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E C O S
Estudios Contemporáneos de Operaciones con Sonido


Por: Gerardo Cárdenas.
Por primera vez aquí.

Fernando De Lucchi es, ante todo, pianista. Fue nombrado Director del Conservatorio Nacional de Música el 2006, ha trabajado en el proyecto híper-instrumentos del MIT el 2001y es profesor en la PUCP desde 1991. Dictó el primer curso de música por computadora en el conservatorio. Una tarde de setiembre me recibe amablemente en el local del conservatorio en el centro de Lima, para conversar sobre su participación en PLASMA, primer encuentro de de arte y nuevos medios.

¿Qué tal la presentación en PLASMA?

Me da la impresión que la presentación que hice en PLASMA no fue oída en su totalidad. Y no me refiero a la parte acústica. Cuando uno tiene convicciones muy arraigadas es difícil seguir un discurso que va en contra de ellas. Y mi discurso iba un poco en contra de lo que propone lo que llamamos arte medial.

El tema de la presentación era "Conservatorios y arte medial: ¿bipolaridad de direcciones" ¿cual es la relación entre los conservatorios y el arte medial?

Los conservatorios tienen laboratorios de electroacústica y dan cursos que técnicamente permiten a una persona poder acercarse al arte medial. En mi opinión, la gente que trabaja en arte medial, sobre todo en el Perú, viene de áreas que no son artísticas: ingenieros, matemáticos, o gente que estudió un año de música o un par de pintura. Por eso, no siento que haya un peso que nos permita decir que en el Perú hay artistas mediales cuya obra va a trascender.

Pero cuando aparece la música concreta, por ejemplo, los que la trabajaban no eran músicos sino de otras especialidades. Xenakis era arquitecto, por ejemplo.

A partir del siglo XX se van marcando dos tipos de artista. El que prefiere sesgarse hacia lo que tiene que ver con las sensaciones, las emociones; y el artista que produce su arte en relación al raciocinio. Esta segunda opción me genera ciertas dudas. Cuando encuentro un artista que solamente piensa me pregunto qué tanto talento tendrá, porque muchos ocultan su falta de talento detrás de una gran capacidad para elaborar discursos estéticos.

Desde ese punto de vista, el arte medial no es arte trascendental.

No puedo decir que no sea arte, pero puedo afirmar que aún está muy joven y me da la impresión de que las personas que lo cultivan no tienen una formación artística que es absolutamente necesaria para hacer arte. Alguien que maneje bien computadoras pero que no conoce la estética de hace mil años puede estar experimentando cosas que ya se hicieron. Cuando el arte medial tenga medidas más claras para valorarse a sí mismo, empezaré a creer en él como arte.


Ese background cultural y artístico puede ser proveído, por ejemplo, desde el conservatorio.


Claro. Para que alguien quiera hacer arte es necesario que conozca lo que se ha hecho antes, para saber qué cosas tomar, qué proponer, qué lenguajes desarrollar. Si no se hace así, se están desperdiciando muchísimo conocimiento y experiencia que han dado solidez a un arte.

Los conservatorios, aunque sean vistos como entidades tradicionales encargadas de mantener vivas obras que trascienden su época, constituye una especia de brújula para todas aquellas personas que quieran dedicarse al arte, para no caer en los refritos o en las obras que no tienen sentido.

Su propuesta es, entonces…

Debe separarse lo que es actividad lúdica o de desarrollo social -para lo cual el arte medial puede ser una herramienta fantástica- de lo que es la creación de obras de arte. Si quieren ponerle el nombre de arte medial, tienen que ganarse primero el mérito de que se denomine arte y que no quede en el ámbito de que el arte puede ser también un oficio.


¿Se dictan cursos de música por computadora en el conservatorio?


Sí, claro. De hecho, quisiera abrir la especialidad de tecnología musical, pero aún no tenemos infraestructura para implementarla. Y de esa tecnología musical seguramente saldrán muchos artistas mediales. Pero lo que me gustaría es que sean artistas mediales y no aficionados que se divierten y realizan actividades lúdicas a través de lo que llaman arte medial.
por: Gerardo Cárdenas

“Un curso de música electrónica debería ser básico en la formación de un músico”

“Que el arte emplee medios tecnológicos para crear más arte es saludable y muy importante”, comenta Daniel Salvador, egresado de la especialidad de Ingeniería Electrónico y estudiante de maestría en Matemáticas en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Salvador es también coordinador del grupo Estudios Contemporáneos de Operaciones con Sonido (ECOS), con el investiga nuevas formas de hacer música con medios electrónicos.

¿De qué manera los avances tecnológicos influyen en la música?


La música está entrando en un nuevo ciclo. No es novedad que los avances tecnológicos influyan en la música. Cuando se crearon las primeras bocinas, que servían para poder llevar la onda de sonido más lejos, era porque la mecánica estaba progresando. La relación entre tecnología y música demuestra que todo el proceso tecnológico no se da únicamente para suplir las necesidades, sino también para abrir la mente. Y eso se hace a través del arte. Que el arte emplee elementos tecnológicos para crear más arte es saludable y muy importante.

El paso del sistema dodecafónico –de doce notas musicales- a una gama infinita de sonidos posibles fue un gran paso.

El sistema dodecafónico contempla doce notas: de Do a Si incluyendo sus sostenidos. Hemos estado casi dos milenios supeditados a esas doce notas. Pienso que desde que músicos de la calidad de Mozart o Bethoven trabajaron esas doce notas y crearon todas las escalas posibles, lo demás no es otra cosa que repeticiones. Ya lo dijo Stravinski: “Puede que no sea armonía, sino que nosotros estemos acostumbrados a eso”. En 1930, el expandir el espectro de sonido y hacerlo infinito fue toda una revolución, incluso se propuso que a partir de ruido se podía hacer música.

Algo impensable antes de esa época…

Así es, muchos se mostraron reacios, pero ahora vemos los resultados. No sólo afectó la melodía sino también el ritmo. Así, aparecieron ritmos como el jazz, blues, etc. Impensables en los cuatro cuartos de la música clásica. Ahora la melodía puedo modularse a cualquier frecuencia, sin necesidad de que caiga necesariamente en una nota específica.

Y eso ha tenido su punto más alto en la creación de nuevos instrumentos.

Sí, como el Reactable o el Tenori-on. Estos instrumentos emplean procedimientos básicos de síntesis y procesamiento de sonido. La novedad es la parte visual, permiten captar otra dimensión de la música, visualizar la onda de sonido. Podríamos decir que ahora tenemos otra forma de partitura, que son las ondas. Pienso que en el futuro esta será una nueva forma de escribir música, replanteando así la forma clásica de leer música en el pentagrama, que es limitada porque en cinco líneas no va a caber el espectro infinito de sonido. En la forma de ondas no hay problema.


¿Cómo ve el futuro de la música, entonces?


Al largo plazo, podría pasar lo que en la época de Pitágoras. Ellos no tenían el sistema de doce notas, y el rango de sonidos era ilimitado. La escuela Pitagórica halló ciertos sonidos armónicos, y esos son los que han tenido vigencia hasta ahora. En esta época estamos en un nuevo caos, ha aparecido una nueva fuente de sonidos infinitos y seguramente existirá una escuela parecida a la pitagórica, que se encargue de descubrir un sistema que marque la armonía durante una buena cantidad de tiempo.

Un cambio que se reflejaría en diversos aspectos.

Claro. La manera cómo se percibe la música no se limita sólo al placer de escucharla, sino que también repercute en la forma de pensar. La música va de la mano con una ideología, las ondas de sonido son un lenguaje que transporta información tan igual como lo hacen las palabras. Ahora, que uno lo entienda es otro tema, pero el lenguaje está ahí, el mensaje está ahí, de alguna forma va a definir la conducta de las personas no solo a nivel individual sino también a nivel social. Es un poco apresurado hablar de cómo va a influir, pero no hay duda de que se verán grandes cambios.

En este contexto nace ECOS.

ECOS no solo se concentra en la parte de investigación, que es fundamental, sino también en difundir estos temas. Nos parece increíble cómo en escuelas de música en el extranjero, los cursos de música electrónica y de procesamiento digital son obligatorios, mientras que aquí no es así. Un curso de música electrónica debería ser básico en la formación de un músico. ECOS busca contribuir a la difusión de esa idea, con el fin de que se dé el cambio y así poder sintetizar, por ejemplo, sonidos que partan de instrumentos netamente peruanos.

Algunos podrían decir que su trabajo es intrascendente con respecto a los problemas más graves del país.

Es lícito pensar así, pero no hay que perder de vista que muchas veces los proyectos a largo plazo son los que dan mejor resultado y mayor beneficio a la sociedad. ECOS no está involucrado directamente con un proyecto de ayuda social, pero en el futuro va a generar fuentes de trabajo y espacios de reflexión para educar. La música permite comprender mejor muchos temas de física y electrónica, y al promover herramientas educativas, se abre camino hacia mejores condiciones sociales. Tal vez no a corto plazo, pero estoy convencido de que todo proyecto que esté involucrado con investigación y educación, al final, es el que da mejores frutos. Es la mejor ayuda para una sociedad como la nuestra, que está en pleno desarrollo.
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