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abril 13, 2013
El mundo gira constantemente, y nosotros con él. Gira como las agujas de un reloj, a su tiempo y en su tiempo, haciendo que pasemos de contemplar las estrellas a despertar con el sol, inevitablemente, todos los días. Porque el tiempo también avanza, y cuando lo hace ya no puede retroceder. Girar, avanzar, moverse. Hace muchos años, en las épocas en que el mundo solo podía entenderse bajo la contemplación de aquello que sucedía, aproximadamente por los 250 a.C., Arquímedes, el gran personaje griego, dijo: “Denme un punto de apoyo y podré mover el mundo”. Eso, un punto de apoyo, aunque para entregar algo así primero hay que encontrarlo.
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marzo 15, 2013
"El mundo no fue hecho en el tiempo, sino con el tiempo." -San Agustín
Existe una historia budista sobre un granjero pobre cuyo único caballo se escapó. Todos sus vecinos acudieron para consolarlo:
- ¡Qué mala suerte!
- Quizá -respondió el granjero.
Al día siguiente, el caballo volvió con muchos caballos salvajes.
- ¡Qué suerte! -exclamaron sus vecinos.
- Quizá -volvió a responder el hombre.
Unos días después, el hijo del granjero trataba de domar a uno de los caballos salvajes cuando salió disparado y, al caer, se rompió una pierna.
- ¡Qué desgracia! -dijeron sus vecinos.
- Quizá -dijo otra vez el granjero.
Una semana más tarde, el ejército llegó al pueblo para reclutar hombres jóvenes, pero al ver que el hijo del granjero tenía la pierna rota, no se lo llevaron.
- ¡Qué afortunado! -afirmaron los vecinos
- Quizá -contestó el granjero.
Y la historia de este hombre prosigue de manera similar.
Lima, nuestra querida ciudad, se levanta todos los días con un "quizá". A ella le han pasado cosas malas y aún así, al igual que el granjero, también sigue adelante. Le quedan todavía muchos problemas por resolver y precisamente por ello, ya no tiene más tiempo que perder. Lima nos necesita y nosotros a ella. A Lima la hacemos posible todos y cada uno de nosotros. Ante ello, ¿seremos capaces de negarle la ilusión de ser mejor?, ¿podremos quitarle el tiempo que casi no tiene?.
Pues, yo pienso que NO.
Y espero puedas entender mi razón.
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julio 28, 2012
«En la época en la que los hermanos Wright inventaron el aeroplano, las leyes estadounidenses establecían que el dueño de una propiedad presuntamente poseía no solo la superficie de sus tierras, sino todo lo que había por debajo hasta el centro de la tierra y todo el espacio por encima, hasta "una extensión indefinida hacia arriba" […] En 1945, […] cuando Thomas Lee y Tinie Causby, granjeros de Carolina del Norte, empezaron a perder pollos debido a aeronaves militares que volaban bajo (los pollos aterrados aparentemente echaban a volar contra las paredes de los cobertizos y morían), los Causby presentaron una demanda diciendo que el gobierno estaba invadiendo sus tierras. Los aviones, por supuesto, nunca tocaron la superficie de las tierras de los Causby. […] El Tribunal Supremo estuvo de acuerdo en oír el caso de los Causby. El Congreso había declarado públicas las vías aéreas, pero si la propiedad de alguien llegaba de verdad hasta los cielos, entonces la declaración del Congreso podría ser vista como una "incautación" ilegal de propiedades sin compensación a cambio. El Tribunal reconoció que "es una doctrina antigua que según la jurisprudencia existente la propiedad se extendía hasta la periferia del universo". Pero el juez Douglas no tuvo paciencia alguna con respecto a la doctrina antigua. En un único párrafo, cientos de años de leyes de propiedad quedaron borrados. Tal y como escribió para el Tribunal:
[La] doctrina no tiene lugar alguno en el mundo moderno. El aire es una autopista pública, como ha declarado el Congreso. Si esto no fuera cierto, cualquier vuelo transcontinental sometería a los encargados del mismo a innumerables demandas por allanamiento. El sentido común se rebela ante esa idea. Reconocer semejantes reclamaciones privadas al espacio aéreo bloquearía estas autopistas, interferiría seriamente con su control y desarrollo en beneficio del público, y transferiría a manos privadas aquello a lo que solo el público tiene justamente derecho» (2005, Lawrence LESSIG, «Free Culture: How Big Media uses Technology and the Law to lock down Culture and control Creativity». Traducción de Antonio Córdoba / Elástico, corregida por Daniel Alvarez Valenzuela. Chile: LOM Ediciones).
Empiezo el presente texto con la presentación de un caso a todas luces complejo para aquella época y que bien pudo culminar en una solución injusta al día de hoy si es que no se hubiese recurrido al sentido común. Digo esto último, pues el Tribunal ya había reconocido que a los Causby les asistía la razón. Sin embargo, habiendo transcurrido unas décadas de aquella posición del Tribunal, nos queda claro que el buen criterio hizo bien en rebelarse ante esto, porque al hacerlo impidió que intereses particulares se antepongan a lo que sin lugar a dudas constituía una ganancia pública, incluso si para ello era necesario actualizar la ley.
Así como en el ejemplo anterior, cualquier disputa, por más simple o compleja que sea, pierde su capacidad de justa solución si las partes en disputa dejan de lado el sentido común. Es claro además, que las leyes se dan en un contexto, pero cuando el contexto cambia, es necesario revisar la ley, siempre con sano juicio y en aras de un bien común.
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abril 24, 2012
Era el mundial de fútbol de México 86, aquel país donde en 1970 la selección brasileña con Pelé a la cabeza se consagrara como la mejor del mundo y que ahora regresaba a estadios conocidos para volver a repetir aquella sensación tan anhelada por su torcida. Una sensación que se mezclaba con la exigencia debido a que en el campeonato anterior la famosa auriverde había quedado sentidamente eliminada, esto pese a contar con grandes estrellas y con uno de los mejores entrenadores de todos los tiempos, el gran Telé Santana. El del 86 fue también un certamen espectacular, sucedió allí el mejor gol de la historia del fútbol, cuando el “Diego” empezando con toda su magia desde poco antes del mediocampo dejó sembrado a cuanto inglés se le puso en frente para anotar ese gol tan inolvidable. Sin embargo, dicho mundial, además de ese memorable gol tuvo para la historia del fútbol, algo más.
La selección de Francia llegaba a esta competencia como la
campeona vigente de Europa y con Platini como el mejor jugador de dicho campeonato, contaban además con grandes jugadores tales como Jean Tigana y Alain Giresse, ambos incluidos junto a Platini dentro del equipo ideal de dicho torneo, pero, por si esto fuera poco incluían en sus filas a Rocheteau, Amoros y al gran portero Bats. Brasil, como ya hemos mencionado, llegaba con quien luego fuera nombrado el mejor entrenador de toda su historia y con un equipo conformado por los no menos famosos Zico, Sócrates, Branco, Careca, Júnior, Jozimar, Alemao, Müller y Julio César. Con todo esto y llegados los cuartos de final, ambas selecciones protagonizaron uno de los encuentros más emocionantes que se han podido suceder en la historia de los mundiales.
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