A paso lento...

noviembre 09, 2010
Hace poco salió una publicación en Perú21 respecto a los avances de la Reforma Educativa en el Perú.

El artículo deja en claro que la situación educativa aún es muy grave, sin embargo, quiere señalar que se han realizado avances, que el paso es lento pero seguro... Es decir, que la reforma va por buen camino pero que los resultados no serán plenamente visibles hasta dentro de mucho tiempo, como es muy lógico pensar.

Se tratan de cambios administrativos y cambios en el "ser" de las personas: profesores, alumnos y demás actores involucrados.

Sin embargo, el lado realmente negativo del asunto es que sólo un diario publicó la noticia. Los demás, simplemente obviaron el hecho para dar cabida a chismes faranduleros locales, así como dimes y diretes de intenciones politiqueras.

El sector educativo es uno de los peores vistos por la pobreza de su nivel y por ser un sector cuya inversión no genera ingresos o mejoras inmediatas. Es por ello que se necesita la difusión de sus avances bajo una mirada crítica pero llena de apoyo. El cambio no sólo compete al Estado, sino a toda la población.

El tiempo libre: mas que un tiempo, un derecho

agosto 15, 2010

Escrito por Carol Wong Flores.
Coordinadora de la ludoteca Time for kids. Profesora de educación inicial. Fundadora y promotora de los talleres integrados "Urpico, una vida con arte".
urpico@gmail.com

Al escuchar "tiempo libre", siempre se nos vienen las primeras ideas: ¿qué hago ahora con mi tiempo libre?, ¿qué hago para no aburrirme?, ¿cómo lo planifico?, ¿qué actividades escojo, ¿qué hago para que no se me crucen? Y así el tiempo libre se “llenó”.

Como adultos, ello nos pasa mucho y es comprensible, porque todos trabajamos muchas horas al día y el tiempo libre normalmente es nuestras vacaciones. Es por ello que un mes antes o dos estamos buscando varias alternativas: qué hacer, donde viajar, qué lugares por conocer, etc.

Por otro lado, vivimos en un mundo acelerado, una presión en la que estamos envueltos día a día, donde las expectativas cada día son mas exigentes. A su vez, las expectativas que tenemos para nuestros niños son mas altas, lo que nos lleva a pensar que el niño debe estar aprendiendo algo, respondiendo a algo todo el tiempo. Los adultos asumimos la responsabilidad de encontrar la forma de cubrir aquellos “espacios vacíos” que tienen los niños para que aprovechen su tiempo.

Finalmente como padres o maestros, terminamos por organizarles todo el tiempo libre a los niños, de modo que proyectamos sobre ellos la vida acelerada en la que estamos inmersos.

Entonces surgen algunas preguntas:
- ¿Qué significa para nosotros tiempo libre? ¿Caos, desorden, alboroto, bulla?
- El tiempo libre, ¿lo consideramos una pérdida de tiempo?, ¿genera desborde?

Para abordar este tema, es importante pensar a partir de nosotros mismos. Puede ser que al hablar de libertad, relacionemos el caos y el conflicto con la idea de pensar que son niños muy “libres”.

Esto sucede cuando no hay límites. Debemos recordar que los límites son necesarios para que no hayan desbordes. Los límites no son una respuesta de negación a la libertad, los límites parten de esa libertad y el adulto delimita esa libertad. (Callirgos, 2009)

Desde que el niño es bebe, necesita amor y cuidados. Es indispensable la presencia del adulto que le va garantizar supervivencia, bienestar y amor. De esa manera, el bebé se abre al desarrollo, a la maduración; poco a poco empieza a crecer y siente esa afectividad: se construye una relación con el bebé, se va generando el vínculo.

El bebé ya nos empieza a comunicar estados de ánimo: cuando tiene frío, hambre, sueño; cuando ya está cansado y quiere pasar a otra posición o actividad.

Entonces el adulto prevé; le entrega un tiempo de espera entre una actividad y otra: darle la leche, para que juegue con sonajas o le entrega una mantita.

Entonces el adulto planifica, prevé los objetos que va usar (en este caso mantas, biberones, sonajas) y deja al niño jugar sólo, pero siempre, como condición indispensable, sintiéndose acompañado de una Presencia, de un adulto que le brinda esos límites. Esa seguridad necesaria para poder seguir desarrollándose.

Sin embargo, imaginemos por un momento un bebé que no siente hambre, porque antes que sienta hambre ya le dieron de comer, o le entregamos juguetes antes de que él indique cuál es el que desea.

Esto se pone en mayor evidencia, cuando el bebé crece y se hace un niño de 2 ó 3 años y toma ciertas responsabilidades que puede hacer en casa; por ejemplo, poner su ropa sucia en el cesto, poner el individual para comer, dejar su plato en el lavadero. Pero si tiene “la agenda llena”, al volver a su casa tiene que llegar, cambiarse, correr para salir a otro lado.

Por otra parte, el niño se acostumbra a que el adulto empiece a darle indicaciones al niño sobre cómo debe jugar, qué hacer, qué buscar y qué explorar, y esto genera que el niño sea adicto al estímulo del adulto, produciendo la frase “ Estoy aburrido”.

Esta frase, fruto de lo que el adulto planificó hace que el niño no sea un niño de verdad, que no tenga esa libertad de jugar, esa libertad de explorar.

El niño puede jugar siempre dentro de un marco de límites seguros, acordes a su edad y con el acompañamiento de un adulto sea maestra, ludotecaria, o algún familiar. Las condiciones que debe tener todo adulto que acompaña en el juego son una mirada y escucha activa, así como una capacidad de espera donde el niño siempre se sienta acogido.

Recomendaciones:
- El niño debe tener espacios o frecuentar espacios donde se reconozca el derecho de su libertad.
- Visitar lugares donde hayan previsto alguna actividad pero que no sea dirigido todo el tiempo como las ludotecas.
- Tener un espacio de juego en la casa, puede ser pequeño con cajas en desuso, material reciclable, telas, papeles de colores. Es importante que el niño sepa que puede disponer de ese espacio y transformarlo a su manera.
- Revalorizar los juegos clásicos: las escondidas, chapadas, 7 pecados y esa clase de juegos colectivos que generan las habilidades sociales necesarias que son tan importantes para vivir en sociedad.

Basado en Conferencia de Silvia Callirgos. Seminarios del Trener 2009
Basado en experiencias personales

Quiero volver a jugar, sin roche

julio 22, 2010
-El juego es importante.
-Sí, es muy importante… Es básico para los niños - te responden.

No obstante, hacia los 5 años pareciera que pasa por una suerte de “pre”, como si prepararse para entrar al colegio fuese una experiencia trágica. Entonces, hablan del desfase que hay en algunos aspectos entre el nivel inicial y la primaria. Entonces todo se vuelve una negociación de exigencias e intransigencias… ¿y el juego? Se quedó castigado en un rincón. Porque a los 5 años un niño ya está grande y tiene que empezar a enseriarse, ¿verdad? Después de todo, no todo en la vida es juego (¿?).

Pasan los años y ahora somos adultos, para quienes el juego es una cosa negada; porque si uno juega es inmaduro, tonto, aniñado; a menos que el contexto te lo permita. Por ejemplo, una tarde de amigos en casa, todos con un trago en la mano. Entonces, jugar está bien (¿?).

Incluso los juegos sexuales no están “plenamente aprobados” en el mundo adulto. Aunque ahí ya entramos a otros traumas de la psicología colectiva en algunos lugares de nuestra América Latina, donde el demostrar experticia, interés o creatividad sexual puede verse negativamente; ya que uno se convierte en un “recorrido”, “cualquiera”, etc.

¿No es eso bastante raro que el juego sea negado al adulto? Es decir, ¿por qué una experiencia enriquecedora, desestresante se nos ha negado?

Dicha negación al juego en el adulto, ha generado una resistencia a jugar. Recuerdo alguna vez que he tenido que hacer capacitaciones y he desarrollado algún juego en mitad de la capacitación: aparecieron las miradas de reojo, los rostros de resistencia, la incredulidad. Con el rostro siempre positivo y tragando saliva, logré que el juego saliera adelante. Después de los primeros minutos, prácticamente todo el mundo estaba riendo, estaba jugando y, sin pensarlo, estaba aprendiendo.

Qué tal si hoy día reclamamos el juego para nosotros también. No por los beneficios educativos o psicológicos que pueda tener (de lo cual trataré en una pronta ocasión), sino ¡porque sí!

P.D. Quise encontrar una imagen de adultos jugando (no practicando deporte). Irónicamente, no encontré ninguna.

Educación e Internet: ¿necesitamos un portal?

diciembre 06, 2009
Internet y educación
Foto de Dain Sandoval

Con cada avance tecnológico, la educación formal suele tener una reacción (a veces) un poco tardía para acoplar esos avances en su beneficio. Pasó con la televisión y el video, y pasó con la Internet. En dicho campo, la avanzada le lleva sin ninguna duda la educación en línea o e-learning, como modernización de la tradicional educación a distancia, recordando la época de la correspondencia y las visitas periódicas de tutores a diversos puntos de un país.

La educación en línea optó por el desarrollo de plataformas de aprendizaje para optimizar el proceso educativo. Estas son las muy conocidas LMS (Learning Managment System), las cuales agrupan varias herramientas ahora tradicionales como el correo electrónico, los foros de discusión, la administración de archivos y documentos compartidos, entre otros. Recientemente, algunas plataformas han incluido herramientas como el desarrollo de Wikis, la reproducción de video y audio, etc.

Entonces, las plataformas resultan un espacio en línea que concentra todos los contenidos y es el centro de comunicación formal entre los participantes y los docentes. Estos desarrollos pueden ser carísimos como la plataforma privada Blackboard, o de presupuesto variable como la plataforma de sistema abierto y gratuito Moodle. En todo caso, el mensaje oculto es el siguiente: para entrar al mundo de la educación en línea, una organización (escuela, universidad, instituto) debe contar con una plataforma educativa.

La pregunta ahora sería: ¿es necesario? ¿Realmente vale la pena en cuanto a inversión de costos, recursos humanos y tiempo? Y Lo pregunto porque con cada avance en Internet, resulta que las plataformas deben hacer innovaciones constantes que no son tan rápidas como la aparición de nuevos avances. Por lo tanto, surge una limitación y retraso de adaptabilidad.

Ello se compensa con el uso de otras herramientas pagadas o gratuitas como Youtube, Skype, herramientas para seminarios en línea o webinars, etc. Entonces, ¿cuán útil es la inversión en una plataforma si al final no cubre todas mis necesidades?

Personalmente, creo que no es necesario contar con una plataforma para incursionar en la educación en línea. Existen diversas herramientas que cumplen con casi todos los aspectos que cuenta una plataforma educativa.

Naturalmente, una plataforma ayuda al docente a la administración del curso, pero no es una herramienta indispensable.

De hecho, las nuevas generaciones de usuarios están acostumbrados a lidiar con diversos sitios web para obtener algo o trabajar. De modo que emplear diversas herramientas gratuitas resulta sumamente natural para ellos.

Por ejemplo, puede abrir un canal para una clase o institución en YouTube para subir videos de charlas, guías de trabajos manuales y laboratorios, etc.

Puede abrir una pagina en Facebook para realizar notificaciones a los participantes de un curso, compartir información, subir videos y realizar discusiones grupales mediante foros; además del servicio de mensajería y chat que brinda.

El mundo de la educación en línea no tiene porqué inventar cosas complejas cuando hay soluciones simples. Es cosa de mantenerse informado del mundo Web, sus aplicaciones y tener un poco de imaginación.

Los cambios desde la sociedad: a propósito de Enseña Perú

septiembre 13, 2009
Es interminablemente común escuchar múltiples comentarios en la calle y los medios en los que siempre se reclama la presencia del gobierno frente a algún problema o necesidad. El Perú y varios países en América Latina se convirtieron en adolescentes que se creen muy seguros y con todas las respuestas, han descubierto sus posibilidades y sueños, pero frente a un problema realmente grave, aún recurren a papá gobierno para resolverlos. Por eso mismo, cuando las cosas van mal, siempre es culpa de papá gobierno que no hace nada para cambiarme la vida.

Pero los países adolescentes tarde o temprano empiezan a darse cuenta que no es papá gobierno el que va a cambiarle la vida; que hay asuntos en los que uno mismo genera el cambio. Así, en el Perú, desde hace ya varios años hay iniciativas que buscan el principio de ese proceso de cambio desde la misma sociedad, no como abstracto colectivo, sino como miembros que actúan por tomar las riendas de sus vidas. Un caso reciente y sumamente interesante es Enseña Perú, un programa que no se basa en simples buenas intenciones, sino que busca iniciar un cambio estratégico en la educación peruana.

Todo empieza por la participación voluntaria de personas que decidan trabajar en forma remunerada en la educación popular de gestión privada como los centros Fé y Alegría (como fase inicial) por dos años. Dichos voluntarios pasarían por un programa de postulación y selección, asegurándose que los voluntarios asuman cabalmente el compromiso y sean las personas idóneas para trabajar con el proyecto y sus metas.

Así, se revive la idea de que es la sociedad la que marca la pauta de transformación, antes que descansar en un soberano elegido por mayoría de votos.

Quienes quieran colaborar con esta organización, pueden inscribirse en su página web.

Inscríbete en Enseña Perú

Las redes sociales y sus reflejos sociales

septiembre 06, 2009
Hace algún tiempo, Marco Sifuentes escribió para Perú21 un artículo llamado "Buscando aguarunas en Facebook", donde señalaba diferencias sociales entre Facebook y Hi5, siendo la primera una suerte de refugio elitista para las clases sociales altas, mientras que Hi5 tendría un caracter más popular. Lo cual considero que es parcialmente cierto; y digo "parcialmente" porque en realidad el espejo 2.0 de nuestra sociedad no es tan simple.

Conversando de este tema con diferentes amigos, me di cuenta que las diferencias entre estas dos grandes redes sociales responden a diversos criterios: edad, finalidad (perfiles laborales, personales o sexuales), nivel socioeconómico (real o pretendido), etc.

Por ejemplo, el rubro de edad es muy claro. Hi5 permite la personalización del espacio, de modo que uno puede cambiar colores, fondos, incluir secciones, añadir música y otros elementos. Estas marcas de individualidad son un gran atractivo para los adolescentes, quienes encuentran una forma de manifestar su individualidad en definición. Mientras que Facebook con un formato único y sumamente sobrio, variante simplemente en el contenido, es utilizado principalmente por universitarios, jóvenes y adultos. La población adolescente en Facebook es menor y muchos de ellos están unidos a grupos de Facebook que buscan personalizar sus perfiles.

Y es que Facebook se originó como una herramienta de contacto para universitarios. Fue justamente con los universitarios que entró al Perú. Naturalmente, el hecho que la herramienta estuviera originalmente en inglés fue creando una división entre los usuarios. Pero no se puede pretender que esa división sea clasista, ya que por necesidad, el inglés se maneja en diversos sectores sociales.

Lo que sí podría ser cierto es que un gran número de personajes en ámbitos de poder, política, prensa, televisión,etc. son usuarios de Facebook y, sólo se comunican y consideran la perspectiva de otros usuarios de Facebook, lo cual sí puede ser discutible, porque su liderazgo está parcializado hacia un sector muy pequeño en cuanto a redes sociales. La evidencia está en que Facebook es mucho más comentado en las noticias y en declaraciones de personajes públicos que Hi5, aunque este último tiene una cantidad de usuarios muchísimo mayor que la primera. En ese sentido, el gobierno y los diarios debería crear una puerta de acceso a la población suscrita a Hi5.

El pensamiento crítico ante los medios

agosto 09, 2009
En los últimos meses he tomado más conciencia del rol de la prensa para transformar la perspectiva de las sociedades en torno a sucesos controversiales. El punto principal de la observación es que aparentemente las sociedades asumen como verdad lo que la prensa presenta, sin considerar otras perspectivas; es decir, la gente atribuye como verdad a un enfoque subjetivo.

Por ejemplo, hace más de un mes, en Honduras, el expresidente Zelaya fue sacado de su cargo abruptamente. Al principio, la prensa internacional no reaccionó. El tema central en CNN, por ejemplo, era la muerte de Michael Jackson. Después que Zelaya empezara a llamar la atención de los medios, la noticia recorrió toda América para presentarlo como la víctima de un golpe de estado; y para pedir su restitución. Paralelamente, se dio a conocer la imagen de una Honduras en caos y crisis, cuando en realidad la situación es diferente; y la mayoría de las personas hace su vida con mucha normalidad. Es cierto que han habido ciertos eventos trágicos, pero ellos no son la cotidianidad del país. Tampoco se ha visto la opinión de los hondureños en el tema, donde si bien un sector quiere el regreso de Zelaya, hay otro sector que no lo desea, pues aparentemente Zelaya desearía ser un nuevo Chavez.

¿Por qué la prensa internacional se limitó a las opiniones de Zelaya en un principio? ¿Por qué manipularon las imágenes transmitidas e impresas de las manifestaciones para exagerar los eventos? ¿Por qué no hubo una investigación objetiva de los hechos? Y, sobre todo, ¿por qué las personas, incluyendo los presidentes de diversas naciones, asumieron como verdad lo que presentaba la prensa?

¿Dónde está la capacidad crítica de nuestras sociedades? ¿Es que en nuestra cultura mediática, hemos perdido nuestra capacidad de analizar críticamente la información que recibimos? ¿Cuán manipulables nos hemos vuelto?


(Continuará...)

Chile y Perú: desde la tensión hacia la sinrazón

mayo 21, 2009
El tema de los limites marítimos ha traído nuevamente (a veces parece que interminablemente) el asunto de la "rivalidad", por utilizar un nombre, entre Perú y Chile. El asunto de pretexto es el mismo desde hace más de 100 años; y quizá no debería ser tan alarmante si fuese simplemente una estratagema política para llamar la atención o distraer la atención de otros temas más relevantes. No digo que el asunto sea inútil, de hecho tiene una buena cuota de importancia para ambas naciones en pos de una saludable convivencia; pero lamentablemente estas tensiones traen una larga cola.

El día de ayer, leí en Perú 21 que el 33% de los peruanos cree que Chile está preparándose para entrar en guerra. Lo primero que pensé fue en el eterno retorno del rencor y el resentimiento, culpa en mucho de la mala enseñanza de la Historia Peruana, la cual se ha dedicado a transmitir el resentimiento desde los años de la posguerra con Chile, y a desarrollar una falsa sensación "nacionalista" a partir del rechazo a los "otros", los "invasores", los que destrozaron al Perú (llámense chilenos, españoles, ecuatorianos).

Los peruanos hemos superado ya algunas heridas: las relaciones con Ecuador y España son sanas desde el interior de los peruanos. Pero el tema con Chile aún tiene que ser trabajado.

Y no sólo se solucionará al aclararse un límite territorial porque la "rivalidad" existe en nosotros y se manifiesta cada vez que alguien se fastidia al oír que alguien dice que el Pisco es chileno o cuando sucede algún partido entre nuestras selecciones. Esa encuesta es una prueba de ello. Ese 33% de peruanos no nacieron con esas ideas, esas ideas fueron aprendidas en casa, en la comunidad, en las escuelas. Acabemos por favor con los resentimientos, en pos de nuestra propia liberación.


Nota: Les dejo un fragmento de un documental, "Epopeya". En este fragmento se muestra a dos maestras de Historia hablando sobre la Guerra Perú - Chile. Ahí verán evidencias de la transmisión del resentimiento.


Educación y democracia: el factor convivencia

mayo 13, 2009
La palabra "democracia" que tan fácilmente puede aparecer en las bocas de muchos tiende a sonar vacías en muchas ocasiones. Pareciera que el utilizarla otorga autoridad a la persona para colocarse en una suerte de pedestal y validar cuanto diga.

Naturalmente, la palabra en cuestión termina arrastrando a sus familiares: "ciudadanía", "convivencia", "derechos humanos", entre otros. Y tales términos no están sólo presentes en los políticos y periodistas. La educación también ha caído y en diversas escuelas hay asignaturas sobre derechos humanos, educación ciudadana, y demás; y aunque estoy de acuerdo que es necesario que toda persona conozca sus derechos y deberes, y reflexione sobre los temas involucrados, no puedo dejar de preguntarme si esto es suficiente. ¿No debería tratarse de una práctica constante y rasgo transversal?

Antanás Mockus, cuando era alcalde de Bogotá, impulsó un proyecto llamado "Cultura Ciudadana", con la intención de mejorar la calidad de vida entre los habitantes. Ese proyecto partió de una teoría: la ley, la moral y la cultura están separadas entre sí; y de ahí que la convivencia resulte caótica.

"Cultura Ciudadana" asumía la concreción de las siguientes acciones:
1.- Lograr que los ciudadanos regulen sus conductas entre sí de maneras no pacíficas
2.- Hacer que los peatones y los conductores de vehículos se respetaran y lograran una mejor convivencia entre ellos.
3.- Reducir el número de muertes violentas ocasionadas por consumo de alcohol
4.- Institucionalizar la información sobre seguridad
5.- Reducción del ajusticiamiento personal mediante la estimulación de la confianza hacia los desconocidos
6.- Permitir el desahogo y la manifestación de resentimientos y otros sentimientos negativos ocurridos durante la historia personal de cada ciudadano, entre muchos otros.

El punto es que el plan de "Cultura Ciudadana" comprendió que la convivencia es una cuestión vivencial antes que nada, por lo que se trata de transformaciones internas en las personas. El papel de la educación no está en la transmisión de la información o sólo la reproducción de los patrones sociales. La educación surge para transformar a las sociedades sin destruir sus particularidades.

¿Y por qué empecé hablando de "democracia"? Pues porque la Democracia no se trata de la participación eventual de los miembros de una sociedad en un proceso electoral. La Democracia es un hecho social y dinámico que se contruye y actualiza diariamente en la vida de esos miembros, porque el "gobierno del pueblo" empieza por la capacidad del pueblo para gobernarse a sí mismo.

Responsabilidad Social y Educación: primer acercamiento

abril 19, 2009
¿Responsabilidad social? ¿Por qué ser responsable socialmente? ¿En la escuela? ¿Acaso no son las escuelas socialmente responsables? ¿No han sido muchas instituciones responsables socialmente desde hace ya muchísimos años al desarrollar actividades de labor social? ¿Dónde está la diferencia?

Muy buenas preguntas, ¿verdad? Totalmente válidas y necesarias si queremos que el paradigma de la Responsabilidad Social no sea solo un cambio de nombre para una labor que efectivamente muchas instituciones educativas han desarrollado mediante programas de voluntariados sociales.

Tengo firmemente en la cabeza la idea que la Responsabilidad social es un rasgo inmanente de la educación que se ha hecho notable en los últimos años ante el relativismo y el individualismo creciente que se forma en las escuelas como reflejo social local y global; ya que para entrar en este paradigma hay que salir aquel en el que estamos sumergidos. En nuestro contexto local y global, el yo es prácticamente todo lo que importa, la libertad se asume como el poder de hacer lo que quiera con mi vida y la ética se concibe como mi manera de actuar correctamente.

Somos humanos, pero no humanidad, somos individuos sin colectivo. En sí, necesitamos volver a mirar más allá de yo mismo, observar el nosotros; donde el yo está incluido con los otros y los identifico como mis semejantes. Por este hecho, la Responsabilidad social no se puede entender como asistencialismo, porque si el otro es mi semejante, no puedo tratarlo como un ser inferior.

En el caso de las escuelas, creo que no podrán llegar a ser Responsables socialmente en realidad, si es que no se observan primero a ellas mismas bajo este paradigma. ¿Funciona mi escuela como una democracia? ¿Existe verdadera interacción entre las personas o no es más que una reproducción vertical de comandos? ¿Cada persona es conciente del impacto de sus acciones en los otros? Aquí muy bien podríamos detenernos a hablar del currículo oculto: la pedagogía invisible e inconsciente que muchas veces hecha abajo totalmente el trabajo organizado.

¿Y por qué hablar de democracia? ¿Cuál es la relación con el tema? Pues bien, la gestión de un centro educativo es más que el trabajo de la dirección. En cierta medida, toda la organización (docentes, administrativos, alumnos) está involucrada en la gestión de manera que cada quien es capaz de participar, desde su perspectiva y en función de sus capacidades y potencialidades, en la toma de decisiones y ejecución. Es decir, pensar en términos de “nosotros” y trabajar bajo este enfoque en lugar de considerar a la gestión como el “yo-líder” solitario que dirige al centro.

Sin embargo, en muchos casos se repite la dinámica de asistencialismo donde el alumno se convierte en el ser inferior que requiere de mí. Al término de la escolaridad, observamos en los últimos años chicos que consideramos inmaduros, irresponsables, egocéntricos, apáticos, indiferentes; y pensamos que no aprendieron nada en lugar de mirar si les brindamos las herramientas necesarias. Esto, obviamente, es un proceso que se repite desde la educación inicial, pero que se evidencia con mayor fuerza en la secundaria.

¿Cómo podemos tener alumnos comprometidos si convertimos a las escuelas en burbujas? ¿Cómo podemos exigir responsabilidad cuando no hemos confiado en ellos? Por eso mismo, deberíamos trabajar con ellos para ayudarles a tomar conciencia gradual del mundo que les rodea.

Ello debería ir en un sentido espiral desde el centro hacia el exterior; es decir, partir de sí mismo tomando conciencia de su entorno más inmediato en la escuela: su salón. Coexiste con personas diariamente y debería a prender a convivir con ellas, aprender a ser responsable del impacto de sus actos en sus propios compañeros. Empiezan, así, a crearse una serie de círculos individuales que van integrándose en un aula para convertirse en un solo círculo: nosotros. Y de esta forma, paulatina, el círculo se amplía hasta que de hecho pueda se involucre y comprometa con la gestión de su centro: no estoy en un todo, soy parte de un todo. En consecuencia, legitimado para tomar decisiones sobre aquel todo.