13/10/09: JHHLM
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Este es un artículo que me pidieron hacer para un libro sobre Joaquín Sabina (Cantautor español). El libro aún no aparece y creo que nunca lo veré impreso. Sin embargo, aquí está. ACTUALIZACIÓN: Apareció el libro en forma de blog. Encontrarlo en: http://manualjoaquinsabina.blogspot.com/2009/04/daniel-beteta-jimenez.html
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Quizás tenía poco que decir o le acurrucó la flojera, la mayoría de las decisiones modernas se amasan ante estas posibilidades. Digo, pues, la última y la primera vez que vi a Joaquín Sabina fue en el aeropuerto de Lima: la cofradía del Santo Reproche tenía planeado interceptarlo antes de su vuelo a Madrid.
El encuentro se iba a realizar a las once de la mañana, seguro me equívoco, es más, ese día llegué después de la hora acordada. Todos éramos cómplices, inclusive el mismísimo Joaquín, simplemente que él no lo sabía. Cuando atravesé la puerta con dirección al claustro de Fast-Food -buscando a J.S.- me encontré con mis compadres, los cuales ya tenían sus Ciento Volando de Catorce autografiados. Mientras yo continuaba mi desplazamiento por el terminal aéreo, Qué si me puedes firmar este libro, por favor: él asintió. Me dijo que estaba apurado y le hice notar: así son las cosas aquí. »Leer más
Este es un artículo que me pidieron hacer para un libro sobre Joaquín Sabina (Cantautor español). El libro aún no aparece y creo que nunca lo veré impreso. Sin embargo, aquí está. ACTUALIZACIÓN: Apareció el libro en forma de blog. Encontrarlo en: http://manualjoaquinsabina.blogspot.com/2009/04/daniel-beteta-jimenez.html
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Quizás tenía poco que decir o le acurrucó la flojera, la mayoría de las decisiones modernas se amasan ante estas posibilidades. Digo, pues, la última y la primera vez que vi a Joaquín Sabina fue en el aeropuerto de Lima: la cofradía del Santo Reproche tenía planeado interceptarlo antes de su vuelo a Madrid.
El encuentro se iba a realizar a las once de la mañana, seguro me equívoco, es más, ese día llegué después de la hora acordada. Todos éramos cómplices, inclusive el mismísimo Joaquín, simplemente que él no lo sabía. Cuando atravesé la puerta con dirección al claustro de Fast-Food -buscando a J.S.- me encontré con mis compadres, los cuales ya tenían sus Ciento Volando de Catorce autografiados. Mientras yo continuaba mi desplazamiento por el terminal aéreo, Qué si me puedes firmar este libro, por favor: él asintió. Me dijo que estaba apurado y le hice notar: así son las cosas aquí. »Leer más







