realizar su trabajo, a no confiarme en que todo está en la grabación sino que apenas terminada la entrevista es mejor completar el sentido de los apuntes dejados a medias o incluso apuntar en frases cortas la respuestas comentadas para así no tener que hacerlo recién días después de la grabación -cuando la memoria, ya no tan fresca, va traicionando al memorioso o distorsionando los recuerdos- y finalmente, a no plantear como posibles respuestas a la pregunta hecha a un entrevistado lo contestado por otros con el deseo de encontrar semejanzas en los puntos de vista de ambos y no dejar escueta su respuesta.
Las entrevistas, las idas y venidas a la chacra o a otros asentamientos –donde podría encontrar a los hijos de algunos comuneros entrevistados–continuaron marcando la dinámica de los días de campo. El momento de volver a Lima ese domingo 17 se aproximaba y la idea de nuestra vuelta a casa comenzaba a retumbar en las mentes de nuestros anfitriones. Es el punto en el que el/la informante es mucho más que un(a) colaborador(a), es un amigo que te pide no te olvides de su localidad y que te recuerda que serás recibido con los brazos abiertos si algún día decides volver. Es ese(a) amigo(a) a quien un número de celular o un correo apuntado cierra una etapa y, a la vez, abre una posibilidad de reencuentro en el futuro. Como me dijo Néstor, el hijo de Don Faustino: “ya nos volveremos a ver en Lima para tomarnos una chelitas…”
Alonso Galván Ferril
30/12/10: Preguntas (Tomas Osores)
Preguntas
(medio cimiento, dedo torcido en la llaga, transgénero, etc.)
(medio cimiento, dedo torcido en la llaga, transgénero, etc.)
Por Tomás Osores
(tomas.osores@pucp.edu.pe)
(tomas.osores@pucp.edu.pe)
Este es mi segundo intento en la búsqueda por ordenar mis ideas. Texto, preguntas e incipientes respuestas siempre perfectibles. Gracias por si lo leen y el triple si lo critican.

¿Qué es occidente?
¿Qué somos nosotros?
¿Por qué queremos ser o parecer occidentales?
¿Cómo así lograron lavarlos el cerebro?
¿Cómo recuperar la autoestima?
¿Cómo no depender de ellos? (¿será posible?)
¿Cómo valorar lo que tenemos?
¿Cómo conocernos a nosotros mismos?
¿Cuándo alcanzaremos la independencia cultural?
Intentamos desesperadamente, contra el tiempo, contra nosotros mismos, arrancándonos la piel y vistiéndonos raro, parecer de occidente. Leemos sus libros, amamos su arte, queremos tener su temperamento pero todo eso lo hacemos mal, muy mal. Somos simple y silvestremente lo que se llama una mala copia. Y, en paralelo, con la misma desesperación, contra el tiempo, contra nosotros mismos, arrancándonos la piel y vistiéndonos raro, le huimos a lo que somos.
¿Y qué somos? Somos mixtura, pero queremos llevar la balanza a un lado y exterminar el otro. Estamos en una gran carrera trepándonos unos sobre otros escapando de la choledad y el mestizaje, dándoles un disparo en la cabeza al está debajo. Cada uno es más occidental, está más al tanto de las maneras, del comportamiento y modo de reaccionar, de los peinados. Con ferocidad nos diferenciamos del resto de la gran masa a la que no le importa o no puede negarse a sí misma con tanta facilidad. Decimos nosotros, las malas copias de occidente: “Esos, embajadores del atraso, deberían olvidarse de sí mismos, desaparecer. No son modernos, no enriquecen al país, no traen el progreso.”
¿Progreso? ¿El de una civilización de guerra, poder y orgullo? ¿Eso es progreso? ¿Civilización? ¿Los que sometieron al resto bajo un mismo feudo? ¿Los que dividieron sus territorios en base a las lengua que hablaban? ¿Los que, por expandir sus negocios, nos conquistaron y también se mataron por millones? (10 en primera y 55 en segunda ronda) ¿Los que con sus países llenos de grandes tontos barrigallenas y dependientes de sus autoridades, consumen y consumen para mantener un orden internacional de dependencia, de bajos sueldos y de contaminación? ¿Y que luego, además, crean instituciones y fundaciones para intentar (la mayoría de veces falazmente) paliar la mierda que crearon? ¿Eso es progreso?
"Los valores", dirá algún atento. Pues sí, los valores. Pero son esos los únicos valores? ¿Los mejores valores? ¿Llegaron a ser alguna vez nuestros valores? "Sus estados de bienestar", dirá alguna atenta. Pues esos se financian con altos impuestos que provienen por una parte, de los altos sueldos que casi todos los trabajadores tienen; y por otra, de las grandes ganancias que sus corporaciones obtienen mediante la explotación del nuestro cholo barato, de nuestros metales, maderas y demás materias primas.
Eso no nos enseñan en las aulas ¿Por qué? ¿Somos nosotros los in-civilizados? ¿La desviación de occidente? ¿Los “en camino a” la civilización?
Dependencia económica, dependencia cultural. ¿Cuándo dejamos de ser colonia? Ese es occidente de dónde salen las carreras que estudiamos. Hablando sincero, ¿qué idea tenemos de lo que llamamos "humanismo" y quien lo representa? ¿De quiénes son los libros que leemos? ¿A qué sociedad estudiamos? ¿Qué empezamos a creer de nosotros mismos luego de leerlos? ¿Con quiénes nos comparamos? (Ah no pues, ¡cuánto nos falta!) ¿Qué idea de país tenemos? ¿De sociedad? ¿De nuestra gente? ¿De nosotros mismos? No lo sé. Solo siento en el pecho un vaso medio lleno que me pide a gritos llenarlo de otro contenido.
Somos mixtura, mestizaje y no lo vemos o no sabemos. Y oxidente no es lo máximo: son los mismos pobres diablos.
¿Y qué somos? Somos mixtura, pero queremos llevar la balanza a un lado y exterminar el otro. Estamos en una gran carrera trepándonos unos sobre otros escapando de la choledad y el mestizaje, dándoles un disparo en la cabeza al está debajo. Cada uno es más occidental, está más al tanto de las maneras, del comportamiento y modo de reaccionar, de los peinados. Con ferocidad nos diferenciamos del resto de la gran masa a la que no le importa o no puede negarse a sí misma con tanta facilidad. Decimos nosotros, las malas copias de occidente: “Esos, embajadores del atraso, deberían olvidarse de sí mismos, desaparecer. No son modernos, no enriquecen al país, no traen el progreso.”
¿Progreso? ¿El de una civilización de guerra, poder y orgullo? ¿Eso es progreso? ¿Civilización? ¿Los que sometieron al resto bajo un mismo feudo? ¿Los que dividieron sus territorios en base a las lengua que hablaban? ¿Los que, por expandir sus negocios, nos conquistaron y también se mataron por millones? (10 en primera y 55 en segunda ronda) ¿Los que con sus países llenos de grandes tontos barrigallenas y dependientes de sus autoridades, consumen y consumen para mantener un orden internacional de dependencia, de bajos sueldos y de contaminación? ¿Y que luego, además, crean instituciones y fundaciones para intentar (la mayoría de veces falazmente) paliar la mierda que crearon? ¿Eso es progreso?
"Los valores", dirá algún atento. Pues sí, los valores. Pero son esos los únicos valores? ¿Los mejores valores? ¿Llegaron a ser alguna vez nuestros valores? "Sus estados de bienestar", dirá alguna atenta. Pues esos se financian con altos impuestos que provienen por una parte, de los altos sueldos que casi todos los trabajadores tienen; y por otra, de las grandes ganancias que sus corporaciones obtienen mediante la explotación del nuestro cholo barato, de nuestros metales, maderas y demás materias primas.
Eso no nos enseñan en las aulas ¿Por qué? ¿Somos nosotros los in-civilizados? ¿La desviación de occidente? ¿Los “en camino a” la civilización?
Dependencia económica, dependencia cultural. ¿Cuándo dejamos de ser colonia? Ese es occidente de dónde salen las carreras que estudiamos. Hablando sincero, ¿qué idea tenemos de lo que llamamos "humanismo" y quien lo representa? ¿De quiénes son los libros que leemos? ¿A qué sociedad estudiamos? ¿Qué empezamos a creer de nosotros mismos luego de leerlos? ¿Con quiénes nos comparamos? (Ah no pues, ¡cuánto nos falta!) ¿Qué idea de país tenemos? ¿De sociedad? ¿De nuestra gente? ¿De nosotros mismos? No lo sé. Solo siento en el pecho un vaso medio lleno que me pide a gritos llenarlo de otro contenido.
Somos mixtura, mestizaje y no lo vemos o no sabemos. Y oxidente no es lo máximo: son los mismos pobres diablos.
26 nov 2009
27 nov 2010
27 nov 2010
21/11/10: Sobre cierta actitud (Tomas Osores)
“Joven, usted estudia sociología, usted tiene que ver la realidad… así un día usted pues caramba nos va a poder asesorar pues a los pobres para poder mejorar. Por eso yo me alegro que usted venga aquí a ver la realidad. Gracias, joven.”
- Señor bodeguero de VES, 2009
- Señor bodeguero de VES, 2009
Sobre cierta actitud
(super borrador, “versión beta”, etc.)
(super borrador, “versión beta”, etc.)
Por Tomás Osores
(tomas.osores@pucp.edu.pe)
(tomas.osores@pucp.edu.pe)
Este es un texto posiblemente sesgado, harto incompleto, debatible y cuestionable, pero no puedo retenerlo más. Estamos aquí para pensar con libertad y debatir. Esto forma parte de un intento de “Manifiesto de independencia cultural”, pero me falta mucho. Gracias a quienes lo lean y más a quienes quieran comentarlo, debatirlo y contradecirlo.

¿Por qué estamos aquí?
¿Para qué? ¿En qué pensamos cuando pisamos por primera vez la facultad?
En la Universidad, y en la Facultad, uno/a se hace sociólogo/a, pero también se hace persona . Y eso implica, antes que distanciarse, estar dispuesto a relacionarse con la gente. Con todo tipo de gente. “El campo” es nuestra ciudad, nuestro campo es nuestro país y su gente. No podemos caer en ínfulas de superioridad ante el que no llegó a la Universidad. Y, creo que no me equivoco, noto que conforme pasan los ciclos nos hacemos más refinados , por decir algo.
¿Por qué pasaría esto? Parece que leer a tantos europeos y estadounidenses nos alienase la mente y nos hiciera sentirnos occidentales; o, peor aún, renegar de lo que tenemos aquí por no parecerse a eso que creemos dicen los textos y los medios que es occidente.
Esperamos parecernos algún día a Europa. Creemos que los que ellos escribieron (APELLIDO, año) será más útil para hablar de nosotros mismos en mayor medida que lo que nuestras vivencias e intuiciones puedan decirnos.
¿Pero qué saben ellos que solo realizaron abstracciones en base a sus propios contextos?
“Hay que contrastar” nos dicen a veces, al final, en las clases, pero los sílabos de algunos cursos parecen ser el de una facultad de sociales en Viena. ¿Tan poco hemos escrito?
¿Tan poco contraste es realizable? Claro, si es que nos ponemos sus lentes.
¿La teoría sociológica solo viene del norte? ¿A cuántos franceses más seguir?
¿Qué otra moda importar? ¿Alguna idea tenemos de qué se habla en San Marcos o Villareal o no interesa?
¿Qué pasaría luego de 3 años en una burbuja especulando irreflexivamente con abstracciones ajenas? Tanto texto culturalmente autoreferido hace que adormezcamos nuestro interés en desentrañar nuestras propias ideas sobre nuestra especificidad, para lo cual es necesaria una gran rigurosidad. Pero parece que diera flojera o hasta incomoda pasar a hablar de nosotros (esa desviación de occidente que somos nosotros). Toda producción sociológica nace atada a un contexto. Y aquí todo parece estar cómodo dentro de las especulaciones de los textos de occidente dentro de los contextos de occidente.
¿Tan fuerte es el prestigio de los autores y tan fuertes las relaciones de poder a nivel académico? ¿Nos raptan la creatividad?
Nuestra tierra tiene gran diversidad en sus fenómenos, nuestra gente y nuestra cultura difieren bastante de occidente (al margen del consumo cultural que a algunos nos hace creer ser occidentales). Incluso la élite nacional, dentro de donde se supondría nos encontramos, tampoco es occidental por más que se esfuerce y se aliene. Mientras tanto, se nos pide muchas respuestas, y no respondemos a las demandas de nuestra gente, y, peor aún, no estamos conectados con ella.
¿Dejaremos que nos rapten la mente? ¿Estaremos siempre pensando en qué nos falta o qué aún no hemos aprendido, o más bien desentrañaremos nuestra propia realidad a partir de una actitud menos desdeñosa de ella?
Todo nos da asco, nos parece huachafo, feo, sucio, prescindible, digno de burla, lamentable, cuando esos rasgos son parte de cierto espíritu de esta-nuestra sociedad. Veamos nuestro alrededor con otra mirada, intentemos sentirnos un poco más parte de este crisol riquísimo que es Perú, con su pobreza, baja autoestima, corrupción, autoritarismo, racismo, violencia y culpa, rasgos bastante propios, pero sobre todo con la alegría, los sentimientos intensos, el gran potencial y talento, la pasión para cambiar nuestras propias condiciones de vida, hechos y esencias que están aquí para notarse a cada momento, en cada lugar.
Como país no somos perfectos hay mucho que cambiar, pero sin una actitud más positiva hacia la gente (“cualquier tipo de gente”), mejor será el aporte que le dejemos a este país.
Si es que estamos aquí para aportar, claro.
21 set 2010
¿Por qué estamos aquí?
¿Para qué? ¿En qué pensamos cuando pisamos por primera vez la facultad?
En la Universidad, y en la Facultad, uno/a se hace sociólogo/a, pero también se hace persona . Y eso implica, antes que distanciarse, estar dispuesto a relacionarse con la gente. Con todo tipo de gente. “El campo” es nuestra ciudad, nuestro campo es nuestro país y su gente. No podemos caer en ínfulas de superioridad ante el que no llegó a la Universidad. Y, creo que no me equivoco, noto que conforme pasan los ciclos nos hacemos más refinados , por decir algo.
¿Por qué pasaría esto? Parece que leer a tantos europeos y estadounidenses nos alienase la mente y nos hiciera sentirnos occidentales; o, peor aún, renegar de lo que tenemos aquí por no parecerse a eso que creemos dicen los textos y los medios que es occidente.
Esperamos parecernos algún día a Europa. Creemos que los que ellos escribieron (APELLIDO, año) será más útil para hablar de nosotros mismos en mayor medida que lo que nuestras vivencias e intuiciones puedan decirnos.
¿Pero qué saben ellos que solo realizaron abstracciones en base a sus propios contextos?
“Hay que contrastar” nos dicen a veces, al final, en las clases, pero los sílabos de algunos cursos parecen ser el de una facultad de sociales en Viena. ¿Tan poco hemos escrito?
¿Tan poco contraste es realizable? Claro, si es que nos ponemos sus lentes.
¿La teoría sociológica solo viene del norte? ¿A cuántos franceses más seguir?
¿Qué otra moda importar? ¿Alguna idea tenemos de qué se habla en San Marcos o Villareal o no interesa?
¿Qué pasaría luego de 3 años en una burbuja especulando irreflexivamente con abstracciones ajenas? Tanto texto culturalmente autoreferido hace que adormezcamos nuestro interés en desentrañar nuestras propias ideas sobre nuestra especificidad, para lo cual es necesaria una gran rigurosidad. Pero parece que diera flojera o hasta incomoda pasar a hablar de nosotros (esa desviación de occidente que somos nosotros). Toda producción sociológica nace atada a un contexto. Y aquí todo parece estar cómodo dentro de las especulaciones de los textos de occidente dentro de los contextos de occidente.
¿Tan fuerte es el prestigio de los autores y tan fuertes las relaciones de poder a nivel académico? ¿Nos raptan la creatividad?
Nuestra tierra tiene gran diversidad en sus fenómenos, nuestra gente y nuestra cultura difieren bastante de occidente (al margen del consumo cultural que a algunos nos hace creer ser occidentales). Incluso la élite nacional, dentro de donde se supondría nos encontramos, tampoco es occidental por más que se esfuerce y se aliene. Mientras tanto, se nos pide muchas respuestas, y no respondemos a las demandas de nuestra gente, y, peor aún, no estamos conectados con ella.
¿Dejaremos que nos rapten la mente? ¿Estaremos siempre pensando en qué nos falta o qué aún no hemos aprendido, o más bien desentrañaremos nuestra propia realidad a partir de una actitud menos desdeñosa de ella?
Todo nos da asco, nos parece huachafo, feo, sucio, prescindible, digno de burla, lamentable, cuando esos rasgos son parte de cierto espíritu de esta-nuestra sociedad. Veamos nuestro alrededor con otra mirada, intentemos sentirnos un poco más parte de este crisol riquísimo que es Perú, con su pobreza, baja autoestima, corrupción, autoritarismo, racismo, violencia y culpa, rasgos bastante propios, pero sobre todo con la alegría, los sentimientos intensos, el gran potencial y talento, la pasión para cambiar nuestras propias condiciones de vida, hechos y esencias que están aquí para notarse a cada momento, en cada lugar.
Como país no somos perfectos hay mucho que cambiar, pero sin una actitud más positiva hacia la gente (“cualquier tipo de gente”), mejor será el aporte que le dejemos a este país.
Si es que estamos aquí para aportar, claro.
21 set 2010
30/06/09: Catachresis
Aporte de la alumna de antropología Alessandra Cussianovich, para reflexionar sobre las imágenes, los medios y la virtualidad. Con motivo de la visita de Mark Thurner a Sociales.
Dale "Vista en Pantalla Completa" para que lo puedas leer mejor.
¡Inauguramos la sección Las Voces de Sociales! Les dejamos el primer artículo a continuación:
Gonzalo Aguilar Riva - estudiante economía
Leía hace unos días en “La Primera”, el diario de la burguesía nacionalista, la columna del director. En ella, César Lévano respaldaba explícitamente la decisión de Mario Huamán de plegarse sólo parcialmente al Paro Nacional convocado por diversas organizaciones sociales para los días 7, 8 y 9 de julio. Lévano, además, condenaba a quienes, según sus propias palabras, “consideran que la revolución está a la vuelta de la esquina”, e instaba a la población a no perder de vista la posibilidad electoral en el 2011, que es a donde apunta la CGTP con Huamán a la cabeza, aunque claro, siempre detrás del Comandante Humala.
La posición inicial de Huamán fue que la CGTP se plegara al Paro Nacional únicamente el día 8 de julio, bajo la consigna de exigir la salida del Premier Simon -si es que no solo la de la Ministra Cabanillas. La estrategia política de la burocracia sindical resulta evidente a través de sus acciones y del respaldo de Lévano: claudicar la lucha de las masas obreras, campesinas e indígenas, intentando desviar el potencial revolucionario de éstas hacia una salida electorera que no representará cambios sustantivos en la condición de explotación a la que éstos se enfrentan día a día, con la complicidad de un Estado y de un gobierno que sirven a los intereses de la burguesía nacional e internacional. Qué beneficios obtendrán Huamán y su dirigencia está aún por verse, tal vez algún Ministerio, o algunos puestos en el Congreso, o en el mejor de los casos una Vicepresidencia. Los perdedores serán los mismos de siempre, entusiasmados algunos con la esperanza de cambio.
Sin embargo, las bases obreras han puesto en jaque a Huamán y lo han obligado a reconsiderar la decisión inicial de la CGTP, por lo que ahora el gremio de trabajadores se unirá a los campesinos, indígenas, estudiantes y diversas organizaciones sociales para que durante tres días el país exija que se vaya García, pues es él el responsable no solo de los acontecimientos recientes en Bagua –que permiten rememorar inequívocamente lo que pasó en El Frontón- sino de la grave crisis económica, política y social por la que atraviesa el país. García se empeñó primero en negar la crisis, en decir que estábamos “blindados”. Luego, desde la Presidencia de la República se ha empeñado, ante la pasiva mirada de Huamán, en que la crisis la paguen los trabajadores y no los capitalistas, quienes son los que la han originado. Extraño, muy extraño, que cuando todo iba bien y el ciclo económico se encontraba en su fase expansiva, hayan sido los empresarios y no los trabajadores quienes se apropiaron de la riqueza, y que ahora sean los explotados los que tienen que pagar la crisis. Extraño para quien no entiende que este sistema funciona así, y que por eso es necesario no sólo regularlo, sino transformarlo en uno radicalmente opuesto.
La revolución podrá no estar a la vuela de la esquina, como afirma Lévano. Sin embargo resulta fundamental preguntarse el por qué no lo está (si es que realmente no lo está). Las protestas populares en el Perú son, en opinión de este humilde guerrillerito frustrado, la materialización de las contradicciones entre el desarrollo actual de las fuerzas productivas y el modo de producción que continúa operando en la economía peruana. Las condiciones objetivas están dadas para la revolución, como lo demuestran, por ejemplo, las medidas de lucha de los mineros de Doe Run, quienes exigen poner la administración de la empresa bajo el control de los trabajadores. Creo que la principal debilidad radica en las condiciones subjetivas: el partido del proletariado. No existe una dirección capaz de encausar las justas reivindicaciones del proletariado y de los explotados. La CGTP, en cumplimiento de su responsabilidad gremial, ha debido ponerse a la cabeza de las luchas sociales del pueblo peruano, pero la dirección ha abandonado la lucha de las masas para la construcción de proyectos personales. Sin embargo, el proletariado exige cada vez más una respuesta contundente de su órgano gremial. Huamán debe abandonar sus proyectos personales y constituir a la CGTP en un órgano de lucha frente al gobierno de García, asumiendo las justas reivindicaciones campesinas e indígenas.
Por eso este 7, 8 y 9 la CGTP debe ponerse al frente de las protestas populares, exigiendo la salida de García y la conformación de un gobierno de frente obrero, campesino y popular. Por eso, Huamán, olvídate por un momento de las elecciones. Por eso, César Lévano, cállate un rato.
La posición inicial de Huamán fue que la CGTP se plegara al Paro Nacional únicamente el día 8 de julio, bajo la consigna de exigir la salida del Premier Simon -si es que no solo la de la Ministra Cabanillas. La estrategia política de la burocracia sindical resulta evidente a través de sus acciones y del respaldo de Lévano: claudicar la lucha de las masas obreras, campesinas e indígenas, intentando desviar el potencial revolucionario de éstas hacia una salida electorera que no representará cambios sustantivos en la condición de explotación a la que éstos se enfrentan día a día, con la complicidad de un Estado y de un gobierno que sirven a los intereses de la burguesía nacional e internacional. Qué beneficios obtendrán Huamán y su dirigencia está aún por verse, tal vez algún Ministerio, o algunos puestos en el Congreso, o en el mejor de los casos una Vicepresidencia. Los perdedores serán los mismos de siempre, entusiasmados algunos con la esperanza de cambio.
Sin embargo, las bases obreras han puesto en jaque a Huamán y lo han obligado a reconsiderar la decisión inicial de la CGTP, por lo que ahora el gremio de trabajadores se unirá a los campesinos, indígenas, estudiantes y diversas organizaciones sociales para que durante tres días el país exija que se vaya García, pues es él el responsable no solo de los acontecimientos recientes en Bagua –que permiten rememorar inequívocamente lo que pasó en El Frontón- sino de la grave crisis económica, política y social por la que atraviesa el país. García se empeñó primero en negar la crisis, en decir que estábamos “blindados”. Luego, desde la Presidencia de la República se ha empeñado, ante la pasiva mirada de Huamán, en que la crisis la paguen los trabajadores y no los capitalistas, quienes son los que la han originado. Extraño, muy extraño, que cuando todo iba bien y el ciclo económico se encontraba en su fase expansiva, hayan sido los empresarios y no los trabajadores quienes se apropiaron de la riqueza, y que ahora sean los explotados los que tienen que pagar la crisis. Extraño para quien no entiende que este sistema funciona así, y que por eso es necesario no sólo regularlo, sino transformarlo en uno radicalmente opuesto.
La revolución podrá no estar a la vuela de la esquina, como afirma Lévano. Sin embargo resulta fundamental preguntarse el por qué no lo está (si es que realmente no lo está). Las protestas populares en el Perú son, en opinión de este humilde guerrillerito frustrado, la materialización de las contradicciones entre el desarrollo actual de las fuerzas productivas y el modo de producción que continúa operando en la economía peruana. Las condiciones objetivas están dadas para la revolución, como lo demuestran, por ejemplo, las medidas de lucha de los mineros de Doe Run, quienes exigen poner la administración de la empresa bajo el control de los trabajadores. Creo que la principal debilidad radica en las condiciones subjetivas: el partido del proletariado. No existe una dirección capaz de encausar las justas reivindicaciones del proletariado y de los explotados. La CGTP, en cumplimiento de su responsabilidad gremial, ha debido ponerse a la cabeza de las luchas sociales del pueblo peruano, pero la dirección ha abandonado la lucha de las masas para la construcción de proyectos personales. Sin embargo, el proletariado exige cada vez más una respuesta contundente de su órgano gremial. Huamán debe abandonar sus proyectos personales y constituir a la CGTP en un órgano de lucha frente al gobierno de García, asumiendo las justas reivindicaciones campesinas e indígenas.
Por eso este 7, 8 y 9 la CGTP debe ponerse al frente de las protestas populares, exigiendo la salida de García y la conformación de un gobierno de frente obrero, campesino y popular. Por eso, Huamán, olvídate por un momento de las elecciones. Por eso, César Lévano, cállate un rato.
¡VIVA EL PARO NACIONAL DEL 7, 8 Y 9 DE JULIO!
¡FUERA GARCÍA!
¡POR UN GOBIERNO DE FRENTE OBRERO, CAMPESINO Y POPULAR!
¡FUERA GARCÍA!
¡POR UN GOBIERNO DE FRENTE OBRERO, CAMPESINO Y POPULAR!








