Un relato corto: Bicicleta

octubre 16, 2009
Tarde me di cuenta que la bicicleta no tenía frenos (los tenía pero no funcionaban). Felizmente iba por una zona con poco tránsito lo que me permitió frenar eventualmente. Me di cuenta que la vida es igual, no tienes frenos y solo el tiempo (y las pendientes) te van frenando poco a poco; tienes que ver la vida pasar rápidamente a tu lado. Tienes que esquivar baches y rocas para seguir adelante y no caerte y estancarte en un momento. Pensé que si me cayera o algo pasara, a pesar del dolor, lo más natural sería coger la bici, subirme y seguir pedaleando. Lo hice y –otra vez, maldita sea- tarde me di cuenta que la bicicleta no tenía frenos. Pero ya no volví a caer, esta vez pedaleé más fuerte y con más seguridad…

Seguir adelante

El Abuelo

octubre 14, 2009
Cuando se hacen las seis de la tarde y el día sigue claro es cuando empieza esa época en donde no es ni otoño ni verano, sino más bien “hacemuchotiempo”. Una sensación cálida en el pecho y en el aire. Huele a recuerdos, a verano, a primeros días de clases. Algo así y muy bello de experimentar. Decidí caminar porque no había nada que hacer luego; no había ese apuro por llegar a casa (o por alejarme de donde estaba). Por primera vez en mucho tiempo me encontraba en paz con esta época, aún cuando recuerdos se acumulaban detrás de las cejas. Dejé todo en casa y partí rumbo a la casa del abuelo.

El abuelo, quiero ser como él...

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Un relato corto: Rostros olvidados

octubre 05, 2009
¿Alguna vez has olvidado un rostro? Tal vez se fue hace mucho, o tal vez cambió demasiado a través del tiempo, pero quién sabe; solo lo olvidaste. A pesar de buenas sonrisas y ceños fruncidos épicos, la forma se ha ocultado detrás de muchas capas de neblina. Es raro, me pasa seguido pero nunca me dejo de preguntar: ¿por qué de todas las cosas recordadas posibles, el rostro es lo primero y último que olvidamos? Por la mañana, me miré al espejo y me tapé la cara con una mano. Sí, así me recuerdo ahora. ¿Cómo era mi rostro hace diez años? Ahora soy otro. Ya me olvidé ahora también de mí.

Lo primero y lo último en desaparecer

Sunset a ojos cerrados

octubre 01, 2009
A veces, con la excusa de acercarme un poco más a ella, hacía como si no escuchara bien por el fuerte ruido del viento. Se apoyaba en mis hombros y me hablaba fuerte al oído y su voz sonaba como si cantara, entonando en las terminaciones de las palabras. Cerraba mis ojos para escucharla y para sentir su cercanía, su shampoo, su perfume. Colocaba discretamente mi mano en su espalda y la acercaba más a mí y así escucharle mejor. Sí, exitoso, cauteloso y muy sinvergüenza, pero tierno a la vez, inocente, insomne.

Tierno a la vez

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Un relato corto: Namaste

septiembre 02, 2009
Era una sensación muy tierna, aquella, la del domingo al caminar juntos, muy juntos sin saber si tomarnos las manos, hablarnos mirándonos o simplemente seguir adelante con las manos en los bolsillos. Cuando leíamos los letreros y nuestras manos rozaban cuando estábamos uno al lado del otro. “Demasiado cursi” pensé, pero pasaba (y pasaba en verdad). Nuestras manos querían tocarse y lo hacían en nuestras mentes y en nuestras miradas. Qué se yo, tal vez era que hacía frío, ella quería algo dulce y yo no podía ver así entrecerrara mis ojos, así abriera mi corazón. Sus manos frías siempre encontrarían cobijo en el calor de las mías así estén separadas por tanta distancia y silencios largos. Cuando la vi, me encantó. Cuando la conocí, me enamoró. Cuando le pregunté, me dijo "yo también". Luego nos despedimos con un abrazo y un namaste.

Namaste...

Un relato corto: Ella

agosto 27, 2009
Ella siempre llega dos minutos después que yo y me pregunta con preocupación “¿esperaste mucho?” y yo le respondo con una gran sonrisa. Podemos hablar siete horas seguidas que vuelan y se hacen cortas. No bastan. Extendemos nuestra noche con mensajes de texto. Cuando ella sonríe yo dejo de hacerlo y observo sus labios decir muchas cosas, sus manos abiertas haciendo énfasis, su dentadura perfecta. Luego cierro mis ojos un momento, quiero grabar esa imagen para luego, cuando termine de escribir el mensaje de texto, intentar descubrir qué aspecto de ella hizo pensar "Ella es"…

Ella es...

Un relato corto: Próximos sueños

julio 25, 2009
Tuvo un sueño muy extraño anoche. Estando tan cerca de ella, conociéndola tanto y siendo atraído por esa mirada esquiva, no se atrevía a besarla. Sí, pero es un sueño, ¿saben? Aún así, aún así no podía hacer su voluntad. Es muy extraño. Usualmente en sueños es capaz de crear elementos, situaciones y personajes de la nada. Aún cuando podía sentir su piel y su respiración, no podía quitar esa sensación de culpa tremenda. ¿De qué? No lo sé yo, menos lo sabrá él. Pero, al final, la sensación de estar cerca de él es suficiente. “Tal vez alguna próxima vez”. Afortunadamente, siempre podemos pensar acerca de “alguna próxima vez” en el mundo de los sueños. Esperemos que no se malacostumbre.

ZzZzZzz...

Un relato corto: Hipnosis

julio 16, 2009
Me llevé las puntas de los dedos de mis manos juntas a la nariz y así me quedé muchos minutos, sin darme cuenta, hipnotizado con el olor del té de menta y con una sonrisa muy lejana, misteriosa, desconocida, hasta el punto de no ver ya, solo ahí mirando a la nada y a todo a la vez. Me desperté de aquél estado solo cuando escuché risitas lejanas, misteriosas y desconocidas que se reían de mi cigarro consumido por sí mismo, en el cenicero cerca de mi té de menta. Sonreí para mis adentros y pedí al cuenta.

y nos escapamos

Un relato corto: Noche de mar

julio 06, 2009
Esa fue la primera vez que entré al mar estando ebrio. No tenía miedo porque pensé que no es algo peligroso pues para mí estar ebrio no es sinónimo de estar estúpido. Con medio cuerpo inundado, miré a la nada totalmente sereno. Sentí una paz increíble y pensé que era genial estar ahí, era genial estar despierto, era genial haber aparecido en este mundo. Y, luego, sentí un peso enorme en el pecho. Al principio no supe que era aquello tan repentino, me dejé caer sobre mis rodillas y codos cuando el agua se retiró. Sin estar seguro porqué, desde el pecho hasta mis labios trepó su nombre y lo dije a media voz. ¿Por qué dije ese nombre? Lágrimas iban a parar al mar sin ruido y la siguiente ola me devolvió renovado a la arena y mis pasos eran más firmes que nunca.

Es fácil dejar atrás

Un relato corto: Perfecta

junio 27, 2009
"Woo-- es perfecta" fue lo primero que se me pasó por la mente. Su mirada triste y pensativa. Su cabello negro hasta los hombros. Su rostro pálido. Sus ojos, sus ojitos. Su sweater a cuadros blanco y negro. Estaba en el micro-bus. Yo caminaba hacia mi casa. La miré. Me miró. Evité su mirada. Caminé más rápido para evitarla. El semáforo en rojo la dejó junto al micro-bus atrás, muy atrás de mi caminar. Cambió la luz. Calculé. Miré hacia mi izquierda. "Woo-- es perfecta". Ahora estaba recostada sobre sus brazos en el asiento vacío delante suyo. Me miraba desde antes. La miré. Nos miramos. Me sonrió. Mi corazón se saltó un latido. Y se fue para siempre de mi vida. Me detuve. ¿Corro? Sí la alcanzo, sobrado. ¿Me subo? ¿Para qué? Sí la alcanzo. Sí la alcanzo. La alcanzo. Mientras pensaba se fue más lejos aún, a algún lugar donde yo no estaré. Mañana salgo del trabajo a la misma hora. La buscaré mientras vivo sin buscarla realmente.

Te buscaré mientras vivo sin buscarte.

“Yo no dije nada”

junio 20, 2009
En cuanto nos enteramos que el avión nunca despegaría y que tendríamos que pasar una noche más en aquél lugar (todo pagado por la aerolínea, obviamente), saltamos de emoción. Ah, ese aroma a aeropuerto amigable nos encantaba. Si bien no hay nada como el hogar, aquél sentimiento de “¡Excelente! ¡La aventura continúa!” era insuperable. No eran vacaciones propiamente dichas, digamos que nos escapamos. Nos escapamos de la rutina, de la ciudad gris donde vivimos. Nos dimos un respiro, una recompensa y un beso en la fontana. Fotos. Fotos más. Así, cuando nos sucedían cosas inesperadas, era lo mejor.

Una hermosa semana

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Tarde de shopping

junio 15, 2009
Era de tarde. El había terminado sus pendientes. Era sábado. Ella no había hecho planes con sus amigas. Era Junio. Era la época perfecta para enamorarse en esta ciudad. Qué primavera. Qué fin de año. En otoño. En la melancolía exquisita y ansiosa es la mejor época. El había salido para dar una vuelta. Era de tarde. Ella fue a comprar una bufanda nueva que haga juego con el color que tomaban sus ojos cuando llegaba esta época. El fumaba. Ella también. Era el día perfecto para el inicio de una nueva temporada.

Y el final de una tarde como cualquier otra

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Un relato corto: Declaración

mayo 16, 2009
¿Está bien si te digo que ya no puedo imaginar un mundo en donde no estés tú? ¿Estará bien decirlo hoy? Aún cuando solo he suspirado por ti unos pocos cientos de veces desde la última vez que te vi. Ya no entiendo mi mente. Me rindo. Definitivamente. Cada vez que cierro mis ojos escucho las palabras que hasta hoy nos hemos dicho, las cosas que hemos visto y las cosas de las que nos hemos reído. ¿Está mal si te digo que lo único en que pienso es en ti? ¿Estará mal si lo digo mañana? Aún cuando recién estoy entendiendo todas las cosas que me perdí por quedarme dormido. Quiero detener el tiempo a mí alrededor. Definitivamente. Cada vez que voy a dormir pido a los dioses que estés bien y que deseo estar ahí cuando llegues a la meta. ¿Está bien si te digo que cada vez que te veo me muero por decirte “te amo”, aún cuando no entienda qué significa eso realmente para ambos? ¿Estará bien si te lo digo?

Espero esté bien...

Un relato corto: Despacio

abril 20, 2009
No quería hacerlo, no quería aceptarlo pero despacio, muy despacio empecé a dar pasos hacia atrás, mirándola a ella seguir de frente y subir las escaleras, sin notar si quiera que ya no estaba a su lado, que yo estaba quedándome atrás, en mi normalidad, en mi rabia y en las ganas de que fuera hombre... para darle muchos golpes en la cara. Así me sentí cuando la persona que más me importaba me hería con palabras que dolían mucho más que un morir despacio. Y ahí quedé, muerto sólo un segundo, para luego, con el dolor brotándome de los ojos, seguir adelante despacio, muy despacio. Extraño fue el mensaje de texto: "Bu, me dejaste?" y en mi mente solo estaba la frase "no es justo...".

Nunca pensé que me dolería tanto

Un relato corto: Inestable

abril 15, 2009
Nada mejor que pasar una tarde en el sofá. La mano izquierda en el control remoto (también llamado “cambia-canales”) y la derecha en un hombro cálido. De vez en cuando sientes un abrazo en tu costado. De vez en cuando escuchas un mini-ronquido. Todo pierde magia con alguna llamada telefónica, con la llamada a almorzar, con la hora pasando. Y de donde estás, lo único que haces es anhelar que suceda de nuevo; que el tiempo se detenga y esa persona vuelva a acurrucarse a tu lado, inestabilizando tu paz mental, inestabilizando tu corazón. Y así se queda para siempre.

No puedo evitarlo...