Archivos de octubre,2010

Incendio destruyó bello cercado de cipreses de vivienda

octubre 28, 2010

Casa en Jauja
Antes del incendio, así lucía el inmueble ubicado entre los jirones 25 de abril y Bruno Terreros en Jauja

Darío Núñez Sovero

Fue el cruel Emperador Nerón, comenta el historiador romano Suetonio, quién mandó incendiar a Roma mientras él desde la tranquilidad del Palatino ensayaba unos versos acompañados por su lira. Hecho que se justifica por la conocida crueldad que animó la vida de este monarca. Este atentado, marcado en la historia, ha dado lugar a múltiples conductas injustificadas en nuestro tiempo, pero que lamentablemente vienen reiterándose a menudo en nuestro valle y en nuestra querida Jauja.

Es así como desde el mes de Agosto a la fecha, los diarios e informativos locales y regionales han venido dando cuenta de numerosos incendios por doquier. Pucará, Concepción, Junín, Sausa, Muquiyauyo, Muqui, etc., saben del poder destructivo del fuego, desatado fundamentalmente por la ignorancia de la gente que, creyendo que así van a hacer más fértiles a sus campos de cultivo, no dudan en quemar vastas extensiones de rastrojos y malas yerbas en sus chacras, haciendo de nuestro ambiente un espacio de alta contaminación y aniquilamiento de la flora nativa y la fauna de animales pequeños que existen para dar cuenta de otros nocivos para la agricultura.

Es en esta endemoniada fiebre piromaníaca del valle que, a fines del mes de Agosto y en un día de feria por la tarde, advertimos un hecho que sacudió la ira de la población de Jauja por las connotaciones que voy a comentar: en la intersección de los jirones 25 de Abril y Bruno Terreros del Barrio El Porvenir-Jauja, se ubica la casa de la familia Flores Salcedo. Lo peculiar de dicha vivienda es que, desde hacen más de cinco décadas, ella estaba resguardada por un cerco perimétrico de cipreses (única en todo el valle) que la hacía muy vistosa y atractiva. Ella fue construida por una pareja de italianos que llegó a Jauja por razones de salud hacia inicios de los años 50 del siglo pasado. Posteriormente allí viviría la familia del General Juan Fernández Marquina (el mismo que ha adaptado el huayno “Jauja” a marcha militar y que escuchamos con regocijo en todo desfile escolar y castrense). La insanía de mentes y manos desconocidas la incendió intempestivamente poniendo en peligro la vida de sus ocupantes y privando a Jauja de un lugar encantador. Este hecho, además, puso en duda la solvencia de nuestra Compañía de Bomberos y la precariedad de las instalaciones de agua para asumir estas urgencias. Al final, con ayuda del vecindario se pudo controlar este hecho repudiable que atenta contra el ornato de nuestra ciudad tan necesitada del verdor casero.

Casa en Jauja
Así luce en la actualidad, el inmueble ubicado en la dirección antes mencionada


Los actuales ocupantes, la familia Flores Salcedo, ante el temor de nuevos atentados no han querido restaurar el cerco siniestrado y han optado por poner un muro de ladrillo en su reemplazo, lo que ha trastocado un lugar de encanto por otro lúgubre y afantasmado. ¡Una lástima!, pues quien ha perdido es nuestra ciudad.






UNA HISTORIA LLENA DE GLORIA: “SAN JOSÉ”DE JAUJA EN EL AÑO 1953

octubre 13, 2010

Selección de Jauja
Equipo de glorias (veteranos) de Jauja en el que destaca la presencia de Juan “Chicha” Rivera, Peñafort Mucha, Juan Núñez Escobar, Isaías León, Andrés “loco” Alejos (de pie). “Chato” Linares, “Tire” Ñaupari, Domingo Bullón y Jorge Torres (arrodillados)


Darío A. Núñez Sovero

Yo tenía apenas 9 años, en el tiempo corría el año 1953 y vivía en el ostracismo voluntario de estar en una ciudad ajena a mis raíces. Los jaujinos que por razones de estudios y trabajo, que por cierto eran ex josefinos y radicaban en Trujillo, vivíamos alertas de lo que ocurría en el terruño. Entonces una historia que recuerdo con nitidez cautivó mi atención. Se trataba de la actuación del seleccionado de fútbol del glorioso colegio “San José” de Jauja en el Campeonato Nacional de ese año y cuya finalísima se realizó en el entonces recientemente inaugurado Estadio Nacional de Lima. El diario jaujino “El Porvenir” de la época y todos los de circulación nacional daban menuda información de lo que ocurría que, por cierto, llenaba de alegría y satisfacción el orgullo xauxa.

Siempre me he preguntado por qué algunas entidades y organizaciones se precian de autollamarse “gloriosas” sin serlas. Atribución banal si se tiene en cuenta sus efímeras trayectorias en el tiempo. Pienso que en el caso josefino, con justicia y sin ánimos chauvinistas, si estamos ante una institución gloriosa, más si tenemos en cuenta que tiene un sesquicentenario de vida y en ese transcurso vital hay hitos que la han marcado en la historia como una institución gloriosa. Sino recordemos la actuación valerosa y heroica de los josefinos en la época aciaga de la Guerra con Chile, los cíclicos ganadores de concursos nacionales de matemática que sus alumnos logran, los célebres ex alumnos que han dado gloria al país en las guerras del siglo XX en que el Perú se ha visto envuelto, el reciente reconocimiento del Gobierno como Colegio Emblemático, etc. Una historia de esas, que son de verdadero recuerdo, la escribieron once estudiantes josefinos el año 1953.

Luego de eliminar, en la cancha de fútbol y no en la mesa como ocurre en este tiempo de leguleyos y reclamos, al Politécnico Regional del Centro y al “Santa Isabel” de Huancayo, como campeones del Departamento de Junín tocó al Colegio Nacional de Jauja viajar a Lima para el Campeonato Nacional. Lo hicieron en tren y, ya en la capital, los alojaron en los ambientes del Politécnico “José Pardo” de la Avenida Grau; la fama de los cercanísimos burdeles del Jr. Huatica y las historias de la famosa cortesana francesa Nené seducían la exuberante virilidad de nuestros muchachos, pero la severa inquisición de los responsables del equipo (los profesores Eugenio “negro” Susaníbar y Alfonso “loco” Alcántara) más la firme voluntad de triunfar en la lid, pudieron más que las incipientes tentaciones carnales de nuestros representantes.

San José de Jauja
Foto del equipo josefino donde se puede apreciar la compañía del utilero eterno “Osito” Osorio, padre Adolfo Bravo Guzmán, Director Abdón Max Pajuelo (al centro) y, en el extremo derecho el “sheriff” Méndez Portillo y el “loco” Alcántara. Entre los jugadores reconocemos al “Tigre” Contreras, Pedro Martínez, “Tire” Ñaupari, “Huaco” Briceño, etc.


El campeonato se inicia con las semifinales y al “San José” le toca jugar en la aún existente cancha de la Parada en el Porvenir donde elimina a los representantes de los departamentos de Huancavelica, Ayacucho, Pasco y Huánuco, quedando como finalista para enfrentar al representante de Ica, el “San Luis Gonzaga”, en el mismo Estadio Nacional de Lima, el coloso de José Diaz que acababa de ser inaugurado por el Presidente Manuel A. Odría.

El día señalado fue el 6 de Agosto de aquel lejano 1953. Nuestros equipistas, habituados como estaban de jugar en canchas duras y pampas, no podían esconder su asombro de pisar el flamante césped que siempre retiene la bola y la dirección técnica no tuvo la precaución de hacer un previo reconocimiento de campo. Esa tarde, en los vestuarios los deportistas recibieron la visita del diputado jaujino “el curco” Salazar, quién les dio una inflamada arenga recordándoles que el 6 de Agosto es un día histórico para América por la gesta de los patriotas en las pampas de Junín y que los josefinos estaban llamados a ungirse con el triunfo en tal honor. Con ese espíritu victorioso el encuentro empieza mal por cuanto Ica pronto se pone 1 a 0. A ello se suma que “Tire” Ñaupari en el arco y en una confusa situación sufre la fractura de la clavícula, con un vendaje en la zona lesionada y multifuncional como era lo sacan del arco y juega como foward (todavía no puedo olvidar igual actitud del genial Beckenbahuer en esa final de Inglaterra con Alemania en Londres 1966). Es en esa posición que le hacen foul en el área y el jaujino Florencio Sánchez Rivera (el que luego sería renombrado artista plástico) se encargaría de empatar con tiro penal. Finalmente, por la presión del momento y las dificultades del campo (jamás habían jugado en grass), perdieron 2 a 1.

San José
Equipo josefino subcampeón nacional en la cancha de la Parada Lima, donde reconocemos a Julio Yupanqui de buzo, Mucha (de Parco), Herminio Ñaupari, “Tigre” Contreras y “Osito” Osorio (de pie), Muruyama, Epi Sánchez, Florencio Sánchez Rivera y, en el extremo, “Huashca” Misari (de rodillas)


De retorno a Jauja el equipo fue recibido con los honores de estilo pues eran Subcampeones Nacionales y por mucho tiempo se habló de tal epopeya. De los integrantes de aquel equipo sólo dos (hasta donde sé) han fallecido en dolorosas circunstancias: Epifanio Sánchez Yupanqui y el japonés Muruyama.

San Jose 1953 - Jauja
Equipo josefino acompañado (al centro) por el Director Max Pajuelo y los profesores “Techero” Lizárraga y “Loco” Alcántara.


He buscado con ansiedad a los demás integrantes y sólo he podido dar con tres: El “Tigre” Contreras que jugaba de defensa, “Huashca” Alejandrino Misari Fabián y Herminio “Tire” Ñaupari Camarena. El “Tigre” Contreras de una acentuada calvicie evoca con confusos recuerdos aquellos días en que se rompía por la roja de su “San José”, actualmente vive entre su natal Acolla y Lima.

Contreras
"Tigre" Contreras en el Jr. San Martín de Jauja


Alejandrino “Huashca” Misari Fabián vive mullidamente en la tranquilidad del Barrio Jajachaca de su Marco nativo aireado por la brisa de la Laguna de Chocón. Recuerda con evocación lejana sus tardes de gloria como puntero izquierdo del “San José”.

Marco - Jauja
Alejandro Misari en Jauja


El más “lúcido”, en este revoltijo de reminiscencias, es Herminio ”Tire” Ñaupari Camarena, quién, además, aprovecha para comentarnos sus tardes de gloria en el arco de equipos de varios centros mineros, recordándonos además que es el único arquero que le atajó un penal al mismo Valeriano López, foward centro del temible rodillo negro, cuando jugó en el Estadio Junín con el San Lorenzo de Almagro y él era integrante de la selección de Jauja. Cuando se aleja de mi casa, donde tuvo la gentileza de visitarme, escucho el golpear cansino de su cayado, y la cojera que agobia los pasos de esta gloria josefina de tántos lauros jaujinos.

Tire en Jauja
“Tire” Ñaupari con la nostalgia de las glorias vividas


Antes de retirarse, y un poco como queriendo que el tiempo no borre algunas incidencias del recuerdo, nuestro buen “Tire” nos regala la foto de la selección de veteranos de Jauja -que es la que encabeza el presente post-; que, juzgo, debe ser de conocimiento de nuestra lectoría para beneplácito de los familiares y amigos, especialmente, rogándoles a quienes advirtieran alguna omisión hacérnoslo conocer para la rectificación correspondiente.