Esta pregunta es dilemática por antonomasia. Lo aseguro yo, que trabajo en una organización “severamente afectada” por docentes convalecientes de estrés, depresión y frustraciones laborales (y quizá existenciales). Sin embargo, indagando en un texto localicé un listado de características atribuibles al estrés docente y ofrece una prescripción algo cuestionable.
Nota personal: Me tomé la libertad de omitir redundancias o mejorar ligeramente la redacción original.
… La única manera de de afrontar un proceso de estrés es que quien lo sufre sea conciente de ello y, por tanto, la observación de quienes estamos cotidianamente a su lado puede darnos datos inequívocos y ayudar a que nuestro compañer@ tome conciencia de su estado. Por ello debemos dar un aviso de alerta si en su comportamiento vemos actuaciones como las que siguen o similares a ellas:
• Se ha deteriorado su relación con el alumnado o con los compañeros y estalla con ira extemporánea o bruscamente ante cualquier circunstancia.
• Aparece tens@ y con un mal humor que no parece justificado por motivos concretos previos. Así, su estado de ánimo se caracteriza por una irritabilidad palpable y por una volubilidad injustificada.
• Manifiesta un cansancio desacostumbrado que no parece motivado por una inusual carga de trabajo.
• Suele aislarse más de lo habitual y le cuesta entablar una conversación. Cuando lo hace, inequívocamente deriva a las dificultades de trabajo y de la incomodidad que siente.
• Parece frenad@ por su capacidad de interveción en los debates y de presentación en las innovaciones metodológicas.
• Se muestra reaci@ a intentar cosas nuevas…
• Su rendimiento en la labor docente baja en intensidad, calidad y cantidad.
• Acomete sus tareas con evidente desgano.
• Su actitud es taciturna o excesivamente solemne. Parece incapaz de actuar espontáneamente.
• Con frecuencia hace comentarios de desánimo y frustración.
Fuente: Menéndez y Moreno (2006: 15)
Y bien, si resulta a veces reconfortante ver ciertas experiencias plasmadas en un texto que pueden servir de alivio o esperanza para individuos afectados, se debe tener mucha precaución en tomarlas como verdades absolutas.
El estrés, es un fenómeno sumamente subjetivo que se manifiesta de diversas formas en las personas, y a pesar de la lista de comportamientos que estos autores ofrecen, esta no llegaría a ser un catálogo “definitivo”.
En artículos previos de este blog se han hablado de más manifestaciones del estrés, pero a manera de conductas propiamente se me viene en mente aportar las siguientes:
• • Conductas escapistas, tales como estar constantemente llamando o contestando el celular; o aprovechar cualquier espacio para encerrarse en un lugar, como una oficina o en un auto… escuchar música.
• Lenguaje corporal tenso, gestos duros y posturas rígidas.
• Comportamientos defensivos todo el tiempo. Ausencia de saludos o de detalles como halagos, felicitaciones o muestras de afecto a otros.
• Calidad de enseñanza seriamente demeritada. Clases estresantes para los alumnos por su severidad y monotonía.
• Constantes enfrentamientos con alumnos y autoridades. Aumento en reportes por indisciplina del alumnado o llamadas de atención de parte de la Dirección.
• Lenguaje amenazante de parte del docente. Aparición de expresiones soeces no comunes en la persona.
• Quejas permanentes ante cualquier directiva anunciada.
• Elevada reprobación del alumnado por parte del docente.
• Ausentismo evidente. Retardos en la hora de entrada, salidas apresuradas.
• Incremento en la cantidad y constancia de la ingesta de alimentos del docente.
• Aumento en las quejas y críticas del alumnado hacia el docente.
• Deterioro de su arreglo personal; ropa desalineada, peinado descuidado, barba sin rasurar en los varones, etc.
• Aislamiento, ostracismo; negación del contacto hacia los demás en general.
• En posibles reuniones sociales la búsqueda del consumo de alcohol y tabaco.
• Aparición de enfermedades ligadas al estrés: gripes, gastritis y cefaleas entre otras.
Sin embargo, una situación es casi predecible:
un docente estresado NO buscará ayuda y por instinto defensivo rechazará cualquier comentario hacia su comportamiento. No es fácil, por mucho acercamiento se tenga (o se haya tenido) poder hacer entender a un colega afectado que necesita… cuando menos, revisarse.
El dilema entonces es grande. Por mucha cercanía que se tenga (insisto, o se haya tenido) bajo el estrés la calidad de relaciones se deteriora increíblemente y esa “grande amistad” llega a pender un hilo.
Prescripción: Si uno como docente comienza a percibir conductas de riesgo, se pudiera mostrar un interés grande hacia la vida familiar de la persona; promover acercamiento constante y avisar a otras personas significativas para el afeact@. Y después de ese acercamiento sociohumano, poder comenzar a describir esas conductas aclarando que son manifestaciones de estrés y que deben tomarse con alerta.
Tarea compleja y difícil.
Como la docencia misma lo es.
REFERENCIA:
MENÉNDEZ Montañés, Concha y MORENO Oliver, Francisco Xavier (2006).
Ergonomía para docentes: Análisis del ambiente de trabajos y prevención de riesgos. Editorial Grao, Barcelona, 186 pp.
La afinidad de los docentes al consumo de alcohol no puedo calificarla como un fenómeno común para todas las realidades latinoamericanas. Sin embargo, en ciertos contextos sí es evidente. En una charla que tuve en un taller de formación salió a relucir este asunto por parte de varios de los participantes, esta situación y la que percibo en mi escuela misma parecen ser por demás comunes en mi medio. A continuación expongo algunas de mis ideas al respecto.
Alcohol como paliativo
Dentro de las estrategias de afrontamiento al estrés se tienen dos grandes posibilidades; la resolución de problemas o las formas paliativas. Las primeras se enfocan a una revisión introspectiva para analizar porqué se presentan las situaciones estresantes –ésas que son complicadas y excesivas y causan el malestar-. Las formas paliativas en cambio se limitan a la regulación emocional sin considerar más allá de sentirse bien nuevamente y de manera inmediata.
El trabajo docente enfrenta muchas demandas y retos constantemente. En algunas organizaciones complicadas (por su contexto socio-económico, social y cultural; por las políticas nacionales; por los ciclos naturales de estrés escolar; por el mismo clima institucional y por otros factores que pueden ser internos o externos)
los malos momentos para el docente le pueden afectar inclusive a lo largo de toda una semana completa de trabajo.
Un docente que no tenga la habilidad de hacer introspección, la madurez y las amistades de confianza que le hagan ver sus cambios de carácter o sus bemoles en el trabajo (que pueden manifestarse en ciertos casos como reacciones inadecuadas y destructivas) podría recurrir meramente a lo paliativo.
¿Cómo sacar una tensión emocional de manera inmediata? ¿Fumando? ¿Bebiendo?
Cualquiera puede comprar un cigarro o una cerveza. Es algo tan simple que no puede compararse siquiera con una sesión de deporte (que requiere preparación, concentración y el ambiente), una visita a un Spa, un viaje de placer o la asistencia a un evento distractor cultural.
Además el alcohol es un socializador en sí mismo, beber es también hablar; hablar puede ser catarsis: una sobrecarga de estrés puede sobrellevarse con catarsis… aunque muchas de estas pueden recurrir a momentos de proyección y emocionalidades disparadas.
Lo delicado de esto es que beber no es una costumbre saludable. Manejar el estrés de esta manera es algo muy elemental, casi primitivo. Pero muchos docentes lo desconocen, porque el tema del estrés sigue siendo ignorado en las organizaciones escolares, en las mismas escuelas formadoras de docentes, e inclusive también por los sindicatos y organismos del cuidado de la salud.
El impacto negativo
Otro aspecto a reflexionar viene a ser el impacto negativo que puede tener en la imagen del docente; la existencia de grupos de catarsis (o convivencia) que se concentran en lugares accesibles y públicos.
Cabe reflexionar otra situación cultural, el porqué los docentes pueden llegar a aceptar ser vistos por otros, en una especie de cinismo; el porqué alguno no ofrece su casa para la “convivencia”.
Puede ser que una persona muy estresada buscará el paliativo inmediato antes de considerar otro tipo de convenciones o quizá padeza una autodesvalorización que no le haga ver del impacto negativo ante las personas que presencien este acto (que con un negativo efecto multiplicador se encargarán de informar y tergiversarlo).
Además parece lógico que un individuo estresado genera a su vez un ambiente familiar no adecuado para su alivio a manera de círculo vicioso, y una vez en planes de reunión queda descartada la posibilidad de reunirse en alguna casa.
No cabe duda que el mismo acto de beber puede llevar una carga de historia familiar determinante –alcohólico, hijo de alcohólico, o un juego transaccional de acuerdo a las tipologías de Berne-, pero no es el caso de discusión en esta entrada.
Si estas conductas se presentan de manera regular en una organización escolar, lejos de criticar o hacer mofa, valdría la pena un análisis de los estresores de la organización, de su clima laboral, del contexto así como del estilo de dirección… y definitivamente, una charla de apoyo para los docentes involucrados.
ESTE CONTENIDO ES PROPIEDAD INTELECTUAL DE JOSÉ ZAVALA ZAVALA BAJO LICENCIA DE CREATIVE COMMONS.
Las consecuencias del estrés se pueden percibir en diferentes niveles; la dimensión personal, la laboral y la social. El nivel social no se tocará como tal, sólo se mencionarán algunos efectos en el capítulo siguiente.
5.1 Nivel personal
En la entrada anterior a este blog se presentaron dos listados con efectos del estrés, a nivel personal y nivel de órganos del cuerpo. Algunos de los 50 efectos encajan en una dimensión más bien social inclusive.
5.2 Nivel laboral
Cuando los estresores que convergen en una organización escolar empiezan a tener impacto en la personalidad de un docente se puede decir que inicia el proceso de estrés o malestar docente. Éste es descrito a continuación:
El proceso se inicia con
la aparición de sentimientos de desconcierto e insatisfacción, que surgen por la influencia directa o indirecta de los factores relacionados con el entorno laboral. Estos sentimientos generan el desarrollo de esquemas de inhibición en la actuación con los alumnos y, en general, en toda la actividad educativa. Surge el deseo de solicitar peticiones de traslado para huir de las situaciones conflictivas que empiezan a generarse y en, algunos casos, culmina con el abandono de la docencia. Sin embargo, ante la imposibilidad real de optar por el abandono de la profesión, y como un mecanismo de escape o de desahogo para poder huir de una situación que empieza a ser límite, aparece el absentismo laboral (Del Pozo, 2000: 93).
Una serie de efectos en una organización laboral escolar pueden representarse en la siguiente sinopsis:
Consecuencias posibles del estrés docente en una escuela.
Adaptación libre de I-WHO: 9
Absentismo: Asuntos familiares, personales, comisiones laborales, enfermedades somáticas.
Aumento de la rotación del personal: Se perciben como cambios, traslados, comisiones.
Menos dedicación al trabajo: Práctica del rumor, del chisme, del alarde, de la crítica destructiva, la queja constante.
Deterioro del rendimiento y productividad: Baja productividad pedagógica, administrativa.
Quejas internas y externas: Clima laboral e institucional dañados.
Necesidad o solicitud de aumento de intervención sindical: Conflictos constantes; necesidad de mediación.
Deterioro de la imagen de la organización de parte del personal como los usuarios externos.
5.3 Tabaquismo y alcoholismo, ¿males comunes entre los docentes?
El cigarro y consumo de alcohol son dos grandes males que afectan a las sociedades occidentales en general. El problema del tabaco es tan fuerte que la misma OMS (Organización Mundial de la Salud) ya ha emitido una serie de pronunciamientos en cuanto a esto. El alcohol por su parte parece ser un problema más sutil en sociedades donde el consumo del mismo puede ser considerado social o inclusive cultural. Será interesante dar una mirada a estos males enfocados al ámbito docente.
5.3.1Tabaquismo
Shirom rescata “[la] conocida eficacia del tabaco para aliviar el estrés y las respuestas emocionales de ansiedad e irritabilidad asociadas al mismo [a pesar] que estos efectos son transitorios” (Parrot, 1995, citado en Shirom, 2001: 52). Como se expuso de manera breve en las teorías basadas en el estímulo (véase Estrés y Burnout: Conceptos, causas y efectos),
el tabaco viene a ser un estresor biológico con el cual se suele afrontar a ciertas experiencias desagradables.
Y parece ser el trabajo del docente uno que precisamente ofrece este tipo de experiencias, que en ciertas condiciones puedan provocar fumar. Pero fumar además es una cuestión cultural influida por ejemplos familiares, de grupos de identificación y de los medios de comunicación. Existen algunos estudios en la web que constatan de la tendencia de fumar de los docentes, por mencionar un par de ejemplos:
El periódico de La Nación de Argentina (2004) reporta que: “
Un estudio realizado entre más de 2000 docentes de escuelas primarias porteñas (en su mayoría, mujeres) indica que fuma el 33% y que uno de cada tres consume más de 20 cigarrillos diarios… El trabajo halló además que quienes más fuman tienen entre 40 y 59 años”.
Si se compara la realidad de Buenos Aires con la de una provincia de España, se tiene por contraste: “
El personal docente de La Rioja (24,5%) fuma menos que la población general de La Rioja 25%) aunque las docentes fuman (23%) más que las mujeres riojanas en general (20,4%) y los docentes (27%) fuman menos que los hombres riojanos (29%)” (Preciado; Pérez; Preciado, 2005: 169).
Considerar con estas informaciones si el docente puede fumar más o menos no es suficiente, pero es innegable en cambio la realidad de los graves padecimientos de la salud atribuibles al consumo de cigarrillos como el cáncer de laringe, enfisema pulmonar así como las disfonías mismas -que pueden ser enfermedades profesionales-.
Ahora bien; el tabaquismo en los docentes pudiera presentar una tendencia a la inhibición debido a las consideraciones y prohibiciones legales sobre su consumo en centros educativos y más aún, como en otros países ya es una realidad; fumar en espacios cerrados a pesar de ser la propia casa de un individuo.
5.3.2 Alcoholismo
Sobre el consumo de alcohol por otra parte, se tiene que:
En términos generales, el estrés se comporta de forma distinta en la promoción del hábito de beber en diferentes profesiones, grupos de edad, estratos étnicos y otros estamentos sociales… algunas organizaciones fomentan directa o indirectamente la aparición de subculturas de adicción al alcohol de origen profesional…la propensión de los trabajadores al consumo de drogas está influida por el nivel de estrés ambiental, el apoyo social contra el estrés experimentado y los recursos personales, especialmente la competencia social (Pohorecky, 1991; James y Ames, 1993; Lindenberg, Reiskin y Gendrop, 1994, citados en Shirom, 2001: 63).
Es decir, la existencia de grupos de docentes que justifiquen actividades para consumos de alcohol –no precisamente dentro de las instalaciones físicas de la escuela- puede ser socialmente aceptada, rechazada o simplemente inexistente de acuerdo al contexto de origen de los docentes, el tipo de familia o grupo social al que pertenezcan. Ahora bien, dentro de un ideario social común en algunas realidades latinoamericanas, la relación de consumo de alcohol con el profesor no es rara. En cambio,
es menos frecuente la comprensión de una relación consumo de alcohol con el estrés; que por lo desconocido del fenómeno mismo no se conocen a profundidad estas correlaciones. El mismo estudio UNESCO, el más ambicioso hasta el momento, no indaga dentro de las características de la muestra los posibles estilos de vida de los docentes en cuanto a estos dos aspectos; a pesar que dentro de los niveles de evolución del burnout, es en el tercero donde se ha verificado el comienzo de la ingesta alcohólica.
La imagen de un docente que bebe, es rechazada y no comprendida. Pero existe otra posible imagen común en ciertos contextos; la reunión de profesores que festejan la culminación de una actividad física o una reunión de convivencia. Bajo este pretexto puede resultar más tolerable esta situación, y justamente en condiciones de socialización y alcohol es cuando la presencia del tabaco aparece.
Queda mucho por indagar en este tipo sobre este tipo de relaciones -que quizá sean estrategias de afrontamiento a un estrés docente no comprendido-.
5.4 Absentismo o presentismo
En algunas organizaciones escolares parecen llegar momentos cuando los docentes empiezan a desatender sus clases y obligaciones por razones extralaborales. Estas causas pueden llegar a ser un motivo recurrente y hasta justificado (como por ejemplo, de absentismo por enfermedad) en la organización antes que verse como un mecanismo de afrontamiento del estrés. “
El absentismo puede valorarse como un comportamiento de afrontamiento del trabajador que refleja la interacción de su percepción de las exigencias y del control del trabajo, por una parte, con las condiciones autoevaluadas, tanto familiares como de salud, por otra” (Shirom, 2001: 64).
Aunque bien la relación de las situaciones externas son más determinantes para incurrir a ausentarse del trabajo también han sido estudiadas:
Según los estudios del absentismo, el estrés no relacionado con el trabajo contribuye en mayor medida que el estrés en el trabajo a la predicción del absentismo, lo que apoya la tesis de que el absentismo puede constituir, más un comportamiento no relacionado con el trabajo que profesional (Baba y Harris 1989, citados en Shirom, 2001: 64 ).
Sin embargo; los problemas de salud, las gestiones pendientes en dependencias del ministerio, los asuntos familiares de última hora, son algunas justificaciones comunes en contextos donde se permiten y quizá se ignore la relación entre ausentismo docente y frustración laboral en el momento.
En cada ciclo de trabajo de una organización existen periodos de carga laboral intensa, lapsos políticos así como tiempos donde son decididas ciertas directivas que pueden generar insatisfacción o frustración, y entonces pudiera pasar el absentismo como forma de evasión de esto.
Por otra parte, el término “presentismo” (acuñado por el psicólogo organi-zacional Cary Cooper) se utiliza para “
describir trabajadores que permanecen en el trabajo pero que no son productivos como suelen serlo debido al estrés, depresión, herida o enfermedad, o algo tan simple como migraña” (trad. lib. 12Manage, 2007).
Los resultados del presentismo se pueden ver en un decrecimiento de la productividad, incremento en errores o en comportamientos no adecuados y disminución de la calidad de vida de los trabajadores que lo padecen con posibles efectos en los demás. Este fenómeno bien puede ocurrir tanto por el temor de ser despedido de la organización de trabajo, o bien en casos de escuelas con profesores nombrados, por un exagerado compromiso otorgado al trabajo mismo o grupo de personas con quienes se trabaja por encima de la salud misma.
5.5 Otros aspectos relacionados con el estrés
Existen otros aspectos de suma importancia también relacionados con el estrés docente como pueden ser las alteraciones del sueño y el consumo de cafeína que por cuestiones de economía ya no se tratarán en el capítulo. Más información al respecto no es difícil de encontrar en la Internet; sugerimos una revisión más detallada al documento de Shirom (2001) que ofrece un panorama puntual al respecto.
Índice por orden de aparición
Del POZO, Araceli (2000).
Repercusiones de la depresión de los docentes en el ámbito escolar. Revista Complutense de Educación, vol. 11, 1, 85-103 pp.
Extraído el 5 de mayo de 2007 de:
http://www.ucm.es/BUCM/revistas/edu/11302496/articulos/RCED0000120085A.PDF
LEKA, Stravoula, GRIFFITHS, Amanda y COX, Tom (2004).
La organización del trabajo y el estrés. Serie Protección de la Salud de los Trabajadores No. 3, Instituto del Trabajo, Salud y Organizaciones (I-WHO), Francia. Extraído el 5 de mayo de 2007 de:
http://www.who.int/occupational_health/publications/pwh3sp.pdf
SHIROM, Arie (2001).
Resultados de comportamiento en: Steven L. Sauter, Lawrence R. Murphy, Joseph J. Hurrell y Lennart, Levi (Directores del capítulo). Factores psicosociales y de organización en la ENCICLOPEDIA DE SALUD Y SEGURIDAD EN EL TRABAJO, pp. 62-64. Extraído el 6 de julio de 2007 de:
http://www.stee-eilas.org/DOK/arloak/lan_osasuna/gaiak/estresa/EnciclopOITriesPsicosoc.pdf
La Nación de Argentina (2004).
Fuma el 33% de los maestros de las escuelas primarias porteñas. Visitado el 25 de marzo de 2008 en: http://www.lanacion.com.ar/Archivo/Nota.asp?nota_id=591582
PRECIADO, J.; PÉREZ, C. y PRECIADO, P. (2005).
Frecuencia y factores de riesgo de los trastornos de la voz en el personal docente de La Rioja: Estudio transversal de 527 docentes: cuestionario, examen de la función vocal, análisis acústico y vídeolaringoestroscopia. Acta Otorrinolaringol Esp 2005; 55: 161-170.
Visitado el 25 de marzo de 2008 en:
http://acta.otorrinolaringol.esp.medynet.com/textocompleto/actaotorrino43/161.pdf
12Manage (Rigor and relevance in management), (copyright 2007).
Work Presenteeism. [Rigor y relevancia en administración, Presentismo laboral]. Visitado el 2 de septiembre de 2007 en:
http://www.12manage.com/description_work_presenteeism.html
ESTE TRABAJO ES PROPIEDAD INTELECTUAL DE JOSÉ ZAVALA ZAVALA BAJO LICENCIA DE CREATIVE COMMONS
El estrés puede tener tantas manifestaciones que puede sorprender conocerlas. En esta entrada he adaptado una información de un organimo estadounidense que resulta muy práctica de entender; cincuenta efectos del estrés, así como sus repercusiones en ciertos órganos.
50 efectos del estrés
1.- Dolores de cabeza frecuentes, mandíbula apretada, dolor.
2.- Crujir, rechinar de dientes.
3.- Tartamudeo.
4.- Temblores, manos, labios temblorosos.
5.- Dolor de cuello y espalda, espasmos musculares.
6.- Mareos, debilidad, vértigo.
7.- Sonidos que zumban, que estallan.
8.- Ruborizaciones frecuentes, sudor.
9.- Pies o manos con sudor o fríos.
10.- Boca seca, problemas para deglutir.
11.- Frecuentes resfriados, infecciones y molestias de herpes.
12.- Erupciones, picaduras, carne de gallina.
13.- Ataques de alergia inexplicados o frecuentes.
14.- Dolor de estómago, de pecho; náusea.
15.- Evacuación excesiva, flatulencias.
16.- Constipación, diarrea.
17.- Dificultad de respirar, suspiros.
18.- Ataques repentinos de pánico.
19.- Dolores de pecho, palpitaciones
20.- Frecuente micción.
21.- Pobre deseo o desempeño sexual.
22.- Ansiedad excesiva, preocupación, culpa, nerviosismo.
23.- Depresión, cambios súbitos en el humor.
24.- Cólera acrecentada, hostilidad, frustración.
25.- Apetito incrementado o disminuido.
26.- Insomnio, pesadillas o sueños inquietantes.
27.- Dificultad de concentración, pensamientos apresurados.
28.- Olvido, desorganización, confusión.
29.- Dificultad en tomar decisiones.
30.- Problemas para aprender nueva información.
31.- Sentirse sobrecargado o abrumado.
32.- Expresiones con voz llorosa, pensamientos suicidas.
33.- Sentimiento de soledad o desvaloración.
34.- Poco interés en apariencia y puntualidad.
35.- Hábitos nerviosos, jugueteo, sonar los pies.
36.- Incrementada frustración, irritabilidad y nerviosismo.
36.- Sobre reacción a pequeñas molestias.
38.- Número incrementado de pequeños accidentes.
39.- Comportamiento obsesivo o compulsivo.
40.- Eficiencia o productividad laboral reducida.
41.- Pretextos para encubrir un trabajo mal hecho.
42.- Habla rápida o mascullada.
43.- Posturas defensivas o de sospecha excesivas.
44.- Problemas de comunicación o de compartir.
45.- Alejamiento social y distanciamiento.
46.- Cansancio constante, debilidad, fatiga.
47.- Uso de drogas o medicamentos sin receta médica.
48.- Aumento o disminución de peso sin llevar dieta.
49.- Aumento en el consumo de cigarros, drogas o alcohol.
50.- Tendencia a las apuestas o compras impulsivas.
Efectos del estrés en los órganos del cuerpo
Órgano del cuerpo Efectos o manifestaciones
Cabello: El estrés a niveles elevados puede causar excesiva pérdida de cabello así como ciertos tipos de calvicie.
Músculos: Son más notables bajo el estrés los dolores espasmódicos en el cuello y hombros, molestias musculoesqueléticas, dolor en la espalda baja, molestias musculares menores y tics nerviosos.
Tracto digestivo: El estrés puede causar o agravar enfermedades del tracto digestivo incluyendo la gastritis, úlceras
estomacales y duodenales, colitis ulcerativa y colón irritable.
Piel: Algunos individuos reaccionan al estrés con brotes deproblemas de piel como el eczema o la soriasis.
Órganos reproductores: El estrés afecta el sistema reproductivo causando desórdenes menstruales y recurrentes infecciones vaginales en las mujeres, así como impotencia y eyaculación prematura en los varones.
Pulmones: Los altos niveles de estrés emocional afectan desfavorablemente a individuos con condiciones asmáticas.
Corazón:Las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión están vinculadas al estrés acumulado.
Boca: También son síntomas del estrés las úlceras en la boca y la sequedad excesiva.
Cerebro:El estrés dispara los problemas emocionales y mentales como el insomnio, los dolores de cabeza, cambios de personalidad, irritabilidad, ansiedad y depresión.
REFERENCIA:
Effects of Stress, AIS traducción libre
American Institute of Stress, The (AIS) [Establecido en 1979]
http://www.stress.org/topic-effects.htm?AIS=0b96bbb221d52e7e7f32a0e249f046ef
Visitado el 2 de mayo de 2007
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