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Archivos de septiembre,2005
septiembre 26, 2005
Perú registró un déficit fiscal de 358 millones de soles en agosto. Según el ente emisor, el mayor gasto se explicó por el aumento de sueldos y mayores transferencias a los gobiernos locales por canon minero, petrolero y gasífero, así como por Derecho de Vigencia de minas y regalías. Las transferencias para las regiones aumentaron 20% y los gastos por salarios crecieron en un 6%[1] frente a agosto del año pasado.
Los ingresos corrientes (S/. 3 262 millones) mejoraron un 9.2% respecto al agosto del año pasado, principalmente debido a la mejora de los ingresos tributarios por los mayores impuestos a las importaciones (12%), IGV (10%), los pagos a cuenta del Impuesto a la Renta (7%), ISC (2%) y otros impuestos (47%). Los ingresos no tributarios (S/. 486 millones) fueron mayores en 11.5%, explicado por el aumento de las regalías y canon petrolero y de gas debido al aumento del precio del petróleo y a la mayor producción del gas de Camisea.
Por el lado del financiamiento, se recibieron desembolsos externos por S/. 104 millones, mientras que se hizo amortizaciones de deuda por S/. 5 580 millones, básicamente por el pre-pago al Club de París de S/. 5 150 millones. La amortización mencionada, así como el déficit fiscal fueron cubiertos con financiamiento interno, el mismo que ascendió a S/. 5 826 millones e incluye la colocación de bonos domésticos por S/. 369 millones. Perú prevé cerrar este año con un déficit fiscal de 1% del Producto Bruto Interno frente al déficit 1,1% del año 2004. [2]
[1]. Correspondientes al incremento de sueldos de docentes y trabajadores administrativos de educación, personal militar y policial y profesionales de la salud.
[2] Marco Macroecómico Multianual. Ver artículo ¿Cómo estará la macroeconomía en el mediano plazo? en ophelimos, año 4 No. 36 semana del 29 de agosto al 4 de setiembre.
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septiembre 26, 2005
Perú tendría un crecimiento del 5.5% y 4.5% en 2005 y 2006 según el World Economic Outlook[1], publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), y América Latina entraría en una etapa de suave desaceleración que traería como resultado un crecimiento de 4.1% y 3.8% para 2005 y 2006 respectivamente (ver tabla).[2]
Perú destaca por el sólido desempeño económico que se explica por exportaciones e inversiones en un contexto recuperación global, bajos niveles de inflación, baja vulnerabilidad relacionada a la deuda pública y dolarización -por la presencia de amortiguadores- y mejoras en la confianza de inversionistas. Lo anterior se suma al compromiso, que percibe el FMI, de las autoridades en asegurar el uso eficiente y transparente de los recursos para la inversión pública y las necesidades sociales. Asimismo, considera que el foco de atención de las autoridades es asegurar el crecimiento sostenido mediante la mayor participación del sector privado en proyectos de infraestructura.
Sin embargo, a pesar del panorama favorable que se describe y de las mejoras en los indicadores de estabilidad, el FMI subraya que el marco legal e institucional necesita ser fortalecido a nivel nacional. Ello se evidencia, por ejemplo, frente a la ola de protestas en distintos sectores y entidades -como los casos en salud, educación y la policía nacional- cuyos reclamos por mejorar sus condiciones de empleo todavía no son resueltos; así como por la situación actual del poder judicial, entre otros.
[1] Disponible en http://www.imf.org/external/pubs/ft/weo/2005/02/index.htm
[2] Cabe mencionar que el informe fue difundido con motivo de la asamblea anual entre dicha institución y el Banco Mundial.
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septiembre 26, 2005
Las especulaciones alrededor de los efectos del huracán Katrina y los potenciales efectos del huracán Rita, han servido para repasar el inusual contexto macroeconómico norteamericano y global en el que estos fenómenos tienen lugar. Una rápida revisión de algunas características destacables de este contexto es el marco de referencia adecuado en el cual ubicar estos impactos.
Existe una hipótesis, planteada por el economista Ben Bernanke, que trata de explicar la particular situación actual de EE.UU. – enorme déficit fiscal, bajas tasas de interés y crecimiento – a través de la noción de sobreahorro global, la cual de manera implícita sirve para explicar lo que ocurre en el resto del mundo. Este sobreahorro global descansa en la noción de Keynes del ajuste imperfecto de precios, lo que genera situaciones en las que las tasas de ahorro e inversión tardan en equilibrarse. Sin embargo, si sólo nos fijamos en el nivel agregado de ahorro mundial, vemos que éste no es muy alto, por lo que otro factor podría estar operando. Este otro factor lo detectamos al observar la tasa de ahorro relativa a la de inversión que tiene lugar en distintos países. La evidencia muestra que en los países desarrollados existe, en términos generales, poco ahorro relativo a la inversión, mientras que en los países emergentes existe más ahorro relativo a la inversión. Esto hace que los países emergentes se vuelvan exportadores netos de recursos y “financien” la falta de ahorro en otras partes del mundo.
¿Por qué las tasas de ahorro son altas y las de inversión bajas en los países emergentes y ocurre lo opuesto en los países desarrollados? A pesar que no hay un consenso sobre la influencia de los determinantes del ahorro y la inversión, hay cambios en distintas variables relacionadas con el ahorro que son notorios para ambos grupos de países. Las ganancias de capital y la disponibilidad de crédito que han experimentado las economías desarrolladas en los últimos años son factores que han desincentivado el ahorro. Por su parte, el crecimiento y el shock positivo de los términos de intercambio en las economías emergentes explican el incremento del ahorro total. Aquí se puede ubicar con facilidad el shock positivo del precio del petróleo para las naciones exportadoras netas, varias de las cuales son emergentes. Si a esta dinámica de ahorro se suma que la usual relación entre crecimiento e inversión se ha roto en los últimos años, se consigue un efecto “amplificado” por el retraso en la inversión que Bernanke llama sobreahorro, es decir, que deja a las economías emergentes en una posición superavitaria de recursos inusualmente alta y con incentivos para aprovecharla.
Cabe precisar que toda la reflexión de Bernanke se apoya en el supuesto que este sobreahorro es un fenómeno cíclico. Esto resulta razonable desde que los ciudadanos de EE.UU. en algún momento dejaran de endeudarse y los gobiernos asiáticos dejaran de ahorrar para mantener devaluada su moneda. Incluso es posible que el ciclo sea un poco más largo de lo usual – el gasto previsto para la reconstrucción por el huracán Katrina bordea los US$ 200 mil millones que incrementará el déficit – al mismo tiempo que podemos especular sobre la posibilidad de estar frente a cambios estructurales, pero la hipótesis que este sobreahorro descansa en factores cíclicos resulta más interesante en cuanto la salida del ciclo implicaría un paso obligado por una fuerte recesión mundial.
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