13 nov '08-19:33
El futuro incierto como estresor constante

Desde que tengo memoria en mi trayectoria como docente siempre han habido sombras amenazantes en cuanto a las políticas de gobierno para con los profesores. Estas situaciones tienen que ver con los factores de segundo orden –expuestos en algún artículo anterior- que afectan al docente fuera de su mero ámbito áulico sino en su misma percepción de lo que le depara su futuro.

Como se ha comentado antes, los factores de segundo orden son ajenos a la acción directa de un individuo. Son situaciones que no dependen de un acto directo de parte de uno para corregirlos o tolerarlos, tienen que ver con una dimensión mayor y externa como es la sociedad en general y las políticas nacionales –y a la vez dichas políticas pueden ser determinadas por el enfoque del tipo de gobierno a cargo y las influencias extra nacionales que dicten directrices, como aquellas provenientes de “organismos pensantes” como la UNESCO, OCDE, BM, FMI y otras más-.

Nota del autor: Por sus siglas; Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Hace años, me tocó estar presente en un enfrentamiento político donde la Sección Nacional del Sindicato simplemente desconoció a la Sección Estatal de la cual yo soy afiliado. Cuando esa noticia se dio en ese mitin ya cercana la noche, en verdad me sentí abrumado. Sin embargo pude percibir que otros docentes con más experiencia en la pugna política evocaban pasajes anteriores como antecedente similar y, realmente no mostraban tanta preocupación.

Pero el mundo educativo y económico está reacomodándose constantemente, por el contexto actual que es cada vez más adverso, más inestable en lo económico y más dependiente de opiniones de poderosos organismos. Y es que ahora vivimos una época crítica donde aspectos como la capacidad de ofrecer empleo a los ciudadanos de una nación o de mantener un sistema de seguridad social se ponen en duda. Los beneficios o prestaciones de gremios laborales parece que estorban a los nuevos intereses de naciones que se muestran indolentes, inconcientes o ajenas a los derechos elementales de su población.

Las llamadas “reformas” a las leyes existentes aparecen como ominosos atentados contra una seguridad social y laboral a la que uno ya estaba acostumbrado. Y quizá este sea parte del problema; el miedo a un cambio que, para muchos es algo necesario. ¿Pero es posible creer en “ese cambio” cuando viene de personajes y partidos políticos cuestionables? ¿Se puede convencer a alguien que una reforma nueva es abrumadoramente mejor y otorga mayores beneficios –a pesar de la adversidad actual- que el viejo sistema ya conocido por todos?

Yo en definitiva pienso que por la educación se puede hacer mucho más de lo hasta ahora hecho, y que cantidades exageradas de recursos económicos se siguen despilfarrando en asuntos ajenos al beneficio del educando. En fin, la educación debiera ser evaluada, estimulada y remunerada responsablemente y a los docentes ofrecer centros de trabajo equipados y saludables (*), en lugar de sueldos exagerados (en ambos extremos, ya sea de derroche económico o de miseria irresponsable), pero estas reformas difícilmente podrán ser aceptadas en contextos de impunidad, donde tanto los políticos y sindicatos (con sus docentes) se han acostumbrado a mover los intereses de manera unilateral e irresponsable.

¿Qué se puede hacer en torbellinos politicosociales así? Recurrir a las habilidades vitales más positivas y optimistas (no caer en el fatalismo o miedo irracional), socializar con pares los escenarios tanto positivos como negativos por venir… pero sobre todo, hacer un análisis personal profundo –si es que el docente puede hacérselo todavía- y visualizar qué cuáles son aquellos aspectos relacionados con la personalidad, la preparación y la vida a vivir con plenitud que deben mejorarse.

(*) Esta idea de un centro de trabajo saludable es algo muy complejo que he decidido desarrollarla en una entrada posterior.

Imagen de internet

Esta imagen de internet me hizo pensar en miedos y temores hacia los cambios que, deseados o no, forman parte de una época inestable que nos afecta a todos, no solamente a determinados grupos humanos o laborales.

ESTE TRABAJO ES PROPIEDAD INTELECTUAL DE JOSÉ ZAVALA ZAVALA BAJO LICENCIA DE CREATIVE COMMONS

31 oct '08-19:28
6.- Los gestores de la educación y la gestión del estrés (Una recomendación)

Las siguientes acotaciones son de relevancia en la gestión escolar:

• El estrés afecta las elecciones que hace la gente en cuanto al modo de negociar con otros.

• Los directivos y gestores deberían saber que cuando existe un nivel excesivo -o pobre- de estrés en sus empleados, los exponen a ciertos daños.

• Los directivos y gestores de la educación pueden favorecer ambientes escolares menos estresantes.

Como en ciertas realidades laborales canadienses se considera que “esta responsabilidad ética sobrepasa el contexto del medio de trabajo y se extiende al conjunto de la sociedad… y consiste, al por mayor, en no causar daños” (trad. lib. Shain, 2000: 21).

Parece importante retomar y transpolar un apartado de Allen (2003:5) intitulado “El trabajo ya no tiene fronteras claras (traducción libre)” hacia un enfoque escolar: La naturaleza de los trabajos ha cambiado notablemente. Las demandas que ahora se afrontan no son parecidas siquiera a las de los trabajos que alguna vez hicieron nuestros padres. En las épocas actuales, las organizaciones incluidas las escolares se enfrentan a situaciones mucho más complejas cada día.

Es decir, ubicados en el contextos escolar; el docente -además de una vida propia y personal en un determinado contexto político, económico y social-, se desenvuelve gran parte de su tiempo en una organización donde convergen otros y varios individuos –pares, alumnos, padres de familia- con determinadas características, a veces tan diferentes a las del docente mismo, a veces más o menos favorecidas que las que el docente mismo tiene. Entonces, en una determinada estructura física, existe una convivencia obligada regida bajo condiciones dadas por la cultura y clima organizacionales –que pueden no ser propiamente benignas- así como las determinantes políticas y criterios que a la escuela misma se le exijan. Todos estos elementos pueden contribuir al estrés en diferente grado y son, además, precisamente los elementos que los directivos y gestores pudieran gestionar en beneficio del profesorado y demás personas de la organización. Pero a su vez, sería un esfuerzo proactivo llevar estos esfuerzos a un nivel más amplio, con el fin de repercutir en la sociedad, por el hecho mismo de la gestión de la propia educación.

Índice por orden de aparición

ALLEN, David (2003). Getting things done: the art of stress free productivity [Haciendo las cosas: el arte de la productividad libre de estrés], Penguin Books, USA, 258 pp.

SHAIN, Martin (2000). Conseils sur la gestion des risques associés au stress en milieu de travail [Consejos sobre la gestión de riesgos asociados al estrés en el medio laboral], Santé Canada, AON Consulting Inc. Consultado el 23 de agosto de 2007 de:
http://www.hc-sc.gc.ca/ewh-semt/alt_formats/hecs-sesc/pdf/pubs/occup-travail/work-travail/stress-part-1/stress-part-1_f.pdf

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