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junio 16, 2012
El escritor peruano, nacido también en Jauja, acaba de publicar un libro que desanda la historia de esta ciudad que se convirtió en quimera de los españoles.

Carlos Villanes Cairo. Madrid
Cuando unos duros extremeños, hombres bajitos y extenuados por el hambre, divisaron la ciudad de Jauja, llena de gente y riqueza, desde la cumbre del cerro Huancas, se hincaron entre gemidos y alabaron su destino: arribar al mítico país de la abundancia.
Les colmaron de comida, regalos y doncellas. Su capitán, analfabeto y bastardo de los Pizarro, decidió refundar Jauja como la primera capital del Perú. Poco después la abandonó, pero la leyenda del paraíso alimenticio y metálico había nacido.
Xauxa para los nativos y Jauja para los españoles, era la consumación de una vieja quimera medieval, llegar más allá de los mares al País de la Cucaña o de Jauja, el lugar donde: “ Se nada en opulencia/y pobres no hay…sin crímenes, ni policía,/ni pleitos, ni guerras civiles…ni abogados, ni notarios/no se pagan contribuciones…porque como no hay dinero,/no se conoce nunca la miseria”, el poema es de Antoni Bori y Fontestá y aparece en el nuevo libro de Edgardo Rivera Martínez, Historia y leyenda de la Tierra de Jauja. La calidad de la narrativa de Rivera Martínez opaca la trayectoria académica, de investigador y antólogo, pero no por eso deja de ser importante su largo trabajo ensayístico. Sus libros sobre viajeros y ciudades como Lima, Trujillo, Arequipa, Huamanga, la Amazonía y Jauja son de gran ayuda para conocer la opinión de los más selectos intelectuales a través de los siglos.
En Historia y leyenda…, encontramos a François Delpech, posiblemente el mejor estudioso de la leyenda de la Tierra de Jauja en el siglo XVI. Carlos Urani, profesor en Ontario, dice: “Es un lugar ideal para los glotones, no hay jerarquías sociales; pagan por descansar y castigan por trabajar” (p.26)
De Lope de Rueda, transcribe un breve juguete teatral, La Tierra de Jauja, impreso en 1567 con 3 personajes a cual más confundidos y hambrientos. De Manuel González de la Rosa, presenta un texto publicado en París en 1907 sobre la leyenda de Jauja y un largo poema anónimo, “La isla de Jauja”. Por su parte, Manuel Herrero estudia la significación de Jauja en el contexto cultural español de mediados del siglo XX.
De Porras Barrenechea: “Jauja, mito y realidad”, donde el maestro dice: “Y aunque el Cuzco o Pachacamac fuesen más ricos, es Xauxa el nombre que retiene el prestigio de asombro.”(p.79 ) y un artículo de Rosa Pellicer sobre Islas singulares: Amazonas y Jauja. Finalmente, los textos de Rivera Martínez y Espinosa Bravo.
El apasionante libro trae reproducciones de cuadros afines donde sobresalen los de Pieter Brueghel, O. Berrfurth, Wenceslao Hinostroza y de K. Kasparavicius.
Fuente: La República
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marzo 19, 2012
Ese es el título de la cuarta novela de este destacado narrador peruano, cuyo protagonista regresa a los andes para quedarse en la casa donde pasó su infancia y juventud. A la luz del amanecer (Alfaguara, 2012) será presentada este miércoles 21 de marzo.

Sobre Edgardo Rivera Martínez (Jauja, 1933) dijo el ilustre crítico literario Antonio Cornejo Polar: "su narrativa deslumbra, más que por la afanosa búsqueda de novedad, por la limpieza y hondura de su espléndida sencillez". Este año, el autor de la célebre novela País de Jauja (1993) presenta su cuarta novela titulada A la luz del amanecer (Alfaguara, 2012).
El argumento del libro se centra en la historia del protagonista y narrador, Mariano de los Ríos, quien regresa a su casa natal, en Soray, en los andes centrales para quedarse en ella. Cuando recién llega vuelven los recuerdos de su infancia y juventud, de su familia y de las mujeres que ha amado.
"Una vez más en esta novela, que tiene no poco de libro de memorias, se va, como en las anteriores, de lo andino a lo universal, y se dan en ella diferentes situaciones, un balance vital, y un manejo terso del lenguaje", se lee en la contracarátula de la novela.
La nueva obra de Rivera Martínez, a quien entrevistaremos próximamente, se presentará el miércoles 21 de marzo, a las 7:30 p.m., en librería Íbero de Miraflores (Av. Comandante Espinar 840). Los comentarios estarán a cargo de la poeta y guionista Giovanna Pollarolo y el el crítico literario Ricardo González Vigil.
Fuente: Perú 21
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agosto 23, 2011
LAS IDEAS DE NACIÓN EN LA NARRATIVA PERUANA DESDE LOS AÑOS CINCUENTA
HOMENAJE A EDGARDO RIVERA MARTINEZ
17 al 21 de octubre de 2011
El Centro de Estudiantes de Literatura de la Universidad Mayor de San Marcos
Lima, Perú
CONVOCA AL CONGRESO NACIONAL
“Las ideas de nación en la narrativa peruana desde los años cincuenta.
Homenaje a Edgardo Rivera Martínez”
Semana de la literatura en San Marcos
¿Cómo se ha configurado la idea de nación en la narrativa peruana de las últimas décadas? ¿Cuáles son los planteamientos ideológicos a partir de este concepto? ¿De qué manera se construye la idea de nación en la obra de Edgardo Rivera Martínez? A partir de los años cincuenta, la literatura peruana atraviesa una serie de cambios que dialogan con los distintos procesos sociales y culturales en el país. El espacio de la creación verbal toma nuevas direcciones. De este modo, surge la narrativa urbana y se renueva el indigenismo; a su vez, sistemas no canónicos como el relato fantástico y el policial se fortalecen. En suma, se forman importantes derroteros para un largo proceso de modernización en nuestras letras. Es en este contexto donde aparece la obra de Edgardo Rivera Martínez la cual difiere de otras propuestas pues este autor rompe con las dicotomías establecidas en el ámbito histórico y literario, que se han repelido y atraído, pero pocas veces conjugado.
La comisión organizadora de las actividades académicas por la Semana de la Literatura en San Marcos convoca a la comunidad académica nacional e internacional a presentar trabajos de acuerdo a los siguientes ejes temáticos:
1.- Las ideas de nación en la narrativa peruana desde los años cincuenta.
2.- El proyecto de nación ligado a los procesos de modernización.
3.- Problematizar el periodo de nuestra literatura a partir de la categoría de nación.
4.- Metacrítica (teoría e historiografía) sobre conceptos como indigenismo, neoindigenismo, posindigenismo, etc.
5.- Investigaciones en torno a la obra de Edgardo Rivera Martínez.
-Problematizar de la clasificación de su obra.
-Estudios sobre su novelística y cuentística.
-Relaciones e influencias en su obra.
Los interesados deberán presentar sus sumillas a la siguiente dirección electrónica:
semanadelaliteratura2011@gmail.com; asimismo deberán cumplir los siguientes requisitos formales:
Un archivo de formato word conteniendo el título de la ponencia,el resumen descriptivo (de aproximadamente 250 caracteres) y los datos del participante (Nombres, teléfonos celular o fijo, correo electrónico y, de manera obligatoria, la filiación institucional).
El Comité Organizador acusará recibo de las propuestas y notificará la aceptación de las sumillas antes del 25 de setiembre por medio de un correo electrónico o una llamada telefónica. Luego de conocidos los resultados, el seleccionado deberá enviar su ponencia a más tardar el 15 de octubre, la cual no deberá exceder las 10 carillas (excluida la bibliografía), en formato A-4, Arial 12, a doble espacio y con el citado de fuentes según el sistema internacional del MLA. La extensión de las ponencias no deberá exceder los 20 minutos de lectura oral. La lengua del congreso es el español. Asimismo, se deberá adjuntar los créditos o la reseña biográfica del ponente.
Comité organizador CELIT-UNMSM
- Manuel Larrú Salazar (Director de la EAP Literatura – UNMSM)
- Antonio González Montes (Coordinador del Dpto. Literatura – UNMSM)
- Dorian Espezúa Salmón
- Mauro Mamani Macedo
- Elizabeth Lino Cornejo
Fuente: CELIT UNMSM
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junio 14, 2010
Cuentos Populares de Jauja (Pedro S. Monge)
Aprovechando una noche de luna salieron al campo varios muchachos de escuela, llevando sus instrumentos musicales. Iban por los caminos tocando diversos aires, hasta que acertaron a pasar por delante de una capilla, en cuya puerta divisaron a un alma que rezaba. Se les ocurrió entonces fastidiar a esa alma con sus instrumentos de música. Y, sin más ni más, se situaron detrás de la capilla y desde allí comenzaron a tocar sus instrumentos, con todas sus fuerzas, formando un estrépido de los mil diablos.
El alma no toleró tamaña burla, y, revolviéndose furiosa, arremetió contra los bullangueros. Pero en lugar de mandarlos con la música a otra parte, los obligó a permaneces donde estaban y a tocar sus instrumentos toda la noche, sin descansar, so pena de ser muertos si otra cosa hacían.
Los muchachos se vieron obligados a obedecer y se quedaron tocando toda la noche, de miedo al alma. De esta manera se pasaron las horas, toca y toca, hasta el amanecer. Cuando rayó el alba, el alma se fue, dejándolos en libertad.
Jauja, 17 de noviembre de 1955.
Referido por Esteban Mayta, de 56 años, natural de Julcán, padre del alumno. Sabe leer.
Recogido por José Godofredo Mayta Torres, alumno del 4to. Año de Secundaria, Sección “B”.
Recopilado por Pedro S. Monge, profesor del mismo colegio.
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Nota: Pedro S. Monge Córdova. Cuentos Populares de Jauja. Publicado por la Municipalidad Provincial de Jauja, 1991, p. 20.
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junio 14, 2010
Cuentos Populares de Jauja (Pedro S. Monge)
Había una señora que tenía mucha fe en los difuntos. Iba todos los días al cementerio a orar en las tumbas. Buscaba, de preferencia, las tumbas caídas, olvidadas, de hacía mucho tiempo. Rezaba muy devotamente arrodillándose al pie de cada tumba.
Una día de tantos, cuando estaba orando según su costumbre, le tocó el hombro un caballero vestido de negro. La señora se asustó mucho, pero el caballero le dijo que nada temiera porque ella era la única que se acordaba de ellos, y que en premio a su virtud iba a comunicarle un secreto que le traería felicidad.
La señora, ya respuesta del susto, le escuchó atenta, y el caballero le dijo:
- Dios no me recibe en el Cielo porque fui rico. Tengo mi casa en tal parte (y le indicó el lugar en que se encontraba la casa), pero está encantada y nadie puede entrar en ella: yo estoy viviendo allí porque no puedo ir al Cielo. Tengo también chacras, cercos, y también dinero escondido. Te dejaré todo eso. Los “papeles” están en la casa, en tal parte (y le señaló el sitio donde estaban las escrituras de sus propiedades). Todos tienen miedo de ir a mi casa porque está encantada, pero tú no tengas miedo, anda no más, saca los “papeles”, no te haré nada. Una vez que te hayas dueña de todos mis bienes, yo podré irme al cielo.
Diciendo esto desapareció.
La señora fue a la casa y saco los “papeles” del lugar indicado por el caballero. Y tal como éste lo dijera, al día siguiente la señora era rica, poseedora de casas, chacras, cercos y dinero. El caballero no volvió a presentársele más.
Mientras tanto nadie sabía cómo se había hecho rica la señora que un día antes era pobre.
Jauja, 19 de abril de 1954.
Referido por Octavio Quispe B., de 46 años, sabe leer.
Recogido por Grimaldo Quispe Hilario, alumno del 4to. Año “B”, del Colegio Nacional de San José.
Recopilado por Pedro S. Monge.
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Nota: Pedro S. Monge Córdova. Cuentos Populares de Jauja. Publicado por la Municipalidad Provincial de Jauja, 1991, p. 19.
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junio 12, 2010
Cuentos Populares de Jauja (Pedro S. Monge)
En la ceja de la selva vivían antiguamente un hombre y una mujer que llegaron a tener tres hijos, el segundo de los cuales había nacido con una estrella en la frente y la virtud maravillosa de pronosticar el porvenir y adivinar el pensamiento de los demás.
Un día los padres partieron hacia la montaña a traer fruta. Los pequeños aguardaron ansiosos su regreso, pero pasaron muchísimos días y los padres no volvían porque habían sido devorados por las fieras. Entonces el niño que tenía la estrella en la frente adivinó la muerte de sus padres y entre los tres acordaron ir en busca de sus restos. Prepararon su fiambre y, cuando todo estuvo listo, emprendieron el viaje. A los tres días de penoso camino llegaron a una casa en donde vivía una anciana, quien al verlos les dijo:
- ¿A dónde van “huillcas” (nietos)? Yo soy abuelita de ustedes; viviremos aquí y se acostumbraran con mi “huilllquita”.
Los tres huérfanos que habían llegado llorando, se tranquilizaron oyendo hablar a la vieja. Después de la comida la anciana les dijo que dormirían con huillquita. Efectivamente, los tres niños y la chiquita de la anciana se acostaron en la misma cama y se durmieron, mientras la anciana se quedo “chac-chando” su coca.
Pero esta vieja era una bruja malvada. Había atraído a los tres huérfanos con el propósito de victimarlos. Felizmente, a cierta hora de la noche, el chico que llevaba la estrella en la frente se despertó y conoció los designios de la vieja que en esos momentos tenía ya preparado su cuchillo. Entonces despertó a sus dos hermanitos y les dijo:
- ¡Vámonos: nos escaparemos! ¡Esta vieja bruja nos quiere matar!
Sin perder un momento, los tres huérfanos salieron en silencio, con mucho cuidado de la casa y se fueron, siguiendo su camino.
A poco rato la bruja entró despacito a donde dormían las criaturas esgrimiendo su gran cuchillo. En la oscuridad agarró una cabeza y la cortó. Buscó la segunda cabeza pero no la consiguió ni tampoco la tercera. Entonces, renegando, prendió luz y vio que había matado a su nieta a quien tanto quería. Los tres huérfanos no estaban.
La bruja gritó, lloró y rabió. Hecha una furia tomó un costal y su tinya y salió en busca de los huerfanitos. Tomó detrás de ellos el mismo camino que habían seguido y a cada paso tocaba su tinya diciendo al mismo tiempo:
- ¡Pára, ñañacha! ¡Tín! ¡Pára, ñañacha! ¡Tín! ¡Pára, ñañacha! ¡Tín!
A cada golpe que daba en la tinya y a cada palabra que pronunciaba la vieja bruja, los huerfanitos no podían caminar, sus pies se ponían como lana.
Entonces el chico adivino aconsejó a sus hermanitos para que se subiesen a un árbol, a donde la vieja no podría subir. En efecto, el mayor se subió hasta la copa del árbol, el segundo, o sea el adivino, se quedó en la mitad sin poder subir más; pero el menorcito no pudo subir nada, y como la vieja estaba ya cerca, pensó esconderse entre las raíces del árbol, cubriéndose con sus ramas, y así lo hizo.
Cuando llegó la bruja vio a los huérfanos encaramados en el árbol. Entonces aparó la boca del costal al pie del árbol y cogiendo su tinya empezó a tocar diciendo:
- ¡Cae, ñañacha! ¡Tín! ¡Cae, ñañacha! ¡Tín! ¡Cae, ñañacha! ¡Tín!
En ese momento cayó el chico adivino dentro del costal, cuya boca amarró la bruja inmediatamente. Como el mayor no caía del árbol, la bruja resolvió subir. Dejó al pie su tinya y se subió al árbol. En ese momento el menorcito salió de su escondite y corrió a desatar la “amarradera” del costal para libertar a su hermano. Una vez desatado, el adivino agarró la tinya y comenzó a tocar diciendo:
- ¡Cae, bufacha! ¡Tín! ¡Cae, bufacha! ¡Tín! ¡Cae, bufacha! ¡Tín!
Y ¡tín! La bruja cayó dentro del costal, cuya boca los chicos cerraron y amarraron fuertemente. Luego, entre los tres, los huerfanitos cargaron el costal con la bruja dentro y lo llevaron a un río y lo echaron allí.
De esta manera terminó la vida de la bruja y los tres huérfanos se volvieron a su casa llenos de temor, llevándose la tinya de la vieja. Se salvaron gracias al niño adivino.
25 de setiembre de 1946.
Masajcancha, anexo del distrito de Paccha, provincia de Jauja, departamento de Junín.
Referido por Epifania Gómez, de 36 años, a Aparicio Pomasunco Vilca, alumno del Tercer Año del Colegio Nacional de “San José”
Recopilado por Pedro S. Monge, profesor del mismo Colegio.
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Nota: Pedro S. Monge Córdova. Cuentos Populares de Jauja. Publicado por la Municipalidad Provincial de Jauja, 1991, pp. 230/232.
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junio 09, 2010
Cuentos Populares de Jauja (Pedro S. Monge)
Cierta vez, en un pueblo lejano, había una bruja que tenía una hija bonita. Esta muchacha tenía un amante que iba continuamente a verla en su casa.
Un día la muchacha le dijo al joven:
- Esta tarde no vas a venir a verme, porque no voy a estar en casa. Tengo que ausentarme.
No quiso decirle a donde se iba a pesar de que el joven le rogó. Por esta razón el joven se picó, cuando llegó la tarde decide ir a la casa de su enamorada. Llega a la casa y halla las puertas cerradas. Sin embargo, por una ventana que da a la calle ve que hay luz en esa habitación, señal de que alguien está adentro. Lleno de curiosidad se propone averiguar quién está en el interior de la casa, acerca el oído a la ventana y escucha que hay dos personas que conversan en la habitación: son la bruja y su hija que hablan. Intrigado por tal misterio, quiere ver lo que hacen allí madre e hija y asomando la cabeza por la ventana, aguaita con todo cuidado. Lo que entonces vio lo dejó maravillado.
En la habitación había un gran recipiente lleno de agua, que al parecer esperaba a las dos mujeres que estaban desvistiéndose. Cuando estuvieron desnudas se metieron al recipiente y comenzaron a bañarse. Pero el agua del recipiente era sin duda un agua especial, compuesta para brujas, porque a medida que se bañaban les salían plumas por todo el cuerpo. En seguida les aparecían alas y finalmente les salió el pico; total, que las dos brujas quedaron convertidas en un par de lechuzas.
Las tales lechuzas intentaron volar para ver si estaban en aptitud de hacerlo y a la segunda intentona comenzaron a volar. Se salieron por la puerta y desaparecieron por el espacio.
El joven contemplaba pasmado la transformación de su amada y de su madre en dos lechuzas que se fueron volando. Entró a la casa y fue a tocar la ropa de las mujeres que habían quedado en la habitación. De pronto, sin pensar en lo que iba a hacer, le entró la tentación de probar en su persona la virtud de esa agua de brujas. Se desnudó rápidamente y se metió en el recipiente, donde comenzó a bañarse, imitando los movimientos y gestos que había visto hacer a las brujas.
Instantáneamente comenzó su cuerpo a cubrirse de plumas y a los pocos instantes estaba a su vez convertido en búho. Levanta también en el vuelo y sale hacia el espacio, donde se orienta y se dirige por el lugar que habían seguido las brujas.
Volando y volando, llega a las puertas de un gran palacio, a donde penetra audazmente. Allí encuentra a la bruja y a su hija junto a unos grandes príncipes, que no eran otros que los diablos y demonios.
Las brujas, que vivían familiarmente con los diablos, se entregan a realizar actos asquerosos con ellos. Lamían el ano de los diablos, mientras éstos se zurraban asquerosamente. También el joven, impulsado por ese espíritu de imitación, que era fuerte en él, se aviene a participar en uno de estos actos, pero se asquea de repente y exclama: “¡Jesús!”.
Al instante desaparecieron los diablos, las brujas y el palacio en que se hallaban. El joven apareció entonces en el fondo de un barranco muy profundo, entre unas montañas escabrosas. Estaba completamente desnudo. Toda su metamorfosis en búho había desaparecido.
En fin, para salir de allí tuvo que sufrir mucho. Viajó desde ese lugar muchos días, veía gentes, pero éstas huían de él con espanto creyéndolo un fantasma, porque lo veían desnudo, lleno de heridas, hambriento y que iba gritando.
Algunos días después halló chozas en las punas. Los puneños se convencieron de que era gente como ellos y le tuvieron lástima. Le regalaron sus ropas viejas y víveres, y el joven contaba a la gente lo que le había sucedido y cómo había llegado a ese estado. En un pueblecito donde había parroquia se confesó.
Así iba peregrinando, camino a su pueblo, pero muy lejos entre gentes desconocidas. Desgraciadamente, al poco tiempo perdió el juicio a causa de los males que había sufrido y poco después murió sin llegar a su terruño.
Agosto de 1949.
Jauja, capital de la provincia, departamento de Junín.
Referido por el alumno Epifanio Valenzuela Cueva, del 4to. Año “B”, del Colegio Nacional “San José”.
Recopilado por Pedro S. Monge.
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Nota: Pedro S. Monge Córdova. Cuentos Populares de Jauja. Publicado por la Municipalidad Provincial de Jauja, 1991, pp. 227/228.
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junio 07, 2010
Cuentos Populares de Jauja (Pedro S. Monge)

Por aquellos tiempos había un joven a quien le llamaban “Almatapla”, por las veces que había tropezado con las almas, según contaba él. Este joven cada vez que moría una persona en la ciudad, solía salir por las noches cubierto con un hábito blanco a deambular por las calles del pueblo. Lo hacía para asustar a las personas miedosas, que creían que era el ánima del difunto.
En una de esas noches que recorría la ciudad en hábito de alma, se encontró con un ser realmente del otro mundo que le detuvo en su camino para preguntarle quién era y a dónde iba. Sorprendido y asustado el joven disfrazado no supo qué contestar por el momento. Entonces el alma le preguntó si era de este mundo o de la otra vida. Viéndose apremiado, el joven recobró todo su aplomo y respondió resueltamente que era del otro mundo.
Pero ya el alma había advertido que se trataba de un farsante y para comprobar su mentira, lo llevó a una iglesia y deteniéndose ante la puerta cerrada le dijo:
- Si eres del otro mundo, abre esta puerta para que entremos a rezar.
El joven hizo grandes esfuerzos tratando de abrir la puerta, pero no pudo. Entonces el alma pronunció unas palabras extrañas y la puerta se abrió por sí sola.
Entraron al interior de la iglesia. El joven iba detrás del alma, dispuesto a hacer lo que ella hacía. Así se dirigieron al pie de la primera imagen y puestos de rodillas comenzaron a rezar. El alma rezaba de una manera muy distinta de cómo rezamos entre los vivos y el joven trataba de imitarle. De este modo recorrieron la iglesia arrodillándose al pie de cada imagen y rezando muy devotamente.
Cuando al fin terminaron de rezar abandonaron la iglesia y el alma cerró la puerta con las mismas palabras extrañas. Luego se dirigieron al cementerio, a donde el alma regresaba para bajarse a su sepultura. El joven iba encantado con la compañía de este ser del otro mundo, esperando averiguar aún más lo que haría en la noche.
Una vez en el cementerio, el alma le preguntó al joven cuál era el sepulcro en que habitaba. El joven, que no tenía sepulcro, creyendo que podía engañar a un alma, le indicó sin vacilar el sepulcro de otro. Entonces el alma, que conocía muy bien al habitante de aquel sepulcro, no pudo sufrir esta nueva mentira, y, lleno de cólera, victimó al mentiroso.
Al día siguiente hallaron el cadáver del “Almatapla” tendido sobre una tumba.
Jauja, 05 de abril de 1954.
Recogido por José Mayta Torres, alumno del 3er. Año “C”.
Referido por Pedro Vivanco, de 50 a 60 años, natural de Julcán, de oficio zapatero, sabe leer, hermano de la abuela del alumno.
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Nota: Pedro S. Monge Córdova. Cuentos Populares de Jauja. Publicado por la Municipalidad Provincial de Jauja el año 1991, pp. 22 y 23.
Foto: Gynko Álvarez
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junio 07, 2010
Recopilados por Pedro S. Monge Córdova

Recogiendo la inquietud de numerosos amigos y visitantes a este blog y dado a que en el mercado bibliográfico no existe ningún ejemplar de la obra póstuma de nuestro estelar escritor jaujino Pedro Monge Córdova, a partir de la fecha, publicaré unos cuentos resaltantes de "Cuentos Populares de Jauja".
Tal como indica el nombre de la obra, estos relatos pertenecen al habla popular y fueron recogidos y corregidos por el recopilador en su interacción docente en el centenario Colegio "San José" de Jauja. La fidelidad del contenido radica en que no se omiten las fuentes, antes bien Pedrito Monge cita a los autores de cada uno de los relatos. La Municipalidad Provincial de Jauja tuvo la acertada iniciativa de patrocinar esta publicación el año 1991, y es de desear, que esta misma entidad, patrocine la segunda edición para que las nuevas generaciones conozcan muchos vericuetos de la sabiduría popular de Jauja.
Foto: Gynko Alvarez
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mayo 13, 2010
Obra ganadora en el I Concurso de Cuento de las Mil Palabras

Complace saber que Luis Suárez Galarza es el ganador del Primer Concurso de Cuento de las Mil Palabras que organizó el Club Jauja en Lima. Este evento fue realizado, con mucho acierto, para estimular y premiar la creatividad del hombre jaujino y, además, rendir homenaje al 476 aniversario de la Fundación Española de nuestra ciudad.
El cuento ganador "Chano" no sólo es un homenaje a un danzante de nuestra fiesta del "20 de Enero", sino que, además, es el reconocimiento a un hombre que en cada feria jaujina trasuntaba por ella voceando, en lenguaje jocoso, su mercadería cucharera que adornó muchas mesas xauxas. Como un homenaje al jaujino de hoy, antes y después, va esta entrega con generosidad y compromiso xauxa.
I CONCURSO DE CUENTO DE LAS MIL PALABRAS
ORGANIZADO POR EL CLUB JAUJA - LIMA (abril de 2010)
AUTOR: Luis Sebastián Suárez Galarza
SEUDÓNIMO: Don Gonzalo González de la Gonzalera
CHANO
Tranquila la tarde. Los peloteros sudan tras el balón. La canchita de fulbito del jirón Sucre, añejo patio del Glorioso Colegio “San José”. Cuántas vidas de alumnos y profesores habrán pisado este lugar.
-¡Sin nadie, casi, profe!¡Sin nadie! ¡ El Chano, está muy mal, profe, muy mal! ¡Anda a verlo!
La voz de color ceniza de Carlos Muñoz disturbó mi plática con alguien que no era alguien. Estaba mirándome tan de cerca como si su nostalgia estuviera pegada a mi costado.
No se titubea. Se llega rápido, corriendo, a la casa de don Raymundo Espinoza Camarena. Barrio Bellavista. Jirón Cusco. Unas vacilantes manos abren el añoso zaguán.
Su hija Victoria y su nieto Raúl a su lado. Sobre una camita, el Chano. Quietecito, mirando lánguido el aire de sus ojos. Cubre su frente un gorro de lana de un celeste muy peculiar, como de ese alegre cielo que orna una añeja nube.
-Chano- le digo al oído.- Chano, ¿cómo estás?
Sus ojos miran atentos, con una ternura que abunda en la sala para aquellos que lo acompañan.
-Palito- dice con voz de ave pequeñita-. Palito, aquí estoy… como todos… en los Veintes, ¿te acuerdas? –la fiebre lo hace delirar-. Pero a mí no me gana nadie. A mí, al Inventor del susto, no le gana nadie. Ni la muerte. ¿Sí o no? La tunantada seguirá a la orquesta hasta el final… bailando hasta en el barro por Tayta Chapa y Tayta Fabián…
Otra vez, un tiempo como escarchado en su propio ser se sienta a mirar desde un rincón de la habitación donde no se escucha ningún palpitar, de nadie. Solo se sabe a ternura inefable. Tu ternura, Chano. Chano de sangre y de tunantada.
-Quiero, dice de pronto, naranjas-. Su voz se aviva como leño que recuerda su labor. Sus anhelantes ojos repiten sin hablar otra vez su inmediato y urgente deseo.
Corriendo. Otra vez corriendo. Creo la vida es eso: correr, correr, para que no te alcance lo que no amas. Correr, correr, para alcanzar lo que sí amas. ¡Naranjas para mi pata, el Chano!, grito en las calles que a esa hora, hora lánguida de la noche, resuenan con cada eco de mis pisadas. ¡Naranjas, Chano, naranjas!
Feria de Jauja. Los pequeños toldos con diferentes colores palpitan en la Plaza de Armas, en los jirones Grau, Junín. Gentes de los distritos ferian domingos y miércoles. Gelatina de patita, chicha de jora, chicha de maní, panes de huevo, bollitos, panes kusay, panes de semita, pan mishti, molletes; ¡oh! ágape de dioses; los riquísmos bocaditos: aldabitas, rosquitas de yema, unas blanquitas y otras rosaditas (como boquita de niña recién enamorada y que recibió el primer beso); las guatemalitas, los alfajorcitos con mermelada de piña o con manjar blanco, el pan de maíz (tan delicado y deleznable como amor de mujer), las rosquitas de manteca, las lágrimas. Delicias tan a la mano en las festividades del Veinte de Enero, en los Tumbamontes de Carnavales y en el homenaje a la Virgen del Rosario y a la Virgen Chapetona. Y, claro, cómo no, calienta la mañana la viva voz de alguien que se abre paso entre los feriantes gritando Cucharas, cucharas, lleve sus cucharas para celebrar su matrimonio y no prestarse de la vecina, compre sus cucharas, señora, lleve sus cucharas, Verdad, dice una mujer de linda pollera y con su quipe a la espalda, dame tu cuchara, tayta Chano, media docenita nomás por ahora, Tenga, caserita, este producto es importado, cucharas de alpaca,caserita, un lujo para su casa, eso es lo que vendo yo: el Inventor de susto, Gracioso el casero, ya, ya, agarra la plata, mañoso, “Inventor del susto”, ¿no?, Claro, caserita, tan conocido en todas las ferias, pero eso sí: no hay como mi Jauja y mi Veinte de Enero .
Había que ver sus divinos pasos de watrila tras la orquesta, con su chullo de lana, su camisa y su chalequito de bayeta, sus mangas muy andinas, su uwishkata, su misterioso y prójimo wallki, su honda que es su cayado de lana; su holgado watrila, sus llankis de cuero de res que cubren sus bastas medias, y su careta que contiene en su ícono de ancestral telurismo nuestra vivencia de batán mortero collota bicharra poyo lluvia granizo hielo escarcha tulumanya puquio pirca piedra tierra humus; el olor de la tierra en mis manos, su humana humedad… Y el alma del watrila con su dialecto shausha dulce profundo misterioso irónico señorial festivo sensualmente amoroso… watrila, watrila, dueño de los danzantes arcoiris…
El pizarrón a mis espaldas. A través de los vidrios miro el Cerro de Huancas. Pienso en el Chano. Señorita Martha, usted es vecina del señor a quien llaman Chano, Sí, profesor, Vé, por favor a su casa, averigüe cómo está y regrese de inmediato, ¿puede?, Sí, profesor.
El tiempo que todo lo ordena, que todo lo borra, que todo lo corrige, dicen, está ahora escarchado en su propio cauce. Y, de pronto, descongelado el impasible tiempo, de modo raudamente atroz, y oí entonces lo que jamás hubiera querido oír de aquella lastimera y quebrada voz. Profesor…, Sí, señorita, Su amigo, el Chano… el señor Espinoza… ha muerto. Quieto el día quieto el tiempo quieto el aire quieta el aula quietos los alumnos quietas las carpetas quietos los cuadernos quieto el escribir quieto el mirar quieto el respirar quieto el ver quieto el oír quieto el palpitar quieto el sentir quieto el ser quieto el vivir quieto el todo quieto el quieto el quieto quieto…
“Con inefable fruición sorbía el jugo de la naranja suasada por su hija. ¿Adónde habrán ido las músicas de tus sueños? El silencio se posa ahora en el alar de la casona viuda. Viento suave en el cementerio de Yauyos. La mishkipa danza en el alma de cada quien. Ojos que se alzan tras del ataúd. Se cierra el incorpóreo telón de la tarde. El silencio vuelve a caminar en silencio…”
Suena a lo lejos una orquesta … la tunantada…
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mayo 12, 2010
Darío A Núñez Sovero
Tengo en mi poder, y es sobrecogedor leer, las recientes publicaciones de dos poetas de Jauja. Cada uno posicionándose desde su particular perspectiva de ver la realidad cotidiana de nuestro acontecer citadino, pero, en el fondo, conjuncionando una aguda y sensitiva fibra lírica, típica del literato xauxa. Adquiero, voluntariamente, el implícito compromiso de darlo a conocer al lector por cuanto sé que la brevedad del tiraje de ambas publicaciones puede privarle de una placentera lectura que, como es en mi caso, ocurrió.
Luis Suárez Galarza es una voz que, a fuerza de tenacidad y constancia, ha venido entregándonos numerosos trabajos, algunos de ellos galardonados con distintos premios. En grata visita a mi hogar y, acompañado de un gran amigo de amena charla como es Lucho Patiño (el mismo que trasunta pasillos epistemológicos) luego de un cordial saludo no duda en entregarme su reciente obra denominada “Literatura Tunantera”. Como quiera que la temática es de palpitante interés para el común de los xauxas, luego de agradecer su generosidad lo invito a apartarnos a otro recinto donde la tertulia pueda ser más coloquial. Ya instalados en un lugar de claro tinte “ecológico” empezamos un intercambio de opiniones sobre el tema. Le explico que hacia 1982 hubo un frustrado intento de publicar una selección de artículos sobre las festividades del “20 de Enero” el mismo que estaba liderado por el extinto César “pachitas” Fabián Santos y el dueño de la Librería Navarro, proyecto que abortó por cuanto el tiempo jugó un rol catastrófico y la publicación no pudo salir. Ya en el año 1,983 quién firma este post, Lucho Balvín y Gerardo García publicaríamos la primera Antología del “20 de Enero” en una austera edición a mimeógrafo. Al año siguiente y en edición de la imprenta Castro, este escriba, publicó un texto más amplio sobre nuestra festividad habiendo merecido el reconocimiento de la Municipalidad Distrital de Yauyos-Jauja que lideraba el finado Alejandro Espinoza León y que tengo plasmado en un artístico pergamino diseñado por nuestro conocido artista Medardo Bravo.
Volviendo a “Literatura Tunantera”, Luis Suárez (de aflautada figura y con firme acento) me explica que es un trabajo preparado ad-hoc para la exposición que realizó el 23 de Abril en la Casa de José Carlos Mariátegui en Lima por expresa invitación del Club Jauja con sede en Lima con motivo del programa de festejos de la fundación española de nuestra ciudad. Revisándolo, encuentro que es un homenaje post mortem a la memoria de uno de más excelsos cultores de las festividades de Yauyos-Jauja como fue el “Chano”, Raymundo Espinoza Camarena en la vida real, aquel huatrila incomparable que a bordo de su llanqui afelpado de pura lana solía ir detrás de la orquesta deleitando a la concurrencia que, pasmada, admiraba nuestro típico baile. Este encendido homenaje se complementa con un relato de profundo lirismo a nuestra María Pichana, esa añosa danzante que acompañada de su viejo va con “sus movimientos tan femeninos… sus humildes calzados (que) contienen esos delicados pies de dama de carita bellísima con mejillas sensualmente arreboladas, ese color rojo de las nubes heridas por los rayos de sol…”. Los que tenemos la suerte de conocer a Luis Suárez sabemos de la hondura de su voz, la laboriosidad de su palabra artesanada sólo por un artista, por ello saludo esta entrega e invito a los jaujinos de “alma y hueso” a leerlo. Para los que desearen leer esta obra pueden dirigirse a: palitosg@hotmail.com
Gerardo García Rosales es uno de los más lúcidos intelectuales jaujinos vivos. Su pluma de vena desbordante y fina lo ha llevado a un sinfín de lauros como el obtenido hacia 1980 con el Premio Nacional de Poesía Infantil. Hombre de una locuacidad extrema y una inspiración exquisita no ha tenido mejor idea que entregarnos su reciente trabajo llamado “Tierra de Fe”. La originalidad de esta publicación radica en que a la par de que es una obra antologada de renombrados autores jaujinos reproduce, a manera de almanaque y en bellas fotografías, los lugares más preciosos y deslumbrantes de nuestra ciudad y, en el dorso de cada mes y folio, bellísimos relatos y poemas de autores de la trayectoria de Ernesto Bonilla del Valle, Algemiro Pérez Contreras, Martín Fierro Zapata, Edgardo Rivera Martínez, el mismo Gerardo y otros de nombrada y reconocida estima literaria. Esta misma publicación debía ser presentada a la comunidad nacional en Lima en la sede del Club Jauja, petición que hemos formulado y que espera respuesta. Les digo, amigos, que sería injusto que preciándonos de ser originarios de esta fecunda y bendita tierra no leamos esta entrega que la aguda percepción de Gerardo nos permite. Los interesados puedes remitirse a: chatogar@hotmail.com
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diciembre 06, 2009
El Jaujino Universal es, hoy en día, uno de los mejores escritores latinoamericanos

El laureado jaujino es uno de los más renombrados escritores de la Literatura contemporánea. Sus obras han sido recibidas con beneplácito por la crítica literaria, siendo País de Jauja, la novela con la que alcanzó una audiencia nacional e internacional.
Edgardo Rivera Martínez nació en Jauja el 8 de septiembre de 1933. Sus estudios primarios los realizó en la Escuela “Nuestra Señora del Carmen”, habiendo iniciado su carrera literaria a muy temprana edad, cuando cursaba la educación secundaria en el Colegio San José de Jauja (1946-1950), instruido por los intelectuales jaujinos Pedro S. Monge y Miguel Martínez Saravia, quienes lo estimularon para que años después se convierta en un connotado escritor.
De las aulas jaujinas pasó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1952), en cuya Facultad de Letras cursó la especialidad de Literatura. Se inició en la docencia en 1956, habiendo obtenido una beca mediante la cual pudo ampliar su formación en la Universidad de París (1957-1959) y en la de Perugia. A su regreso, optó el grado de Doctor en Literatura (1960), a mérito de la tesis sobre El paisaje en la poesía de César Vallejo y Referencias al Perú en la literatura de viajes europea de los siglos XVI, XVII y XVIII, respectivamente.
Cumplió nuevos períodos de perfeccionamiento en Francia (1964 y 1967). Nuevamente en Perú, publicó Imagen de Jauja (1967), en el que analiza los trabajos de los cronistas, historiadores y viajeros que la visitaron entre 1534 y 1880. Fue reincorporado a la enseñanza en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1971) y eventualmente atendió al International Writing Program, en la U. de Iowa (1975).
En 1982, ganó el primer premio del Concurso Nacional del Cuento de las Mil Palabras, con un jurado integrado, entre otros, por Mario Vargas Llosa y Julio Ramón Ribeyro, y de la que resultó vencedor con el cuento “El ángel de Ocongate”. También ha sido profesor en Darmouth (EE.UU.) en 1988 y en Tours y Caen (Francia) en 1990.
En 1993, publicó su magistral novela “País de Jauja”, la misma que fue finalista del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos. Al respecto: Francoise Aubes de la Universidad de París, ha dicho que País de Jauja es una: “novela faro de este fin de siglo literario, novela de la felicidad, de la utopía feliz de un Perú mestizo y que reinserta el mundo andino en la cultura universal”.
Al año siguiente, además de seguir escribiendo otras obras, fue premiado por su destacada participación en el primer Premio Pegaso de Literatura para Latinoamérica, realizado en Colombia. Asimismo, recibió la Beca Guggenhelm Foundation para la creación Literaria, en 1997.
En 1999, su obra “País de Jauja”, fue considerada, de acuerdo con una encuesta publicada por la revista Debate, como la novela más importante de la década de 1990 en la Literatura Peruana. En dicha encuesta participaron los mejores críticos literarios de nuestro medio.
Desde el año 2000, es miembro de la Academia Peruana de la Lengua. Dicho ente agrupa actualmente a los 27 académicos más importantes del Perú, expertos en el uso del idioma español, entre los que destacan Luis Jaime Cisneros, Martha Hildebrandt, Mario Vargas Llosa, Fernando de Szyszlo, etc.
Para mí, es un orgullo ser paisano de Edgardo Rivera Martínez, su obra ha servido para resaltar el nombre de la Primera Capital del Perú, Jauja, en todos los lugares del Perú y del mundo. Conocido como el “Jaujino universal”, nombrado así en un emotivo homenaje que le realizó la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, es uno de los mejores escritores de Latinoamérica. De los diversos homenajes que recibió, destaca que César Ferreira e Ismael Márquez hayan editado un volumen de homenaje al escritor reuniendo estudios de importantes narradores y estudiosos: De lo andino a lo universal. La obra de Edgardo Rivera Martínez (Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 1999).
Muchas gracias Edgardo Rivera Martínez, Jauja siempre te estará agradecida por haberla tenido como temática central de tus obras. Tu reconocimiento a nivel mundial es un justo premio a tan fructífera labor literaria. Mi sincero homenaje para tu persona, a través de este humilde blog.
Obras
- El unicornio (1963)
- Imagen de Jauja (1967)
- El Visitante (1974)
- Azurita (1978)
- Enunciación (1978)
- Hombres, paisajes, ciudades (1981)
- Historia de Cifar y de Camilo (1981)
- Angel de Ocongate (1982)
- Casa de Jauja (1985)
- Ángel de Ocongate y otros cuentos (1986)
- País de Jauja (1993)
- A la hora de la tarde y de los juegos (1996)
- Libro del amor y las profecías (1999)
- Ciudad de fuego (2000)
- Danzantes de la noche y de la muerte y otros cuentos (2006)
- Diario de Santa María (2008)
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diciembre 05, 2009
Saulo Antonio Balvín Landeo, estudiante universitario, fue el ganador del Género de Ensayo

Los Juegos Florales, instaurados en la antigua Roma, son certámenes literarios promotores y difusores de una lengua, en los que se premian obras literarias en prosa y en verso. Es así como, la Universidad Ricardo Palma organizó los XIII Juegos Florales Universitarios 2009, en los géneros de poesía, cuento y ensayo.
En el Auditorio Todas las Artes, de la Oficina de Extensión Universitaria y Proyección Social de la Universidad Ricardo Palma, el 14 de septiembre del 2009, se reunieron los miembros del Jurado Calificador del Género de Ensayo de los XIII Juegos Florales Universitarios, Dr. Wilfredo Kapsoli, Dr. Miguel Angel Rodríguez y Lic. Roberto Rodríguez, quienes luego de cambiar opiniones sobre el valor de los numerosos trabajos presentados por diversos estudiantes universitarios de todo el país, decidieron declarar como ganador a Saulo Antonio Balvín Landeo. El título del Ensayo que presentó se llama “Genialidades de la Perricholi – La Miquita de Palma”.
Premio que alegra y llena de orgullo a todos los jaujinos, toda vez que Saúl no solo es jaujino de nacimiento, sino también es vecino actual de Jauja. Caminando diariamente por nuestras calles, es donde obtiene la inspiración para seguir escribiendo.
Hijo de Luis Balvín Povis (hermano del Gato Balvín) y Martha Landeo Camarena, nació el 19 de septiembre de 1987 en el Hospital Domingo Olavegoya; realizó sus estudios primarios en la Escuela N° 31512, y los secundarios, en el Colegio San José. Actualmente es estudiante de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional del Centro del Perú.
Siendo joven, no es el primer reconocimiento que obtiene, también recibió una mención honrosa en un concurso de Literatura que realizó el Diario El Comercio de Lima y obtuvo el segundo puesto, con su Ensayo “Aprendiendo a leer Literatura”, en el concurso de la Primera Feria del Libro que se realizó recientemente en Junín.
Hace unos días conversé con él y me confesó que, entre otras razones, se interesó en la Literatura gracias al ejemplo de Edgardo Rivera Martínez, cuya obra “País de Jauja” es su favorita.
Me llena de felicidad lo logrado hasta hoy por Saulo, le deseo los mejores éxitos en la carrera que está emprendiendo. Para finalizar, me comentó que la novela que está escribiendo tiene a Jauja como temática central, la misma que participará en el próximo Concurso de Novela Corta “Julio Ramón Ribeyro”, organizado por el Banco Central de Reserva del Perú. Aquí unos párrafos de su primera novela:
“…bueno te diré: me casé al siguiente año de que falleciste, no importa con quien y quizá sé por qué si, ahora estás muerta, y si estuvieras viva te lo hubiese dicho. Importa que ahora tenga a Sthefany y Edmundo. El siempre sale a pasear conmigo en el automóvil que me compré a cambio del dinero que recibí por vender el chalet que distaba a una legua del mar, quizás lo único bello y nada más, fuese mirar las mañanas y los crepúsculos de nuestro amor en la mar. También me alcanzó para una cómoda casa cerca a la laguna del valle, en el País de Jauja, donde moriré. Eso es seguro. No dudes ¡Karem! Quisiste morir en París y creo que ese era el único verso que te aprendiste de Vallejo. —Moriré en París… —, aunque no sabías qué continuaba. Y eso me causaba gracia. Me reía para mis adentros. Luego hacías a la que recordaba, pero al fin te importó solo esa frase y el resto lo tachaste. No sabes que Jauja tiene un pedacito de cielo como ninguno, ni como Paris ni como Roma, sino... para que decírtelo, es preciso que hubieras vivido aquí, y te hubieras dejado aplastar por la inmensidad del pedacito de cielo.
De que estás enterrada en París, es seguro. De que ya te olvidamos por aquí, estoy por concluirlo... Sin embargo, recuerda esto: nunca me pediste que te amara como la nacionalidad que tengo. Pero te amé así. A lo Jaujino. Por eso toda esta plegaria, esta sinfonía de despedida, Esta mulisa apasionante…”
Estoy seguro que desde la eternidad, Víctor Modesto Villavicencio,
Pedro S. Monge y
Ernesto Bonilla del Valle, sonríen debido a que Jauja sigue brillando por la pluma de sus escritores actuales, de los consagrados como Edgardo Rivera Martínez hasta de los que recién empiezan como
Saulo Balvín Landeo. Sigue así estimado Saulo, tus seres queridos y Jauja esperan mucho de ti, y yo sé que lo lograrás.
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diciembre 04, 2009
Camilo Espinoza Beas
Hace muy poco, para ser exactos, el tres y cuatro de diciembre de este año, se realizó el Coloquio Internacional “Julio Ramón Ribeyro: La palabra del mudo”, en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar. Lima.
Hubo muchos asistentes, muchos de ellos muy conocedores del tema. Yo me sentía, como un postulante a universidad, muy nervioso entre españoles, italianos y doctores en lingüística y literatura, muchos de la PUCP, de la UNMSM y de la Universidad de Texas en Austin. Pero de ninguna manera disminuido, porque yo tenía el respaldo de Edgardo y su País de Jauja, quiero de decir, que si alguien me preguntará por algo, y no supiera la respuesta, inmediata diría pero: “Leíste País de Jauja”, eso sería mi coraza.
Pero sucedió lo pensado e impensado. Cuando comenzó la Conferencia Magistral: “La memoria de las palabras. Escritura autobiográfica en JRR y la narrativa de los ´50”, en el desarrollo de la misma comentó, uno de los conferencistas sobre la influencia de JRR en escritores como (ERM) Edgardo Rivera Martínez (y yo agrego lo siguiente JRR 1929, ERM 1933, MVLL 1936, ABE 1939) dijo: “País de Jauja, es una de la novelas mejor desarrolladas, donde el arte, el amor y el sentimiento se ven reflejados, muchos de nosotros lo tomamos para sustento de tesis”.
El conferencista señaló: “Resulta importante para el conocimiento y desarrollo de la literatura peruana contemporánea, entre tantas otras obras, destacar País de Jauja.
Yo me acerqué, luego de su ponencia, a saludarlo y el muy cortés me atendió. Le dije que era de Jauja y una especie de caballero templario de País Esperanza, el esbozo una sonrisa y me dijo: “Ustedes tienen un gran escritor, consérvenlo, admírenlo y sobretodo léanlo”. Yo quedé agradecido por sus palabras. Y me dije: “Cómo es que otra personas admiran y valoran a Edgardo, y esperan en algún momento darle la mano y conversar. Y nosotros, los jaujinos, que a veces lo tenemos en Jauja, caminando por la calle Junín, por Bolognesi, por San Martin, ni siquiera sabemos ¿Quién es? Y ni siquiera leemos País de Jauja o A la hora de la tarde y de los juegos, entre otras creaciones”.
Siento que si no lo rescatamos será como: Los chilenos que nos quitan todo, es decir, en algún momento los huancaínos dirán que Edgardo es huancaíno, e intentaran apropiarse como lo hacen con la laguna de Paca, en sus guías turísticas.
Por tal motivo: con Sergio, autor del blog, planeamos promover el primer concurso de ensayo “Sobre Edgardo Rivera Martínez y País de Jauja”. Esperando su auspicio, su interés y sobre todo su participación, que de alguna manera será un reconocimiento a nuestro Edgardo y su País de Jauja, contamos con ustedes.
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diciembre 01, 2009
Camilo Espinoza Beas
El día se inicio con el estallido de los cohetes característicos que avisan que la traída empieza, ese sábado de febrero, febrero de carnavales. Día del cual muchos se levantaban con el deseo de acudir a tan cortés invitación de parte de los padrinos. Otros acuden después de una jornada de fiesta sin haber cerrado los ojos, con poca energía y con el pensamiento que tan suculenta patasca los pondrá nuevamente en lucha para continuar con la fiesta de carnavales.
Manuel, de doce años, hijo de María, y hermano mayor de Teresita de apenas dos años, vive en pobreza, en una casita de barro muy cerca del cementerio de Jauja, y su ilusión y sus oídos no son ajenos a los estallidos de los cohetes. Él como muchos se cree con derecho de asistir, porque se considera del barrio de La Libertad, como parte de la comitiva que traerá el árbol. Aunque no cuenta con ushcata, ni con sombrero y menos con la invitación que lo acredite como parte del “selecto” grupo que estará en el camión, él no pierde las esperanzas y tan pronto como se viste, se dirige a la casa de uno de los padrinos, casa que ya tiene ubicada, y que espera también le inviten un “suculento plato de patasca” tal como dice en las tarjetas de invitación. Él se sentiría afortunado que también le invitasen dos platos más de patasca una para su mamá y otra para Teresita su hermanita.
Su buena fortuna y su presencia solo le alcanzan para tomar una taza de café y un pan de huevo. Pan que sin embargo no come porque piensa en su hermanita. Y qué decir del shajteo, Manuel se cree con tanto derecho de estar en el almuerzo, pero siendo niño no es iluso, y sabe que ni de a vainas le llegará un plato de comida, y él piensa: “Eso es solo para los que tienen manta y sombrero, y para los que vienen de Lima.” No hace mayor drama y se sienta muy cerca adonde (ribera del rio Yacus) los invitados y cuellos, se divierten jugando con harina, desperdiciando harina que para Manuel y su familia significarían muchos panqueques, acompañados de café. Contempla como después de regar tanta harina, todos los invitados son seleccionados para almorzar. Hacen un ruedo y todos comen sin parar, pidiendo: “otro platito por favor porque está muy rico”. Manuel se siente tentado a comer el pan de huevo que guarda para su hermanita, pero antes hace un intento por agenciarse algo de comida y se acerca a una de las madrinas y le dice: “Señora, le ayudo a recoger los platos sucios y me dan un platito”, esta señora muy distinguida acepta, pero no cumple con su parte del trato y solo le dan algunas papas con ají. “Algo es algo, peor es nada”, piensa Manuel.
Él acompaña, a los bailantes, primero, muy cerca a la orquesta y luego cerca a esas mujeres y hombres que gritan eufóricos, que denotan que son los padrinos y están sumamente contentos de gastar su dinero, pero que sin embargo incumplieron su trato con él, y siendo Jauja una cuna de abogados, Manuel, no podrá contar con uno a fin de emplazar y pedir que le cumplan con dar ese “exquisito plato de shajteo con presa de cuy”, tal como dice en la tarjeta.
El sábado se oscurece, y Manuel no se puede quedar a ver como terminan los asistentes a la traída, aunque sabe, que muchos terminan, durmiendo, peleando, llorando, riendo, bebiendo y besándose (en algunos casos, aunque no necesariamente con la esposa o la novia).
La ilusión de Manuel sobre las fiestas de carnaval, radican especialmente en el día del cortamonte. Porque sabe que al momento de cortar los árboles, él aprovechará en recoger la mayor cantidad de regalos y demás cosas que los padrinos cuelgan de los árboles para demostrar que uno tiene más dinero que otro.
Manuel desde la tres de la tarde, del día martes de febrero, febrero de carnavales, carnavales del barrio La Libertad, La Libertas de los jóvenes, contempla los cuatro árboles y los juguetes y demás cosas que hay en cada uno. Él ya tiene seleccionado que es lo que obtendrá, aunque sabe que habrá una dura lucha, porque como él muchos niños pobres acuden en busca de un regalo. Algunos para cambiarlos por comida, otros buscan obtener los regalos, como es el caso de Manuel, para llevárselos a su hermanita. Que en sus dos años de vida el único regalo que obtuvo fue una muñeca sin una pierna, y a la que de tanto peinar, terminó con una calvicie prematura, aun así su muñequita forma parte de la familia.
Manuel sabe que la forma de conseguir los regalos, que cuelgan de los árboles, es luchar contra viento y marea, contra otros niños, cuando los árboles caen, arriesgando su propia integridad, arriesgando su vida. Sabe que debe tener cuidado, porque María la madre, le advirtió que si algo le pasa, ella no podría atenderlo, no podría pagar las medicinas porque solo les alcanza para comer, y comer solo una vez al día. Y no se pueden dar el lujo de enfermarse. Manuel ante las palabras y posición de su madre, las entiende pero el deseo de ver a su hermanita con unos regalos, lo lleva a mantener su posición de conseguirlos como a de lugar.
Manuel sabe, que los árboles al caer pueden cambiar de rumbo. Pero aun así, el seguirá con su plan, nada lo detendrá. Tiene un jebe, de color rojo, cruzado en el cuerpo que le ayudará a defenderse de los abusivos que intentasen quitarle lo que logre atrapar, que por derecho ya le pertenece. Ha practicado algunas patadas de karate viendo a Jackie Chang, en el televisor de un señor que vende abarrotes en la plaza Santa Isabel. Plaza que pertenece al barrio La Libertad, y del cual él sabe que es parte, que esa es su zona, asi que él se desplaza con seguridad y pertenencia por todas esas calles que muy pronto estarán llenas de parejas de bailantes, algunos bailantes más elegantes que otros, más sincronizados que otros, pero en fin bailan tantos que uno ya no distingue quien hace un papelón.
Cae el primer árbol, Manuel, temeroso e intrépido a la vez, logra obtener una panera de color azul y una jarra del mismo color, regalos que guarda debajo de su vieja chompa para luego dárselas a guardar a su mamá que está muy cerca y a la vez excluida de la fiesta.
Manuel sabe que en los siguientes arboles hay mejores regalos y está a la expectativa, rodeando los arboles, rodeando los regalos.
En un momento logra ver a aquella madrina que incumplió con el trato, muy alegre y muy elegante y con el cabello teñido, danzando con una copa en una mano y en la otra una hacha cuidadosamente adornada, pero eso ya no le importa, su nueva tarea es estar vigilante a la caída de los arboles, y hacia donde corre el viento, porque sabe que el viento es traidor.
Siete de la noche, él como otros niños esperan los regalos, y sucede, cae uno de los árboles que por casualidad golpea a otro y este también cae, los niños ante la caída de los dos árboles se desesperan por conseguir los regalos, algunos de ellos están sorprendidos porque nadie se esperaba tal situación. La banda de música ensordece a todos los presentes, Manuel se desespera y no consigue atrapar nada, no se lo esperaba, se sintió muy triste y decepcionado con el mismo, ¿Ahora que le llevaré a mi hermanita, tendré que esperar al otro año? Se preguntó, y ante tanto desorden por saber quiénes serían los nuevos padrinos, la madrina que incumplió el trato, se le acercó y le entregó una manta. Manuel, en ese momento supo que sí pertenecía al barrio La Libertad, ya no importaba la patasca o el shajteo que no comió. Miró a la señora con ojos de agradecimiento eterno y corrió a buscar a su mamá.
Y éste le dijo: “Mira mami ¡ya tengo manta! Me falta sólo el sombrero para ir a la traída del próximo año”. María, lo abrazó.
Lima, diciembre 2009
Foto: Enviada por Carmen Cáceres Mayor (q.e.p.d.)
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