28/06/10 |
Publicado por: fcordova | Categoría General
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UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL (TC) QUE IGNORA LOS LÍMITES QUE ALCANZA UNA DECISIÓN QUE EXPIDE -EN ESTE CASO, UNA SENTENCIA QUE RECHAZA UNA DEMANDA DE AMPARO- ES CAPAZ DE PRODUCIR CONSECUENCIAS CONFLICTIVAS MAYORES QUE LAS QUE MOTIVARON EL INICIO DEL PROCESO. EN LAS SIGUIENTES LÍNEAS SE SEÑALAN CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS DE “PONTIFICAR” SOBRE MATERIAS PARA LAS CUALES DICHO ÓRGANO NI SIQUIERA FUE REQUERIDO. AUNQUE SÓLO FUERA UN SÍMIL, EL TC SE COMPORTA COMO UN CARRO DE BOMBEROS QUE LLEGA AL INCENDIO A ESPARCIR GASOLINA.
Entre el ciudadano común que conoce una sentencia y el órgano (individual o colegiado) que la elabora y expide hay un puente demasiado largo. Éste se halla construido con base en la información surgida de una disciplina científica,
la ciencia del proceso. Lamentablemente, como casi todas las claves culturales dimanadas del occidente europeo, este saber llegó tardísimo al escenario nacional. Así, mientras el reconocimiento de su calidad científica ha superado con creces el siglo, en sede nacional todavía no estamos en fecha para celebrar, siquiera, dos décadas de estudios procesales medianamente consistentes e ininterrumpidos.
02/04/10 |
Publicado por: fcordova | Categoría General
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EDUARDO J. COUTURE notable jurista uruguayo quien nació el 24 de mayo de 1904 y abandonó el mundo muy tempranamente, una madrugada del 11 de mayo de 1956, nos dejó un legado imperecedero. Fue maestro de generaciones de abogados y lo es de las actuales y de las futuras, que, a través de sus libros y prólogos, pueden aprender gran cantidad de lecciones, la más importante: el respeto a la Libertad humana como valor supremo. Es a través de los Mandamientos del abogado que se pueden aprender las más importantes de las lecciones.
En la lucha de Couture hay fuerza, lealtad, hacia el cliente, hacia el contrincante, y por supuesto, hacia el juez. Como enseña en el quinto mandamiento: “Abogado que traiciona la lealtad, se traiciona a sí mismo y a su ley”. La fe de Eduardo Couture estuvo centrada sobre todo en el abogado “un poco como lo muestra la vida y otro poco como lo representa la ilusión”. Su meta fue sembrar en los profesionales del derecho, el amor y la pasión. Afirmaba: “No hay que llorar la muerte del viajero. Hay que llorar la muerte del camino”.