Webiando por la web -frase conocidisima en nuestros días- entré a Youtube. Mis intensiones no eran otras que buscar algo chistoso o algo que sea importante como para comentar con los amigos. Como quien no quiere, busqué videos de los más remotos. Desde un Porky que dice SON OF THE BITCH!!! y uno que otro friki haciendo de las suyas.
De casualidad, viendo propaganda de la Segunda Guerra, encontré un video de Defensa Civil Norteamericano respecto a la supervivencia en un caso de ataque nuclear. El video pertenece a los años 50´s mientras la guerra fría amenazaba en devastar al mundo. El video es interesante, porque contrasta siempre con el caso de Nagasaki en 1945. Como que toma ese caso de ejemplo para saber cómo sobrevivir en un ataque nuclear.
Y como que se puede sobreentender del video que la bomba atómica no fue tan mala después de todo, porque hay una parte en que dice que ahora los japoneses viven normal luego de haber recibido la radiación. Además de haber muchas posibilidades de sobrevivir poniéndose detrás de un poste o entrando en un portico cualquiera de la calle.
Cosa, al parecer, muy publicitaría para decir que el ataque nuclear "no fue tan malo".
Por razones contrarias al sentimiento ridículamente arjoniano o cristiano-castrense, escucho en la actualidad canciones revolucionaras a las melodías clásica y a la voz de pajarito de los teens-stars. La razón de esto está en que la actualidad paso por una fase ideológica alpinchista, que solo canciones estridentes, que desean la muerte al prójimo, pueden saciar una sed de mi tan reservado subconciente.
Ganas de golpear al cojudo de la esquina, amedrentar a la suegra que siempre te odio, patear al cobrador que no te quiere cobrar china, escupir en la frente de una ex mientras le gritas perra. Son cosas que uno las piensa tanto, mientras se ríe sublime al soñar que lo hace, pero solo se llena la boca con un "Bueno, por algo será", o como dirían los cristianos conformistas "Dios por algo lo hizo". Exacto, allí está el germen, en pensar que lo haces, pero no te atreves. Y debe ser entonces en que, en términos marxistas, las estructuras están dadas para que dejemos de lado a Camila, a Arjona y una serie de cuanto imbecil romántico piense que ladra poesía. En ese preciso momento es cuando lo estridente ingresa en el cuerpo para avivar el caldero de los bajos instintos, del deseo, del "joder", de escuchar música que te destruya las vícesar hasta el espacio y que en tu epitafio diga "Fue un gran hijo de P#$%!"
Sorprende, ahora que hago mirada en restrospectiva, que todo esto de las etapas de escuchar música estridente se inició con un jodido primer beso. Desde aquel entonces, si la memoria no me falla, pasé por las etapas oscura de la música. Así comenzó primero Arjona citando cojudeces en mi cabeza -además que alguna vez toqué sus canciones en mi guitarra-, hasta que conocí la existencia de Slipknot. Luego fue Sabina y Silvio (una etapa muy neutral) hasta que le tiraron barro a un corazón que late y conocí a Judas Priest, mientras gritaba las desavenencias de un corazón encuerado.
En estos días estaba escuchando Sui Generis y esas cositas, pero el devenir anímico ahora me presentó a un cantante muy particular, como interesante para escucharlo ya que parece ser la cerecita de todo esto. Se llama GG. ALLIN, es un cantante PUNK estadounidense, que en sus conciertos se desnudaba, se golpeaba la cabeza con el micrófono y luego tiraba sus excrementos a la gente, a sus fans y a uno que otro despistado que no ve la caca inminente con direccion a su cabeza.
Y bueno, resulta que ahora las canciones de ese loco es lo que comparto en mi celular para aligerar el día, mientras este corre sin llevarme en sus brazos hacia donde diablos sabré. Como grita Allin en una hermosa canción, "Die when you die when you die you're gonna die" siento que no hay razones para temerle a la muerte si es que algún día se aparece, así como no temerle al suicidio social, a las hemorroides o a la dependencia que produce pensar tanto en alguien.
La portada del diario Correo hace de dos días dejó mucho qué desear. ¿Cómo es posible que sea de portada una deducción tan ignorante en comparar a Susana Villaran como el terrorista Abimael Guzman? Acaso es el muy culto Mariátegui no sabe que levantar el puño es el saludo internacional de la izquierda, desde inicios de la revolución soviética. O sea, ¿por qué levantar un puño tiene vinculación directa con Abimael? ¿Por qué la única izquierda que conoce este señor, y la mayoría de la ultraderecha, es la barbarie terrorista del pensamiento Gonzalo? ... A fin de cuentas ¿por qué una hoz y el martillo significa necesariamente Sendero Luminoso, si es el símbolo del Comunismo Internacional? O sea, qué diablos tienen en la cabeza, por qué forzar tanto un gesto que tiene tantas variantes hacia un fin determinado de satanizar a Villaran.
Basta con ver las portadas de Expreso y Correo para dar cuenta de un proselitismo conservador de ultraderecha, que se muere de miedo por un cambio administrativo de las arcas municipales. En un principio pensé en votar viciado, pero al ver tanta injusticia mediática y mediocre de los dos medios mencionados tengo en mente a una candidata que me comienza a agradar.
Para el domingo 8 de agosto aún el tributo a la memoria de Doris Gibson, fundadora de la revista Caretas, seguía exponiéndose en las galerías de la Casa O`Higgins, ubicado en las primeras cuadras de Jirón de la Unión, a pesar que tuvo como fecha de cierra el mes de julio. El público interesado que jironeaba por las calles históricas del centro de Lima no desaprovechó la oportunidad para asistir a una muestra gratuita promovida por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Caretas. Grandes y niños, lectores y no lectores de la revista se mezclaron en las salas de la Casa O`Higgins para conocer a una singular fundadora de la revista de periodismo investigativo de referencia para una camada de periodistas desde que tienen uso de razón.
Caretas. Desde que era niño, si no me traiciona la memoria, recuerdo haber leído los números de esta revista en la peluquería, mientras mi padre analizaba entre líneas el destape político que llevaba en sus páginas couché y yo veía las fotitos editadas y caricaturescas fingiendo que entendía el contenido. Con el pasar del tiempo, y con las necesidades fisiológicas que provocaban ver su penúltima página a escondidas, Caretas sigue cumpliendo su función periodística de investigar el entramado burocrático nacional, como bien dijo Jaime Bayly en El Francotirador: "Los periodistas estamos para ser una ladilla en los huevos".
Y la artífice de este legado de la revista no pudo haber sido sin la simpatía de Doris Gibson, que con su tenacidad volcánica de Arequipa, supo sobrellevar la revista a eventuales clausuras y requisas. Una inscripción en la pared de la galería nota aquella característica indomable: "Doris fue una mujer de una sola pieza. Entre el glamour de Leguía y la beligerancia de Alan García sus avatares de casi una centuria [...] En esos vaivenes de la vida política el Perú tuvo muchas transformaciones, de golpe en golpe y de tandas democráticas en tandas supo hacer periodismo y mostrar su independencia tantas veces enajenada. Muchas veces acarralada, intentando no sucumbir, salir a flote y mostrar que la lucha por la verdad triunfa".
Sin embargo, su presencia de mujer indomable no quedó en la memoria de periodistas políticos empedernidos, sino en el arte de pintores de brocha fina y poetas de la ciudad. Entre ellos el pintor Sérvulo Gutiérrez, que en palabras de Doris Gibson, fueron amigos y amantes, que él era un pintor apasionado como un niño, tanto así que pintó un desnudo de Doris para luego lanzarlo por la ventana. Como señala una inscripción en una de las paredes de la Casa O`Higgins, "amante de la libertad y el arte popular, la valentía de Doris se extendería a otros territorios tan o más arriesgados, como su aporte al arte nacional encarnado en ese legendario desnudo salido del pincel de Sérvulo Gutiérrez y los varios otros retratos de la musa que sigue inspirando al cumplirse el centenario de su nacimiento y los 60 años de Caretas".
"El mundo azul de Doris Gibson" fue el nombre de la exposición que contenía en sus salas, no solo fotografías de ella con personalidades de la política nacional, como Mario Vargas Llosa o Hernando de Soto, sino una exposición de los primeros números y más controvertidos de Caretas, y una singular muestra de sus objetos personales, como sombreros, lapiceros, abanicos y medallas al mérito otorgadas por los concejos de prensa nacionales. No hizo falta, por ejemplo, el primer número de Caretas a color, cuando Gladys Zender fue coronada Miss Universo en 1957, o el policía que atravesó cómicamente la puerta de las oficinas de Caretas a fines de 1968.
La historia última del Perú parecía estar enmarcada en lo que podría considerarse la atracción central de la muestra: un mural repleto de varios números de la revista con los destapes más representativos desde 1950. Vladimiro Montesinos no hizo falta, así como su compadre Alberto Fujimori y personajes variopintos del jolgorio político como el cardenal Cipriani, la actual candidata a la alcaldía Lourdes Flores Nano y el rostro del Cachetón Abimael Guzmán disfrazado de cebra y rodeado por policías de la DIRCOTE.
Lastimosamente, la noche del domingo pasado fue aparentemente el cierre definitivo de la muestra, ya que excedió los días de su presentación, pero de seguro que así lo hubiese querido Gibson si aún estuviera con vida para imponer su presencia en nuestro imaginario colectivo un poco olvidadizo de la política nacional. Algunos periodistas mencionan que Caretas tuvo un punto de inflexión en su calidad periodística desde el fallecimiento de Gibson, pero es cuestión del devenir, de la perseverancia que ilustró su fundadora para investigar la política nacional, a pesar que su condición de mujer en los años cincuentas ocasionó la desestimación de su trabajo.
Como se repite en la historia peruana, una mujer se puso los pantalones.
Director: Agnès Merlet
Protagonistas: Carice Van Houten, Jenn Murray
Página web oficial: http://www.marsdistribution.com/film/dorothy/
Por la experiencia recogida durante las proyecciones de la película El exorcismo de Dorothy Mills es preciso señalar que el público fue víctima de una traducción intransigente que ocasionó una falsa expectativa de la audiencia peruana. Cabe precisar en un detalle, la sola palabra de "exorcismo" en el título traducido de la película -cual es simplemente Dorothy Mills- implica no necesariamente el género de terror norteamericano, que explota en demasía el efecto sorpresa y la utilización de efectos especiales y sangrientos para sugestionar los nervios del público. Dicha implicancia innecesaria de nuestra audiencia se debería a las esquirlas de la industria cultural norteamericana, que trajo a nuestros cines la clásica película El exorcista y un rebrote de la misma tendencia pero con explicación científica El exorcismo de Emilie Rose, ocasionando que el término "exorcismo" sea connotado con el terror extremo al que nos tiene acostumbrado las películas yanquis.
Para esto es preciso señalar que la película es de producción irlandesa-francesa, por lo que la velocidad de su trama argumental, el entendimiento cabal de la película a partir del primer punto giro y las secuencias largas y ricas de detalles que inesperadamente importan para el desenlace de la película hacen más de ésta de suspenso, que de terror.
Y para llegar a esta conclusión basta tan solo escuchar los "no entiendo" del público joven que esperaba una película más ligera de contenidos y el abucheo e incomprensión de quienes apostaron su valentía al ver una película más de terror. Incluso, por lo menos en mi experiencia cuando acudí al Cinemark de San Miguel una pareja salió de la sala antes de terminar la película justo en su momento más álgido en que el final es sumamente inesperado, un final que cierra un círculo de dudas e incógnitas que merecen del espectador una cuota de interés y "tolerancia", por quienes fueron a verla esperando ver un "Exorcista 2".
El público peruano resultó ser víctima de una traducción que, de seguro, se realizó para fines publicitarios, ya que el título original -Dorothy Mills- no resulta atractivo para cierto estándar publicitario peruano, que requiere cierta cuota de espectáculo y exageración de los detalles, ya que dicho "exorcismo" -literalmente- nunca sucedió.
Este post no se refiere a las políticas internacionales ni un discurso barato de ONG adineradas y caviares, sino de una filosofía de vida sobre las actitudes que nosotros tenemos para con el resto, y sobre todo con aquello que está fuera de nuestras manos necesariamente.
La noche del viernes mi amiga estaba en una paradigma emocional al sentirse responsable en la salud anímica de su ex, que voluntariamente iba a buscarla para encariñar un corazón extraviado. Mientras ella seguía en una conversación en que los silencios hablan por sí solos y los ojos gritan lo que la boca calla, la música del local envolvía cada pareja, o ex parejas, en sus mundos de a dos.
Da la casualidad que me crucé con ella mientras paseaba con una cerveza en la mano. Ella brindó conmigo, le invité un cigarro y me contó de su paradigma emocional, que se sentió responsable de que dicho ex estuviera "hasta el culo" por su culpa. La miré sin verla a los ojos.
-¿Pero acaso es tu culpa? Eres tú quien quieres sentirte así- le dije.
-Ahi, pero no sé, él ya sabe que nada, pues.
-Sabes, acuérdate de los niños del Afríca: a mi me jode la pobreza del mundo y que niños mueran, pero en este instante no puedo hacer nada por ellos. No puedes obligar a él su voluntad de auto-joderse, eso está fuera de tus manos, como los niños del África.
Y así ella regresó al ruedo y yo a la cerveza que brindaba hasta con desconocidos. Al final ella puso el punto sobre las íes para divertirse en la fiesta, mientras que yo, como hago ahora, escribo este post como nota al pie de una anécdota amical y una enseñanza, creo, de vida.
Mi amiga Betsy me preguntó una vez cómo quiero que sea recordado cuando me toque morir. Lo pensé bueen rato y respondí que me gustaría ser recordado como un revolucionario fallecido en combate en pos de una Democracia Socialista. Por decir eso me gané un palmazo, unas sonrisas de respuesta para aplacar mi ingenuidad y un diagnostico psiquiatrico que duró menos de 3 segundos: "Oe, tú estas locos, huevon".
Y lo cierto es que parece que sí, y no lo digo por la Revolución, sino que dicha pregunta se la repetí a cuanto amigo me cruzara, esperando escuchar lo mismo que yo, pero ninguno piensa morirse joven en nombre de un ideal. Será que nací en una época que no es la mía o que simplemente las bases de la revolución no han sido dadas.
Sea como fuese una noche en una casa-fiesta de Barranco, hablé con mi amigo Wan Ly, le hice la misma pregunta y me respondió, como otros, que quieren ser recordados como un empresario exitoso que haya ayudado al país.
En fin, para eso le repregunté como qué tipo de empresa, si puede ser una minera, porque entonces tendría problemas conmigo debido a que yo iniciaría mi onírica revolución algún día en mi vida. Èl se rio y comenzamos a reflexionar sobre cómo diablos haría una revolución exitosa. Él me argumentó que si haría una revolución pues acabaría como dictadura como muchas otras, me dio por ejemplo la cubana y soviética.
Como yo le explique que mi lucha onírica iba por el sentido de la igualdad de derechos ciudadanos en sentido pluricultural, mejora de la educación pública y el respeto a comunidades nativas, y posibilidades laborales no discriminatorias y corrupción maldita estatal de los partidos tradicionales, pues mi amigo me dio, pienso, el sentido del éxito. Se trata de la educación.
"Si quieres hacer una revolución, no pienses en el loco que tira bala por el monte -cuestión que había pensado oníricamente-, la idea es educar", a esto le respondi, "Sí, pero educar sin persuadir, porque mira no mas los textos estatales donde aparece Alan en casi todas las páginas, eso es politica, no es educacion en un estado democrático. Por eso mi revolución iria en el sentido de educar concientizando en los pueblos sus derechos a reclamo y las competencias que tiene como democracia, que sus representantes tienen obligaciones y que las denuncias que presenten al Estado deben ser inmediatamente atendidas, que deben exigir educación pública de calidad porque es deber del estado. Mi revolución es enseñar el derecho que tienen los ciudadanos que no se sienten ciudadanos, enseñar la disposición que tiene la sociedad civil sobre el Estado para una mejor representación. Allí va mi revolución, en abrir el camino a una ciudadanía que se desconoce a sí misma como ciudadanía y mi revolución tendría foco en donde efectivamente el Estado está ausente, donde la educación es precaria. Seguro que demorará años de años de años, pero esa es la cuota que una sociedad civil debe facturar por la ineficasia estatal de décadas".
Mi amigo terminó dándome la razon, que debo empezar así, sin cuotas de violencia, sino a partir de lo que la gente piense. Esa sería mi revolución onírica: la reforma educativa.