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PENSAMIENTO SOCIAL
Blog en el que se tratará diversas formas de pensar la sociedad


Adolfo Palacios Llaque


Se desarrolló, en la ciudad de Buenos Aires del 31 de agosto al 4 de septiembre del presente año, el XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS). Evento que congregó a la comunidad académica latinoamericana de Ciencias Sociales, y donde se discutió los diferentes procesos por los que atraviesa la región, así como los diversos esfuerzos que buscan interpretarlos. Dentro de estas reflexiones, hubo dos grupos de trabajo y varias ponencias que trataron el tema de los conflictos, las movilizaciones y los movimientos que han surgido en los últimos años en América Latina. Es así, que el presente artículo busca dar cuenta brevemente de estas reflexiones.

El grupo de trabajo Nº20, llamado Sociedad Civil: protestas y movimientos sociales, trató sobre todo procesos urbanos. Es así que Javier Moreira, Carlos La Serna y Leticia Echavarri en su ponencia Desafíos y tensiones para la consolidación del movimiento de economía social: el caso de la provincia de Córdoba, nos hablan que luego de la crisis que vivió Argentina en el 2001, la economía en la ciudad de Córdoba(1) se recuperó gracias a lo que denominaron “redes sumergidas informales” de economía solidaria formadas por las clases medias y los obreros. Estas redes se agruparon en dos tipos: autónomas, de trabajadores asamblearistas; y las inducidas por el Estado, articuladas de alguna manera al sistema partidario. Marcela Alejandra Parra en su ponencia La lucha por el trabajo: experiencias colectivas de trabajo en Córdoba también nos habla de este proceso. El cual supuso ante el cierre de fábricas durante la crisis del 2001, no solo la recuperación de las mismas por parte de los trabajadores, sino también la creación de hospitales autónomos. Todo ello en busca de afrontar la crisis.

En otra ponencia, denominada El nuevo sujeto urbano en Santiago de Chile en el umbral del bicentenario: grupos de vecinos en defensa de su barrio, Eduardo Cantero Gormaz plantea que debido al acuerdo entre el gobierno y las empresas en Chile de convertir Santiago en una “ciudad de clase mundial”, atractiva para las corporaciones internacionales y con un alto nivel de vida; se está dando un proceso de transformación de los barrios en la capital chilena, en donde casas de uno o dos pisos han desaparecido para dar lugar a edificios de 20 pisos o más, lo cual a su vez produce la desaparición de espacios públicos. Frente a esto, han surgido grupos de vecinos organizados que se enfrentan y oponen a este proceso. A estos grupos Cantero los denomina como nuevo sujeto urbano, levantan un discurso, poseen un relato identitario, y tienen un carácter performativo; es decir los grupos (el nuevo sujeto urbano) se van construyendo en la acción: en las protestas, en los festivales, en las comidas, etc.

Se habló también de los casos de México y Uruguay. En el primero, se planteó que antes del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y otros movimientos de este tipo, el partido de gobierno controlaba los movimientos sociales bajo redes clientelistas. Luego, ante la inexistencia de canales institucionales para encausar las demandas de la población se crearon consejos consultivos, los cuales en realidad no funcionaban ya que se crearon sin una relación real con las políticas públicas. De esta forma, aumentaron las brechas entre la “sociedad” y el Estado. En el caso de Uruguay, los movimientos sociales se encuentran subordinados a los partidos políticos, sin haber liderazgos dentro de ellos. Es así que toda lucha reivindicativa es institucional, es decir que existen los canales institucionales para encauzar las demandas, y estos funcionan (a diferencia de México).

Por otro lado, en el grupo de trabajo Nº27, llamado Movimientos campesinos e indígenas en América Latina, se trató las diversas movilizaciones y movimientos indígenas de los últimos años. Luis Hocsman y Javier Yudi en su ponencia Entre lo étnico y lo exótico, entre lo práctico y lo discursivo, nos hablan de los movimientos indígenas guaraníes del norte argentino, los cuales plantean una reivindicación de su territorio como parte de su propia identidad. Se habló, por otro lado, del movimiento cocalero boliviano, que si bien muchas veces es sindicado por la academia como un movimiento étnico, se planteó que este no posee un discurso de este tipo ni que sus miembros consideran sus organizaciones como indígenas; sino más bien las consideran sindicales. También se habló del caso mexicano, en el cual se clasificó a los movimientos rurales de tres formas: como organizaciones políticas (ligadas a los partidos), como organizaciones sociales (desligadas en cierta medida de los partidos), y como organizaciones neo-revolucionarias indígenas, como es el caso del EZLN.

Durante el panel Depredación de recursos naturales y conflicto ecológico, Maristella Esvampa habló sobre el caso de Bagua. Lo enmarcó en una trayectoria histórica de minería de enclave y de asociación de capitales transnacionales con capitales nacionales -en América Latina en general y en el Perú en particular- que busca la explotación sin freno de los recursos naturales. Planteó que el modelo extractivo exportador y las medidas neoliberales, tanto como políticas como discurso, llevan consigo una perspectiva despectiva para con los pueblos originarios, así como una visión instrumental de los recursos naturales. Esvampa plantea que todo esto se encuentra en las tesis del Perro del Hortelano de Alan García. Sin embargo, considera que los sucesos de Bagua pusieron en jaque este modelo, algo que ni siquiera la CONACAMI había logrado en diez años de lucha contra la minería a cielo abierto.

A modo de conclusión, podemos decir que América Latina “está en movimiento”, es decir que a lo largo de toda la región las personas se siguen organizando para luchar por lo que consideran justo. Sea ante una situación de crisis económica o ante un Estado (asociado con el capital privado) que busca por la fuerza cambiar las condiciones de vida de las personas. Es así que podemos apreciar varias semejanzas entre procesos que se dan en otros países con aquellos que se dan en el Perú, por ejemplo las reivindicaciones por el territorio de los guaraníes argentinos con las reivindicaciones de los indígenas amazónicos en el Perú; el fracaso de los canales institucionales del Estado para encauzar las demandas sociales en México con el fracaso de estos canales en nuestro país; así como las luchas de los vecinos santiaguinos ante la destrucción de sus barrios con la lucha de los vecinos de Barranco en Lima. Una mirada a las semejanzas y diferencias de estos procesos en la región se hace indispensable para la interpretación de procesos de más largo aliento que trascienden las barreras nacionales.
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(1) La ciudad de Córdoba, ubicada en el centro de Argentina, es la segunda ciudad más poblada de este país detrás de Buenos Aires, con una población metropolitana de 1 378 000 habitantes (INDEC 2008).