La natación es un deporte aeróbico, por lo tanto sus beneficios directamente al sistema circulatorio son excepcionales. Nadar reactiva la circulación, fortalece al corazón y ayuda intensamente a quemar grasa. La natación incrementa la resistencia cardíaca.
Nadar también ayudar a muscular el cuerpo. Es decir, si se nada intensamente debido a la resistencia del agua no solamente ayuda a perder peso innecesario, sino su efecto alcanza a desarrollar ciertas zonas musculares como los hombros, trapecios, brazos en general, muslos e inclusive pantorrillas.
Pero la natación todavía ofrece otros beneficios excepcionales y aquí sí me atrevo a asegurar que por encima de todos los deportes: Es un ejercicio antigravitatorio, por lo tanto no expone las articulaciones a ningún tipo de lastimadura. Entonces una persona obesa, una mujer embarazada o alguien en recuperación física pueden llegar a practicarlo.
El hecho de moverse en el medio acuático también facilita cierta desconexión con el “mundo exterior”. Los chapoteos, el efecto del eco pero sobre todo, saber nadar implica estar con la cabeza dentro del agua la mayor parte del tiempo; sacarla es por un segundo para aspirar profundamente y seguir avanzando en un medio diferente al medio seco donde vivimos todo nuestro día. Percibir los objetos y los demás cuerpos flotando, las burbujas, los carriles, las luces y las marcas de la piscina es por sí mismo algo que ayuda a distraerse.
Enseñarse a nadar básicamente un par de estilos puede llegar a tomar máximo un mes (considerando de dos a tres horas a la semana). Seis meses son más que suficiente para desenvolverse de manera efectiva quizá hasta en tres estilos (crawl, dorso, pecho; considerando el nado de mariposa como uno mucho más complejo) y con esto poder hacer una serie de combinaciones de tipo de patada y brazadas diferentes. Cuando se alcanza este estado, la percepción de los movimientos que se hacen dentro del agua puede alcanzar otro nivel, uno de autoanálisis, reflexión y corrección de los mismos. A un estado así se le llama metaconocimiento; el conocimiento del conocimiento mismo que se tiene sobre algo.
Para lograr lo anterior es necesario atender las demandas de un programa de natación bajo la tutela de un instructor que gradualmente exija logros diversos al aprendiz. De esta manera el guía le hará ver al pupilo las situaciones que necesita corregir para lograr los movimientos o maximizar su desempeño. Después de cierto tiempo el aprendiz puede llegar a alcanzar el estadio de ser capaz de reflexionar sobre su propio desempeño y corregir.
Un docente ajeno a los conceptos de estrés puede en un principio no entender cuáles son las causas y efectos del mismo en su desempeño laboral y el impacto en su salud. Bajo el estudio de este fenómeno o guía de un gestor de estrés puede llegar a entender las dinámicas que generan este y el efecto en su salud.
Una vez entendidos qué es el estrés y cuáles son los estresores más comunes que convergen en ese ámbito laboral y en la vida del docente se pasa a otra etapa, la de entender los efectos en la persona (mentales, físicos y reacciones de comportamiento). Bajo este análisis se pudiera entonces reconocer qué comportamientos son negativos y cómo evitarlos, qué es lo que desencadena dichos comportamientos y cómo afrontar dichos gatilladores.
Suena algo complejo, pero cuando se practica formalmente un deporte todo esto resulta más que claro.
Yo nadando de pecho. Agradecimiento a mi instructora Sandra, que de 20 tomas no pudo retratarme la cara. No por que sea mala fotógrafa o tenga mal timing, sino porque quizá yo sea buen nadador.
P.S. Ni siquiera me pasó la posibilidad de reflexionar el tipo de luz y colores que puede haber en el ambiente de una piscina. Pero basta observar la foto para notar que en sí mismos relajan... otra cualidad a su favor de este maravilloso deporte.
ESTE TRABAJO ES PROPIEDAD INTELECTUAL DE JOSÉ ZAVALA BAJO LICENCIA DE CREATIVE COMMONS







