- Pero... pareciera que existiera una suerte de desdén por el cuerpo, por el mundo... por la cotidianidad. Como si lo que valiera más fuera el alma. Ellos mismos hablan de un elevarse. Esa catábasis de la que hablas cuando ellos «bajaron» a Pireo.
- Bueno, es una de las críticas que les hacen a los griegos... esta dualidad del cuerpo/alma es herencia de los órficos. Incluso en la alegoría a la caverna se aprecia ello: quien sale es el alma. ¿y el cuerpo?
- Bien gracias.... pura morondanga el cuerpo... pobre cuerpo.
- Pero todo cambia recién en el siglo XX con Husserl y luego con Merleau-Ponty, quien aborda con mucha maestría el tema del cuerpo. Pero el eterno conflicto cuerpo-alma está ahí latente, desde los griegos.
Ay con los griegos... tan bonito y bueno que es el cuerpo. Porque yo amo tu cuerpo... y también tu alma bien sûr...
- No, no hay problema, el taxi tendría que darse una vuelta más y en la Javier Prado pasan combis a todas horas... (además estoy corta de monedas - proletaria encima). No es la primera vez que me regreso sola.
Me bajé del taxi y caminé escrupulosamente por el óvalo. No es tan cierto eso de que a cualquier hora pasan combis, al menos por esta ruta no pasan en todos los momentos. ¿Por qué me quedé con la creencia de que hay combis a todas horas? ¿Por qué creo que lo puedo resolver todo yo solita? Mirando el cielo azul me acordé de lo que él me dijo el otro día...
Mientras él me hablaba con el lenguaje de los ríos del universo, yo estaba expectante, mirando el cielo. Apareció una estrella y otra más y me di cuenta del arcoiris frente a nosotros. ¡Un arcoiris! - pintado en un banner – pero ¡era un arcoiris! - al fin y al cabo-.
- Tú deberías ser llevada hasta la puerta de tu casa... ¿Cómo se te ocurre que si quiera pasa por mi mente la idea de dejarte ir sola a estas horas de la noche? Diana, esto te va a sonar bastante machista de mi parte y todo lo que quieras... pero voy a correr el riesgo. Tú no debes permitir que te dejen partir sola de un lugar cuando es muy de noche, más aún si existe “un alguien” y ese “alguien” te aprecia. Diana, ¡déjate cuidar!
Y por un pequeño instante del tiempo hubo un silencio – dulce e infinito - como el minuto de silencio de Bande à part. Yo me sentía profundamente conmovida. Touché. Pero... eso no es ser machista... en todo caso, no me importa. ¡Oh, eso que dices es muy hermoso! La lagrimita corrió invisible y tímida, casi susurrando para que no le hagan daño.
¿Por qué no me dejaba cuidar? ¿Por qué me era difícil mostrarme vulnerable? ¿Para protegerme de qué? ¿De quién?
- Ya todo está dicho.
Miré el cielo nuevamente, la estrellita me guiñó un ojo. Sí... eso es guiñar un ojo muy pícaramente... la muy bandida... No respondí. El minuto de silencio pasó. Odile, Arthur y Franz comenzaron a bailar. Mi lagrimita invisible continuó su travesía por el río de mis preguntas y melancolías del antaño, del presente y del futuro.
Está bien... me dejaré cuidar. Pero necesito que me tengan paciencia para aprender a saber cómo. La respuesta se quedó en mi corazón. A él le dije gracias. El gracias más sincero. La lagrimita bandida se había ido al otro lado del río.
«si elle le retrouve et le rend heureux, elle consacrera sa vie à aider les autres, sinon, tant pis...»
«elle prend goût à des plaisirs simples comme faire craquer la crème brûlée avec une cuillère, faire des ricochets sur le canal Saint-Martin, essayer de deviner combien de couples parisiens ont un orgasme à chaque instant
- Quinze!
... et laisse libre cours à son imagination.»
- No pues... la verdad es que tú te pareces a tú. C'est tout!
- Eso es bueno... ¿Y sabes que él le decía Gillette en vez de Georgette?
- ¿Y tú, mamita? ¿Tú niña Catita? Muy inteligente, con muchos libros en la cabeza, con muchos pensamientos, con muchas matemáticas... ¿ya les has cocinado algo?
- Venga niña Catita... mira, yo antes tenía mucho temor de que la comida se me sale, pero hay un secreto. Aproximadamente se utiliza una cuchara de sal al ras para un kilo.... ves? Así. Luego vamos a sellar las presas, así. Mientras tanto, en la licuadora le echas el ají amarillo, con el choclito, perejil y culantro... para que salga jugoso todo. A la mamita, le preparamos algo aparte porque ella no puede comer tan aderezadas las cosas... ay niña Catita, lo que es envejecer....
- Yo no soy tan inútil, saben... yo sé cocinar, sólo que creo que todavía no me he visto en la necesidad de hacerlo. No tengo para quién cocinar... todavía...
- Ah... es que tus caminos por la vida han sido otros. No tuviste hijos a tan temprana edad. El peso de lo cotidiano de la vida no te agobiaba... pudiste estudiar. Tu cabecita está llenecita de pensamientos, pero le falta la magia de la cocina. La mamita Lica no, ella no terminó la primaria... ni tampoco las demás mamitas. Las mujeres de nuestra familia, de aquellas épocas no pudieron estudiar porque tenían que trabajar, ya sea en la chacra, ya sea en el comercio... para poder vivir hijita, para poder llevar un pan a la boca de los hijos. Porque no vas a depender del hombre.... y si te golpea? Y si te maltrata? Y si te toca un mal hombre? No puedes fiarte hijita... tú debías de cuidar de los hijos, que tuvieran qué comer, que pudieran estudiar. Esos fueron otros tiempos... pero siempre hay que saber valerse por una misma, hijita... por los hijos...
- Mire niña Catita... yo no terminé la primaria. No pude hacerlo porque la mamita Manuelita murió de muy jovencita y yo me tuve que hacer cargo de tu mamita Hilda y de la mamita Carmen y de todos los demás... Pero esta anciana ha aprendido de la vida, no sé mucho de letras ni de números, pero creo que algo sé... ¡yo sé cocinar! Alimentar a mi gente, sacar comida de donde no hay, prevenir para los tiempos difíciles, dosificar los alimentos en épocas de vacas gordas, compartir cuando venían las visitas... - echar más papa al caldo dicen, es cierto niña Catita – porque hemos pasado épocas difíciles. ¿Y los hombres? Bueno niña Catita, siempre me preparé como si ellos no estuvieran.
«Ella es la que sabe servir... siempre sabe servir. Cuenta cuántos somos, cuánta comida hay, quién necesita más y qué se puede partir. Siempre cuidó de todos... ella siempre sabe servir.»
«Ella tiene el secreto del mundo de la vida»
Así hemos sobrevivido... así son las mujeres de mi historia. Seres que aprendieron a amar en el camino, que aprendieron a partir el pan con los suyos y a servir... siempre servir. Y si en estos momentos de mi vida, tengo un libro en vez de una olla de barro; un cuaderno en vez de un mortero con ajos; pensamientos sobre la reivindicación femenina en vez de preocupaciones por el almuerzo del día y que la comida alcance para todos; no seré tan inescrupulosamente ingenua de creer que un estado es mejor que el otro, porque simplemente ambas situaciones son diferentes y las épocas fueron distintas. Confieso que encuentro profunda belleza y dulzura en cocinar para los tuyos... cocinar es una forma de amar, de hacer poesía, de decirles que los amas con intensidad y pasión, claro que la cotidianidad tiene una belleza más humilde, menos extravagante... más sincera.
«Comment est-il possible par exemple de se comporter, d’un côté comme si rien au monde n’avait plus d’importance que la littérature, alors que de l’autre il est impossible de ne pas voir alentour que les gens luttent contre la faim et sont obligés de considérer que le plus important pour eux, c’est ce qu’ils gagnent à la fin du mois ? Car il (l’écrivain) bute sur un nouveau paradoxe : lui qui ne voulait écrire que pour ceux qui ont faim découvre que seuls ceux qui ont assez à manger ont loisir de s’apercevoir de son existence.»
J.M.G. Le Clézio, Dans la forêt des paradoxes
Me siento en el bosque de las paradojas del que habla Le Clézio, pero no me limitaría a un conflicto que sólo involucra a la literatura, sino también a las demás ciencias del mundo de la vida. ¿Cómo es posible sobrellevar el peso de lo cotidiano, la premura de llevar un pan a la boca para ti y para los tuyos y a la vez poder concentrarte en encontrar profundidad y belleza en un escrito que te conmueve, digamos, en un poema de Baudelaire?
Creo vislumbrar alguna luz en la cocina... cosas bellas del mundo de la vida, bien sûr!
[El ser humano es muy frágil... cree que él tiene su vida, pero, no es así. Y puede ser frustrante saberlo. Los terremotos me recuerdan la fragilidad del ser humano...]
- ¿qué chola? Nooooo.... no me digas que regresaste a ese estado
- Ese estado...
Miré de nuevo la luna grande, redonda y más grande aún. ¡Qué maravilla, las estrellas! Me pregunto si las personas se percatarán de que cuando miran el cielo con detenimiento, las estrellas aparecen poco a poco, como si develaran un secreto con mucho cuidado, con gran hermosura y a la vez con mucho recato de tal forma que no las puedan lastimar... algunas veces me siento como estrella que tímidamente se devela, casi sin querer, pero queriendo. Y mientras más miras el cielo con mayor atención, más estrellas puedes ver. Y la luna... ¡qué hermosa luna! Recuerdo cuando estaba en El Milagro y me quedaba embelesada mirando el cielo, yo estaba segura de que me podía comunicar con el cielo, de que el universo me ayudaría a enviar mis mensajes y de que también enviaría mi silencio... me pregunto si el cielo todavía puede comprender mis silencios.
- ¿Sabías que en determinadas culturas la luna no es femenino sino masculino?
- ¿En cuales?
- Me contaron un cuento Awuajún donde la Luna era una entidad masculina que antes vivía aquí en la tierra, que amaba mucho a su mujer, pero que esta señora no era tan buena sino muy egoísta. Un día Luna entra a su casa y ve a su mujer con otro hombre... Luna profundamente dolido, simplemente se alejó y se fue al cielo para ya no ver nunca más a la que fue su esposa. Ella fue tras Luna, pero él cortó el hilo que los unía y que también lo unía a la tierra. Su mujer cayó en tierra y se convirtió en el pajarito ayaymama... y Luna se fue arriba.
- Pobre Luna
- Pobres los dos... diría yo...
Miré de nuevo el cielo, es una de las cosas más hermosas que puedes hacer. Y la luna estaba brillando, grande, hermosa... como si me hablara de la vida, de la soledad, de la alegría.... ¡de todo!
- ¿Sabías que en el idioma alemán, Luna es masculino... pero en francés y en español, Luna es femenino?
- Es que en francés, Luna tenía que ser femenino... tenía que ser así.
- Sí, probablemente... lo curioso es que “vida” en alemán es neutro. Ni masculino ni femenino.... y eso es muy sabio.
¿Acaso regresé a ese estado? ¿Será que quizás nunca salí, sino que estaba escondido muy quedito para que no me diera cuenta de que estaba ahí? ¿será que ese estado no quiere salir de mi mundo? ¿por qué se quiere quedar?
- Noooooo choooolaaaa nooooo.... ya no con ese estado
- Es que ni siquiera sé de que estado hablo...
♫ Este amor que nos falta a los dos
fue la causa de nuestro final
pero pasó.
Tu asepsia ahora
Enjuague bucal
Pasta dental
Naftalina.... ♪
Pero yo necesito lejía, para hacer esta asepsia. ¡Con lejía he dicho! ¡Con lejía!
Ésta era, por lo menos, la opinión del doctor Rieux cuando leía en los periódicos o escuchaba en la radio las llamadas y las palabras de aliento que el mundo exterior hacía llegar a la ciudad apestada. Al mismo tiempo que los socorros enviados por el aire y por la carretera, todas las tardes, por onda o en la prensa, comentarios llenos de piedad o admiración caían sobre la ciudad ya solitaria. Y siempre el tono de epopeya o el discurso brillante impacientaban al doctor. Sabía, ciertamente, que esta solicitud no era fingida. Pero veía que no era capaz de expresarse más que en el lenguaje convencional con el que los hombres intentan expresar todo lo que les une a la humanidad. Y este lenguaje no podía aplicarse a los pequeños esfuerzos cotidianos de Grand, por ejemplo, pues nadie podía darse cuenta de lo que significaba Grand en medio de la peste.
A medianoche, a veces, en el gran silencio de la ciudad desierta, en el momento de irse a la cama para un sueño demasiado corto, el doctor hacía girar el botón de us radio, y de los confines del mundo, a través de miles de kilómetros, voces desconocidas y fraternales procuraban torpemente decir su solidaridad, y la decían en efecto, pero demostrando al mismo tiempo la terrible impotencia en que se encuentra todo hombre para combatir relamente un dolor que no puede ver: «¡Orán! ¡Orán!» En vano la llamada cruzaba los mares, en vano Rieux se mantenía alerta, pronto la elocuencia crecía y denotaba la separación esencial que hacía dos extraños de Grand y del orador. «¡Orán! ¡Orán!» «Pero no – pensaba el doctor -, amar o morir juntos, no hay otra solución. Están demasiado lejos.»
A.Camus, La Peste
«¡Bio Bío! ¡Bio Bío!» ¿qué más puedo decir, sino esperar que ustedes estén bien? Con toda mi sinceridad y mi impotencia de no saber sus teléfonos...
Cuando la peste ataca, afecta a todos... igual que un terremoto. ¿Qué nos queda entonces?
Muchas gracias a todos por estar aquí presentes y por colaborar con la causa... ¡Estamos en familia! ¡Siéntanse como en su casa! ¡Cuiden su casa! Bueno... quise titular este demo como «pequeños resentimientos» porque siento que todas las canciones son como que muy carmositas; pero Leo me recomendó que mejor no. Creo que compuse las canciones* en una etapa especial de mi vida, todas ellas tratan sobre amores que vienen y aquellos que se van. Así que va para ustedes, con mucho amor «Primavera del amor-odio»
El tiempo que te he dado
ya lo he perdido.
No volverá mi corazón
No volverá mi corazón
- Diana, toma... es de mango con coco o algo así.
Y yo me pregunto por qué siempre creo que los cocteles son jugos... comienzo a sonreir mirando el hermoso árbol verde pintado con maripositas azules revoloteando a su alrededor... Mira, ¡mira esa luz de color! ¡Qué lindo foco! Aquí todos están felices...
Sabes... tú me haces ver el mundo
con los ojos de la sinceridad...
¡me haces ver las cosas bellas de la vida!
Dime, ¿qué tienen tus ojos que cuando
me miran acarician mi alma?
¿qué tiene tu sonrisa que con ella
me iluminas toda?
¿qué magia tienes que conmueves
todo mi universo infinito?
Sí hombre diferente.... tú ya me
tienes toda con sólo un «Diana»
no necesitas decir más...
qué fácil soy
- ¡Ella canta como la gloria! Y conmueve como si estuvieran haciendo música de tu alma...
Por todas las distancias que he conocido
cocinaría tu corazón
yo cocinaría tu corazón
Tanto sol he visto hacer el amor con el mar
Y tú no quieres más de mi
Y tú no quieres más de mi
Ven
Oh, ven.
- Sí, por alguna razón, escucharla me recuerda cositas del universo que me hacen feliz.
* Ella es Lalá, he buscado su MySpace para linkear sus canciones, pero creo que todavía no tiene.
- Yo leí por ahí que se enamoraron con Fanny Ardant
- Para que veas... todo un bandido
- Bueno, es que también él... ¡era inevitable! No me digas que también con Jeanne Moureau
- Oh, ella era preciosa, Jeanne Moureau
Desde la cocina resonó una voz vivamente emocionada. Un caballero del antaño salió con el rostro alegre mientras caminaba hacia nosotras con el mantel y los platos en la mano.
- Oh, Jane Birkin... ¿están hablando de Jane Birkin? ¡Qué bella dama!
Mi cara era de una profunda sorpresa. Mi conocimiento de las bombas femeninas de escultural belleza tiene un límite - delicadamente delineado por la nouvelle vague...
- Ella es la que hizo la canción romántica porno
- ¿romántica porno? Oh md! ¿cómo es eso?
- Ah miren... les explico
oh md! ¿es que se puede hacer una canción así? Claro que la había escuchado antes, pero recién ahora le encuentro sentido a todo... romántico porno... mira tú.
Tu vas, tu vas et tu viens Entre mes reins Je vais et je viens Je me retiens Non! Maintenant viens Je t'aime Je t'aime Oh, oui, je t'aime
La première photo est du film Jules et Jim de François Truffaut. L'image correspond à l'instant même où Catherine est ébloui par sa beauté. Elle est très semblable à la statue qu'il avait secoué Jules et Jim.
La deuxième photo est de Jane Birkin et j'ai la pris d'ici
- Te digo que con eso te has volado – en el sentido más amable – siglos y siglos de diálogos sobre Teoría del Conocimiento. ¿Pero no crees que hay cosas que escapan de tu control absoluto digamos?
- No cholita, no... todo está en la mente, todo. Me refiero a que tú eres quien predispone las cosas.
- ¿Y las guerras?
- Incluso las guerras.
- Bueno, las guerras son estúpidas
- Eso sí.
Cuando estalla una guerra, las gentes se dicen: «Esto no puede durar, es demasiado estúpido». Y sin duda una guerrra es evidentemente demasiado estúpida, pero eso no impide que dure. La estupidez insiste siempre, uno se daría cuenta de ello si uno no pensara siempre en sí mismo. Nuestros conciudadanos, a este respecto, eran como todo el mundo; pensaban en ellos mismos; dicho de otro modo, eran humanidad: no creían en plagas. La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar. Pero no siempre pasa, y de mal sueño en mal sueño son los hombres los que pasan.